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Comentario de 1 Reyes 11:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 1 Reyes 11:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Pero el rey Salomón amó, además de la hija del faraón, a muchas otras mujeres extranjeras: moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas;

Año 984975 a.C.

El rey Salomón amó. 1Re 11:8; Gén 6:2-5; Deu 17:17; Neh 13:23-27; Pro 2:16; Pro 5:8-20; Pro 6:24; Pro 7:5; Pro 22:14; Pro 23:33.

además de la hija de Faraón. 1Re 3:1; Lev 18:18.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Las esposas y concubinas de Salomón, 1Re 11:1-3.

En su vejez le inclinaron a la idolatría, 1Re 11:4-8.

Dios trata con él, 1Re 11:9-13.

Los adversarios de Salomón, fueron Hadad quien estuvo en Egipto, 1Re 11:14-22;

Rezón, que reinó en Damasco, 1Re 11:23-25;

y Jeroboam, a quien Ahías profetisó, 1Re 11:26-40.

Los hechos de Salomón su reinado y su muerte, Roboam le ducede en el trono. 1Re 11:41-43.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Este capítulo es un final triste para un reinado que comenzó brillantemente. Nos muestra el pecado de Salomón en sus muchas esposas (1Re 11:1-13) y describe la decadencia de Salomón mediante sus adversarios Hadad, el edomita (1Re 11:14-22), Rezón hijo de Eliada (1Re 11:23-25) y a Jeroboam de Israel (1Re 11:26-40). Este capítulo termina con la muerte de Salomón y el término de la era salomónica (1Re 11:41-43).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

muchas mujeres extranjeras: El orden de las palabras en hebreo, realza la palabra extranjera con un énfasis secundario en muchas. Salomón cometió dos pecados mayúsculos. El tener mujeres extranjeras violaba la ley de Dios en contra de casarse con mujeres cananeas (v. 1Re 11:2; Éxo 34:12-17; Deu 7:1-3); el tener muchas mujeres violaba la norma de la monogamia que se estableció desde un principio (Gén 2:24-25) y que lo llevó a una poligamia desenfrenada, algo que Dios también le prohibió a los futuros reyes de Israel (Deu 17:17). Indudablemente muchos de los matrimonios de Salomón estaban en concordancia con los convenios comunes en el antiguo Medio Oriente de sellar alianzas por medio de los matrimonios de los miembros de las casas reales que firmaban ese acuerdo. El que Salomón accediera a esas costumbres traería graves consecuencias espirituales para él mismo (vv. 1Re 11:3-13) y para su pueblo (2Re 17:7-20). David también tuvo más de una mujer (2Sa 3:2-5). Los primeros matrimonios de David fueron inducidos por el amor (1Sa 18:17-28) y la compasión (1Sa 25:2-42). Sin embargo, los últimos matrimonios fueron por la misma causa adquisidora que más tarde motivaría a su hijo Salomón (2Sa 5:13-16).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

EL REY SALOMÓN AMÓ… A MUCHAS MUJERES EXTRANJERAS. El cap. 1Re 11:1-43 describe la decadencia espiritual de Salomón y sus resultados.

(1) Salomón comenzó como un hombre que amó al Señor, anduvo en sus estatutos y edificó su templo (1Re 3:3; 1Re 6:1). Experimentó el amor, la gracia y la salvación de Dios; se le dio un extraordinario entendimiento espiritual (1Re 3:10-14; 2Sa 12:24) y escribió pasajes sagrados bajo la inspiración del Espíritu Santo (véase 1Re 4:29-34, nota).

(2) No obstante, Salomón se endureció por el engaño del pecado y se apartó del Señor para volverse a otros dioses; provocó el enojo del Señor y por consiguiente fue castigado por Dios (vv. 1Re 11:1-13; cf. Deu 29:14-21; Deu 30:15-20; Heb 3:12-14).

(3) El funesto error de Salomón fue procurar poder, éxito, riqueza y placer sensual mediante la transigencia y la tolerancia con la idolatría y el pecado. Salomón procuró

(a) alianzas impías con naciones paganas (Tiro, 1Re 9:10-14; Egipto, 1Re 3:1; 1Re 10:28-29; otras naciones, 1Re 9:25-28; 1Re 10:1-13),

(b) muchas mujeres y concubinas extranjeras para sellar esas alianzas (vv. 1Re 11:1-8; véanse la nota siguiente; Gén 29:28, nota),

(c) y más y más riqueza y gloria (1Re 10:14-19; cf. 1Ti 6:9).

(4) Léase Deu 17:14-20 en lo referente a las instrucciones de Dios para los reyes en cuanto a la alianza con extranjeros, el aumento de los caballos de Egipto, las muchas mujeres y la búsqueda constante de más oro. En ninguna parte la Biblia declara que Salomón se haya arrepentido alguna vez de sus pecados (véase v. 1Re 11:43, nota).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Las mujeres extranjeras y la idolatría (11:1-13).
1 El rey Salomón, además de la hija del Faraón, amó a muchas mujeres extranjeras, moabitas, amonitas, edomitas, sido-nías y jeteas, 2 de las naciones de que había dicho Yahvé a lo hijos de Israel: “No entréis a ellas, ni entren ellas a vosotros, porque de seguro arrastrarán vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se unió Salomón con amor. 3 Tuvo setecientas mujeres de sangre real y trescientas concubinas, y las mujeres torcieron su corazón. 4 Cuando envejeció Salomón, sus mujeres arrastraron su corazón hacia los dioses ajenos; y no era su corazón enteramente de Yahvé, su Dios, como lo había sido el de David, su padre; 5 y se fue Salomón tras de Astarté, diosa de los sidonios, y tras de Milcom, abominación de los amonitas; 6 e hizo Salomón el mal a los ojos de Yahvé, y no siguió enteramente a Yahvé, como David, su padre. 7 Entonces edificó Salomón, en la montaña que está frente a Jerusalén, un excelso a Gamos, abominación de Moab, y a Milcom, abominación de los hijos de Amón; 8 y de modo semejante hizo para todas sus mujeres extranjeras, que allí quemaban perfumes y sacrificaban a sus dioses. 9 Irritóse Yahvé contra Salomón porque había apartado su corazón de Yahvé, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces 10 y le había mandado, cuanto a esto, que no se fuese tras los dioses ajenos; pero él no siguió lo que Yahvé le había mandado. u Yahvé dijo a Salomón: “Pues que así has obrado y has roto mi alianza y las leyes que yo te había prescrito, yo romperé de sobre ti tu reino y se lo entregaré a un siervo tuyo. 12 No lo haré, sin embargo, en tus días, por amor de David, tu padre; lo arrancaré de las manos de tu hijo. 13 Ni le arrancaré tampoco todo el reino, sino que dejaré a tu hijo una tribu por amor de David, mi siervo, y por amor de Jerusalén, que yo he elegido.”

Próspero en todos los órdenes había sido el reinado de Salomón. De su padre recibió un reino pacífico en el interior y exterior; todos sus contrincantes fueron eliminados. Dios le eligió entre los otros hijos de David para suceder le en el trono; le colmó de sabiduría y de bienes, imponiéndole únicamente la obligación de mantenerse fiel a Dios y de observar sus preceptos y mandamientos. Pero, a medida que crecía su fama y amontonaba riquezas, dejóse arrastrar por los sentimientos del corazón hasta ofuscar su privilegiada inteligencia. No supo administrar sus riquezas ni su gloria con moderación. La conciencia de su superioridad le llevó al despotismo, tratando a sus subditos con severidad en vez de amarlos como padre. La misma piedad era más espectacular que nacida del corazón. Su ansia de gloria llevó a Salomón a concertar tratados con reyes extranjeros, a recibir comisiones de los pueblos gentiles, a contraer matrimonios con numerosas princesas paganas. Las muchas mujeres de variada procedencia y religión llegaron a cautivar su corazón a medida que avanzaba en años hasta arrastrarlo a rendir culto a dioses extranjeros. Si a la hija del Faraón le concedió una habitación separada, ¿cómo negar a ella y a las otras su deseo de tener un lugar de culto para sus respectivos dioses? A causa de las muchas mujeres extranjeras, el reino del gran monarca israelita empezaba a resquebrajarse; los profetas, antes fervientes admiradores suyos, no dudaron en declarársele en contra; el pueblo, agravado por tasas y trabajos, anhelaba un cambio de cosas.
Era costumbre antigua entre los reyes trabar amistad con otros monarcas con el envío de una o más hijas para el harén real. A Salomón se le hicieron innumerables ofrecimientos, porque todos deseaban la amistad de un monarca tan sabio y rico. Otras mujeres y concubinas entraban en el harén para cancelar una deuda o un impuesto. Sin embargo, el número de las mujeres y concubinas que señala el texto es exagerado. En el Cantar de los Cantares (6:8) se habla de sesenta reinas y ochenta concubinas; el número total de mil que señala el texto es una hipérbole manifiesta, encaminada a poner de relieve la grandeza de Salomón, que en Oriente se mide principalmente por el número de mujeres del harén. En Exo 34:11; Exo 34:16; Deu 7:1-5 se prohibían los matrimonios entre israelitas y mujeres cananeas por temor a que los arrastraran a la idolatría. Más tarde esta prohibición se extendió a las mujeres de otras procedencias.
La idolatría era considerada como el mayor de los pecados (Deu 9:6-7). Salomón rindió culto a Astarté (ashtoret), la diosa principal de los fenicios y sidonios, asociada al dios Baal. De Milcom sabemos que era el supremo dios de los amonitas (2Sa 12:30), al que se ofrecían niños en holocausto 1. Los moabitas reconocían al dios Gamos (Num 21:29; Jer 48:46). De él se habla en el obelisco de Mesa2. los altares de estos ídolos fueron levantados en la vertiente occidental del monte de los Olivos, enfrente del templo de Yahvé, constituyendo un grave escándalo para el judaismo. Desde estos tiempos arranca la denominación de monte del Escándalo que se da a la parte extrema sud-occidental del mencionado monte. Este pecado debía atraer sobre Salomón un castigo ejemplar, anunciándosele la división del reino en el interior y la aparición de enemigos en las fronteras (v.14). No sabemos si se valió Dios de un profeta para anunciar estos castigos a Salomón.

Enemigos externos de Salomón (Jer 11:14-25).
14 Suscitó Yahvé a Salomón un enemigo, Hadad, idumeo, de la sangre real de Edom. 15 Cuando David batió a Edom, Joab, jefe del ejército, subió para enterrar a los muertos y mató a todos los varones de Edom, 16 quedándose con todo Israel durante seis meses en Edom, hasta exterminar a todos los varones. 17 Entonces Hadad, con algunos edomitas, siervos de su padre, huyó para refugiarse en Egipto, siendo todavía muchacho. 18 Partiendo de Madián, se fueron a Paran, y, uniéndose allí algunos de Paran, llegaron a Egipto, junto al Faraón, rey de Egipto. El Faraón dio a Hadad una casa, proveyó a su subsistencia y le dio tierras.19 Fue Hadad muy grato al Faraón, que le dio por mujer a Ano, hermana mayor de su mujer, hermana de la reina Tafnes. 20 La hermana de Tafnes le dio su hijo Guenubat, a quien Tafnes educó en la casa del Faraón, estando en ella Guenubat como un hijo del Faraón. 21 Cuando supo Hadad, en Egipto, que David se había dormido con sus padres y que Joab, jefe del ejército, había muerto, dijo al Faraón: “Déjame ir a mi tierra”; 22 y el Faraón le respondió: “¿Qué te falta cerca de mí, para que quieras irte a tu tierra?” Y él contestó: “Nada me falta, pero déjame ir.” Hadad se volvió a su casa. Este fue el mal que hizo Hadad, que odiaba a Israel y se alzó rey de Edom. 23 Suscitó Dios a Salomón otro enemigo, Rezón, hijo de Eliada, que había huido de su señor Hadadezer, rey de Soba. 24 Reunió gente y se hizo jefe de banda cuando David derrotó a las tropas arameas. Fuese entonces a Damasco y se estableció allí, y reinó en Damasco, 25 siendo enemigo de Israel todo el tiempo de la vida de Salomón. Al mismo tiempo que Hadad, le hacía el mal que podía, porque aborrecía a Israel y reinaba en Siria.

Dos fueron los principales enemigos que amenazaron las fronteras del reino salomónico: Hadad, de la sangre real de Edom, y Rezón, creador del reino de Damasco. En cuanto al primero, se amplía aquí la noticia del ataque de David contra Edom y el ensañamiento contra el mismo (2Sa 8:13-14). Una vez vencidos los edomitas, Joab se ensañó contra los varones del país, a quienes persiguió durante seis meses. Hadad, de la familia real, logró escapar a tierras de Madián, al sudeste de Edom, y de allí a Egipto. Hadad es el nombre del dios cananeo del cielo y de las tempestades 3, que llevaron anteriormente otros dos reyes idumeos (Gen 36; 35; 39). Hadad marchó a Egipto por existir quizá entre ambos países relaciones cordiales, ya que en el papiro Anastasi VI de la XIX dinastía se autoriza a una tribu edomita para que apaciente sus ganados junto a Pithom (Pritchard, 259). En su huida atravesó Hadad el desierto de Farán, al norte de la península del Sinaí (Num 10:12; Num 12:16; Num 13:3; 1Sa 25:1). El Faraón, probablemente de la XXI dinastía, recibiólo amigablemente, hasta el punto de entregarle a Ano, su cuñada, por esposa. El texto masorético llama Tahpenes a la reina, palabra que, según algunos, debe cambiarse en tahmenis haguebirah = grande esposa del rey. La mutilación del título egipcio proviene, probablemente, de su asonancia con el nombre de la ciudad, Tahpankes o Takhpankhes (Jer 2.16; 1Sa 43:7-9)4. La reina adoptó al hijo de Hadad, llamado Guenubat, que fue educado juntamente con los hijos del rey. A la muerte de David y de Joab pidió Hadad autorización para regresar a su patria, llevando en el corazón un gran odio contra los israelitas.
Rezón, subdito de Hadadezer, rey de Soba (2Sa 8:3-10; 2Sa 10:15-19), se proclamó jefe de una banda, instalándose en Damasco, donde inició el reino que más tarde se convertiría en un enemigo peligroso del reino del Norte, separado del de Judá.

Jeroboam (2Sa 11:26-43).
26 También Jeroboam, siervo de Salomón, se alzó contra el rey. Era hijo de Nabat, efrateo, de Sereda, siervo de Salomón, y tenía por madre a una viuda llamada Sarva. 27 He aquí la ocasión de alzarse contra el rey: estaba Salomón construyendo el terraplén para rellenar la depresión que había en la ciudad de David, su padre. 28 Jeroboam era hombre muy capaz y fuerte, y, habiéndole visto Salomón a la obra, dio al joven el mando de todas las gentes de trabajo de la casa de José. 29 Por aquel tiempo salió Jeroboam de Jerusalén y le halló en el camino el profeta Ajías, de Silo. Iba éste cubierto con un manto nuevo y estaban los dos solos en el campo. 30 Ajías cogió el manto nuevo que llevaba sobre sí, lo partió en doce pedazos 31 y dijo a Jeroboam: “Coge diez pedazos, porque así habla Yahvé, Dios de Israel: Voy a romper el reino en manos de Salomón y a darte a ti diez tribus. 32 El tendrá una tribu, por amor de David, mi siervo, y de Jerusalén, que yo he elegido entre todas las tribus de Israel. 33 Porque me han abandonado y se han prosternado ante As-tarté, diosa de los sidonios; ante Gamos, dios de Moab, y ante Milcom, dios de los hijos de Amón. No han marchado por mis caminos, haciendo lo que es bueno a mis ojos y guardando mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, su padre. 34 No quitaré de sus manos el reino, pues mantendré su reinado todos los días de su vida por amor a David, mi siervo, a quien elegí yo y que guardó mis mandamientos y mis leyes. 35 Pero quitaré el reino de las manos de su hijo y te daré a ti diez tribus, 36 dejando a su hijo una tribu, para que David, mi siervo, tenga siempre una lámpara ante mí en Jerusalén, la ciudad que yo he elegido para poner allí mi nombre. 37 A ti te tomaré yo; dominarás sobre cuanto tu corazón desea y serás rey de Israel. 3” Si me obedeces en cuanto yo te mande y sigues mis caminos, mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, mi siervo, yo seré contigo y te edificaré casa estable, como se la edifiqué a David, y te daré Israel. 39 Humillaré a la descendencia de David, mas no por siempre.” 40 Salomón procuró dar muerte a Jeroboam; pero Jeroboam huyó, refugiándose en Egipto, cerca de Sesac, rey de Egipto, hasta la muerte de Salomón. 41 Lo demás de los hechos de Salomón, de lo que hizo y de su sabiduría, ¿no está escrito en el libro de los hechos de Salomón? 42 Reinó Salomón en Jerusalén cuarenta años sobre todo Israel, 43 y luego se durmió con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David, su padre. Le sucedió Roboam, su hijo.

El enemigo más peligroso para Salomón y su reino fue Jeroboam, capataz de los trabajos del terraplén entre la ciudad de David y el templo. Era efraimita de nacimiento Que 12:5; 1Sa 1:1), de la ciudad de Sareda Que 7:22; Jos 3:16), en el actual Deir Ghassaneh, a treinta kilómetros al este de Jafa (Géographie II 457) y a ocho al sudeste de Rentis, patria de Samuel (1Sa 1:1). La madre de Jeroboam es llamada Seruah, leprosa, en el texto masorético; porne, meretrix, por los LXX, por considerar los glosadores que el cisma fue como la lepra y un adulterio para Israel. Probablemente se llamaba Seruyah, Sarvia, como una hermana de David. Jeroboam veía con indignación que, mientras la tribu de Judá gozaba de un régimen de excepción, toda la carga de las obras recaía sobre los efraimitas. Jeroboam, joven, valiente (guibbor hail), dirigía los trabajos, pero sentía la causa de sus hermanos de tribu. Seguramente que debió él maquinar desde tiempo algún complot contra la política del rey en connivencia con las tribus del norte. A la misma tribu pertenecía Ajías, de Silo (1Sa 14:3-18), a quien algunos críticos incluyen entre los confabulados para protestar por la decadencia del templo de Silo, absorbido y desplazado por el de Jerusalén. Pero, como dice el texto, reconoció Ajías los méritos de David (v.34) y los privilegios de Jerusalén como ciudad escogida por Dios (v.36). Con una acción simbólica (1Sa 19:19; 1Sa 20:37-42; 2Re 13:14-19; Isa 8:1-4; Isa 20:1-6; Jer 19:10; Jer 27:2; Ε z 3:1-3) profetizó la división del reino, reservando una tribu para el hijo de Salomón y entregando a Jeroboam las diez restantes. Siendo doce las tribus, se pensó en corregir el texto, escribiendo dos tribus (de Judá y de Benjamín) en vez de una. Las diez partes representan el bloque de las tribus norteñas (2 Sam 19:44). Las otras dos piezas del manto simbolizan la tribu de Judá, con la que habíase fusionado la de Simeón (Jos 19:1); pero acaso se trata de la tribu de Benjamín, que se asoció a la de Judá, con la que jugó un papel importantísimo (Jos 12:21-23). Las palabras del profeta no son ni fórmulas geométricas ni ecuaciones algebraicas 5.
Ají as achaca a Salomón su apostasía, pero calla las otras causas que aceleraron la división de su reino. Conoce Ají as las ambiciones de Jeroboam, al cual promete una dinastía perdurable en caso de que religiosamente imite a David. Jeroboam pudo escapar de manos de Salomón huyendo a Egipto, cerca del faraón Sesac, llamado Soshenq, fundador de la XXII dinastía, que reinó aproximadamente los años 950-929 a.C. De él se ocupará más tarde nuestro autor (Jos 14:25). Según los LXX (Jos 12:2455), Jeroboam tomó en Egipto por esposa a Ano, hermana mayor de Thekemina, mujer de Faraón.
Una historia más amplia del reinado de Salomón tuvo el autor sagrado ante su vista, de la cual extrajo lo poco que ha consignado en los capítulos 3-11. Pero, además, conoció otro documento en el que se exponían ampliamente las etapas de la construcción y ornamentación del templo. Para describir los primeros brotes del reino del Norte, o sea los primeros conatos de rebelión por parte de Jeroboam, inspiróse en una historia de los reyes del Norte.
Como hemos podido apreciar en las páginas que anteceden, el autor sagrado ha escrito una historia breve, concisa, del reinado de Salomón, poniendo de relieve sus puntos luminosos y no ocultando sus sombras; considerándolo todo desde el punto de vista deuteronómico. En cifras redondas se dice que Salomón reinó cuarenta años sobre Judá e Israel. Iniciado su reino hacia el año 970, prolongóse hasta cerca de 930; otros autores (ühorme) señalan los años 972 y 932 como términos a quo y ad quem del reinado salomónico. Fue sepultado junto a su padre (Jos 2:10). Le sucedió su hijo Roboam.

1 Le sacerdoce du roí en Israel: “Sacra Pagina,” I (París-Gembloux 1959) 543·
1 A partir de Renán (Histoire du peuple d’Israel París 1891 vol.2 142), muchos histo­riadores y críticos independientes han considerado el templo de Salomón como «un templo doméstico, una capilla de palacio,” análogo a los que los reyes de Mari tenían en sus man­siones reales. En apoyo de sus puntos de vista hacen hincapié en las dimensiones reducidas del edificio, que medía, incluidos los muros, 50 por 30 metros. Es verdad que Salomón edi­ficó una casa a Yahvé, porque la divinidad, al igual que los hombres, tenía necesidad de disponer sobre la tierra de una casa, una mansión, un albergue. Todos los planos de los santuarios orientales que remontan al tercer milenio a. G. están inspirados en los de las casas particulares. Así, pues, el motivo principal y esencial que movió a Salomón a levantar el templo fue para dar a Yahvé, presente en el arca, una residencia. Pero de esto no se deduce Que el templo fuera una capilla de palacio, una dependencia del mismo; al contrario, fue e1 santuario nacional adonde acudía todo Israel por creer que habitaba allí Dios de una manera particular. Asimismo se ha especulado sobre el simbolismo de la distribución del templo en tres partes: ulam, hecal, debir, que, según Flavio Josefo, representaban las tres partes del cosmos: agua, tierra y cielo; lo que correspondería a la cosmogonía bíblica (Exo 20:4; Gen 1:6). Las dos columnas de bronce (Gen 7:15-22) colocadas delante del templo recordaban los pilares obre los cuales descansaba el universo (Sal 75:4; Job 9:6). Mucho se ha fantaseado sobre este articular (Parrot, l.c., 38; J. Daniélou, La symbolique cosmique du Temple de Jérusalem: Symbolisme cosmique et monuments religieux” [París 1953] 61-64; W. Vischer, Les presbiteres prophétes París-Neuchátel 1951 363-376; Montgomery)
2 Fernández, Problemas 142-172.
3 Lemaire-Baldi, Atlante Bíblico 122. Ofir se localiza probablemente en la costa occidental de Arabia (Gén 10:29; Job 22:24; Gén 28:26; 1Cr 1:23). Es posible que haya una exage-on en el número de talentos, o el texto se ha conservado defectuosamente (A. Βεα, Ez’son tell el-Helefi: Β 2ΐ [1940] 437-445; N. Glueck: “Basor,” 71 [1938] 3-18; 75 (1939] 8-22; 79 [1940] 2-18).
1 El episodio de la reina de Saba goza de extraordinaria popularidad en Etiopía, cuya dinastía reinante está vinculada, se dice, a la unión matrimonial de Salomón con la reina, que la leyenda árabe llama Balkis y la cristiana Makeda. Según Flavio Josefo (Ant. lud· 8,6:2), la reina llamábase Nikaule, soberana de Egipto y de Etiopía. No es de extrañar que una mujer fuera reina de un país árabe, ya que en tiempos de Teglatfalasar III se recuerdan las reinas Zabibe y Samsi (N. Abbot, Pre-Islamic Arab Queens: “American Journal of sé mitic Languages and Literature,” 58 [1941] 1-22; Pritchard, 283; P. Dhorme, Le Pays m-buque et l’Assyrie [París 1913] 37.80.94 y 119).
2 B. Maisler, Two Hebrew Ostraca /rom Tell Qasile: T ES 10 (1951) 265-267.
3. Maisler, The Excavation Of Tell Qesile: BA 14 (195 Γ 43-49.
4 Η. Michaud, Sur la pierre et l’argile (París-Neuchátel 1958) 48.
5 Muchos creen que se trata de Tarsis, lugar que se encontraba cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Otros, por el hecho de que la flota tenía sus bases en el golfo de Aqaba, buscan Tarsis por estos parajes, cerca de Ofir. Otros (Üalevy, Albright) han pensado en Cerdeña. No es posible zanjar la cuestión (Desnoyers, Histoire III 66-70; L. De Las Muñecas, La Tarsis bíblica: “Estudis Franciscans,” 43 1931 111-150; S. Bartina, Tarsis: VD 34 [1956] 342-348; W. Albright: “Basor,” 83 [1941] 14-22, reconoce en Tarsis una palabra técnica fenicia que significa fundición).
1 N. Schneider, Melchom, das Scheusal der Ammoniter: Β 18 (1937) 337-343; 19 (1938) 286-307.
2 D, Siderski, La stele de Mesa, índex bibliographique (París 1920),
3 H. Haag, Bibellexikon 635.
4 Véase B. Grdseloff, Takpnés: “ármales du service des Antiquités de l’Egypte,” 47 (1947); ídem, Edom d’aprés les sources Egyptiennes: “Revue de l’histoire Juíve en Egypte17 I (1947) 88-03.

Fuente: Biblia Comentada

las de Moab. Descendientes de Lot (Gén 19:37) que vivían en el país al este del Mar Muerto entre el río Arnón al norte, y el arroyo de Zered al sur. las de Amón. Descendientes de Lot (Gén 19:38) asentados en la región de Transjordania que comenzaba a unos 40 km al este del río Jordán. las de Edom. Descendientes de Esaú (Gén 36:1), que estaban asentados en la región al sur de Moab, al SE del Mar Muerto. las de Sidón. vea la nota sobre 1Re 5:6. las heteas. Vea nota sobre 1Re 10:29.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

amó … a muchas mujeres extranjeras. Muchos de los matrimonios de Salomón tenían como propósito ratificar tratados con otras naciones, una práctica común en el antiguo Cercano Oriente. La práctica de multiplicar las esposas reales, prohibida en Deu 17:17 porque dicha práctica apartaría del Señor el corazón del rey, demostró sus perniciosos efectos en la experiencia de Salomón. Su amor por sus esposas (vv. 1Re 11:1-2) lo condujo a abandonar su lealtad al Señor y a adorar a otros dioses (vv. 1Re 11:3-6). No puede imaginarse una imagen más triste que la fea apostasía de sus últimos años (por encima de los cincuenta), que puede relacionarse con sus pecados con esposas extranjeras. La poligamia era tolerada entre los antiguos hebreos, aunque en Oriente la mayoría de los hombres tenían solo una esposa. Tener varias esposas se consideraba como señal de riqueza e importancia. El rey quería tener un harén mayor que el de cualquiera de sus súbditos, y Salomón recurrió a esta forma de magnificencia real. Pero era un pecado que constituía una infracción directa de la ley de Dios, y resultó en aquel mismo pecado que la ley quería impedir.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— se enamoró de muchas mujeres extranjeras: Los matrimonios con princesas extranjeras (1Re 11:3) eran bien considerados, pues representaban un eficaz instrumento político y eran un signo de poder y prestigio. Ver 1Re 3:1-3 donde el matrimonio de Salomón con la princesa egipcia es valorado positivamente.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Deu 7:3-4 (ver 1Re 17:17); Sir 47:19.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

La necedad de Salomón. Esto representa sólo la mitad de la historia. El autor ahora revela que Salomón tenía muchas esposas además de la hija de Faraón. Nuevamente esto nos recuerda de la prohibición de Deut.: “Tampoco acumulará para sí mujeres, no sea que se desvíe su corazón” (Deut. 17:17). La hebra de crítica que hasta ahora había sido más bien discreta de pronto se ve muy claramente. Estas eran mujeres extranjeras, de países con los cuales Deut. había prohibido casarse (v. 2 resume Deut. 7:3, 4). A finales de su reinado Salomón edificó lugares altos donde sus esposas extranjeras pudiesen adorar a sus dioses nativos (7-8), y su propia devoción a Jehovah se diluyó (4, 5). Este es el colmo de la ironía: el rey que edificó el templo que hizo obsoletos los lugares altos procedió a edificar lugares altos él mismo, ¡y para la adoración de otros dioses! Dos veces en estos versículos se cuenta que la conducta de Salomón no estuvo a la altura de la devoción íntegra de David (4, 6): el requisito claramente dado en 9:4. El escena rio está listo para el desastre que se acercaba.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

11.2 A pesar de que Salomón tenía claras instrucciones de Dios de no casarse con mujeres de naciones extranjeras, decidió no hacer caso de los mandatos de Dios. Se casó no sólo con una, sino con muchas mujeres, que a la larga lo separaron de Dios. Dios conoce nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades, y sus mandatos son siempre para nuestro bien. Cuando las personas ignoran los mandatos de Dios, surgen consecuencias negativas inevitables. No basta con conocer la Palabra de Dios ni aun creerla. Debemos seguirla y aplicarla a las actividades y decisiones de la vida diaria. Tome en serio los mandatos de Dios. Al igual que Salomón, el hombre más sabio que jamás haya existido, no somos tan fuertes como creemos.11.3 A pesar de toda su sabiduría, Salomón tenía algunos puntos débiles. No lograba negarse a los deseos lujuriosos ni dejaba de transigir con sus esposas paganas. Ya sea que se casara para fortalecer las alianzas políticas o para obtener un placer personal, estas esposas extranjeras lo llevaron a la idolatría. Puede que usted tenga una fe firme, pero también tiene puntos débiles, y es a través de ellos que llega la tentación. Fortalézcase porque una cadena sólo es tan fuerte como lo son sus eslabones más débiles. Si una persona tan fuerte y tan sabia como Salomón cayó, usted también puede caer.11.4 Salomón manejó grandes presiones al dirigir el gobierno, pero no pudo manejar las presiones de sus esposas que querían que él adorara a sus ídolos. Dentro del matrimonio y de otras relaciones, es difícil resistir la presión a transigir. Nuestro amor nos lleva a identificarnos con los deseos de aquellos que queremos.Al enfrentarse a tal presión, Salomón al principio lo resistió manteniendo pura su fe. Luego, toleró la práctica más extendida de la idolatría. Finalmente, él mismo se vio envuelto en ella y encontró una explicación racional al peligro potencial que significaba para él y para su reino. Dios nos pide que no nos casemos con personas que no poseen nuestro mismo compromiso con El, debido a que por naturaleza deseamos agradar e identificarnos con aquellos que amamos.11.5-8 Astoret era la diosa que simbolizaba el poder reproductivo: una amante del dios Baal. Milcom puede ser otro nombre para Moloc, el dios nacional de los amonitas, llamado «abominable» porque sus ritos de adoración incluían el sacrificio de niños. Quemos era el dios nacional de los moabitas. Los israelitas fueron advertidos en contra de adorar a otros dioses en general y a Moloc en particular (Exo 20:1-6; Lev 18:21; Lev 20:1-5).11.9, 10 Salomón no se apartó de Dios de una sola vez o en un breve momento. Su frialdad espiritual comenzó con un breve alejamiento de las leyes de Dios (3.1). Al pasar los años, ese pequeño pecado creció hasta que causó la caída de Salomón. Un pecado al parecer insignificante, puede ser el primer paso para alejarse de Dios. No son los pecados que no conocemos, sino los pecados que disculpamos los que causan los mayores problemas. Nunca debemos permitir que un pecado pase sin ser cuestionado. ¿Existe en su vida algún pecado que se extiende como un cáncer mortal? No lo justifique. Confiéselo a Dios y pídale fortaleza para resistir la tentación.11.11-13 El reino poderoso y glorioso de Salomón, que pudo haber sido bendecido eternamente, por el contrario estaba llegando a su fin. Salomón tenía las promesas de Dios, su guía, y las respuestas a sus oraciones y aún así permitió que el pecado permaneciera alrededor de él. A la larga, ese pecado lo corrompió hasta el punto que ya no estaba interesado en Dios. El Salmo 127, escrito por Salomón, expresa: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican». Salomón había comenzado a poner los cimientos con Dios, pero no continuó haciéndolo en sus últimos años. Como consecuencia, lo perdió todo. No basta con empezar correctamente a construir nuestro matrimonio, carrera o iglesia sobre los principios de Dios, debemos mantenernos fieles a Dios hasta el final (Mar 13:13). Dios debe tener el control de nuestras vidas desde el principio hasta el fin.AMIGOS Y ENEMIGOS : La reputación de Salomón trajo aclamación y riquezas de muchas naciones, pero él desobedeció a Dios al casarse con mujeres paganas y al adorar a sus dioses. Por lo tanto, Dios levantó enemigos como Hadad de Edom y Rezón de Soba (actualmente Siria). Jeroboam de Sereda fue otro enemigo que a la larga dividiría este poderoso reino.11.14-22 Edom era el reino al sudeste del Mar Muerto. David había añadido esta nación a su imperio (2Sa 8:13-14). Tenía una importancia estratégica porque controlaba la ruta al Mar Rojo. La revuelta de Edom estorbaba la paz del reinado de Salomón.11.29-39 El profeta Ahías predijo la división del reino de Israel. Después de la muerte de Salomón, diez de las doce tribus de Israel seguirían a Jeroboam. Las otras dos, Judá y Benjamín, permanecerían leales a David. Judá, la tribu más grande, y Benjamín, la más pequeña, fueron a menudo mencionadas como una sola tribu ya que compartían la misma frontera. Tanto Jeroboam como Ahías eran de Efraín, la más prominente de las diez tribus rebeldes. (Para más información sobre el reino dividido véase la nota a 12.20).11.41 No se sabe nada de «el libro de los hechos de Salomón». Véase también la nota a 14.19.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 921 Deu 17:17; Neh 13:26

b 922 1Re 3:1

c 923 Gén 19:37; Rut 4:10

d 924 1Re 14:21

e 925 Deu 23:7

f 926 1Re 16:31

g 927 Gén 26:34

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

muchas mujeres extranjeras. La política fue la causa principal de que Salomón se casara con tantas mujeres. Muchas de las bodas de Salomón se hicieron para formar alianzas con naciones extranjeras según la costumbre del Oriente Medio. Pero esto violó la ley mosaica (Ex 34:12– 17; Dt 7:1– 3) y tuvo graves consecuencias espirituales (v. 2 R 17:7– 20).

Fuente: La Biblia de las Américas

Salomón estaba obligado a permitir que sus esposas extranjeras adorasen a sus propios dioses, una enfermedad que a la larga afectó al mismo rey.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Secuencia LXX.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

mujeriego… Gr. filogunaios. Hápax. Se sigue LXX.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

[=] *Dt 17:17 *Si 47:19

[.] La Biblia no se escandaliza porque Salomón haya tenido tantas mujeres. En ese tiempo, las esposas numerosas manifestaban la riqueza del hombre. La Biblia le reprocha sus esposas paganas. Esas mujeres extranjeras llegaron con sus sacerdotes y sus cultos paganos, los que arrastraron a Israel a la idolatría y al materialismo. El pueblo pensaba que el rey bendecido por Yavé debía rodearse de lujo y de honores. Más tarde, sin embargo, los profetas recordaron que poder, riqueza y lujo entorpecen el corazón de un jefe (Dt 17,14). Salomón ostenta su virilidad sin darse cuenta que sus mujeres lo mandan. Salomón mantendrá el culto magnífico del Templo, pero los altares que construye a los dioses de sus esposas nos dan a entender que también en su corazón había falsos dioses y valores falsos. No has guardado mi Alianza (11). El verdadero pecado de Salomón fue organizar su vida y su nación sin buscar la voluntad de Dios. Vivió como los demás reyes y realizó sus propias ambiciones; y le pareció suficiente pedir a Yavé sus bendiciones.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[5] Astarté y Moloc eran los dioses de sus mujeres, a quienes no quería disgustar.[9] La primera vez en Gabaón y la segunda en Jerusalén. 1 Re 3, 5; 9, 2.[13] La pequeña tribu de Benjamín se consideraba una con la de Judá.[27] La hondonada que había entre la parte de Jebus y la ciudad en que vivía David, que era la colina de Sión.

Fuente: Notas Torres Amat