Comentario de Daniel 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
En el tercer año del reinado del rey Belsasar, yo, Daniel, tuve una visión después de aquella que había tenido anteriormente.
Alrededor del año 553 a.C.
En el año tercero. Dan 7:1.
a mí, Daniel. Dan 8:15; Dan 7:15, Dan 7:28; Dan 9:2; Dan 10:2, Dan 10:7; Dan 11:4.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La visión de Daniel del carnero y el macho cabrío, Dan 8:1-12.
Los dos mil trescientos días de suspensión del sacrificio diario, Dan 8:13-14.
Gabriel conforta a Daniel, e interpreta la visión, Dan 8:15-27.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Después de escribir en arameo desde Dan 2:4-49; Dan 3:1-30; Dan 4:1-37; Dan 5:1-31; Dan 6:1-28; Dan 7:1-28, Daniel vuelve a escribir en hebreo.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
EL AÑO TERCERO. El ano tercero es 551 a.C. El resto del libro de Daniel está escrito en hebreo (cf. Dan 2:4, nota).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
8. Visión del Carnero y del Macho Cabrío.
Las vicisitudes del pueblo judío van a ser reflejadas con más detalles en estos capítulos que siguen. La datación de la visión es del año tercero de Baltasar, pero su contenido se refiere detalladamente a la época de los Seléucidas de Siria, opresores de Palestina en el siglo II. Este capítulo está redactado en hebreo, mientras que el anterior lo estaba en arameo; pero es una clara continuación de éste. La disposición es muy similar: visión (1-14) y explicación hecha por un ángel (15-27).
Contenido de la visión (1-14).
1 El año tercero del reinado de Baltasar, yo, Daniel, tuve una visión, a más de la que había tenido anteriormente, 2 y, estando en la visión, me pareció hallarme en Susa, la capital, en la provincia de Elam, y estar durante la visión cerca del río Ulai. 3 Alcé los ojos y miré, y vi un carnero que estaba delante del río. Tenía dos cuernos, y aunque ambos eran altos, el uno era más alto que el otro, habiendo crecido más después del otro. 4 Vi al carnero acornear a poniente, a norte y mediodía, sin que bestia alguna pudiera resistirle y sin que nadie pudiera librarse de él. Hacía cuanto quería y se engrandeció. 5 Pero en esto vino un macho cabrío sin tocar la tierra con sus pies y con un cuerno entre los ojos. 6 Llegó al carnero de los dos cuernos que había visto delante del río, y corrió contra él con la furia de su fortaleza. 7 Vi que le acometía, rompiéndole ambos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerza para resistirle, y, echándole por tierra, le pisoteó, sin que nadie pudiera librar al carnero. 8 El macho cabrío llegó a ser muy potente; pero, cuando lo fue, se le rompió el gran cuerno, y en su lugar le salieron cuatro cuernos, uno a cada uno de los vientos del cielo. 9 Del uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el mediodía y el oriente y hacia la tierra gloriosa, 10 engrandecióse hasta llegar al ejército de los cielos, y echó a tierra estrellas y las holló. 11 Aun contra el príncipe del ejército se irguió, y le quitó el sacrificio perpetuo y destruyó su santuario. 12 Convocó impíamente ejércitos contra el sacrificio perpetuo, echó por tierra la verdad, hizo con buen éxito lo que quiso. 13 Entonces oí hablar a uno de los santos, respondiendo a otro santo que le preguntaba: ¿Hasta cuándo va a durar esta visión de la supresión del sacrificio perpetuo de la asoladora prevaricación y déla profanación del santuario?14 Entonces dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas. Luego será purificado el gran santuario.
La datación en el año tercero de Baltasar quiere indicar que esta visión es continuación de la del capítulo anterior. Quizá esta datación es obra de un glosista posterior. Daniel es transportado imaginariamente a Susa, capital de Elam, destruida por Asurbanipal, reconstruida por Darío Histaspes (521-485) y lugar de residencia de los reyes persas en invierno. Por esa capital pasaba el río Ulai, que es el Eulaeus de los escritores clásicos 1. Elam era una provincia de la nueva Persia. Daniel ve imaginariamente a un carnero que está delante del río (v.3), que simbolizaba el imperio medopersa. La elección del carnero para designar a Persia es muy apropiada, porque, según la astronomía babilónico-persa, el reino de Persia estaba subordinado al signo del zodíaco del ariete. El carnero que veía Daniel tenía dos cuernos, uno mayor que el otro, es decir, el conglomerado étnico medo-persa.
El más alto correspondía a Persia, que había suplantado a Media en la hegemonía nacional (habiendo crecido mas después del otro, v.3). Ciro, príncipe de la provincia del norte de Persia, Anzán, venció al rey de Media, Astiajes, y se declaró soberano de Persia y de Media en 549 a.C. Después se lanzó hacia occidente. Es lo que quiere indicar el profeta al decir que el carnero acorneaba a poniente, a norte y a mediodía (v.4), las direcciones seguidas por los invasores persas: Babilonia, Lidia (Asia Menor) y Egipto, en tiempos de Cambises, sucesor de Ciro. Es la segunda bestia, semejante al oso que hemos visto en 7:5 con tres costillas entre los dientes. El poderío persa fue exorbitante, de forma que nadie podía con él. Todos los pueblos le estaban sometidos y no había esperanzas de liberarse de él.
Pero inesperadamente aparece en escena un macho cabrío que avanza tan apresuradamente, que apenas toca la tierra con sus pies (v.6). Es la tercera bestia o leopardo con cuatro alas del 0.7, es decir, Alejandro Magno, que vertiginosamente se hace dueño del Próximo Oriente. Acometió al carnero de los dos cuernos, es decir, al imperio medo-persa, rompiéndole ambos cuernos. La victoria fue total. Alejandro Magno atravesó el Helesponto en 334, derrotó al rey de Persia Darío Codomano en 333, cruzó Palestina, conquistó Egipto y fundó Alejandría y después se dirigió a Persia, venciendo a los restos del imperio persa en Arbela en 331. La carrera militar no pudo ser más vertiginosa. El profeta quizá escogió la figura del macho cabrío para designar a Alejandro Magno, porque Siria (cuya provincia habían de regentar los sucesores de él, los Seléucidas, opresores de los judíos) está bajo el signo del Capricornio en la distribución astronómica de los babilonios. En todo caso, el único cuerno del macho cabrío simboliza a Alejandro Magno (v.5). Después creció desmesuradamente su imperio, llegando hasta la India (v.8); pero en su pleno apogeo murió el gran macedonio (se le rompió el gran cuerno) en 323, a la edad de treinta y dos años.
Al desaparecer el imperio se desmembró en cuatro partes, adjudicadas a los cuatro Diadocos (y en su lugar le salieron cuatro cuernos, uno a cada uno de los vientos del cielo, v.8), que son: 1) Casandro (Macedonia y Grecia), al occidente; 2) Lisímaco (Asia Menor, con Paflagonia y el Ponto), al norte; 3) Seleuco (Siria, Babilonia hasta el Indus), al este; 4) Ptolomeo (Egipto), al sur. Al menos así quedó dividido el imperio en 301 después de la batalla de Ypso, en Frigia, aunque hubo antes un período de luchas por el imperio entre los generales.
Los Seléucidas son los que más preocupan al profeta, por la importancia que tienen en los asuntos del pueblo judío, sobre todo Antíoco IV Epifanes, que es el cuerno pequeño, salido de uno de los cuatro (v.9), y que se extendió hacia el mediodía, el oriente y hacia la tierra gloriosa (v.9), es decir, hacia Egipto, Mesopotamia y Palestina, respectivamente. En 165 a.C., Antíoco IV Epifanes hizo una expedición contra las regiones del Tigris y Eufrates. La tierra gloriosa o hermosa es la tierra de los judíos 2, por ser el lugar de morada del pueblo elegido. En efecto, Antíoco IV invadió reiteradamente la Palestina en su paso hacia Egipto, intentando ahogar los sentimientos religiosos de los judíos. En su arrogancia pretendió igualarse a Zeus, poniendo en sus monedas una estrella en la frente 3.
Quizá aquí la expresión ejército de los cielos aluda al pueblo de Dios, llamado también pueblo de los santos4, y entonces se comprende bien la frase siguiente de que echó a tierra estrellas y las holló, es decir, con sus opresiones logró hacer abandonar la religión judía a muchos de los más altos representantes del pueblo judío. El príncipe del ejército en ese caso es Dios, que en el v.25 se llama príncipe de príncipes, y en 11:36 Dios de los cielos. El profeta quiere decir que el pequeño cuerno atacó el centro religioso donde moraba Dios, el templo de Jerusalén, suprimiendo el sacrificio perpetuo (v.1-1), es decir, el sacrificio cotidiano, que se ofrecía por las mañanas y las tardes5. La alusión es clara a la profanación del templo de Jerusalén por Antíoco IV Epifanes en 168 a.C., suprimiendo con ello el sacrificio diario6; y echó por tierra la verdad (v.12), es decir, trató de destruir la fe monoteística de los judíos.
La profanación culminó en laasoladora prevaricación (v.13), que la Vg traduce por la “abomination desolationis,” que no es sino la entronización del ídolo abominable sobre el altar de los sacrificios 7. Esto representaba para el alma judía el mayor sacrilegio concebible. Justamente la supresión del sacrificio y profanación del santuario duró unos tres años y medio, que es lo que respondió a uno de los santos otro santo, que parece ser Gabriel. Daniel finge un diálogo celeste entre los ángeles para dar más impresión de misterio. En 10:5-6 aparece un personaje misterioso, que puede ser también uno de estos interlocutores.
En la literatura apocalíptica es muy común esta multiplicación de interlocutores, que no tienen otra misión que rodear de misterio y de interés los diálogos imaginativos. Así, el autor del libro de Daniel presenta a su protagonista dialogando con seres misteriosos celestiales en torno a problemas que inquietan al lector. Uno de ésos dice que la supresión del sacrificio durará dos mil trescientas tardes y mañanas (v.14), es decir, mil ciento cincuenta días, o sea, unos tres años y medio. La frase corresponde a un tiempo, tiempos y medio tiempo que hemos visto en 7:25. El santuario fue profanado en junio del 168 a.C. y consagrado de nuevo en diciembre del 165 a.C. 8 Quizá el punto de partida en el cómputo sea el 15 de diciembre del 168, en que se erigió el ídolo abominable. El autor dice tardes y mañanas, en vez de días, para computar el número de sacrificios omitidos, que debían ofrecerse uno por la mañana y otro por la tarde. Este período de tres años y medio es computado de modo diferente en distintos textos en cuanto al detalle 9, pero sustancialmente parece clara la alusión al período que duró la profanación del templo bajo Antíoco IV. La época de desolación terminará con la purificación del santuario, que se cumplió en el 25 de diciembre (Quisleu) de 165 a.C., después de la victoria de Judas Macabeo 10.
Interpretación de la visión (15-27).
15 Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión y buscaba la inteligencia, púsose ante mí un como hombre, 16 y oí una voz de hombre que de en medio del Ulai gritaba y decía: Gabriel, explícale a éste la visión. 17 Vino éste luego cerca de donde estaba yo, y al acercarse me sobrecogí y caí sobre mi rostro. El me dijo: Atiende, hijo de hombre, que la visión es del fin de los tiempos. 18 Al hablarme caí entontecido sobre el rostro, pero él me tocó y me hizo estar en pie, 19 y me dijo: Voy a enseñarte lo que sucederá al fin del tiempo de la ira, pues tendrá fin ese tiempo. 20 El carnero de dos cuernos que has visto son los reyes de Media y de Persia; 21 el macho cabrío es el rey de Grecia, y el gran cuerno de entre sus ojos es el rey primero; 22 el romperse y salir en su lugar otros cuernos, cuatro reyes que se alzarán en la nación, mas no de tanta fuerza como aquél.23 Al final de su dominación, cuando se completen las prevaricaciones, levantaráse un rey imprudente e intrigante; 24 su poder crecerá, no por su propia fuerza, y producirá grandes ruinas y tendrá éxitos, y destruirá a poderosos y al pueblo de los santos. 25 Por sus prosperidades y por el éxito de sus intrigas, se llenará de arrogancia su corazón, y hará perecer a muchos que vivían apaciblemente, y se levantará contra el príncipe de los príncipes, pero será destruido sin que intervenga mano alguna. 26 La visión de las tardes y mañanas es verdadera; guárdala en tu corazón, porque es para mucho tiempo. 27 Yo, Daniel, quedé quebrantado y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, me ocupé en asuntos del rey. Estaba asombrado de la visión, pero nadie la supo.
Daniel va a transmitir personalmente la interpretación de la visión sobre el carnero y el macho cabrío, que ya hemos explicado.
Para dar mayor interés al relato, finge un diálogo con un intérprete oficial, según es ley en los libros apocalípticos. Gabriel, el intérprete oficial en sus comunicaciones con los hombres, le adelanta a Daniel que la visión se refiera al v.11 de los tiempos (v.17). En el v.18 puntualizará que se trata del fin del tiempo de la ira, que, como veremos, no es sino la terminación de la época de persecución de Antíoco IV Epífanes.
Sigue luego la identificación del carnero y macho cabrio, como hemos visto anteriormente; es decir, los reyes de Media y de Persia, el de Grecia y sus cuatro sucesores. El rey imprudente e intrigante no es otro que el pequeño cuerno, es decir, Antíoco IV, que hizo guerra a la tierra gloriosa y contra el principe de los príncipes, que es el Dios de los judíos (v.25). Después el ángel intérprete le invita a prestar atención a la fisión de tardes y mañanas, es decir, a los hechos que han de transcurrir durante esos tres años y medio, en los que culminará la persecución de los fieles. Daniel quedó quebrantado y enfermo por la impresión recibida.
1 Cf. Plinto, Hist. Nat. 6:27. Sobre Susa cf. Neh 1:1; Est 1:1. – 2 Cf. 11:16.42. – 3 Cf. 2Ma 9:10. – 4 Cf. 7:17.27; Henoc 90,24. – 5 Cf. Exo 29:38-42. La expresión holocausto perpetuo sólo aparece aquí en el A.T., pero se hace corriente en la literatura rabínica posterior. – 6 Cf. 1Ma 1:45.59; 1Ma 4:52-53. – 7 Cf. 1Ma 1:57. – 8 Cf. 1Ma 21:24.49-57; 1Ma 4:26-59. – 9 Cf. 7:25; 9:27; 12:11. – 10 Cf. 1Ma 1:54; 1Ma 4:525.
Fuente: Biblia Comentada
año tercero. Ca. 551 a.C., dos años después del sueño del capítulo Dan 7:1-28 pero antes del capítulo Dan 5:1-31. aparecido antes. Se refiere al capítulo Dan 7:1-28.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Dan 7:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— tuve una visión: A partir de este momento terminan los sueños para dar paso a las visiones.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
El carnero de dos cuernos
El carnero de dos cuernos en la primera visión (3) son los reyes de Media y de Persia (20), y el cuerno más largo indudablemente representa a Persia. Daniel lo vio abriéndose camino, extendiendo su territorio en todas direcciones. De hecho el Imperio Persa se extendió al oeste a Babilonia, Siria y Asia Menor, al norte a Armenia y al mar Caspio, y al sur a Africa. El conocimiento de Daniel de esto (en el tercer año del reinado de Belsasar) es consistente con el discurso posterior al rey en el año de su caída (cf. 5:18-31), El ya había visto “la escritura en la pared” para el Imperio Babilónico. Co mo hombre de fe estaba aprendiendo progresivamente que ésta era simplemente una señal de una realidad mayor, que la escritura está ya en la pared para todos los imperios, excepto para el del Altísimo (cf. 2:44).
5-8, 21, 22 El macho cabrío de un cuerno
Mientras Daniel reflexionaba en el significado de esta primera imagen, antes de recibir la interpretación de ella, vio un macho cabrío con un cuerno muy visible (5). Tres cosas lo caracterizaban: su velocidad extraordinaria, su ferocidad aparentemente omnipotente al vencer al carnero (6, 7); y el dramático rompimiento de su largo cuerno y del crecimiento de cuatro cuernos en su lugar (8), de uno de los cuales salió otro cuerno (9).
El macho cabrío representa el Imperio Griego (21). Las imágenes del gran cuerno se cumplieron perfectamente en Alejandro Magno que se convirtió en un conquistador mundial entre los 21 y 26 años, venciendo a las fuerzas persas en una serie de batallas decisivas entre 334 y 331 a. de J.C. Sin embargo, él iba a morir trágicamente a la edad de 33 años (cf. v. 8) y su imperio fue fragmentado en cuatro regiones representadas por los cuatro cuernos (22). De uno de esos salió un cuerno pequeño (9) que debía formar el clímax de toda la visión.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
8.1 Como el capítulo 7, este capitulo precede en orden cronológico al capítulo 5; el sueño probablemente ocurrió en 551 a.C., cuando Daniel tenía aproximadamente 70 años. Los capítulos 7 y 8 corresponden al primer y tercer año de Belsasar y cronológicamente van entre los capítulos 4 y 5. El capítulo 9 tuvo lugar aproximadamente por el mismo tiempo que el capítulo 6. Nos da más detalles de los imperios medopersa y griego, los dos imperios mundiales que siguieron inmediatamente después de Babilonia.8.2 Susa fue una de las capitales del imperio babilónico en este tiempo. Localizada en lo que ahora es Irán, fue una ciudad bien desarrollada. El primer código de leyes conocido, el Código de Hamurabi, apareció allí. Susa fue rival de la misma Babilonia en lo que a refinamiento cultural se refiere.8.3 Los dos cuernos eran los reyes de Media y Persia (8.20). El cuerno más largo representaba el creciente dominio persa en el imperio medopersa.8.5-7 El macho cabrío representaba a Grecia, y su cuerno largo, a Alejandro Magno (8.21). Esta es un predicción sorprendente debido a que Grecia no era considerada como potencia mundial cuando se dio esta profecía. Alejandro Magno conquistó el mundo con gran velocidad y estrategia militar, simbolizado por el movimiento rápido de un macho cabrío. La ruptura de los cuernos del carnero simbolizaba a Alejandro que habría de partir ambas partes del imperio medopersa.8.8 Alejandro Magno murió a los treinta años en la cima de su poder. Su reino se dividió en cuatro partes bajo el gobierno de cuatro generales: Tolomeo I de Egipto y Palestina; Seleuco de Babilonia y Siria; Antígono de Asia Menor; y Antípater de Macedonia y Grecia.8.9 Antíoco IV Epífanes (el cuerno pequeño) atacó a Israel (la «tierra gloriosa») en el segundo siglo a.C. Fue el octavo soberano del imperio de los seleúcidas (Babilonia y Siria). Quitó al sumo sacerdote, saqueó el templo y reemplazó la adoración a Dios con una adoración griega. Un cumplimiento posterior de esta profecía ocurrirá en el futuro con la llegada del anticristo (ver 8.17, 19, 23; 11.36; 2Th 2:4).8.11 El «príncipe de los ejércitos» aquí se refiere a una autoridad celestial, quizás un ángel o Dios mismo. (Véase también Jos 5:13-15.)8.14 Las «dos mil trescientas tardes y mañanas» se refiere al tiempo desde la profanación del templo que perpetró Antíoco IV Epífanes hasta la restauración de la adoración del templo bajo el gobierno de Judas Macabeo en 165 a.C.8.17 El «tiempo del fin» en este caso se refiere al período entero desde el final del cautiverio hasta la Segunda Venida de Cristo. Muchas de cosas que sucederían bajo el gobierno de Antíoco IV Epífanes se repetirían en una escala mucho mayor antes de la Segunda Venida de Cristo. Durante esos tiempos, Dios trabaja con Israel en una forma radicalmente diferente, con disciplina divina proveniente de naciones gentiles. A este período a menudo se le llama «los tiempos de los gentiles» (Luk 21:24).8.23 Este rey altivo puede ser lo mismo Antíoco IV Epífanes que el anticristo al final de la historia humana.8.25 El Príncipe de los príncipes es Dios mismo. Ningún poder humano podía derrotar al rey que Daniel vio en su misión; pero Dios lo vencerá. Antíoco IV Epífanes murió loco en Persia en 164 a.C. El poder y la justicia de Dios prevalecerá, y jamás debemos darnos por vencidos ni perder esperanza, por poderosos que parezcan los enemigos de Dios.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 460 Dan 5:1
b 461 Dan 7:1; Dan 7:15
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
el año tercero. O sea, cerca del año 551 a.C. Los sucesos de este cap. preceden a los del cap. 5 (v. coment. en 7:1). Desde este vers. el resto del libro de Daniel está escrito en hebreo (v. nota en 2:4).
Fuente: La Biblia de las Américas
una visión. Referente al segundo y tercero de los imperios mundiales, Medo-Persia (vv. Dan 8:3-4, Dan 8:20) y Grecia (vv. Dan 8:5-7, Dan 8:21).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
una palabra me fue revelada… Se sigue Q.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Lit., yo, Daniel
Lit., al principio
Fuente: La Biblia de las Américas
[2] En Susa tenían los reyes caldeos un palacio o alcázar.[8] Después de la muerte de Alejandro Magno, que sólo reinó doce años, el imperio se dividió entre sus cuatro capitanes. Macedonia al occidentepara Casandro; Tracia y Asia Menor al nortebajo Lisímaco; Siria, Mesopotamia y Persia al orientebajo Seleuco; Egipto al sur bajo Tolomeo.[14] Seis y medio años lunares o seis años, tres meses y dieciocho días solares.