Comentario de Daniel 3:12 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Hay, pues, unos hombres judíos, a quienes tú has designado sobre la administración de la provincia de Babilonia (Sadrac, Mesac y Abed-nego); estos hombres, oh rey, no te han hecho caso. Ellos no rinden culto a tus dioses ni dan homenaje a la estatua de oro que tú has levantado.
Hay unos varones judíos. Dan 2:49; Dan 6:13; 1Sa 18:7-11; Est 3:8; Pro 27:4; Ecl 4:4.
no te han respetado, o no te hacen caso. Hch 5:28; Hch 17:7.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
NO ADORAN TUS DIOSES. Aunque la Biblia ensena que los creyentes obedezcan y honren a quienes los gobiernan y que oren por ellos (Rom 13:1-7; 1Ti 2:1-2; 1Pe 2:13-17), su primera obligación es con Dios mismo. Si obedecen «el primero y grande mandamiento» – amar al único Dios verdadero con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con toda la fuerza (Deu 6:5; Mat 22:37-38)-, no pueden adorar ni darle honra divina a ningún falso dios ni a ninguna imagen que represente un dios.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro. Los enemigos de los siervos de Dios dieron testimonio fehaciente de su rechazo firme a la idolatría y su lealtad inalterable al Dios de Israel.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— … Abednegó: Sorprende que Daniel no aparezca en el relato, pues si los tres compañeros tenían cargos en la administración de la provincia de Babilonia (Dan 2:49; Dan 3:12), más responsabilidad tenía Daniel, que era el gobernador (Dan 2:48). Tal vez el esquema del relato popular que subyace a esta narración se refiriera únicamente a tres personas.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Dan 2:49.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
NOTAS
(1) Lit.: “hombres físicamente capacitados, judíos”. Aram.: guv·rín Yehu·dha’·yín.
(2) “Tus propios dioses.” Aram.: le’·la·háikj; LXXBagster (gr.): the·óis; lat.: dé·os.
REFERENCIAS CRUZADAS
q 144 Dan 2:49
r 145 Dan 3:18; Dan 3:28
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
estos hombres…no te hacen caso. Los jóvenes hebreos se vieron forzados a desobedecer al rey cuando la ley del país amenazó comprometer su fe (cp. Ex 20:3– 5; Hch 4:18– 20; 5:29).