Biblia

Comentario de 1 Reyes 8:22 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 1 Reyes 8:22 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces Salomón se puso de pie delante del altar de Jehovah, frente a toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo.

delante del altar. 1Re 8:54; 2Re 11:14; 2Re 23:3; 2Cr 6:12, 2Cr 6:13-42.

extendiendo. Éxo 9:29, Éxo 9:33; 2Cr 6:12; Esd 9:5; Job 11:13; Sal 28:2; Sal 63:4; Isa 1:15; 1Ti 2:8.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Salomón comenzó su reinado consciente de su dependencia en Dios (1Re 3:9). Sus largas plegarias públicas (vv. 1Re 8:22-53) reconocen esa necesidad constante en su vida (vv. 1Re 8:26, 1Re 8:28) y en la vida de su pueblo (vv. 1Re 8:30, 1Re 8:31, 1Re 8:33, 1Re 8:35, 1Re 8:38, 1Re 8:44, 1Re 8:46-48). En su oración, Salomón acentúa su fidelidad a Dios y la necesidad de una fidelidad similar por parte del pueblo de Israel, gobernantes y pueblo por igual, si se quiere que se lleven a cabo todas las bendiciones del Señor.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

extendiendo sus manos. Extender las manos abiertas hacia el cielo era una postura normal de la oración individual (Éxo 9:29; Isa 1:15).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Vea las notas sobre 2Cr 6:12-40. Salomón pasó luego al altar del holocausto para ofrecer una larga oración de consagración al Señor. En primer lugar declaró que ningún dios podía compararse con el Dios de Israel, Jehová (vv. 1Re 8:23-24). En segundo lugar, rogó al Señor su constante presencia y protección (vv. 1Re 8:25-30). En tercer lugar, dio una lista de siete oraciones típicas israelitas que requerirían la respuesta del Señor (vv. 1Re 8:31-54). Estos ruegos recordaban la detallada lista de maldiciones que Deu 28:15-68 aplicaba al quebrantamiento de la ley. De forma específica, Salomón oró que el Señor juzgara entre los malvados y los justos (vv. 1Re 8:31-32); el Señor perdonaría los pecados que hubieran ocasionado la derrota en batalla (vv. 1Re 8:33-34); el Señor perdonaría los pecados que hubieran causado la sequía (vv. 1Re 8:35-36); el Señor perdonaría los pecados que hubieran ocasionado calamidades nacionales (vv. 1Re 8:37-40); el Señor mostraría misericordia a los extranjeros temerosos de Dios (vv. 1Re 8:41-43); el Señor daría victoria en la batalla (vv. 1Re 8:44-45); y el Señor traería restauración después de la cautividad (vv. 1Re 8:46-54).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

1Re 8:22-53 : Es este uno de los textos clave de la redacción deuteronomista que ofrece su interpretación del significado del Templo en el marco de la teología de la alianza y con evidentes referencias al exilio.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

La oración de Salomón. Salomón simbolizó el comienzo de una nueva fase en el acto de la dedicación al asumir otra posición: poniéndose de pie delante del altar y extendiendo sus manos al cielo. La introducción de su oración (22-26) empieza con un eco de Deut. 7:9, pero se refiere a la fidelidad de Dios en su pacto específicamente en relación con David. Al mencionar la promesa de Dios de que la dinastía de David nunca terminaría, Sa lomón ruega que ésta también reciba cumplimiento. Al mismo tiempo reconoce que la promesa depende del comportamiento de los descendientes de David.

Pero el templo es el tema central de la oración, y Salomón lo introduce en los vv. 27-30. Reconoce cuán absurdo es suponer que el Señor pueda habitar sobre la tierra (27); porque ni los confines de los altos cielos son suficientemente amplios como para contenerlo. Salomón no se hace ninguna ilusión de que el Señor pudiera caber de alguna manera en el templo que le ha construido. Por lo tanto, su oración no es para que Dios habite en el templo, sino que su atención esté enfocada sobre él para que escuche las plegarias que hacia allá se dirijan. Dios todavía estará en su morada, en los cielos (30), pero las plegarias del rey y del pueblo se recibirán en el templo. En otras palabras, Salomón ruega que el templo sea el sitio donde se reúnan la necesidad humana y la misericordia divina. Parece que es todo esto lo que se contiene en el concepto del nombre de Dios en el templo; un tema que recurre brevemente en el v. 29. Por lo tanto, el concepto del nombre de Dios estando presente en un lugar (Deut. 12:5, etc.) es una manera de expresar el deseo de que Dios esté presente de manera especial sin sugerir un cuadro vulgar acerca de dónde cabe o qué limitaciones tiene Dios. Está muy relacio nado con el concepto de la “gloria” de Dios que encontramos asociado con el arca.

Algunas de las ideas en este pasaje tienen homólogos en el NT en la persona de Jesús, en quien Dios en verdad habitó en la tierra (Juan 1:14), en quien el “nombre” de Dios se dio a conocer (Juan 17:6, 26), y quien declaró que él mismo era el verdadero y último templo (Juan 2:19-22). En él la misericordia divina se juntó con la necesidad humana en el sentido más profundo.

La próxima sección de la oración (31-51) consiste en siete plegarias que anticipan circunstancias especiales en la vida de personas individuales o en la de la nación. Tienen que ver con: juramentos an te el altar (31, 32); ser derrotados por el enemigo (33, 34); sequía (35-36); hambre, peste, etc. (37-40); las necesidades del extranjero en la tierra (41-43); salir a la batalla (44-45); cautividad (46-51).

El primero y el quinto ejemplos tienen que ver con personas individuales mientras que los demás tienen que ver con la nación. El segundo, tercero, cuarto y séptimo tienen que ver con la necesidad de perdón y restauración.

¿Cuál es el propósito de dar siete ejemplos de circunstancias en las cuales las personas orarían hacia el templo? Debemos notar el simbolismo del número siete en todo el AT; parece que significa lo comple to, cumplido y perfecto. (El número siete juega un papel muy importante en el capítulo actual: La dedicación del templo, que les tomó siete años en edificar, se llevó a cabo en el séptimo mes durante una fiesta que duraba siete días.) Entonces, es probable que estos siete ejemplos quieran representar todas las situaciones posibles que demandarían las oraciones de las personas y de la nación. Se han cu bierto todas las posibilidades.

Los primeros lectores de Rey. tienen que haber notado que la última plegaria, y la más larga, trataba de su propia situación: cautividad en el extranjero (46-51). A ellos les instaba a arrepentirse y les daba esperanza en el perdón de Dios y la compasión de sus opresores. Sin embargo, no prometió claramente el retorno ni la restauración, ni mencionó que se mantendría la dinastía de David. Si se insinúa la remota posibilidad de que ocurriría un retorno algún día, se encuentra en el recordatorio de que Dios los sacó de Egipto, de en medio del horno de hierro (51). Aunque esto se mencionó principalmente como base para el perdón de Dios, a lo mejor les dio a los cautivos una pizca de esperanza de que Dios actuaría de nuevo y de manera semejante algún día no muy lejano.

Esta última plegaria comienza con el reconocimiento de que no hay hombre que no peque (46). Ya que esto debe incluir a Salomón y sus descendientes, la frase está llena de significado: La cautividad que se preve parece ser virtualmente inevitable porque ¿qué esperanza existe de que una dinastía de reyes falibles pueda vivir del modo que Dios requiere?

Salomón concluyó su oración con una súplica general de que Dios siempre escuchará las plegarias tanto del rey como del pueblo. La razón para la confianza que tenía al pedir tal cosa la indica inmediatamente: Dios los había llamado de entre las naciones para que fueran su pueblo particular. Las obras de Dios en el pasado, especialmente las que claramente expresaban sus propósitos, son la base de su pueblo para confiar en su misericordia en el presente como también en el futuro.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

REFERENCIAS CRUZADAS

y 632 2Cr 6:12

z 633 Éxo 9:29; Esd 9:5; Sal 63:4

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Salomón…extendió las manos. La costumbre de alzar o de extender las manos en oración se menciona muchas veces en el A.T. (vers. 38, 54; 2 Cr 6:13, 29 Sal 28:2; 63:4; 88:9; 134:2). Este gesto simboliza la confianza del adorador de que Dios responderá a su súplica.

Fuente: La Biblia de las Américas

Lit., palmas

Fuente: La Biblia de las Américas

[.] Yavé ha cumplido su palabra (20 y 25). Había dos promesas de Dios a David. La primera decía que su hijo construiría el templo; la segunda, que sus descendientes guardarían el trono de Israel. Vale la pena notar cómo Dios, siendo el Dios invisible y el Creador del Universo, quiere estar de alguna manera en cierto lugar Jerusalén, y al lado de ciertos hombres los descendientes de David. Esta continuidad de un centro visible se da en la Iglesia. Aunque el Reino de Dios sea universal, esa Iglesia que misteriosamente es el Cuerpo de Cristo (Col 1,15-18) mantiene también con él lazos visibles, merced a la continuidad de los sucesores de sus apóstoles a través del tiempo. Esta oración de Salomón, redactada probablemente por un profeta de la época real, señala la importancia y la relatividad del Templo. Ahí es donde reside el de Dios y donde Dios escuchará la oración de su pueblo (8, 30-53), y por esta razón, el Templo es el Lugar Santo que el hombre no podrá profanar sin pecar gravemente (Jer 7). Sin embargo este Templo construido por manos de hombre será incapaz de encerrar a Dios y a su Gloria. Los cielos invisibles no pueden contenerlo (27), con mayor razón esa morada terrenal. Esta visión del Templo estará constantemente presente en la enseñanza de los profetas el Templo, por magnífico que sea, no asegura a Israel la felicidad, como en forma mágica. El es, más bien, la señal y el recuerdo incesante de la presencia y de la santidad de Dios. Poco a poco, debido a esto mismo, toda la teología de Israel se irá centrando en el Templo la tierra y los cielos son de Dios, pero, en esta tierra hay un país que le pertenece de manera muy particular es la Tierra de la Promesa. En esta Tierra Prometida, todas las ciudades son de él, pero hay una que le es especialmente querida. Y en esta ciudad, en su corazón mismo, se encuentra la colina santa en la que está edificada la morada de Yavé. De esta manera el Templo pasa a ser como el eje central sobre el que se articula el conjunto del universo; así se comprende entonces por qué su destrucción en el año 587 a.C. fue para la fe de Israel una prueba inimaginable junto con el Templo y Jerusalén, el universo perdía su centro, su punto de equilibrio. Pues bien, si el universo se había poco a poco concentrado, juntado alrededor del Templo, con el Nuevo Testamento en cambio, Cristo el Nuevo Templo pasará a ser el punto de partida de la irradiación salvadora

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana