Comentario de Daniel 6:10 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Cuando Daniel supo que el documento estaba firmado, entró en su casa, y con las ventanas de su cámara abiertas hacia Jerusalén se hincaba de rodillas tres veces al día. Y oraba y daba gracias a su Dios, como lo solía hacer antes.
cuando Daniel supo. Luc 14:26; Hch 4:17-19.
y abiertas las ventanas. 1Re 8:30, 1Re 8:38, 1Re 8:44, 1Re 8:48-50; 2Cr 6:38; Sal 5:7; Jon 2:4; Heb 4:16.
se arrodillaba. 1Re 8:54; 2Cr 6:13; Esd 9:5; Sal 95:6; Luc 22:41; Hch 7:60; Hch 9:40; Hch 20:36; Hch 21:5; Efe 3:14.
tres veces al día. Dan 6:13; Sal 55:17; Sal 86:3; Hch 2:1, Hch 2:2, Hch 2:15; Hch 3:1; Hch 10:9.
y oraba … delante de su Dios. Sal 34:1; Flp 4:6; Col 3:17; 1Ts 5:17, 1Ts 5:18; Heb 13:15.
como lo solía hacer antes. Neh 6:11; Sal 11:1, Sal 11:2; Mat 10:28-33; Luc 12:4-9; Hch 4:18, Hch 4:19, Hch 4:29; Hch 5:20, Hch 5:29, Hch 5:40-42; Hch 20:24; Flp 1:14, Flp 1:20; Apo 2:10, Apo 2:13.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Sin preocuparse por el edicto real (vv. Dan 6:6-9), Daniel reanudó las oraciones cerca de las ventanas de su casa que daban hacia Jerusalén (esto es, hacia el Oeste). Sus enemigos estaban en lo correcto al pensar que si Daniel era forzado a elegir entre el decreto de un rey terrenal y la palabra eterna del Rey del cielo, él elegiría a su Dios (v Dan 6:5).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
DANIEL… ORABA Y DABA GRACIAS DELANTE DE DIOS, COMO LO SOLÍA HACER ANTES. El decreto del rey no hizo que Daniel se acobardara y cambiara su costumbre de orar. Las ventanas de su casa siguieron abiertas hacia Jerusalén, donde una vez estuvo el templo (cf. 2Cr 6:21). Aunque estaba consciente del peligro, no permitió que nada le impidiera presentar sus peticiones delante de Dios (cf. Flp 4:6). De igual manera, los creyentes no deben permitir que nada les haga abandonar su oración diaria y su devoción a Dios.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
hacia Jerusalén. El hábito inquebrantable de Daniel para orar a Dios en dirección a su templo, se conformaba a la oración de Salomón que el pueblo del Señor también debía practicar (1Re 8:44-45). Tres veces al día también era el patrón establecido por David (Sal 55:16-17).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— tres veces al día: Aunque la Torá ordena orar tres veces al día, no hay indicios de que en el primer período postexílico estuviera en vigor dicha ley judía. Sólo en la tradición rabínica posterior descubrimos la norma de orar por la mañana, a mediodía y al atardecer. Orar mirando hacia Jerusalén es mencionado en 1Re 8:44 (texto exílico deuteronómico).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
1Re 8:44; 1Re 8:48; Sal 55:17; Sal 138:2.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Obedecer a Dios en vez de a los hombres
La intriga en sí misma era directa, pero contenía una prueba sutil para Daniel: todo lo que se requería era un breve período sin oración audible (7). Además él ya estaba en sus 80 años, mucho tiempo después del que podría esperarse heroísmo.
Sin embargo, en manera característica, Daniel reconocía que cualquier ganancia hecha al precio de la fidelidad a la Palabra de Dios finalmente resultaría en pérdida (cf. Fil. 3:7, 8).
Mientras que el asunto crítico en la narración es el hecho escueto de que Daniel orara en un marcado espíritu de reverencia, también provee varios detalles de su oración, usándolo así como un ejemplar de la vida de oración (cf. 2:17, 18; 9:3-19; 10:2, 3, 12). Su costumbre era adorar en un aposento alto (un cuarto superior; 10) con las ventanas de su cámara abiertas hacia Jerusalén. Aunque sabía que Dios está en todas partes y por tanto escuchaba su oración en Babilonia, él oraba al Señor que había dado a conocer su presencia en Jerusalén a donde el arca de su pacto había sido traída (nótese la orientación de pacto de su oración en el cap. 9). La regularidad de las oraciones de Daniel también ocasiona un comentario (10b), así como también la nota de acción de gracias que las llenaba, hasta en el contexto de grave peligro personal, y la postura que adoptaba (se hincaba de rodillas, 10), indicando la sinceridad de sus súplicas (11).
Los intrigantes atraparon a Daniel y a Darío en su sutileza (11, 12). La característica que hizo a Daniel el único miembro de la administración del rey completamente digno de confianza, es decir, su confianza en el Dios del pacto, recibió una reinterpretación radical a manos de sus enemigos. Su fidelidad ahora fue categorizada como rebelión (13). Ahora Darío vio claramente su error, pero estaba incapacitado para revocarlo (14), como aparentemente también Daniel lo estaba (17). Nótese, sin embargo, el contraste brillantemente trazado que subyace en toda la narración: tanto los intrigantes como el rey estaban febrilmente activos confabulándose y haciendo planes (3-9, 14). En contraste, la vida de Daniel rezumaba regularidad e integridad espiritual. Antes del v. 21 él se presenta como hablándole solamente a Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
NOTAS
(1) “Su Dios.” Aram.: ’Ela·héh.
REFERENCIAS CRUZADAS
q 339 1Re 8:30; 1Re 8:44; 2Cr 6:38; Sal 5:7
r 340 Sal 55:17; Sal 86:3; Col 4:2
s 341 1Re 8:54; 2Cr 6:13; Esd 9:5; Sal 95:6; Luc 22:41; Hch 7:60
t 342 Sal 34:1; Rom 12:12
u 343 1Ts 5:17
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
en dirección a Jerusalén. Daniel oraba tres veces al día (Sal 55:17) hacia el lugar donde había estado el templo, símbolo de la presencia de Dios (cp. 1 R 8:35; 2 Cr 6:38).
continuó arrodillándose. Sobre el tema de desobediencia civil, v. coment. en 3:12.
Fuente: La Biblia de las Américas
hacia Jerusalén. Una práctica sugerida por David y Salomón (Sal 5:7; 1Re 8:33). El ejemplo de Daniel es un caso de desobediencia civil legítima (cp. Hch 5:29; Rom 13:1-2).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
O, porque