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Comentario de 1 Reyes 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 1 Reyes 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces Salomón congregó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los jefes de las casas paternas de los hijos de Israel ante el rey Salomón, para hacer subir el arca del pacto de Jehovah desde la Ciudad de David, que es Sion.

Año 1004 a.C.

Salomón. 2Cr 5:2-10.

reunió. Jos 23:2; Jos 24:1; 1Cr 28:1; 2Cr 30:1; Esd 3:1.

principales de las familias. Núm 7:3.

para traer. 2Sa 6:1, 2Sa 6:2, 2Sa 6:6, 2Sa 6:12; 1Cr 13:1-5; 1Cr 15:3, 1Cr 15:25.

de la ciudad. 1Re 3:15; 2Sa 5:7-9; 2Sa 6:12-17; 1Cr 11:7; 1Cr 15:29; 1Cr 16:1; Sal 9:11; Sal 102:21; Isa 28:16; Isa 46:13; 1Pe 2:6.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

La fiesta de dedicación del templo, 1Re 8:1-11.

La bendición de Salomón, 1Re 8:12-21.

La oración de Salomón, 1Re 8:22-53.

La bendición de Salomón sobre el pueblo, 1Re 8:54-61.

Sus ofrendas de paz, 1Re 8:62-66.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Se colocó el arca del pacto en el lugar que le correspondía en el Templo puesto que permaneció previamente en Jerusalén (2Sa 6:1-23). Con la edificación del Templo y la instalación del arca, la división de las actividades espirituales entre Gabaón, la ubicación del tabernáculo, y Jerusalén, en donde se encontraba temporalmente el arca, finalizaba. Ahora se concretaba la idea deuteronómica de tener un sólo lugar para rendirle culto a Dios (Deu 12:1-14). Puesto que el Templo se terminó en el mes dieciocho del undécimo año del gobierno de Salomón, se debió esperar otros once meses para la dedicación del Templo. Esto permitiría que se realizaran el acabado y la instalación de todo el mobiliario, con sus últimos toques y los preparativos para el acontecimiento solemne y feliz. La Fiesta de los tabernáculos, que se llevaba a cabo al final del año ceremonial y de la conmemoración de la concesión del Señor del resto de la tierra prometida a su pueblo, sería la ocasión apropiada. Además, la renovación del pacto junto con estas fiestas (Deu 31:10) hicieron de este momento el más oportuno. Según consta, la duración de esta temporada de fiestas era de dos semanas para permitir que la santidad y la alegría de estos días tuvieran su efecto absoluto (2Cr 5:11-13).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

EL ARCA DEL PACTO. El arca del pacto era el único mueble en el Lugar Santísimo. Era un cofre rectangular de 114 cm. de largo por 69 cm. de ancho por 69 cm. de alto, hecho de madera de acacia y enchapado en oro puro por dentro y por fuera. Originalmente el arca contenía tres recordatorios del reinado de Dios sobre Israel:

(1) las tablas de piedra sobre las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos (cf. Éxo 25:16; Éxo 25:21; Éxo 40:20; véase Éxo 25:10, nota);

(2) una urna de oro que contenía maná del que Dios había provisto diariamente para Israel durante sus años en el desierto; y

(3) la vara de almendro de Aarón que reverdeció de manera sobrenatural. Sin embargo, en la época de Salomón el arca contenía únicamente las dos tablas de piedra (2Cr 5:10). Sobre la tapa del arca estaba el «propiciatorio», sobre el cual el sacerdote rociaba la sangre de los sacrificios una vez al año en el día de expiación. Dos querubines de oro labrados a martillo en una sola pieza, el uno enfrente del otro con las alas extendidas hacia adelante, estaban en suspenso sobre el propiciatorio en un arco. En el centro del propiciatorio estaba la presencia de Dios simbolizada por una brillante luz sobrenatural llamada la Shekinah (véase el ARTÍCULO LA GLORIA DE DIOS, P. 1086. [Eze 10:4]).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Dedicación del Templo.
L a solemne dedicación del templo constituía el sueño dorado de Salomón. Finalmente, Yahvé tenía su casa, mucho más suntuosa que cualquiera de las que había habitado anteriormente. Ya no era Yahvé un Dios peregrino, que iba de un lugar a otro, de una tienda a un tabernáculo (2Sa 7:6). A Salomón, rey pacífico, le toco el honor de levantar un templo digno a Yahvé. Vimos que su fábrica se terminó el año undécimo del reinado de Salomón, en el mes octavo, correspondiente a octubre-noviembre. La dedicación, que se inicia con el traslado del arca de la alianza, efectuóse en el mes séptimo (septiembre-octubre). ¿En qué año del reinado de Salomón tuvo lugar tan gran acontecimiento? Unos (Desnoyers, Landersdorfer) creen que fue el año 12, es decir, once meses después de terminada la obra; otros (Kortleiner) retrasan la ceremonia hasta el año 20 de su reinado. Esta segunda hipótesis tiene a su favor el testimonio de los LXX y algunos indicios textuales. No es posible separar la cuestión.

Traslación del arca (2Sa 8:1-9).
1 Entonces convocó Salomón a los ancianos de Israel, a todos los cabezas de las tribus y a los príncipes de las familias de los hijos de Israel, para trasladar el arca de la alianza de Yahvé de la ciudad de David, que es Sión. 2 Reuniéronse con el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el séptimo mes, en el día solemne de la fiesta; 3 y, llegados todos los ancianos de Israel, llevaron los sacerdotes el arca. 4 Llevaban el arca de Yahvé, el tabernáculo de la reunión y todos los utensilios sagrados del tabernáculo. Los sacerdotes y los levitas 1OS llevaban. 5 El rey Salomón y toda la asamblea de Israel, convocada por él, iban delante del arca. Sacrificaron ovejas y bueyes en número incontable por su muchedumbre. 6 Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza de Yahvé en su sitio, en el santuario (debir) de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines, ? pues los querubines tenían las alas extendidas sobre el lugar del arca y la cubrían por encima, el arca y sus barras. 8 Se había dado a las barras una longitud suficiente para que sus extremidades se viesen desde el lugar santo, que está delante del santuario (debir), pero sin que pudiesen verse desde fuera, y así quedaron hasta el día de hoy. 9 No había en el arca ninguna otra cosa más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó en ella en Horeb, cuando hizo Yahvé alianza con los hijos de Israel a su salida de Egipto.

El arca de la alianza era el símbolo del pacto existente entre Yahvé y su pueblo y una prueba de su presencia en medio de éste. Vimos que el arca se encontraba en Silo (1Sa 4:3), desde donde fue sacada para acompañar al ejército en guerra contra los filisteos (1Sa 4:11; c.5-6). Olvidada casi por mucho tiempo en Quiriat-Jearim (1Sa 7:1), fue trasladada solemnemente a Jerusalén, siendo colocada en medio del tabernáculo que David había alzado para ella (2Sa 6:17). De este refugio va a sacarla Salomón para llevarla procesionalmente “de la ciudad de David, que es Sión” (2Sa 5:7.9), al nuevo templo. En el solemne acto toman parte los ancianos de Israel, los jefes de las tribus y los príncipes de los padres (aboth) de los hijos de Israel. Con la última expresión, que falta en el texto griego, se designan los príncipes de las casas paternas, o sea, los padres (Exo 6:25; Num 32:28). El traslado efectuóse en el mes de Etanim, séptimo. La fiesta de que se habla es la de los Tabernáculos (Lev 23:39; Jue 21:19). El traslado coincidió con el quince del mes, primer día de la fiesta.
Los sacerdotes llevaban el arca (Jos 3:6; Jos 6:6) y el tabernáculo de la reunión, o sea, la tienda que albergó el arca (2Sa 7:2; 1Re 1:39). En el texto hebraico se añade que los levitas tomaron parte en la ceremonia, que propiamente les pertenecía (Num 1:4855; Num 4:1-15). Delante del arca marchaba Salomón y todo el pueblo sacrificando muchos animales. El sentido factitivo, dice De Fraine, del verbo “ofreció” es patente, por ejemplo, cuando se menciona explícitamente la participación, no ritual, por supuesto, del pueblo. Este es el caso de 1Re 8:5 1.
El arca fue depositada en el debir (1Re 6:5ss; 1Re 7:49), debajo de los querubines (1Re 6:23-28). Con ello toma Yahvé posesión de su templo y lo santifica con su presencia. No es creíble que el arca se depositara a ras del suelo. Según una tradición judía reciente, colocóse sobre una piedra, a una altura de pocos centímetros sobre el pavimento. (Véase, sin embargo, Eccli 49:10; Eze 1:15.) Contenía el arca las dos tablas, en piedra, del decálogo (Exo 34:1-4; Deu 4:14; Deu 5:22; Deu 9:9-11.) y las tablas de la alianza (luhot haberith) que Yahvé había Incluido con Israel. Según Heb 9:4, durante la peregrinación por el desierto contenía también un poco de maná y la vara de Aaron. En el Deu 1:6; Deu 4:10 y en los relatos elohistas, el monte Sinaí es llamado Horeb.

Dios tama posesión del templo (Deu 8:10-13).
10 En cuanto salieron los sacerdotes del santuario, la nube llenó la casa de Yahvé, 11 sin que pudieran permanecer allí los sacerdotes para el servicio por causa de la nube, pues la gloria de Yahvé llenaba la casa. 12 Entonces dijo Salomón: “Yahvé, has dicho que habitarías en la oscuridad. 13 Yo he edificado una casa para que sea tu casa, el lugar de tu habitación para siempre.”

Tan pronto como los sacerdotes hubieron abandonado el debir; una vez depositada allí el arca, una nube misteriosa se esparció por el hecal, o templo propiamente dicho, anunciando y velando al mismo tiempo la presencia de Yahvé (Exo 16:10; Exo 19:16; Exo 40:34-35; Eze 1:4). Repetíase la escena descrita en Exo 40:34-35. Los sacerdotes comprendieron el excelso simbolismo de aquella nube, por lo cual, temblando, se retiraron, no siéndoles posible pisar la habitación de Yahvé ni acercarse al altar de los perfumes. Ante aquel fenómeno pronuncia Salomón un corto poema, que se ha conservado fragmentariamente en el texto hebraico y que los LXX reproducen después del v.53, añadiéndole al principio un hemistiquio. Dicen los traductores que estas palabras formaban parte de un libro de cantos. El sentido del poema parece ser de admiración, ya que el Dios que creó el sol resplandeciente ha elegido su casa en el departamento oscuro del debir. El Dios de luz se oculta entre las nubes al avecinarse al hombre (Exo 19:18; Isa 6:4; Sal 18:12) para significar que nunca podrá el nombre comprender su grandeza. Una nube llena el templo porque Dios habita en él; es su casa.

Salomón habla al pueblo (Sal 8:14-21).
14 Volvióse el rey y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel se tenía en pie, 15 y dijo: “Bendito Yahvé, Dios de Israel, que con su misma boca habló a David, mi padre, y ha cumplido con su mano lo que había prometido, diciendo: 16 “Desde el día en que yo saqué de Egipto a mi pueblo, Israel, no he elegido ciudad de entre todas las tribus de Israel para que en ella se me edificase una casa consagrada a mi nombre, aunque elegí a David para que reinase sobre mi pueblo, Israel.” 17 David, mi padre, tuvo en su corazón edificar una casa al nombre de Yahvé, Dios de Israel; 18 pero Yahvé dijo a David, mi padre: “Tú tenías en tu corazón el deseo de edificar una casa a mi nombre; has hecho bien en tener esta voluntad, 19 pero no edificarás tú la casa; tu hijo, salido de tus entrañas, edificará casa a mi nombre,” 20 Yahvé ha cumplído la palabra que dio. Yo me he levantado en el lugar de David, mi padre, y me siento sobre el trono de Israel, como se lo había anunciado Yahvé, y he edificado la casa al nombre de Yahvé, Dios de Israel. 21 He dispuesto un lugar para el arca de la alianza de Yahvé, de la alianza que hizo con nuestros padres al sacarlos de la tierra de Egipto.”

Salomón, de pie, bendijo a toda la asamblea de Israel. Este acto no constituye una función sacerdotal, sino que era un derecho reconocido a todo padre de familia (Gen 24:60; Gen 27:23-30; Gen 28:1-2; Gen 31:55; Exo 39:43; Deu 33:1; Jos 14:13)· Como padre y representante de la familia israelita, Salomón bendice a su pueblo, recordándole la importancia del acontecimiento, en el cual ve una confirmación plena de las promesas que hizo Dios a su padre, David (1Sa 7:4-16; 2Sa 24:18), a las que se alude vagamente a través de Deu 12:4-26. Afirma Salomón que en el templo reside el Nombre de Yahvé (Deu 3:2; 2Sa 7:13), precisión teológica que concilla la restricción local con la inmensidad divina (v.27). Según una antigua concepción, el nombre expresa la persona y la representa; donde está el nombre de Yahvé se encuentra también Dios presente de manera especial, aunque no exclusiva (De Vaux). Termina Salomón afirmando que en el templo ha dispuesto un lugar para el arca que contiene las tablas en las que están escritas las condiciones de la alianza y del pacto sellado entre Dios y su pueblo. El nuevo templo no representa, por consiguiente, un cambio o una orientación distinta de la religión mosaica, sino que es la continuación de la misma.

Oración de Salomón (2Sa 8:22-53).
22 Púsose Salomón ante el altar de Yahvé en presencia de toda la asamblea de Israel, y, tendiendo sus manos al cielo, 23 dijo: “Yahvé, Dios de Israel: No hay Dios semejante a ti ni en lo alto de los cielos ni abajo sobre la tierra. Tú guardas la alianza y la misericordia con tus siervos, los que de todo corazón andan en tu presencia. 24 Así has mantenido tu palabra a tu siervo David, mi padre, y lo que por tu boca dijiste, lo has cumplido hoy con tu mano. 25 Ahora, pues, ¡oh Yahvé, Dios de Israel! guarda la promesa que a David, mi padre, hiciste diciendo: No faltará de ti varón delante de mí que se siente en el trono de Israel, siempre que tus hijos sigan mis caminos y anden delante de mí como has andado tú. 26 Cúmplase ahora, ¡oh Yahvé, Dios de Israel! la palabra que a David, tu siervo, mi padre, dijiste. 27 Pero, en verdad, ¿morará Dios sobre la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no son capaces de contenerte. ¡Cuánto menos esta casa que yo he edificado! 28 Mas, con todo, atiende a la plegaria de tu siervo, ¡oh Yahvé, Dios mío! y oye la oración que ante ti hace hoy tu siervo.29 Que estén abiertos tus ojos noche y día sobre este lugar, del que has dicho: “En él estará mi nombre,” y oye toda oración que tu siervo haga en este lugar. 30 Oye, pues, la oración de tu siervo y la de tu pueblo, Israel; cuando oren en este lugar, óyela tú también desde el lugar de tu morada de los cielos, y, oyendo de la perdona. 31 Cuando pecare alguno contra su prójimo y, haciéndolo jurar, le tomen juramento delante de tu altar en esta casa, 32 oye tú desde los cielos, y obra juzgando a tus siervos, condenando al impío, haciendo recaer su maldad sobre su cabeza y justificando al justo para retribuirle según su justicia. 33 Cuando tu pueblo, Israel, cayere ante sus enemigos por haber pecado contra ti, y, vueltos a ti, confiesen tu nombre y oren, y te rue-guen, y te supliquen en esta casa, 34 óyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo, Israel, y restituyelos a la tierra que diste a sus padres. 35 Cuando se cierre el cielo y no llueva por haber ellos pecado contra ti, y te rueguen en este lugar, invocando tu nombre, convertidos del pecado por haberlos tú afligido, 36 oye tú en los cielos, y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo, Israel, enseñándoles el recto camino por donde han de ir y dando las lluvias a su tierra, la que por heredad diste a tu pueblo. 37 Cuando haya en la tierra hambre o pestilencia, o tizón, añublo, langosta o pulgón invadan la tierra; y cuando el enemigo asedie a tu pueblo en su tierra, en sus ciudades; cuando haya enfermedades y plagas de cualquier clase; 38 si cada uno, si todo tu pueblo, Israel, reconociendo la llaga de su corazón y alzando las manos hacia este lugar, te hiciere oraciones y súplicas, 39 óyelas desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdona. Obra con cada uno según sus caminos, y según ellos retribuyelos tú, que escudriñas el corazón de todos los hijos de los hombres, 40 y ellos te temerán durante todo el tiempo que habiten en la tierra que diste a nuestros padres. 41 Cuando el extranjero, el que no es de tu pueblo, Israel, venga de tierra lejana por la fama de tu nombre, 42 porque se sabrá que tu nombre es grande, fuerte tu mano y tendido tu brazo; cuando venga a orar a ti en esta casa, 43 óyele desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y otorga a ese extranjero lo que pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre para temerte como tu pueblo, Israel, y sepan que tu nombre es invocado en esta casa que yo he edificado.44 Cuando salga el pueblo para combatir a sus enemigos por el camino que tú les señalares, si dirigen a Yahvé sus plegarias, vueltos sus ojos a la ciudad que tú has elegido y a la casa que yo he edificado a tu nombre, 45 oye desde los cielos sus oraciones y hazles justicia. 46 Si hubieren pecado contra ti, pues no hay hombre que no peque, y estuvieres tú airado contra ellos, y los entregares al enemigo para que los cautive y los lleve a tierra enemiga, lejana o cercana; 47 si ellos vuelven en sí en la tierra de su cautividad y, convertidos a ti, te suplican en la tierra adonde los llevaren y dicen: Hemos pecado, hemos hecho el mal, hemos cometido impiedad, 48 y se convierten a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de los enemigos que los cautivaron, y oran a ti, hacia su tierra, la que diste a sus padres, y hacia la ciudad que elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 oye en los cielos, en la habitación de tu morada, su oración y su súplica y hazles justicia. 50 Perdona, pues, a tu pueblo, que ha pecado contra ti, todas las infracciones con que contra ti se rebelaron, y haz que hagan con ellos misericordia los que los hubieran llevado cautivos; 51 porque son tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. 52 Que estén abiertos tus ojos a las oraciones de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo, Israel, para oírlos en todo aquello en que te invoquen, 53 pues que tú los separaste para ti, por heredad tuya, de entre todos los pueblos de la tierra, corno lo dijiste por medio de Moisés, tu siervo, cuando sacaste de Egipto a nuestros padres, ¡oh Señor, Yahvé!”

Salomón oró arrodillado o postrado ante el altar de los holocaustos (v.54), con la cara dirigida hacia el templo y los brazos extendidos (Exo 9:29; Is 1.15). En 2Cr 6:13 se dice que oró Salomón sobre un estrado de bronce.
Repetidamente pide Salomón que realice Dios todo cuanto ha prometido. Propiamente Dios habita en los cielos (v.27), pero está muy cerca del templo. Si el universo, si los cielos de los cielos (Deu 10:14; Sal 148:4) no pueden contener la inmensidad de Dios, ¿cómo es posible que pueda habitar en los estrechos límites del templo? Que Dios, al que el espacio no puede aprisionar, oiga desde los cielos la oración que en el templo le dirige el hombre encadenado por el espacio (Góttsberger).
A continuación dirige Salomón a Dios siete peticiones. La primera se refiere a la santidad del juramento. En ciertos casos permitía la Ley al acusado de algún crimen se justificase presentándose ante Yahvé en el templo para atestiguar su inocencia mediante juramento (Exo 22:6-12; Lev 5:21-24). Ruega Salomón a Dios que su nombre sea santificado; que castigue al perjuro y justifique al justo. En una palabra, que Dios dé a conocer quién es el culpable y quién el inocente (Deu 25:1). La segunda petición se refiere a los prisioneros. Según los antiguos, la guerra es un castigo de Dios. Quienes caen en la lucha o son hechos prisioneros reciben el castigo de sus pecados. Para expiarlos, los que están en sus casas deben encaminarse al templo y pedir por la libertad y regreso de los prisioneros (Deu 28:15-25; Deu 30:1-4). Una petición a favor del forastero que, atraído por la fama del nombre de Yahvé y por la idea de que su mano es fuerte y tendido su brazo (Deu 4:34; Deu 5:15; Deu 7:19; Sal 136:12), acudiere a orar en el santuario. Le suplica Salomón que escuche la plegaria de estos extranjeros, para que, favorecidos por Yahvé, vuelvan a sus tierras proclamando la grandeza de su nombre. Este universalismo, comenta De Vaux, no aparece antes del exilio y es como una visión del porvenir (Isa 2:2; Jer 16:19-21; Miq 4:1ss). El proselitismo que aquí se vislumbra es un rasgo característico de los tiempos posteriores (Zac 8:20-22).
La séptima petición se refiere al exilio, que es un castigo por los pecados cometidos. Todo hombre peca (1Jn 1:8-10); el pecado provoca la indignación divina, que lo castiga de diversas maneras: con la sequía, muerte, destierro, invasión enemiga, etc. Tiene Dios en su mano todos los medios para azotar al pecador. El castigo máximo que mandó Dios contra su pueblo fue la cautividad de Babilonia (v.48). No pide aquí Salomón que los desterrados regresen a sus casas, sino que hallen gracia ante los vencedores. Algunos autores católicos sugieren que esta petición data del tiempo de la primera o segunda deportación a Babilonia. De Vaux, Dhorme, etc., creen que es ésta la oración que hacían los de Palestina en favor de los que estaban en la cautividad. Los que en ella viven se encuentran en medio del horno de hierro (Deu 4:20; Jer 11:4).

Bendición del pueblo (Jer 8:54-61).
54 Cuando hubo acabado Salomón de hacer esta oración y súplica, levantóse de delante del altar de Yahvé, donde estaba arrodillado, y con las manos tendidas al cielo, 55 puesto en pie, bendijo a toda la asamblea de Israel, diciendo: “56 Bendito Yahvé, que ha dado el reposo a su pueblo, conforme a lo que él había dicho; ninguna de las promesas hechas por medio de Moisés, su siervo, ha fallado. 57 Que Yahvé, nuestro Dios, sea con nosotros, como lo fue con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone, 58 sino que incline nuestros corazones hacia El, para que marchemos por todos sus caminos y sigamos sus mandamientos, y sus leyes, y sus mandatos, los que El prescribió a nuestros padres. 59 Que estas mis palabras y el objeto de mis súplicas estén delante de Yahvé, día y noche presentes a Yahvé, nuestro Dios, para que defienda la causa de su siervo y la de su pueblo, Israel, en todo tiempo; 60 para que todos los pueblos de la tierra sepan que Yahvé es Dios y no hay otro. 61 Que vuestro corazón sea todo para Yahvé, nuestro Dios, como lo es hoy, para seguir sus leyes y guardar sus mandamientos.

Durante la oración estuvo el monarca arrodillado o postrado en tierra; ahora se levanta ante el altar de los holocaustos, bendiciendo a Yahvé por haber cumplido todas sus promesas, augurando que siga siempre en su empresa y no le abandone jamás.

Sacrificios y fiestas de la dedicación (Jer 8:62-66).
62 El rey y todo Israel ofrecieron sacrificios a Yahvé. 63 Salomón inmoló veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas en sacrificios eucarísticos que ofreció a Yahvé. Así hizo el rey, y con él todos los hijos de Israel, la dedicación del templo. 64 Aquel día consagró el rey el atrio que está delante de la casa de Yahvé, pues ofreció allí holocaustos y ofrendas y los sebos de los sacrificios eucarísticos, porque el altar de bronce que hay delante de Yahvé era demasiado pequeño para contener los holocaustos, las ofrendas y los sebos de los sacrificios eucarísticos. 65 Celebró entonces la fiesta, y todo Israel con él. Una gran muchedumbre venida de todas partes, desde Jamat hasta el torrente de Egipto, se reunió ante Yahvé, nuestro Dios, durante siete días. 66 el día octavo despidió al pueblo, y ellos bendijeron al rey yéndose cada uno a su morada, alegre y lleno de gozo el corazón por todos los beneficios que Yahvé había hecho a David, su siervo, y a su pueblo, Israel.

Estos sacrificios son del rey y del pueblo; el elevado número de víctimas sacrificadas expresa de manera clara el entusiasmo y devoción popular. Los LXX nada dicen de las cien mil ovejas.
Los sacerdotes eran propiamente los que sacrificaban; del rey se dice que “hizo sacrificar” (Lev 5:10; Lev 9:7; Lev 15:15). Con el fin de dar abasto al sacrificio de tantos animales, se consagró el atrio (Lev 6:30) para que se inmolaran también allí víctimas. El altar de los holocaustos medía, según 2Cr 4:1, veinte codos de largo, veinte de ancho y diez de alto, correspondiendo, respectivamente, a 11:11 y 5:50 metros. A él se llegaba por unos escalones (Eze 43:17), colocándose encima del mismo la víctima para el sacrificio. No se indica el lugar de su emplazamiento; unos lo colocan sobre la roca de Ornan (Barrois), otros al lado (Lods). Con ocasión de esta fiesta de la dedicación fue incapaz este altar de bronce de dar abasto a tanto sacrificio, por lo que se improvisaron otros altares menores en la parte media del atrio, que se convirtió en una gran ara sacrificial. El trabajo de los sacerdotes durante la semana debió de ser agotador. Coincidiendo la dedicación con la fiesta de los Tabernáculos, los festejos se prolongaron durante siete días, con asistencia de grandes muchedumbres provenientes de toda Palestina, desde Hamat (Jos 13:5; Jue 3:3; 2Re 14:25) hasta el torrente de Egipto (Num 34:5; Jos 15:4-47, etc.). El día octavo de la fiesta, Salomón despidió al pueblo. Los regocijos habían durado desde el 15 hasta el 21 del mes Etanim (septiembre-octubre), conforme a lo preceptuado en Lev 23:34; Exo 23:16.

Fuente: Biblia Comentada

ancianos … jefes. Los «ancianos» de Israel eran hombres respetados que estaban encargados del gobierno local y de la administración de la justicia en Israel (Éxo 18:13-26; Núm 11:16-30; 1Sa 8:1-9). Eran consejeros del rey en cuestiones importantes de estado (1Sa 15:30; 2Sa 17:5; 1Re 12:6-11). Los «jefes» de las tribus eran los varones de mayor edad dentro de cada familia extendida. Tenían la responsabilidad de aprender la ley y de dirigir a la familia de cada uno de ellos en su obediencia.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Vea 2Cr 5:2-14; 2Cr 6:1-11.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

1Re 8:1-13 : El traslado del Arca y su colocación en el camarín del Templo abre la gran fiesta de la inauguración y dedicación del Templo (1Re 8:1-66). Con su colocación en el Templo, el Arca culmina el largo viaje iniciado en 1Sa 4:1-22; 1Sa 5:1-12; 1Sa 6:1-21; 1Sa 7:1 y reanudado en 2Sa 6:1-23.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

2Sa 6:12-17.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Introducción y llamamiento a la asamblea. Una gran asamblea de personas con representantes de todo Israel se congregó para la dedicación del templo, la cual comenzó con el traslado del arca del pacto al santuario interior. El escenario fue una fiesta en el séptimo mes, quizá se refiere a la fiesta de las Cabañas o de los Tabernáculos que tal como la fiesta descrita aquí duraba siete días (65; ver Lev. 23:33-43).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

8.1ss Salomón reunió al pueblo no sólo para dedicar el templo sino para que ellos confirmaran su entrega a Dios. Bien podría Salomón dirigir estas palabras a nosotros hoy día: «Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy» (8.61).8.1ss ¿Cuál era la diferencia entre el templo y el tabernáculo, y por qué los israelitas cambiaron de uno a otro? El tabernáculo era un lugar móvil de adoración diseñado para el pueblo cuando viajaban hacia la tierra prometida. El templo era un lugar permanente de adoración a Dios después de que los israelitas estaban en paz en su tierra. Traer el arca del pacto al templo significó la presencia actual de Dios en ese lugar.8.6 Los querubines son ángeles poderosos.8.15-21 Durante cuatrocientos ochenta años después de que Israel escapó de Egipto, Dios no pidió que se le construyera un templo. En vez de ello, enfatizó la importancia de su presencia entre ellos y la necesidad que tenía el pueblo de líderes espirituales. Es fácil pensar en un edificio como el centro de la presencia y el poder de Dios, pero Dios elige y utiliza personas para hacer su obra. Puede usarlo más a usted que a un edificio de madera y piedra. El construir o agrandar nuestro lugar de adoración puede ser necesario, pero nunca debe tener mayor prioridad que el desarrollo de líderes espirituales.8.24 Salomón se refería a la promesa que Dios hizo a David en 2Sa 7:12-15 de que uno de sus hijos construiría el templo.8.27 En esta oración de dedicación, Salomón declaró que ni siquiera los cielos de los cielos podrían contener a Dios. ¿No es sorprendente que, a pesar de que los cielos no lo pueden contener, está dispuesto a vivir en los corazones de aquellos que lo aman? El Dios del universo habita en su pueblo.8.33, 34 Después del reinado de Salomón, el pueblo se fue alejando de Dios. El resto de la era del reino es un ejemplo vívido de lo que Salomón describió en estos versículos. Como consecuencia del pecado del pueblo, Dios permitió que fueran derrotados por sus enemigos en varias ocasiones. Luego, desesperados, clamaron por el perdón a Dios y El los restauró.8.41-43 Dios eligió a Israel para que fuera bendición para el mundo entero (Gen 12:1-3). Esta bendición se cumplió en Jesús, un descendiente de Abraham y de David (Gal 3:8-9), quien llegó a ser el Mesías para toda la gente, judía o no judía. Cuando los israelitas entraron por primera vez en la tierra prometida, se les ordenó que erradicaran a las naciones malvadas, por eso leemos acerca de muchas guerras en el Antiguo Testamento. Pero no debemos concluir que la guerra era el primer deber de Israel. Después de someter a los pueblos malvados, Israel tenía que convertirse en una luz para las naciones circundantes. Pero el propio pecado de Israel y su ceguera espiritual impidieron que pudieran alcanzar al resto del mundo con el amor de Dios. Jesús vino a hacer lo que la nación de Israel no pudo.8.46-53 Salomón, quien parecía que tenía visiones proféticas respecto al futuro cautiverio de su pueblo (2 Reyes 17; 25), pidió a Dios que fuera misericordioso con ellos cuando clamaran a El para poder recuperar su tierra. La referencia de su regreso se encuentra en Esdras 1; 2; Nehemías 1; 2.8.56-60 Salomón alabó a Jehová y oró por el pueblo. Su oración puede ser un patrón para nuestras oraciones. Hizo cinco peticiones básicas: (1) por la presencia de Dios (8.57); (2) por el deseo de hacer la voluntad de Dios en todo («incline nuestro corazón hacia El», 8.58); (3) por ayuda en las necesidades diarias (8.59); (4) por la habilidad de obedecer las leyes de Dios y sus mandamientos (8.58); (5) por difundir el Reino de Dios al mundo entero (8.60). Estas peticiones son igualmente aplicables en la actualidad como lo fueron en los días de Salomón. Cuando ore por su iglesia o su familia, podría realizar las mismas peticiones.8.65 Otras versiones traducen «río de Egipto» como «arroyo de Egipto». Pudo haberse tratado del lecho de un río seco.TEMPLO DE SALOMON 960-586 a.C.El templo de Salomón era bello. Llevó siete años construirlo y resultó un edificio impresionante con oro, plata, bronce y cedro. No había nada que se comparara a aquella casa de Dios. La descripción aparece en 2 Crónicas 2-4.MOBILIARIOQuerubín : representaba seres celestiales, simbolizaba la presencia y santidad de Dios (recubiertos de oro, 4, 5 m de ancho)Arca del pacto : contenía la Ley escrita en dos tablas, simbolizaba la presencia de Dios con Israel (madera recubierta de oro)Velo : separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo (lino fino en azul, púrpura y carmesí, bordado con figuras de ángeles)Puertas : entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo (madera recubierta de oro)Mesas de oro : (madera recubierta de oro), candeleros de oro (con siete lamparillas en cada uno) y altar de incienso (madera recubierta de oro): instrumentos para las funciones sacerdotales en el Lugar Santo.Columnas de bronce : llamados Jaquín (significa «El establece») y Boaz («en El está mi fortaleza»). Juntos podrían significar «Dios da la fortaleza»Altar : para quemar los sacrificios (bronce)Mar : para que los sacerdotes se lavaran (tenía capacidad para unos cuarenta y ocho mil litros)Fuentes de bronce : para lavar los sacrificios (tanques en bases con ruedas)Esta reconstrucción utiliza los paralelos arqueológicos conocidos para complementar al texto, y supone las dimensiones interiores de 1Ki 6:17-20.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) O léase: “hombres mayores”.

(2) O: “nasis”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 580 2Cr 5:2

b 581 1Cr 28:1; Ecl 1:1

c 582 Jos 23:2

d 583 Jos 24:1

e 584 Núm 7:2

f 585 2Sa 6:17

g 586 2Sa 5:7

h 587 1Cr 11:5

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

para hacer subir el arca. El arca fue trasladada del lugar donde David la había guardado provisionalmente (vers. 6), para colocarla en el templo (v. 1 Cr 13:13– 16:6)

Fuente: La Biblia de las Américas

Lit., principales de los padres

Lit., ante el rey Salomón

Fuente: La Biblia de las Américas

[8] Este es un testimonio de quien lo vio.[14] En medio del atrio había una tribuna o trono para el rey. 2 Cro 6, 13.[22] Salomón preside la dedicación del templo y pronuncia una plegaria exaltando la fidelidad del pueblo a Dios.[44] Dan 6, 10.[65] De la fiesta de los Tabernáculos, coincidiendo con la dedicación del templo.

Fuente: Notas Torres Amat