Comentario de 1 Reyes 8:30 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Escucha la plegaria de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando oren hacia este lugar. Escucha tú en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha tú y perdona.
cuando oraren. 2Cr 20:8, 2Cr 20:9; Neh 1:5, Neh 1:6.
tú lo oirás. 1Re 8:34, 1Re 8:36, 1Re 8:39, 1Re 8:43, 1Re 8:49; 2Cr 6:21; Sal 33:13, Sal 33:14; Sal 113:5, Sal 113:6; Sal 123:1; Ecl 5:2; Isa 57:15; Mat 6:9.
escucha y perdona. 1Re 8:34, 1Re 8:36, 1Re 8:39; 2Cr 7:14; Sal 130:3, Sal 130:4; Dan 9:19; Mat 6:12.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Debido a que Dios estaba presente en el Templo en Jerusalén, la oración debía dirigirse hacía su lugar (Éxo 15:17; Dan 6:10).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
— Escucha y perdona: Los vv. 29-30 expresan cabalmente la concepción del Templo como lugar de oración: el pueblo suplica en o hacia el Templo, morada del nombre de Dios, y Dios escucha y perdona desde el cielo, el lugar donde habita. El proceso se repite en cada uno de los supuestos de súplica enumerados en 1Re 8:31-51.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
REFERENCIAS CRUZADAS
s 653 2Cr 20:9; Neh 1:6
t 654 2Cr 6:21; Sal 33:13
u 655 Éxo 34:7; 2Cr 7:14; Sal 103:3; Dan 9:19
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
hacia este lugar. Los israelitas debían dirigir sus oraciones hacia el templo en Jerusalén donde Dios les había prometido que estaría entre su pueblo (v. Ex 15:17). Eso se practicó durante el destierro (Dn 6:10), e incluso hoy en día los judíos devotos oran en dirección a Jerusalén.
Fuente: La Biblia de las Américas
[.] Después de pedir por sus descendientes, Salomón pide por el pueblo. Detengámonos en algunos puntos. Declara inocente al que obró rectamente (32). La primera petición corresponde a una costumbre de ese tiempo (ver Núm 5,11). Cuando no se podía descubrir la verdad en algún crimen, el acusado tenía que jurar que era inocente, aceptando todos los castigos de Dios en el caso de que hubiera jurado en falso. La gente estaba convencida de que Dios siempre iba a intervenir y no dejaría impune al mentiroso. Los hombres te respetarán (40). En la Biblia, respetar a Dios significa a menudo tomarlo en cuenta y temerlo. Necesitamos también de este temor a Dios y a sus castigos tanto como de su amor, pues éste no es lo suficientemente fuerte y continuo como para protegernos de nuestras debilidades. Los extranjeros… tendrán también noticias de tu gran Nombre (41). Esta oración fue escrita siglos después, cuando ya había empezado la propaganda misionera de los judíos, la cual logró convertir a numerosos paganos a su propia fe.