Comentario de 1 Reyes 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
La reina de Saba oyó de la fama de Salomón, debido al nombre de Jehovah, y vino para probarle con preguntas difíciles.
Año 990 a.C.
Y oyendo. 2Cr 9:1-12; Mat 12:42; Luc 11:31.
Sabá. Gén 10:7, Gén 10:28; Gén 25:3; Job 6:19; Sal 72:10, Sal 72:15; Isa 60:6; Jer 6:20; Eze 27:22, Eze 27:23; Eze 38:13.
oyendo. 1Re 4:31, 1Re 4:34.
por el nombre. Job 28:28; Pro 2:3-6; Jua 17:3; 1Co 1:20, 1Co 1:21.
vino a probarle. Jue 14:12-14; Sal 49:4; Pro 1:5, Pro 1:6; Mat 13:11, Mat 13:35; Mar 4:34.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La reina de Sabá admira la sabiduria de Salomón, 1Re 10:1-13.
El oro de Salomón, 1Re 10:14-15.
Sus objetivos, 1Re 10:16-17.
El trono de marfil, 1Re 10:18-20.
Sus vasos, 1Re 10:21-23.
Sus presentes, 1Re 10:24-25.
Sus carros y caballos, 1Re 10:26-27.
Su tributo, 1Re 10:28-29.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Ubicado al sudeste de Arabia (en la actualidad Yemen), Saba era el hogar de los sabeos, un pueblo cuyas extensas relaciones comerciales recorrían desde Siria, el este de África y hasta la distante India. Los sabeos negociaban con artículos tan preciosos como oro, gemas, perfumes y especias exóticas. La reina de Saba vino a hacerle a Salomón preguntas difíciles (Heb. Hîdôt, que significa: «acertijos», «enigmas» o «adivinanzas»; Pro 1:6) para satisfacer su propia inteligencia y examinar su sabiduría. Ella sirvió como ejemplo de lo que debe suceder, a escala menor, en todo el reino de Salomón. La sabiduría del rey, que se volvió proverbial (1Re 4:29-34) era una fuerza atrayente. Los hombres sabios y eruditos de otras culturas llegaban hasta Jerusalén para aprenden la sabiduría que emana del temor a Dios (Pro 1:7). Esto sugiere que hubo un ambiente intelectual muy activo en Jerusalén durante el reinado de Salomón el sabio.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
La reina de Saba, en Jerusalén (10:1-10).
1 Llegó a la reina de Saba la fama que para gloria de Yahvé tenía Salomón, y vino para probarle con enigmas. 2 Llegó a Jerusalén con muy numeroso séquito y con camellos carga-dos de aromas, de oro en gran cantidad y de piedras preciosas. Vino a Salomón y le propuso cuanto quiso proponerle; 3 y a todas sus preguntas respondió Salomón, sin que hubiera nada que el rey no pudiera explicarle. 4 La reina de Saba, al ver la sabiduría de Salomón, la casa que había edificado, 5 los manjares de su mesa y las habitaciones de sus servidores, sus cometidos y los vestidos que vestían, los de los coperos, y los holocaustos que se ofrecían en la casa de Yahvé, fuera de sí, 6 Dijo al rey: “Verdad es cuanto en mi tierra me dijeron de tus cosas y de tu sabiduría. 7 Yo no lo creía antes de venir y haberlo visto con mis propios ojos. Pero cuanto me dijeron no es ni la mitad. Tienes más sabiduría y prosperidad que la fama que a mí me había llegado. 8 Dichosas tus gentes, dichosos tus servidores, que están siempre ante ti y oyen tu sabiduría. 9 Bendito Yahvé, tu Dios, que te ha hecho la gracia de ponerte sobre el trono de Israel. Por el amor que Yahvé tiene siempre a Israel, te ha hecho su rey para que hagas derecho y justicia.” 10 Dio al rey ciento veinte talentos de oro, una gran cantidad de aromas y de piedras preciosas. No se vieron nunca después tantos aromas como los que la reina de Saba dio al rey Salomón.
La reina de Saba (Sheba) encaminóse a Jerusalén acaso movida por una doble finalidad: preparar un tratado comercial y admirar la sabiduría del soberano. Las naves hebreas y de Tiro que surcaban los mares ponían en peligro el comercio que se efectuaba hasta ahora entre pueblos y continentes por medio de las famosas rutas caravaneras. La reina de Saba, viendo mermados sus intereses, dirigióse a Jerusalén para pactar con Salomón y llegar a un acuerdo comercial. Diversas veces aparece en la Biblia la palabra Sheba (Gen 10:30; Gen 15:3; Job 16:19). En Isa 43:3; Isa 45:14 se coloca el país de Saba en relación con Kus y Etiopía, y en Gen 10:7, con Dedán. Ambos pueblos no estaban lejos de Tarsis (Sal 72:10) 1.
La reina presentóse con numeroso séquito y con camellos (Gen 37:25) cargados de aromas (Exo 25:6; Exo 30:23), oro y piedras preciosas. Gustaban mucho los orientales de proponer y solucionar enigmas (Jue 14:10). Emplea la reina una fórmula de bendición (Jue 5:21; Jue 8:56) corriente en la que se emplea el nombre de Yahvé, lo cual no quiere significar que reconociera a Yahvé por único Dios, sino expresar que Israel estaba bajo la protección de un Dios muy activo y solícito de su nación, en comparación con otros de otras aciones. Cristo alude a la visita de la reina de Saba a Salomón (Mat 12:42; Luc 11:31) para condenar la incredulidad de los judíos de su tiempo. Antes de marcharse hizo la reina cuantiosos regalos a Salomón. También Hiram entregó a Salomón ciento veinte talentos de oro (Luc 9:14)” o sea, más de tonelada y media.
La nota de Hiram (Luc 10:11-13).
11Las flotas de Hiram que traían el oro de Ofir trajeron también de Ofir gran cantidad de madera de sándalo y de piedras preciosas. 12 Con la madera de sándalo hizo el rey las balaustradas de la casa de Yahvé y de la casa del rey y arpas y salterios para los cantores. No vino después nunca más madera de ésta y no se ha vuelto a ver hasta hoy. 13 El rey Salomón dio a la reina de Saba todo cuanto ella deseó y le pidió, haciéndole, además, presentes dignos de un rey como Salomón. Después se volvió ella a su tierra con sus servidores.
En un ostrakon encontrado en tell Qasileh, al norte de Jafa, se habla del “oro de Ofir para Bet Horón, treinta siclos.”2 De las excavaciones del mencionado tell ha aparecido el antiguo puerto de Jafa, adonde llegaba la madera del Líbano para ser trasladada a Jerusalén 3. A este puerto llegaba también el oro de Ofir, lugar que se encontraba en las costas de Arabia4. La naturaleza de las maderas que trajeron las naves de Hiram es desconocida. Se supone que almuggim, por metátesis de algummim (2 Crón 9:10-11), designa la madera de sándalo. Toda ésta se utilizó en obras de ornamentación del templo, tales como balaustradas (mis’ad = apoyo) e instrumentos músicos.
Riquezas de Salomón (10:14-25).
14 El peso de oro que cada año llegaba a Salomón era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 15 además del que como tributo recibía de los grandes y pequeños mercaderes, de los príncipes de los beduinos y de los intendentes de la tierra. 16 Hizo también el rey Salomón doscientos grandes escudos de oro macizo, para cada uno de los cuales empleó seiscientos siclos de oro, 17 y otros trescientos escudos de oro macizo, para cada uno de los cuales empleó tres minas de oro, y los puso en la casa “Bosque del Líbano.” 18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, que cubrió con láminas de oro purísimo. 19 Seis gradas tenía el trono, y el respaldo era arqueado, y tenía dos brazos, uno a cada lado del asiento, y junto a los brazos dos leones, 20 y doce leones en las gradas, uno a cada lado de cada una de ellas. No se ha hecho nada semejante para rey alguno. 21 Todas las copas del rey Salomón eran de oro y toda la vajilla de la casa “Bosque del Líbano” era de oro macizo. No había nada de plata; no se hacía caso alguno de ésta en tiempos de Salomón, 22 porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavones. 23 Fue el rey Salomón más grande que todos los reyes de la tierra por las riquezas y la sabiduría. 24 Todo el mundo buscaba ver a Salomón para oír la sabiduría que había puesto Yahvé en su corazón; 25 y todos le llevaban presentes, objetos de plata, de oro; vestidos, aromas, caballos y mulos, y todos los años era lo mismo.
El oro que llegaba cada año a Salomón tenía un valor fabuloso. Comenta Colunga que la suma de seiscientos sesenta y seis talentos de oro es colosal. El talento equivalía a tres mil siclos; éste a unos catorce gramos; luego el talento correspondía a cuarenta y dos kilogramos de oro. La suma de seiscientos sesenta y seis talentos equivale a unas veintiocho toneladas de oro, o sea, setenta y ocho millones de pesetas oro. Pero puede ser que el número seiscientos sesenta y seis, que reaparece en Rev 13:18 como nombre de la bestia, tenga sentido simbólico. La cifra puede provenir de la suma de ciento veinte (Rev 9:14), más cuatrocientos veinte (Rev 9:28), más ciento veinte (Rev 10:10). Construyó Salomón muchos escudos de oro, doscientos de los grandes (sinnah), que cubrían todo el cuerpo, y trescientos de los pequeños (maguen). Para cada uno de los primeros se utilizaron seiscientos siclos de oro (unos 6:7 kgs.); para los segundos, tres minas de oro cada uno (2,07 kgs.). El trono construido llamábase de marfil por contener muchas incrustaciones de este material. Empleábase el marfil para la fabricación de muebles en Fenicia, Siria, Palestina, Mesopotamia y Egipto (22:39; Amo 3:15; Amo 6:4; Eze 27:15; Rev 18:12). Las mejores fuentes de riqueza eran las famosas naves de Tarsis. Mucho se ha discutido acerca del significado de la palabra Tarsis, que acaso corresponde a fundición; las naves de Tarsis exportaban a las diferentes naciones los metales de las fundiciones de Asiongaber, cobrando la mercancía en oro. El texto bíblico habla siempre de “naves de Tarsis” (Rev 10:22; 2Cr 9:21). En la segunda parte del verso 21 del texto último mencionado se dice que las naves iban (halekot) a Tarsis, verbo que un copista pudo añadir erróneamente, como hizo la Vulgata en 1Re 10:22. También en 2Cr 20:36 se encuentra la expresión “ir a Tarsis,” pero quizá el texto deba corregirse conforme aL Rev 22:49 (Garofalo) 5.
Los carros (Rev 10:26-29).
26 Reunió carros y caballos· Tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, que puso en las ciudades donde tenía los carros, y en Jerusalén, cerca del rey. 27 El rey hizo que en Jeru-salén abundara la plata como las piedras, y los cedros fueron tan numerosos como los sicómoros que crecen en el llano. 28 Los caballos los traía de Musri y de Coa; una caravana de comerciantes del rey los compraba a un precio determinado; 29 un tiro de carro venía a costar, al salir de Musri, seiscientos siclos de plata, y un caballo, ciento cincuenta siclos. Traíanlos también al mismo tiempo para los reyes de los jéteos y los de Siria.
En algunas ciudades concentró Salomón los carros de combate, desconocidos antes en Israel. Según el códice B, disponía Salomón de cuatro mil carros, con tres hombres cada uno, obteniéndose de esta manera la suma de doce mil jinetes adictos al servicio de los carros de combate. Los caballos importábanse de Coa, pequeña ciudad de las costas de Cilicia; Musri hallábase al norte de la misma región, cuya riqueza principal consistía en la cría de caballos (Herodoto, 3:90), entregando anualmente trescientos caballos blancos a Darío. Salomón negociaba con los caballos de Musri y Coa; los traía de allí para él y para los países vecinos, Siria y el reino de los hititas, a quienes los revendía a precios más remuneradores.
Hasta el presente nos ha hecho ver el autor sagrado la prosperidad del reinado de Salomón en todos los órdenes: religioso, militar, administrativo y político. A partir del próximo capítulo se nos enseña el reverso de la medalla, con la exposición de las causas que llegaron a empañar tanta gloria y adelantaron la escisión del reino.
Fuente: Biblia Comentada
Sabá. Sabá se encontraba en la región sudoccidental de Arabia, a unos 2.000 km de Jerusalén. por el nombre de Jehová. El motivo principal de la visita de la reina era verificar la reputación que Salomón había adquirido de sabiduría y de devoción al Señor. preguntas difíciles. Enigmas con la intención de aturdir al interlocutor (cp. Jue 14:12).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Vea 2Cr 9:1-28.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Mat 12:42 y par.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— Sabá: El reino de Sabá, al suroeste de la península de Arabia, conoció un largo período de esplendor en la primera mitad del primer milenio a. C.
— con enigmas: Es probable que se trate de una especie de certamen de ingenio de ámbito cortesano, muy apreciado en la antigüedad medio-oriental.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La visita de la reina de Saba. En este capítulo el autor vuelve a los temas de la sabiduría y las riquezas de Salomón haciéndoles llegar a su clímax antes de contar cómo se desmoronó por su necedad. El capítulo demuestra cuán lejos había llegado la fama de la sabiduría de Salomón, el énfasis está en el carácter superlativo de esa sabiduría al mismo tiempo que ilustra cómo las riquezas le seguían llegando a Salomón en la forma de obsequios y tributos de monarcas del extranjero.
La reina de Saba (al sur de la península arábiga) hizo su largo viaje para visitar a Salomón porque había oído de su fama debido al nombre de Jehovah (1). Una traducción más directa sería que había oído de “la fama de Salomón acerca del nombre de Jehovah”. Aunque puede ser que esto se refiere al templo, lo más probable es que resuma todo lo que Salomón había logrado hacer, porque lo había logrado como monarca nombrado y fortalecido por Jehovah. La reina vino a ver al famoso rey personalmente y para probarlo con acertijos (una traducción mejor que preguntas difíciles). El contenido de sus preguntas no se revela; lo importante es que Salomón pudo responder a todas ellas y no hubo nada que él no pudo explicar a su satisfacción. Se quedó muy impresionada con el lujo de la corte real y lit. “la casa que él había edificado”. (¿Se refiere al palacio real o al templo?). Después de alabarlo generosamente, le presentó obsequios de oro, especias y piedras preciosas, añadiendo aún más a la gran fortuna de Salomón. Para comentarios sobre el v. 12 ver lo anterior en 9:26-28.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
10.1-5 La reina de Sabá fue a ver por sí misma si todo lo que había escuchado acerca de Salomón era verdad. A menudo se recurría a concursos usando acertijos y proverbios para probar sabiduría. La reina pudo haber usado algunos de estos cuando cuestionó a Salomón (10.1, 3). Cuando se dio cuenta de la cantidad de riquezas y sabiduría, «se quedó asombrada». En otras palabras, ya no disputó más su poder o su sabiduría. Ya no fue más una rival, sino una admiradora. Muy probablemente, muchos reyes y dignatarios extranjeros repitieron su experiencia y honraron a Salomón (4.34).10.14ss Cuando Salomón pidió sabiduría, Dios le prometió también riquezas y honor (3.13). Estos versículos muestran cuán grande llegó a ser su riqueza. Israel ya no era una nación de segundo orden, sino a la altura de su poder y riqueza. Las riquezas de Salomón se hicieron legendarias. Grandes hombres vinieron de muchas naciones para escuchar al poderoso rey de Israel. Jesús más tarde se referiría a «Salomón con toda su gloria» (Mat 6:29).10.23 ¿Por qué la Biblia hace mucho énfasis en las posesiones materiales de Salomón? En el Antiguo Testamento, las riquezas eran consideradas evidencia tangible de la bendición de Dios. La prosperidad era vista como prueba de una vida correcta. En los libros Eclesiastés y Job se desarrolla este concepto en una perspectiva adecuada. En condiciones ideales, la gente prospera cuando Dios dirige su vida, pero la prosperidad no está garantizada. Las riquezas no demuestran que una persona está viviendo correctamente ante Dios y la pobreza no es indicador del pecado.Es más, una evidencia mayor de que uno está viviendo para Dios es la presencia de sufrimiento y persecución (Mar 10:29-31; Mar 13:13). El «tesoro» más importante no es terrenal, sino celestial (Mat 6:19-21; Mat 19:21; 1Ti 6:17-19). El regalo que tiene más valor no tiene precio, es el regalo de salvación ofrecido por Dios a todos nosotros.10.26-11.3 Al acumular carros y gente de a caballos, un gran harén e increíbles riquezas, Salomón estaba violando los mandamientos de Dios para el rey (Deu 17:14-20). ¿Por qué estaban prohibidas esas cosas? Dios sabía cómo esas actividades dañarían a la nación tanto política como espiritualmente (1Sa 8:11-18). Mientras más lujosa era la corte de Salomón, más se incrementaban los impuestos para el pueblo. Esta imposición excesiva trajo intranquilidad y pronto maduraron las condiciones para una revolución. Con todo lo que quería, Salomón olvidó a Dios y permitió que influencias paganas entraran en su corte por medio de sus esposas paganas, logrando así acelerar la corrupción espiritual de la nación.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) O: “con enigmas”.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 849 Gén 10:28
b 850 1Re 4:29
c 851 2Cr 9:1; Mat 12:42
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
la reina de Sabá. Sabá estaba situada en el suroeste de Arabia (Yemen moderno). Era la patria de los sabeos, conocidos mercaderes en oro, piedras preciosas, perfumes, incienso y la mirra. Arabia tenía fama como centro de sabiduría y su literatura contiene gran cantidad de adivinanzas y proverbios. La reina de Sabá fue a Israel, no sólo para probar la sabiduría de Salomón, sino también para informarse de la administración de su reino y de su casa.
Fuente: La Biblia de las Américas
La reina de Sabá. Gobernadora de los sabeos en el sur de Arabia. Viajó 1920 km. a espaldas de camello para visitar al rey Salomón, probablemente porque su presencia en el golfo de Akaba amenazaba las rutas de las caravanas que enriquecían el S de Arabia.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[=] *Mt 12:42
[.] Salomón emprende negocios. Adquiere una armada de naves de Tarsis, es decir, para viajes largos, y va a buscar oro y perfumes a las costas de Africa. Vende a los heteos del norte carros de Egipto, y a los egipcios, caballos heteos. La fama de su lujo y sabiduría llega hasta la reina de Saba, en el sur de Arabia. En realidad, Israel era un pueblo muy pequeño entre los grandes imperios de Egipto y de Babilonia. Por casualidad, durante los años de David y de Salomón, estos imperios se quedaron tranquilos y como dormidos, y esto bastó para que los israelitas pensaran que eran el primer país del mundo y vieran a Salomón como el rey más magnífico de todos los tiempos. La reina de Saba… vino a preguntarle sobre cuestiones muy difíciles. La Biblia no da el primer lugar al aspecto comercial de esta visita, que aparecerá al final en el trueque de que hablan los versículos 10 y 13. El encuentro de Salomón con la reina de Saba llega a ser una escena histórica: Salomón, el sabio, y su pueblo, descubren las riquezas y productos extraños de otros países. ¡Así, pues, el mundo es más grande de lo que pensábamos! Por consecuencia, deberán tener una visión religiosa más amplia. Yavé no es solamente el Dios de una nación pequeña, sino que es soberano de un universo insondable. La reina de Saba es la mujer colmada, pero no satisfecha. No se habla de su esposo. Y está atraída por la sabiduría divina, que se manifiesta en el rey (2 Sam 12,29). Jesús recordará esta visita en Mt 12,42.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[1] Los Archivos de Babilonia hablan de cinco reinas de Saba en los siglos VIII y VII. La visita de la reina tuvo motivos comerciales.[11] Ebano oloroso.[21] Por su gran abundancia.[22] Tarsis significa de fundición. Los navíos de Tarsis son naves muy grandes construidas por los fenicios en factorías establecidas en el Mediterráneo occidental. Is 66, 19; Sal 72 (71), 10.