Comentario de Deuteronomio 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“En aquel tiempo Jehovah me dijo: ‘Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube hacia mí al monte. Haz también un arca de madera.
Lábrate dos tablas. Deu 10:4; Éxo 34:1, Éxo 34:2, Éxo 34:4.
hazte un arca de madera. Deu 10:3; Éxo 25:10-15; Heb 9:4.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Dios, Deu 10:1-5.
sobre la continuación del sacerdocio, Deu 10:6-7;
sobre la separación de la tribu de Leví, Deu 10:8-9;
escuchando a Moisés, Deu 10:10-11.
Una exhortación a la obediencia, Deu 10:12-22.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La misericordiosa renovación del pacto por parte de Dios. Las nuevas tablas de la Ley simbolizaban la promesa de Dios de estar junto a su pueblo, aunque sabía que había rebeldía en su corazón (Deu 5:29).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
En aquel tiempo: Posterior a la oración (Deu 9:25-29).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
10. Nuevas Exhortaciones.
Las Tablas de la Ley (1-5).
1“Entonces me dijo Yahvé: “Hazte dos tablas de piedra como las primeras y sube a mí a la montaña; haz también un arca de madera; 2yo escribiré sobre estas tablas las palabras que estaban escritas sobre las primeras, que tú rompiste, y las guardarás en el arca.” 3Hice, pues, un arca de madera de acacia, y, habiendo cortado dos tablas de piedra como las primeras, subí con ellas a la montaña. 4El escribió sobre estas tablas lo que estaba escrito en las primeras, los diez mandamientos que Yahvé os había dicho en la montaña de en medio del fuego el día de la congregación, y me las dio. 5Yo me volví y, bajando de la montaña, puse las tablas en el arca que había hecho, y allí han quedado, como Yahvé me lo mandó.”
Los preceptos básicos de la teocracia hebraica deben aparecer a los ojos de los israelitas como redactados misteriosamente por el dedo de Yahvé, expresión antropomórfica que indica la parte que ha habido de inspiración divina en la redacción del Decálogo, obra, sin duda, del propio Moisés. Para rodearlo de mayor veneración, Moisés se aísla en la montaña de Yahvé mientras graba en piedra dichos preceptos1. Moisés recibe orden de redactar dos nuevas tablas en piedra en sustitución de las rotas por él como protesta por la prevaricación del pueblo y colocarlas en un arca de madera, de forma que se conserven para memoria en Israel2.
Partida de los Israelitas (6-7).
6Los hijos de Israel partieron de Berot-Bene Yahqan para Moserá. Allí murió Aarón y allí fue enterrado. Elea-zar, su hijo, fue sacerdote en su lugar. 7De allí partieron para Gadgad, y de Gadgad para Yotbatá, región rica en aguas.
Este relato relativo al itinerario de los hebreos está fuera de lugar, pues interrumpe el discurso del orador. El estilo es de un historiador que inserta unos detalles históricos fuera del marco geográfico del Sinaí, donde tuvo lugar la alianza, la entrega de las tablas de la Ley y la elección de los levitas. Los lugares citados de las estaciones no concuerdan exactamente con los que conocemos por el libro de los Números3. Moserá debe de ser el Moserot de Num 33:314. Allí murió Aarón, mientras que, según Num 20:22-30, murió en el monte Hor. Pero los lugares están próximos, y así los datos son aproximativos. Gadgad es el Hor-Gadgad de Num 33:32. Yotbatá aparece también en Num 33:32, aunque sin la puntualiza-ción de que era una región rica en aguas.
Elección de los levitas (8-9)
“En ese tiempo separó Yahvé la tribu de Leví para llevar el arca de la alianza de Yahvé, para que estuvieran en su presencia y le sirvieran y bendijeran su nombre, como hasta hoy. 9Por eso Leví no tiene parte ni heredad entre sus hermanos, porque es Yahvé su heredad, como Yahvé te lo ha dicho.”
A la tribu de Leví le cabe el honor de custodiar y transportar el arca de la alianza5. Ellos debían estar en presencia de Yahvé, es el servicio de los sacerdotes6. Segunda función de ellos es bendecir al pueblo en nombre de Dios7. Por estar reservada la tribu de Leví al servicio inmediato de Yahvé, no tuvo parte ni heredad en la distribución de Canaán, porque su heredad es el propio Yahvé8. Vivirán de lo que pertenece a Yahvé en las funciones de culto9. En éxo 32:29 dice Moisés a los levitas: “Hoy os habéis consagrado a Yahvé haciéndole cada uno oblación del hijo o del hermano; por ello recibiréis hoy bendición,” que parece ser el hecho de ser elegidos para llevar el arca de la alianza de Yahvé, para asistir en la presencia de Yahvé y para bendecir su nombre, como hasta hoy. A esto responde lo que se dice en Jos 3:13 sobre la conducción del arca por los sacerdotes delante del pueblo para mostrarle el camino en el paso del Jordán. El arca fue llevada por los sacerdotes en torno a Jericó antes del asalto. Las vicisitudes del arca fueron azarosas. En tiempos de Helí fue capturada por los filisteos10, después devuelta y guardada en casa de Abnadad, luego en la de Obededón, y por fin llevada por David a la tienda que le tenía preparada en Jerusalén11. Al huir de Absalón la llevó consigo12; después Salomón la colocó en el templo13, y en éste debió de perecer en el incendio a manos de los caldeos. El arca era el símbolo de la presencia de Yahvé en medio de su pueblo, y las tablas de la Ley el documento escrito de la alianza.
Moisés recibe orden de ponerse al frente de su pueblo (10-11).
10“Yo me estuve en la montaña como anteriormente, cuarenta días y cuarenta noches; y Yahvé me escuchó esta vez también y no quiso ya destruiros. 11Me dijo Yahvé: “Levántate y ve a ponerte a la cabeza del pueblo para que entren y se posesionen de la tierra que a sus padres juré darles.”
Conclusión de la intervención de Moisés: el perdón para el pueblo y la confirmación del caudillaje de Moisés. El pueblo estaba reconciliado con Dios, pero era preciso continuar el camino hacia la tierra prometida, según el juramento de Yahvé a los patriarcas. Yahvé confirma su decisión de llevarlos a Canaán a pesar de las infidelidades, pues la alianza ha sido restablecida con todas sus consecuencias por ambas partes. Esta es la tesis teológica que el deuteronomista quiere inculcar en este relato.
Exhortación a la fidelidad a Yahvé (12-22).
12“Ahora, pues, Israel, ¿qué es lo que de ti exige Yahvé, tu Dios, sino que temas a Yahvé, tu Dios, siguiendo por todos sus caminos, amando y sirviendo a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, 13y guardando los mandamientos de Yahvé y sus leyes, que hoy te prescribo yo, para que seas dichoso? 14Mira: De Yahvé, tu Dios, son los cielos de los cielos, la tierra y todo cuando en ella se contiene. 15Y sólo con tus padres se ligó amándolos, y a su descendencia después de ellos, a vosotros, os ha elegido de entre todos los pueblos, como hoy. 16Circuncidad, pues, vuestros corazones y no endurezcáis más vuestra cerviz; 17porque Yahvé, vuestro Dios, es el Dios de dioses, el Señor de los señores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no hace acepción de personas ni recibe regalos, 18hace justicia al huérfano y a la viuda, 19ama al extranjero y le alimenta y le viste. Amad también vosotros al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. 20Teme a Yahvé, tu Dios; sírvele, apégate a El y jura por su nombre. 21El es tu gloria, El es tu Dios, que por ti ha hecho cosas grandes y terribles que con tus mismos ojos has visto. 22Tus padres bajaron a Egipto en número de setenta personas, y ahora Yahvé, tu Dios, ha hecho de ti una muchedumbre como las estrellas del cielo.”
La conclusión de la precedente narración es siempre la misma: el predicador-profeta repite los mismos conceptos: el temor y amor de Dios, la guarda de sus mandamientos, sobre todo el relativo a evitar toda idolatría. Los antiguos solían juzgar del poder de los dioses por el de los pueblos que les rendían culto. El profeta no tiene grandes cosas que contar de Israel, pero pondera las obras de su Dios, que creó los cielos, la tierra y cuanto existe y está por encima de todo. A pesar de ser el Señor de todo lo creado, sólo ha tenido relaciones íntimas con los padres o antepasados de Israel (v.15). Su amor para con ellos y su descendencia exige, por parte de ésta, sumisión y amor. Deben consagrarse a El como pueblo elegido: circuncidad vuestros corazones (v.16), es decir, purificarlos y hacerlos sensibles a los preceptos divinos. Un corazón incircunciso está cerrado a toda influencia de Dios14. Aquí la circuncisión equivale a no endurecer la cerviz (v.106), resistiendo a los mandamientos divinos. Yahvé, Dios de dioses (en el sentido de superior a todos, sin que se admita la existencia real de éstos, sino según la acepción popular), es insobornable en la administración de la justicia: no hace acepción de personas… (v.17), y hace justicia a los oprimidos como el huérfano, la viuda y el extranjero. Es justamente el fondo de la predicación de los grandes profetas del siglo VIII15, y que caracteriza también al Deuteronomio. Entre los israelitas del desierto había gentes extranjeras, como los calebitas, que habían sido asimiladas al pueblo de Dios. Este primer indicio de universalismo se abrirá paso en los tiempos de la literatura sapiencial, hasta culminar en las grandiosas perspectivas mesiánicas, con inclusión de los no hebreos como ciudadanos adheridos a la nueva teocracia16.
1 Era corriente en Oriente grabar en piedra los contratos y estatutos fundamentales. Hammurabi grabó su código famoso en diorita. Según Dt, Josué grabó en piedra encalada la Ley (Deu 27:2-3). – 2 Según Exo 37:1-9, el constructor material del arca. – 3 Según Num 33:30-31, el itinerario fue: Moserot, Bene Yaqan, Gadgad. – 4 Cf. Num 33:30-41a. – 5 Cf. Num 3:31; Num 4:15; Jos 3:6.8. – 6 Deu 17:12; Deu 18:7. – 7 Num 6:23; Lev 9:22. – 8 La palabra primariamente designa la piedrecita que se utilizaba para echar a suertes, y después la suerte o parte caída en suerte. Por eso los LXX traducen el hebreo najalah (heredad) por κλήρος. De este pasaje está tomada la designación de clero a la corporación de ministros cristianos a quienes incumbe el culto, que es su heredad o porción de Dios. – 9 Num 18:20. – 10 1Sa 4:17. – 11 2 Sam 6. – 12 2 Sam 15. – 13 1 Re 6. – 14 Cf. Jer 4:4; Jer 6:10; Jer 9:26. El mismo sentido tiene la expresión oído incircunciso o cerrado a oír la palabra divina. Cf. Rom 2:29; Col 2:11; Hec 7:51. – 15 Exo 22:22; Deu 26:12; Jer 7:6; Sal 131:15; Isa 1:17; Jer 22:3. – 16 Isa 2:1; Sal 87:4.
Fuente: Biblia Comentada
Esta parte del discurso de Moisés repite los pecados de los israelitas en Horeb (cp. Éxo 32:1-35).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
un arca de madera. Esto se refiere al arca del pacto. Moisés vio, por decirlo así, los acontecimientos en estos versículos, a través de un telescopio. Más tarde, en la construcción del arca del pacto, Moisés colocó las dos nuevas tablas de piedra dentro de esa arca (vea Éxo 37:1-9).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
dos tablas de piedra como las primeras. Dios había escuchado la intercesión de Moisés y lidió misericordiosamente con los israelitas quienes habían quebrantado el pacto al volver a escribir los Diez Mandamientos en dos tablas preparadas para ese propósito por parte de Moisés. Las segundas tablas fueron hechas del mismo material y eran del mismo tamaño que las primeras.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
El corazón de Deuteronomio se encuentra en este largo segundo discurso de Moisés. «Esta, pues, es la ley» (Deu 4:44) la cual Moisés le explicó a Israel (cp. Deu 1:5). Después de una breve introducción (Deu 4:44-49), Moisés le dio al pueblo un entendimiento claro de lo que la ley dirigía con respecto a su relación con el Señor en el tierra (Deu 5:1 – Deu 26:19), después concluía al relatar las bendiciones o las maldiciones que vendrían sobre la nación como una consecuencia de su respuesta a las estipulaciones de esta ley (Deu 27:1 – Deu 28:68).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Conforme Moisés comenzó su segundo discurso al pueblo de Israel, él les recordó de los acontecimientos y mandatos básicos de Dios que eran fundamentales para el pacto sinaítico (Deu 5:1-33; vea Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-21). Después, en el Deu 6:1 – Deu 11:32, Moisés explicó y aplicó los primeros tres de los Diez Mandamientos a la experiencia presente del pueblo.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— un Arca de madera: Ver 1Re 8:9 y nota a Éxo 25:10-22.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Renovación del pacto. Esta sección es una continuación directa de la anterior. Cuando Dios le dijo a Moisés que preparara otras dos tablas de piedra fue en respuesta a la oración de Moisés a favor de su pueblo (9:26-29). Cuando se rompieron las primeras tablas (9:17) parecía que en esa ocasión y lugar concluiría la historia del pacto. Las nuevas tablas significaron que el pacto había sido renovado. Esto es muy importante en la teología de Deut. El pacto entre Dios e Israel podía sobreponerse finalmente al pecado de Israel, a causa del perdón y la gracia de Dios.
Las nuevas tablas, como las primeras, tenían escritos los Diez Mandamientos (ver 4:13); es decir, los requisitos básicos del pacto. Estos debían conservarse en una caja especial, un arca, la cual Moisés hizo con ese propósito (vv. 1, 3), y la que en otros lugares en Deut. se llama “el arca del pacto de Jehovah” (31:9, 25). El arca recibe un énfasis especial en Deut. En Exo. se lee que su construcción era bastante elaborada y riquísima, una pieza céntrica del tabernáculo, de donde el Señor hablaba al pueblo (Exo. 25:10-22). Aquí se subraya su función como el recipiente donde estaban las tablas de la ley. El orden de los eventos está algo resumido en Deut., a fin de hacer resaltar el hecho que la función apropiada del arca era contener las tablas. (En Exo., la fabricación del arca por Bezaleel no está directamente conectada con la hechura de las nuevas tablas; Exo. 37:1-9; ver también 34:1-4.)
El relato del rompimiento y renovación del pacto en Horeb se resume en los vv. 10 y 11, repitiendo la decisión de Dios de no destruir al pueblo. Ellos podían proseguir su camino hacia la tierra prometida como el pueblo de su pacto.
Los vv. 6-9 parecen interrumpir el relato. Sin embargo, la nota en relación con la muerte de Aarón muestra que él no murió en Horeb, a pesar de su participación en el pecado ahí (9:16-21), y por lo mismo que la oración de Moisés a favor de él (9:20) había sido contestada (como había sido contestada la oración por el pueblo). En cuanto a los nombres de los lugares véase Núm. 33:31-33. Presuntamente eran lugares cercanos al monte Hor (Núm. 20:27, 28).
La referencia a Aarón (quien era de la tribu de Leví) parece inspirar una nota en cuanto a los levitas. En este pasaje, el término levitas se usa en un sentido amplio a fin de incluir tanto a los sacerdotes como a los clérigos de un orden secundario, aunque el término puede usarse para referirse únicamente a estos últimos. Al morir Aarón, su función como sacerdote sería traspasada a sus descendientes. (Los hijos de Aarón fueron consagrados como sacerdotes juntamente con él; Exo. 28-29.) Debido a su papel sacerdotal, la tribu de Leví no poseería un territorio en especial en Israel, así como las otras tribus. Obtendrían su sostén de su trabajo sacerdotal.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
10.5 Cuando unos quinientos años más tarde Salomón colocó el arca en el templo recién construido, las tablas de la Ley todavía estaban allí (1Ki 8:9). El arca aparece por última vez en la historia de Israel durante el reinado de Josías, aproximadamente trescientos años después de Salomón (2Ch 35:3).10.12, 13 A menudo nos preguntamos, «¿qué espera Dios de mí?» Aquí Moisés nos da un resumen simple y fácil de recordar. Aquí están los elementos esenciales: (1) Temor de Dios (tener reverencia ante El). (2) Caminar en todos sus caminos. (3) Amarlo. (4) Servirle con toda el alma. (5) Guardar sus mandamientos. Cuán a menudo complicamos la fe con reglas, regulaciones y requerimientos hechos por los hombres. ¿Se encuentra frustrado y consumido tratando arduamente de complacer a Dios? Concéntrese en lo que Dios pide de veras y encuentre paz. Respete, siga, ame, sirva y obedezca.10.16-19 Dios mandó que todos los varones israelitas fueran circuncidados, pero quería que fueran más allá de la realización de la cirugía y entendieran su significado. Era necesario que se sometieran a Dios por dentro, en sus corazones, tanto como afuera, en sus cuerpos. Entonces podrían empezar a imitar el amor y la justicia de Dios en sus relaciones con los demás. Si nuestros corazones están en orden con Dios, también lo estarán nuestras relaciones con los demás. Cuando su corazón haya sido limpiado y se haya reconciliado con Dios, comenzará a ver una diferencia en la forma en que trata a los demás.10.17 Al decir Moisés que Jehová es Dios de dioses y Señor de señores, estaba distinguiendo al Dios verdadero de todos los dioses locales que se adoraban a lo largo de la tierra. Luego Moisés fue un paso más adelante al llamarlo Dios grande, poderoso y temible. El tiene tanta grandeza, poder y justicia que el pueblo no puede permanecer delante de El a no ser por su misericordia. Afortunadamente, su misericordia hacia su pueblo es ilimitada. Cuando comenzamos a comprender el alcance de la misericordia de Dios hacia nosotros, podemos comprender lo que es amor verdadero y cuán profundamente nos ama Dios. Aunque nuestros pecados merecen un castigo severo, Dios ha preferido mostrar su amor y misericordia a todos los que le busquen.10.20 «Por su nombre jurarás» quiere decir que solo Dios tendría su lealtad.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 598 Éxo 34:1
b 599 Deu 10:3
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Estos versículos narran la segunda subida al monte por Moisés y la recepción de nuevo de los diez mandamientos.
Fuente: La Biblia de las Américas
[=] *Ex 34:1
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[1] Moisés no hizo construir el arca sino después de recibidas las tablas de la ley, aunque el Señor se lo había mandado antes. Ex 24, 10; 34, 1; 36, 33.[6] Num 33, 38; 20, 28.[16] La dureza de nuestro corazón. Rom 2, 26.[17] Deut 16, 19.[20] Deut 6, 13; Mat 4, 10; Luc 4, 8.[22] Gen 46, 27; Ex 1, 5.