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Comentario de 1 Samuel 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 1 Samuel 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Los filisteos combatieron contra Israel, y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa.

Los filisteos, pues, pelearon. 1Sa 28:1, 1Sa 28:15; 1Sa 29:1.

y cayeron muertos. 1Sa 12:25; 1Cr 10:1-12.

monte de Gilboa. 1Sa 28:4; 2Sa 1:21.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Tras la derrota de su ejército, los hijos de Saúl son asesinados y luego él y su escudero, 1Sa 31:1-6.

Los filisteos toman posesión de los pueblos abandonados de los israelitas, 1Sa 31:7.

Los filisteos se regocijan sobre la muerte de Saúl, 1Sa 31:8-10.

Los de Jabes toman los cuerpos de Saúl y sus hijos para darles sepultura, 1Sa 31:11-13.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

monte de Gilboa era una pequeña montaña en la parte este del valle de Jezreel.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Derrota y muerte de Saúl (31:1-13).
1 Libraron batalla los filisteos, y los hijos de Israel se pusieron en fuga ante los filisteos, y cayeron muchos en los montes de Gelboé, 2 Los filisteos se pusieron a perseguir a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Melquisúa, hijos de Saúl. 3 El peso de la batalla cargó principalmente sobre Saúl. Habiéndole descubierto los arqueros, le hirieron en las caderas, 4y dijo a su escudero: “Saca tu espada y traspásame, no me hieran esos incircuncisos y me afrenten.” El escudero no obedeció, por el gran temor que tenía; y tomando Saúl su propia espada, se echó sobre la punta de ella. 5El escudero, viéndole muerto, se arrojó igualmente sobre la suya, y murió con él. 6Así murieron aquel día juntos Saúl y sus tres hijos y su escudero. 7Los de Israel, que estaban en las ciudades del lado de acá del Jordán, viendo huir a los hijos de Israel y sabiendo que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron sus ciudades para emprender también la fuga, y, viniendo los filisteos, las ocuparon. 8Al día siguiente vinieron los filisteos para despojar a los muertos, y hallaron a Saúl y a sus tres hijos que yacían sobre los montes de Gelboé. 9Cortaron la cabeza de Saúl y se apoderaron de sus armas, e hicieron publicar esta buena noticia por toda la tierra de los filisteos, en los templos de sus ídolos y entre el pueblo. 10Las armas de Saúl las depositaron en el templo de Astarté, y su cuerpo lo colgaron de las murallas de Betsán. 11 Los habitantes de Jabes Galaad, habiendo sabido lo que los filisteos habían hecho con Saúl,12reunieron a los más valientes, y, después de marchar durante toda la noche, llegaron hasta Betsán, y, tomaron de sus murallas el cadáver de Saúl y los de sus hijos, se volvieron con ellos a Jabes, donde los quemaron. 13 Tomaron sus huesos y los sepultaron bajo el terebinto de Jabes, y ayunaron siete días.

Mientras David combatía victoriosamente en el sur de Palestina contra los pueblos meridionales que molestaban a Judá, en los montes de Gelboé, abandonado de Dios y de los suyos, caía el rey de Israel, Saúl. Ninguna culpa tuvo David en este hecho doloroso; entre los teatros de guerra de uno y otro mediaban más de un centenar de kilómetros.
Los filisteos concentraron sus tropas en los alrededores de Su-nam, amparados en la retaguardia por las pendientes del monte Nebí Dahi. Entre ellos y el ejército israelí se extendía el valle de Jezrael. Tan pronto como los dos ejércitos vinieron a las manos, vióse la superioridad de los filisteos, que persiguieron a placer a los israelitas, que huían a la desbandada. En la refriega cayeron los tres hijos de Saúl: Jonatán, Abinadab (1Cr 8:33; 1Cr 9:39), quizá el mismo que en 14:49 es llamado Isví, y Melquisúa (14:,49). Las huestes filisteas dirigieron sus ataques preferentemente hacia el lugar donde ellos barruntaron que estaba Saúl, con ánimo de apoderarse de él. Dice el texto hebraico que, al darse cuenta Saúl de que había sido reconocido por los arqueros (morim), temió mucho (wayyahel) de caer vivo en sus manos. El texto griego, seguido por la Vulgata, interpreta el mencionado verbo como forma nifa.1 del verbo halal, traduciendo: “fue herido entre las costillas y la cadera” (motnaim). Viéndose acorralado por los enemigos y ante el temor de caer vivo en sus manos y convertirse en objeto de burla, mandó a su escudero que desenvainara su espada y le traspasase (daqreni: hiéreme). Al negarse, por el respeto que sentía por el ungido del Señor (26:9), tomó Saúl su espada y se echó sobre ella, ejemplo que fue imitado por su escudero.
En el campo de batalla murió el primer rey de Israel. El pueblo había pedido un rey que le acaudillase en las guerras contra los pueblos enemigos de los alrededores, amonitas (11:1-7) Y filisteos (13:1-7). No defraudó Saúl las esperanzas que el pueblo había cifrado en él, ya que vengó los ultrajes que los pueblos vecinos habían inferido a Israel y rechazó todos cuantos ataques emprendieron contra él. Pero el reinado de Saúl no tuvo la universalidad que alcanzó el de David y, más particularmente, el de Salomón, Estrictamente hablando, el poder de Saúl se apoyaba en la tribu de Benjamín y se extendía a la montaña de Efraím. Fue Saúl como un anillo de transición entre los jueces y la monarquía propiamente dicha. No todas las tribus se sintieron ligadas con él ni con el deber de someterse a su hegemonía.
En las páginas que preceden hemos podido admirar las virtudes de Saúl y lamentar los defectos que le afearon. En los primeros días de su reinado mostróse inteligente, tenaz, dócil a las directrices de Samuel; pero pronto olvidó que su cetro y su corona los había recibido de Dios, del cual era un simple mandatario, un representante suyo sobre la tierra, y al cual tenía obligación grave de obedecer. Por orgullo, debilidad y condescendencia llegó a independizarse a veces de las obligaciones contraídas para con Dios, haciendo caso omiso de los mensajes y oráculos que Samuel en su nombre le retransmitía. De ahí que el espíritu de Dios se apartara de él y fijara su atención en otro mejor que Saúl.
A los pecados de desobediencia que cometió a lo largo de su vida cabe añadir los que precedieron inmediatamente a su muerte. Al no responder el cielo a sus preguntas, comete el error de consultar a los nigromantes y adivinos; en el trance de caer en manos del enemigo puede más el honor personal que el deber de no atentar contra su propia vida . De ahí que “murió Saúl porque se había hecho culpable de infidelidad hacia Yahvé, cuyas palabras no guardó, y por haber preguntado y consultado a los evocadores de los muertos. No obedeció a Yahvé, y Yahvé le mató, y transfirió el reino a David, hijo de Isaí” (1Cr 10:13). Samuel, evocado por la pitonisa de Endor, le dice que “porque no obedeciste a Yahvé y no trataste a Amalee según el ardor de su cólera (de Dios), por eso Yahvé hace eso contigo” (1Cr 28:18). La desobediencia fue el pecado capital de Saúl y el que provocó su ruina.
De su reinado apenas recibió Israel herencia alguna de las que suelen dejar los grandes reyes al morir, ya que a su muerte no existía dinastía estable, ni capital del reino, ni fronteras definidas, ni religión próspera, ni fondos económicos, ni ejército bien equipado. Al contrario, por los celos que le dominaron, pasó sus últimos años en perseguir al que creía rival suyo, persiguiendo a un perro muerto y a una pulga (1Cr 24:15)” en vez de entregarse a la estructuración de la nación. Toda la inmensa tarea de unificación y engrandecimiento del pueblo será obra de sus sucesores en el trono (Desnoyers, Lc.,1Cr 11:138-141)·
Como hizo David en otro tiempo con Goliat (1Cr 17:51), cortaron los filisteos la cabeza de Saúl y se apoderaron de sus armas, paseándolas en trofeo por todo el país y anunciando a sus ídolos y pueblo la buena nueva de la muerte del rey de Israel. Otros interpretan el texto tal como aparece en la traducción: “e hicieron publicar esta buena noticia.” No cabe duda que las armas, y quizá también la cabeza, constituían el mensaje más elocuente de la gran victoria. Terminada la gira macabra, los filisteos colgaron la cabeza de Saúl en el templo de Dagón (1Cr 10:10), y las armas las depositaron en el de Astarté. Creen algunos exegetas que la cabeza y las armas fueron depositadas en un templo de Betsán (Jos 17:11-16; Jue 1:27), que identifican con el templo al dios Dagón, encontrado en el quinto estrato en las excavaciones practicadas en Betsán por los americanos a partir del año 1921 2. Muchos antiguos y modernos se inclinan por la hipótesis de que aquel trofeo fue depositado en un templo de los muchos que existían en tierra de filisteos (Jue 5:2; Jue 21:10), probablemente en Ascalón, donde Astarté era venerada como la gran diosa. Era Astarté la paredra de Baal (Jue 7:3-4; Jue 12:10). Esta última parece ser la hipótesis que más se ajusta al texto y a la historia profana.
Los habitantes de Jabes Galaad recordaban la ayuda eficaz que les prestó en otro tiempo Saúl, libertándolos de los amonitas (v, 1ss), y, por lo mismo, emprendieron la hazaña de apoderarse de su cadáver, que colgaba de las murallas de Betsán, e incinerarlo. En ninguna otra parte de la Biblia se habla de la incineración de los cadáveres, costumbre que repugnaba a los hebreos (Amo 2:1), y que solamente se aplicaba al cadáver de los grandes pecadores (Lev 20:14). El autor de 1Cr 10:12 ha omitido esta circunstancia. Era un acto de misericordia sepultar a los muertos, ya que las almas no encontraban reposo mientras el cadáver permanecía insepulto. También puede entenderse el texto de que solamente las carnes, por su avanzado estado de putrefacción, fueron quemadas, en tanto que los huesos fueron enterrados bajo el terebinto (1Cr 10:12) o tamarindo de Jabes, desde donde se trasladaron más tarde al sepulcro de familia (2Sa 21:12-14). En señal de duelo, los de Jabes ayunaron siete días (2Sa 1:12; 2Sa 3:15; Gen 50:10; Ecli 22:12-13)· En el campo del honor cayó el primer rey de Israel; bajó al sepulcro por haber Dios abreviado sus días a causa de sus pecados.

1. Heidet, Le voyage de Saúl a la recherche des anesses de son pére: Β 2 (1921) 363-368.
2 A. Fernández, 1 Sam 1-15. Crítica textual (Roma 1917) 57·
3 J. Van Der Ploeg, Les chefs du peuple d’Israel el leurs nnms: RB 57 (1950) 40-61; ídem, Les nobles israélites: “Oudtestamentische Studien,” 9 (1951) 49-64; A. Alt, Die Staatenbilung der Israeliten in Palastina (Leipzig 1930) 29.
2 P. H. H. Boer, Vive le touυ : VT 1 (1955) 225-231.
2 G. Lombardi, Alcune questioni di topografía in 1 Sam 13-14; 1-15: “Líber Annuus” 9 (1959) 269.
3 W. F. Albright: “Basor” 68 (1931) 9.
1 Fernández, Problemas de topografía palestinense (Barcelona 1936) 133·
2 Consúltese eí estudio topográfico de 1 Sam 0.13-14:1-15 de G. Lombardi, l.c., 521-282.
1 Fernández, El herem bíblico: Β 6 (1924) 5-25.
1 Histoire II 77 Not.I.
1 R. De Vaux, Les Combáis Singuliers Dans Vancien Testament: B 40 (1960) 497-498.
1 F. Stummer, Einige Beobachtungen über die Arbeitsweise des Hieronymus bei der Uberxtzung des Alten Testaments aus der Hebraica Ventas; Β ίο (1929) 9-10.
1 A. Gelin, Le passage de la polygamie a la monogamie: “Jvlélanges Podechard” (Lyón 1945) 135-146.
1 A. Gelin, Le passage de la polygamie a la monogamie: “Jvlélanges Podechard” (Lyón 1945) 135-146.
1 A. George, Pautes contre Yahvé dans les Livres de Samuel: RB 53 (1946) 161-184.
I áamuffl, 31 28.
2 Barrois, A., Beisan: DBS; Alan-Rowe, Bet-Shan (Londres 1930); Leimbach, me Diebelle.

Fuente: Biblia Comentada

monte de Gilboa. Previamente el emplazamiento del campamento israelita, llegó a ser el escenario de la matanza sufrida por Israel. Saúl y sus hijos perdieron la vida de cada uno de ellos en el Monte de Gilboa. vea la nota sobre 1Sa 28:4.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

La tercera sección principal de Samuel relata la constante caída de Saúl y la selección y preparación de David para el reino. El capítulo 1Sa 16:1-23 comienza con Samuel llorando por Saúl como se lloraría por los muertos. La muerte de Saúl (1Sa 31:1-13) pone fin a esta última división del libro.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

1Sa 31:1-132Sa 1:1-27 : Última sección de la historia de la ascensión de David al trono, artificialmente cortada por la división tardía de los libros.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Ver 2Sa 1:1-16.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

La batalla de Gilboa

La batalla lleva el nombre del monte Gilboa. Comenzó en el llano, pero los israelitas derrotados fueron perseguidos retrocediendo a las laderas de la montaña donde muchos murieron, incluyendo a Saúl y Jonatán. El capítulo no da la cantidad de víctimas, pero evidentemente fue una victoria filistea importante, por la que pudieron ocupar varias ciudades israelitas (7). Es así que el reinado de Saúl terminó en el desastre para Saúl mismo y para Israel. Parecía que los dioses de los filisteos habían triunfado; pero 2 Sam. contará cómo David derrotó a los filisteos para siempre.

El último párrafo del capítulo ofrece un final apropiado para el relato del reinado de Saúl. Su primer acto como rey había sido rescatar la ciudad de Jabes, en Galaad (cap. 11); sus habitantes rescataron ahora su cuerpo y dieron a sus restos honrosa sepultura. Es desconcertante por qué incineraron los cadáveres, ya que ésta no parece haber sido una costumbre israelita. Sea cual fuere la razón, el acto tuvo el propósito de honrar a los muertos.

Es así que 1 Sam. termina con una nota trágica. Pero fue una tragedia predicha por el portavoz de Dios (28:19), y no significaba que el Dios de Israel había sido derrotado. El ya había escogido al próximo rey de Israel, y lo había capacitado para ser mejor soldado y líder que Saúl. Dios a su tiempo se encargaría de la amenaza filistea.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

31.3, 4 Los filisteos se ganaron muy bien la reputación de torturar a sus cautivos. Sin duda Saúl conocía acerca del destino de Sansón (Jdg 16:18-31) y no quiso arriesgarse a una mutilación física ni a otro abuso. Cuando su escudero se negó a matarlo, él se quitó la vida.31.3, 4 Saúl era alto, atractivo, fuerte, rico y poderoso. Pero todo esto no fue suficiente para hacerlo alguien digno de imitar. Era físicamente alto, pero pequeño ante los ojos de Dios. Era atractivo, pero su pecado lo hizo horrible. Era fuerte, pero su falta de fe lo hizo débil. Era rico, pero espiritualmente estaba en bancarrota. Podía dar órdenes a muchos, pero no les pudo ordenar que le respetaran ni le fueran leales. Saúl tenía muy buena apariencia externa, pero la interna estaba en decadencia. Una buena relación con Dios y un carácter firme son mucho más valiosos que una buena apariencia externa.31.3, 4 El escudero de Saúl se enfrentó a un dilema moral: ¿Debía cumplir una orden pecaminosa que provenía de un hombre que se suponía debía obedecer? Sabía que debía obedecer a su señor, el rey, pero también sabía que el asesinato era pecado. Decidió no matar a Saúl.Existe una diferencia entre seguir una orden con la que no está de acuerdo y seguir una que sabe que es pecado. Nunca es bueno ni ético llevar a cabo una mala acción, sin importar quién dé la orden ni cuáles sean las consecuencias por la desobediencia. ¿Qué es lo que conforma su decisión cuando se enfrenta a un dilema moral? Tenga el valor de cumplir la ley de Dios por encima de las órdenes humanas.31.4 Saúl se enfrentó a la muerte de la misma manera que se había enfrentado a la vida. Tomó los asuntos en sus manos sin pensar en Dios ni pedirle su dirección. Si nuestra vida no es como la deseamos, no podemos suponer que vendrá un cambio con mayor facilidad en el futuro. Cuando estemos cerca de la muerte, responderemos a Dios de la misma manera que le respondimos en todo este tiempo. Vernos cara a cara con la muerte solo nos muestra lo que en verdad somos. ¿Cómo quisiera enfrentarse a la muerte? Comience ahora mismo a enfrentar la vida de esta manera.31.10 El hecho de poner la armadura de Saúl en un templo filisteo dio crédito a la diosa pagana por la victoria sobre Saúl. Astoret era la diosa de la fertilidad y del sexo. Bet-sán era una ciudad en una de las laderas al este del monte Gilboa, con vista al valle del Jordán.31.13 Considere la diferencia entre el último juez de Israel y su primer rey. Saúl, el rey, se caracterizó por su inseguridad, desobediencia y obstinación. No tenía un corazón para Dios. Samuel, el juez, se caracterizó por su firmeza, obediencia y un profundo deseo de hacer la voluntad de Dios. Tenía un deseo genuino por Dios.Cuando Dios llamó a Samuel, dijo: «Habla, porque tu siervo oye» (3.9). Sin embargo, cuando Dios llamó a Saúl a través de Samuel, aquel replicó: «¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?» (9.21). Saúl se dedicó a sí mismo, Samuel se dedicó a Dios.31.13 La muerte de Saúl fue también la muerte de un ideal. Israel ya dejaría de creer en que sus problemas se resolverían con tener un rey como las demás naciones. El problema real no era la forma de gobierno, sino el rey pecador. Saúl trató de agradar a Dios con arrebatos de religiosidad, pero la espiritualidad verdadera requiere de toda una vida de constante obediencia.Las vidas espirituales heroicas se construyen al acumular días de obediencia uno sobre otro. Como un ladrillo, cada acto de obediencia es pequeño por sí mismo, pero con el tiempo los actos se acopian y una enorme pared de carácter sólido se construye: gran defensa contra la tentación. Cada día debemos trabajar para lograr una obediencia constante.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1538 1Sa 14:52; 1Sa 29:1

b 1539 1Sa 12:25; 1Cr 10:1

c 1540 1Sa 28:4; 2Sa 1:21

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Este cap. es casi idéntico a 1 Cr 10 excepto que en 1 Cr 10 no se mencionan Bet-sán (1 S 31:10– 12) ni que los de Jabes quemaran los cadáveres de Saúl y sus hijos (1 S 31:12). También 1 Cr añade un resumen teológico que no aparece en 1 S donde se da la razón por la cual Saúl murió y perdió el reino (1 Cr 10:13, 14).

Fuente: La Biblia de las Américas

El monte Gilboa, de 510 m., está en el valle de Jezreel.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

[.] Ya no se hablará más de Saúl en la Biblia no debía hacerle la competencia a David. Pero se trata de un silencio respetuoso. Todo su pueblo compartía la responsabilidad de su derrota por haberlo sostenido tan poco, y ¿podían condenarlo sin acusar a Dios y a Samuel?

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[4] Saúl opta por el suicidio, muy raro entre los israelitas.[11] Se narra como un acto de piedad sepultar a Saúl.

Fuente: Notas Torres Amat