Comentario de 2 Reyes 19:20 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces Isaías hijo de Amoz mandó a decir a Ezequías: “Así ha dicho Jehovah Dios de Israel: ‘He escuchado lo que me has pedido en oración acerca de Senaquerib, rey de Asiria.
Lo que me pediste. 2Sa 15:31; 2Sa 17:23.
he oído. 2Re 20:5; 2Cr 32:20, 2Cr 32:21; Job 22:27; Sal 50:15; Sal 65:2; Isa 58:9; Isa 65:24; Jer 33:3; Dan 9:20-23; Jua 11:42; Hch 10:4, Hch 10:31; 1Jn 5:14, 1Jn 5:15.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Isaías le otorgó una respuesta directa del Señor. Esto ayuda a entender una de las formas por las cuales el Señor le habló a los reyes durante la época de la monarquía. Los profetas transmiten el mensaje de Dios a los reyes.
lo que me pediste: El Señor recompensó al rey con la promesa de la liberación, la que se basó en gran parte en la fe en Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Isaías hijo de Amoz. vea la nota sobre Isa 37:21.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
2Re 19:20-34 : Esta nueva intervención del profeta contiene tres oráculos independientes que tal vez no se han conservado completos.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Isaías de nuevo. A diferencia de su primera profecía, la segunda es larga y en forma poética. Después de la primera declaración en las que asegura a Ezequías que Dios ha escuchado su oración, tenemos una profecía en tres partes.
La primera parte (21-28) es para Senaquerib. Describe a la población (hija) de Jerusalén burlándose de él mientras que huye (21). Se le acusa de blasfemar contra el Dios de Israel, no solo con sus palabras más recientes sino por atribuir las amplias conquistas al poderío de Asiria (22-24). La verdad que no quiso reconocer es que Jehovah mismo decretó esas conquistas (25-26). El error de Senaquerib está en pensar que él era el que daba forma a los eventos mundiales y no Jehovah. Ha usurpado el lugar de Dios al declararse el poder supremo y al demandar completa fidelidad. Y ahora, por su insolencia, Jehovah le va a hacer regresar (27, 28). Muchos de estos mismos temas ocurren también en Isaías 10:5-19.
La segunda parte (29-31) se dirige a Ezequías. Aunque Jerusalén sufrirá las consecuencias del sitio de los asirios, se recuperará al final. Esto era una señal para Ezequías (29), o sea algo en donde podrá discernir claramente la mano de Dios obrando. La última frase también ocurre al final de Isa. 9:7.
La tercera parte (32-34) corresponde a la suerte de la campaña de Senaquerib. El sitio no culminará en un ataque contra Jerusalén. Generalmente cuando un ejército asirio sitiaba una ciudad terminaban atacándola. El primer paso era construir terraplenes de sitio para que se pudieran poner arietes contra las murallas, y mientras construían los terraplenes había arqueros que los cubrían tirando flechas protegiéndose con escudos. Estas son las actividades a las cuales se refiere el v. 32. No van a ocurrir porque Senaquerib regresará a su casa. La razón principal por la cual Dios salva a Jerusalén no es la blasfemia de Senaquerib, tampoco lo es la devoción de Ezequías ni sus oraciones, sino su propia gloria y su promesa a David de que tendría una dinastía para siempre (34).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
g 1245 Isa 37:21
h 1246 2Re 19:15; Pro 15:8
i 1247 Isa 58:9
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
En Su respuesta, Dios le asegura a Ezequías:
(1) que Senaquerib era sólo un instrumento en la mano de Dios (vv. 2Re 19:20-28; acerca del v. 2Re 19:25 véase nota en Isa 10:5);
(2) que se preservaría a un remanente (vv. 2Re 19:29-31, si bien perderían dos años de cosecha); y
(3) que Jerusalén no caería en manos de los Asirios (vv. 2Re 19:32-34).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[=] *Is 37:21