Comentario de 1 Samuel 12:20 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Y Samuel respondió al pueblo: —No temáis. Vosotros habéis cometido todo este mal; pero con todo, no os apartéis de en pos de Jehovah, sino servid a Jehovah con todo vuestro corazón.
No temáis. Éxo 20:19, Éxo 20:20; 1Pe 3:16.
no os apartéis. Deu 11:16; Deu 31:29; Jos 23:6; Sal 40:4; Sal 101:3; Sal 125:5; Jer 3:1.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
ARTÍCULO
La esencia de la idolatría
1Sa 12:20-21 Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis
hecho todo este mal; pero con todo eso no os apartéis de en pos de
Jehová, sino servidle con todo vuestro corazón. No os apartéis en pos
de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
La idolatría es un pecado que se repite a lo largo de la historia del pueblo de Dios. El primer caso registrado fue en la familia de Jacob (Israel); nótese que poco antes de llegar a Bet-el, Jacob ordenó que quitaran sus imágenes (Gén 35:1-4). La primera historia registrada en la Biblia en la que todo Israel participó en la idolatría fue la adoración del becerro de oro mientras Moisés estaba en el monte de Sinaí (Éxo 32:1-6). Durante la época de los jueces, con frecuencia el pueblo de Dios se volvió a los ídolos. Aunque no hay indicio alguno de idolatría durante el tiempo de Saúl o de David, los últimos años del rey Salomón pusieron en marcha una pauta persistente de idolatría en Israel (1Re 11:1-8). En la historia del reino dividido, todos los reyes del reino del norte de Israel fueron idólatras, como lo fueron muchos de los reyes del reino del sur de Judá. Sólo después del exilio cesó la adoración idólatra de otros dioses entre los judíos.
CUALIDADES ATRACTIVAS DE LA IDOLATRÍA. ¿Por qué la idolatría fue tan atractiva para los israelitas? Había varios factores.
(1) Los israelitas estaban rodeados por naciones paganas que creían que la adoración de varios dioses era superior a la adoración de un solo Dios. En otras palabras, cuanto más, mejor. El pueblo de Dios recibió la influencia de esas naciones y constantemente las imitaba en lugar de obedecer el mandamiento de Dios de conservarse santo y separado de ellas.
(2) Los dioses de las demás naciones no exigían la clase de obediencia que exigía el Señor Dios de Israel. Por ejemplo, muchas de las religiones paganas incluían la inmoralidad sexual con las prostitutas del templo como parte de sus ceremoniales religiosos. Sin duda, esa costumbre atraía a muchos en Israel. Dios, por otra parte, exigía que su pueblo obedeciera sus elevadas normas morales como se definen en su ley a fin de mantener una relación salvadora con Él. Ellos tenían que resistir firmemente la tendencia hacia la inmoralidad y otras prácticas pecaminosas toleradas o glorificadas por las religiones paganas.
(3) A causa del carácter demoniaco de los ídolos (véase la sección siguiente), a veces la
idolatría producía resultados genuinos y demostrables para los que adoraban ídolos. Los
poderes demoniacos detrás de los ídolos eran capaces, aunque de manera limitada, de
impartir beneficios materiales y físicos temporales. Los dioses de la fertilidad prometían el nacimiento de los hijos; los dioses del tiempo (sol, luna, lluvia, etc.) prometían las condiciones apropiadas para las cosechas abundantes; y los dioses guerreros prometían protección de los enemigos y victoria en la batalla. Tales beneficios prometidos eran atractivos para los israelitas, y por esa razón muchos estaban dispuestos a servir a esos ídolos.
CARÁCTER ESENCIAL DE LA IDOLATRÍA. No se pueden entender las cualidades atractivas de la idolatría a menos que se entienda su verdadera esencia.
(1) La Biblia pone en claro que un ídolo no es nada en sí mismo (Jer 2:11; Jer 16:20). Un ídolo es un simple pedazo de madera o de piedra, esculpido por manos humanas, que no tiene poder propio. Samuel llama a los ídolos vanos e inútiles (1Sa 12:21), y Pablo declara explícitamente: «sabemos que un ídolo nada es en el mundo» (1Co 8:4; cf. 1Co 10:19-20). Por esa razón los salmistas (e.g., Sal 115:4-8; Sal 135:14-18) y los profetas (e.g., 1Re 18:27; Isa 44:9-20; Isa 46:1-7; Jer 10:3-5) con frecuencia se burlaban de los ídolos.
(2) Sin embargo, detrás de todos los ídolos están los demonios, seres espirituales
dominados por el diablo. Moisés (véase Deu 32:17, nota) y el salmista (Sal 106:36-37) igualan los dioses falsos a los demonios. En cuanto a comer carne sacrificada a los ídolos, Pablo dice en su carta a los corintios: «lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios» (1Co 10:20). En otras palabras, el poder detrás de la idolatría es el poder y la actividad de los demonios, y en realidad los demonios tienen gran poder en este mundo. Los cristianos saben, por supuesto, que el poder de Jesucristo es mayor que el de los demonios (véase el ARTÍCULO PODER SOBRE SATANAS Y LOS DEMONIOS, P. 1354. [Mar 3:27]). No obstante, Satanás como «el dios de este siglo» (2Co 4:4) ejerce tremendo poder en este siglo malo (véase 1Jn 5:19, nota; cf. Luc 13:16; Gál 1:4; Efe 6:12; Heb 2:14). Él tiene poder para producir señales mentirosas y prodigios falsos (2Ts 2:9; Apo 13:2-8, Apo 13:13; Apo 16:13-14; Apo 19:20) y para concederle a la gente beneficios físicos y materiales. Sin duda, algunas veces ese poder contribuye a la prosperidad de los malvados (cf. Sal 10:2-6; Sal 37:16, Sal 37:35; Sal 49:6; Sal 73:3-12).
(3) La relación entre la idolatría y los demonios se ve con mayor claridad cuando se
comprende cuán intrincadamente están las costumbres religiosas paganas vinculadas con el espiritismo, la hechicería, la adivinación, el encantamiento, la brujería, la necromancia y otras actividades por el estilo (cf. 2Re 21:6; Isa 8:19; Isa 65:4; véanse Deu 18:9-11, notas; Apo 9:21, nota). Según la Biblia, todas esas prácticas ocultistas implican rendir homenaje a los demonios. Por ejemplo, cuando Saúl le pidió a la adivina de Endor que hiciera subir a Samuel de entre los muertos, ella vio «dioses que suben de la tierra», uno de los cuales vino a representar a Samuel (1Sa 28:8-14), es decir, ella vio demonios que salían del infierno.
(4) El NT considera la avaricia como una forma de idolatría (Col 3:5). La conexión es
obvia: por cuanto los demonios son capaces de dar beneficios materiales, la gente que no está satisfecha con lo que tiene sino que está codiciosa de más no vacilará en dar su lealtad a los principios y deseos de los seres espirituales que puedan darle lo que quiere. Aunque tales personas no adoren dioses hechos de madera y piedra, en realidad adoran a los demonios que están detrás de la avaricia y la codicia; por lo tanto, son idólatras. Así que la declaración de Jesús de que «ninguno puede… servir a Dios y a las riquezas» (Mat 6:24) es esencialmente la misma que la advertencia de Pablo de que los creyentes «no [pueden] beber la copa del Señor, y la copa de los demonios» (1Co 10:21).
LA REACCIÓN DE DIOS ANTE LA IDOLATRÍA. Dios no tolerará ninguna forma de idolatría.
(1) Con frecuencia advirtió contra ella en el AT.
(a) En los primeros dos de los Diez Mandamientos Él se pronuncia directamente contra la adoración de cualquier otro dios (véanse Éxo 20:3-4, notas),
(b) Dios repitió ese tipo de instrucción en otros pasajes (e.g., Éxo 23:13; Éxo 23:24; Éxo 34:14-17; Deu 4:23-24; Deu 6:14; Jos 23:7; Jue 6:10; 2Re 17:35, 2Re 17:37-38).
(c) Vinculada con la orden de no servir a otros dioses había una orden de destruir todos los ídolos y quebrar las imágenes de las naciones paganas en la tierra de Canaán (Éxo 23:24; Éxo 34:13; Deu 7:4-5; Deu 12:2-3).
(2) La historia de los israelitas fue con demasiada frecuencia la historia de la adoración de ídolos. Dios se enojó con ellos porque no destruyeron todos los ídolos en la tierra prometida y porque adoptaron la adoración de falsos dioses en su lugar. El Señor los castigó al permitir que los dominaran sus enemigos,
(a) El libro de Jueces presenta un ciclo reiterativo: los israelitas comenzaron a servir a los dioses falsos de las naciones que dejaron de expulsar; Dios permitió que los dominaran sus enemigos; el pueblo de Dios clamó al Señor; el Señor oyó y envió a un juez que los librara,
(b) La idolatría del reino del norte siguió sin impedimento por casi dos siglos. Por último, se agotó la paciencia de Dios, y Él permitió que los asirios destruyeran la capital de Israel y dispersaran a las diez tribus (2Re 17:6-18).
(c) El reino del sur de Judá sí tuvo varios reyes temerosos de Dios, tales como Ezequías y Josías, pero por causa de los reyes malvados como Manasés, la idolatría se arraigó en la nación de Judá (2Re 21:1-9). Como resultado Dios dijo por medio de los profetas que permitiría que Jerusalén fuera destruida (2Re 21:10-16). A pesar de esas advertencias, continuó la idolatría (véanse, e.g., Isa 1:29; Isa 48:4-5; Jer 2:4-30; Jer 16:18-21; Eze 8:1-18), hasta que por último Dios cumplió su profecía por medio del rey Nabucodonosor de Babilonia, que capturó Jerusalén, quemó el templo y saqueó la ciudad (2Re 25:1-30).
(3) También el NT advierte a todos los creyentes contra la idolatría,
(a) Hoy la idolatría se manifiesta en diversas formas. Aparece explícitamente en las falsas religiones del mundo, así como también en la hechicería, el satanismo y otras formas del ocultismo. Se encuentra dondequiera que los hombres y mujeres se entregan a la avaricia y al materialismo, antes que confiar sólo en Dios. Por último, ocurre dentro de la iglesia cuando las personas creen que pueden servir a Dios y experimentar su salvación y sus bendiciones, y al mismo tiempo participar en las costumbres inmorales e impías del mundo,
(b) Por consiguiente, el NT advierte que no se debe ser codicioso, avaro o inmoral (Col 3:5; cf. Mat 6:19-24; Rom 7:7; Heb 13:5-6; véase el ARTÍCULO LAS RIQUEZAS Y LA POBREZA, P. 1428. [Luc 18:24-25]), sino más bien hay que huir de toda forma de idolatría (1Co 10:14; 1Jn 5:21). Dios respalda sus advertencias con la afirmación de que quienes participen en cualquier forma de idolatría no heredarán su reino (1Co 6:9-10; Gál 5:20-21; Apo 22:15).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Jehová … servidle con todo vuestro corazón. Una demanda del pacto expresada con frecuencia (Deu 10:12-13; Deu 11:13-14).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
REFERENCIAS CRUZADAS
z 533 Éxo 20:20
a 534 Deu 11:16; Deu 31:29; Jos 23:6; 1Sa 12:15
b 535 Deu 6:5; Mat 22:37