Comentario de Daniel 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada la palabra a Daniel, cuyo nombre era Beltesasar. La palabra era verídica, y el conflicto grande. Comprendió la palabra y tuvo entendimiento de la visión:
Año 534 a.C.
En el tercer año de Ciro. Dan 1:21; Dan 6:28; 2Cr 36:22, 2Cr 36:23; Esd 1:1, Esd 1:2, Esd 1:7, Esd 1:8; Esd 3:7; Esd 4:3, Esd 4:5; Esd 5:13-17; Esd 6:3, Esd 6:14; Isa 44:28; Isa 45:1.
Daniel, cuyo nombre es Beltsasar. Dan 1:7; Dan 4:8; Dan 5:12.
y la palabra era verdadera. Dan 8:26; Dan 11:2; Gén 41:32; Luc 1:20; Apo 19:9.
pero él comprendió la palabra. Dan 1:17; Dan 2:21; Dan 5:17; Dan 8:16; Dan 9:22, Dan 9:23.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Daniel, habíendose humillado, tiene una visión, Dan 10:1-9.
Siendo afectado por temor, es confortado por un ángel, Dan 10:10-21.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
el año tercero del reinado de Ciro sobre Babilonia fue el 536 a.C.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
10. Luchas del pueblo de Dios y liberación.
Es la última visión del libro de Daniel. Está datada en el año tercero de Ciro y es como una introducción a las revelaciones de los c.11-12, donde hablará de las incidencias y luchas entre los Seléucidas de Siria y los Ptolomeos de Egipto. El estilo es plenamente apocalíptico. Los personajes e interlocutores se multiplican, y la dramatización de las escenas domina el carácter literario del mismo. De nuevo encontraremos aquí el diálogo de ideas teológicas plasmadas en personajes imaginarios.
Aparición de un ángel resplandeciente (1-7).
1 El año tercero de Ciro, rey de Persia, fue hecha a Daniel, llamado Baltasar, una revelación. Esta revelación es verdadera y anuncia una gran calamidad. Puso atención a la palabra y tuvo la inteligencia de la visión. 2 Por aquellos días, yo, Daniel, estuve en duelo tres semanas. 3 No comí manjar delicado ni entró carne ni vino en mi boca, ni me ungí, hasta que no pasaron las tres semanas. 4 El día veinticuatro del primer mes hallábame a las orillas del gran río Tigris. 5 Alcé los ojos y miré, viendo a un varón vestido de lino y con un cinturón de oro puro. 6 Su cuerpo era como de crisólito; su rostro resplandecía como el relámpago; sus ojos eran como brasas de fuego; sus brazos y sus pies parecían de bronce bruñido, y el sonido de su voz era como rumor de muchedumbre. 7 Yo solo, Daniel, vi la visión; los que conmigo estaban no vieron nada, pero se sobrecogieron de terror y huyeron a esconderse.
La datación es considerada por muchos autores como adición erudita de un glosista, pues es extraño el título rey de Persia en vez de Babilonia i. También es extraño el cambio de la tercera persona en la primera. Daniel tuvo, según el texto, una revelación en la que se anunciaba una gran calamidad para su pueblo. El profeta estaba ansioso por conocer lo que acaecería a su pueblo en los días posteriores (v.14), y por eso se pone en estado de ayuno y de duelo. La visión tuvo lugar en el veinticuatro del primer mes, que en el cómputo babilónico es el de Nisán (marzo-abril). Era el mes en que se celebraba la Pascua de los panes ázimos, en cuyos días había que comer el pan de la aflicción. El lugar de la aparición, a orillas del gran río Tigris (v.4). Generalmente se considera la palabra Tigris como glosa, ya que en la Biblia el gran río es siempre el Eufrates 2, en cuyas orillas se asentaba Babilonia, donde se hallaba Daniel.
Ante sus ojos se desplegó una visión parecida a la de la inauguración del ministerio profético de Ezequiel, dominada por la aparición de un varón vestido de lino y con un cinturón de oro (v.5). Es un ser celestial, desbordante de esplendor 3. El color del vestido de lino y el oro recalcan la idea de luminosidad característica de los seres celestiales en la Biblia. El aspecto de ese ser superior es tan impresionante, que Daniel quedó aterrado. Sus acompañantes no ven nada, como en el caso de la visión de San Pablo camino de Damasco 4.
Daniel, reconfortado (8-21).
8 Quédeme yo solo, y vi esta gran visión. No quedaron en mí fuerzas; se demudó el color de mi rostro, quedé desencajado y perdí todo mi vigor. 9 Oí el sonido de sus palabras, y, en oyendo el sonido de sus palabras, caí aturdido rostro a tierra. 10 Pero me tocó una mano, sacudiendo mis rodillas y mis manos, n y me dijo: Daniel, varón predilecto, está atento a las palabras que voy a decirte, y ponte en pie en el lugar en que estás, pues he sido enviado a ti. Una vez que me habló, púseme en pie temblando. 12 Díjome: Nada temas, Daniel, pues desde el primer día en que diste tu corazón a entender y a humillarte en presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras, y por ellas he venido yo a ti; 13 pero el príncipe del reino de Persia se me opuso veintiún días; mas Miguel, uno de los príncipes supremos, vino en mi ayuda, y yo prevalecí allí sobre los reyes de Persia 5. 14 Vengo ahora para darte a conocer lo que sucederá a tu pueblo en los tiempos venideros, pues a estos tiempos se refiere la visión. 15 Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra y mudo, 16 cuando he aquí que uno que parecía un hijo de hombre tocó mis labios; abrí la boca y hablé, diciendo al que delante de mí estaba: Mi señor, la visión me ha llenado de espanto y he perdido todo vigor. 17 ¿Cómo va a poder el siervo de mi señor hablar a mi señor? Me faltan las fuerzas y no tengo aliento. 18 Entonces el que parecía hijo de hombre, me tocó de nuevo y me confortó. 19 Luego me dijo: ¡Nada temas, varón predilecto; sea contigo la paz! ¡Animo, valor! Y, en habiéndome, recobré mis fuerzas, y dije: Hable mi señor, pues me has fortalecido. 20 El me dijo: ¿Sabes para qué he venido yo a ti? Porque tengo que volverme luego a luchar con el príncipe de Persia, y, saliendo yo, vendrá el príncipe de Grecia. 21 Pero yo te daré a conocer lo que está escrito en el libro de la verdad. Nadie me ayuda contra ellos, si no es Miguel, vuestro príncipe.
Este fragmento es sumamente curioso por su contenido, y es preciso entenderlo a la luz de este simbolismo característico de los escritos apocalípticos, viendo en los personajes sobre todo la personificación de ideas teológicas. Ya hemos tenido ocasión de ver en los capítulos anteriores cómo el autor del libro de Daniel concibe la historia como una sucesión de imperios que van preparando, sin saberlo, la irrupción del reino de los santos. En la visión de la estatua de diversos metales del c.2 encontramos el esquema general ideológico de todas las visiones siguientes. En los capítulos 7 y 8, las líneas generales de este esquema se van explicitando, y en este capítulo 10 encontramos el desarrollo de la misma línea simbólica: Daniel está aturdido por la gran visión que acaba de tener; un ángel le toca y le habla, disculpándose de no haber venido antes, aunque su oración fue oída desde que puso su corazón a entender (v.12), es decir, desde que se decidió Daniel a hacer penitencia y humillarse ante Dios para comprender la visión.
El hagiógrafo quiere destacar la eficacia de la oración del fiel judío Daniel. Lo interesante de la declaración del ángel es que éste confiesa que un principe del reino de Persia no le permitió llegar, deteniéndole veintiún días antes de socorrer a Daniel (v.13). Sólo después que recibió la ayuda de Miguel, uno de los príncipes supremos, pudo venir en auxilio del angustiado Daniel. Pero después tiene que volver a luchar con el príncipe de Persia (v.20), sin decir que le vencerá, aunque añade que aparecerá el rey de Grecia. Todas estas palabras parecen extremadamente enigmáticas si se prescinde del modo de escribir de los autores apocalípticos. Podemos decir que aquí el autor del libro de Daniel no hace sino dramatizar la historia en función de determinadas ideas teológicas. ¿Quiénes son este príncipe de Persia que detiene al ángel, y el rey de Grecia que aparecerá después de la lucha entre el ángel misterioso y aquél?
En la tradición teológica ha estado bastante extendida la opinión de que aquí los príncipes de Persia y de Grecia y el hombre que habla a Daniel con Miguel son los angeles protectores de los respectivos pueblos de Persia, Grecia e Israel. Todos defienden los derechos de sus pueblos, y de ahí esa colisión entre ellos. No parece muy teológico esto de suponer que los angeles buenos protectores luchen entre sí, oponiéndose a la realización de los designios divinos. Por otra parte, el género literario del fragmento bíblico que comentamos nos da una explicación mucho más sencilla. Estos príncipes no son sino una personificación dramatizada de los respectivos reinos de Persia y Grecia, que se oponen al advenimiento del reino de los santos, patrocinado por el ángel intérprete y el protector por excelencia del pueblo judío, Miguel.
El representante de los intereses del pueblo de los santos ha tenido que luchar denodadamente por vencer primero al reino de Persia y después al de Grecia (de cuyos sucesores, los Seléucidas y Ptolomeos, se va a ocupar en los capítulos siguientes) antes de que triunfe la causa del reino de los santos, que no es otro que la piedra que derrumbó la estatua de los múltiples metales del sueño de Nabucodonosor. El ángel, o personaje resplandeciente vestido de lino que hemos visto al principio del capítulo, es la personificación del designio providencial de Dios en la historia, que va preparando la inauguración del reino de los santos, es decir, de la era mesiánica, venciendo las resistencias de los imperios que le precedieron. En su lucha es auxiliado poderosamente por el protector tradicional de Israel, el arcángel Miguel (v.21).
La gran lucha, vencido el príncipe de Persia, va a comenzar con el rey de Grecia (los Seléucidas y Lagidas), como se expresará en el capítulo siguiente. Por fin, el designio de Dios (personificado en ese personaje refulgente como el bronce) triunfará de la última oposición a la instauración del reino de los santos, que es la lucha contra el pueblo judío y sus instituciones en tiempo de los Macabeos. Por eso anuncia este personaje a Daniel que le comunicará lo que sucederá en los tiempos venideros (v.14), es decir, la última tentativa de oponerse a la instauración del reino de los santos, que terminará con la victoria total de la causa de Dios, lo que supone la inauguración de la era mesiánica.
1 Los LXX leen “en el año primero de Ciro.” – 2 Cf. Gen 15:18; Jos 1:4. – 3 Algunos autores identifican este misterioso personaje interlocutor con el Deu 8:16 – 4 Act 9. – 5 Los LXX traducen: “yo le he dejado.” Con un ligero cambio del hebreo, notarti en hotarti, tenemos he prevalecido; así Teodoción.
Fuente: Biblia Comentada
año tercero. Ca. 536 a.C. Habían pasado dos años desde el primer decreto para permitir el regreso de Israel (cp. Esd 1:1-11; Esd 2:1; Esd 2:64-70; Esd 3:1).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— una gran guerra: En esta guerra se superponen las batallas entre seleúcidas y lágidas (Dan 11:5-20) y la contienda entre los ejércitos celestes y los imperios terrestres (Dan 10:13; Dan 10:20-21; Dan 12:1). En la perspectiva del autor, la lucha de liberación del pueblo israelita es una lucha entre el propio Señor y las fuerzas del mal.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
En duelo espiritual
La narración de la visión final de Daniel se extiende desde el principio del cap. 10 hasta el fin del libro. Está fechada con precisión en el tercer año de Ciro (1) durante el período de la Pascua y de la fiesta de los panes sin levadura, y tuvo lugar en las riberas del Tigris (4). En el aniversario del éxodo de Egipto un nuevo éxodo empezó en el primer año de Ciro (Esd. 1), pero se enfrentó con un desaliento prematuro (Esd. 3:12-4:5). Finalmente la obra de reconstruir el templo llegó a detenerse (Esd. 4:24). Las insinuaciones de esos desalientos prematuros parecen ser la razón más probable para el prolongado período de disciplina espiritual de Daniel (2). El versículo inicial resume el carácter de la visión que sigue.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
10.1ss Esta es la visión final de Daniel (536 a.C.). En ella recibe un discernimiento mayor en cuanto la gran batalla espiritual entre el pueblo de Dios y los que quieren destruirlo. Incluso hay más información detallada sobre el futuro, específicamente las batallas entre los reyes tolemaicos (del sur) y los reyes seléucidas (del norte).10.1ss Antes de esta visión, Ciro permitió que los judíos regresaran a Jerusalén. ¿Por qué no regresó Daniel a Jerusalén? Probablemente ya era demasiado viejo para hacer el largo y difícil viaje (tenía más de 80 años). Sus deberes en el gobierno pudieron habérselo impedido. O tal vez Dios le dijo que no fuera para completar la obra para la cual lo había llamado .10.5, 6 La persona que vio Daniel era un ser celestial. Algunos comentaristas creen que debió ser una aparición de Cristo (ver Rev 1:13-15), mientras que otros dicen que fue un ángel (porque requirió la ayuda de Miguel-Rev 10:13). En cualquier caso, Daniel tuvo una visión de la batalla entre los poderes sobrenaturales del bien y el mal.10.10-18 Daniel sintió temor ante esta visión, pero la mano del mensajero calmó sus temores; perdió el habla, pero el toque del mensajero la restauró; se sentía débil, pero las palabras del mensajero lo fortalecieron. Dios nos puede sanar cuando estamos heridos, nos puede dar paz cuando tenemos problemas y fortaleza cuando somos débiles. Pida a Dios que lo conforte de la misma manera que lo hizo con Daniel.10.12, 13 A pesar de que Dios envió un mensajero a Daniel, un poderoso ser espiritual («el príncipe del reino de Persia») lo interceptó durante tres semanas. Daniel continuó orando y ayunando fielmente, y el mensajero de Dios por fin llegó. Las respuestas a nuestras oraciones puedenverse entorpecidas por obstáculos invisibles. No espere que las respuestas de Dios lleguen con demasiada facilidad o rapidez. La oración puede ser desafiada por fuerzas del mal, así que ore fervientemente y con regularidad. Luego espere que Dios conteste en el momento oportuno.10.20, 21 La guerra en las regiones celestiales debía estar dirigida contra Persia y después contra Grecia. Cada una de estas naciones iba a tener poder sobre el pueblo de Dios. Persia y Grecia estuvieron representadas por «príncipes» demoníacos. Pero Dios es Señor del pasado, del presente y del futuro, y todos los hechos están registrados en el «libro de la verdad».
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) “De Ciro.” Heb.: leKjóh·resch; gr.: Ký·rou; lat.: Cý·ri.
(2) Lit.: “y […] verdad”. Heb.: we·’eméth.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 608 Esd 1:1; Isa 45:1; Dan 1:21; Dan 6:28
b 609 Dan 1:7; Dan 4:8
c 610 Dan 10:13; Dan 11:2
d 611 Dan 1:17
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
el año tercero de Ciro. O sea, cerca del año 536 a.C.
Fuente: La Biblia de las Américas
el año tercero de Ciro. 536 a.C.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., la palabra
O, guerra
Fuente: La Biblia de las Américas
[13] El judaísmo creía que cada nación tenía un ángel guardián. Miguel, guardián de Israel, era considerado uno de los ángeles más elevados. Deut 32, 8.[21] Ap 12, 7.