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Comentario de Daniel 1:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Daniel 1:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

En el tercer año del reinado de Joacim rey de Judá, Nabucodonosor rey de Babilonia fue a Jerusalén, y la sitió.

2Re 24:1, 2Re 24:2, 2Re 24:13; 2Cr 36:5-7.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Joacim rey de Judá, Dan 1:1-2.

Aspenaz toma a Daniel, Ananías, Misael, y Azarías, Dan 1:3-7.

Ellos, rechazando la comida del rey, prosperan con legumbres y agua, Dan 1:8-16.

y crecen en conocimiento y en sabiduría, Dan 1:17-21.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

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EN EL AÑO 626 A.C., NABOPOLASAR FUE REY DE BABILONIA Y ALTERÓ EL curso de la historia antigua. Rápidamente echó abajo el dominio de su antiguo rival Asiria y por la época de su muerte en 605 a.C. había eliminado el Imperio Asirio y lo había transformado en lo que se conoció como el Imperio Neo-Babilónico o Imperio Caldeo. Este curso de los acontecimientos tuvo significativas implicaciones para Judá, el remanente sobreviviente de la nación de Israel. Judá había estado bajo el dominio de Asiria desde alrededor del año 670 a.C. pero ahora se encontró sirviendo a un nuevo amo. En el mismo año de la muerte de Nabopolasar, el rey Joacím de Judá se transformó en vasallo de Nabucodonosor, el hijo de Nabopolasar (2Re 24:1). Nabucodonosor llevó el imperio de su padre a alturas aun más elevadas, deportando eventualmente a muchos judíos a Babilonia.

Daniel vivió en el centro de todos estos trascendentales acontecimientos. El impacto directo que él tuvo en la comunidad en el exilio no puede ser conocido, pero fue una influencia beneficiosa respecto a lo que concernía a los Babilonios. Daniel fue un consejero de confianza de Nabucodonosor durante su reinado Babilónico (605-562 a.C. Más tarde, Daniel sirvió con igual distinción a Ciro, el ilustrado gobernador persa que conquistó Babilonia. Una de las primeras políticas implementadas por Ciro, después de sojuzgar a Babilonia, fue permitir a los judíos regresar a su patria y reconstruir su sistema de vida. Es más que probable que Daniel tuvo cierta influencia en la decisión de Ciro. El libro de Daniel es un testimonio de cómo Dios ejecuta sus propósitos a través de sus siervos aun en las cortes de reyes paganos (Dan 2:21; Dan 4:18).

Daniel escribió este libro con dos propósitos en mente. Primero, necesitaba afirmar que el Dios de Israel era el Soberano, aun sobre las poderosas naciones que sometían a su pueblo. La nación elegida de Dios había sido conquistada y dispersada por un poderoso imperio que no tenía conocimiento del Señor. ¿Qué sucedería ahora? ¿Permanecería el yugo babilonio por siempre sobre los hombros de Israel? ¿El pueblo de Dios no volvería a ver su patria nunca más? ¿Había olvidado Dios sus promesas? La respuesta de Daniel fue que Babilonia caería bajo otro imperio, el cual a su vez caería bajo otro reino superior aun. La historia continuaría en este esquema hasta el juicio de Dios a todas las naciones gentiles, estableciendo su Reino eterno. El mensaje de Daniel estaba obviamente destinado a elevar y confortar los fatigados corazones de los exiliados judíos.

No obstante, Daniel también adelantó la visión del día en que Dios restauraría y protegería a Israel. Israel estaba siendo castigado por su desobediencia, pero ¿cuándo terminaría ese castigo? El mensaje de Daniel fue tan desalentador como estimulante. Predijo problemas futuros; Israel sufriría bajo el poder de los gentiles por muchos años. Pero las noticias alentadoras fueron que los tiempos de arrastrase también se alejarían. El momento en el que Dios reuniría a sus hijos otra vez junto a Él estaba llegando. Él establecería su reinado mesiánico, el cual permanecería para siempre. El Dios, que conduce las fuerzas de la historia, no ha desamparado a su pueblo. Ellos deben perseverar en confiar en Él. Sus promesas de protección y redención final son seguras.

Daniel reclama haber escrito el libro que ostenta su nombre (Dan 12:4) y usa la primera persona del singular desde Dan 7:2 hasta el final del libro. El Talmud judío concuerda con el testimonio de Daniel. Cristo mismo menciona a Daniel por su nombre en sus predicciones tocantes a los últimos días (Mat 24:15). No hay razón para dudar, que Daniel fue un personaje histórico o que él escribió el libro que lleva su nombre. Judío, bien educado, escogido para un entrenamiento especial en el palacio en Babilonia, Daniel poseía todo el conocimiento lingüístico, histórico y cultural necesario para escribir un libro de esta profundidad y complejidad.

Dado que Daniel se refiere al reinado de Ciro (Dan 6:28), es razonable una información de alrededor del año 530 a.C. para la composición del libro. La crítica erudita, sin embargo, niega esta posibilidad, principalmente porque el libro parece predecir acontecimientos que no van a ocurrir hasta el siglo tercero o segundo a.C. Estas predicciones son tan precisas y detalladas que algunos creen que ellas no han sido profetizadas en lo absoluto, sino que son un registro de eventos después que estos han acontecido. En estos términos, de acuerdo con algunos, Daniel debe datar del segundo siglo para poder explicar, al menos, aquellos pasajes que predicen tiempos posteriores.

Si se concede la habilidad de que Daniel fue inspirado para escribir proféticamente acerca de hechos de doscientos o trescientos años futuros, no hay razón para negar la autoría del libro en el siglo sexto a.C. La exactitud de esta información histórica, la forma y el estilo de sus pasajes en hebreo y arameo, y el unánime testimonio de la antigua tradición, todo confirma el testimonio del mismo libro en lo que concierne a su autor y data.

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Bosquejo

I. Introducción Dan 1:1-21; Dan 2:1-3

II. El juicio de Dios sobre las naciones gentiles Dan 2:4-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28

A. El sueño de Nabucodonosor Dan 2:4-49

B. La imagen de oro Dan 3:1-30

1. La orden de inclinarse delante de la imagen Dan 3:1-7

2. La negativa de inclinarse Dan 3:8-18

3. La liberación de los fieles Dan 3:19-25

4. La reacción del Rey Dan 3:26-30

C. Segundo sueño de Nabucodonosor Dan 4:1-37

D. El banquete de Belsasar Dan 5:1-31

1. La escritura en la pared Dan 5:1-12

2. Interpretación de la escritura Dan 5:13-29

3. La caída de Babilonia Dan 5:30-31

E. El complot contra Dan 6:1-28

1. El decreto de Darío Dan 6:1-9

2. Daniel en el foso de los leones Dan 6:9-23

3. Reacción ante la salvación de Dan 6:24-28

F. La visión de las cuatro bestias Dan 7:1-28

III. La restauración final de Israel por parte de Dios Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13

A. La visión del carnero y del macho cabrío Dan 8:1-27

B. La visión de las setenta semanas Dan 9:1-27

C. La visión del mensajero celestial Dan 10:1-21; Dan 11:1-45

1. La aparición del mensajero celestial Dan 10:1-9

2. El mensaje tocante a Persia y Grecia Dan 10:10-21; Dan 11:1-4

3. El mensaje acerca de Egipto y Siria Dan 11:5-35

4. El mensaje concerniente al Anticristo Dan 11:36-45

D. El fin de los tiempos Dan 12:1-13

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Joacim rey de Judá reinó desde el 608 hasta el año 598 a.C. El año tercero fue el 605 a.C. de acuerdo con el sistema cronológico usado por Daniel en el cual sólo eran contados años completos. Jeremías, por otra parte, seguía un sistema en el cual cualquier parte de un año era contado como un año completo. Por lo tanto, él designó el año 605 a.C. como el año cuarto de Joacim (Jer 25:1Jer 36:1Jer 46:2). Joacim fue un rey perverso, que tomó partido primero con los egipcios y luego con los babilonios hasta el año 602 a.C. cuando se rebelan. Su independencia, sin embargo, fue de corta vida, y Joacim permaneció bajo el dominio de Babilonia hasta su muerte. El hijo de Nabopolasar, el fundador del Imperio Neo-Babilónico (Caldea), fue Nabucodonosor, que reinó desde el 605 a.C. hasta el 562 a.C. En el verano del 605 a.C. cuando murió su padre, Nabucodonosor estaba comandando los ejércitos de Babilonia. Regresó a Babilonia para asegurar el trono, pero no antes de sitiar Jerusalén capturando botín y prisioneros, incluido Daniel. Nabucodonosor engrandeció notablemente el imperio iniciado por su padre y restableció el culto a los antiguos dioses babilonios, especialmente a Marduk.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Introducción a Daniel

Bosquejo

I. El ambiente histórico de Daniel (Dan 1:1-21)

A. Daniel y sus amigos son deportados a Babilonia (Dan 1:1-7)

B. La fidelidad de Daniel y sus amigos en Babilonia (Dan 1:8-16)

C. La promoción de Daniel y sus amigos en la corte real (Dan 1:17-21)

II. Mensaje de Daniel respecto a la soberanía de Dios sobre las naciones (Dan 2:1-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28)

A. Sueño profético de Nabucodonosor y la revelación de Daniel al respecto (Dan 2:1-49)

B. La imagen de oro y el homo de fuego (Dan 3:1-30)

C. El sueño profético de la locura de Nabucodonosor y su cumplimiento (Dan 4:1-37)

D. El banquete de Belsasar y la caída de Babilonia (Dan 5:1-31)

E. El decreto de Darío y la liberación de Daniel (Dan 6:1-28)

F. El sueño profético de Daniel de los cuatro imperios mundiales y el Anciano de días (Dan 7:1-28)

III. Las visiones de Daniel respecto a la nación de Israel (Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13)

A. Visión de Daniel del carnero, el macho cabrío y el cuerno pequeño (Dan 8:1-27)

B. La intercesión de Daniel por la restauración y su visión de las setenta «semanas» (Dan 9:1-27)

C. Visión de Daniel del futuro de Israel (Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13)

1. Revelación de Daniel y la visitación angélica (Dan 10:1-21; Dan 11:1)

2. Revelación profética acerca de Persia y Grecia (Dan 11:2-4), Egipto y Siria (Dan 11:5-35), y del venidero anticristo (Dan 11:36-45)

3. Revelación profética acerca de otros sucesos del fin de los siglos (Dan 12:1-13).

Autor: Daniel

Tema: La soberanía de Dios en la historia

Fecha: ca. 536-530 a.C.

Trasfondo

Daniel, cuyo nombre significa «Dios es mi juez», es a la vez el personaje principal y el autor del libro que lleva su nombre. La paternidad literaria de Daniel no solo se declara en forma explícita en Dan 12:4, sino que también se implica en las numerosas referencias autobiográficas de los caps. Dan 7:1-28; Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13. Jesús atribuye el libro a «Daniel el profeta» (Mat 24:15) cuando cita Dan 9:27.>

El libro registra sucesos desde la primera invasión de Nabucodonosor a Jerusalén (605 a.C.) hasta el tercer año de Ciro (536 a.C.). Así que el ambiente histórico del libro es Babilonia durante la cautividad babilónica de setenta años profetizada por Jeremías (cf. Jer 25:11). Daniel seria adolescente cuando comenzaron los sucesos del cap. Dan 1:1-21, y tendría casi noventa años cuando recibió sus visiones de los caps. Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13. Pudo haber vivido hasta ca. 530 a.C., y completado el libro en su ancianidad, durante la última década de su vida (cf. Apocalipsis). Los críticos modernos que consideran el libro de Daniel como un seudoepígrafo del siglo II a.C. se guían por sus presuposiciones filosóficas en vez de por los hechos.

Casi toda la información acerca del profeta Daniel viene de su libro (cf. Eze 14:14; Eze 14:20). Quizá Daniel fue descendiente del rey Ezequías (cf. 2Re 20:17-18; Isa 39:6-7); es cierto que era de una familia educada de la clase alta de Jerusalén (Dan 1:3-6), pues Nabucodonosor no habría escogido jóvenes extranjeros de clases más bajas para su corte real (Dan 1:4; Dan 1:17). Daniel pudo haber sido hecho eunuco en Babilonia, como era común en aquellos días en que un hombre servía en una corte real (cf. Dan 1:3; 2Re 20:18; Mat 19:12). El éxito de Daniel en Babilonia se atribuye a su integridad de carácter, sus dones proféticos y las intervenciones de Dios que produjeron su ascenso rápido a lugares de eminencia y responsabilidad (Dan 2:46-49; Dan 6:1-3).

Cronológicamente, Daniel es uno de los últimos profetas del AT. Solo Hageo, Zacarías y Malaquías lo siguen en la corriente profética de la historia del AT. Fue un contemporáneo más joven de Jeremías y probablemente de la misma edad de Ezequiel.

Propósito

Hay un propósito doble en la escritura de Daniel:

(1) Asegurar al pueblo del pacto del AT que su juicio de cautividad bajo las naciones no judías no sería su situación permanente; y

(2) dar al pueblo de Dios a través de la historia las visiones proféticas de la soberanía de Dios sobre las naciones y el triunfo final de su reino en la tierra. Este doble propósito se demuestra a través del libro en la vida de Daniel y sus tres amigos, y se ilustro en el mensaje y el ministerio proféticos de Daniel. El libro afirma que las promesas de Dios de conservar y restaurar a su pueblo del pacto son tan seguras como el reino mesiánico venidero que durara para siempre.

Visión panorámica

El contenido de Daniel es una mezcla de autobiografía, historia y profecía. Su forma literaria es de literatura apocalíptica, lo cual significa que su mensaje profético descubre la revelación de Dios

(1) mediante visiones, sueños y simbolismo;

(2) con el propósito de animar al pueblo de Dios durante un periodo histórico de crisis, y

(3) para dar una visión de la esperanza de Israel del triunfo final del reino y la justicia de Dios en la tierra (véase introducción a Apocalipsis).

El libro se divide naturalmente en tres partes principales:

(1) El cap. Dan 1:1-21 está escrito en hebreo e introduce el ambiente histórico del libro.

(2) Los caps. Dan 2:1-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28, comenzando en Dan 2:4, se escribieron en arameo, y describen el ascenso y la caída de cuatro poderosos reinos mundiales sucesivos, seguidos por el establecimiento del reino eterno de Dios (especialmente los caps. Dan 2:1-49 y Dan 7:1-28). Estos capítulos dan énfasis a la soberanía e intervención de Dios en los asuntos de las personas y las naciones al describir:

(a) el ascenso de Daniel en la corte de Nabucodonosor (cap. Dan 2:1-49);

(b) al Hijo de Dios en el horno ardiente con los tres amigos de Daniel (cap. Dan 3:1-30);

(c) la locura temporal de Nabucodonosor como juicio de Dios (cap. Dan 4:1-37);

(d) el papel de Daniel en el banquete de Belsasar, declarando el fin del reino babilónico (cap. Dan 5:1-31);

(e) la liberación milagrosa de Daniel del foso de los leones (cap. Dan 6:1-28); y

(f) la visión de los cuatro reinos mundiales sucesivos juzgados por el «Anciano de días» (cap. Dan 7:1-28).

(3) En los caps. Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13, Daniel vuelve a escribir en hebreo y describe revelaciones extrañas y visitaciones angélicas de Dios en cuanto

(a) al pueblo judío bajo la futura dominación de los no judíos (caps. Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45),

(b) al periodo de setenta «semanas» como el tiempo establecido por Dios para la realización de la misión del Mesías a favor de ellos (cap. Dan 9:1-27), y

(c) a su final liberación de toda tribulación del tiempo del fin (cap. Dan 12:1-13).

Los mensajes proféticos de Daniel comprenden dos dimensiones:

(1) el futuro inmediato y

(2) el futuro distante, aunque estas dos dimensiones a menudo se combinan Por ejemplo, en los caps. Dan 8:1-27 y Dan 11:1-45, Daniel profetiza acerca del tipo del «anticristo», Antíoco IV Epifanes, que profanó el templo de Jerusalén en 168 a.C., y también profetizo acerca del anticristo del tiempo del fin (Dan 8:23-26; Dan 11:36-45; cf. Apo 13:1-10). Esta interacción entre los dos futuros caracteriza la profecía bíblica en general y la de Daniel en particular. Dios revela a Daniel que la profecía muy distante es un mensaje oculto «hasta el tiempo del fin» (Dan 12:4; Dan 12:9), en el cual se dará discernimiento al pueblo de Dios que con pureza y sabiduría lo busque para obtener comprensión así como Daniel (Dan 12:3; Dan 12:10).

Características especiales

Ocho rasgos o énfasis especiales caracterizan el libro de Daniel:

(1) Es el más corto de los cuatro libros proféticos mayores y el mas leído y estudiado de todos los profetas del AT.

(2) En los pasajes proféticos del NT, se cita el libro de Daniel o se alude a él con más frecuencia que ningún otro libro del AT.

(3) Es «el Apocalipsis» del AT y, como el libro de Apocalipsis del NT, revela grandes temas de la profecía que son de vital importancia para la iglesia del tiempo del fin.

(4) Contiene el compendio profético mas detallado de la historia del AT. Es la única profecía del AT que pone el tiempo de la primera venida del Mesías (Dan 9:24-27).

(5) Revela más acerca de su autor que ningún otro pasaje profético del AT (con la posible excepción de Jeremías). Nótese especialmente que Daniel fue un hombre caracterizado por una gran integridad de carácter, sabiduría profética, y diligencia en la oración y el ayuno.

(6) Contiene el principal modelo de la Biblia de intercesión por la restauración del pueblo de Dios, basada en las inspiradas promesas de la palabra de Dios (véase cap. 9, inspirado por Jer 25:11-16; Jer 29:7; Jer 29:10-14).

(7) Las historias acerca de Daniel y sus amigos están entre las más apreciadas de la Biblia (especialmente los caps. Dan 3:1-30 y Dan 6:1-28).

(8) El drama de «la escritura en la pared» en el banquete de Belsasar es muy conocido.

Cumplimiento en el Nuevo Testamento

La influencia de Daniel en el NT va mucho más allá de las cinco o seis citas directas del libro. Gran parte de la historia y la profecía de Daniel reaparece en pasajes proféticos en los evangelios, las epístolas y Apocalipsis. La profecía de Daniel acerca del Mesías que vendría incluye una descripción de El cómo

(1) la «gran piedra» que aplastaría a los reinos terrenales (Dan 2:34-35; Dan 2:45),

(2) el hijo de hombre, a quien daría dominio, gloria y un reino el Anciano de días (Dan 7:13-14), y

(3) «el Mesías Príncipe» que vendría y entonces se le quitaría la vida (Dan 9:25-26). Algunos intérpretes creen que la visión de Daniel en Dan 10:5-9 es una aparición preencarnada de Cristo (cf. Apo 1:12-16).

Daniel contiene numerosos temas proféticos que se desarrollan de modo más completo en el NT, e.g.: la gran tribulación y el anticristo, la segunda venida de nuestro Señor, el triunfo del reino de Dios, la resurrección de los justos y de los malvados, y el día del juicio. La vida de Daniel y sus tres amigos demuestra la enseñanza del NT acerca de la separación de la persona del pecado y el mundo, es decir, vivir en el mundo incrédulo, pero no participar de su espíritu y conducta (Dan 1:8; Dan 3:12; Dan 6:10; cf. Jua 7:6; Jua 7:15-16; Jua 7:18; 2Co 6:14-18; 2Co 7:1).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

1. Daniel en el palacio del Rey de Babilonia.
Podemos considerar este capítulo como la introducción histórica a la primera parte del libro. El autor quiere destacar la fidelidad a la ley mosaica de los tres jóvenes en medio de un ambiente pagano de la corte babilónica. Por otra parte, quiere hacer ver a los lectores que Dios tiene una especial protección sobre los que le son fieles en las circunstancias adversas. La vida de estos jóvenes se desarrolla, según la narración, en tiempos de Nabucodonosor. En el comentario tendremos ocasión de ver bastantes anormalidades históricas en muchos detalles. El estilo es bastante convencional.

Deportación de Daniel y su estancia en la corte (1-7).
1 El año tercero del reinado de Joaquim, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, fue contra Jerusalén y la asedió. 2 Y entregó el Señor en sus manos a Joaquim, rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y los trajo a la tierra de Sanaar, a la casa de su dios, y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios. 3 Dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real y del de sus nobles, 4 cuatro mozos en los que no hubiera tacha, de buen parecer, de talento, instruidos en toda suerte de sabiduría, dotados intelectualmente y educados, capaces de servir en el palacio del rey, y a quienes se les instruyese en las letras y la lengua de los caldeos. 5Asignóles el rey para cada día una porción de los manjares de su mesa, del vino que él bebía, y mandó que los criasen durante tres años, al cabo de los cuales entrasen a servir al rey. 6 Fueron de ellos, de entre los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías, 7 a los cuales el jefe de los eunucos puso por nombre: a Daniel, Baltasar; a Ananías, Sidraj; a Misael, Misaj, y a Azarías, Abed-Nego.

El fondo histórico de estas narraciones aparece perfectamente datado: el año tercero del reinado de Joaquim, es decir, en el 606-605 a.C., pues Joaquim sucedió a su padre Josías después de la batalla de Megiddo, en 609 a.C. No sabemos que Nabucodonosor haya asediado a Jerusalén en este año. El primer asedio conocido de la Ciudad Santa por los babilonios es en 598 a.C. Para conciliar los datos del libro de Daniel se supone que Nabucodonosor, generalísimo de las tropas caldeas y lugarteniente militar de su padre Nabopolasar, después de haber vencido a Necao en Carquemis 1 en 605 a.C., avanzó hacia Egipto, y en esta expedición puso un cerco momentáneo a Jerusalén, tomando como botín los vasos de la casa de Dios u objetos sagrados del templo, entregados por el mismo rey Joaquim como oferta para que el caudillo caldeo se alejara de la ciudad, y llevándose éste como rehenes parte de la nobleza judía, entre los que estaría el mismo Daniel. En 2 Par 6-7 se dice que el rey Joaquim fue llevado en cautividad y que el templo fue saqueado por Nabucodonosor. Según esto, tenemos que suponer que Joaquim estuvo poco tiempo cautivo, pues aparece como rey de Jerusalén y muere en el asedio de ésta del 598, suce-diéndole su hijo Jeconías.
El lugar de la deportación es Babilonia, llamada tierra de Sennaar, según la antigua denominación bíblica 2. Los objetos preciosos fueron depositados en el templo de Bel-Marduk, dios de la gran metrópoli. Por orden del rey de Babilonia son llevados a su corte cuatro jóvenes israelitas de la nobleza, que habían de estar bajo la tutoría de un alto oficial de palacio, llamado Aspenaz3. Estos jóvenes debían ser iniciados en las ciencias y cultura caldea, entre la que tenía gran importancia la iniciación en la magia. Podemos suponer que en el palacio de Nabucodonosor había una escuela de formación como el paedagogium del Palatino en Roma. Los jóvenes participan del pathbag, palabra persa, que después pasó al siríaco con la significación de platos exquisitos y delicados. Deben permanecer en calidad de educandos o pajes durante tres años4.
Conforme a la costumbre, se les cambian los nombres hebreos en otros babilónicos 5.

Fidelidad de los cuatro jóvenes a la ley judía (8-16).
8 Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía, y rogó al jefe de los eunucos que no le obligara a contaminarse. 9 Hizo Dios que hallase Daniel gracia y favor ante el jefe de los eunucos; 10 y el jefe de los eunucos dijo a Daniel: Tengo miedo de mi señor el rey, que ha determinado lo que habéis de comer y beber, porque, si viere vuestros rostros más macilentos que los de los mozos de vuestra edad, condenaréis mi cabeza ante el rey. 11 Dijo entonces Daniel al cortesano 6 a quien el jefe de los eunucos había puesto para velar sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 Prueba, te ruego, a tus siervos por diez días, y que nos den a comer legumbres y agua a beber, 13 y compara luego nuestros rostros con los de los mozos que comen los manjares del rey, y haz después con tus siervos según veas. 14 Concedióles lo que le pedían y los probó por diez días,15 al cabo de los cuales tenían mejor aspecto y estaban más metidos en carnes que los mozos que comían los manjares del rey. 16 El cortesano se llevaba sus manjares y su vino y les daba legumbres.

La vida que habían de llevar los cuatro jóvenes israelitas en la corte era comprometida desde el punto de vista de fidelidad a la Ley. En primer lugar, el comer de los manjares del rey los exponía a comer comidas prohibidas por la Ley 7, o carnes que habían sido sacrificadas a los ídolos 8. Los judíos tenían la preocupación de la contaminación con los paganos. El joven Daniel, atrayente, se atreve a proponer a su jefe inmediato una prueba de que no le va a perjudicar el régimen vegetariano que quiere seguir (v.12), pues tiene la seguridad de que Dios le ayudará y que no aparecerán desmejorados, como así resultó, después de diez días de régimen.

Los cuatro jóvenes ante el rey (17-21).
17 Otorgó Dios a los cuatro mancebos sabiduría y entendimiento en todas las letras y ciencias, y Daniel interpretaba toda visión o sueño. 18 Pasados los días al cabo de los cuales había mandado el rey que se los llevasen, el jefe de los eunucos se los presentó a Nabucodonosor. 19 El rey habló con ellos, y entre todos los mozos no había ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y fueron puestos al servicio del rey. 20 En cuantas cosas de sabiduría y entendimiento el rey les preguntó, hallólos diez veces superiores a todos los magos y astrólogos que había en su reino. 21 Así estuvo Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

Dios premió la fidelidad de sus siervos, pues no sólo les dotó de buen aspecto externo, sino que los colmó de toda clase de sabiduría, de forma que ante el rey quedaron muy por encima de los otros jóvenes compañeros. Sobre todo, Daniel se mostraba maestro en la interpretación de las visiones y sueños 9, y que era extremadamente estimado entre los babilonios, dados a la adivinación. El autor sagrado quiere preparar los relatos que siguen, adelantando que la sabiduría especial de Daniel era una ciencia infusa, totalmente diferente de la de los adivinos y astrólogos de su tiempo. En la mente del hagiógrafo, la sabiduría del joven Daniel era totalmente milagrosa, como se demostrará en la interpretación del sueño de Nabucodonosor.
Su ascendiente fue tal en la corte babilónica, que permaneció en ella como principal intérprete y sabio hasta el año primero de Ciro (v.21), como rey de Babilonia, es decir, hasta el 538 a.C. No quiere decir esto que Daniel haya muerto en esta fecha, pues aparece haciendo revelaciones en el año tercero de Ciro 10, sino que se quiere destacar que no perdió su influencia en la corte hasta la extinción de la dinastía babilónica, suplantada por la persa.

1 Cf. Jer 46:2. Nabucodonosor es transcrito en Daniel Nebucadnessar, como en Esdras. En Jeremías y Ezequiel, Nebucadressar, que corresponde al babilónico Nabu-kudurri-usur (Nebo, protege el mojón). – 2 Cf. Gen 10:10; Jos 7:21. – 3 En los LXX se lee Abiesdri, que puede ser una deformación del nombre judío Abieser. “Jefe de eunucos” es título equivalente a alto oficial o mayordomo. – 4 Sobre la educación de los jóvenes en la corte persa véase Platón, Alcibíades I 37; Jenofonte, Ciropedia I 2. – 5 Los nombres de los cuatro jóvenes en hebreo eran teóforos, como solía acontecer en la onomástica judía: Daniel significa “Dios es mi juez”; Ananías, “Yahvé hace gracia”; Misael, “¿Quién es lo que Dios?”; Azarías, “Yahvé ha ayudado.” Los nombres fueron cambiados en otros babilónicos para nacionalizarlos. A Daniel se le da el nombre de Baltasar, que es la transcripción del babilónico Baíaísu-usur (“protege su vida”). En el hebreo se transcribe Belteishassar. En 5:1 aparece otro Belshasar, que tiene diferente etimología. A Ananías se le puso el nombre Shadraj, que significa “siervo de Aku,” que es el equivalente sumerio del dios lunar “Sin.” A Misael se le llamó Mishaj: “¿quién como Aku?” y a Azarías se le impuso el nombre de Abed-Nego: “siervo de Nebo” (Isa 46:1). Véase A. jeremías, Das A.T. im Lichte des A. Or. (Leipzig 1916) 629. – 6 En el original, Hamelsar, que parece un título, equivalente al asirio massaru, que pudiera traducirse por “mayordomo, despensero.” La Vg lee Ìá/asar, como nombre propio. Los LXX: Amelsad, que algunos suponen deformación del babilónico Ameíu-usur (“protege al hombre”), y entonces quizá fuera nombre propio. – 7 La Ley prohibía comer la sangre y las grasas (Lev 3:17; Lev 3:235) y los animales impuros (Lev 11:2-45; Lev 11:20,25). – 8 Cf. Deu 32:38. – 9 Entre los orientales, la interpretación de sueños y visiones tenía una gran importancia. En la Biblia reiteradamente se afirma que los sueños y visiones son uno de los medios que utiliza Dios para comunicarse a los hombres (Num 12:6; Jer 23:28; Joe 3:1; Zac 10:2; Mat 1:20). – 10 Dan 10:1.

Fuente: Biblia Comentada

El libro de Daniel

Título

De acuerdo a la costumbre hebrea, el título es tomado del profeta quien a lo largo del libro recibió revelaciones de Dios. Daniel es un puente que cruza a lo largo de los setenta años de la cautividad babilónica (ca. 605-536 a.C.; cp. Dan 1:1 y Dan 9:1-3). Nueve de los doce capítulos relatan revelaciones a través de sueños / visiones. Daniel fue el vocero de Dios al mundo gentil y judío, declarando los planes actuales y futuros de Dios. Lo que Apocalipsis es al NT profética y apocalípticamente, Daniel es al AT.

Autor y fecha

Varios versículos indican que el escritor es Daniel (Dan 8:15; Dan 8:27; Dan 9:2; Dan 10:2; Dan 10:7; Dan 12:4-5), cuyo nombre quiere decir: «Dios es mi Juez». Él escribió en primera persona de manera autobiográfica del Dan 7:2 en adelante, y debe ser distinguido de los otros tres Danieles del AT (cp. 1Cr 3:1; Esd 8:2; Neh 10:6). Como un joven, posiblemente de unos quince años de edad, Daniel fue capturado y llevado de su familia noble en Judá y deportado a Babilonia para lavarle el cerebro y hacerlo adoptar la cultura babilónica para la tarea de asistir en tratar con los judíos. En Babilonia pasó el resto de una vida larga (ochenta y cinco años o más). Él atravesó por la mayor parte del exilio, exitosamente exaltando a Dios por su virtud y servicio. Rápidamente emergió a una posición de autoridad en el gobierno por determinación real y sirvió como confidente de reyes y también profeta en dos imperios mundiales, estos son, el Babilonio (Dan 2:48) y el Medo-Persa (Dan 6:1-2). Cristo confirmó a Daniel como el autor de este libro (cp. Mat 24:15).

Daniel vivió más allá del tiempo descrito en Dan 10:1 (ca. 536 a.C.). Parece muy probable que escribió el libro poco después de esta fecha pero antes de ca. 530 a.C. Dan 2:4 b – Dan 7:28, el cual proféticamente describe la dirección de la historia del mundo gentil, fue original y apropiadamente escrito en arameo, el idioma común de negocios internacionales. Ezequiel, Habacuc, Jeremías y Sofonías fueron los contemporáneos proféticos de Daniel.

Contexto histórico

El libro comienza en el 605 a.C. cuando Babilonia conquistó Jerusalén y llevó a Daniel, sus tres amigos y otros al exilio. Después pasa al derrocamiento final de la supremacía babilónica en el 539 a.C., cuando Medo-Persia sitia a Babilonia (Dan 5:30-31), y va más allá al 536 a.C. (Dan 10:1). Después que Daniel fue transportado a Babilonia, los babilonios victoriosos conquistaron Jerusalén en dos etapas posteriores (597 a.C. y 586 a.C.). En ambas ocasiones, deportaron a más judíos cautivos. Daniel recordó fervientemente su hogar, en especial el templo en Jerusalén, casi setenta años después de haber sido llevado lejos de él (Dan 6:10).

Se hace referencia al contexto de Daniel en parte por Jeremías, quien nombra a tres de los últimos cinco reyes en Judá antes de la cautividad (cp. Jer 1:1-3); Josías (ca. 641-609 a.C.), Joacim (ca. 609-597 a.C.) y Sedequías (597-586 a.C.). Joacaz (ca. 609 a.C.) y Joaquín (ca. 598-597 a.C.) no son mencionados (cp. Introducción a Jeremías: Contexto histórico). Daniel también lo menciona Ezequiel (cp. Eze 14:14; Eze 14:20; Eze 28:3) como siendo justo y sabio. El escritor de Hebreos hace referencia a él como a uno » … de los profetas; que por fe … taparon bocas de leones» (Heb 11:32-33).

El pecado continuo de los de Judea sin arrepentimiento nacional finalmente llevó al juicio de Dios por el cual Jeremías, Habacuc y Sofonías habían dado bastante advertencia. Tiempo atrás, Isaías y otros profetas fieles de Dios también habían tocado la trompeta de peligro. Cuando el poder asirio había descendido para el 625 a.C., los neobabilonios conquistaron: 1) Asiria con su capital Nínive en el 612 a.C.; 2) Egipto en los siguientes años; y 3) Judá en el 605 a.C. cuando tomaron control de Jerusalén en la primera de tres etapas (también 597 a.C., 586 a.C.). Daniel fue uno de los primeros grupos de deportados, y Ezequiel lo siguió en el 597 a.C.

El Israel del reino del norte había caído antes en manos de Asiria en el 722 a.C. Con la cautividad de Judá, el juicio estaba completo. En Babilonia, Daniel recibió la Palabra de Dios con respecto a etapas sucesivas de dominio mundial gentil a lo largo de los siglos hasta que el conquistador más grande, el Mesías, derrocara a todo el señorío gentil. Él entonces derrotará a todos los enemigos y resucitará a su pueblo de pacto a bendición en su reino milenario glorioso.

Temas históricos y teológicos

Daniel fue escrito para alentar a los judíos exiliados al revelar el programa de Dios para ellos, tanto durante como después del tiempo del poder gentil en el mundo. Preeminente sobre cualquier otro tema en el libro es el control soberano de Dios sobre los asuntos de todos los gobernantes y naciones, y su reemplazo final con el verdadero Rey. Los versículos clave son Dan 2:20-22; Dan 2:44 (cp. Dan 2:28; Dan 2:37; Dan 4:34-35; Dan 6:25-27). Dios no había sufrido derrota al permitirle a Israel caer (Dan 1:1-21), sino que providencialmente estaba cumpliendo sus propósitos seguros hacia un despliegue completo de su Rey, el Cristo exaltado. Él soberanamente permitió a los gentiles dominar Israel, esto es, Babilonia (605-539 a.C.), Medo-Persia (539-331 a.C.), Grecia (331-146 a.C.), Roma (146 a.C.-476 d.C.), y hasta el segundo advenimiento de Cristo. Estas etapas en poder gentil son presentadas en los caps. Dan 2:1-49 y Dan 7:1-28. Este mismo tema también incluye la experiencia de Israel tanto en derrota como en, finalmente, su bendición del reino en los caps. Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13 (cp. Dan 2:35; Dan 2:45; Dan 7:27). Un aspecto clave dentro del tema principal del control soberano de Dios es la venida del Mesías para gobernar el mundo en gloria sobre todos los hombres (Dan 2:35; Dan 2:45; Dan 7:13-14; Dan 7:27). Él es como una piedra en el cap. Dan 2:1-49, y como un hijo de hombre en el cap. Dan 7:1-28. Además, Él es el Ungido (el Mesías) en el cap. Dan 9:26. El capítulo Dan 9:1-27 provee el marco cronológico desde el tiempo de Daniel hasta el reino de Cristo.

Un segundo tema tejido en la tela de Daniel es el despliegue del poder soberano de Dios a través de milagros. La era de Daniel es una de seis en la Biblia con un gran enfoque en milagros mediante los cuales Dios llevó a cabo sus propósitos. Otros períodos incluyen: 1) la creación y el diluvio (Gén 1:1-31; Gén 2:1-25; Gén 3:1-24; Gén 4:1-26; Gén 5:1-32; Gén 6:1-22; Gén 7:1-24; Gén 8:1-22; Gén 9:1-29; Gén 10:1-32; Gén 11:1-32); 2) los patriarcas y Moisés (Gén 12:1-20 -Dt.); 3) Elías y Eliseo (1Re 19:1-212Re 13:1-25); 4) Jesús y los apóstoles (Evangelios, Hechos); y 5) el tiempo del Segundo Advenimiento (Apocalipsis). Dios, quien tiene dominio eterno y capacidad de operar de acuerdo con su voluntad (Dan 4:34-35), es capaz de llevar a cabo milagros, todos los cuales serían despliegues menores de poder de lo que fue exhibido cuando Él actuó como Creador en Gén 1:1. Daniel narra el relato e interpretación de sueños, por la capacidad que Dios le dio, a través de los cuales Dios reveló su voluntad (caps. Dan 2:1-49; Dan 4:1-37; Dan 7:1-28). Otros milagros incluyeron: 1) su escritura en la pared y la interpretación por parte de Daniel de esto (cap. Dan 5:1-31); 2) su protección de los tres hombres en un horno de fuego ardiendo (cap. Dan 3:1-30); 3) su provisión de seguridad para Daniel en un foso de leones (cap. Dan 6:1-28); y 4) profecías sobrenaturales (caps. Dan 2:1-49; Dan 7:1-28; Dan 8:1-27; Dan 9:24-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13).

Retos de interpretación

Los principales retos se centran en interpretar pasajes que tienen que ver con la tribulación futura y promesas del reino. Aunque el uso de Arameo imperial y la arqueología han confirmado la fecha temprana de escritura, algunos intérpretes escépticos, no dispuestos a reconocer profecías sobrenaturales que se cumplieron (hay más de cien tan solo en el cap. Dan 11:1-45 que fueron cumplidas), colocan estos detalles en los tiempos intertestamentarios. Ven estas profecías no como milagrosamente prediciendo el futuro, sino simplemente como las observaciones de un escritor que vivió más tarde, quien está registrando acontecimientos de su propio día. De esta manera, fechan a Daniel en los días de Antioco IV Epífanes (175-164 a.C., cap. Dan 8:1-27; Dan 11:21-45). De acuerdo con esta posición, la expectativa de la Piedra y del Hijo del Hombre (caps. Dan 2:1-49; Dan 7:1-28) terminó siendo una noción errónea que en realidad no se cumplió, o el escritor estaba siendo intencionalmente engañoso. De hecho, un período futuro de siete años (cp. Dan 7:21-22; Dan 11:36-45; Dan 12:1) y un reino literal de mil años (cp. Apo 20:1-15) después de la segunda venida de Cristo cuando Él reinará sobre israelitas y gentiles (Dan 7:27) es enseñado. Esta será una era antes del estado final y distinta a este, absolutamente perfecto y definitivo, esto es, el cielo nuevo y la tierra nueva con su capital, la Nueva Jerusalén (Apo 21:1-27; Apo 22:1-21). La interpretación literal de la profecía, incluyendo Daniel, lleva a la perspectiva premilenarista.

Muchos otros aspectos de interpretación retan a los lectores: p. ej. interpretar números (Dan 1:12; Dan 1:20; Dan 3:19; Dan 9:24-27); identificar al que es semejante a un Hijo de Hombre (Dan 7:13-14); determinar si hay que ver al Antioco del pasado o al anticristo del futuro lejano en el Dan 8:19-23; explicar los «setenta sietes» en el Dan 9:24-27; y decidir si el Antioco del Dan 11:21-35 aún es el mismo del Dan 11:36-45 o si es el anticristo futuro.

Bosquejo

I) El trasfondo personal de Daniel (Dan 1:1-21)

A) Conquista de Jerusalén (Dan 1:1-2)

B) Conscripción de judíos para adiestramiento (Dan 1:3-7)

C) Valentía de cuatro hombres en la prueba (Dan 1:8-16)

D) Elección de cuatro hombres para posiciones reales (Dan 1:17-21)

II) La dirección profética del dominio gentil (Dan 2:1-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28)

A) Dilemas de Nabucodonosor (Dan 2:1-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37)

B) Desenfreno y condenación de Belsasar (Dan 5:1-31)

C) Liberación de Daniel (Dan 6:1-28)

D) Sueño de Daniel (Dan 7:1-28)

III) La dirección profética del destino de Israel (Dan 8:1-27; Dan 9:1-27; Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13)

A) Profecía del carnero y del macho cabrío (Dan 8:1-27)

B) Profecía de las setenta semanas (Dan 9:1-27)

C) Profecía de la humillación y restauración de Israel (Dan 10:1-21; Dan 11:1-45; Dan 12:1-13)

ANEXOS

Una vista panorámica de los reinos de Daniel
I. Dan 2:1-49 / Dan 7:1-28

Ciudad Ref.
A. Babilonia Dan 2:32; Dan 2:37-38; Dan 7:4; Dan 7:17
B. Medo-Persia Dan 2:32; Dan 2:39; Dan 7:5; Dan 7:17
C. Grecia Dan 2:32; Dan 2:39; Dan 7:6; Dan 7:17
D. Roma Dan 2:33; Dan 2:40; Dan 7:7; Dan 7:17; Dan 7:23
E. Roma revivida Dan 2:33; Dan 2:41-43; Dan 7:7-8; Dan 7:11; Dan 7:24-25
F. Milenio Dan 2:34-35; Dan 2:44-45; Dan 7:13-14; Dan 7:26-27

II. Dan 8:1-27 / Dan 11:1-45

Ciudad Ref.
A. Medo-Persia Dan 8:3-8; Dan 8:20-21; Dan 10:20-21; Dan 11:2-35
B. Grecia Dan 8:3-8; Dan 8:20-21; Dan 10:20-21; Dan 11:2-35
C. Roma revivida Dan 8:9-12; Dan 8:23-26; Dan 11:36-45

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

año tercero. 606-605 a.C. era el tercer año según la cronología de los babilonios en la que no se contaba el primer año de un rey que accedía al trono. Por esa razón, «año tercero» está en armonía con el mismo año que se llama «cuarto» en el sistema de fechas de los judíos (cp. Jer 46:2). Joacim. Hijo de Josías que gobernó (ca. 609-597 a.C.) mientras Nabucodonosor emprendió la primera invasión de Jerusalén. Nabucodonosor. Hijo de Nabopolasar que gobernó sobre Babilonia (ca. 605-562 a.C.).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

(605—536 a.C.)

Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DE LA CAUTIVIDAD (Ezequiel y Daniel).

INTRODUCCIÓN

1. Daniel era un joven adolescente llevado en cautiverio por Nabucodonosor durante el primer sitio de Jerusalén en el 605 a.C.

2. Era de sangre real.

3. Mientras estuvo en cautiverio sirvió fielmente bajo tres reyes: Nabucodonosor, Belsasar y Darío, sin comprometer en absoluto su fe en Dios.

4. Fue ministrado por Gabriel y Miguel, los dos únicos arcángeles conocidos (Dan 9:21; Dan 10:13).

5. Nos dice más en su libro acerca del futuro Anticristo que cualquier otro escritor del Antiguo Testamento.

6. Ezequiel, uno de sus contemporáneos, se refiere a:

a. La justicia de Daniel, comparándole con Noé y Job (Eze 14:14).

b. La sabiduría de Daniel (Eze 28:3).

7. Jesús citó a Daniel durante su discurso en el monte de los Olivos (Mat 24:15).

8. El elemento distintivo de este libro es que Daniel escribió la parte central del mismo (Dan 2:4-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28) en lengua aramea.

9. Puede ser comparado con José, porque ambos hombres tenían el don de interpretación de sueños. (Cp. Gén 37:5-9; Gén 40:8; Gén 41:25 con Dan 2:24; Dan 4:19.)

10.Su libro marca el tercero de los cinco grandes períodos de milagros en la Biblia. Estos períodos son:

a. El tiempo de Moisés y Josué.

b. El tiempo del ministerio de Elias y Eliseo.

c. La época de Daniel.

d. El tiempo de Cristo y sus discípulos.

e. El tiempo del ministerio de Pedro y Pablo.

11. Daniel puede ser caracterizado por su vida de propósito, oración y profecía.

I. Una dieta divina.

A. La resolución de Daniel (Dan 1:1-8).

1. Nabucodonosor había seleccionado a algunos jóvenes hebreos distinguidos para entrenarlos en la cultura babilónica. Daniel y sus tres amigos eran parte de este grupo de estudiantes (Dan 1:4).

2. Estos jóvenes tenían asignadas raciones de lo mejor de la comida y bebida del rey (Dan 1:5).

3. El lavado de cerebro empezó cuando el jefe del servicio de palacio les cambió los nombres (Dan 1:7).

a. Ananias (Dios es misericordioso) recibió el nombre de Sadrac (iluminado por el dios sol).

b. Misad (¿Quién es como Dios?) fue llamado Mesac (Quien como Istar).

c. Azarías (El Señor es mi ayuda) fue cambiado por Abed-nego (esclavo de Nabu). Nabu era el dios babilonio de la sabiduría y la educación.

d. Daniel (Dios juzga) recibió el nombre de Beltsasar (Príncipe de Bel). Bel era el dios principal del panteón babilónico, equivalente a Zeus o Júpiter.

4. Daniel se sometió al cambio de nombre, pero se propuso no aceptar la comida del rey (Dan 1:8).

Tres factores pudieron influir en su decisión:

a. La carne y el vino habían sido probablemente ofrecidos en sacrificio a los ídolos.

b. Aquellos alimentos podían estar prohibidos por la ley de Moisés (Lev 11:44-47).

c. Él podía haber hecho con anterioridad el voto nazareo (Núm 6:3).

5. Satanás sin duda intentaría hacer que Daniel racionalizara la situación de distintas maneras. Podía haber considerado:

a. El rey lo ha ordenado, es una ley y debo obedecerla.

b. La desobediencia podía acarrearle graves castigos.

c. Podía haber malogrado todas las posibilidades de promoción.

d. Al país que fueres, haz lo que viereis.

e. Estaba muy lejos de la patria y nadie se iba a enterar.

f. En cualquier caso, Dios le había fallado a él permitiendo su captura y deportación.

B. La recomendación de Daniel (Dan 1:8-14).

1. Daniel pide permiso al jefe del servicio de palacio para cambiar el alimento. Pero a pesar del afecto que éste tiene por Daniel, se lo deniega por temor a la reacción de Nabucodonosor.

2. Daniel entonces le propone al mayordomo que estaba bajo el jefe del servicio hacer una prueba. Le sugiere que durante diez días coman solamente legumbres y agua. Al cabo de estos días el mayordomo podría comparar a Daniel y sus amigos con los demás jóvenes que comían de la mesa del rey (Dan 1:11-13). El mayordomo estuvo de acuerdo con esta prueba.

C. Las recompensas de Daniel (Dan 1:15-21).

1. De parte de Dios.

a. Pasados los diez días, Daniel y sus amigos tenían un aspecto más saludable y fuerte que los demás. Este es el primero de los milagros registrados en el libro de Daniel (Dan 1:15).

b. Al terminarse el período de entrenamiento, Daniel y sus amigos se mostraron diez veces más sabios e inteligentes que los magos y adivinos de Babilonia. Además de esto, Dios le concedió a Daniel la capacidad sobrenatural de interpretar sueños y visiones, un don que él usó bastante (véanse Dan 2:31; Dan 4:19).

2. De parte de Nabucodonosor (Dan 1:21). El rey babilonio pone a Daniel en el camino de una carrera política que se iba a extender durante setenta años bajo varios reinados de reyes babilonios y persas.

II. Una estatua y una piedra.

A. La frustración de los babilonios (Dan 2:1-13).

1. Nabucodonosor tiene una horrible pesadilla y llama a todo su gabinete ministerial para que le interpreten el sueño (Dan 2:1-3).

2. Le aseguran al rey que, si él les relata el sueño, ellos le podrán dar inmediatamente una interpretación (Dan 2:4). Desde este versículo hasta el Dan 7:28, el libro de Daniel aparece escrito en arameo, la lengua que se hablaba en la corte de Nabucodonosor. (Daniel escribió esta sección en lengua aramea porque era una lengua de los gentiles y porque esa parte del libro trata acerca de cuatro grandes imperios gentiles.)

3. Nabucodonosor rehúsa contarles el sueño, y les replica: «El asunto lo olvidé» (v. 5). Debemos notar aquí que él no les está diciendo que ha olvidado el sueño o que se ha ido de su mente, sino más bien que él ha demandado algo y quiere acción.

4. Seguidamente les anuncia su decisión de castigarles si le fallan, y de premiarles grandemente si le satisfacen (Dan 2:5-6).

5. Los atemorizados magos y adivinos reconocen su incapacidad total para hacer lo que les piden y desalentados concluyen diciendo: «… no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne» (v. Dan 2:11). Seis siglos después sucedería algo maravilloso en Belén que cambiaría para siempre esta situación (véanse Jua 1:14; Gál 4:4.)

6. Nabucodonosor, rojo de ira, ordena matar a todos los sabios de Babilonia por su vergonzoso fracaso (Dan 2:1-13). Este decreto incluye, por supuesto, a Daniel y sus tres amigos, quienes acababan de entrar a formar parte de esta élite.

B. La revelación de Dios (Dan 2:14-30).

1. A Daniel le llegan las noticias de esta decisión insensata, y le asegura a Arioc, capitán de la guardia del rey, que no es necesario cumplir esta orden porque su sueño será muy pronto revelado.

2. Daniel entonces se lo dice también al rey (Dan 2:14-16).

3. Regresa después a casa y dirige a sus amigos en un servicio de alabanza y oración (Dan 2:17-23). Encontramos aquí por primera vez la frase «el Dios del cielo», como aparece en Dan 2:18. Esta expresión es propia de los libros del tiempo del cautiverio (véase Neh 1:4). Ahora que Jerusalén y el templo estaban destruidos, Dios ya no moraba entre los querubines. Ezequiel vio marchar al cielo el Shekinah, la nube de gloria (véanse Eze 9:3; Eze 10:4; Eze 10:18; Eze 11:23). El es ahora el Dios del cielo.

4. Aquella misma noche Dios permite a Daniel ver en visión los mismos eventos que Nabucodonosor había anteriormente soñado (Dan 2:19).

5. Daniel, conmovido, alaba al Dios del cielo (Dan 2:21-23).

6. El profeta es después llevado a la presencia del rey, pero antes de declararle la interpretación del sueño deja perfectamente claro lo siguiente: «Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey … Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes….» (Dan 2:28; Dan 2:30)

C. La interpretación de Daniel (Dan 2:30-45).

1. La cronología del sueño (¿qué es lo que vio el rey?) (Dan 2:31-35).

a. Vio la imagen grande y poderosa de un hombre, compuesta de varios metales.

(1) La cabeza era de oro.

(2) El pecho y los brazos eran de plata.

(3) El vientre y los muslos eran de bronce.

(4) Las piernas eran de hierro y sus pies parte de hierro y parte de barro.

b. Esta estatua fue después destruida, convirtiéndose en polvo, por una piedra especial que cayó sobre ella cortada en forma sobrenatural de un monte.

c. La piedra entonces se transformó en un gran monte que llenó toda la tierra (Dan 2:34-35).

2. La teología del sueño (¿qué significaba?) (Dan 2:36-45).

a. La estatua representaba cuatro poderes gentiles mundiales.

(1) La cabeza de oro era Babilonia.

(2) El pecho y los brazos de plata era Persia.

(3) El vientre y los muslos de bronce era Grecia.

(4) Las piernas de hierro y los pies en parte de hierro y en parte de barro era Roma.

b. En el tiempo del último de estos poderes mundiales, el Dios del cielo va a hacer añicos todos los reinos del mundo por medio de su piedra (el Señor Jesucristo) y establecerá un reino eterno (Dan 2:44-45).

c. El último poder mundial gentil (Roma) será reavivado en el tiempo de la tribulación, y consistirá de diez naciones. Esto se sobreentiende porque las grandes profecías concernientes al cuarto poder no fueron cumplidas en la historia de la antigua Roma. La Piedra demoledora no desmenuzó a aquellos reinos terrenales. Por el contrario, él fue llevado a la muerte por la sentencia de un magistrado del Cuarto Imperio. Durante su discurso del monte de los Olivos, nuestro Señor pronunció las siguientes palabras acerca de Jerusalén. Su mensaje era tanto histórico como profético en su alcance. El proclamó: «… y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan» (Luc 21:24).

Scofield observa en relación con esto: «Los “tiempos de los gentiles” comenzaron con el cautiverio de Judá bajo Nabucodonosor (2Cr 36:1-21), tiempo desde el cual Jerusalén ha estado bajo el dominio gentil.» (La Biblia Anotada de Scofield, p. 1064.) Estos mismos imperios sobre los que Nabucodonosor soñó fueron luego representados en la profecía de Daniel (Dan 7:1-27) como cuatro bestias.

(1) Babilonia era el león alado.

(2) Persia era un oso.

(3) Grecia era un leopardo alado.

(4) Roma era una bestia espantosa y terrible.

Esto nos indica que Dios ve al hombre de una manera diferente de como el hombre se ve a sí mismo.

3. Un resumen del sueño (fechas importantes en la historia de los cuatro reinos).

Babilonia (fechas clave: 626556 a.C.).

a. Las semillas que dieron lugar a las manifestaciones religiosas de Babilonia fueron sembradas por Nimrod y sus seguidores en la torre de Babel (Gén 11:9).

b. Por el año 1830 a.C. la ciudad empezó a crecer en importancia.

c. Hammurabi (17041662 a.C.) la haría más tarde mundialmente famosa por medio de su código.

d. Babilonia estuvo controlada por los asirios desde el 900 hasta el 722 a.C.

e. En el 722 a.C. un babilonio llamado Merodac-baladán (mencionado en 2Re 20:12 e Isa 39:1) se levantó en contra de los asirios.

f. En el 626 a.C. otro hombre fuerte llamado Nebopolasar fundó la dinastía que permanecía todavía en los días de Daniel.

g. En el 612 a.C. liquidó definitivamente cerca de la ciudad de Harán lo que quedaba de la amenaza asiria.

h. En el 605 a.C. envió a su hijo Nabucodonosor, mundialmente conocido, a luchar con los egipcios en un lugar llamado Carquemis. Los babilonios emergieron como los dominadores del mundo.

i. Nabucodonosor (quien reinó del 606 al 561 a.C.) fue un jefe militar brillante y enérgico y el hombre más importante de su tiempo fuera del mundo judío. Era soldado, hombre de estado y arquitecto. Se casó con una princesa meda llamada Amyhia y creó para ella los famosos jardines colgantes de Babilonia, considerados por los griegos como la séptima maravilla del mundo antiguo.

j. Nabucodonosor persiguió al ejército egipcio en retirada hasta cerca de Jerusalén. Su primera visita a Jerusalén fue breve, pues tuvo que volver urgentemente a Babilonia en el 605 a.C. a causa del fallecimiento inesperado de su padre. Dirigió el asedio de la ciudad santa en por los menos tres veces, y en la última de ellas la incendió y destruyó por completo. Estas ocasiones fueron:

(1) 605 a.C. Entró en la ciudad y tomó posesión de ella, permitió a Joaquín reinar como un rey vasallo, se llevó algunos de los tesoros del templo y envió a Babilonia a algunos jovencitos judíos. Entre este grupo de adolescentes se encontraba Daniel y sus tres amigos (2Cr 36:6-7; Dan 1:1-3).

(2) 597 a.C. Volvió otra vez y se llevó a Babilonia el resto de los tesoros, así como también al profeta Ezequiel, al rey Joaquín (hijo de Joacim) y a 10.000 de los príncipes, oficiales y ciudadanos principales (2Re 24:14-16).

(3) 586 a.C. Regresó para castigar la rebelión encabezada por Sedequías, el último rey de Judá. Esta vez demolió las murallas, destruyó el templo e incendió la ciudad. Mató a los hijos de Sedequías y a él le sacó los ojos, se lo llevó prisionero a Babilonia donde murió.

l. Nabucodonosor murió en el 562 a.C.

m. Su hijo Evil-merodac empezó su corto reinado en el 562 a.C. (2Re 25:27). Liberó al rey Joaquín y le trató como a un soberano extranjero invitado.

n. En el 556, un noble asirio llamado Nabodino logró hacerse con el trono. Sin embargo, después de un corto plazo se medio retiró, y puso a su joven hijo Belsasar como su corregente en Babilonia.

ñ. Belsasar reinó hasta aquella aciaga noche del 13 de octubre del 556 a.C., cuando los medos y los persas entraron en la ciudad y se apoderaron de ella (Dan 5:1-31).

Persia (fechas clave: 539-331 a.C.).

a. Ciro el Grande fundó el poderoso imperio persa en el 559 a.C. Es mencionado frecuentemente en el Antiguo Testamento (Esd 1:1-11; Esd 2:1-70; Esd 3:1-13; Esd 4:1-24; Esd 5:1-17; Isa 44:28; Isa 45:1; Dan 1:21; Dan 6:28; Dan 10:1).

b. En el 546 derrotó al rey Creo de Lidia, un rey de fantásticas riquezas.

c. En el 539 se apoderó de la ciudad de Babilonia y ejecutó a Belsasar.

d. Pocos años después permitió a los judíos volver a su tierra.

e. Murió en el campo de batalla en el 529 a. C.

f. Le sucedió en el trono su hijo Cambises n (529522) quien conquistó Egipto. Poco después de esto se suicidó y empezó una guerra civil.

g. Darío el Grande (522486) sucedió a Cambises II y salvó al tambaleante imperio restableciendo la ley y el orden.

h. Darío fue derrotado por los griegos en la célebre batalla de Maratón en el 490 a.C.

i. Reinó después Jerjes (486465), el hijo de Darío. Este es el rey Asuero del libro de Ester. Jerjes también fue derrotado por los griegos en Salamis en el 480.

j. Artajerjes I (465423) era rey durante el tiempo en que Nehemías servía en el palacio.

k. Durante el corto reinado de Darío III (335331) Alejandro Magno conquistó el Imperio Persa.

Grecia (fechas clave: 331-323 a.C.).

a. Desde el 546 al 479 a.C. los estados griegos vivieron bajo la constante amenaza de las invasiones persas, pero todo terminó después de las victoriosas batallas de Salamina y Platea.

b. Poco después de estas guerras con los persas, Grecia entró en su edad de oro, dirigidos por un líder demócrata ateniense llamado Pericles (461429 a.C.). Algunos de sus ciudadanos han llegado a estar entre las personalidades más famosas queja- más han vivido.

(1) Herodoto (485425), el padre de la historia.

(2) Hipócrates (460370), el padre de la medicina moderna.

(3) Sócrates (469399), filósofo.

(4) Platón (427347), filósofo.

(5) Aristóteles (384322), filósofo.

(6) Demóstenes (385322), uno de los más grandes oradores de todos los tiempos.

c. Sin embargo, la edad de oro griega fue de corta duración debido a que Atenas y Esparta, dos de sus principales ciudades- estados, empezaron a luchar entre sí. Los tres conflictos armados que sostuvieron son conocidos como las guerras del Peloponeso (459404 a.C.). Esparta sobresalió después de estas guerras.

d. En el 338 a.C. un hombre de Macedonia conquistó Grecia, pero fue asesinado dos años después, en el 336 a.C. Es conocido en la historia como Felipe de Macedonia (380336 a.C.).

e. Le sucedió en el trono su hijo Alejandro Magno, quien llegó a ser uno de los más famosos conquistadores en la historia universal. Tenía veinte años en este momento y se preparó inmediatamente para llevar a cabo las órdenes de su padre de invadir Persia.

f. En el 334 a.C. cruzó el estrecho de Helesponto, que separaba Asia Menor del Cercano Oriente.

(1) Derrotó a los persas en Gránico en el 334 a.C.

(2) Los volvió a vencer en Iso en el 333 a. C.

(3) Destruyó Tiro, dejó sin tocar a Jerusalén, y fue bien recibido en Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría.

(4) Aniquiló definitivamente a los persas en Arbela en el 331 a.C.

g. Invadió la India en el 327. En esta fecha trazó también planes para reconstruir Babilonia y devolverle su antiguo esplendor. Murió en la India en el 323 a la edad de treinta y dos años.

h. Su extenso imperio quedó dividido entre sus cuatro generales.

(1) Ptolomeo I, que reinó en Egipto. Cleopatra procede de esta dinastía.

(2) Seleuco Nicator, quien se hizo con Siria. De esta dinastía procede el famoso Antíoco Epífanes IV (176163 a. C.)

(3) Casandro, quien gobernó en Grecia y Macedonia.

(4) Lisímaco, quien reinó en Asia Menor.

Roma (fechas clave: 58 a.C. hasta el 476 d.C.).

a. La fecha tradicional de la fundación de Roma es el 21 de abril del 753 a.C. Cicerón dice que el nombre procede de Rómulo, su fundador. Éste reinó durante treinta y nueve años, desapareció después misteriosamente, y supusieron que había sido llevado al cielo.

b. Para el año 338 a.C., Roma controlaba la parte central de Italia.

c. Después vinieron las famosas guerras púnicas entre Roma y Cartago, con la destrucción de la última en el 146 a.C.

(1) Primera guerra (264241 a.C.).

(2) Segunda guerra (218202 a.C.): Aníbal apareció durante esta guerra. Aterrorizó a los romanos cuando logró en el 218 hacer pasar una manada de elefantes por los Alpes y derrotando dos poderosos ejércitos romanos. También los venció en Cannas en el 216 a.C. Finalmente el general romano Escipión derrotó a Aníbal en Zama en el 202 a.C. A partir de ese momento Roma quedó dueña del Mediterráneo.

(3) Tercera guerra (149146 a.C.): la ciudad de Cartago, en el norte de África, fue tomada e incendiada.

d. Pompeyo, el famoso general romano, conquistó Palestina en el 63 a.C. Después Roma entró en un período de guerra civil y de incertidumbre.

e. Julio César salvó y consolidó el imperio durante sus conocidas guerras de las Galias (5851 a.C.). El 15 de marzo del 44 a. C., César fue asesinado en Roma.

f. Octavio César (conocido también como Augusto) se consolidó como emperador al vencer a Casio y a Bruto (dos de los rebeldes que asesinaron a Julio César) en Filipos en el 42 a.C. Octavio derrotó también a Antonio y a Cleopatra en la batalla naval de Accio y se anexionó Egipto convirtiéndola en una provincia romana. Así entró Roma en el cénit de su poder y gloria. Siendo Octavio emperador de Roma nació nuestro Señor en Belén (Luc 2:1). Octavio gobernó el imperio del 31 a.C. al 14 d.C.

g. Le sucedió en el trono imperial Tiberio César (1437 d.C.). Los ministerios de Juan el Bautista y de Jesucristo tuvieron lugar en este tiempo.

h. Calígula (3741 d.C.) fue un hombre rudo y maníaco y terminó siendo asesinado. Calígula estaba en el poder durante la primera parte del libro de los Hechos.

i. Claudio (4154 d.C.) fue envenenado por su propia esposa. Pablo llevó a cabo sus grandes viajes misioneros durante este tiempo.

j. Nerón (5468 d.C.). Después de un período de ocho años de gobierno normal, Nerón degeneró en un monstruo demente. Mandó incendiar Roma y acusó falsamente a los cristianos de ser los causantes, por lo que los persiguió con suma crueldad. Pedro y Pablo murieron como mártires durante su reinado. Nerón se suicidó en el 68 d.C.

k. El general romano Vespasiano (6879 d.C.) fue el siguiente emperador. Ordenó a su hijo Tito destruir Jerusalén, lo cual logró hacer en el 70 d.C.

l. A su muerte heredó el trono su hijo Tito (7981 d.C.). Durante su reinado se produjo la erupción del Vesubio que destruyó la ciudad de Pompeya.

m. Domiciano ascendió al poder en el año 81 d. C. Él fue quien desterró al apóstol Juan a la isla de Patmos (Apo 1:9).

n. Los diez o más emperadores romanos tuvieron una cosa en común: persiguieron a los cristianos.

ñ. Diocleciano ascendió al poder en el 284 d. C. y es conocido como el último emperador que persiguió a los cristianos, pero también fue el más despiadado. Con el fin de proteger las fronteras organizó una tetrarquía, y nombró a Maximiano para gobernar la parte oriental del imperio. Abdicó en el 305 d.C..

o. Cuando Diocleciano dejó el trono dos aspirantes se lo disputaron inmediatamente. Uno fue el hijo de Maximiano y el otro fue Constantino. Se decidió en el campo de batalla y ganó Constantino al vencer a su rival en el puente Mil vio en el año 312 d.C..

p. Constantino promulgó en el 313 su famoso edicto de tolerancia que tuvo el efecto de hacer del cristianismo la religión del estado. El también presidió el concilio de Nicea en el 325 d.C.

q. Juliano el Apóstata, sobrino de Constantino, ascendió al trono después de la muerte de su tío. Intentó reemplazar al cristianismo como religión dominante, pero fracasó. Murió en el campo de batalla en el 363 d.C. y sus últimas palabras fueron: «¡Al final has vencido, Galileo!»

r. Teodosio el Grande (378395 d.C.), un gran defensor del cristianismo, dividió una vez más el imperio en dos partes, la occidental y la oriental (como Diocleciano había hecho anteriormente).

s. Durante los años del 450 al 455 d.C., Atila de los hunos y los vándalos invadieron y saquearon Italia y Roma.

t. En el 476 d.C. fue destronado Rómulo Augusto, el último emperador romano de occidente.

D. La postración de Nabucodonosor (Dan 2:46-49).

1. El rey se inclinó ante Daniel y ordenó a sus súbditos que le ofrecieran sacrificios y quemaran incienso delante de él (Dan 2:46).

2. Reconoció al Dios de Daniel como «Dios de dioses» (Dan 2:47).

3. Elevó a Daniel a las posiciones más altas y le dio los cargos más importantes del reino (Dan 2:48).

III. El horno de fuego.

A. La orden del rey (Dan 3:1-7).

1. Nabucodonosor construyó una estatua de oro que tenía 90 pies (30 m) de alto por 9 pies (3 m) de ancho, y ordenó que la pusieran en la llanura de Dura, cerca de Babilonia.

Había varias razones detrás del proyecto:

a. Enaltecerse. Daniel había designado a Nabucodonosor como la cabeza de oro al explicar el significado del sueño de la estatua en el capítulo Dan 2:1-49. Pero el vanidoso rey quería serlo él todo. Bob Thieme, maestro de la Biblia, escribe:

«Supongamos por un momento que la imagen tenía de fondo la mitad de lo que tenía de ancho, es decir, 4,5 pies (1,5 m). Tomando estas tres dimensiones (90 x 9 x 4,5 pies [30 x 3 x 1,5 m]) podemos hallar el volumen de 3.645 pies cúbicos (135 m3), equivalente a 4.400.000 libras (unos 135.000 kilos). Nos podemos imaginar lo que esa cantidad de oro costaría hoy en dólares. Eso nos da una idea de la fantástica riqueza del imperio de Nabucodonosor y también de su egolatría.» (Daniel p. 3.)

b. Consolidar su imperio por medio de una religión común. Este es el segundo de tres grandes intentos del hombre de instituir una única religión mundial. La primera ocurrió en la torre de Babel (Gén 11:1-32) y la última sucederá en Jerusalén durante la tribulación (Apo 13:1-18).

2. El rey entonces pide que se reúnan todos los personajes importantes del imperio en la llanura de Dura en un día determinado (Dan 3:2).

3. Cuando llega el día de la dedicación había una orquesta preparada (Dan 3:5).

4. Se les ordena que, en cuanto que empiece a sonar la música, todos deben arrodillarse y adorar la estatua (Dan 3:4-5).

5. No cumplir con lo ordenado significaría la muerte inmediata en un horno de fuego. Sin duda alguna los reunidos pudieron ver las temibles llamas salir del horno de fuego. Los romanos ejecutaban a los malhechores mediante la crucifixión, los judíos por medio de la lapidación, y los babilonios quemándolos, (véase Jer 29:22.) Este fue indudablemente el altar más persuasivo de la historia: arrodillarse o ser quemado.

B. La posición hebrea (Dan 3:8-23).

1. Sadrac, Mesac y Abed-nego permanecieron de pie durante la «invitación», de lo cual dieron parte al rey sus celosos policías (Dan 3:8-12).

2. Aquellos tres hombres jóvenes fueron llevados ante Nabucodonosor mismo quien les dio una última oportunidad de arrodillarse. (Daniel no estaba aparentemente presente en este servicio de dedicación. Sus deberes como primer ministro le obligaban a viajar bastante.) Los tres rehusaron, diciendo: «No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado» (Dan 3:16-18).

Son especialmente dignas de mención las palabras «nuestro Dios … puede libramos». Esta frase la encontramos frecuentemente en el Nuevo Testamento (Heb 7:25; Heb 2:18; Jud 1:24; Efe 3:20; 2Ti 1:12). Su testimonio fue similar al de Job (Job 13:15).

Estos tres jóvenes conocían, por supuesto, que podían echar mano de varias excusas para justificar el arrodillarse en esta ocasión.

Por ejemplo:

a. ¿Por qué no unimos al sistema? ¡No puedes luchar contra los que tienen el poder en sus manos!

b. Cooperemos con el viejo Nabuco y así le ganaremos para Cristo.

c. Perro vivo es mejor que león muerto. Mejor rojo de vergüenza que muerto. «Aquel que lucha y huye vive para luchar otro día.»

d. Nuestro líder Daniel no está aquí para ayudarnos a tomar la decisión correcta.

Podían haber usado todas estas excusas, pero Sadrac, Mesac y Abed-nego no lo hicieron, ellos habían sido criados en el conocimiento de los Diez Mandamientos de la ley de Moisés. Vendría especialmente a su mente el segundo de ellos: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza … No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…» (Éxo 20:4-5).

3. Nabucodonosor, loco de ira y totalmente descontrolado, ordena que calienten siete veces más el horno y que aquellos tres héroes hebreos sean arrojados dentro (Dan 3:19-21).

4. Los soldados cumplen la horrible orden y sucede que ellos mismos perecen accidentalmente por las quemaduras sufridas al acercarse al horno (Dan 3:22).

5. Los tres hombres caen de cabeza en el medio de las llamas infernales.

C. La presencia del Señor (Dan 3:24-30).

1. Al fin las llamas van cediendo y el enojado monarca ve algo que lo deja espantado. Maravillado se vuelve a sus consejeros y les pregunta:

«¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?» (Dan 3:24).

Después de asegurarle inmediatamente que así era, el perplejo babilonio exclamó:

«He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses» (Dan 3:25).

Aquí notamos lo siguiente:

a. Los ve paseando. De lo que se infiere que lo único que quemaron las llamas fue las ligaduras, pues estaban atados cuando los echaron al horno.

b. Ve a uno «semejante a hijo de los dioses», («Hijo de Dios», dice la versión inglesa). Nabucodonosor no era consciente de la Trinidad, pero pudo ver al Hijo de Dios, al Señor Jesucristo.

IV. Un árbol en convulsión.

A. El árbol (Nabucodonosor) está corrompido por la vanidad (Dan 4:1-27).

1. Nabucodonosor relata su sueño a Daniel (Dan 4:1-18).

a. Este capítulo lo podríamos titular «El tratado de Nabucodonosor», porque contiene su testimonio personal de aquellos sucesos que le llevaron al arrepentimiento.

b. El sueño del árbol le vino a Nabucodonosor probablemente entre los años treinta y treinta y cinco de su reinado. Daniel tenía unos cuarenta y ocho años en este tiempo. Ya habían pasado veintiocho años desde la experiencia del homo de fuego.

c. «Conviene…» (Dan 4:2), lleva implícita la idea de «pienso que es bueno que sepan». El rey quería que todos supieran lo que le había acontecido. (Véase Isa 52:7.)

d. «Yo … estaba tranquilo en mi casa» (Dan 4:4) El término hebreo aquí es raan, y es una expresión que indica prosperidad. Literalmente significa «reverdecer, estar cubierto de hojas».

e. Fue durante este momento de sosiego que tuvo este tremendo sueño. Los elementos principales son como sigue:

(1) Vio un árbol grande y frondoso que crecía en altura hasta llegar al cielo y era visto por todos. Los animales del campo se protegían bajo su sombra y las aves del cielo anidaban en sus ramas, y todos hallaban alimento abundante en él (Dan 4:10-12).

(2) Repentinamente apareció una figura angelical que ordenó que cortaran el árbol y esparcieran su fruto. Sólo dejarían la cepa atada con cadenas de hierro y de bronce. Este árbol representaba aun hombre que le fue dada la mente de un animal y permaneció en esta lamentable condición durante siete años (Dan 4:13-16).

(3) Esto tenía que hacerse para que todo el mundo supiera que «el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres» (Dan 4:17).

2. Daniel revela el significado del sueño a Nabucodonosor (Dan 4:19-27).

a. La interpretación era tan terrible que Daniel, horrorizado, permaneció una hora en silencio (Dan 4:19).

b. Después reveló los detalles:

(1) El árbol representaba en verdad a un hombre, y ese hombre era Nabucodonosor. (Cp. Dan 4:22 con 2Sa 12:7.) En la Biblia los árboles frecuentemente simbolizan varias cosas. Un árbol puede representar a un hombre (Sal 1:3; Jer 17:8; Isa 56:3). Puede representar al cristianismo (Mat 13:31-32). Y también puede representar juicio (Deu 21:23; Gál 3:13; Heb 12:2; 1Pe 2:24).

(2) El visitante celestial era un ángel vigilante que pronunció sentencia sobre el árbol. (Cp. Dan 4:23 con Mat 3:10; Luc 13:7.)

(3) No obstante, la destrucción no sería total, porque se ordenó que la cepa quedara atada con cadenas. Esto se hacía en el mundo antiguo para evitar que la cepa de un árbol cortado se agrietara, con lo cual se posibilitaba que volviera a crecer. Dios todavía tenía un propósito con Nabucodonosor.

(4) Con todo, el rey padecería durante siete años de demencia a causa de su orgullo. En este tiempo actuaría y pensaría como un animal salvaje. Esta enfermedad mental no es infrecuente y es conocida como zoantropía o licantropía. Frecuentemente el enfermo cree ser un lobo. Como ya hemos visto, esta alteración mental duraría siete años. La palabra «tiempos» (Dan 4:25) es usada para expresar unidades de años en Daniel (Dan 7:25; Dan 12:7) y en Apocalipsis (Apo 12:14).

(5) Esta aflicción solamente terminaría cuando Nabucodonosor se diera cuenta que «el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere». (Cp. Dan 4:25 con Rom 13:1.)

c. Daniel entonces le ruega al orgulloso monarca: «Tus pecados redime con justicia», pero de nada sirvió (Dan 4:27).

B. El árbol (Nabucodonosor) corregido por medio de la demencia (Dan 4:28-37).

1. El orgullo de Nabucodonosor (Dan 4:28-30).

a. Un año después, el rey se paseaba por la terraza del palacio en la ciudad capital. Notemos su arrogante jactancia. «… ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?» (Dan 4:30).

La antigua ciudad de Babilonia era ciertamente todo esto, como da testimonio de ello la siguiente descripción tomada de Lehman Strauss y otros:

Babilonia fue fundada por Nimrod, biznieto de Noé (Gén 10:8-10). Sobrevivió a una serie de conflictos y llegó a ser una de las ciudades más grandiosas y suntuosas del mundo conocido. Estaba muy bien construida y se extendía por un área de 15 millas cuadradas (unos 25 km) de lado. El río Éufrates la cruzaba diagonalmente. El famoso historiador Herodoto cuenta que la ciudad estaba rodeada por una muralla de 350 pies de alto (90 m) y 87 pies (24 m) de ancho. Sus cimientos eran de 35 pies de profundidad (más de 10,5 m) para evitar la invasión mediante túneles, y era lo suficientemente ancha como para que seis carros de caballos pudieran correr por ella.

Había alrededor de la muralla 250 torres de vigilancia ubicadas en lugares estratégicos. Por el exterior de la muralla había un foso lleno de agua procedente del río Éufrates, lo que constituía una protección adicional para la ciudad contra los ataques enemigos, pues cualquier ejército enemigo tenía que cruzar este foso antes de poder acercarse a las cien puertas de bronce de la ciudad. Pero además de ser un bastión de protección para el pueblo, Babilonia era un lugar de belleza y esplendor. Han quedado registrados en la historia sus famosos jardines colgantes como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Ubicados en una amplia zona, se elevaban a gran altura en terrazas perfectamente trazadas unas sobre otras. Los visitantes podían admirarlas ascendiendo hasta lo más alto por medio de escaleras de 10 pies (3 m) de ancho.

Estos jardines colgantes tenían desde lejos una vista imponente. La torre misma se asentaba sobre una base de 300 pies (100 m) de ancho y otros tantos de alto. El gran templo de Marduc, cercano a la Torre de Babel, era el santuario más renombrado en todo el valle del Eufrates. Albergaba una imagen de oro de Bel y una mesa de oro que en conjunto pesaban no menos de 50.000 libras (22.680 kilos). En la cúspide había imágenes de oro de Bel e Istar, dos leones de oro, una mesa de oro de 40 pies (12 m) de largo y 15 pies (4,5 m) de ancho, y una imagen de oro con figura humana de 18 pies (6 m) de alto. Babilonia era literalmente una ciudad de oro. (Véase Isa 14:4.) La ciudad tenía 53 templos y 180 altares de Istar.

2. El castigo de Nabucodonosor (Dan 4:31-33).

a. Mientras el rey pronunciaba sus orgullosas palabras, el juicio de Dios cayó sobre él y fue arrojado del palacio (Dan 4:31).

b. Notemos los tristes resultados de su vanidad:

«En la misma noche se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves» (Dan 4:33). A pesar de su condición tan desvalida, nadie le hizo daño durante estos años de demencia. Esto fue sin duda debido a la protección divina; además de que se consideraba que matar a un trastornado mental traía mala suerte. La enfermedad de Nabucodonosor le protegió de daños físicos, así como el fingimiento de locura de David en Gat le salvó la vida (1Sa 21:10-15).

c. El trastorno mental del rey es corroborado por la historia. Josefo cita a un historiador babilonio llamado Beroso quien menciona una enfermedad extraña padecida por el rey. (Josefo: Las obras esenciales, Portavoz, p. 186.) Está también el testimonio de Abydenus, el historiador griego del año 268 a.C.

3. La alabanza de Nabucodonosor (Dan 4:34-37). Nabucodonosor se humilla y recibe la múltiple bendición de Dios. Notemos estas bendiciones celestiales.

a. Recupera la salud («mi razón me fue devuelta»).

b. Recupera el reino («la majestad de mi reino»).

c. Y también su reputación («mi dignidad»).

d. Su esplendor («mi grandeza»).

e. Sus relaciones («mis gobernadores y mis consejeros me buscaron»).

f. Su retórica («Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico…»).

g. Alcanza su redención. (¿Fue salvo Nabucodonosor? Las palabras «alabo», «engrandezco» y «glorifico» son verbos activos que indican acción continuada. Es decir, Nabucodonosor continuó alabando y glorificando a Dios mucho tiempo después de su restauración. Esto difícilmente lo haría un pagano.)

IV. Una mano del cielo.

A. El banquete (Dan 5:1).

1. El rey Belsasar organizó un gran banquete para mil de las altas personalidades de la nación, y corrió el vino en abundancia. Algunos historiadores dudaron por años la realidad histórica de la existencia de Belsasar. Según los registros conocidos, el último rey de Babilonia fue Nabónido, pero hallazgos recientes han autenticado definitivamente el reinado de Belsasar en Babilonia. Exponemos a continuación algunos de los descubrimientos del arqueólogo Sir Herbert Rawlinson en el año 1854 que confirman la existencia de dicho rey:

a. Amel-Marduc, el único hijo de Nabucodonosor (llamado también Evil Merodac en 2Re 25:27; Jer 52:31-34), le sucedió en el trono en el 562 a.C.

b. Fue asesinado por su cuñado Nergal-sarezer (Jer 39:3; Jer 39:13) en agosto del 560 a.C.

c. Nergal-sarezer fue sucedido por su joven hijo Labas-Marduc en el 556 a.C.

d. Nabónido, que se había casado con una de las hijas de Nabucodonosor, le asesinó y usurpó el trono poco tiempo después. Belsasar nació fruto de esta unión. Nabónido, que reinó del 556 al 539 a.C., por alguna razón no hizo de Babilonia su capital, sino que dejó la deslumbrante ciudad y residió en Tema (Arabia). Después hizo a su hijo Belsasar corregente suyo en Babilonia. Esta situación se entrevé varias veces en Daniel capítulo 5 cuando Belsasar ofrece a Daniel el tercer lugar en el reino (Dan 5:7; Dan 5:16; Dan 5:29).

2. La fiesta no pudo ser organizada en un momento más inoportuno, por decir lo menos negativo, pues Babilonia llevaba ya un tiempo bajo el ataque de los medo-persas. Quizá lo hicieron para elevar la moral.

B. La osadía (Dan 5:2-4).

1. Belsasar estaba sentado en su mesa borracho, depravado y poseído por el demonio. De pronto tiene una ocurrencia horrible: se acuerda de los vasos de oro y plata que su abuelo Nabucodonosor había llevado del templo en Jerusalén, y ordena que los traigan al salón del banquete. Propone a sus invitados que beban vino en ellos y alaben a los dioses de Babilonia.

2. Estos vasos sagrados fueron originalmente mandados hacer por Salomón (1Re 7:48-51), mostrados por Ezequías (2Re 20:13), y llevados por Nabucodonosor (2Cr 36:10).

C. La pared (Dan 5:5-6).

1. Repentinamente, en medio de su borrachera, ve los dedos de una mano que escribe sobre la pared cercana a su mesa. Belsasar se quedó aterrorizado. Se nos dice: «Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra» (Dan 5:6). Cambió radicalmente.

2. «El rey gritó en alta voz» pidiendo ayuda, pero ya era demasiado tarde. Pronto experimentaría personalmente las dolorosas palabras de Pro 1:24-27. Diez siglos antes de esto un grupo de hechiceros egipcios hablaron acerca de esta mano del cielo en relación con las terribles plagas que ellos no habían podido evitar.

Leemos:

«Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste…» (Éxo 8:19).

D. El llamado (Dan 5:7-23).

1. Belsasar se vuelve a la astrología en su hora de mayor necesidad. ¡Qué poco ha cambiado la naturaleza humana! Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica hay quince millones de personas que toman la astrología seriamente.

2. Pero este hombre pronto descubrió que la astrología no es el bálsamo de Galaad. Ningún horóscopo jamás escrito puede curar la herida del corazón humano. Sus sabios no pudieron ayudarle, y esto nos señala el tercer fracaso en el libro de Daniel.

3. Por fin, por consejo de la reina (probablemente su madre Nitocris), Belsasar llamó a Daniel (Dan 5:10-15).

4. El rey le ofreció ser el tercero en el reino si le interpretaba aquella misteriosa escritura (Dan 5:16).

5. Daniel está dispuesto a hacerlo pero rechaza las ofertas reales. Sin embargo, antes de interpretarle el mensaje, el anciano profeta repasa el impío historial de Belsasar.

a. Nabucodonosor, el abuelo de Belsasar, había dejado un buen ejemplo para este joven nieto cuando se volvió a Dios después de su trastorno mental (Dan 5:18-21).

b. El lo sabía, pero deliberadamente lo había rechazado y había endurecido su corazón (Dan 5:22-23). (Véase también Pro 29:1.)

c. Belsasar había estado jugando con su alma inmortal, pues hasta el aire que respiraba provenía del Dios que él había blasfemado y rechazado (Dan 5:23).

E. El escrito (Dan 5:24-29).

1. Contenía un triple mensaje de Dios para Belsasar.

a. «Mene, Mene». Dios había medido los días de su reinado y le había puesto fin. Belsasar no siguió el sabio consejo de Moisés cuando oró: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Sal 90:12). El triste final de Belsasar debe compararse con el conmovedor testimonio de Pablo antes de su muerte (2Ti 4:1-22).

b. «Tekel» había sido pesado en la balanza de Dios y estaba falto. En contraste podemos ver el testimonio de David en el Sal 23:1 : «Nada me faltará.» Belsasar no pesaba lo suficiente moralmente.

c. «Peres» («Uparsin» es el plural de esta palabra): tu reino ha sido divido y dado a los medos y persas.

F. La caída (Dan 5:30-31)

1. Herodoto, el historiador griego, nos dice que el ejército babilonio se desplazó primeramente al norte para frenar el avance de los medo-persas, pero tuvo pronto que refugiarse tras las murallas de Babilonia. Ciro procedió entonces a desviar al río Eufrates de su curso normal, bajo las murallas de la ciudad, canalizando el agua hacia un estanque que habían cavado. Jenofonte, otro historiador griego, señala que los medo-persas entraron en la ciudad cuando los babilonios estaban borrachos en una orgía.

2. Belsasar fue ejecutado aquella misma noche y la ciudad quedó en poder de un anciano medo de sesenta y dos años llamado Darío.

3. El profeta Isaías predijo la caída de Babilonia doscientos años antes (Isa 21:1-10).

VI. El foso de los leones.

A. Una intriga diabólica (Dan 6:1-9).

1. Darío, el medo, se dedicó inmediatamente a reorganizar y consolidar el fantástico nuevo reino que había adquirido. Dividió el reino en 129 provincias, cada una bajo la dirección de un gobernador (sátrapas). Estos gobernadores eran responsables ante tres ministros, de los que Daniel era uno de ellos. Se han producido algunos interrogantes históricos acerca de la identidad de Darío, y hasta la fecha se han dado tres explicaciones principales:

a. Que era realmente Ciro pero con nombre diferente.

b. Que era Cambises el hijo de Ciro.

c. Que era un «consejero especial» llamado Gubaru, nombrado por el gran rey Ciro para gobernar la ciudad en su nombre. Este tercer punto de vista parece ser el más lógico.

2. Daniel, que tenía ahora más de ochenta años, había sido bendecido con tantos dones y habilidades que Darío estaba pensando en ponerle por encima de los otros dos ministros (Dan 6:3).

3. Esto enfureció tanto a ambos ministros y a los gobernadores que tramaron la forma de quitarle de en medio (Dan 6:4).

4. Incapaces de encontrar nada malo en su vida civil, se propusieron atraparlo usando su vida religiosa (Dan 6:5).

5. Convencen a Darío para que firme un decreto válido por treinta días durante los cuales todos debían dirigir sus oraciones únicamente al rey. (Dan 6:6-9).

B. Un hombre en oración (Dan 6:10-20).

1. Daniel se entera de la promulgación del decreto y sin duda lo vio como el sucio manejo de sus colegas para atraparle. Pero aquel anciano luchador continuó orando a Dios como siempre. Notamos que:

a. Mantuvo sus ventanas abiertas. Cerrarlas hubiera sido una cobardía. Abrirlas (si esa no hubiera sido antes su costumbre) habría sido una sandez.

b. Continuó orando tres veces al día, en la mañana, al mediodía y en la tarde.

c. Se arrodilló. Esta es quizá la postura más común que encontramos descrita en la Biblia.

d. Miraba hacia Jerusalén. Salomón había enseñado a hacerlo así en su oración de dedicación del templo (1Re 8:44-48; 2Cr 6:36-39).

2. Estos depravados cazadores que habían puesto la trampa veían ahora a su víctima dentro de ella, y corrieron jubilosos a Darío para dar el golpe de muerte. El se dio cuenta de que le habían usado, y buscó desesperadamente un agujero por donde escapar en la inmutable ley de los medas y los persas; pero todo resultó en vano (Dan 6:11-15).

3. Daniel es arrestado y arrojado en un foso de hambrientos leones. En la Biblia se pinta frecuentemente al diablo como un león rugiente. (Véanse Sal 10:9; Sal 57:4; 2Ti 4:17; 1Pe 5:8; Dan 6:16.)

4. Después de sellar la entrada del foso con su propio anillo, Darío regresó al palacio y pasó una noche miserable sin poder dormir (Dan 6:17-18).

5. En la madrugada del siguiente día corrió al foso y ordenó que removieran la piedra que habían puesto sobre la entrada, y con voz triste llamó: «… Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?» (Dan 6:20).

C. Un bando celestial (Dan 6:21-28).

1. De la negrura de aquel foso de juicio sale un voz clara y gozosa:

«Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti» oh rey, yo no he hecho nada malo» (Dan 6:21-22).

Pedro y Pablo tenían sin duda esta tremenda experiencia en mente cuando escribieron: «Que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones» (Heb 11:33).

«De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien» (1Pe 4:19).

El mismo mensajero celestial que había salvado a los tres amigos de Daniel en el horno había protegido ahora al profeta en el foso.

2. La reacción del rey fue doble: estaba contento y furioso.

a. Se regocijó en la salvación de Daniel y firmó un decreto ordenando a todos los ciudadanos del reino que consideraran al poderoso Dios de Judá (Dan 6:23, Dan 6:25-27).

b. Se vengó inmediatamente de aquellos que habían jugado con él y ordenó que ellos y sus familias fueran arrojados al mismo foso de leones. Sus cuerpos fueron descuartizados y devorados al instante por las hambrientas fieras (Dan 6:24). La ley de Persia era mucho más severa que la de los hebreos. (Véanse Eze 18:20; Deu 24:16; 2Re 14:6; 2Cr 25:4; Jer 31:29-30.)

VII. Los reinos sin Dios y el reino de Dios.

A. Nabucodonosor, el león babilonio (Dan 7:4), y también la cabeza de oro en Dan 2:32.

1. Daniel contempla en esta visión los mismos cuatro reinos impíos y el reino decisivo de Dios que Nabucodonosor había soñado en el capítulo Dan 2:1-49. Pero él lo ve ahora desde una perspectiva totalmente diferente. Como ya ha sido señalado, el hombre puede ver sus reinos con el brillo de metales como el oro y la plata, pero Dios los ve como bestias salvajes y devoradoras.

2. Daniel ve una gran tormenta en un gran océano con cuatro vientos soplando en cada dirección. (Véanse Apo 7:2; Efe 2:2; Efe 6:12.) Estos vientos pueden indicar fuerzas satánicas.

3. La primera bestia simboliza a Nabucodonosor y a Babilonia.

a. Era semejante a un león. (Véanse Jer 4:7; Jer 49:19; Jer 50:17; Jer 50:43-44.)

b. Tenía alas de águila. (Véanse Jer 48:40; Jer 49:22; Lam 4:19; Eze 17:3; Hab 1:8.) Nabucodonosor mostró estas alas en la batalla de Carquemis en el 605 a.C.

c. Esas alas fueron arrancadas. Véase Dan 4:33 (las alas de Nabucodonosor), y Dan 5:31 (las alas de Babilonia).

B. Ciro, el oso persa (Dan 7:5), y también el pecho y los brazos de plata en Dan 2:32.

1. Este oso se alzaba más de un lado que del otro, refiriéndose probablemente a la parte persa más fuerte de la alianza medo-persa.

2. Tenía tres costillas en su boca, una referencia a Babilonia, Egipto y Lidia, las tres naciones que Persia había conquistado.

3. Devoraría mucha carne. El rey persa Jerjes capitaneó un ejército de más de un millón y medio de hombres y 300 barcos durante su invasión a Grecia.

C. Alejandro Magno, el leopardo griego (Dan 7:6), fue también el vientre y muslos de bronce del Dan 2:32.

1. Era realmente como un leopardo. Alejandro viajó más rápido y conquistó más tierra que ningún otro hombre en la historia conocida.

2. Tenía cuatro cabezas. Después de su muerte a los treinta y dos años, su reino cayó en manos de sus cuatro generales.

D. El pequeño cuerno, el imperio romano (Dan 7:7-8), y también las piernas de hierro y los pies de hierro y barro del Dan 2:33.

1. En el 476 d.C. este monstruo se «retiró» a su cubil por un tiempo para invernar.

2. Será despertado en forma de diez naciones durante la tribulación por el pequeño cuerno, que no es otro que el Anticristo. Es llamado el hombre de pecado en 2Ts 2:3-4 y la bestia del mar en Apo 13:1.

3. El Anticristo derrotará a tres de estos diez reinos (cuerno) en su ascensión al poder (Dan 7:8).

4. Ejercerá un gobierno universal durante los últimos tres años y medio de la tribulación (Dan 7:25). (Véanse también Apo 13:5; Mat 24:21.)

5. Derramará sangre sobre la tierra en una forma sin precedentes (Dan 7:7-19).

6. Oprimirá a los santos de Dios (Israel) (Dan 7:25). (Véase también Apo 12:13.)

7. Intentará cambiar la ley y las estaciones (Dan 7:25).

8. Blasfemará contra Dios (Dan 7:25). (Véase también Apo 13:5-6.)

9. Será derrotado en la venida de Cristo y su cuerpo será echado a las llamas del infierno (Dan 7:11).

E. Jesucristo, el Rey de reyes (Dan 7:13-14), y también la Piedra demoledora del Dan 2:34.

1. Viene en las nubes para reclamar su legítima herencia terrenal (Dan 7:13). Nuestro Señor advirtió al impío sumo sacerdote de Israel acerca de esta venida durante el juicio injusto que le llevó al Calvario (Mar 14:61-62).

2. El Padre le da su trono universal y eterno, el Anciano de días (Dan 7:9-14). Esta es la única descripción de Dios en la Biblia, y se corresponde con la descripción que Juan hace de Jesús en Apo 1:9-18. Tanto David (Sal 2:6-9) como el ángel Gabriel (Luc 1:32) predicen que Jesús recibiría este trono del Padre.

3. Daniel ve a continuación un río de fuego que procede del trono (Dan 7:10). Esta corriente de juicio (Heb 12:29; Isa 66:15-16; 2Ts 1:8) se tornará más tarde en una fuente de bendiciones cuando se complete el juicio del gran trono blanco (Apo 22:1).

4. Millones de ángeles permanecían en su presencia y servían al Anciano de días y a su Hijo (Dan 7:10). (Una cifra igualmente incontable de ángeles es mencionada en Apo 5:11; Sal 68:17; Heb 12:22.)

5. Cientos de millones aparecen delante de él listos para ser juzgados, y los libros son abiertos (Dan 7:10). (Véase también Apo 20:11-15.)

VIII. Los cuernos de los paganos.

A. Un camero de dos cuernos (Persia, representada por Darío III) (Dan 8:1-4).

1. Daniel en su visión se ve a sí mismo en la fortaleza de Susa, una ciudad a unas 230 millas (unos 360 km) al este de Babilonia y a unas 120 millas (unos 190 km) al norte del golfo Pérsico.

2. Ve a un camero victorioso que viene del este y que se abre camino hacia el oeste, norte y sur. Esto, por supuesto, representa las conquistas persas que incluyen a Siria (oeste), Armenia (norte) y Egipto (sur). Marcelino, un historiador del siglo IV, declara que el gobernante persa llevaba la cabeza de un carnero cuando estaba frente a su ejército.

B. Un macho cabrío (Grecia, representada por Alejandro Magno) (Dan 8:5-8).

1. Daniel ve después un macho cabrío que viene del oeste corriendo en dirección al carnero, a quien atacó derribándolo a tierra y pisoteándolo.

2. Esta profecía del carnero y del macho cabrío nos permite mirar con microscopio el conflicto entre la segunda y tercer potencias mundiales en la lucha del Este y Oeste, de Oriente y Occidente, de Asia y Europa. Se han descubierto dibujos históricos que representan a un macho cabrío cornudo como símbolo de los antiguos ejércitos griegos.

3. Se nos dice que el macho cabrío corrió contra el camero «con la furia de su fuerza». La motivación detrás de la cruzada de Alejandro Magno era aplastar al odiado persa que había invadido Grecia. Como ya indicamos anteriormente, venció a los persas en tres ocasiones separadas:

a. En Gránico en el 334 a.C.

b. En Iso en el 333 a.C.

c. En Arbelas en el 331 a.C.

Podemos agregar aquí una nota histórica interesante. Nos dice Josefo que Juddua, el sumo sacerdote de Israel, revestido de toda su vestimenta, se encontró con Alejandro a las afueras de Jerusalén, y mostró al conquistador griego cómo un profeta hebreo, de nombre Daniel, había predicho 225 años antes sus victorias sobre los persas. Seguidamente el sumo sacerdote le leyó Daniel capítulo Dan 8:1-27 y Alejandro cayó de rodillas y le adoró.

4. Daniel ve como de pronto este poderoso cuerno se rompe y se divide en cuatro. Alejandro murió en Babilonia en el 323 a.C., a la edad de treinta y dos años a consecuencia de una borrachera en una orgía. Su reino fue después dividido entre sus cuatro principales generales.

a. Ptolomeo se quedó con el sur, Egipto.

b. Seleuco se quedó con la sección oriental, Siria.

c. Casandro reinó en la parte occidental, Grecia.

d. Lisímaco gobernó el Asia Menor.

C. Dos pequeños reinos (Siria y el reavivado Imperio Romano, son representados por Antíoco Epífanes y el Anticristo) Dan 8:9-27. Notamos que el arcángel Gabriel interpreta todo esto para Daniel. Esta es la primera mención de él en la Biblia. (Véanse también Dan 9:21; Luc 1:19-26.)

1. El pequeño cuerno histórico: Antíoco Epífanes.

a. Era sirio.

b. Ascendió al trono en el 175 a.C. y reinó hasta el 164 a.C.

c. Era un antisemita hasta el fondo. Entró en Jerusalén y mató a más de 40.000 judíos en tres días y vendió otros tantos como esclavos. Se piensa que fue el 6 de septiembre del 171 a.C. que empezó su profanación del templo.

d. El 15 de diciembre del 168 a.C. la profanación alcanzó su máximo nivel, porque en esa fecha este idólatra sacrificó una gigantesca cerda sobre el altar de un ídolo que había erigido en el templo judío. Después forzó a los sacerdotes a tragarse la carne, hizo un caldo con el resto y la esparció por todo el templo. Finalmente se llevó los candelabros de oro, la mesa de los panes de la proposición, el altar del incienso y otras vasijas, y destruyó los libros de la Ley. Instalaron una gran imagen de Zeus (Júpiter) en el Lugar Santísimo. Todo esto fue calificado por los horrorizados judíos como la «abominación desoladora», y Jesús se refiere a ella en Mat 24:15 como el trampolín para describir las actividades del futuro Anticristo.

e. Por toda Palestina se edificaron altares a Júpiter, y los judíos fueron forzados a sacrificar en ellos. Pero en un pequeño pueblo judío llamado Modín (a unas 17 millas [27 km] al noroeste de Jerusalén), vivía un sacerdote llamado Matatías, de la casa de los asmoneos. Tenía cinco hijos y este valiente anciano no sólo rehusó adorar los ídolos de Antíoco, sino que también ejecutó osadamente al embajador religioso del rey. Así empezó la resistencia judía. Uno de sus hijos llamado Judas fue apodado «Macabeo», que significa «martillo». Durante los años siguientes, Judas logró reunir un pequeño ejército judío que presentó batalla de guerrillas a los sirios y los derrotó repetidas veces. Estas guerras se describen en dos libros apócrifos, llamados Primero y Segundo de Macabeos. El 25 de diciembre del 165 a.C., los patriotas judíos purificaron y rededicaron el templo que Antíoco había profanado. Esta fecha después se convirtió en la fiesta de la dedicación (Jua 10:22).

Nota: En Dan 8:14 se menciona un período de 2.300 días, que aparentemente empezó el 6 de septiembre del 171 a.C. y terminó el 25 de diciembre del 165 a.C. Fue, sin embargo, en base de este período que William Miller, el fundador del moderno movimiento adventista, se extravió. Contó los días como años y así llegó al 22 de octubre de 1844 como la fecha del retorno de Cristo.

f. Antíoco murió en Babilonia en el 164 a.C. después de ser completamente derrotado en una batalla.

2. El pequeño cuerno profético: el Anticristo.

El futuro enemigo de Israel hará todo lo que hizo su predecesor y mucho más. Podemos establecer la siguiente comparación entre los dos:

a. Ambos harían muchas conquistas (Dan 8:9; Apo 13:4).

b. Ambos se glorificarían a sí mismos (Dan 8:11; Apo 3:15).

c. Ambos serían maestros de la mentira (Dan 7:25; 2Ts 2:10).

d. Ambos ofrecerían un falso «programa de paz» (Dan 8:25; 1Ts 5:2-3).

e. Ambos odiarían y perseguirían a Israel (Dan 8:25; Apo 12:13).

f. Ambos profanarían el templo (Dan 8:11; Mat 24:15).

g. Ambos estarían vigorizados por Satanás (Dan 8:24; Apo 13:2).

h. Ambos se mostrarían activos en el Medio Oriente por siete años (Dan 8:14; Dan 9:27).

i. Ambos hablarían contra el Señor Dios (Dan 8:25).

j. Ambos serían completamente derrotados por Dios (Dan 8:25; Apo 19:19-20).

IX. El secreto de las setenta veces siete.

A. Daniel: la oración de un profeta (Dan 9:1-19).

1. Este es uno de los grandes capítulos de toda la Biblia. Tiene un tema doble: el de la oración y el de la profecía. En este momento Daniel tenía unos ochenta y cinco años.

2. Daniel estaba leyendo el libro del profeta Jeremías (el anciano profeta había quedado probablemente como el guardián oficial de varios libros del Antiguo Testamento después de la destrucción del templo) y recordó que Dios había determinado que Jerusalén permanecería desolada durante setenta años (Jer 25:11; Jer 29:10).

3. Empezó entonces una intensa y prolongada oración a Dios concerniente a sus pecados personales y a los pecados nacionales de Israel que ante todo habían causado la cautividad. Su oración estuvo acompañada de ayuno, cilicio y ceniza (Dan 9:1-3). Estas tres acciones eran las acostumbradas en aquellos días cuando se sentía auténtica contrición de corazón. (Véanse Esd 8:23; Neh 9:1; Est 4:1-3; Est 4:16; Job 2:12; Jon 3:5-6.)

4. Le recuerda a Dios su pacto (Dan 9:4), posiblemente estaba pensando en el pacto abrahámico (que les prometía la tierra de Palestina para siempre) (Gén 12:7; Gén 13:14-17; Gén 15:7; Gén 15:18-21; Gén 17:8), y el pacto davídico (que garantizaba a Israel un rey y un reino eternos) (2Cr 13:5; 2Sa 7:12-16; 2Sa 23:5).

5. Contrasta la gracia y la bondad de Dios con la inmoralidad e idolatría de Israel (Dan 9:5-9).

6. Menciona a los reyes de Judá (Dan 9:8). Dos de ellos habían sido llevados cautivos a Babilonia junto con mucha gente del pueblo.

7. Está totalmente de acuerdo en que Judá tiene lo que se ha merecido, y que Dios les dijo la verdad cuando les advirtió acerca de la desobediencia y el castigo (Dan 9:12-14). (Véase Lev 26:1-46.)

8. Termina su oración encomendándose completamente él y su pueblo a la gracia multiforme de Dios: «… porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias» (Dan 9:18).

B. Gabriel: la profecía de un ángel (Dan 9:20-27).

Cuando Daniel estaba todavía orando, Dios envió al arcángel Gabriel a ministrarle y a explicarle la profecía más importante, más sorprendente y más profunda de toda la Palabra de Dios. Para otro ejemplo de cómo Dios contesta incluso mientras su hijo está orando, véase Gén 24:15. Nótese el mensaje del arcángel en Dan 9:24-27. Vamos ahora a considerar esta importante profecía preguntándonos e intentando responder seis preguntas clave.

1. ¿A quién se refiere esta profecía? Se refiere a Israel.

2. ¿Qué quiere decir mediante la expresión «setenta semanas»? En su curso por correspondencia del libro de Daniel, el doctor Alfred Martin, del Instituto Bíblico Moody, escribe las siguientes provechosas palabras:

«La expresión que traducimos “setenta semanas” significa literalmente “setenta veces siete”. Aparte del contexto uno nunca sabría cuáles eran las “siete”. Tendríamos que preguntar ¿qué siete? Esta expresión hebrea sería tan ambigua como si nosotros dijéramos en castellano: “Fui a la tienda y compré una docena.” ¿Una docena de qué? Uno de los principios básicos de interpretación es que siempre debemos interpretar a la luz del contexto, es decir, a la luz del pasaje en donde la declaración aparece. Al investigar este contexto, recordando que la visión fue dada en respuesta a la oración, notamos que Daniel había estado leyendo en Jeremías que Dios iba a permitir que la desolación de Jerusalén durara setenta días (Dan 9:2). Esta es la clave. A Daniel se le dice en realidad: “Sí, Dios va a llevar a cabo los setenta años de cautividad; pero ahora te está mostrando que toda la historia del pueblo de Israel se va a consumar en el período de setenta veces siete años.”» (Daniel, the Framework of Prophecy, pp. 85, 86.)

Para clarificar más el significado de las setenta semanas, deberemos de notar que Israel tenía en su calendario no sólo una semana de siete días (como se indica en Éxo 23:12), sino también una «semana» de siete años (Lev 25:3-4; Lev 25:8-10; Gén 29:27-28). En otras palabras, Dios le está diciendo aquí a Daniel que él va a continuar tratando con Israel por otros 490 años antes de que aparezca la justicia eterna.

Para resumir este punto en particular:

a. Israel tenía que permitir que su tierra reposara cada siete años (Lev 5:1-4).

b. Este mandamiento fue desobedecido (Lev 26:33-35; Jer 34:12-22; 2Cr 36:21).

c. Como resultado, la nación había acumulado durante un período total de 490 años, una deuda de reposo de la tierra de setenta años.

d. Daniel sabía todo esto y estaba orando acerca de ello. Reconoció que los setenta años de cautividad representaban los setenta años en los que aquellas violaciones habían acontecido.

e. Gabriel le dice ahora que el pueblo tenía que pasar por otro período, similar en extensión (490 años) a aquel que había hecho el destierro necesario.

3. ¿Cuándo iba a empezar el período de las setenta semanas? Empezaría con la orden de reedificar las murallas de Jerusalén. Los dos primeros capítulos de Nehemías nos informan que esta orden fue dada durante el año veinte de la ascensión al trono de Artajerjes. La Enciclopedia Británica establece esta fecha en el 14 de marzo del 445 a.C.

4. ¿Cuáles son los períodos distintivos mencionados dentro de la profecía de las setenta semanas y qué iba a ocurrir en cada período?

a. Primer período.

Siete semanas (cuarenta y nueve años), desde el 445 al 396 a.C. El suceso clave durante este período fue la reconstrucción de las murallas y de las calles de Jerusalén «en tiempos angustiosos». Esto sucedió literalmente. (Véase Neh 2:1-20; Neh 3:1-32; Neh 4:1-23; Neh 5:1-19; Neh 6:1-19.)

b. Segundo período.

Sesenta y dos semanas (434 años), desde el 396 a.C. al 30 d.C. Al final de este segundo período el Mesías sería crucificado. (Véanse Mat 27:1-66; Mar 15:1-47; Luc 23:1-56; Jua 19:1-42.)

Sir Robert Anderson, el brillante erudito británico y estudioso de la Biblia, ha convertido los dos primeros períodos en su número exacto de días. Esto lo ha hecho multiplicando 483 (la suma de los años de los dos primeros períodos) por 360 (los días del año bíblico, como se señala en Gén 7:11-24; Gén 8:3-4).

El total del número de días en las primeras sesenta y nueve semanas (o 483 años) es 173.880. Anderson entonces señala que si empezamos a contar desde el 14 de marzo del 445 a.C. y vamos avanzando en la historia, estos días llegan hasta el 6 de abril del 32 a.C. (Robert Anderson, El príncipe que ha de venir, Editorial Portavoz, p. 143.)

Fue exactamente en este día que Jesús hizo su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén. Sin duda nuestro Señor debió tener la profecía de Daniel en mente cuando dijo:

«¡Oh, si tú también conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos» (Luc 19:42).

Fue en este mismo día, por supuesto, que los fariseos planearon la muerte de Cristo (Luc 19:47).

Esto quiere decir que Daniel, que escribió cinco siglos y medio antes, predijo correctamente el día de la presentación y del rechazo de Cristo.

c. Tercer período.

Una semana (siete años) desde el rapto hasta el milenio. Al principio de este período, el Anticristo establecerá su pacto con Israel y empezará su terrible baño de sangre. Al final de la última semana (y de todo el período de las setenta semanas) el verdadero Mesías aparecerá y establecerá su perfecto milenio.

5. ¿Transcurren las setenta semanas en forma continua? Es decir, ¿hay brechas en esos 490 años, o transcurren sin pausa hasta que se completan?

La teología dispensacionalista enseña que estas «semanas» no van pasando en forma continuada, sino que ha habido un espacio o paréntesis de casi 2000 años entre la semana sesenta y nueve y la setenta. Esta cronología puede asemejarse a un partido de baloncesto de setenta minutos. Durante sesenta y nueve minutos el partido se ha jugado a un ritmo intenso y continuado, pero entonces el árbitro, por alguna razón, pide tiempo (suspensión momentánea del partido) cuando el reloj marca que falta solamente un minuto para terminar. Nadie sabe con seguridad cuándo comenzará de nuevo la acción, pero en algún momento el árbitro va a entrar a la cancha y hacer sonar su silbato. En ese momento los equipos se van a reunir de nuevo para jugar el último minuto que les queda.

Dios ha entrado en la historia y ha parado el reloj de la profecía en el Calvario. Esta divina «suspensión momentánea» ha durado ya veinte siglos, pero el Redentor pronto va a hacer sonar la trompeta y la «semana» final de la acción tendrá lugar en la tierra.

6. ¿Ofrece la Biblia otros ejemplos de brechas de tiempo en el programa divino? Realmente sí. Hay al menos tres casos en los que podemos encontrar espacios de muchos siglos en un corto párrafo.

a. Isa 9:6-7.

En la primera parte del versículo Zac 9:6 encontramos una brecha de al menos veinte siglos separados por un coma. La frase «hijo nos es dado» se refiere a Belén, mientras que las palabras «y el principado sobre su hombro» señalan hacia el milenio.

b. Zac 9:9-10.

El versículo Zac 9:9 es una referencia clara a la entrada triunfal de nuestro Señor, pero el versículo Zac 9:10 apunta hacia el milenio.

c. Isa 61:1-2.

En el versículo Isa 61:2 de este pasaje, el ministerio terrenal de Cristo («proclamar el año de la buena voluntad de Jehová») y la tribulación («el día de venganza del Dios nuestro») aparecen separados por una sola coma. Es extremadamente importante notar que cuando Jesús leyó este pasaje durante su sermón en Nazaret, terminó su lectura en esta coma, porque el «día de venganza» no era el propósito de su primera venida. (Véase Luc 4:18-19.)

Como un breve resumen final de las setenta semanas podemos notar:

7. Los seis logros principales de las setenta semanas:

a. Terminar con todas los pecados y transgresiones humanas, especialmente los de la nación de Israel (Hch 3:13-16; Hch 28:25-31; Eze 37:23; Rom 11:26-27).

b. Hacer reconciliación por el pecado. Esto fue hecho en el Calvario cuando el Mesías fue crucificado (2Co 5:18-20).

c. Vindicar a todos los verdaderos profetas mediante el cumplimiento de sus profecías.

d. Demostrar la incapacidad del diablo para gobernar correctamente este mundo.

e. Destruirle a él y a su principal agente, el anticristo (Apo 19:20; Apo 20:10).

f. Iniciar el milenio (Sal 45:3-7; Isa 11:3-5; Jer 23:3-8).

8. Los tres períodos principales de las setenta semanas (490 años).

a. Primer período (cuarenta y nueve años, o siete semanas), del 445 al 396 a.C.

b. Segundo período (434 años, o sesenta y dos semanas), del 396 a.C. al 32 d.C.

c. Un período de suspensión temporal (que ya ha durado casi veinte siglos). Esta brecha en el tiempo entre la semana sesenta y nueve y la setenta no fue revelado y, por tanto, desconocido para los profetas del Antiguo Testamento. (Véanse Efe 3:1-10; 1Pe 1:10-12.)

d. Tercer período (siete años, o una semana), desde el rapto hasta el milenio.

9. Los dos personajes principales de las setenta semanas:

a. El Mesías: el Señor Jesucristo.

b. El príncipe que vendrá: el inicuo Anticristo.

X. El conflicto en los lugares celestiales.

A. Un hombre afligido (Dan 10:1-4).

1. Daniel había apartado un tiempo de tres semanas para estar a solas con Dios. Durante este período se privó de tomar alimento, de beber vino y de ungirse. Esto último lo hacían generalmente a diario para protegerse del candente sol del desierto.

2. Debieron haber varias razones que propiciaron este tiempo de dolor.

a. A causa de los pecados de su pueblo:

b. Debido al largo período de sufrimiento (490 años) que su pueblo debía todavía soportar (capítulo Dan 9:1-27).

c. Debido al número tan mezquino (alrededor de 40.000) de judíos que habían elegido regresar con Zorobabel. Ya habían pasado dos años desde que Ciro promulgara el decreto (Esd 1:1-4) permitiéndoles volver a Jerusalén.

d. A causa de las dificultades que estaban experimentando aquellos que habían regresado. Nota: Dios aparentemente había negado a Daniel la oportunidad del regreso, debido quizá a su avanzada edad (alrededor de los noventa) y también al hecho de que su alta posición en el gobierno podía servir para ayudar al remanente que había regresado.

B. Un ángel en servicio (Dan 10:5-21).

1. La descripción de un ángel (Dan 10:5-9).

a. Daniel inmediatamente empezó a palidecer a y debilitarse por el espanto de tan deslumbrante visión. Algunos creen que este ángel tuvo que ser el Señor Jesús. Aunque encontramos una descripción similar en Apo 1:12-16, no parece que podamos identificar al ángel en Daniel con Cristo. En Dan 10:13 se nos dice que el ángel tuvo que llamar a Miguel, otro ángel, para que le ayudara. Es obvio que el Señor no habría necesitado ayuda.

b. Los hombres que estaban con Daniel se llenaron también de espanto, aunque ellos no vieron la visión que contempló Daniel (Dan 10:7). (Tenemos un evento similar en Hch 9:7-8.)

2. La declaración del ángel (Dan 10:10-19).

a. Se le había opuesto el príncipe de Persia (Dan 10:13). ¿Quién era este príncipe? Notamos rápidamente que:

(1) Era poderoso, pues él solo bloqueó a uno de los ángeles más poderosos del cielo por veintiún días.

(2) Era un perverso, pues opuso resistencia al mensajero de Dios. Era quizá un demonio de alto rango asignado por Satanás a Persia para controlar la actividad diabólica en aquel reino. (Véanse también Jua 12:31; Jua 14:30; Jua 16:11; Mat 9:34; Mat 12:24; Isa 24:21.)

b. Fue ayudado por el arcángel Miguel (Dan 10:13). Este es el otro arcángel que aparece en la Biblia. Es mencionado tres veces en el Antiguo Testamento (Dan 10:13, Dan 10:21; Dan 12:1) y dos en el Nuevo Testamento (Jud 1:9; Apo 12:7). Esto fue, sin embargo, algo mutuo, porque el ángel que aparece aquí ayudó una vez a Miguel. (Véase Dan 11:1.)

Tenemos aquí levantado momentáneamente el velo de la guerra que se lleva a cabo en los lugares celestiales entre demonios, ángeles y creyentes. (Véanse los siguientes pasajes: 2Co 10:3-5; Efe 6:12; Rom 8:38; Efe 1:21; Efe 3:10; Col 2:15.)

El ángel después procede a confortar, reafirmar, fortalecer e instruir a Daniel acerca del final de los tiempos.

3. El deber del ángel (Dan 10:18-19).

4. La determinación del ángel (Dan 10:20-21).

El ángel era consciente al regresar a Dios de que no sólo volvería a enfrentársele el demonio persa, sino ahora también el de Grecia. Satanás estaba aparentemente proveyendo refuerzos enviando a la batalla al que tenía designado para el Imperio Griego. Pero el ángel se sentía seguro sabiendo que una vez más tendría la ayuda de Miguel.

XI. Cronología de los reyes impíos. Este capítulo nos aporta el registro más detallado de la historia de toda la Biblia. Abarca sucesos que ocurrieron aproximadamente del 529 al 164 a.c. Nos describe también muchas cosas que van a ocurrir durante la futura tribulación. Pero lo asombroso es que Daniel lo escribió todo en el 540 a.c.

A. Alejandro Magno (Dan 11:1-20), incluyendo a sus predecesores y sucesores.

1. Cuatro reyes persas reinarían después de Ciro (el que reinaba cuando Daniel escribió esta parte) y el cuarto sería el más rico de todos. Así aconteció (Dan 11:2).

a. Cambises (529522).

b. Esmerdis (522521).

c. Darlo el Grande (521486).

e. Jerjes (486465) (fue, con mucho, el más rico. Véase Est 1:1-12).

2. Después de esto reinaría un rey poderoso (Dan 11:3). Este era Alejandro Magno (336323).

3. Este líder moriría inesperadamente joven. Su reino no sería para nadie de su familia, sino que se lo repartirían los extraños en cuatro partes (Dan 11:4); y eso es lo que ocurrió. Poco después de su muer te, Felipe, su hermanastro; Alejandro II, su hijo legítimo; y Hércules, su hijo ilegítimo, fueron todos asesinados y los cuatro generales de Alejandro se repartieron el imperio.

4. Ptolomeo, uno de sus generales, reinó en el sur, iniciando una nueva dinastía en Egipto, y otro general llamado Seleuco Nicator hizo lo mismo en Siria. Ptolomeo reinó del 323 al 283 a.C., y Seleuco del 304 al 281 a.C. (Dan 11:5).

5. Estos dos reyes pelearían entre sí pero más tarde sus países formarían una alianza (Dan 11:6). Egipto y Siria se aliaron en el 250 a.c. Sucedió que cuando ambos generales murieron, Ptolomeo II Filadelfo (283246), el hijo de Ptolomeo I, dio su bija Berenice en matrimonio a Antíoco II Theos (262246), nieto de Seleuco.

6. Dos años más tarde murió su padre, Ptolomeo II, y su esposo Antíoco se divorció de ella y se volvió a casar con Laodice, con la que había estado casado anteriormente.

7. Laodice, llena todavía de resentimiento, envenenó a Antíoco y mando matar a Berenice. Después proclamó a su hijo Seleuco II rey de Siria.

8. Mientras tanto en Egipto, Ptolomeo III, hermano de Berenice, sucedió a su padre en el trono. Reinó del 246 al 221 a.C.

9. Ptolomeo III invadió Siria y vengó la muerte de su hermana Berenice ejecutando a Laodice. Seleuco II huyó a Asia Menor durante la invasión egipcia.

10. Ptolomeo III saqueó a Siria y se llevó un gran botín, incluyendo 40.000 talentos de plata y 2.500 vasijas preciosas (Dan 11:8-11).

11. En el 240 a.C. Seleuco II intentó sin éxito contraatacar a Ptolomeo III en Egipto. Seleuco murió y fue sucedido en el trono por su hijo Antioco III (también conocido por el Grande). Antíoco reinó en Siria desde el 223 al 187 a.c.

12. Al fallecer Ptolomeo fue sucedido en el trono por su hijo Ptolomeo IV Filopator (221204).

13. Ptolomeo IV derrotó a Antíoco III en la crucial batalla de Rafia en el 217 a.C. En este enfrentamiento ambos bandos usaron gran cantidad de elefantes.

14. Ptolomeo IV murió en el 203 a.C., y le sucedió en el trono Ptolomeo V Epífanes (203181).

15. Antíoco III (el Grande) recuperó el control de Palestina en el 198 a.C., al ganarlo en el campo de batalla frente a Ptolomeo V a las afueras de Sidón.

16. En el 193 a.C. Antíoco el Grande dio a su hija Cleopatra en matrimonio a Ptolomeo V. (Nota: ésta no fue la famosa Cleopatra de la historia, que no apareció en el escenario hasta el 69 aC.) La razón de este casamiento era prevenir la intervención egipcia cuando él entrara en guerra con Roma. También esperaba que Cleopatra cuidara de los intereses sirios en Egipto, porque planeaba secretamente invadir ese país. Pero Cleopatra se comportó como una esposa leal.

17. Antíoco III (el Grande) contó en este tiempo con la presencia en su corte de Aníbal, el renombrado general cartaginés derrotado por Roma que se hallaba refugiado en Siria. Juntos invadieron Grecia, pero en el 188 a.C. fueron expulsados completamente de esa parte del mundo por Roma.

18. Los grandes planes de Antíoco no pudieron prosperar. Murió en el 187 a.C. (Dan 11:19).

19. Le sucedió su hijo mayor Seleuco IV Filopator (187176), quien fue asesinado por su propio primer ministro (Dan 11:20).

B. Antíoco Epífanes (Dan 11:21-35).

1. Fue el más joven de los hijos de Antíoco el Grande y es inmediatamente clasificado por la Palabra de Dios como un hombre despreciable (Dan 11:21).

2. Aquellos que le conocían bien le pusieron el apodo de Epífanes («hombre loco»).

3. Practicó el engaño y pretendió ser un Robin Hood del segundo siglo (1Ma 3:28-31).

4. Derrotó en el 170 al rey egipcio Ptolomeo Filometor (181145) en una batalla al este del delta del Nilo. Este joven rey era su propio sobrino, pues era hijo de su hermana Cleopatra.

5. Ptolomeo perdió esta batalla porque fue traicionado por algunos de sus propios amigos que se sentaban a su mesa (Dan 11:26).

6. Antíoco se llevó después a su sobrino a Siria y pretendió ser su amigo, pero ni el tío ni el sobrino se fiaban uno del otro (Dan 11:27).

7. Antíoco tenía la esperanza de apoderarse de Egipto, pero fue frenado por las poderosas legiones romanas (Dan 11:30).

8. Frustrado descargó su ira salvaje sobre la ciudad de Jerusalén (Dan 11:28-35).

C. El Anticristo (Dan 11:36-45).

1. Hará todo conforme a su antojo y voluntad egoísta (Dan 11:36). (Véanse también Apo 13:7; Apo 17:13.)

2. Se ensalzará a sí mismo y dirá ofensas terribles contra Dios (Dan 11:36). (Véanse también 2Ts 2:4; Apo 13:6.) La expresión «hablará maravillas» que aparece en este versículo, significa literalmente «cosas increíbles, terribles». El anticristo va a proferir blasfemias increíbles contra Dios, insultos que nadie podía pensar ni se atrevería jamás a decir.

3. Dios le permitirá prosperar durante la tribulación (Dan 11:36). (Véanse también Apo 11:7; Apo 13:4-7, Apo 13:10.) La frase «porque lo determinado se cumplirá», nos recuerda, no obstante, que Dios está todavía en completo control, aun durante el terrible reinado de ese monstruo.

4. «Del dios de sus padres no hará caso» (Dan 11:37). Algunas versiones de la Biblia traducen la palabra dios en plural y parece que así debe ser. El Anticristo tramará venganza contra toda religión organizada. En realidad será él quien destruya a esa gran ramera, la sanguinaria Babilonia, que es esa super iglesia mundial. (Véase Apo 17:5-6.)

5. No tendrá deseo de mujeres (Dan 11:37). Se han formulado tres teorías para explicar esta frase.

a. El deseo normal de amor, matrimonio, sexo (véase 1Ti 4:3).

b. Aquellas cosas que caracterizan a las mujeres, tales como misericordia, bondad, amabilidad.

c. El deseo de las mujeres hebreas de ser la madre del Mesías (1Ti 2:15).

6. Su dios será el dios de las fortalezas (Dan 11:38). El Anticristo gastará todos sus recursos en programas militares.

7. En los últimos días de la tribulación será atacado por el rey del sur (Egipto) y por el rey del norte (Rusia) (Dan 11:40). Según Eze 38:1-23; Eze 39:1-29, estas dos naciones, especialmente Rusia, serán destruidas por Dios mismo sobre los montes de Israel.

8. Después de la derrota de Rusia, el Anticristo ocupará Palestina (Dan 11:41), pero no ocupará Edom ni Moab. Algunos creen que Dios no le permitirá dominar estas áreas porque Petra está ubicada allí, la ciudad montañosa donde se refugiará el remanente judío para protegerse del anticristo en los últimos días de la tribulación. (Véase Apo 12:14.)

9. Nada más establecer su dominio, el Anticristo marchará a Egipto y lo controlará también (Dan 11:42-43).

10. Mientras está en Egipto le llegan noticias alarmantes del este y del norte (Dan 11:44). No se indica la naturaleza exacta de estas noticias. Se han formulado varias sugerencias:

a. Tiene que ver con información sobre un levantamiento judío. El doctor León Wood apoya esta interpretación en su libro A Commentary on Daniel (p. 313).

b. Se refiere a una vasta invasión de un ejército de 200.000.000 de soldados procedente del Lejano Oriente (Apo 9:16), bajo el liderazgo de «los reyes del este» (Apo 16:12), quienes compiten con el Anticristo por el liderazgo universal. Estas naciones serían, entre otras, China y la India. El doctor J. Dwight Pentecost sugiere esta posibilidad. (Eventos del porvenir, Editorial Vida, p. 271.)

c. Tiene que ver con noticias referentes a que miles de judíos están escapando de Jerusalén para refugiarse en Petra. El autor sugiere esta teoría como una posibilidad.

11. Regresa rápidamente y con gran furia destruye a muchos (Dan 11:44). No podemos establecer dogmáticamente la identidad de los que aquí son destruidos.

12. Aparentemente logra controlar con éxito la amenaza y establece su cuartel general en el monte de Sion. Permanece en este lugar hasta su total destrucción por el Rey de reyes al final de la tribulación (Dan 11:45). (Véase también Apo 19:11-21.)

XII. Las condiciones últimas.

A. El ministerio de Miguel (Dan 12:1).

1. Miguel es el ángel guardián de Israel.

2. Ayudará a Israel a pasar por el peor período de la historia humana desde la creación del mundo. Jesús citó este versículo cuando habló de esta hora infernal. (Véase Mat 24:21-22.) Será Miguel el que echará a Satanás de los lugares celestiales a mediados de la tribulación (Apo 12:7), y después este héroe angelical aparentemente ayudará a un tercio de la nación de Israel a escapar a Petra. (Véanse Zac 13:8-9; Apo 12:14.)

3. Estos Israelitas ya tienen sus nombres escritos en el libro de la vida. (Véanse también Éxo 32:32; Sal 69:28; Luc 10:20; Mat 24:22; Apo 20:12.)

B. Las dos resurrecciones (Dan 12:2-3). Otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamentos indican claramente que estas dos resurrecciones no sucederán al mismo tiempo, sino que están más bien separadas por un período de mil años. Ninguna de las resurrecciones aquí mencionadas se refiere al rapto.

1. La resurrección de los que heredan la vida eterna. Esto ocurrirá al principio del milenio e incluirá a todos los santos del Antiguo Testamento y a todos los mártires de la tribulación. (Véanse Job 19:25-26; Sal 49:15; Isa 25:8; Isa 26:19; Ose 13:14; Heb 11:35; Apo 20:4-6. El galardón de todos los justos ganadores de almas se menciona en Dan 12:3.

2. La resurrección de aquellos para deshonra y eterna separación. Esto acontecerá después del milenio e incluirá a todas las personas no salvas de todos los tiempos. (Véase Apo 20:5.) Nuestro Señor habla brevemente de ambas resurrecciones en Jua 5:28-29.

C. Las dos profecías (Dan 12:4).

«Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.»

Sir Isaac Newton, el gran científico y cristiano, después de leer este pasaje hace muchos años, se afirma que dijo: «Personalmente no puedo por más que creer que estas palabras se refieren al fin de mundo. Los hombres viajarán de un lugar a otro en maneras sin precedentes. Habrá inventos que permitirán a la gente viajar más deprisa de lo que lo hacen ahora.»

Esto fue escrito alrededor del 1680 d.C. Newton prosiguió especulando que esa velocidad quizá sobrepasaría las 50 millas (80 km) por hora. Unos ochenta años más tarde, Voltaire, el famoso ateo francés, leyó las palabras de Newton y replicó mordazmente: «Miren lo que la tontería del cristianismo hace de una persona que por lo demás es un hombre brillante. Aquí tenemos a un científico de la talla de Newton que escribe que los hombres pueden realmente viajar a la velocidad de 30 ó 40 millas (50 ó 60 km) por hora. ¿Se ha olvidado de que si un hombre va a esa velocidad quedará sofocado? Su corazón se pararía.»

Uno se pregunta que habría dicho Voltaire si hubiera sabido que dos siglos después que el escribió eso, el astronauta americano Edward H. White, el 3 de junio de 1965, salió de su nave espacial a más de 100 millas (150 km) sobre la tierra y cruzó los Estados Unidos de costa a costa en menos de 15 minutos, a la velocidad de 17.500 millas por hora (28.000 km/h). O que durante los vuelos a la luna el hombre excedió en doce veces la velocidad de una bala de rifle. En esta misma profecía Daniel predice una intensificación del conocimiento. Los Estados Unidos de América tiene solamente 200 años de historia, pero durante este tiempo hemos desarrollado un sistema de educación pública que ha ido desde cero hasta el presente nivel. Solo en los Estados Unidos tenemos más de 60 millones de estudiantes, asistiendo a unas 72.000 escuelas públicas elementales, 27.000 escuelas secundarias, y 1.200 escuelas superiores y universidades. Cada año gastamos más de 36.000 millones de dólares en financiar todo este sistema educativo.

D. Los tres períodos de tiempo (Dan 12:5-13).

1. Mil doscientos sesenta días («por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo», véase Dan 12:7)

a. Daniel ve a otros dos ángeles que habían estado escuchando esta conferencia profética privada que aquel poderoso ángel le estaba dando al anciano hombre de estado. Los ángeles están en verdad muy interesados en el programa de salvación de Dios (Dan 1:12), y uno de ellos repentinamente pregunta cuánto durará este terrible período de la tribulación (Dan 12:6). Parece que ninguno de los dos había escuchado los detalles de la visión de las setenta y dos semanas en Dan 9:24-27.

b. El arcángel les informa que la duración de esta horrible segunda parte de la tribulación será tanto como cueste quebrantar el orgullo y el poder de los judíos, o tres años y medio (Dan 12:7).

2. Mil Doscientos noventa días (Dan 11:12). Este período se refiere a lo mismo mencionado arriba, pero incluye treinta días adicionales. Aunque no podemos ser dogmáticos, parece razonable concluir que será necesario un mes más para llevar a cabo el juicio de separación de cabritos y corderos que se menciona en Mat 25:31-46.

3. Mil trescientos treinta y cinco días (Dan 12:12). Aquí tenemos de nuevo que a un período de tiempo se le añaden cuarenta y cinco días. ¿Para qué se van a necesitar estos cuarenta y cinco días adicionales? Quizá sea el tiempo que se precisará para establecer el sistema de gobierno del reinado de Cristo. El doctor Franklin Logsdon ha escrito las siguientes palabras que son de bastante ayuda en relación con estos setenta y cinco días adicionales al período de tres años y medio. «Nosotros tenemos en los Estados Unidos una analogía nacional que nos ayuda a entenderlo. El presidente es elegido en los primeros días de noviembre, pero no es instalado como presidente hasta el 20 de enero. Tenemos aquí un intervalo de setenta días. Durante este tiempo se ocupa del nombramiento de los miembros de su gabinete de los embajadores y de otros que van a componer su gobierno. En el período de setenta y cinco días entre el año de la gran tribulación y la coronación, el Rey de la gloria tendrá que atender probablemente a ciertos asuntos.» (Profiles in Prophecy, p. 81.)

E. Las cuatro conclusiones finales.

1. El arcángel Miguel levanta sus dos manos al cielo para dar testimonio de la veracidad de todo lo dicho (Dan 12:7). El gesto normal de levantar una mano al cielo muestra solemnidad e importancia (véanse Gén 14:22; Deu 32:40), pero aquí tenemos que son levantadas las dos manos. (Véase también Apo 10:1-6.)

2. Muchos serán limpiados (salvados) durante la tribulación (Dan 12:1); esto incluye tanto a los judíos como a los gentiles. (Véase Apo 7:1-17.)

3. Los inicuos, sin embargo, continuarán en sus malos caminos (Dan 12:10). (Véanse Apo 9:20-21; Apo 11:9-10.)

4. Daniel tenía que preservar cuidadosamente sus escritos (Dan 12:4), pero todo su significado no será revelado hasta aquel día glorioso cuando él esté junto a los demás justos esperando su recompensa (Dan 12:9, Dan 12:13).

Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz

(605—536 a.C.)

Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DE LA CAUTIVIDAD (Ezequiel y Daniel).

INTRODUCCIÓN

1. Daniel era un joven adolescente llevado en cautiverio por Nabucodonosor durante el primer sitio de Jerusalén en el 605 a.C.

2. Era de sangre real.

3. Mientras estuvo en cautiverio sirvió fielmente bajo tres reyes: Nabucodonosor, Belsasar y Darío, sin comprometer en absoluto su fe en Dios.

4. Fue ministrado por Gabriel y Miguel, los dos únicos arcángeles conocidos (Dan 9:21; Dan 10:13).

5. Nos dice más en su libro acerca del futuro Anticristo que cualquier otro escritor del Antiguo Testamento.

6. Ezequiel, uno de sus contemporáneos, se refiere a:

a. La justicia de Daniel, comparándole con Noé y Job (Eze 14:14).

b. La sabiduría de Daniel (Eze 28:3).

7. Jesús citó a Daniel durante su discurso en el monte de los Olivos (Mat 24:15).

8. El elemento distintivo de este libro es que Daniel escribió la parte central del mismo (Dan 2:4-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28) en lengua aramea.

9. Puede ser comparado con José, porque ambos hombres tenían el don de interpretación de sueños. (Cp. Gén 37:5-9; Gén 40:8; Gén 41:25 con Dan 2:24; Dan 4:19.)

10.Su libro marca el tercero de los cinco grandes períodos de milagros en la Biblia. Estos períodos son:

a. El tiempo de Moisés y Josué.

b. El tiempo del ministerio de Elias y Eliseo.

c. La época de Daniel.

d. El tiempo de Cristo y sus discípulos.

e. El tiempo del ministerio de Pedro y Pablo.

11. Daniel puede ser caracterizado por su vida de propósito, oración y profecía.

I. Una dieta divina.

A. La resolución de Daniel (Dan 1:1-8).

1. Nabucodonosor había seleccionado a algunos jóvenes hebreos distinguidos para entrenarlos en la cultura babilónica. Daniel y sus tres amigos eran parte de este grupo de estudiantes (Dan 1:4).

2. Estos jóvenes tenían asignadas raciones de lo mejor de la comida y bebida del rey (Dan 1:5).

3. El lavado de cerebro empezó cuando el jefe del servicio de palacio les cambió los nombres (Dan 1:7).

a. Ananias (Dios es misericordioso) recibió el nombre de Sadrac (iluminado por el dios sol).

b. Misad (¿Quién es como Dios?) fue llamado Mesac (Quien como Istar).

c. Azarías (El Señor es mi ayuda) fue cambiado por Abed-nego (esclavo de Nabu). Nabu era el dios babilonio de la sabiduría y la educación.

d. Daniel (Dios juzga) recibió el nombre de Beltsasar (Príncipe de Bel). Bel era el dios principal del panteón babilónico, equivalente a Zeus o Júpiter.

4. Daniel se sometió al cambio de nombre, pero se propuso no aceptar la comida del rey (Dan 1:8).

Tres factores pudieron influir en su decisión:

a. La carne y el vino habían sido probablemente ofrecidos en sacrificio a los ídolos.

b. Aquellos alimentos podían estar prohibidos por la ley de Moisés (Lev 11:44-47).

c. Él podía haber hecho con anterioridad el voto nazareo (Núm 6:3).

5. Satanás sin duda intentaría hacer que Daniel racionalizara la situación de distintas maneras. Podía haber considerado:

a. El rey lo ha ordenado, es una ley y debo obedecerla.

b. La desobediencia podía acarrearle graves castigos.

c. Podía haber malogrado todas las posibilidades de promoción.

d. Al país que fueres, haz lo que viereis.

e. Estaba muy lejos de la patria y nadie se iba a enterar.

f. En cualquier caso, Dios le había fallado a él permitiendo su captura y deportación.

B. La recomendación de Daniel (Dan 1:8-14).

1. Daniel pide permiso al jefe del servicio de palacio para cambiar el alimento. Pero a pesar del afecto que éste tiene por Daniel, se lo deniega por temor a la reacción de Nabucodonosor.

2. Daniel entonces le propone al mayordomo que estaba bajo el jefe del servicio hacer una prueba. Le sugiere que durante diez días coman solamente legumbres y agua. Al cabo de estos días el mayordomo podría comparar a Daniel y sus amigos con los demás jóvenes que comían de la mesa del rey (Dan 1:11-13). El mayordomo estuvo de acuerdo con esta prueba.

C. Las recompensas de Daniel (Dan 1:15-21).

1. De parte de Dios.

a. Pasados los diez días, Daniel y sus amigos tenían un aspecto más saludable y fuerte que los demás. Este es el primero de los milagros registrados en el libro de Daniel (Dan 1:15).

b. Al terminarse el período de entrenamiento, Daniel y sus amigos se mostraron diez veces más sabios e inteligentes que los magos y adivinos de Babilonia. Además de esto, Dios le concedió a Daniel la capacidad sobrenatural de interpretar sueños y visiones, un don que él usó bastante (véanse Dan 2:31; Dan 4:19).

2. De parte de Nabucodonosor (Dan 1:21). El rey babilonio pone a Daniel en el camino de una carrera política que se iba a extender durante setenta años bajo varios reinados de reyes babilonios y persas.

II. Una estatua y una piedra.

A. La frustración de los babilonios (Dan 2:1-13).

1. Nabucodonosor tiene una horrible pesadilla y llama a todo su gabinete ministerial para que le interpreten el sueño (Dan 2:1-3).

2. Le aseguran al rey que, si él les relata el sueño, ellos le podrán dar inmediatamente una interpretación (Dan 2:4). Desde este versículo hasta el Dan 7:28, el libro de Daniel aparece escrito en arameo, la lengua que se hablaba en la corte de Nabucodonosor. (Daniel escribió esta sección en lengua aramea porque era una lengua de los gentiles y porque esa parte del libro trata acerca de cuatro grandes imperios gentiles.)

3. Nabucodonosor rehúsa contarles el sueño, y les replica: «El asunto lo olvidé» (v. 5). Debemos notar aquí que él no les está diciendo que ha olvidado el sueño o que se ha ido de su mente, sino más bien que él ha demandado algo y quiere acción.

4. Seguidamente les anuncia su decisión de castigarles si le fallan, y de premiarles grandemente si le satisfacen (Dan 2:5-6).

5. Los atemorizados magos y adivinos reconocen su incapacidad total para hacer lo que les piden y desalentados concluyen diciendo: «… no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne» (v. Dan 2:11). Seis siglos después sucedería algo maravilloso en Belén que cambiaría para siempre esta situación (véanse Jua 1:14; Gál 4:4.)

6. Nabucodonosor, rojo de ira, ordena matar a todos los sabios de Babilonia por su vergonzoso fracaso (Dan 2:1-13). Este decreto incluye, por supuesto, a Daniel y sus tres amigos, quienes acababan de entrar a formar parte de esta élite.

B. La revelación de Dios (Dan 2:14-30).

1. A Daniel le llegan las noticias de esta decisión insensata, y le asegura a Arioc, capitán de la guardia del rey, que no es necesario cumplir esta orden porque su sueño será muy pronto revelado.

2. Daniel entonces se lo dice también al rey (Dan 2:14-16).

3. Regresa después a casa y dirige a sus amigos en un servicio de alabanza y oración (Dan 2:17-23). Encontramos aquí por primera vez la frase «el Dios del cielo», como aparece en Dan 2:18. Esta expresión es propia de los libros del tiempo del cautiverio (véase Neh 1:4). Ahora que Jerusalén y el templo estaban destruidos, Dios ya no moraba entre los querubines. Ezequiel vio marchar al cielo el Shekinah, la nube de gloria (véanse Eze 9:3; Eze 10:4; Eze 10:18; Eze 11:23). El es ahora el Dios del cielo.

4. Aquella misma noche Dios permite a Daniel ver en visión los mismos eventos que Nabucodonosor había anteriormente soñado (Dan 2:19).

5. Daniel, conmovido, alaba al Dios del cielo (Dan 2:21-23).

6. El profeta es después llevado a la presencia del rey, pero antes de declararle la interpretación del sueño deja perfectamente claro lo siguiente: «Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey … Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes….» (Dan 2:28; Dan 2:30)

C. La interpretación de Daniel (Dan 2:30-45).

1. La cronología del sueño (¿qué es lo que vio el rey?) (Dan 2:31-35).

a. Vio la imagen grande y poderosa de un hombre, compuesta de varios metales.

(1) La cabeza era de oro.

(2) El pecho y los brazos eran de plata.

(3) El vientre y los muslos eran de bronce.

(4) Las piernas eran de hierro y sus pies parte de hierro y parte de barro.

b. Esta estatua fue después destruida, convirtiéndose en polvo, por una piedra especial que cayó sobre ella cortada en forma sobrenatural de un monte.

c. La piedra entonces se transformó en un gran monte que llenó toda la tierra (Dan 2:34-35).

2. La teología del sueño (¿qué significaba?) (Dan 2:36-45).

a. La estatua representaba cuatro poderes gentiles mundiales.

(1) La cabeza de oro era Babilonia.

(2) El pecho y los brazos de plata era Persia.

(3) El vientre y los muslos de bronce era Grecia.

(4) Las piernas de hierro y los pies en parte de hierro y en parte de barro era Roma.

b. En el tiempo del último de estos poderes mundiales, el Dios del cielo va a hacer añicos todos los reinos del mundo por medio de su piedra (el Señor Jesucristo) y establecerá un reino eterno (Dan 2:44-45).

c. El último poder mundial gentil (Roma) será reavivado en el tiempo de la tribulación, y consistirá de diez naciones. Esto se sobreentiende porque las grandes profecías concernientes al cuarto poder no fueron cumplidas en la historia de la antigua Roma. La Piedra demoledora no desmenuzó a aquellos reinos terrenales. Por el contrario, él fue llevado a la muerte por la sentencia de un magistrado del Cuarto Imperio. Durante su discurso del monte de los Olivos, nuestro Señor pronunció las siguientes palabras acerca de Jerusalén. Su mensaje era tanto histórico como profético en su alcance. El proclamó: «… y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan» (Luc 21:24).

Scofield observa en relación con esto: «Los “tiempos de los gentiles” comenzaron con el cautiverio de Judá bajo Nabucodonosor (2Cr 36:1-21), tiempo desde el cual Jerusalén ha estado bajo el dominio gentil.» (La Biblia Anotada de Scofield, p. 1064.) Estos mismos imperios sobre los que Nabucodonosor soñó fueron luego representados en la profecía de Daniel (Dan 7:1-27) como cuatro bestias.

(1) Babilonia era el león alado.

(2) Persia era un oso.

(3) Grecia era un leopardo alado.

(4) Roma era una bestia espantosa y terrible.

Esto nos indica que Dios ve al hombre de una manera diferente de como el hombre se ve a sí mismo.

3. Un resumen del sueño (fechas importantes en la historia de los cuatro reinos).

Babilonia (fechas clave: 626556 a.C.).

a. Las semillas que dieron lugar a las manifestaciones religiosas de Babilonia fueron sembradas por Nimrod y sus seguidores en la torre de Babel (Gén 11:9).

b. Por el año 1830 a.C. la ciudad empezó a crecer en importancia.

c. Hammurabi (17041662 a.C.) la haría más tarde mundialmente famosa por medio de su código.

d. Babilonia estuvo controlada por los asirios desde el 900 hasta el 722 a.C.

e. En el 722 a.C. un babilonio llamado Merodac-baladán (mencionado en 2Re 20:12 e Isa 39:1) se levantó en contra de los asirios.

f. En el 626 a.C. otro hombre fuerte llamado Nebopolasar fundó la dinastía que permanecía todavía en los días de Daniel.

g. En el 612 a.C. liquidó definitivamente cerca de la ciudad de Harán lo que quedaba de la amenaza asiria.

h. En el 605 a.C. envió a su hijo Nabucodonosor, mundialmente conocido, a luchar con los egipcios en un lugar llamado Carquemis. Los babilonios emergieron como los dominadores del mundo.

i. Nabucodonosor (quien reinó del 606 al 561 a.C.) fue un jefe militar brillante y enérgico y el hombre más importante de su tiempo fuera del mundo judío. Era soldado, hombre de estado y arquitecto. Se casó con una princesa meda llamada Amyhia y creó para ella los famosos jardines colgantes de Babilonia, considerados por los griegos como la séptima maravilla del mundo antiguo.

j. Nabucodonosor persiguió al ejército egipcio en retirada hasta cerca de Jerusalén. Su primera visita a Jerusalén fue breve, pues tuvo que volver urgentemente a Babilonia en el 605 a.C. a causa del fallecimiento inesperado de su padre. Dirigió el asedio de la ciudad santa en por los menos tres veces, y en la última de ellas la incendió y destruyó por completo. Estas ocasiones fueron:

(1) 605 a.C. Entró en la ciudad y tomó posesión de ella, permitió a Joaquín reinar como un rey vasallo, se llevó algunos de los tesoros del templo y envió a Babilonia a algunos jovencitos judíos. Entre este grupo de adolescentes se encontraba Daniel y sus tres amigos (2Cr 36:6-7; Dan 1:1-3).

(2) 597 a.C. Volvió otra vez y se llevó a Babilonia el resto de los tesoros, así como también al profeta Ezequiel, al rey Joaquín (hijo de Joacim) y a 10.000 de los príncipes, oficiales y ciudadanos principales (2Re 24:14-16).

(3) 586 a.C. Regresó para castigar la rebelión encabezada por Sedequías, el último rey de Judá. Esta vez demolió las murallas, destruyó el templo e incendió la ciudad. Mató a los hijos de Sedequías y a él le sacó los ojos, se lo llevó prisionero a Babilonia donde murió.

l. Nabucodonosor murió en el 562 a.C.

m. Su hijo Evil-merodac empezó su corto reinado en el 562 a.C. (2Re 25:27). Liberó al rey Joaquín y le trató como a un soberano extranjero invitado.

n. En el 556, un noble asirio llamado Nabodino logró hacerse con el trono. Sin embargo, después de un corto plazo se medio retiró, y puso a su joven hijo Belsasar como su corregente en Babilonia.

ñ. Belsasar reinó hasta aquella aciaga noche del 13 de octubre del 556 a.C., cuando los medos y los persas entraron en la ciudad y se apoderaron de ella (Dan 5:1-31).

Persia (fechas clave: 539-331 a.C.).

a. Ciro el Grande fundó el poderoso imperio persa en el 559 a.C. Es mencionado frecuentemente en el Antiguo Testamento (Esd 1:1-11; Esd 2:1-70; Esd 3:1-13; Esd 4:1-24; Esd 5:1-17; Isa 44:28; Isa 45:1; Dan 1:21; Dan 6:28; Dan 10:1).

b. En el 546 derrotó al rey Creo de Lidia, un rey de fantásticas riquezas.

c. En el 539 se apoderó de la ciudad de Babilonia y ejecutó a Belsasar.

d. Pocos años después permitió a los judíos volver a su tierra.

e. Murió en el campo de batalla en el 529 a. C.

f. Le sucedió en el trono su hijo Cambises n (529522) quien conquistó Egipto. Poco después de esto se suicidó y empezó una guerra civil.

g. Darío el Grande (522486) sucedió a Cambises II y salvó al tambaleante imperio restableciendo la ley y el orden.

h. Darío fue derrotado por los griegos en la célebre batalla de Maratón en el 490 a.C.

i. Reinó después Jerjes (486465), el hijo de Darío. Este es el rey Asuero del libro de Ester. Jerjes también fue derrotado por los griegos en Salamis en el 480.

j. Artajerjes I (465423) era rey durante el tiempo en que Nehemías servía en el palacio.

k. Durante el corto reinado de Darío III (335331) Alejandro Magno conquistó el Imperio Persa.

Grecia (fechas clave: 331-323 a.C.).

a. Desde el 546 al 479 a.C. los estados griegos vivieron bajo la constante amenaza de las invasiones persas, pero todo terminó después de las victoriosas batallas de Salamina y Platea.

b. Poco después de estas guerras con los persas, Grecia entró en su edad de oro, dirigidos por un líder demócrata ateniense llamado Pericles (461429 a.C.). Algunos de sus ciudadanos han llegado a estar entre las personalidades más famosas queja- más han vivido.

(1) Herodoto (485425), el padre de la historia.

(2) Hipócrates (460370), el padre de la medicina moderna.

(3) Sócrates (469399), filósofo.

(4) Platón (427347), filósofo.

(5) Aristóteles (384322), filósofo.

(6) Demóstenes (385322), uno de los más grandes oradores de todos los tiempos.

c. Sin embargo, la edad de oro griega fue de corta duración debido a que Atenas y Esparta, dos de sus principales ciudades- estados, empezaron a luchar entre sí. Los tres conflictos armados que sostuvieron son conocidos como las guerras del Peloponeso (459404 a.C.). Esparta sobresalió después de estas guerras.

d. En el 338 a.C. un hombre de Macedonia conquistó Grecia, pero fue asesinado dos años después, en el 336 a.C. Es conocido en la historia como Felipe de Macedonia (380336 a.C.).

e. Le sucedió en el trono su hijo Alejandro Magno, quien llegó a ser uno de los más famosos conquistadores en la historia universal. Tenía veinte años en este momento y se preparó inmediatamente para llevar a cabo las órdenes de su padre de invadir Persia.

f. En el 334 a.C. cruzó el estrecho de Helesponto, que separaba Asia Menor del Cercano Oriente.

(1) Derrotó a los persas en Gránico en el 334 a.C.

(2) Los volvió a vencer en Iso en el 333 a. C.

(3) Destruyó Tiro, dejó sin tocar a Jerusalén, y fue bien recibido en Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría.

(4) Aniquiló definitivamente a los persas en Arbela en el 331 a.C.

g. Invadió la India en el 327. En esta fecha trazó también planes para reconstruir Babilonia y devolverle su antiguo esplendor. Murió en la India en el 323 a la edad de treinta y dos años.

h. Su extenso imperio quedó dividido entre sus cuatro generales.

(1) Ptolomeo I, que reinó en Egipto. Cleopatra procede de esta dinastía.

(2) Seleuco Nicator, quien se hizo con Siria. De esta dinastía procede el famoso Antíoco Epífanes IV (176163 a. C.)

(3) Casandro, quien gobernó en Grecia y Macedonia.

(4) Lisímaco, quien reinó en Asia Menor.

Roma (fechas clave: 58 a.C. hasta el 476 d.C.).

a. La fecha tradicional de la fundación de Roma es el 21 de abril del 753 a.C. Cicerón dice que el nombre procede de Rómulo, su fundador. Éste reinó durante treinta y nueve años, desapareció después misteriosamente, y supusieron que había sido llevado al cielo.

b. Para el año 338 a.C., Roma controlaba la parte central de Italia.

c. Después vinieron las famosas guerras púnicas entre Roma y Cartago, con la destrucción de la última en el 146 a.C.

(1) Primera guerra (264241 a.C.).

(2) Segunda guerra (218202 a.C.): Aníbal apareció durante esta guerra. Aterrorizó a los romanos cuando logró en el 218 hacer pasar una manada de elefantes por los Alpes y derrotando dos poderosos ejércitos romanos. También los venció en Cannas en el 216 a.C. Finalmente el general romano Escipión derrotó a Aníbal en Zama en el 202 a.C. A partir de ese momento Roma quedó dueña del Mediterráneo.

(3) Tercera guerra (149146 a.C.): la ciudad de Cartago, en el norte de África, fue tomada e incendiada.

d. Pompeyo, el famoso general romano, conquistó Palestina en el 63 a.C. Después Roma entró en un período de guerra civil y de incertidumbre.

e. Julio César salvó y consolidó el imperio durante sus conocidas guerras de las Galias (5851 a.C.). El 15 de marzo del 44 a. C., César fue asesinado en Roma.

f. Octavio César (conocido también como Augusto) se consolidó como emperador al vencer a Casio y a Bruto (dos de los rebeldes que asesinaron a Julio César) en Filipos en el 42 a.C. Octavio derrotó también a Antonio y a Cleopatra en la batalla naval de Accio y se anexionó Egipto convirtiéndola en una provincia romana. Así entró Roma en el cénit de su poder y gloria. Siendo Octavio emperador de Roma nació nuestro Señor en Belén (Luc 2:1). Octavio gobernó el imperio del 31 a.C. al 14 d.C.

g. Le sucedió en el trono imperial Tiberio César (1437 d.C.). Los ministerios de Juan el Bautista y de Jesucristo tuvieron lugar en este tiempo.

h. Calígula (3741 d.C.) fue un hombre rudo y maníaco y terminó siendo asesinado. Calígula estaba en el poder durante la primera parte del libro de los Hechos.

i. Claudio (4154 d.C.) fue envenenado por su propia esposa. Pablo llevó a cabo sus grandes viajes misioneros durante este tiempo.

j. Nerón (5468 d.C.). Después de un período de ocho años de gobierno normal, Nerón degeneró en un monstruo demente. Mandó incendiar Roma y acusó falsamente a los cristianos de ser los causantes, por lo que los persiguió con suma crueldad. Pedro y Pablo murieron como mártires durante su reinado. Nerón se suicidó en el 68 d.C.

k. El general romano Vespasiano (6879 d.C.) fue el siguiente emperador. Ordenó a su hijo Tito destruir Jerusalén, lo cual logró hacer en el 70 d.C.

l. A su muerte heredó el trono su hijo Tito (7981 d.C.). Durante su reinado se produjo la erupción del Vesubio que destruyó la ciudad de Pompeya.

m. Domiciano ascendió al poder en el año 81 d. C. Él fue quien desterró al apóstol Juan a la isla de Patmos (Apo 1:9).

n. Los diez o más emperadores romanos tuvieron una cosa en común: persiguieron a los cristianos.

ñ. Diocleciano ascendió al poder en el 284 d. C. y es conocido como el último emperador que persiguió a los cristianos, pero también fue el más despiadado. Con el fin de proteger las fronteras organizó una tetrarquía, y nombró a Maximiano para gobernar la parte oriental del imperio. Abdicó en el 305 d.C..

o. Cuando Diocleciano dejó el trono dos aspirantes se lo disputaron inmediatamente. Uno fue el hijo de Maximiano y el otro fue Constantino. Se decidió en el campo de batalla y ganó Constantino al vencer a su rival en el puente Mil vio en el año 312 d.C..

p. Constantino promulgó en el 313 su famoso edicto de tolerancia que tuvo el efecto de hacer del cristianismo la religión del estado. El también presidió el concilio de Nicea en el 325 d.C.

q. Juliano el Apóstata, sobrino de Constantino, ascendió al trono después de la muerte de su tío. Intentó reemplazar al cristianismo como religión dominante, pero fracasó. Murió en el campo de batalla en el 363 d.C. y sus últimas palabras fueron: «¡Al final has vencido, Galileo!»

r. Teodosio el Grande (378395 d.C.), un gran defensor del cristianismo, dividió una vez más el imperio en dos partes, la occidental y la oriental (como Diocleciano había hecho anteriormente).

s. Durante los años del 450 al 455 d.C., Atila de los hunos y los vándalos invadieron y saquearon Italia y Roma.

t. En el 476 d.C. fue destronado Rómulo Augusto, el último emperador romano de occidente.

D. La postración de Nabucodonosor (Dan 2:46-49).

1. El rey se inclinó ante Daniel y ordenó a sus súbditos que le ofrecieran sacrificios y quemaran incienso delante de él (Dan 2:46).

2. Reconoció al Dios de Daniel como «Dios de dioses» (Dan 2:47).

3. Elevó a Daniel a las posiciones más altas y le dio los cargos más importantes del reino (Dan 2:48).

III. El horno de fuego.

A. La orden del rey (Dan 3:1-7).

1. Nabucodonosor construyó una estatua de oro que tenía 90 pies (30 m) de alto por 9 pies (3 m) de ancho, y ordenó que la pusieran en la llanura de Dura, cerca de Babilonia.

Había varias razones detrás del proyecto:

a. Enaltecerse. Daniel había designado a Nabucodonosor como la cabeza de oro al explicar el significado del sueño de la estatua en el capítulo Dan 2:1-49. Pero el vanidoso rey quería serlo él todo. Bob Thieme, maestro de la Biblia, escribe:

«Supongamos por un momento que la imagen tenía de fondo la mitad de lo que tenía de ancho, es decir, 4,5 pies (1,5 m). Tomando estas tres dimensiones (90 x 9 x 4,5 pies [30 x 3 x 1,5 m]) podemos hallar el volumen de 3.645 pies cúbicos (135 m3), equivalente a 4.400.000 libras (unos 135.000 kilos). Nos podemos imaginar lo que esa cantidad de oro costaría hoy en dólares. Eso nos da una idea de la fantástica riqueza del imperio de Nabucodonosor y también de su egolatría.» (Daniel p. 3.)

b. Consolidar su imperio por medio de una religión común. Este es el segundo de tres grandes intentos del hombre de instituir una única religión mundial. La primera ocurrió en la torre de Babel (Gén 11:1-32) y la última sucederá en Jerusalén durante la tribulación (Apo 13:1-18).

2. El rey entonces pide que se reúnan todos los personajes importantes del imperio en la llanura de Dura en un día determinado (Dan 3:2).

3. Cuando llega el día de la dedicación había una orquesta preparada (Dan 3:5).

4. Se les ordena que, en cuanto que empiece a sonar la música, todos deben arrodillarse y adorar la estatua (Dan 3:4-5).

5. No cumplir con lo ordenado significaría la muerte inmediata en un horno de fuego. Sin duda alguna los reunidos pudieron ver las temibles llamas salir del horno de fuego. Los romanos ejecutaban a los malhechores mediante la crucifixión, los judíos por medio de la lapidación, y los babilonios quemándolos, (véase Jer 29:22.) Este fue indudablemente el altar más persuasivo de la historia: arrodillarse o ser quemado.

B. La posición hebrea (Dan 3:8-23).

1. Sadrac, Mesac y Abed-nego permanecieron de pie durante la «invitación», de lo cual dieron parte al rey sus celosos policías (Dan 3:8-12).

2. Aquellos tres hombres jóvenes fueron llevados ante Nabucodonosor mismo quien les dio una última oportunidad de arrodillarse. (Daniel no estaba aparentemente presente en este servicio de dedicación. Sus deberes como primer ministro le obligaban a viajar bastante.) Los tres rehusaron, diciendo: «No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado» (Dan 3:16-18).

Son especialmente dignas de mención las palabras «nuestro Dios … puede libramos». Esta frase la encontramos frecuentemente en el Nuevo Testamento (Heb 7:25; Heb 2:18; Jud 1:24; Efe 3:20; 2Ti 1:12). Su testimonio fue similar al de Job (Job 13:15).

Estos tres jóvenes conocían, por supuesto, que podían echar mano de varias excusas para justificar el arrodillarse en esta ocasión.

Por ejemplo:

a. ¿Por qué no unimos al sistema? ¡No puedes luchar contra los que tienen el poder en sus manos!

b. Cooperemos con el viejo Nabuco y así le ganaremos para Cristo.

c. Perro vivo es mejor que león muerto. Mejor rojo de vergüenza que muerto. «Aquel que lucha y huye vive para luchar otro día.»

d. Nuestro líder Daniel no está aquí para ayudarnos a tomar la decisión correcta.

Podían haber usado todas estas excusas, pero Sadrac, Mesac y Abed-nego no lo hicieron, ellos habían sido criados en el conocimiento de los Diez Mandamientos de la ley de Moisés. Vendría especialmente a su mente el segundo de ellos: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza … No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…» (Éxo 20:4-5).

3. Nabucodonosor, loco de ira y totalmente descontrolado, ordena que calienten siete veces más el horno y que aquellos tres héroes hebreos sean arrojados dentro (Dan 3:19-21).

4. Los soldados cumplen la horrible orden y sucede que ellos mismos perecen accidentalmente por las quemaduras sufridas al acercarse al horno (Dan 3:22).

5. Los tres hombres caen de cabeza en el medio de las llamas infernales.

C. La presencia del Señor (Dan 3:24-30).

1. Al fin las llamas van cediendo y el enojado monarca ve algo que lo deja espantado. Maravillado se vuelve a sus consejeros y les pregunta:

«¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?» (Dan 3:24).

Después de asegurarle inmediatamente que así era, el perplejo babilonio exclamó:

«He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses» (Dan 3:25).

Aquí notamos lo siguiente:

a. Los ve paseando. De lo que se infiere que lo único que quemaron las llamas fue las ligaduras, pues estaban atados cuando los echaron al horno.

b. Ve a uno «semejante a hijo de los dioses», («Hijo de Dios», dice la versión inglesa). Nabucodonosor no era consciente de la Trinidad, pero pudo ver al Hijo de Dios, al Señor Jesucristo.

IV. Un árbol en convulsión.

A. El árbol (Nabucodonosor) está corrompido por la vanidad (Dan 4:1-27).

1. Nabucodonosor relata su sueño a Daniel (Dan 4:1-18).

a. Este capítulo lo podríamos titular «El tratado de Nabucodonosor», porque contiene su testimonio personal de aquellos sucesos que le llevaron al arrepentimiento.

b. El sueño del árbol le vino a Nabucodonosor probablemente entre los años treinta y treinta y cinco de su reinado. Daniel tenía unos cuarenta y ocho años en este tiempo. Ya habían pasado veintiocho años desde la experiencia del homo de fuego.

c. «Conviene…» (Dan 4:2), lleva implícita la idea de «pienso que es bueno que sepan». El rey quería que todos supieran lo que le había acontecido. (Véase Isa 52:7.)

d. «Yo … estaba tranquilo en mi casa» (Dan 4:4) El término hebreo aquí es raan, y es una expresión que indica prosperidad. Literalmente significa «reverdecer, estar cubierto de hojas».

e. Fue durante este momento de sosiego que tuvo este tremendo sueño. Los elementos principales son como sigue:

(1) Vio un árbol grande y frondoso que crecía en altura hasta llegar al cielo y era visto por todos. Los animales del campo se protegían bajo su sombra y las aves del cielo anidaban en sus ramas, y todos hallaban alimento abundante en él (Dan 4:10-12).

(2) Repentinamente apareció una figura angelical que ordenó que cortaran el árbol y esparcieran su fruto. Sólo dejarían la cepa atada con cadenas de hierro y de bronce. Este árbol representaba aun hombre que le fue dada la mente de un animal y permaneció en esta lamentable condición durante siete años (Dan 4:13-16).

(3) Esto tenía que hacerse para que todo el mundo supiera que «el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres» (Dan 4:17).

2. Daniel revela el significado del sueño a Nabucodonosor (Dan 4:19-27).

a. La interpretación era tan terrible que Daniel, horrorizado, permaneció una hora en silencio (Dan 4:19).

b. Después reveló los detalles:

(1) El árbol representaba en verdad a un hombre, y ese hombre era Nabucodonosor. (Cp. Dan 4:22 con 2Sa 12:7.) En la Biblia los árboles frecuentemente simbolizan varias cosas. Un árbol puede representar a un hombre (Sal 1:3; Jer 17:8; Isa 56:3). Puede representar al cristianismo (Mat 13:31-32). Y también puede representar juicio (Deu 21:23; Gál 3:13; Heb 12:2; 1Pe 2:24).

(2) El visitante celestial era un ángel vigilante que pronunció sentencia sobre el árbol. (Cp. Dan 4:23 con Mat 3:10; Luc 13:7.)

(3) No obstante, la destrucción no sería total, porque se ordenó que la cepa quedara atada con cadenas. Esto se hacía en el mundo antiguo para evitar que la cepa de un árbol cortado se agrietara, con lo cual se posibilitaba que volviera a crecer. Dios todavía tenía un propósito con Nabucodonosor.

(4) Con todo, el rey padecería durante siete años de demencia a causa de su orgullo. En este tiempo actuaría y pensaría como un animal salvaje. Esta enfermedad mental no es infrecuente y es conocida como zoantropía o licantropía. Frecuentemente el enfermo cree ser un lobo. Como ya hemos visto, esta alteración mental duraría siete años. La palabra «tiempos» (Dan 4:25) es usada para expresar unidades de años en Daniel (Dan 7:25; Dan 12:7) y en Apocalipsis (Apo 12:14).

(5) Esta aflicción solamente terminaría cuando Nabucodonosor se diera cuenta que «el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere». (Cp. Dan 4:25 con Rom 13:1.)

c. Daniel entonces le ruega al orgulloso monarca: «Tus pecados redime con justicia», pero de nada sirvió (Dan 4:27).

B. El árbol (Nabucodonosor) corregido por medio de la demencia (Dan 4:28-37).

1. El orgullo de Nabucodonosor (Dan 4:28-30).

a. Un año después, el rey se paseaba por la terraza del palacio en la ciudad capital. Notemos su arrogante jactancia. «… ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?» (Dan 4:30).

La antigua ciudad de Babilonia era ciertamente todo esto, como da testimonio de ello la siguiente descripción tomada de Lehman Strauss y otros:

Babilonia fue fundada por Nimrod, biznieto de Noé (Gén 10:8-10). Sobrevivió a una serie de conflictos y llegó a ser una de las ciudades más grandiosas y suntuosas del mundo conocido. Estaba muy bien construida y se extendía por un área de 15 millas cuadradas (unos 25 km) de lado. El río Éufrates la cruzaba diagonalmente. El famoso historiador Herodoto cuenta que la ciudad estaba rodeada por una muralla de 350 pies de alto (90 m) y 87 pies (24 m) de ancho. Sus cimientos eran de 35 pies de profundidad (más de 10,5 m) para evitar la invasión mediante túneles, y era lo suficientemente ancha como para que seis carros de caballos pudieran correr por ella.

Había alrededor de la muralla 250 torres de vigilancia ubicadas en lugares estratégicos. Por el exterior de la muralla había un foso lleno de agua procedente del río Éufrates, lo que constituía una protección adicional para la ciudad contra los ataques enemigos, pues cualquier ejército enemigo tenía que cruzar este foso antes de poder acercarse a las cien puertas de bronce de la ciudad. Pero además de ser un bastión de protección para el pueblo, Babilonia era un lugar de belleza y esplendor. Han quedado registrados en la historia sus famosos jardines colgantes como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Ubicados en una amplia zona, se elevaban a gran altura en terrazas perfectamente trazadas unas sobre otras. Los visitantes podían admirarlas ascendiendo hasta lo más alto por medio de escaleras de 10 pies (3 m) de ancho.

Estos jardines colgantes tenían desde lejos una vista imponente. La torre misma se asentaba sobre una base de 300 pies (100 m) de ancho y otros tantos de alto. El gran templo de Marduc, cercano a la Torre de Babel, era el santuario más renombrado en todo el valle del Eufrates. Albergaba una imagen de oro de Bel y una mesa de oro que en conjunto pesaban no menos de 50.000 libras (22.680 kilos). En la cúspide había imágenes de oro de Bel e Istar, dos leones de oro, una mesa de oro de 40 pies (12 m) de largo y 15 pies (4,5 m) de ancho, y una imagen de oro con figura humana de 18 pies (6 m) de alto. Babilonia era literalmente una ciudad de oro. (Véase Isa 14:4.) La ciudad tenía 53 templos y 180 altares de Istar.

2. El castigo de Nabucodonosor (Dan 4:31-33).

a. Mientras el rey pronunciaba sus orgullosas palabras, el juicio de Dios cayó sobre él y fue arrojado del palacio (Dan 4:31).

b. Notemos los tristes resultados de su vanidad:

«En la misma noche se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves» (Dan 4:33). A pesar de su condición tan desvalida, nadie le hizo daño durante estos años de demencia. Esto fue sin duda debido a la protección divina; además de que se consideraba que matar a un trastornado mental traía mala suerte. La enfermedad de Nabucodonosor le protegió de daños físicos, así como el fingimiento de locura de David en Gat le salvó la vida (1Sa 21:10-15).

c. El trastorno mental del rey es corroborado por la historia. Josefo cita a un historiador babilonio llamado Beroso quien menciona una enfermedad extraña padecida por el rey. (Josefo: Las obras esenciales, Portavoz, p. 186.) Está también el testimonio de Abydenus, el historiador griego del año 268 a.C.

3. La alabanza de Nabucodonosor (Dan 4:34-37). Nabucodonosor se humilla y recibe la múltiple bendición de Dios. Notemos estas bendiciones celestiales.

a. Recupera la salud («mi razón me fue devuelta»).

b. Recupera el reino («la majestad de mi reino»).

c. Y también su reputación («mi dignidad»).

d. Su esplendor («mi grandeza»).

e. Sus relaciones («mis gobernadores y mis consejeros me buscaron»).

f. Su retórica («Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico…»).

g. Alcanza su redención. (¿Fue salvo Nabucodonosor? Las palabras «alabo», «engrandezco» y «glorifico» son verbos activos que indican acción continuada. Es decir, Nabucodonosor continuó alabando y glorificando a Dios mucho tiempo después de su restauración. Esto difícilmente lo haría un pagano.)

IV. Una mano del cielo.

A. El banquete (Dan 5:1).

1. El rey Belsasar organizó un gran banquete para mil de las altas personalidades de la nación, y corrió el vino en abundancia. Algunos historiadores dudaron por años la realidad histórica de la existencia de Belsasar. Según los registros conocidos, el último rey de Babilonia fue Nabónido, pero hallazgos recientes han autenticado definitivamente el reinado de Belsasar en Babilonia. Exponemos a continuación algunos de los descubrimientos del arqueólogo Sir Herbert Rawlinson en el año 1854 que confirman la existencia de dicho rey:

a. Amel-Marduc, el único hijo de Nabucodonosor (llamado también Evil Merodac en 2Re 25:27; Jer 52:31-34), le sucedió en el trono en el 562 a.C.

b. Fue asesinado por su cuñado Nergal-sarezer (Jer 39:3; Jer 39:13) en agosto del 560 a.C.

c. Nergal-sarezer fue sucedido por su joven hijo Labas-Marduc en el 556 a.C.

d. Nabónido, que se había casado con una de las hijas de Nabucodonosor, le asesinó y usurpó el trono poco tiempo después. Belsasar nació fruto de esta unión. Nabónido, que reinó del 556 al 539 a.C., por alguna razón no hizo de Babilonia su capital, sino que dejó la deslumbrante ciudad y residió en Tema (Arabia). Después hizo a su hijo Belsasar corregente suyo en Babilonia. Esta situación se entrevé varias veces en Daniel capítulo 5 cuando Belsasar ofrece a Daniel el tercer lugar en el reino (Dan 5:7; Dan 5:16; Dan 5:29).

2. La fiesta no pudo ser organizada en un momento más inoportuno, por decir lo menos negativo, pues Babilonia llevaba ya un tiempo bajo el ataque de los medo-persas. Quizá lo hicieron para elevar la moral.

B. La osadía (Dan 5:2-4).

1. Belsasar estaba sentado en su mesa borracho, depravado y poseído por el demonio. De pronto tiene una ocurrencia horrible: se acuerda de los vasos de oro y plata que su abuelo Nabucodonosor había llevado del templo en Jerusalén, y ordena que los traigan al salón del banquete. Propone a sus invitados que beban vino en ellos y alaben a los dioses de Babilonia.

2. Estos vasos sagrados fueron originalmente mandados hacer por Salomón (1Re 7:48-51), mostrados por Ezequías (2Re 20:13), y llevados por Nabucodonosor (2Cr 36:10).

C. La pared (Dan 5:5-6).

1. Repentinamente, en medio de su borrachera, ve los dedos de una mano que escribe sobre la pared cercana a su mesa. Belsasar se quedó aterrorizado. Se nos dice: «Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra» (Dan 5:6). Cambió radicalmente.

2. «El rey gritó en alta voz» pidiendo ayuda, pero ya era demasiado tarde. Pronto experimentaría personalmente las dolorosas palabras de Pro 1:24-27. Diez siglos antes de esto un grupo de hechiceros egipcios hablaron acerca de esta mano del cielo en relación con las terribles plagas que ellos no habían podido evitar.

Leemos:

«Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste…» (Éxo 8:19).

D. El llamado (Dan 5:7-23).

1. Belsasar se vuelve a la astrología en su hora de mayor necesidad. ¡Qué poco ha cambiado la naturaleza humana! Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica hay quince millones de personas que toman la astrología seriamente.

2. Pero este hombre pronto descubrió que la astrología no es el bálsamo de Galaad. Ningún horóscopo jamás escrito puede curar la herida del corazón humano. Sus sabios no pudieron ayudarle, y esto nos señala el tercer fracaso en el libro de Daniel.

3. Por fin, por consejo de la reina (probablemente su madre Nitocris), Belsasar llamó a Daniel (Dan 5:10-15).

4. El rey le ofreció ser el tercero en el reino si le interpretaba aquella misteriosa escritura (Dan 5:16).

5. Daniel está dispuesto a hacerlo pero rechaza las ofertas reales. Sin embargo, antes de interpretarle el mensaje, el anciano profeta repasa el impío historial de Belsasar.

a. Nabucodonosor, el abuelo de Belsasar, había dejado un buen ejemplo para este joven nieto cuando se volvió a Dios después de su trastorno mental (Dan 5:18-21).

b. El lo sabía, pero deliberadamente lo había rechazado y había endurecido su corazón (Dan 5:22-23). (Véase también Pro 29:1.)

c. Belsasar había estado jugando con su alma inmortal, pues hasta el aire que respiraba provenía del Dios que él había blasfemado y rechazado (Dan 5:23).

E. El escrito (Dan 5:24-29).

1. Contenía un triple mensaje de Dios para Belsasar.

a. «Mene, Mene». Dios había medido los días de su reinado y le había puesto fin. Belsasar no siguió el sabio consejo de Moisés cuando oró: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Sal 90:12). El triste final de Belsasar debe compararse con el conmovedor testimonio de Pablo antes de su muerte (2Ti 4:1-22).

b. «Tekel» había sido pesado en la balanza de Dios y estaba falto. En contraste podemos ver el testimonio de David en el Sal 23:1 : «Nada me faltará.» Belsasar no pesaba lo suficiente moralmente.

c. «Peres» («Uparsin» es el plural de esta palabra): tu reino ha sido divido y dado a los medos y persas.

F. La caída (Dan 5:30-31)

1. Herodoto, el historiador griego, nos dice que el ejército babilonio se desplazó primeramente al norte para frenar el avance de los medo-persas, pero tuvo pronto que refugiarse tras las murallas de Babilonia. Ciro procedió entonces a desviar al río Eufrates de su curso normal, bajo las murallas de la ciudad, canalizando el agua hacia un estanque que habían cavado. Jenofonte, otro historiador griego, señala que los medo-persas entraron en la ciudad cuando los babilonios estaban borrachos en una orgía.

2. Belsasar fue ejecutado aquella misma noche y la ciudad quedó en poder de un anciano medo de sesenta y dos años llamado Darío.

3. El profeta Isaías predijo la caída de Babilonia doscientos años antes (Isa 21:1-10).

VI. El foso de los leones.

A. Una intriga diabólica (Dan 6:1-9).

1. Darío, el medo, se dedicó inmediatamente a reorganizar y consolidar el fantástico nuevo reino que había adquirido. Dividió el reino en 129 provincias, cada una bajo la dirección de un gobernador (sátrapas). Estos gobernadores eran responsables ante tres ministros, de los que Daniel era uno de ellos. Se han producido algunos interrogantes históricos acerca de la identidad de Darío, y hasta la fecha se han dado tres explicaciones principales:

a. Que era realmente Ciro pero con nombre diferente.

b. Que era Cambises el hijo de Ciro.

c. Que era un «consejero especial» llamado Gubaru, nombrado por el gran rey Ciro para gobernar la ciudad en su nombre. Este tercer punto de vista parece ser el más lógico.

2. Daniel, que tenía ahora más de ochenta años, había sido bendecido con tantos dones y habilidades que Darío estaba pensando en ponerle por encima de los otros dos ministros (Dan 6:3).

3. Esto enfureció tanto a ambos ministros y a los gobernadores que tramaron la forma de quitarle de en medio (Dan 6:4).

4. Incapaces de encontrar nada malo en su vida civil, se propusieron atraparlo usando su vida religiosa (Dan 6:5).

5. Convencen a Darío para que firme un decreto válido por treinta días durante los cuales todos debían dirigir sus oraciones únicamente al rey. (Dan 6:6-9).

B. Un hombre en oración (Dan 6:10-20).

1. Daniel se entera de la promulgación del decreto y sin duda lo vio como el sucio manejo de sus colegas para atraparle. Pero aquel anciano luchador continuó orando a Dios como siempre. Notamos que:

a. Mantuvo sus ventanas abiertas. Cerrarlas hubiera sido una cobardía. Abrirlas (si esa no hubiera sido antes su costumbre) habría sido una sandez.

b. Continuó orando tres veces al día, en la mañana, al mediodía y en la tarde.

c. Se arrodilló. Esta es quizá la postura más común que encontramos descrita en la Biblia.

d. Miraba hacia Jerusalén. Salomón había enseñado a hacerlo así en su oración de dedicación del templo (1Re 8:44-48; 2Cr 6:36-39).

2. Estos depravados cazadores que habían puesto la trampa veían ahora a su víctima dentro de ella, y corrieron jubilosos a Darío para dar el golpe de muerte. El se dio cuenta de que le habían usado, y buscó desesperadamente un agujero por donde escapar en la inmutable ley de los medas y los persas; pero todo resultó en vano (Dan 6:11-15).

3. Daniel es arrestado y arrojado en un foso de hambrientos leones. En la Biblia se pinta frecuentemente al diablo como un león rugiente. (Véanse Sal 10:9; Sal 57:4; 2Ti 4:17; 1Pe 5:8; Dan 6:16.)

4. Después de sellar la entrada del foso con su propio anillo, Darío regresó al palacio y pasó una noche miserable sin poder dormir (Dan 6:17-18).

5. En la madrugada del siguiente día corrió al foso y ordenó que removieran la piedra que habían puesto sobre la entrada, y con voz triste llamó: «… Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?» (Dan 6:20).

C. Un bando celestial (Dan 6:21-28).

1. De la negrura de aquel foso de juicio sale un voz clara y gozosa:

«Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti» oh rey, yo no he hecho nada malo» (Dan 6:21-22).

Pedro y Pablo tenían sin duda esta tremenda experiencia en mente cuando escribieron: «Que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones» (Heb 11:33).

«De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien» (1Pe 4:19).

El mismo mensajero celestial que había salvado a los tres amigos de Daniel en el horno había protegido ahora al profeta en el foso.

2. La reacción del rey fue doble: estaba contento y furioso.

a. Se regocijó en la salvación de Daniel y firmó un decreto ordenando a todos los ciudadanos del reino que consideraran al poderoso Dios de Judá (Dan 6:23, Dan 6:25-27).

b. Se vengó inmediatamente de aquellos que habían jugado con él y ordenó que ellos y sus familias fueran arrojados al mismo foso de leones. Sus cuerpos fueron descuartizados y devorados al instante por las hambrientas fieras (Dan 6:24). La ley de Persia era mucho más severa que la de los hebreos. (Véanse Eze 18:20; Deu 24:16; 2Re 14:6; 2Cr 25:4; Jer 31:29-30.)

VII. Los reinos sin Dios y el reino de Dios.

A. Nabucodonosor, el león babilonio (Dan 7:4), y también la cabeza de oro en Dan 2:32.

1. Daniel contempla en esta visión los mismos cuatro reinos impíos y el reino decisivo de Dios que Nabucodonosor había soñado en el capítulo Dan 2:1-49. Pero él lo ve ahora desde una perspectiva totalmente diferente. Como ya ha sido señalado, el hombre puede ver sus reinos con el brillo de metales como el oro y la plata, pero Dios los ve como bestias salvajes y devoradoras.

2. Daniel ve una gran tormenta en un gran océano con cuatro vientos soplando en cada dirección. (Véanse Apo 7:2; Efe 2:2; Efe 6:12.) Estos vientos pueden indicar fuerzas satánicas.

3. La primera bestia simboliza a Nabucodonosor y a Babilonia.

a. Era semejante a un león. (Véanse Jer 4:7; Jer 49:19; Jer 50:17; Jer 50:43-44.)

b. Tenía alas de águila. (Véanse Jer 48:40; Jer 49:22; Lam 4:19; Eze 17:3; Hab 1:8.) Nabucodonosor mostró estas alas en la batalla de Carquemis en el 605 a.C.

c. Esas alas fueron arrancadas. Véase Dan 4:33 (las alas de Nabucodonosor), y Dan 5:31 (las alas de Babilonia).

B. Ciro, el oso persa (Dan 7:5), y también el pecho y los brazos de plata en Dan 2:32.

1. Este oso se alzaba más de un lado que del otro, refiriéndose probablemente a la parte persa más fuerte de la alianza medo-persa.

2. Tenía tres costillas en su boca, una referencia a Babilonia, Egipto y Lidia, las tres naciones que Persia había conquistado.

3. Devoraría mucha carne. El rey persa Jerjes capitaneó un ejército de más de un millón y medio de hombres y 300 barcos durante su invasión a Grecia.

C. Alejandro Magno, el leopardo griego (Dan 7:6), fue también el vientre y muslos de bronce del Dan 2:32.

1. Era realmente como un leopardo. Alejandro viajó más rápido y conquistó más tierra que ningún otro hombre en la historia conocida.

2. Tenía cuatro cabezas. Después de su muerte a los treinta y dos años, su reino cayó en manos de sus cuatro generales.

D. El pequeño cuerno, el imperio romano (Dan 7:7-8), y también las piernas de hierro y los pies de hierro y barro del Dan 2:33.

1. En el 476 d.C. este monstruo se «retiró» a su cubil por un tiempo para invernar.

2. Será despertado en forma de diez naciones durante la tribulación por el pequeño cuerno, que no es otro que el Anticristo. Es llamado el hombre de pecado en 2Ts 2:3-4 y la bestia del mar en Apo 13:1.

3. El Anticristo derrotará a tres de estos diez reinos (cuerno) en su ascensión al poder (Dan 7:8).

4. Ejercerá un gobierno universal durante los últimos tres años y medio de la tribulación (Dan 7:25). (Véanse también Apo 13:5; Mat 24:21.)

5. Derramará sangre sobre la tierra en una forma sin precedentes (Dan 7:7-19).

6. Oprimirá a los santos de Dios (Israel) (Dan 7:25). (Véase también Apo 12:13.)

7. Intentará cambiar la ley y las estaciones (Dan 7:25).

8. Blasfemará contra Dios (Dan 7:25). (Véase también Apo 13:5-6.)

9. Será derrotado en la venida de Cristo y su cuerpo será echado a las llamas del infierno (Dan 7:11).

E. Jesucristo, el Rey de reyes (Dan 7:13-14), y también la Piedra demoledora del Dan 2:34.

1. Viene en las nubes para reclamar su legítima herencia terrenal (Dan 7:13). Nuestro Señor advirtió al impío sumo sacerdote de Israel acerca de esta venida durante el juicio injusto que le llevó al Calvario (Mar 14:61-62).

2. El Padre le da su trono universal y eterno, el Anciano de días (Dan 7:9-14). Esta es la única descripción de Dios en la Biblia, y se corresponde con la descripción que Juan hace de Jesús en Apo 1:9-18. Tanto David (Sal 2:6-9) como el ángel Gabriel (Luc 1:32) predicen que Jesús recibiría este trono del Padre.

3. Daniel ve a continuación un río de fuego que procede del trono (Dan 7:10). Esta corriente de juicio (Heb 12:29; Isa 66:15-16; 2Ts 1:8) se tornará más tarde en una fuente de bendiciones cuando se complete el juicio del gran trono blanco (Apo 22:1).

4. Millones de ángeles permanecían en su presencia y servían al Anciano de días y a su Hijo (Dan 7:10). (Una cifra igualmente incontable de ángeles es mencionada en Apo 5:11; Sal 68:17; Heb 12:22.)

5. Cientos de millones aparecen delante de él listos para ser juzgados, y los libros son abiertos (Dan 7:10). (Véase también Apo 20:11-15.)

VIII. Los cuernos de los paganos.

A. Un camero de dos cuernos (Persia, representada por Darío III) (Dan 8:1-4).

1. Daniel en su visión se ve a sí mismo en la fortaleza de Susa, una ciudad a unas 230 millas (unos 360 km) al este de Babilonia y a unas 120 millas (unos 190 km) al norte del golfo Pérsico.

2. Ve a un camero victorioso que viene del este y que se abre camino hacia el oeste, norte y sur. Esto, por supuesto, representa las conquistas persas que incluyen a Siria (oeste), Armenia (norte) y Egipto (sur). Marcelino, un historiador del siglo IV, declara que el gobernante persa llevaba la cabeza de un carnero cuando estaba frente a su ejército.

B. Un macho cabrío (Grecia, representada por Alejandro Magno) (Dan 8:5-8).

1. Daniel ve después un macho cabrío que viene del oeste corriendo en dirección al carnero, a quien atacó derribándolo a tierra y pisoteándolo.

2. Esta profecía del carnero y del macho cabrío nos permite mirar con microscopio el conflicto entre la segunda y tercer potencias mundiales en la lucha del Este y Oeste, de Oriente y Occidente, de Asia y Europa. Se han descubierto dibujos históricos que representan a un macho cabrío cornudo como símbolo de los antiguos ejércitos griegos.

3. Se nos dice que el macho cabrío corrió contra el camero «con la furia de su fuerza». La motivación detrás de la cruzada de Alejandro Magno era aplastar al odiado persa que había invadido Grecia. Como ya indicamos anteriormente, venció a los persas en tres ocasiones separadas:

a. En Gránico en el 334 a.C.

b. En Iso en el 333 a.C.

c. En Arbelas en el 331 a.C.

Podemos agregar aquí una nota histórica interesante. Nos dice Josefo que Juddua, el sumo sacerdote de Israel, revestido de toda su vestimenta, se encontró con Alejandro a las afueras de Jerusalén, y mostró al conquistador griego cómo un profeta hebreo, de nombre Daniel, había predicho 225 años antes sus victorias sobre los persas. Seguidamente el sumo sacerdote le leyó Daniel capítulo Dan 8:1-27 y Alejandro cayó de rodillas y le adoró.

4. Daniel ve como de pronto este poderoso cuerno se rompe y se divide en cuatro. Alejandro murió en Babilonia en el 323 a.C., a la edad de treinta y dos años a consecuencia de una borrachera en una orgía. Su reino fue después dividido entre sus cuatro principales generales.

a. Ptolomeo se quedó con el sur, Egipto.

b. Seleuco se quedó con la sección oriental, Siria.

c. Casandro reinó en la parte occidental, Grecia.

d. Lisímaco gobernó el Asia Menor.

C. Dos pequeños reinos (Siria y el reavivado Imperio Romano, son representados por Antíoco Epífanes y el Anticristo) Dan 8:9-27. Notamos que el arcángel Gabriel interpreta todo esto para Daniel. Esta es la primera mención de él en la Biblia. (Véanse también Dan 9:21; Luc 1:19-26.)

1. El pequeño cuerno histórico: Antíoco Epífanes.

a. Era sirio.

b. Ascendió al trono en el 175 a.C. y reinó hasta el 164 a.C.

c. Era un antisemita hasta el fondo. Entró en Jerusalén y mató a más de 40.000 judíos en tres días y vendió otros tantos como esclavos. Se piensa que fue el 6 de septiembre del 171 a.C. que empezó su profanación del templo.

d. El 15 de diciembre del 168 a.C. la profanación alcanzó su máximo nivel, porque en esa fecha este idólatra sacrificó una gigantesca cerda sobre el altar de un ídolo que había erigido en el templo judío. Después forzó a los sacerdotes a tragarse la carne, hizo un caldo con el resto y la esparció por todo el templo. Finalmente se llevó los candelabros de oro, la mesa de los panes de la proposición, el altar del incienso y otras vasijas, y destruyó los libros de la Ley. Instalaron una gran imagen de Zeus (Júpiter) en el Lugar Santísimo. Todo esto fue calificado por los horrorizados judíos como la «abominación desoladora», y Jesús se refiere a ella en Mat 24:15 como el trampolín para describir las actividades del futuro Anticristo.

e. Por toda Palestina se edificaron altares a Júpiter, y los judíos fueron forzados a sacrificar en ellos. Pero en un pequeño pueblo judío llamado Modín (a unas 17 millas [27 km] al noroeste de Jerusalén), vivía un sacerdote llamado Matatías, de la casa de los asmoneos. Tenía cinco hijos y este valiente anciano no sólo rehusó adorar los ídolos de Antíoco, sino que también ejecutó osadamente al embajador religioso del rey. Así empezó la resistencia judía. Uno de sus hijos llamado Judas fue apodado «Macabeo», que significa «martillo». Durante los años siguientes, Judas logró reunir un pequeño ejército judío que presentó batalla de guerrillas a los sirios y los derrotó repetidas veces. Estas guerras se describen en dos libros apócrifos, llamados Primero y Segundo de Macabeos. El 25 de diciembre del 165 a.C., los patriotas judíos purificaron y rededicaron el templo que Antíoco había profanado. Esta fecha después se convirtió en la fiesta de la dedicación (Jua 10:22).

Nota: En Dan 8:14 se menciona un período de 2.300 días, que aparentemente empezó el 6 de septiembre del 171 a.C. y terminó el 25 de diciembre del 165 a.C. Fue, sin embargo, en base de este período que William Miller, el fundador del moderno movimiento adventista, se extravió. Contó los días como años y así llegó al 22 de octubre de 1844 como la fecha del retorno de Cristo.

f. Antíoco murió en Babilonia en el 164 a.C. después de ser completamente derrotado en una batalla.

2. El pequeño cuerno profético: el Anticristo.

El futuro enemigo de Israel hará todo lo que hizo su predecesor y mucho más. Podemos establecer la siguiente comparación entre los dos:

a. Ambos harían muchas conquistas (Dan 8:9; Apo 13:4).

b. Ambos se glorificarían a sí mismos (Dan 8:11; Apo 3:15).

c. Ambos serían maestros de la mentira (Dan 7:25; 2Ts 2:10).

d. Ambos ofrecerían un falso «programa de paz» (Dan 8:25; 1Ts 5:2-3).

e. Ambos odiarían y perseguirían a Israel (Dan 8:25; Apo 12:13).

f. Ambos profanarían el templo (Dan 8:11; Mat 24:15).

g. Ambos estarían vigorizados por Satanás (Dan 8:24; Apo 13:2).

h. Ambos se mostrarían activos en el Medio Oriente por siete años (Dan 8:14; Dan 9:27).

i. Ambos hablarían contra el Señor Dios (Dan 8:25).

j. Ambos serían completamente derrotados por Dios (Dan 8:25; Apo 19:19-20).

IX. El secreto de las setenta veces siete.

A. Daniel: la oración de un profeta (Dan 9:1-19).

1. Este es uno de los grandes capítulos de toda la Biblia. Tiene un tema doble: el de la oración y el de la profecía. En este momento Daniel tenía unos ochenta y cinco años.

2. Daniel estaba leyendo el libro del profeta Jeremías (el anciano profeta había quedado probablemente como el guardián oficial de varios libros del Antiguo Testamento después de la destrucción del templo) y recordó que Dios había determinado que Jerusalén permanecería desolada durante setenta años (Jer 25:11; Jer 29:10).

3. Empezó entonces una intensa y prolongada oración a Dios concerniente a sus pecados personales y a los pecados nacionales de Israel que ante todo habían causado la cautividad. Su oración estuvo acompañada de ayuno, cilicio y ceniza (Dan 9:1-3). Estas tres acciones eran las acostumbradas en aquellos días cuando se sentía auténtica contrición de corazón. (Véanse Esd 8:23; Neh 9:1; Est 4:1-3; Est 4:16; Job 2:12; Jon 3:5-6.)

4. Le recuerda a Dios su pacto (Dan 9:4), posiblemente estaba pensando en el pacto abrahámico (que les prometía la tierra de Palestina para siempre) (Gén 12:7; Gén 13:14-17; Gén 15:7; Gén 15:18-21; Gén 17:8), y el pacto davídico (que garantizaba a Israel un rey y un reino eternos) (2Cr 13:5; 2Sa 7:12-16; 2Sa 23:5).

5. Contrasta la gracia y la bondad de Dios con la inmoralidad e idolatría de Israel (Dan 9:5-9).

6. Menciona a los reyes de Judá (Dan 9:8). Dos de ellos habían sido llevados cautivos a Babilonia junto con mucha gente del pueblo.

7. Está totalmente de acuerdo en que Judá tiene lo que se ha merecido, y que Dios les dijo la verdad cuando les advirtió acerca de la desobediencia y el castigo (Dan 9:12-14). (Véase Lev 26:1-46.)

8. Termina su oración encomendándose completamente él y su pueblo a la gracia multiforme de Dios: «… porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias» (Dan 9:18).

B. Gabriel: la profecía de un ángel (Dan 9:20-27).

Cuando Daniel estaba todavía orando, Dios envió al arcángel Gabriel a ministrarle y a explicarle la profecía más importante, más sorprendente y más profunda de toda la Palabra de Dios. Para otro ejemplo de cómo Dios contesta incluso mientras su hijo está orando, véase Gén 24:15. Nótese el mensaje del arcángel en Dan 9:24-27. Vamos ahora a considerar esta importante profecía preguntándonos e intentando responder seis preguntas clave.

1. ¿A quién se refiere esta profecía? Se refiere a Israel.

2. ¿Qué quiere decir mediante la expresión «setenta semanas»? En su curso por correspondencia del libro de Daniel, el doctor Alfred Martin, del Instituto Bíblico Moody, escribe las siguientes provechosas palabras:

«La expresión que traducimos “setenta semanas” significa literalmente “setenta veces siete”. Aparte del contexto uno nunca sabría cuáles eran las “siete”. Tendríamos que preguntar ¿qué siete? Esta expresión hebrea sería tan ambigua como si nosotros dijéramos en castellano: “Fui a la tienda y compré una docena.” ¿Una docena de qué? Uno de los principios básicos de interpretación es que siempre debemos interpretar a la luz del contexto, es decir, a la luz del pasaje en donde la declaración aparece. Al investigar este contexto, recordando que la visión fue dada en respuesta a la oración, notamos que Daniel había estado leyendo en Jeremías que Dios iba a permitir que la desolación de Jerusalén durara setenta días (Dan 9:2). Esta es la clave. A Daniel se le dice en realidad: “Sí, Dios va a llevar a cabo los setenta años de cautividad; pero ahora te está mostrando que toda la historia del pueblo de Israel se va a consumar en el período de setenta veces siete años.”» (Daniel, the Framework of Prophecy, pp. 85, 86.)

Para clarificar más el significado de las setenta semanas, deberemos de notar que Israel tenía en su calendario no sólo una semana de siete días (como se indica en Éxo 23:12), sino también una «semana» de siete años (Lev 25:3-4; Lev 25:8-10; Gén 29:27-28). En otras palabras, Dios le está diciendo aquí a Daniel que él va a continuar tratando con Israel por otros 490 años antes de que aparezca la justicia eterna.

Para resumir este punto en particular:

a. Israel tenía que permitir que su tierra reposara cada siete años (Lev 5:1-4).

b. Este mandamiento fue desobedecido (Lev 26:33-35; Jer 34:12-22; 2Cr 36:21).

c. Como resultado, la nación había acumulado durante un período total de 490 años, una deuda de reposo de la tierra de setenta años.

d. Daniel sabía todo esto y estaba orando acerca de ello. Reconoció que los setenta años de cautividad representaban los setenta años en los que aquellas violaciones habían acontecido.

e. Gabriel le dice ahora que el pueblo tenía que pasar por otro período, similar en extensión (490 años) a aquel que había hecho el destierro necesario.

3. ¿Cuándo iba a empezar el período de las setenta semanas? Empezaría con la orden de reedificar las murallas de Jerusalén. Los dos primeros capítulos de Nehemías nos informan que esta orden fue dada durante el año veinte de la ascensión al trono de Artajerjes. La Enciclopedia Británica establece esta fecha en el 14 de marzo del 445 a.C.

4. ¿Cuáles son los períodos distintivos mencionados dentro de la profecía de las setenta semanas y qué iba a ocurrir en cada período?

a. Primer período.

Siete semanas (cuarenta y nueve años), desde el 445 al 396 a.C. El suceso clave durante este período fue la reconstrucción de las murallas y de las calles de Jerusalén «en tiempos angustiosos». Esto sucedió literalmente. (Véase Neh 2:1-20; Neh 3:1-32; Neh 4:1-23; Neh 5:1-19; Neh 6:1-19.)

b. Segundo período.

Sesenta y dos semanas (434 años), desde el 396 a.C. al 30 d.C. Al final de este segundo período el Mesías sería crucificado. (Véanse Mat 27:1-66; Mar 15:1-47; Luc 23:1-56; Jua 19:1-42.)

Sir Robert Anderson, el brillante erudito británico y estudioso de la Biblia, ha convertido los dos primeros períodos en su número exacto de días. Esto lo ha hecho multiplicando 483 (la suma de los años de los dos primeros períodos) por 360 (los días del año bíblico, como se señala en Gén 7:11-24; Gén 8:3-4).

El total del número de días en las primeras sesenta y nueve semanas (o 483 años) es 173.880. Anderson entonces señala que si empezamos a contar desde el 14 de marzo del 445 a.C. y vamos avanzando en la historia, estos días llegan hasta el 6 de abril del 32 a.C. (Robert Anderson, El príncipe que ha de venir, Editorial Portavoz, p. 143.)

Fue exactamente en este día que Jesús hizo su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén. Sin duda nuestro Señor debió tener la profecía de Daniel en mente cuando dijo:

«¡Oh, si tú también conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos» (Luc 19:42).

Fue en este mismo día, por supuesto, que los fariseos planearon la muerte de Cristo (Luc 19:47).

Esto quiere decir que Daniel, que escribió cinco siglos y medio antes, predijo correctamente el día de la presentación y del rechazo de Cristo.

c. Tercer período.

Una semana (siete años) desde el rapto hasta el milenio. Al principio de este período, el Anticristo establecerá su pacto con Israel y empezará su terrible baño de sangre. Al final de la última semana (y de todo el período de las setenta semanas) el verdadero Mesías aparecerá y establecerá su perfecto milenio.

5. ¿Transcurren las setenta semanas en forma continua? Es decir, ¿hay brechas en esos 490 años, o transcurren sin pausa hasta que se completan?

La teología dispensacionalista enseña que estas «semanas» no van pasando en forma continuada, sino que ha habido un espacio o paréntesis de casi 2000 años entre la semana sesenta y nueve y la setenta. Esta cronología puede asemejarse a un partido de baloncesto de setenta minutos. Durante sesenta y nueve minutos el partido se ha jugado a un ritmo intenso y continuado, pero entonces el árbitro, por alguna razón, pide tiempo (suspensión momentánea del partido) cuando el reloj marca que falta solamente un minuto para terminar. Nadie sabe con seguridad cuándo comenzará de nuevo la acción, pero en algún momento el árbitro va a entrar a la cancha y hacer sonar su silbato. En ese momento los equipos se van a reunir de nuevo para jugar el último minuto que les queda.

Dios ha entrado en la historia y ha parado el reloj de la profecía en el Calvario. Esta divina «suspensión momentánea» ha durado ya veinte siglos, pero el Redentor pronto va a hacer sonar la trompeta y la «semana» final de la acción tendrá lugar en la tierra.

6. ¿Ofrece la Biblia otros ejemplos de brechas de tiempo en el programa divino? Realmente sí. Hay al menos tres casos en los que podemos encontrar espacios de muchos siglos en un corto párrafo.

a. Isa 9:6-7.

En la primera parte del versículo Zac 9:6 encontramos una brecha de al menos veinte siglos separados por un coma. La frase «hijo nos es dado» se refiere a Belén, mientras que las palabras «y el principado sobre su hombro» señalan hacia el milenio.

b. Zac 9:9-10.

El versículo Zac 9:9 es una referencia clara a la entrada triunfal de nuestro Señor, pero el versículo Zac 9:10 apunta hacia el milenio.

c. Isa 61:1-2.

En el versículo Isa 61:2 de este pasaje, el ministerio terrenal de Cristo («proclamar el año de la buena voluntad de Jehová») y la tribulación («el día de venganza del Dios nuestro») aparecen separados por una sola coma. Es extremadamente importante notar que cuando Jesús leyó este pasaje durante su sermón en Nazaret, terminó su lectura en esta coma, porque el «día de venganza» no era el propósito de su primera venida. (Véase Luc 4:18-19.)

Como un breve resumen final de las setenta semanas podemos notar:

7. Los seis logros principales de las setenta semanas:

a. Terminar con todas los pecados y transgresiones humanas, especialmente los de la nación de Israel (Hch 3:13-16; Hch 28:25-31; Eze 37:23; Rom 11:26-27).

b. Hacer reconciliación por el pecado. Esto fue hecho en el Calvario cuando el Mesías fue crucificado (2Co 5:18-20).

c. Vindicar a todos los verdaderos profetas mediante el cumplimiento de sus profecías.

d. Demostrar la incapacidad del diablo para gobernar correctamente este mundo.

e. Destruirle a él y a su principal agente, el anticristo (Apo 19:20; Apo 20:10).

f. Iniciar el milenio (Sal 45:3-7; Isa 11:3-5; Jer 23:3-8).

8. Los tres períodos principales de las setenta semanas (490 años).

a. Primer período (cuarenta y nueve años, o siete semanas), del 445 al 396 a.C.

b. Segundo período (434 años, o sesenta y dos semanas), del 396 a.C. al 32 d.C.

c. Un período de suspensión temporal (que ya ha durado casi veinte siglos). Esta brecha en el tiempo entre la semana sesenta y nueve y la setenta no fue revelado y, por tanto, desconocido para los profetas del Antiguo Testamento. (Véanse Efe 3:1-10; 1Pe 1:10-12.)

d. Tercer período (siete años, o una semana), desde el rapto hasta el milenio.

9. Los dos personajes principales de las setenta semanas:

a. El Mesías: el Señor Jesucristo.

b. El príncipe que vendrá: el inicuo Anticristo.

X. El conflicto en los lugares celestiales.

A. Un hombre afligido (Dan 10:1-4).

1. Daniel había apartado un tiempo de tres semanas para estar a solas con Dios. Durante este período se privó de tomar alimento, de beber vino y de ungirse. Esto último lo hacían generalmente a diario para protegerse del candente sol del desierto.

2. Debieron haber varias razones que propiciaron este tiempo de dolor.

a. A causa de los pecados de su pueblo:

b. Debido al largo período de sufrimiento (490 años) que su pueblo debía todavía soportar (capítulo Dan 9:1-27).

c. Debido al número tan mezquino (alrededor de 40.000) de judíos que habían elegido regresar con Zorobabel. Ya habían pasado dos años desde que Ciro promulgara el decreto (Esd 1:1-4) permitiéndoles volver a Jerusalén.

d. A causa de las dificultades que estaban experimentando aquellos que habían regresado. Nota: Dios aparentemente había negado a Daniel la oportunidad del regreso, debido quizá a su avanzada edad (alrededor de los noventa) y también al hecho de que su alta posición en el gobierno podía servir para ayudar al remanente que había regresado.

B. Un ángel en servicio (Dan 10:5-21).

1. La descripción de un ángel (Dan 10:5-9).

a. Daniel inmediatamente empezó a palidecer a y debilitarse por el espanto de tan deslumbrante visión. Algunos creen que este ángel tuvo que ser el Señor Jesús. Aunque encontramos una descripción similar en Apo 1:12-16, no parece que podamos identificar al ángel en Daniel con Cristo. En Dan 10:13 se nos dice que el ángel tuvo que llamar a Miguel, otro ángel, para que le ayudara. Es obvio que el Señor no habría necesitado ayuda.

b. Los hombres que estaban con Daniel se llenaron también de espanto, aunque ellos no vieron la visión que contempló Daniel (Dan 10:7). (Tenemos un evento similar en Hch 9:7-8.)

2. La declaración del ángel (Dan 10:10-19).

a. Se le había opuesto el príncipe de Persia (Dan 10:13). ¿Quién era este príncipe? Notamos rápidamente que:

(1) Era poderoso, pues él solo bloqueó a uno de los ángeles más poderosos del cielo por veintiún días.

(2) Era un perverso, pues opuso resistencia al mensajero de Dios. Era quizá un demonio de alto rango asignado por Satanás a Persia para controlar la actividad diabólica en aquel reino. (Véanse también Jua 12:31; Jua 14:30; Jua 16:11; Mat 9:34; Mat 12:24; Isa 24:21.)

b. Fue ayudado por el arcángel Miguel (Dan 10:13). Este es el otro arcángel que aparece en la Biblia. Es mencionado tres veces en el Antiguo Testamento (Dan 10:13, Dan 10:21; Dan 12:1) y dos en el Nuevo Testamento (Jud 1:9; Apo 12:7). Esto fue, sin embargo, algo mutuo, porque el ángel que aparece aquí ayudó una vez a Miguel. (Véase Dan 11:1.)

Tenemos aquí levantado momentáneamente el velo de la guerra que se lleva a cabo en los lugares celestiales entre demonios, ángeles y creyentes. (Véanse los siguientes pasajes: 2Co 10:3-5; Efe 6:12; Rom 8:38; Efe 1:21; Efe 3:10; Col 2:15.)

El ángel después procede a confortar, reafirmar, fortalecer e instruir a Daniel acerca del final de los tiempos.

3. El deber del ángel (Dan 10:18-19).

4. La determinación del ángel (Dan 10:20-21).

El ángel era consciente al regresar a Dios de que no sólo volvería a enfrentársele el demonio persa, sino ahora también el de Grecia. Satanás estaba aparentemente proveyendo refuerzos enviando a la batalla al que tenía designado para el Imperio Griego. Pero el ángel se sentía seguro sabiendo que una vez más tendría la ayuda de Miguel.

XI. Cronología de los reyes impíos. Este capítulo nos aporta el registro más detallado de la historia de toda la Biblia. Abarca sucesos que ocurrieron aproximadamente del 529 al 164 a.c. Nos describe también muchas cosas que van a ocurrir durante la futura tribulación. Pero lo asombroso es que Daniel lo escribió todo en el 540 a.c.

A. Alejandro Magno (Dan 11:1-20), incluyendo a sus predecesores y sucesores.

1. Cuatro reyes persas reinarían después de Ciro (el que reinaba cuando Daniel escribió esta parte) y el cuarto sería el más rico de todos. Así aconteció (Dan 11:2).

a. Cambises (529522).

b. Esmerdis (522521).

c. Darlo el Grande (521486).

e. Jerjes (486465) (fue, con mucho, el más rico. Véase Est 1:1-12).

2. Después de esto reinaría un rey poderoso (Dan 11:3). Este era Alejandro Magno (336323).

3. Este líder moriría inesperadamente joven. Su reino no sería para nadie de su familia, sino que se lo repartirían los extraños en cuatro partes (Dan 11:4); y eso es lo que ocurrió. Poco después de su muer te, Felipe, su hermanastro; Alejandro II, su hijo legítimo; y Hércules, su hijo ilegítimo, fueron todos asesinados y los cuatro generales de Alejandro se repartieron el imperio.

4. Ptolomeo, uno de sus generales, reinó en el sur, iniciando una nueva dinastía en Egipto, y otro general llamado Seleuco Nicator hizo lo mismo en Siria. Ptolomeo reinó del 323 al 283 a.C., y Seleuco del 304 al 281 a.C. (Dan 11:5).

5. Estos dos reyes pelearían entre sí pero más tarde sus países formarían una alianza (Dan 11:6). Egipto y Siria se aliaron en el 250 a.c. Sucedió que cuando ambos generales murieron, Ptolomeo II Filadelfo (283246), el hijo de Ptolomeo I, dio su bija Berenice en matrimonio a Antíoco II Theos (262246), nieto de Seleuco.

6. Dos años más tarde murió su padre, Ptolomeo II, y su esposo Antíoco se divorció de ella y se volvió a casar con Laodice, con la que había estado casado anteriormente.

7. Laodice, llena todavía de resentimiento, envenenó a Antíoco y mando matar a Berenice. Después proclamó a su hijo Seleuco II rey de Siria.

8. Mientras tanto en Egipto, Ptolomeo III, hermano de Berenice, sucedió a su padre en el trono. Reinó del 246 al 221 a.C.

9. Ptolomeo III invadió Siria y vengó la muerte de su hermana Berenice ejecutando a Laodice. Seleuco II huyó a Asia Menor durante la invasión egipcia.

10. Ptolomeo III saqueó a Siria y se llevó un gran botín, incluyendo 40.000 talentos de plata y 2.500 vasijas preciosas (Dan 11:8-11).

11. En el 240 a.C. Seleuco II intentó sin éxito contraatacar a Ptolomeo III en Egipto. Seleuco murió y fue sucedido en el trono por su hijo Antioco III (también conocido por el Grande). Antíoco reinó en Siria desde el 223 al 187 a.c.

12. Al fallecer Ptolomeo fue sucedido en el trono por su hijo Ptolomeo IV Filopator (221204).

13. Ptolomeo IV derrotó a Antíoco III en la crucial batalla de Rafia en el 217 a.C. En este enfrentamiento ambos bandos usaron gran cantidad de elefantes.

14. Ptolomeo IV murió en el 203 a.C., y le sucedió en el trono Ptolomeo V Epífanes (203181).

15. Antíoco III (el Grande) recuperó el control de Palestina en el 198 a.C., al ganarlo en el campo de batalla frente a Ptolomeo V a las afueras de Sidón.

16. En el 193 a.C. Antíoco el Grande dio a su hija Cleopatra en matrimonio a Ptolomeo V. (Nota: ésta no fue la famosa Cleopatra de la historia, que no apareció en el escenario hasta el 69 aC.) La razón de este casamiento era prevenir la intervención egipcia cuando él entrara en guerra con Roma. También esperaba que Cleopatra cuidara de los intereses sirios en Egipto, porque planeaba secretamente invadir ese país. Pero Cleopatra se comportó como una esposa leal.

17. Antíoco III (el Grande) contó en este tiempo con la presencia en su corte de Aníbal, el renombrado general cartaginés derrotado por Roma que se hallaba refugiado en Siria. Juntos invadieron Grecia, pero en el 188 a.C. fueron expulsados completamente de esa parte del mundo por Roma.

18. Los grandes planes de Antíoco no pudieron prosperar. Murió en el 187 a.C. (Dan 11:19).

19. Le sucedió su hijo mayor Seleuco IV Filopator (187176), quien fue asesinado por su propio primer ministro (Dan 11:20).

B. Antíoco Epífanes (Dan 11:21-35).

1. Fue el más joven de los hijos de Antíoco el Grande y es inmediatamente clasificado por la Palabra de Dios como un hombre despreciable (Dan 11:21).

2. Aquellos que le conocían bien le pusieron el apodo de Epífanes («hombre loco»).

3. Practicó el engaño y pretendió ser un Robin Hood del segundo siglo (1Ma 3:28-31).

4. Derrotó en el 170 al rey egipcio Ptolomeo Filometor (181145) en una batalla al este del delta del Nilo. Este joven rey era su propio sobrino, pues era hijo de su hermana Cleopatra.

5. Ptolomeo perdió esta batalla porque fue traicionado por algunos de sus propios amigos que se sentaban a su mesa (Dan 11:26).

6. Antíoco se llevó después a su sobrino a Siria y pretendió ser su amigo, pero ni el tío ni el sobrino se fiaban uno del otro (Dan 11:27).

7. Antíoco tenía la esperanza de apoderarse de Egipto, pero fue frenado por las poderosas legiones romanas (Dan 11:30).

8. Frustrado descargó su ira salvaje sobre la ciudad de Jerusalén (Dan 11:28-35).

C. El Anticristo (Dan 11:36-45).

1. Hará todo conforme a su antojo y voluntad egoísta (Dan 11:36). (Véanse también Apo 13:7; Apo 17:13.)

2. Se ensalzará a sí mismo y dirá ofensas terribles contra Dios (Dan 11:36). (Véanse también 2Ts 2:4; Apo 13:6.) La expresión «hablará maravillas» que aparece en este versículo, significa literalmente «cosas increíbles, terribles». El anticristo va a proferir blasfemias increíbles contra Dios, insultos que nadie podía pensar ni se atrevería jamás a decir.

3. Dios le permitirá prosperar durante la tribulación (Dan 11:36). (Véanse también Apo 11:7; Apo 13:4-7, Apo 13:10.) La frase «porque lo determinado se cumplirá», nos recuerda, no obstante, que Dios está todavía en completo control, aun durante el terrible reinado de ese monstruo.

4. «Del dios de sus padres no hará caso» (Dan 11:37). Algunas versiones de la Biblia traducen la palabra dios en plural y parece que así debe ser. El Anticristo tramará venganza contra toda religión organizada. En realidad será él quien destruya a esa gran ramera, la sanguinaria Babilonia, que es esa super iglesia mundial. (Véase Apo 17:5-6.)

5. No tendrá deseo de mujeres (Dan 11:37). Se han formulado tres teorías para explicar esta frase.

a. El deseo normal de amor, matrimonio, sexo (véase 1Ti 4:3).

b. Aquellas cosas que caracterizan a las mujeres, tales como misericordia, bondad, amabilidad.

c. El deseo de las mujeres hebreas de ser la madre del Mesías (1Ti 2:15).

6. Su dios será el dios de las fortalezas (Dan 11:38). El Anticristo gastará todos sus recursos en programas militares.

7. En los últimos días de la tribulación será atacado por el rey del sur (Egipto) y por el rey del norte (Rusia) (Dan 11:40). Según Eze 38:1-23; Eze 39:1-29, estas dos naciones, especialmente Rusia, serán destruidas por Dios mismo sobre los montes de Israel.

8. Después de la derrota de Rusia, el Anticristo ocupará Palestina (Dan 11:41), pero no ocupará Edom ni Moab. Algunos creen que Dios no le permitirá dominar estas áreas porque Petra está ubicada allí, la ciudad montañosa donde se refugiará el remanente judío para protegerse del anticristo en los últimos días de la tribulación. (Véase Apo 12:14.)

9. Nada más establecer su dominio, el Anticristo marchará a Egipto y lo controlará también (Dan 11:42-43).

10. Mientras está en Egipto le llegan noticias alarmantes del este y del norte (Dan 11:44). No se indica la naturaleza exacta de estas noticias. Se han formulado varias sugerencias:

a. Tiene que ver con información sobre un levantamiento judío. El doctor León Wood apoya esta interpretación en su libro A Commentary on Daniel (p. 313).

b. Se refiere a una vasta invasión de un ejército de 200.000.000 de soldados procedente del Lejano Oriente (Apo 9:16), bajo el liderazgo de «los reyes del este» (Apo 16:12), quienes compiten con el Anticristo por el liderazgo universal. Estas naciones serían, entre otras, China y la India. El doctor J. Dwight Pentecost sugiere esta posibilidad. (Eventos del porvenir, Editorial Vida, p. 271.)

c. Tiene que ver con noticias referentes a que miles de judíos están escapando de Jerusalén para refugiarse en Petra. El autor sugiere esta teoría como una posibilidad.

11. Regresa rápidamente y con gran furia destruye a muchos (Dan 11:44). No podemos establecer dogmáticamente la identidad de los que aquí son destruidos.

12. Aparentemente logra controlar con éxito la amenaza y establece su cuartel general en el monte de Sion. Permanece en este lugar hasta su total destrucción por el Rey de reyes al final de la tribulación (Dan 11:45). (Véase también Apo 19:11-21.)

XII. Las condiciones últimas.

A. El ministerio de Miguel (Dan 12:1).

1. Miguel es el ángel guardián de Israel.

2. Ayudará a Israel a pasar por el peor período de la historia humana desde la creación del mundo. Jesús citó este versículo cuando habló de esta hora infernal. (Véase Mat 24:21-22.) Será Miguel el que echará a Satanás de los lugares celestiales a mediados de la tribulación (Apo 12:7), y después este héroe angelical aparentemente ayudará a un tercio de la nación de Israel a escapar a Petra. (Véanse Zac 13:8-9; Apo 12:14.)

3. Estos Israelitas ya tienen sus nombres escritos en el libro de la vida. (Véanse también Éxo 32:32; Sal 69:28; Luc 10:20; Mat 24:22; Apo 20:12.)

B. Las dos resurrecciones (Dan 12:2-3). Otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamentos indican claramente que estas dos resurrecciones no sucederán al mismo tiempo, sino que están más bien separadas por un período de mil años. Ninguna de las resurrecciones aquí mencionadas se refiere al rapto.

1. La resurrección de los que heredan la vida eterna. Esto ocurrirá al principio del milenio e incluirá a todos los santos del Antiguo Testamento y a todos los mártires de la tribulación. (Véanse Job 19:25-26; Sal 49:15; Isa 25:8; Isa 26:19; Ose 13:14; Heb 11:35; Apo 20:4-6. El galardón de todos los justos ganadores de almas se menciona en Dan 12:3.

2. La resurrección de aquellos para deshonra y eterna separación. Esto acontecerá después del milenio e incluirá a todas las personas no salvas de todos los tiempos. (Véase Apo 20:5.) Nuestro Señor habla brevemente de ambas resurrecciones en Jua 5:28-29.

C. Las dos profecías (Dan 12:4).

«Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.»

Sir Isaac Newton, el gran científico y cristiano, después de leer este pasaje hace muchos años, se afirma que dijo: «Personalmente no puedo por más que creer que estas palabras se refieren al fin de mundo. Los hombres viajarán de un lugar a otro en maneras sin precedentes. Habrá inventos que permitirán a la gente viajar más deprisa de lo que lo hacen ahora.»

Esto fue escrito alrededor del 1680 d.C. Newton prosiguió especulando que esa velocidad quizá sobrepasaría las 50 millas (80 km) por hora. Unos ochenta años más tarde, Voltaire, el famoso ateo francés, leyó las palabras de Newton y replicó mordazmente: «Miren lo que la tontería del cristianismo hace de una persona que por lo demás es un hombre brillante. Aquí tenemos a un científico de la talla de Newton que escribe que los hombres pueden realmente viajar a la velocidad de 30 ó 40 millas (50 ó 60 km) por hora. ¿Se ha olvidado de que si un hombre va a esa velocidad quedará sofocado? Su corazón se pararía.»

Uno se pregunta que habría dicho Voltaire si hubiera sabido que dos siglos después que el escribió eso, el astronauta americano Edward H. White, el 3 de junio de 1965, salió de su nave espacial a más de 100 millas (150 km) sobre la tierra y cruzó los Estados Unidos de costa a costa en menos de 15 minutos, a la velocidad de 17.500 millas por hora (28.000 km/h). O que durante los vuelos a la luna el hombre excedió en doce veces la velocidad de una bala de rifle. En esta misma profecía Daniel predice una intensificación del conocimiento. Los Estados Unidos de América tiene solamente 200 años de historia, pero durante este tiempo hemos desarrollado un sistema de educación pública que ha ido desde cero hasta el presente nivel. Solo en los Estados Unidos tenemos más de 60 millones de estudiantes, asistiendo a unas 72.000 escuelas públicas elementales, 27.000 escuelas secundarias, y 1.200 escuelas superiores y universidades. Cada año gastamos más de 36.000 millones de dólares en financiar todo este sistema educativo.

D. Los tres períodos de tiempo (Dan 12:5-13).

1. Mil doscientos sesenta días («por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo», véase Dan 12:7)

a. Daniel ve a otros dos ángeles que habían estado escuchando esta conferencia profética privada que aquel poderoso ángel le estaba dando al anciano hombre de estado. Los ángeles están en verdad muy interesados en el programa de salvación de Dios (Dan 1:12), y uno de ellos repentinamente pregunta cuánto durará este terrible período de la tribulación (Dan 12:6). Parece que ninguno de los dos había escuchado los detalles de la visión de las setenta y dos semanas en Dan 9:24-27.

b. El arcángel les informa que la duración de esta horrible segunda parte de la tribulación será tanto como cueste quebrantar el orgullo y el poder de los judíos, o tres años y medio (Dan 12:7).

2. Mil Doscientos noventa días (Dan 11:12). Este período se refiere a lo mismo mencionado arriba, pero incluye treinta días adicionales. Aunque no podemos ser dogmáticos, parece razonable concluir que será necesario un mes más para llevar a cabo el juicio de separación de cabritos y corderos que se menciona en Mat 25:31-46.

3. Mil trescientos treinta y cinco días (Dan 12:12). Aquí tenemos de nuevo que a un período de tiempo se le añaden cuarenta y cinco días. ¿Para qué se van a necesitar estos cuarenta y cinco días adicionales? Quizá sea el tiempo que se precisará para establecer el sistema de gobierno del reinado de Cristo. El doctor Franklin Logsdon ha escrito las siguientes palabras que son de bastante ayuda en relación con estos setenta y cinco días adicionales al período de tres años y medio. «Nosotros tenemos en los Estados Unidos una analogía nacional que nos ayuda a entenderlo. El presidente es elegido en los primeros días de noviembre, pero no es instalado como presidente hasta el 20 de enero. Tenemos aquí un intervalo de setenta días. Durante este tiempo se ocupa del nombramiento de los miembros de su gabinete de los embajadores y de otros que van a componer su gobierno. En el período de setenta y cinco días entre el año de la gran tribulación y la coronación, el Rey de la gloria tendrá que atender probablemente a ciertos asuntos.» (Profiles in Prophecy, p. 81.)

E. Las cuatro conclusiones finales.

1. El arcángel Miguel levanta sus dos manos al cielo para dar testimonio de la veracidad de todo lo dicho (Dan 12:7). El gesto normal de levantar una mano al cielo muestra solemnidad e importancia (véanse Gén 14:22; Deu 32:40), pero aquí tenemos que son levantadas las dos manos. (Véase también Apo 10:1-6.)

2. Muchos serán limpiados (salvados) durante la tribulación (Dan 12:1); esto incluye tanto a los judíos como a los gentiles. (Véase Apo 7:1-17.)

3. Los inicuos, sin embargo, continuarán en sus malos caminos (Dan 12:10). (Véanse Apo 9:20-21; Apo 11:9-10.)

4. Daniel tenía que preservar cuidadosamente sus escritos (Dan 12:4), pero todo su significado no será revelado hasta aquel día glorioso cuando él esté junto a los demás justos esperando su recompensa (Dan 12:9, Dan 12:13).

Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz

INTRODUCCIÓN

1. Características generales

El libro hebreo-arameo de Daniel se define por la duplicidad. Hemos de señalar, en primer lugar, el uso de dos lenguas: de Dan 2:4 b a Dan 7:28 está escrito en arameo; para el resto, el autor o los autores han utilizado el hebreo. Además no hace falta ser un crítico literario para advertir la presencia de dos tipos de material narrativo: mientras los cps. Dan 1:1-21Dan 5:31-27 ofrecen al lector una serie de escenas que los críticos definen como “historietas cortesanas”, los cps. Dan 7:1-28Dan 12:1-13 están integrados por visiones entreveradas de material apocalíptico. Se trata, como se ve, de dos géneros literarios distintos. Por otra parte, los hechos narrados en ambas secciones transcurren en dos situaciones geopolíticas diversas. El trasfondo de Dan 1:1-21Dan 5:31-27 está relacionado con las experiencias vividas por los hebreos deportados a Babilonia por Nabucodonosor (587 a. C.), y no parece extenderse más allá del edicto de Ciro. Por otra parte, las visiones de Dan 7:1-28Dan 12:1-13, aunque supuestamente localizadas en el mismo período de tiempo, van más allá del horizonte histórico de Babilonia, pues penetran en los dramáticos acontecimientos históricos que jalonaron la existencia judía en la última parte del período helenístico (primera mitad del siglo II a. C.).

La primera parte del libro de Daniel (Libro de la historia de Daniel, cps. Dan 1:1-21Dan 5:31-27) se compone de una introducción y cinco visiones. La segunda parte (Libro de las visiones, cps. Dan 7:1-28Dan 12:1-13) está integrada por cuatro visiones, que revelan los acontecimientos de la historia del Oriente Próximo desde la deportación de Nabucodonosor hasta la irrupción del reinado de Dios en la tierra (el tiempo final). Los cps. Dan 7:1-28 y Dan 8:1-27 hablan de los reinos del mundo que ocuparán este período de tiempo y de su progresiva decadencia. En cambio, el cp. Dan 9:1-27, que pretende profundizar en un texto de Jeremías relativo a la duración de la desolación de Jerusalén, define ese período como un todo de setenta semanas de años. Los cps. Dan 10:1-21Dan 12:1-13 (cuarta visión) describen la naturaleza y el destino trágico del último de los reinos del mundo: el reino seléucida.

A pesar de la diferencia tan drástica de géneros literarios que las separan, las dos partes que integran el libro de Daniel pueden considerarse variaciones sobre un único tema: la relación entre los reinos del mundo y el reino de Dios. El enfoque es distinto, pero la finalidad idéntica.

Respecto a la fecha de composición de las partes hebrea y aramea del libro de Daniel, existe casi un consenso entre los especialistas sobre el término a quo. Dado que los acontecimientos a los que aluden las visiones coinciden con las crueles medidas tomadas por Antíoco IV Epífanes contra los israelitas residentes en Palestina, se supone que al menos el libro de las visiones (cps. Dan 7:1-28Dan 12:1-13) tuvo que ser escrito durante o poco después del espacio de tiempo que va desde la profanación del Templo de Jerusalén (167 a. C.) a la muerte de Antíoco (164 a. C.), sin poder precisar más. Y por parecidas razones, lo mismo cabe decir en relación con la primera parte del libro.

Por lo que respecta a la autoría del libro, parece claro que la atribución a Daniel (un personaje, por lo demás, del folclore israelita) debe ser considerada una pseudoepigrafía. Es imposible que una persona que vivió en la corte de Nabucodonosor (mediados del siglo VI a. C.) pudiese ser testigo de acontecimientos de la primera mitad del siglo II a. C. Por otra parte, dada la duplicidad de lenguas y de géneros literarios, es correcto pensar que tras la obra se esconde más de un autor.

Añadamos, finalmente, que la versión griega de los LXX contiene además tres pasajes deuterocanónicos conservados únicamente en griego. Son el cántico de Azarías, el relato de Susana, y los episodios de Bel y del dragón. En las Biblias para católicos, el primer pasaje ocupa un espacio entre los vv. Dan 3:24 y Dan 3:91 del cp. Dan 3:1-30, mientras que los otros dos están colocados al final del libro (cps. Dan 13:1-64 y Dan 14:1-42).

2. Marco histórico

El libro de Daniel refleja una sociedad hebrea privada de autonomía, sometida durante cuatro siglos al yugo político, a la opresión financiera y al expansionismo imperialista de babilonios, persas y griegos. Este estado de cosas comenzó con la destrucción de Jerusalén y su Templo por obra del ejército babilónico (587 a. C.), y con la deportación a Babilonia de los núcleos de población más representativos desde el punto de vista político, religioso, financiero y administrativo. El imperio, que Nabucodonosor llevó a su máximo esplendor, acabó cediendo terreno ante la presión persa. Hacia el año 539 a. C. Ciro conquistó Babilonia. Poco después permitió que los hebreos que lo desearan regresasen a Palestina (Esd 1:1-11Esd 6:1-22). A partir de aquí comienza un período de reconstrucción nacional, que incluía las instituciones religiosas, en particular el Templo de Jerusalén.

Pero Palestina siguió bajo el control de los persas que, si bien permitieron el regreso de los desterrados a sus lugares de origen y la reconstrucción de Jerusalén y de otras ciudades de la región, fue más por intereses político-militares que por razones de liberalidad y generosidad administrativa. Se trataba, en efecto, de repoblar las zonas de Palestina para no dejar desguarnecido el flanco occidental del Imperio ante un eventual avance de los griegos. De hecho, fueron las fulgurantes conquistas de Alejandro Magno las que, a raíz de la batalla de Arbelas en el año 331 a. C., acabaron con el imperio persa.

Tras la muerte del caudillo griego en 323 a. C., su imperio fue dividido entre sus generales. Para la historia crípticamente representada en el libro de Daniel, interesa saber que Ptolomeo se hizo cargo de Egipto, y Seleuco de Siria-Mesopotamia. Palestina, que en un principio fue gobernada desde Egipto, acabó siendo anexionada al reino seléucida por Antíoco III (198 a. C.). Pero la presencia beligerante de partidarios de Siria y partidarios de Egipto fue una constante en Jerusalén con las inevitables consecuencias políticas y religiosas.

El rey seléucida de mayor interés para la comprensión del libro de Daniel es Antíoco IV Epífanes (175-164 a. C.), cuya actuación, evocada de manera críptica en la segunda parte del libro de Daniel, terminó provocando la explosión política conocida como levantamiento de los Macabeos.

3. Contenido y características literarias

Como ya se ha dicho, el libro de Daniel tiene dos partes claramente diferenciadas: los relatos o “historietas cortesanas” de la primera parte (Dan 1:1-21Dan 5:31-27) y las visiones de la segunda (Dan 7:1-28Dan 12:1-13).

Los relatos de la primera parte presentan una estructura narrativa muy parecida: siempre aparece un rey (con sus ministros o astrólogos) y surge un problema del que depende la vida de Daniel; con la ayuda de Dios, todo se resuelve a favor del héroe. En general, el material de los primeros seis capítulos pone de relieve las peculiaridades morfológicas del cuento popular y se caracterizan por un lenguaje directo que ha conmovido y cautivado siempre a sus lectores.

En cuanto a las visiones de la segunda parte, ya se ha dicho que presentan claros rasgos apocalípticos. Pero ¿qué es un apocalipsis? Arriesgando una definición que probablemente será incompleta o parcialmente inadecuada, puede decirse que un apocalipsis es el relato de una supuesta revelación transmitida en dos etapas (mensaje e interpretación), recibida en una visión cargada de lenguaje simbólico (cósmico y/o teriomorfo) e interesada en interpretar la naturaleza del mundo presente y sus acontecimientos recurriendo a supuestos hechos ocurridos en el mundo celeste. En este proceso de interpretación, los sucesos del tiempo final tienen un protagonismo singular. Junto al vidente receptor de la revelación suele aparecer un ángel intérprete. Tras la visión, su destinatario suele recibir la orden de sellarla, en espera de que el “libro de la visión” sea abierto en el momento oportuno. Respecto al origen de la apocalíptica, existen dos tendencias entre los estudiosos. Mientras unos la relacionan con la profecía, otros la consideran hija de la sabiduría.

Hablando en concreto del libro de Daniel, parece indudable que tanto la primera como la segunda parte contienen numerosos elementos de carácter apocalíptico. Y es evidente que lo profético y lo sapiencial aflora aquí y allá en el curso del libro. Ello hace de Daniel un libro sui generis en el que se dan cita, junto con aspectos propios de la apocalíptica formas literarias proféticas y sapienciales atestiguadas en el resto del AT.

4. Claves de lectura

En primer lugar, el libro de Daniel es una obra en cuyas páginas alienta el espíritu de la resistencia judía, que se negaba a perder su identidad como nación y a dejarse asimilar por la cultura del imperio dominante. En este sentido representa una especie de reacción contra una lectura optimista del destierro según la cual a los desterrados no les fue tan mal, pues gozaron de unas condiciones que les permitían prosperar sin mayores problemas. El libro de Esdras sería un ejemplo de este tipo de lectura. Pero en realidad, los imperios babilónico y persa, cada uno a su modo, buscaban lo mismo: la progresiva supresión de la identidad de los pueblos sometidos, su muerte social. Los relatos del libro de Daniel han de ser inscritos en la resistencia judía a dicho proceso de eliminación pues presentan a un héroe que se opone con valentía a las exigencias aniquiladoras de un poder extranjero. Bien entendido que no es lícito identificar resistencia con formas violentas de resistencia (como las que aparecen en los libros de los Macabeos). La resistencia puede apelar a las sutilezas de la psicología o de la espiritualidad, no necesariamente a las armas.

Este sería el caso del libro de Daniel que sugiere entre líneas una resistencia pasiva, no-violenta. Su insistencia en el “ésjaton”, es decir, en el tiempo final como momento de la intervención liberadora de Dios, su actitud “sabia” de aceptar que nada tiene que aportar el ser humano para acelerar ese momento, su convicción de que la historia está en manos del Señor, todo ello ha convencido a numerosos estudiosos de que el libro de Daniel supone una especie de correctivo a la lucha armada de los Macabeos.

En segundo lugar el libro de Daniel constituye un sutil manual de teología política. Los grandes imperios del mundo y su poderosa máquina destructiva, depredadora y opresiva se encaminan hacia su aniquilación, sometidos a un plan determinado por el propio Dios. Sólo el sometimiento a la voluntad del Señor por parte de los tiranos y el reconocimiento de la supremacía divina pueden salvar a estos de la destrucción. Pero se trata de una teología política hebrea, pues a través de las páginas del libro de Daniel afloran sentimientos nacionalistas que no parecen tener en cuenta el sufrimiento del resto de los pueblos oprimidos. Se trata de una consecuencia lógica de la teología hebrea: Yahvé, el Señor, es el Dios de las naciones; pero tiene su morada en Sión, y el pueblo de Israel es su primogénito, su pueblo por excelencia. Este esquema teológico fue cristianizado principalmente durante la Edad Media, con el resultado de la teoría del sometimiento del poder civil a la autoridad de la Iglesia, representante en la tierra del propio poder de Dios.

Digamos, finalmente, que esta pequeña obra profética ha ejercido una gran influencia en las comunidades judías y cristianas a lo largo de la historia, pero la lectura que se ha hecho de ella no ha sido quizá lo debidamente equilibrada. Con frecuencia ha sido leída desde el desamparo de los pueblos sometidos. Pero también se ha convertido a veces en el libro de cabecera de grupos de resistencia violenta. Páginas bíblicas como las de Daniel son particularmente susceptibles de una lectura fundamentalista en una doble dirección: sirven para animar tanto el espíritu combativo de grupos armados como las proclamas de sometimiento, en espera de que Dios intervenga a su debido tiempo. Un peligro que debe ser conjurado desde el espíritu cristiano del evangelio.

TEXTOS DEUTEROCANÓNICOS DE DANIEL.

INTRODUCCIÓN

1. Características generales

En el texto que la versión griega de los LXX ofrece del libro de Daniel (y también en la Vulgata latina y otras versiones), nos encontramos con tres fragmentos que no aparecen en el original hebreo y arameo. La primera de estas secciones se corresponde a la “oración de Azarías” y al “cántico de los tres jóvenes”, que en el texto griego se añaden a Dan 3:24. Las otras dos secciones, “la historia de Susana” y “Daniel contra Bel y contra el Dragón”, aparecen como epílogo cerrando el libro en los capítulos Dan 13:1-64 y Dan 14:1-42 respectivamente.

Aunque estos textos nos han llegado sólo en su versión griega, la abundancia de semitismos hace suponer un original semita hebreo o arameo.

El propio texto griego nos ha llegado en dos formas diferentes: la de los LXX y la de Teodoción. Esta segunda es la que se ha impuesto en la tradición textual y es la que seguimos en esta traducción. De todas formas no son dos traducciones distintas sino dos variantes de un mismo texto traducido con mucha libertad.

2. Las tres secciones

La oración de Azarías: Es una pieza litúrgica de carácter penitencial. Es muy probable que en un primer momento tuviera vida independiente; de hecho no tiene una relación clara con el contexto en el que está insertada. Seguidamente aparece el cántico de los tres jóvenes; se trata de otro himno litúrgico, esta vez de alabanza, inspirado en los Sal 136:1-26 y Sal 148:1-14. También es probable que viera la luz en otro contexto diferente y posteriormente fuera incluido aquí.

La historia de Susana: Como la oración y el cántico pudo ser, en su origen, una historia independiente sin ningún tipo de alusión a Daniel. Podemos reconocer el itinerario de su evolución en las diferentes versiones: en la versión de los LXX aparece como epílogo a la obra, solamente hace mención de “un joven” sin precisar que se trate de Daniel; la traducción de Teodoción sitúa la historia en Babilonia, identifica al joven con Daniel y coloca ya todo el pasaje en el inicio, como introducción al personaje central del libro.

Daniel contra Bel y contra el Dragón: Se trata de otros dos relatos edificantes cuyo objeto es el de ridiculizar la adoración a los dioses paganos. El ataque no va dirigido únicamente contra los ídolos.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— rey de Judá: No hay constancia de una campaña de Nabucodonosor contra Israel durante el reinado de Joaquín. Sin embargo, al autor de Daniel no le interesa tanto la historia cuanto situar el relato en el contexto de la destrucción de Jerusalén, momento en que irrumpe con violencia el mal en el mundo.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

2Re 24:1-2; 2Cr 36:6-7; (ver Gén 10:10; Gén 11:2).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

El hombre propone, Dios dispone

La historia de Daniel se introduce por medio de dos declaraciones que proveen contexto histórico y también teológico para toda la narración. Nabucodonosor rey de Babilonia fue a Jerusalén, y la sitió. Nabucodonosor invadió Palestina en varias ocasiones. El sitio al que se refiere aquí tuvo lugar en 605 a. de J.C., en el tercer año del reinado de Joacim (según el cómputo babilonio. Jer. 25:1, que se refiere al mismo incidente, usa el cómputo judío, contando desde el nuevo año anterior al advenimiento de un rey). Nótese que esta perspectiva horizontal de la historia se acopla con una vertical o teológica: El Señor entregó en su mano a Joacim. Inmediatamente somos introducidos a los temas subyacentes de todo el libro:

1. Babilonia contra Jerusalén, la ciudad de este mundo contra la ciudad de Dios (Agustín), un conflicto trazado en las Escrituras hasta su clímax en Apoc. (ver Apoc. 14:8; 17:5; 18:2-24). Esencialmente este conflicto tiene su raíz en Gén. 3:15.

2. El reinado soberano de Dios, a pesar de todas las apariencias contradictorias. En la caída de Jerusalén se cumplieron las profecías (p. ej. Isa. 39:6, 7; Jer. 21:3-10; 25:1-11) y se inauguraron los juicios del pacto de Dios, de los cuales los profetas habían advertido (es decir, Deut. 28:36, 37, 47-49, 52, 58). El exilio fue un juicio sobre el reinado de Joacim (2 Crón. 36:5-7), pero la descomposición había empezado mucho antes (2 Rey. 24:1-4). Según las apariencias externas Nabucodonosor era triunfador, y el nombre de Dios había sido avergonzado (el poner los utensilios en el tesoro de su dios marcaba el triunfo de la deidad pagana Nabu sobre Jehovah). En realidad, sin embargo, nada está fuera del gobierno divino (cf. Isa. 45:7; Ef. 1:11b) como Nabucodonosor mismo llegó a reconocerlo (4:35). En Daniel se repitió la experiencia de José (Gén. 45:4-7; 50:20).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

DANIEL sirvió como profeta ante los cautivos en Babilonia desde 605 a.C. hasta 536 a.C.Clima de la época : El pueblo de Judá estaba cautivo en una tierra extraña y se sentía descorazonado.Mensaje principal : Dios es soberano sobre la historia humana pasada, presente y futura.Importancia del mensaje : Debemos pasar menos tiempo preguntándonos cuándo sucederán los acontecimientos futuros y más tiempo aprendiendo la forma en que debemos vivir ahora.Profetas contemporáneos : Jeremías (627-586) Habacuc (612-588) Ezequiel (593-571)1.1, 2 Daniel nació a la mitad del reino de Josías (2 Reyes 22, 23) y creció durante las reformas de ese rey. Durante este tiempo probablemente escuchó a Jeremías, profeta que citó en 9.2. Josías murió en batalla contra Egipto en 609 a.C., y a los cuatro años ya Judá había regresado a sus malas andanzas.En 605 a.C. Nabucodonosor ocupó el trono de Babilonia. En Septiembre de ese año arrasó con Palestina y puso sitio a Jerusalén, con lo que Judá se convirtió en estado vasallo. Para demostrar su dominio, se llevó cautivos de Jerusalén a muchos de los hombres más sabios y a las mujeres más hermosas. Daniel estaba en este grupo.1.1, 2 Nabucodonosor, el líder supremo de Babilonia, era temido en todo el mundo. Cuando llegaba a un país, la caída del país era inminente. Después de una victoria, los babilónicos solían llevarse a la gente más valiosa a Babilonia y dejar a los pobres detrás para que tomaran cualquier tierra que quisieran y vivieran allí pacíficamente. Este sistema fomentó una gran lealtad por parte de las tierras conquistadas y aseguraba un suministro constante de gente sabia y talentosa para el servicio civil de Babilonia.1.2 A veces Dios permite que su obra sufra. En este caso, los babilónicos irrumpieron en el templo de Dios y se llevaron los utensilios de la adoración al templo de un dios babilónico. Ese Dios puede haber sido Bel, el que los hebreos llamaban Merodac, dios supremo de los babilónicos. Los que amaban al Señor seguramente se sintieron descorazonados y desalentados. Nos sentimos bien desalentados cuando nuestras iglesias sufren daños materiales, o divisiones, o se cierran por motivos económicos, o están plagadas de escándalos. No sabemos por qué Dios permite que su iglesia experimente tales calamidades. Pero, como los que presenciaron el saqueo del templo a manos de los babilónicos, debemos confiar en que Dios está al timón y vela por los que confían en El.1.4 La lengua de Babilonia era el arameo. El programa académico de Babilonia debió haber incluido matemáticas, astronomía e historia con una fuerte dosis de alquimia y magia. Estos jóvenes demostraron no solo capacidad sino también disciplina. Este rasgo de su carácter, combinado con integridad, los ayudó mucho en aquella nueva cultura.1.7 Nabucodonosor les cambió el nombre porque quería hacerlos babilónicos ante sus ojos y ante los ojos del pueblo babilónico. Los nombres nuevos les ayudarían a integrarse a la cultura. Daniel, que significa «Dios es mi juez» en hebreo, pasó a llamarse Beltsasar, que significa «Aquel a quien Bel favorece». Bel era un dios babilónico. Fue un intento del rey por cambiar la lealtad religiosa de estos jóvenes del Dios de Judá al dios de Babilonia.1.8 Daniel decidió no comer de esa comida debido a que la carne probablemente era cerdo u otra comida prohibida en Levítico (véase Levítico 11), no estaba preparada de acuerdo con la ley judía, y probablemente había sido sacrificada a los ídolos. A pesar de que Daniel estaba en una cultura que no honraba a Dios, seguía obedeciendo las leyes de Dios.1.8 «Propuso en su corazón» son palabras fuertes que expresan fidelidad a los principios y determinación a seguir un curso de acción. Cuando Daniel determinó que no iba a contaminarse, estaba siendo fiel a su determinación de siempre de hacer lo correcto y no ceder a las presiones del medio. Demasiado a menudo nos vemos presionados a bajar nuestras normas y vivir más como el mundo que nos rodea. No basta con preferir o desear hacer la voluntad de Dios para resistir los embates de la tentación. Como Daniel, debemos proponernos obedecer a Dios.1.8 Es más fácil resistir la tentación si uno fortalece sus convicciones antes de que llegue la tentación. Daniel y sus amigos tomaron la decisión de ser fieles a las leyes de Dios antes de enfrentarse a las golosinas del rey, y no dudaron permanecer firmes en sus convicciones. Algunas veces nos metemos en problemas porque no fijamos previamente los límites. Antes de que surjan las situaciones difíciles, defina su compromiso con Dios. Así estará listo para decir no cuando se presente la tentación.1.9 Dios se movió con mano invisible para tocar el corazón del funcionario babilónico. La fuerte convicción de aquellos cuatro jóvenes lo impactaron. Dios promete estar con su gente en momentos de pruebas y tentaciones (Psa 106:46; Isa 43:2-5; 1Co 10:13). Suele actuar cuando nos paramos firmes. Párese firme en los principios de Dios y confíe en que le protegerá en maneras que quizás no vea.1.12 Los babilónicos estaban tratando de cambiar la mentalidad de estos judíos al darles educación caldea, su lealtad al cambiarles el nombre, y su estilo de vida al cambiarles la dieta. Sin ceder en nada, Daniel encontró la manera de vivir según las normas de Dios en una cultura que no honraba a Dios. De manera sabia eligió negociar en vez de rebelarse, y sugirió una dieta experimental de diez días. Como pueblo de Dios, podemos ajustar nuestra cultura mientras que no pongamos en peligro nuestras convicciones.1.17 Daniel y sus amigos aprendieron lo mejor que pudieron la nueva cultura para poder hacer su trabajo con excelencia. Sin embargo, mientras aprendían, se mantuvieron en total lealtad a Dios. Ninguna cultura es necesariamente enemiga de Dios. Si no viola sus mandamientos, puede ayudar a cumplir el propósito divino. Los que seguimos a Dios tenemos la libertad de ser líderes competentes en nuestra cultura, pero se nos demanda que depositemos nuestra lealtad primeramente en Dios.1.20 Nabucodonor situó a Daniel y a sus amigos entre su equipo de consejeros. Ese equipo incluía «magos y astrólogos» que afirmaban predecir el futuro a través de las prácticas del ocultismo. Eran bien hábiles en comunicar su mensaje con autoridad, como si lo recibieran directamente de sus dioses. Sin embargo, Daniel y los otros jóvenes judíos tenían discernimiento, que era un don de Dios, además de conocimiento. Por eso el rey estaba más complacido con ellos que con los otros. Al servir a Dios no debemos fingir tener sabiduría de Dios. Nuestra sabiduría será legítima cuando estemos bien relacionados con Dios.1.20 ¿Cómo sobrevivieron los cautivos en una cultura extraña? Aprendieron la cultura, procuraron la excelencia al trabajar, sirvieron al pueblo, pidieron la ayuda de Dios y mantuvieron su integridad.1.21 Uno de los primeros cautivos llevados a Babilonia, Daniel vivió para ver el primer regreso de los desterrados a Jerusalén en el año 538 a.C. A lo largo de ese tiempo honró a Dios, y Dios lo honró a él. Mientras servía como consejero de los reyes de Babilonia, Daniel era el vocero de Dios ante el Imperio Babilónico. Babilonia era una nación malvada, pero hubiera sido peor sin la influencia de Daniel.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) Título Que significa: “Mi Juez Es Dios”. Heb.: Da·ni·yé’l.

(2) “Babilonia”, LXXVg; MSy: “Babel”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 0 2Cr 36:4; Jer 22:18; Jer 36:30

b 1 Deu 28:49; 2Re 24:1; 2Cr 36:6

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

el año tercero…de Joacim. Jeremías coloca este suceso en el año cuarto del reinado de Joacim (Jer 25:1). Probablemente Daniel siguió el método babilónico de contar y no el sistema palestino usado por Jeremías. El sistema babilónico llamaba Año de Ascensión, el año en que un rey ocupaba el trono, y el primer año completo de su reinado lo designaba como el primer año. Por tanto, el tercer año del reinado de Joacim, de acuerdo con la cronología babilónica, era el año 605 a.C.

Joacim. Fue el decimoséptimo rey de Judá y el hijo mayor de Josías. Fue colocado en el trono por Faraón Necao (2 R 23:34). Joacim había quemado los escritos de Jeremías en los que advertía del juicio pendiente de Dios (Jer 36) y fue severamente juzgado por Dios por malgastar los fondos de la nación (Jer 22:13– 30). Reinó del 609 al 598 a.C. (v. 2 R 23:34– 24:6).

Nabucodonosor. Este rey de Babilonia gobernó del 604 al 562 a.C. En esta época en que sitió a Jerusalén, era el que dirigía el ejército de su padre, el rey Nabopolasar, quien pronto moriría y le dejaría el reino. El título de rey de Babilonia que aquí se le da, anticipa dicha sucesión al reino.

Fuente: La Biblia de las Américas

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE DANIEL

AUTOR: Daniel

Fecha: 537 a.C.

El profeta Daniel, cuyo nombre significa «Dios es mi juez», era un estadista en las cortes de monarcas extranjeros. Tomado cautivo cuando era un adolescente y llevado a Babilonia por Nabucodonosor en el año 605, Daniel invirtió el resto de su vida allí como un funcionario del gobierno y como profeta del verdadero Dios. Afirmó haber escrito este libro (Dan 12:4) y Jesucristo lo identificó como un profeta (Mat 24:15; Mar 13:14). Puesto que no era oficialmente un profeta, el libro se encuentra en la tercera división de la Biblia hebrea, los libros sapienciales, en vez de estar en la segunda división, es decir, los profetas. A través de su vida fue un inflexible y fiel siervo de Dios.

Fecha El primer rechazo de la fecha tradicional de la composición de este libro (siglo VI a.C.), provino de Porfirio (232-303 d.C.), un vigoroso oponente del cristianismo, quien afirmaba que este libro fue escrito por un judío anónimo que vivió en tiempos de Antíoco Epifanes (175-163 a.C.). Ese punto de vista fue ampliamente promovido por eruditos de los siglos VIII y XIX por las razones siguientes: se afirma que Daniel no pudo haber hecho esas predicciones, puesto que fueron correctamente cumplidas y, por lo tanto, sólo pudieron haber sido escritas después de ocurridos los hechos; las palabras persas y griegas usadas en el libro no hubiesen sido conocidas por un autor judío en el siglo VI; el idioma arameo usado en Dan 2:4Dan 7:28 pertenece a una época posterior a la de Daniel y algunas supuestas inexactitudes históricas. En respuesta, se observa que la profecía predictiva no sólo es posible sino de esperarse de un verdadero profeta de Dios. Puesto que Daniel vivió dentro del período persa debía saber palabras en ese idioma. La presencia de vocablos griegos es fácilmente explicable, puesto que un siglo antes de Daniel, mercenarios griegos servían en el ejército asirio bajo Esar-hadón (683) y en el ejército babilonio bajo Nabucodonosor. Descubrimientos recientes de documentos arameos del siglo V a.C. han demostrado que el libro de Daniel fue escrito en una forma de arameo imperial, un dialecto oficial conocido en todo el Oriente Medio en aquella época. La acusación de supuestos errores históricos está desapareciendo rápidamente, con la información proporcionada por la Crónica de Nabónido respecto a la identificación de Belsasar (Dan 5:1) y con evidencia que identifica a Darío el Medo con un gobernador llamado Gubaru (Dan 5:31).

Además, ¿cómo puede el uso de sólo unas pocas palabras griegas explicarse si el libro fue escrito por el año 170 a.C., cuando un gobierno de habla griega había controlado la Palestina por 160 años? Se esperaría la presencia de una extensa terminología griega. También, los documentos de Qumrán (rollos del mar Muerto), fechados sólo unas pocas décadas antes de la fecha del siglo II que algunos pretenden otorgar a Daniel, muestra diferencias gramaticales que indican que fueron escritos siglos, no décadas, después de Daniel. Añádase también el hecho de que los rollos de Daniel hallados en Qumrán son copias, lo cual indica que fue escrito antes de la era de los macabeos.

La época En el año 605 a.C. Nabucodonosor tomó a Daniel y a otros cautivos y los transportó a Babilonia (véase la INTRODUCCIÓN a Jeremías). Debido a los sucesos registrados en el cap. Dan 2:1-49 del libro, Daniel recibió un lugar prominente y de responsabilidad en el reino de Nabucodonosor. Después de la muerte del rey, Daniel al parecer perdió su influencia, pero fue llamado a interpretar la escritura que apareció en la fiesta de Belsasar (Dan 5:13). Fue constituido en uno de tres presidentes bajo Darío (Dan 6:1) y vivió hasta el tercer año de Ciro (536). Su ministerio fue el de testificar, en su vida personal y en sus profecías, del poder de Dios. Si bien en el exilio, el pueblo de Israel no había sido abandonado por Dios y Daniel reveló muchos detalles tocante a Su plan para el futuro de esa nación. También revela el curso de los poderes gentiles mundiales desde su día hasta la segunda venida de Cristo.

Contenido Entre las profecías importantes en este libro se cuentan: el curso de los reinos gentiles (el futuro de Babilonia, Persia, Grecia y Roma, caps. Dan 2:1-49 y Dan 7:1-28), detalles tocante a Medo-persia y Grecia (cap. Dan 8:1-27), más detalles tocante a Grecia (cap. Dan 11:1-45), la profecía de las setenta semanas de años (Dan 9:24-27), y las actividades del Anticristo (Dan 11:36-45). Las siguientes doctrinas se mencionan en el libro: separación personal (Dan 1:8; Dan 3:12; Dan 6:10; Dan 9:2-3; Dan 10:2-3); ángeles (Dan 8:16; Dan 9:21; Dan 10:13; Dan 10:20-21; Dan 11:1); la resurrección (Dan 12:2); el Anticristo (Dan 7:24-25; Dan 9:27; Dan 11:36). Las historias favoritas son la de Sadrac, Mesac y Abed-nego (cap. Dan 3:1-30) y la del foso de los leones (cap. Dan 6:1-28).

BOSQUEJO DE DANIEL

I) La dedicación de Daniel, Dan 1:1-21

A) Las circunstancias de Daniel, Dan 1:1-7

B) La dedicación de Daniel, Dan 1:8-16

C) El ascenso de Daniel, Dan 1:17-21

II) El sueño de Nabucodonosor: La gran estatua, Dan 2:1-49

A) El sueño recibido por Nabucodonosor, Dan 2:1-6

B) El sueño revelado a Daniel, Dan 2:7-23

C) El sueño declarado e interpretado a Nabucodonosor, Dan 2:24-45

D) La elevación de Daniel, Dan 2:46-49

III) El horno de fuego: Una lección de fe, Dan 3:1-30

A) La prueba de la fe, Dan 3:1-12

B) La demostración de la fe, Dan 3:13-18

C) La vindicación de la fe, Dan 3:19-30

IV) La visión de Nabucodonosor del árbol de gran altura, Dan 4:1-37

A) La visión narrada por Nabucodonosor, Dan 4:1-18

B) La visión interpretada por Daniel, Dan 4:19-27

C) La visión cumplida por Dios, Dan 4:28-37

V) La fiesta de Belsasar, Dan 5:1-31

A) La contribución de Belsasar a la fiesta: Una sensualidad sin control, Dan 5:1-4

B) La contribución de Dios a la fiesta: La escritura en la pared, Dan 5:5-6

C) La contribución de Daniel a la fiesta: El anuncio de la ruina, Dan 5:7-29

D) La contribución de Darío a la fiesta: La destrucción de Babilonia, Dan 5:30-31

VI) Daniel en el foso de los leones, Dan 6:1-28

A) La posición de Daniel, Dan 6:1-3

B) La conspiración contra Daniel, Dan 6:4-9

C) La oración de Daniel, Dan 6:10-11

D) El proceso contra Daniel, Dan 6:12-17

E) La protección de Daniel, Dan 6:18-28

VII) La visión de Daniel de las cuatro bestias y del Anciano de días, Dan 7:1-28

A) Datos históricos, Dan 7:1-3

B) La visión y la interpretación, Dan 7:4-28

VIII) La visión de Daniel del carnero, el macho cabrío y el cuerno pequeño, Dan 8:1-27

A) La visión, Dan 8:1-14

B) La interpretación, Dan 8:15-27

1. El camero, Dan 8:15-20

2. El macho cabrío, Dan 8:21-22

3. El cuerno pequeño, Dan 8:23-25

4. El efecto en Daniel, Dan 8:26-27

IX) La profecía de Daniel de las setenta semanas de años, Dan 9:1-27

A) Datos históricos, Dan 9:1-2

B) La oración de Daniel, Dan 9:3-19

C) La profecía, Dan 9:20-27

X) El panorama profético de Daniel, Dan 10:1Dan 12:13

A) La visión de Daniel, Dan 10:1-9

B) El fortalecimiento de Daniel, Dan 10:10Dan 11:1

C) Las profecías tocante a las naciones, Dan 11:2-45

1. Persia, Dan 11:2

2. Grecia, Dan 11:3-4

3. Egipto y Siria, Dan 11:5-20

4. Antíoco Epífanes, Dan 11:21-35

5. El Anticristo, Dan 11:36-45

D) Las profecías tocante a Israel, Dan 12:1-13

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

En el año tercero. I.e., 605. Véase nota en Jer 25:1.

Joacim era el hijo mayor del piadoso Josías y fue hecho rey en lugar de su hermano menor en el año 609 por Faraón Necao. Como vasallo de Egipto por cuatro años y luego de Babilonia, Joacim despilfarró los fondos públicos en un nuevo palacio (Jer 22:13-19) y destruyó el rollo escrito por Jeremías, que le advertía del juicio venidero. Murió en el año 598.

vino. Podría traducirse «fue» (cp. 2Re 24:1). Nabucodonosor, que significa «Nebo, protege mi frontera», reinó durante 43 años (605-562). Enviado por su padre, Nabopolasar, al frente del ejército de Babilonia contra Egipto (al que derrotó en la batalla de Carquemis en mayo-junio del año 605), se vio obligado a regresar a Babilonia debido a la muerte de su padre a fines de julio para ser coronado rey. De modo que aún no era rey de Babilonia cuando invadió a Jerusalén en el año 605 (el título se usa proféticamente).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Se sigue LXX → §194.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

[2] Senaar se llamabaBabilonia. Gen 10, 10.[3] Mayordomo mayor. Is 39, 7.[17] Num 12; 22; 1 Cro 25, 5.

Fuente: Notas Torres Amat