Comentario de 1 Reyes 12:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para proclamarle rey.
Roboam. 1Re 11:43; 2Cr 10:1-19.
Siquem. Gén 12:6; Gén 33:18, Gén 33:19; Jos 20:7; Jos 24:1, Jos 24:32; Jue 9:1; Sal 60:6; Hch 7:16.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los israelitas, se congregaron en Siquem para coronar a Roboam, 1Re 12:1-5.
Roboam, rehusando el consejo de los ancianos, responde al pueblo bruscamente, 1Re 12:6-15.
Diez tribus se rebelan, matan a Adoram, y hacen huír a Roboam, 1Re 12:16-20.
Roboam, levantando un ejército, recibe palabra de Dios por medio de Semaías, 1Re 12:21-24.
Jeroboam fortalece varias ciudades, 1Re 12:25;
hace dioses de becerros para llevar al pueblo a la idolatría, 1Re 12:26-33.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
1Re 13:1-34; 1Re 14:1-31; 1Re 15:1-34; 1Re 16:1-34; 1Re 17:1-24; 1Re 18:1-46; 1Re 19:1-21; 1Re 20:1-43; 1Re 21:1-29; 1Re 22:1-53
Aquí comienza la segunda sección más grande del primer libro de los Reyes. La historia continúa en el libro segundo de los Reyes.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Vemos en esta parte la ascensión de Roboam al trono y la división del reino en norte y sur. Estos permanecerían separados hasta que cada uno huyera de invasores extranjeros; el reino del norte en el año 722 a.C. y el reino del sur en el año 586 a.C.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Roboam: Su nombre se puede traducir por: «El pueblo es amplio», lo que se refiere a la expansión de la nación de Israel bajo la mano de Dios. Desgraciadamente, Roboam se convirtió en un medio de detrimento a la expansión del pueblo de Dios, incluso provocó la guerra civil y la secesión de diez de las tribus del norte. Ubicada en Efraín, Siquém era un centro importante de la actividad israelita. Esta fue el primer lugar mencionado en Canaán refiriéndose a Abraham (Gén 12:6). Roboam creyó indudablemente que hacía una movida estratégica al coronarse en un lugar ancestral que vinculaba con la historia de su pueblo y el que se ubicaba en la región de las tribus del norte. El término toda Israel se refiere a los representantes de las tribus del norte que se reunieron para considerar la confirmación de Roboam como rey de toda la nación.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Segunda Parte.
Historia Sincrónica de los Reyes hasta Ajab y Josafat (c.12-22).
Roboam en Siquem (12:1-15).
1 Roboam fue a Siquem por haberse reunido en Siquem todo Israel para proclamarle rey. 2 Así que lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, adonde había huido de Salomón, se volvió de Egipto. 3 Y hablaron a Roboam diciendo: 4 “Tu padre hizo muy pesado nuestro yugo; aligera tú, pues, ahora esta dura servidumbre, y te serviremos.” 5 El les respondió: “Id y volved a mí dentro de tres días.” Fuese el pueblo. 6 El rey Roboam consultó a los ancianos que habían estado cerca de Salomón, su padre, durante su vida, diciéndoles: “¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?” 7 Y ellos le dijeron: “Si ahora te rindes a este pueblo y le complaces hablándole blandas palabras, te estará siempre sujeto.” 8 Pero Roboam no siguió el consejo de los ancianos, y consultó a los jóvenes que se habían criado con él y le rodeaban, 9 diciéndoles: “¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo que así me habla: Aligera el yugo que tu padre nos impuso?” 10 Y los jóvenes que se habían criado con él le dijeron así: “Habla de este modo al pueblo que te ha dicho: Tu padre hizo muy pesado su yugo sobre nosotros; aligéralo tú. Habíales así: Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó con pesado yugo, y yo haré vuestro yugo más pesado todavía. Mi padre os azotó con azotes, y yo os azotaré con escorpiones.” 12 Vino a Roboam, pues, todo Israel al día tercero, según lo que había dicho el rey: “Volved dentro de tres días”; 13y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que le habían dado los ancianos, 14 y le habló así, según el consejo de los jóvenes: “Mi padre hizo pesado vuestro yugo, y yo lo haré más pesado todavía; mi padre os azotó con azotes, y yo os azotaré con escorpiones.” 15 Desoyó, pues, el rey al pueblo, porque así lo disponía Yahvé para cumplir la palabra que El había dicho por medio de Ajías, de Silo, de Jeroboam, hijo de Nabat.
Salomón había bajado al sepulcro dejando a su hijo en herencia un descontento general en el interior. Antes de morir habíanse renovado los conatos de independencia de las tribus del norte a causa del trato desigual de que eran objeto con relación a los de Judá, que la conducta abiertamente imprudente de Roboam sellaron definitivamente. Roboam dispuso que la ceremonia de la proclamación como nuevo rey de Israel se celebrara en Siquem, lugar donde se produjo la primera tentativa de la monarquía Que 8:22ss; c.9). A las razones históricas se añadieron otras consideraciones de orden social. Las tribus norteñas eran más ricas económicamente que Judá; sus tierras, más feraces; sus ciudades, más abiertas a las grandes vías comerciales, lo que originó un nivel de vida superior, una cultura más refinada. Desde el punto de vista religioso, Siquem guardaba el sepulcro de José (Jos 24:32). Abraham había estado allí (Gen 12:6); Jacob había morado grandes temporadas en sus inmediaciones (Gen 33:18). Además, ¿no había sido contaminada Jerusalén por los santuarios extranjeros? El numeroso harén real creó en la capital un ambiente de sensualidad y cierto sincretismo religioso. No solamente las reinas acudían a los templos de sus respectivos dioses, sino también la servidumbre, el séquito, los mercaderes extranjeros, los simpatizantes. Los mismos israelitas debían ser, en parte, los proveedores de víctimas y de cuanto se necesitaba para los sacrificios a los ídolos.
El acto de señalar a Siquem como lugar de su proclamación como rey fue un acierto diplomático de Roboam. No sabemos si Jeroboam estuvo o no presente en la ceremonia, ya que había abandonado Egipto tan pronto como se enteró de la muerte de Salomón.
Los LXX dicen que se retiró a Sareda; del texto masorético (v.3; 5; 12), de 2Cr 10:3 y Vulgata parece deducirse que asistió a la misma.
“¡A tus tiendas, Israel!” (2Cr 12:16-24).
16 Entonces todo Israel, viendo que el rey no le escuchaba dijo al rey: “¿Qué tenemos que ver nosotros con David? No tenemos heredad con el hijo de Isaí. J A tus tiendas, Israel! ¡Provee ahora a tu casa, David!” Fuese Israel a sus tiendas (17 y Roboam no reinó sobre más hijos de Israel que los que habitaban en las ciudades de Judá). 18 Mandó entonces Roboam a Adoni-ram, que era prefecto de los tributos; pero éste fue lapidado por todo Israel y murió. Apresuróse Roboam a montar en su carro para huir a Jerusalén;19 y así se separó Israel de la casa de David hasta el día de hoy. 20 Sabiendo que había vuelto Jeroboam, todo Israel le mandó a llamar a la asamblea y le hicieron rey de todo Israel. La tribu de Judá fue la sola que siguió a la casa de David. 21 Llegado Roboam a Jerusalén, convocó a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil hombres de guerra, para hacer la guerra a la casa de Israel y reducirla a la obediencia de Roboam, hijo de Salomón; 22 pero Semeyas, varón de Dios, recibió palabras de Yahvé, diciendo: 23 “Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a todos los del pueblo, diciendo: 24 He aquí lo que dice Yahvé: No subáis a hacer la guerra a vuestros hermanos, los hijos de Israel. Vuélvase cada uno de vosotros a su casa, porque de mí ha venido esto”; y ellos, obedeciendo la palabra de Dios, se volvieron, según la palabra de Yahvé.
La respuesta insolente del rey pone en boca de la muchedumbre el grito separatista lanzado en otro tiempo por Seba (2Sa 20:1). La escisión del pueblo era un hecho: Roboam dominaría sobre Judá y Benjamín, mientras que las diez tribus del norte se unirían bajo Jeroboam. Varias causas contribuyeron a esta división. En el colmo de la imbecilidad, no encontró Roboam otro funcionario para atraer y reducir a los del norte que el odiado Adoniram (2Sa 4:6; 2Sa 4:5.28), jefe de los tributos. Dios obceca a los que quiere perder. Vuelto el rey a Jerusalén, trató de reducir a los separatistas por la fuerza, pero le disuadió el profeta Semeyas (2Sa 13:1-9). Según algunos textos (n. 13; 32), solamente la tribu de Judá obedeció a Roboam; sin embargo, parte de Benjamín, en cuyo territorio se encontraba Jerusalén, se unió al reino del sur (2Cr 11:1), en tanto que Jericó se adhirió al del norte (16.34).
Cisma religioso (2Cr 12:25-33).
25 Jeroboam edificó Siquem, en la montaña de Efraím, y residió allí; salió después y edificó Penuel. 26 Jeroboam se dijo en su corazón: “El reino podría muy bien volver otra vez a la casa de David. 27 Si este pueblo sube a Jerusalén para hacer sus sacrificios en la casa de Yahvé, el corazón del pueblo se volverá a su señor, Roboam, rey de Judá, y me matarán a mí.” 28 Despues de pensarlo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: “Bastante tiempo habéis subido a Jerusalén; ahí tienes a tu dios, Israel, el que te sacó de la tierra de Egipto.” 29 Hizo poner uno de los becerros en Betel y otro en Dan; 30 y esto indujo al pecado, pues iba el pueblo hasta Dan para adorar. 31 Edificó también Jeroboam lugares excelsos e hizo sacerdotes a gentes del pueblo que no eran de los hijos de Leví. 32 Instituyó Jeroboam una solemnidad en el mes octavo, el quince del mes, conforme a las de Judá, y sacrificó sobre el altar. Así puso también en Betel sacerdotes en los altos que había construido, para que sacrificasen a los becerros que había hecho; 33 y subió al altar que se había hecho en Betel el día quince del octavo mes, que él a su voluntad eligió. Instituyó una fiesta para los hijos de Israel y subió al altar para sacrificar.
Con el fin de defender el nuevo reino, fortificó Jeroboam las ciudades de Siquem y de Penuel. Se identifica esta última con Tulul ed-Dahab, en la ribera del Yaboc, a unos once kilómetros al este del Jordán. Pensó en rehabilitar los dos santuarios antiguos: Dan, en los confines septentrionales (Jue 18:1-31), y Betel, en el límite sur, lugar donde existían recuerdos venerandos de los tiempos de los patriarcas (Gen 12:8; Gen 13:4; Gen 28:19; Gen 35:7) y en donde se ofrecían sacrificios en tiempos de los jueces (Jue 20:21; Jue 21:4; 1Sa 10:3). Jeroboam repite las palabras que pronunció Aarón después de haber construido el becerro de oro (Exo 32:4). Al rey se le ocurrió representar a Yahvé en forma de becerro por influencias religiosas paganas de Palestina y Siria, en donde el becerro era considerado como símbolo de fecundidad y de fuerza, atributos del dios cananeo Baal-Hadad. En Israel no se practicaba propiamente la idolatría, ya que no se adoraba a dioses extranjeros, sino que se representaba a Yahvé bajo la forma de un toro o becerro; lo que se oponía, sin embargo, a la ley sobre la representación sensible de la divinidad (Exo 20:34; Deu 4:15-20; Deu 5:8-9). Además, con esta práctica Jeroboam ponía el yahvismo al nivel de las otras religiones paganas, creando una especie de sincretismo religioso y una gran desorientación. ¿Cómo distinguirá el pueblo entre el toro de Yahvé y el de Baal? Oseas (Deu 8:6) y escritores posteriores consideran este culto de las imágenes como una verdadera apostasía. Es posible, además, que buscara Jeroboam un acercamiento religioso con los cananeos, muy numerosos en su territorio. En todo caso, consciente o no de sus actos, abría Jeroboam las puertas del sincretismo religioso 1.
Para el servicio de los nuevos santuarios creó sacerdotes a gentes que no pertenecían a la tribu de Leví; los sacerdotes y levitas habían emigrado casi en masa a Judá (2Cr 11:13). La institución de sacerdotes que no contaban con títulos para ello fue considerada como un gran escándalo y un nuevo pecado de Jeroboam (2Cr 13:33-34). Procuró conservar las festividades principales vigentes en Judá, acomodándolas, sin embargo, a la nueva situación. Retrasó un mes la fiesta de los Tabernáculos, haciéndola coincidir con el término de la recolección de la uva a fin de que la solemnidad y jolgorio fueran mayores. El rey ofrecía sacrificios, considerándose rey teocrático y sumo sacerdote. Por todo lo dicho, vemos cuan dudosos fueron los comienzos del reino del norte desde el punto de vista religioso.
Fuente: Biblia Comentada
– 2Re 17:41 La división del reino de Salomón había sido predicha por el Señor a Salomón (1Re 11:11-13), y mediante Ahías a Jeroboam (1Re 11:29-37). Esta sección de los libros de Reyes expone como se cumplió la palabra de Jehová dada por medio del profeta y narra la historia del reino dividido, Israel (el reino del norte) y Judá (el reino del sur), desde 931 a 722 a.C.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
– 1Re 14:31 Esta sección describe la división del reino (1Re 12:1-24) y el establecimiento con sanción real de la idolatría en Israel (1Re 12:25 – 1Re 14:20) y en Judá (1Re 14:21-31). Se da una descripción de los reinados del hijo de Salomón, Roboam, en el sur (ca. 931-913 a.C.) y de Jeroboam, siervo de Salomón, en el norte (ca. 931-910 a.C.). Vea 2Cr 10:1-19; 2Cr 11:1-23; 2Cr 12:1-16.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Siquem. Una ciudad situada en el país montañoso del norte de Efraín, a 50 km al norte de Jerusalén. Siquem tenía una larga y dilatada historia como centro político y religioso (cp. Gén 12:6; Jos 8:30-35; Jos 24:1-28; Jos 24:32). todo Israel. Los representantes de las diez tribus del norte se reunieron allí para aceptar a Roboam como rey (cp. 2Sa 5:3).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Jos 24:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— todo Israel: A partir de aquí, esta clásica expresión designará exclusivamente a las diez tribus del norte.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
El reino se divide. Parecería que antes de que las ceremonias de ascensión al trono se pudieran terminar Roboam tenía que ser aclamado rey por las tribus del norte en forma separada. En esto siguió la estructura establecida por David quien al principio fue rey sobre Judá (2 Sam. 2:4) y más tarde fue hecho rey sobre Israel (2 Sam. 5:3). Se nos recuerda que ni David ni Salomón habían tratado de unir a Judá e Israel para que fuesen una entidad (ver sobre 4:20). Suponemos que Salomón también pasó por un proceso similar de ser aclamado rey por Israel, aunque no se menciona. Siquem, en el centro del área montañosa del norte, fue donde se hizo la ceremonia en los días de Roboam.
Las tribus del norte demandaron que Roboam cumpliera con una condición antes que lo pudieran aceptar como rey. Ellos también tenían un monarca alternativo en la persona de Jeroboam el cual había regresado de Egipto después de la muerte de Salomón. Aprendemos que bajo Salomón las tribus del norte sufrieron de un pesado yugo y de duro trabajo (4). (Anteriormente notamos que así debía haber sido, y aquí lo confirman los portavoces de Israel.) Israel serviría a Roboam sólo si estaba de acuerdo en aliviar esta carga.
Al principio parece que Roboam actuó prudentemente. No responde inmediatamente sino que se toma tres días para consultar a sus consejeros. Los ancianos que habían servido a Salomón aconsejan a Roboam que ceda a la demanda del pueblo. Por el otro lado, las personas de la misma generación de Roboam le dan un consejo diferente: Que le haga frente a la demanda del pueblo con la amenaza de tratarlos más duramente. La palabra heb. para describir a estos jóvenes (8, 10, 14) realmente debería traducirse “chicos” o, inclusive, “niños”; en la opinión del autor merecen esta descripción porque su consejo es tan ingenuo, y es el consejo de estos “niños” el que Roboam prefiere seguir. Al rechazar el consejo de los ancianos que habían servido a Salomón, Roboam le vuelve la espalda al último depositario de la sabiduría de Salomón y se abraza a la necedad. El destino del reino ya está fijado.
El estilo tan duro y confrontador que tenía Roboam era una muestra de poder que disimulaba su debilidad. La sabiduría de Salomón había tenido sus lagunas, pero Roboam no demostró nada de sabiduría. Hizo muy mal al tratar de tomar la iniciativa de modo que Israel se le escapó de entre los dedos. El grito de guerra que Israel había usado durante la fracasada rebelión contra David (2 Sam. 20:1) se lo gritan a la cara (16).
No está claro si Adoniram fue enviado a negociar un poco más o a utilizar la fuerza, pero poner estos delicados asuntos en las manos del hombre que estaba a cargo de la mano de obra forzada fue, en el mejor de los casos, un acto muy provocador. No sorprende leer que esto resultó en la muerte de Adoniram. Mientras tanto, se proclamó a Jeroboam rey de Israel (20).
Volviendo rápidamente a Jerusalén, Roboam reunió un ejército de las tribus de Judá y Benjamín y se preparó para combatir. Sin embargo, el profeta Semaé as frenó este plan al traer la palabra de Dios que no le permitía actuar (22-24). Era Dios mismo quien había separado a Israel de Judá y, al menos por el momento, estaba bajo su protección.
De esa manera el relato entreteje las dimensiones humanas y divinas del drama. Roboam se había comportado estúpidamente y había seguido un mal consejo, e Israel se rebeló contra la casa de David (19); pero la explicación definitiva es que Jehovah estaba dirigiendo los acontecimientos entre bastidores. Entonces el rey no hizo caso del pueblo, porque esto estaba dispuesto de parte de Jehovah para que se cumpliera la palabra que había hablado … (15). Los seres humanos tienen la libertad de obedecer o desobedecer, de comportarse sabia o tontamente, pero esta libertad se contiene dentro de la soberanía de Dios. Muchas veces, el autor destaca que las cosas que Dios anuncia por medio de sus profetas siempre acontecen.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
12.1 La coronación de Roboam se llevó a cabo en Siquem, aproximadamente a 56 km al norte de Jerusalén. Lo normal hubiera sido ungir al nuevo rey en Jerusalén, la ciudad capital. Roboam se dio cuenta de que habría problemas con Jeroboam y fue hacia el norte para tratar de mantener buenas relaciones con las tribus del norte. Probablemente eligió Siquem debido a que era un lugar antiguo donde se llevaban a cabo los pactos (Jos 24:1). Cuando se dividió el reino, Siquem llegó a ser la capital del reino del norte por un breve período (Jos 12:25).12.6-14 Roboam pidió consejo, pero no evaluó cuidadosamente lo que se le dijo. De haberlo hecho, se hubiese dado cuenta de que el consejo ofrecido por los ancianos era más sabio que el de sus amigos. Para evaluar los consejos, pregúntese si el mismo es realista, viable y coherente con los principios bíblicos. Determine si los resultados de seguir el consejo serán justos, harán mejoras y darán una solución o dirección positiva. Busque consejo de aquellos más experimentados y más sabios. El consejo es útil sólo si está de acuerdo a los estándares de Dios.12.15-19 Tanto Jeroboam como Roboam hicieron lo que era bueno para ellos mismos, no lo que era bueno para el pueblo. Roboam fue duro y no escuchó lo que el pueblo dijo. Jeroboam estableció lugares nuevos de adoración para evitar que su pueblo viajara a Jerusalén, la capital de Roboam. Ambas acciones fueron contraproducentes. La acción de Roboam dividió al reino, y la de Jeroboam alejó al pueblo de Dios. Los buenos líderes ponen los intereses de los seguidores antes que los suyos propios. El tomar decisiones sólo para sí mismo obrará en su contra y causará que pierda más de lo que habría perdido si hubiese tenido en cuenta el bienestar de los demás.12.20 Esto marca el principio de la división del reino que duraría por siglos. Diez de las doce tribus de Israel siguieron a Jeroboam y llamaron a su nueva nación Israel (el reino del norte). Las otras dos tribus permanecieron leales a Roboam y llamaron a su nación Judá (el reino del sur). El reino no se dividió de la noche a la mañana. Ya se estaba dividiendo desde los primeros días de los jueces debido a los celos de las tribus, especialmente entre Efraín, la tribu más influyente del norte, y Judá, la tribu principal del sur.Antes de los días de Saúl y de David, el centro religioso de Israel estaba localizado, en su mayor parte, en el territorio de Efraín. Cuando Salomón construyó el templo, trasladó el centro religioso de Israel a Jerusalén. Esto a la larga trajo rivalidades tribales a la crisis. (Para más información acerca de las rivalidades de las tribus y cómo afectaron a Israel, véanse Jdg 12:1ss; 2Sa 2:4ss; 2Sa 19:41-43).12.28 Se requería que todos los hombres judíos viajaran al templo tres veces al año (Deu 16:16), pero Jeroboam estableció sus propios centros de adoración y dijo a su pueblo que causaba mucho problema viajar hasta Jerusalén. Aquellos que obedecieron a Jeroboam estaban desobedeciendo a Dios. Algunas ideas, aun cuando son prácticas, pueden contener sugerencias que nos llevan a apartarnos de Dios. No permita que nadie le impida hacer lo que es correcto al decirle que las buenas acciones morales no merecen el esfuerzo. Haga lo que Dios quiera sin importar cuál sea el costo en tiempo, energía, reputación o recursos.12.28, 29 Se utilizaban los becerros como ídolos para simbolizar fertilidad y fuerza. Los dioses paganos de los cananeos eran con frecuencia descritos como si estuvieran parados sobre becerros o toros. Jeroboam astutamente colocó estos becerros en Bet-el y Dan, lugares estratégicos. Bet-el estaba a tan sólo 16 km al norte de Jerusalén por el camino principal, incitando a los ciudadanos del norte a detenerse allí en lugar de viajar el resto del camino hasta Jerusalén. Dan era la ciudad de Israel que estaba más al norte. Por lo tanto, la gente que vivía en la parte del norte más alejada de Jerusalén era atraída por la conveniencia del lugar. Como líder del reino del norte, Jeroboam quería establecer sus propios centros de adoración, de otra manera su pueblo haría viajes regulares a Jerusalén, y su autoridad se vería minada. Muy pronto esta religión sustituta tuvo muy poco en común con la verdadera fe en Dios.12.30 Jeroboam y sus consejeros no aprendieron del desastre previo de Israel con el becerro (Exodo 32). Quizá eran ignorantes respecto de las Escrituras, o quizá conocían el suceso pero decidieron ignorarlo. Estudie la Biblia para tener en mente los hechos de Dios en la historia, y luego aplique las lecciones importantes a su vida. Si aprende del pasado, no repetirá los mismos errores de los demás y no enfrentará el desastre (Isa 42:23; 1Co 10:11).12.32, 33 En los días de los fundadores de Israel, la ciudad de Bet-el era un símbolo de compromiso a Dios, porque ahí fue donde Jacob había vuelto a dedicar su vida a Dios (Gen 28:16-22). Pero Jeroboam convirtió la ciudad en el principal centro religioso de Israel, con la intención de que pudiera competir con Jerusalén. Pero la religión de Bet-el se centró en un ídolo, y esto a la larga llevó a Israel a su caída. Bet-el desarrolló una reputación de ciudad malvada e idólatra. Los profetas Oseas y Amós reconocieron los pecados de Bet-el y condenaron la ciudad por sus caminos inicuos (Hos 4:15-17; Hos 10:8; AmóCELOS ENTRE LAS TRIBUSA pesar de que el reino de Israel estaba «unificado» bajo David y Salomón, las tensiones entre el norte y el sur nunca se resolvieron. Los celos y la animosidad detrás de esta guerra civil no comenzó con Roboam y Jeroboam, sino que tenía sus raíces en los días de los jueces, cuando el pueblo estaba más interesado en la lealtad de la tribu que en la unidad de la nación. Note con qué facilidad resucitó la tensión entre Efraín, la tribu más prominente del norte, y Judá, su similar del sur.– Efraín reclamó las promesas en Gen 48:17-22 y 49.22-26 para su papel de liderazgo.– Josué, el que conquistó la tierra prometida, era de la tribu de Efraín (Num 13:8).– Samuel, el más grande juez de Israel, era de la tribu de Efraín (1Sa 1:1ss)– Efraín se alió con Is-boset en la revuelta contra David, que era de la tribu de Judá (2Sa 2:8-11).– David, un pastor de la tribu de Judá, reinó sobre todo Israel, incluyendo a Efraín, el cual dejó de reclamar su liderazgo.– A pesar de que David ayudó a suavizar los malos sentimientos, el duro yugo de Salomón y Roboam llevó a las tribus del norte a la crisis.La tensión se acrecentó porque Efraín era la tribu principal del norte. Ellos se resintieron con el rol de Judá bajo el liderazgo de David y se molestaron de que la capital de la nación y centro de adoración estuviera localizado en Jerusalén.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1017 2Cr 10:1
b 1018 Gén 12:6; Gén 33:18; Jos 20:7; Jue 9:1; Hch 7:16
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Siquem. Siquem tenía una larga historia como importante centro religioso, comercial y político (Jos 8:30– 35; 20:7; 21:21; 24:1 Jue 9:1, 2) desde la época de los patriarcas (Gn 12:6, 7; 33:18– 20; 37:12– 14). Teniendo en cuenta la diferencia de opinión entre el norte y el sur (2 S 5:1– 5; 20:1, 2), la importancia tradicional de Siquem lo hizo el lugar lógico donde atender negocios claves del estado.
todo Israel. Es decir los representantes de las tribus del norte.
Fuente: La Biblia de las Américas
Siquem. Mencionada por primera vez en Gén 12:6, estaba en el territorio de Efraín cerca de la actual ciudad de Nablus (véase Jue 9:1).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[.] Muerto Salomón, se realiza lo anunciado por el profeta Ajías se divide el reino. El autor destaca la culpabilidad y la insensatez de Roboam el rey no escuchó a la gente. Sin embargo, al separarse los de Israel, pierden el beneficio de las promesas que Dios había hecho a David y que no retiró a sus descendientes, aunque equivocados y culpables. El reino del norte, Israel, tendrá años de prosperidad, y de su pueblo saldrán grandes profetas Elías, Eliseo, Oseas. Sin embargo, no habrá continuidad en el poder, y varios usurpadores se apoderarán de él, sin lograr que sus descendientes lo conserven. Parecería como que Dios trata a cada uno de ellos según sus propios méritos. Mientras tanto, en Judá, los reyes descendientes de David, buenos o malos, se suceden sin interrupción durante cuatro siglos su historia está gobernada y dominada por la fidelidad de Dios. San Pablo dice que los hechos del Antiguo Testamento son figuras de lo que pasa con Jesús y su Iglesia (Heb 9). Aquí se puede ver una imagen de la división que desgarró más tarde a la única Iglesia de Cristo. En el siglo XV, la Iglesia se asemejaba a un imperio, con más afán de prestigio que de humilde servicio a Dios. Sus jefes impulsados por un deseo de dejar tras de sí un testimonio indestructible de su grandeza, aplastaban con impuestos a los fieles para financiar la construcción de basílicas suntuosas en vez de satisfacer la sed espiritual de los creyentes. Estos se rebelaron en nombre de un Evangelio mejor vivido, y ése fue el comienzo del Protestantismo. Sin embargo, reconocer todo lo bueno que hay en los protestantes y evangélicos no impide ver cómo, después de separarse de los sucesores de los apóstoles, se enfrentan a una serie de divisiones y buscan la unidad de la fe sin lograrla. La Iglesia católica ha pasado por muchas crisis cuya responsabilidad le cabe en absoluto, y sin embargo parece que en cada oportunidad Dios la ha tratado según sus promesas y no según los méritos de ella, para ponerla nuevamente en vereda. Ella debe por cierto reconocer los aspectos tan poco evangélicos de sus estructuras y de su práctica presente, pero sabe que puede contar con la promesa de Cristo. Ella es el centro, el lugar de comunión, en cuyo derredor se deben reunir todos un día (véase Ez 16,52-59; Sal 87).
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[11] Unos látigos con puntas de hierro, llamados por su figura escorpiones.[16] Y la tribu de Judá.[18] Para que apaciguara los ánimos.[22] 2 Cro 12, 15.[25] En la otra parte del Jordán.[30] De la idolatría de Israel.[31] 2 Cro 11, 13, 15; 1 Re 13, 33; Eclo 44, 10.