Comentario de Daniel 4:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.
Nabucodonosor rey. Este es un decreto común, y uno de los más antiguos que existen; y sin duda contiene las palabras exactas de Nabucodonosor, copiadas por Daniel de los documentos de estado de Babilonia, y preservado en el lenguaje original.
a todos los pueblos. Dan 3:4, Dan 3:29; Dan 7:14; Est 3:12; Est 8:9; Zac 8:23; Hch 2:6.
Paz os sea multiplicada. Dan 6:25, Dan 6:27; 1Cr 12:18; Esd 4:17; Esd 5:7; Rom 1:7; Efe 1:2; 1Ti 1:2; 1Pe 1:2.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Nabucodonosor confiesa a Dios, Dan 4:1-3.
hace memoria de sus sueños, los cuales sus magos no pudieron interpretar, Dan 4:4-7.
Daniel escucha el sueño, Dan 4:8-18,
y lo interpreta, Dan 4:19-27.
El sueño se cumple, Dan 4:28-37.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Estos versículos son una proclama real de Nabucodonosor concerniente al Dios de Israel en la cual el rey celebraba lo que Dios le había dado y alabó su poder y dominio universal.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
SEÑALES Y MILAGROS. Nabucodonosor da testimonio de la grandeza y del poder de Dios. Él llegó a esa convicción después de su humillante experiencia de locura descrita en este capítulo.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
4. Nueva visión de Nabucodonosor interpretada por Daniel.
Sigue la finalidad apologética del libro. Hasta ahora ha demostrado la superioridad del Dios de los judíos y su providencia particular sobre sus siervos fieles. Ahora va a demostrar ese poder omnímodo que tiene Dios sobre los reyes, humillándolos hasta el extremo. El omnipotente y despótico rey de Babilonia es reducido al estado de bestia como castigo divino hasta que reconociera el poder del Dios de los judíos. El estilo se mueve en la misma línea que los capítulos anteriores. Y su historicidad ha de juzgarse según los principios antes expuestos. El esquema del relato es en todo similar a lo que se dice en lo referente a la visión de la estatua.
La visión del árbol (1-15).
l Yo, Nabucodonosor, vivía tranquilo en mi casa, feliz en mi palacio, 2 y tuve un sueño que me espantó, y los pensamientos que me perseguían en mi lecho y las visiones de mi espíritu me llenaron de turbación. 3 Hice que vinieran ante mí todos los sabios de Babilonia para que me diesen la interpretación del sueño. 4 Vinieron, pues, los magos, los astrólogos, los caldeos y los adivinos, y les expuse el sueño; pero nunca pudieron darme la interpretación, 5 hasta que vino ante mí Daniel, cuyo nombre es Baltasar, del nombre de mi dios, y en el cual reside el espíritu de los dioses santos. Expliquéle mi sueño, dicíéndo-dole: 6 Baltasar, tú, jefe de los magos, que tienes en ti, yo lo sé, el espíritu de los dioses santos y a quien ningún misterio se oculta, dame la explicación de las visiones que en sueño he tenido. 7 He aquí las visiones de mi espíritu mientras estaba en mi lecho. Miraba yo y vi en medio de la tierra un árbol alto sobremanera. 8El árbol había crecido y se había hecho muy fuerte, y su cima tocaba en los cielos, y se le veía desde los confines de toda la tierra. 9 Era de hermosa copa y de abundantes frutos, y había en él mantenimiento para todos. Las bestias del campo se resguardaban a su sombra, y en sus ramas anidaban las aves del cielo, y todos los vivientes se alimentaban de él. 10 En las visiones de mi espíritu en mi lecho vi que bajaba del cielo uno de esos que velan y son santos, 11y, gritando fuertemente, dijo: Abatid el árbol y cortad sus ramas, sacudid su follaje y diseminad los frutos, que huyan de debajo de él las bestias y las aves del cielo de sus ramas; 12 pero dejad en la tierra el tronco con sus raíces y atadle con cadenas de hierro y de bronce, y quédese así entre las hierbas del campo, que le empape el rocío y tenga por parte suya, como las bestias, la hierba de la tierra. 13 Quítese su corazón de hombre y désele un corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos. 14 Esta sentencia es decreto de los vigiles, es resolución de los santos, para que sepan los vivientes que el Altísimo es dueño del reino de los hombres y lo da a quien le place, y puede poner sobre él ai más bajo de los hombres. 15 Este es el sueño que tuve yo, el rey Nabucodonosor. Tú, Baltasar, da la interpretación, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido dármela, tú puedes darla, porque tienes en ti el espíritu de los dioses santos.
El relato del sueño está en estilo directo en los mismos labios de Nabucodonosor. El modo artificial del relato salta a los ojos. La moraleja que el hagiógrafo quería sacar de la visión la expresa el mismo rey, a saber, que el Altísimo es dueño del reino de los hombres (v.14). El conjunto del relato da la impresión de ser como una parábola en la que los protagonistas expresan alternativamente la evolución del pensamiento del hagiógrafo conforme a las ideas teológicas que quiere inculcar. De nuevo se pone de relieve la impotencia de los magos y adivinos de Babilonia para interpretar el sueño del rey (v.3).
En un momento de euforia por sus triunfos, estaba considerando el rey su imperio y se comparaba a un gran cedro que bajo su sombra cobijaba a todos los pueblos. Exaltado por estos pensamientos megalómanos, tuvo un sueño que nadie pudo interpretar. En sueños vio un árbol inmenso muy semejante al que nos describe Ezequiel simbolizando a Asiría 1. Quizá el hagiógrafo, al componer su narración, se sirvió de la descripción de aquél. De todos modos, el árbol parece simbolizar al propio Nabucodonosor, como explicará Daniel. El árbol frondoso es abatido por orden de un ser misterioso al que se le llama vígil y santo (v.10), que en el contexto es un ángel, llamado así por estar siempre pronto a cumplir las órdenes de Dios 2. Es la primera vez que aparece el nombre de vígil aplicado a los ángeles, pero esa denominación se hace común en la literatura apócrifa judía posterior 3. El árbol debe ser podado de ramas,.quedando sólo el tronco, y éste rodeado de cadenas (v.12), cuyo simbolismo aparecerá en la explicación ulterior.
El hagiógrafo pasa del símbolo a la cosa significada, y así, del árbol pasa al personaje representado por él, es decir, el mismo Nabucodonosor, al que se le quita su corazón de hombre y se le da un corazón de bestia (v.15), viviendo durante siete tiempos, o años4, en el campo como una bestia del campo, sintiendo sobre sus espaldas el rocío y comiendo la hierba de la tierra (v.12). La frase corazón de hombre alude a la inteligencia 5 y a los afectos humanos. El castigo, pues, consistirá en que el rey perderá su conciencia de hombre, cayendo en un estado amenté, creyéndose una bestia; es la enfermedad llamada zoantropía o lycantropia, bajo cuyo efecto el hombre se considera un animal. Este castigo decretado contra el rey es obra de los vigiles o ángeles, que constituyen como un consejo celestial6. Son los mandatarios de Dios, y por eso su sentencia es la sentencia de Dios mismo. El hagiógrafo hace confesar al propio Nabucodonosor que todo lo que va a suceder proviene de los ángeles de Dios, para que quede claro que el Altísimo es dueño de los reinos (v.14).
Una vez expuesto el sueño, el rey invita a Daniel a exponer su sentido. Le llama por su nombre, Baltasar, aludiendo a la etimología de este nombre relacionada con el “dios” de Nabucodonosor, Bel-Marduk7. Confiesa que en él reside el espíritu de los dioses santos (v.6), como había quedado patente en la interpretación del sueño anterior.
Interpretación del sueño (16-24).
16 Entonces Daniel, llamado Baltasar, se quedó por algún tiempo estupefacto y turbado por sus pensamientos. Díjole el rey: Baltasar, que no te turbe el sueño y su interpretación. Y Baltasar respondió: Mi señor, que el sueño sea para tus enemigos, y la interpretación para tus adversarios. 17 El árbol que viste que se había hecho grande y fuerte, y que con su cima tocaba los cielos y que se veía desde toda la tierra, 18 de hermosa copa y de tan abundante fruto que había en él alimento para todos, y bajo el cual se resguardaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, 19 eres tú, ¡oh rey! que has venido a ser grande y fuerte, y cuya grandeza se ha acrecentado y ha llegado hasta los cielos, y cuya dominación se extiende hasta los confines de la tierra. 20 Vio el rey bajar de los cielos a uno de esos que velan y son santos, y decir: Abatid el árbol y destruidle, pero dejar en la tierra el tronco con las raíces y atadle con cadenas de hierro y de bronce entre la hierba del campo; que le empape el rocío del cielo y tenga su parte con las bestias del campo hasta que sobre él pasen siete tiempos. 21 He aquí, ¡oh rey! la interpretación y el decreto del Altísimo, que se cumplirá en mi señor, el rey. 22 Te arrojarán de en medio de los hombres y morarás entre las bestias del campo, y te darán a comer hierba como a los bueyes, te empapará el rocío del cielo y pasarán sobre ti siete tiempos hasta que sepas que el Altísimo es el dueño del reino de los hombres y se lo da a quien le place. 23 Lo de dejar el tronco donde se hallan las raíces, significa que tu reino te quedará cuando reconozcas que el cielo es quien domina 8. 24 Por tanto, ¡oh rey! sírvete aceptar mi consejo: redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordia a los pobres, y quizá se prolongará tu dicha.
Daniel se siente embarazado antes de contestar, pues sabe que lo que va a decir es contrario a los intereses del rey. Al fin habla y le declara el sentido de la misteriosa visión: el árbol frondoso es Nabucodonosor mismo (v. 17). Será abatido y cortado hasta el tronco y será encadenado como amenté (v.21), siendo arrojado al campo para llevar vida de bestia (v.22). El árbol no fue totalmente desenraizado, sino que ha sido dejado con tronco (v.23), para indicar que volverá a brotar cuando pase la prueba y reconozca sus pecados y sea misericordioso con los pobres.
Locura y curación de Nabucodonosor (25-34).
25 Todo esto tuvo cumplimiento en Nabucodonosor, rey. 26 Al cabo de doce meses, mientras se paseaba en su palacio de Babilonia, 27 se puso a hablar, y dijo: ¿No es ésta Babilonia la grande, que yo, por el poder de mi fuerza y la gloria de mi magnificencia, he edificado para residencia real? 28 Todavía estaba la palabra en su boca, cuando bajó del cielo una voz: 29 Sabe, ¡oh rey Nabucodonosor! que te va a ser quitado el reino. Te arrojarán de en medio de los hombres, morarás con las bestias del campo y te darán a comer hierba como a los bueyes, y pasarán sobre ti siete tiempos hasta que sepas que el Altísimo es dueño del reino de los hombres y se lo da a quien le place. 30 Al momento se cumplió en Nabucodonosor la palabra: fue arrojado de en medio de los hombres y comió hierba como los bueyes, y su cuerpo se empapó del rocío del cielo, hasta que llegaron a crecerle los cabellos como plumas de águila, y las uñas como las de las aves de rapiña. 31 Al cabo del tiempo señalado, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo y recobré la razón. Yo bendigo al Altísimo, alabo y glorifico al que domina con eterno dominio y cuyo reino perdura de generación en generación. 32 A sus ojos, todos los habitantes de la tierra son nada, y con el ejército de los cielos y con los habitantes de la tierra hace según su voluntad, sin que nadie pueda resistir a su mano y decirle: ¿Qué es lo que haces? 33 Recobré “ entonces la razón y me fueron devueltas la gloria de mi reino, mi. magnificencia y mi grandeza, y rne llamaron mis consejeros y mis grandes, y fui restablecido en mi reino, y todavía se acrecentó mi poderío; 34 y ahora yo, Nabucodonosor, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, cuyas obras todas son verdad, cuyos caminos son todos justos y que puede humillar a los que andan en soberbia.
El hagiógrafo destaca que el castigo de Nabucodonosor le sobrevino por su orgullo e insolencia, al considerar como suya la grandeza y opulencia de la ciudad de Babilonia. En la mentalidad del autor sagrado sólo Dios es quien entroniza y destrona, y los imperios sucesivos en la historia no son sino etapas pasajeras ordenadas por Dios hasta la manifestación del reino de Dios. La locura de Nabucodonosor le sobrevino después de doce meses (v.25), lapso de tiempo necesario para que pudiera arrepentirse, según le anunció Daniel. En su vanagloria hizo caso omiso de la predicción de éste, y Dios le castigó con la mayor humillación que puede sufrir un hombre: perder la conciencia de su personalidad humana.
La frase orgullosa del rey está muy en consonancia con las inscripciones que nos dejó en sus numerosas construcciones mastodónticas, en las que habla de “mi querida Babilonia, la ciudad que yo amo,” y “el palacio, la admiración del pueblo, el sitial de la realeza, la morada de la felicidad.” Aquí Nabucodonosor se deja llevar de su vanidad. Al punto es castigado por Dios con la enfermedad de lycantropía o zoantropía, perdiendo su conciencia de hombre y pretendiendo llevar una vida como las bestias, dejándose crecer los cabellos y las uñas desmesuradamente (v.30). La frase del hagiógrafo es irónica, pues quiere contrastar la grandeza anterior con la realidad presente.
En realidad no sabemos por la historia extrabíblica que Nabucodonosor haya sufrido tal amencia y haya abandonado el reino por algún tiempo. Algunos autores creen que debe sustituirse el nombre de Nabucodonosor por el de Nabónides, que durante algún tiempo dejó el poder a su hijo Baltasar y se retiró a Tema, en Arabia 9. Eusebio cuenta un relato de Nabucodonosor que pudiera tener alguna analogía con el relato bíblico 10, pero en el fondo no se trata de una pérdida de la razón del monarca. No debemos perder de vista el fin didáctico del fragmento en la mente del hagiógrafo, y, por otra parte, la forma artificial con que el hecho es presentado por el mismo Nabucodonosor, que no parece muy verosímil en los modos de ser del déspota babilonio, sobre todo las confesiones de fe y de reconocimiento al Dios de los judíos.
El compilador, pues, pudo recoger tradiciones populares de la época del exilio, adornándolas conforme a sus finalidades temáticas de exposición. Algunos autores incluso han querido ver en el nombre de Nabucodonosor un seudónimo del perseguidor Antíoco IV Epifanes, pero nada favorece esta hipótesis, ya que no sabemos que el perseguidor de los judíos haya reconocido la supremacía del Dios de éstos. Es más sencillo suponer que nos hallamos ante relatos en los que lo ideológico priva sobre lo histórico.
1 Cf. Ez 32:1ss. – 2 1Re 22:19; Dan 7:10; Tob 12:15; Job 1:8; Job 2:3; Isa 62:6. – 3 Apocalipsis de Henoc 12:4; 13:10. – 4 Para esta denominación equivalente a años cf. 7:27; Gen 10:18. Siete puede designar simplemente largo tiempo (Gen 3:19). – 5 Sobre el corazón como sede de la inteligencia véase 1Re 10:24; Jer 5:21; Sal 90:12; Pro 15:14; Job 9:4; Job 36:5. – 6 Cf. 1Re 22:195; Job 1:6; Job 2:1; Job 15:8. – 7 El nombre Baltasar en babilonio puede considerarse como teóforo, descomponiéndolo así: Bel-balatsu-usur = “Bel protege su vida.” – 8 Cielo aquí equivale a Dios. Es una denominación que sólo aparece en la época macabea: 1Ma 3:18-19; 1Ma 4:10; 1Ma 24:55; 2Ma 9:20. Es un indicio más de la época de composición del libro de Daniel. – 9 Sobre esta interpretación véase E. Dhorme: RB 9 (1912) 373; I. Plesis, en Dict. óe la Bible Suppl. I (1928) 799. – 10 Según Eusebio, que sigue la historia asiría de Abideno (200 a.C.), Nabucodonosor, estando sobre la terraza de su palacio, se sintió invadido por el espíritu de profecía y anunció la invasión de Ciro, al que llamó “mulo persa”; después de lo cual desapareció de repente de la sociedad. Pero no se alude a su locura. Véase Eusebio, Praep, Evang. 9:41: PG 21:762A.
Fuente: Biblia Comentada
La alabanza a Dios por parte de Nabucodonosor en Dan 4:1-3 y Dan 4:34 b – Dan 4:37 es el tema que marca el comienzo y el final de la experiencia que el rey reitera en primera persona (vv. Dan 4:4-34). Comenzó y terminó la narración con alabanza, y en el interludio señaló las razones por las cuales decidió convertirse al culto del Dios verdadero (Cp. Rom 11:33).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Dan 6:25
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
sueño del árbol cósmico
La narración del capítulo cuarto se desarrolla dentro del contexto de una carta algo poética (1-18, 34-37, posiblemente compuesta con la dirección de Daniel). La pieza central de la narración es la caída de Nabucodonosor, narrada en tercera persona, reiterando que, durante los eventos registrados, el rey no estaba en condición de evaluar su propia experiencia. La adscripción de alabanza (3) nos prepara para la obra de Dios que va a ser descrita.
Nabucodonosor es descrito en la cumbre de sus poderes: tranquilo en mi casa y próspero en mi palacio (4). Aquí, en contraste con los vv. 2, 3, no hay indicio de la bondad o grandeza de Dios, elevando así la expectación del lector al gran cambio que está a punto de ocurrir (cf. Luc. 12:16-19).
Nabucodonosor tuvo un sueño aterrorizador. A pesar de las lecciones de los caps. 1-3, y las confesiones de 2:47 y 3:28, 29, fue a sus magos a los que acudió de nuevo (Prov. 26:11; 2 Ped. 2:22), solamente para encontrarlos en bancarrota (7). La en trada de Daniel (8) trae luz a un lugar obscuro (cf. Mat. 5:14; Fil. 2:14-16).
El tema central en el sueño era un árbol cósmico, que claramente representaba un imperio mundial que alcanzaba a todos y proveía para todos (10-12; cf. 2:37, 38). Sobre él se pronunció un decreto celestial; iba a ser reducido a un tronco (15a). Pero el imperio estaba personalizado (dejad el … que él … que tenga … ; 15b, 16); un individuo sería humillado, viviendo como animal, que él sea mojado con el rocío del cielo (15b). Este elemento en el sueño fue, presumiblemente, el que llenó a Nabucodonosor de presentimientos (5) y a la sociedad real de magos la dejó perpleja (7). De nuevo fue Daniel, el “forastero” de Dios, el único que pudo ayudar.
Nótese que Nabucodonosor instintivamente interpretó la realidad de la vida espiritual de Daniel en términos de su propia formación religiosa (espíritu de los dioses santos; 18b). Su confesión anterior no lo había librado de su politeísmo. Se lo describe como habiendo tenido convicciones religiosas, pero no lo que podríamos llamar una conversión bíblica (cf. v 8).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
4.2, 3 Aunque Nabucodonosor alabó al Dios de Daniel, no creía plenamente en El ni se sometía únicamente a El. Mucha gente va a la iglesia y utiliza un vocabulario espiritual, pero en el fondo no creen en Dios ni le obedecen. Profesión no siempre es sinónimo de posesión. ¿Hasta qué punto sus creencias están a la par de su obediencia?4.17 Los babilonios creían en vigilantes, seres espirituales que cuidaban el universo. Nabucodonosor explicó que estos mensajeros estaban anunciando lo que le sucedería a él y por qué.4.19 Cuando Daniel comprendió el sueño de Nabucodonosor, se quedó pasmado. ¿Cómo podía estar tan profundamente angustiado por el destino de Nabucodonosor, el rey culpable de la destrucción de su casa y de su nación? Daniel lo había perdonado, y por eso Dios podía utilizar a Daniel. Muy a menudo cuando alguien nos hace daño, se nos hace muy difícil olvidar el pasado. Probablemente hasta nos alegremos de que esa persona sufra. Perdonar es dejar el pasado atrás. ¿Puede usted amar a alguien que lo ha herido? Pida ayuda a Dios para perdonar, olvidar y amar. ¡Quizá Dios pueda utilizarlo de una manera extraordinaria en la vida de esa persona!4.23ss Si bien el mundo entero pensaba que Nabucodonosor era un rey poderoso (hasta divino), Dios demostró que era un hombre común. Dios humilló a Nabucodonosor para demostrar que El, no Nabucodonosor, era el Señor de las naciones. El orgullo quizás sea una de las tentaciones más peligrosas. No deje que tus triunfos te hagan olvidarte de Dios.4.27-33 Daniel le imploró al rey que cambiara, y Dios le concedió doce meses para que lo hiciera. Tristemente, no hubo arrepentimiento en el orgulloso corazón de este rey, y el sueño se cumplió.4.34 Los reyes de la antigüedad trataban de no mencionar sus debilidades ni sus derrotas en sus monumentos y en sus registros oficiales. Sin embargo, a partir de los registros de Nabucodonosor, podemos inferir que por un tiempo durante sus cuarenta y tres años de reinado no gobernó. En el registro bíblico se explican la soberbia de Nabucodonosor y el castigo que recibió.4.36 El peregrinaje de Nabucodonosor con Dios es uno de los temas de este libro. En 2.47, reconoció que Dios le revelaba sueños a Daniel. En 3.28, 29 alabó a Dios por librar a los tres hebreos. A pesar del reconocimiento de Nabucodonosor de que Dios existe y obra grandes milagros, en 4.30 vemos que todavía no reconocía a Dios como Señor. Podemos reconocer que Dios existe y que realiza grandiosos milagros, pero Dios no va a moldear nuestras vidas hasta que lo reconozcamos como Señor.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 176 Est 8:9; Dan 3:4
b 177 Dan 6:25
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Esta proclamación fue escrita después de los eventos que se describen en este cap.
Fuente: La Biblia de las Américas
Esta declaración de Nabucodonosor indica que tenía conocimientos sobre el A.T. (cp. 4:3, 34 con Sal 145:13; y 4:35 con Is 40:17), lo cual era raro en un documento ordenado por un rey pagano. Por otro lado, el edicto contiene también lenguaje politeísta (vers. 8, 9, 18). Aunque es posible que dioses santos se refiera al espíritu del Dios santo. Entre los cap. 3 y 4 ha transcurrido un tiempo de unos 25 a 30 años. Nabucodonosor ha reinado de 30 a 35 años (605– 562 a.C.) y Daniel tiene unos 45 a 50 años de edad. El año es aprox. el 570 a.C.
Fuente: La Biblia de las Américas
Este capítulo es un decreto público o documento oficial publicado por Nabucodonosor.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Los vers. 1-3 aparecen en el texto aram. como 3:31-33
O, vuestro bienestar
Fuente: La Biblia de las Américas
[5] Parece que Daniel es llamado compañero, con referencia a los otros sabios o magos que tenía el rey. Algunos creen que le llamó así por la autoridad que le había dado. Dan 1, 17.[13] El relato simbólico del árbol derribado representa en este caso el orgullo de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Ez 31.[23] Y viene de allí todo tu poder.[34] No hay certeza de que Nabucodonosor dejara por entero de adorar a los ídolos.