Comentario de Éxodo 29:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“Esto es lo que harás para consagrarlos, para que me sirvan como sacerdotes: Toma un novillo, dos carneros, sin defecto;
para consagrarlos. Éxo 21:1-36; Éxo 20:11; Éxo 28:41; Lev 8:2-36; Mat 6:9.
para que sean mis sacerdotes. Éxo 28:3.
Toma un becerro. Lev 8:2; Lev 9:2; Lev 16:3; 2Cr 13:9.
sin tacha, o sin defecto. Éxo 12:5; Lev 4:3; Lev 5:15, Lev 5:16; Lev 6:6; Lev 22:20; Mal 1:13, Mal 1:14; Heb 7:26; 1Pe 1:19.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El sacrificio y las ceremonias de consagración para los sacerdotes y el altar, Éxo 29:1-37.
Los holocaustos continuos, Éxo 29:38-44.
Dios, Éxo 29:45-46.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Esta sección está dedicada a las indicaciones para la consagración de Aarón y de sus hijos al sacerdocio. No es suficiente la vestimenta correcta de los sacerdotes.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
La palabra hebrea que se tradujo por consagrar describe las acciones que harán a los sacerdotes distintos, sagrados y destinados para cumplir los propósitos de Dios, como gente que se acercará a Él para servirlo. La instrucción de presentar animales sin defectos nos recuerda que el sacrificio no es una ocasión para deshacerse de un animal enfermo o defectuoso. El ofrecer los mejores ejemplares era un acto de fe que expresaba el agradecimiento y confianza en la voluntad de Dios. Como el mejor ejemplo de esto, está la muerte del salvador Jesús, quien no tenía ningún defecto en todo su ser.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
29. La Consagración de los Sacerdotes.
E l ritual de la consagración incluía: a) la preparación de los sacrificios que se habían de ofrecer (v.1-3); b) ablución de los cuerpos, investidura de los sacerdotes y unción de Aarón (v.4-9); c) ofrenda de los sacrificios (v. 10-35); d) consagración del altar de los holocaustos (v.36-37).
Por la circuncisión entraba el israelita a formar parte del pueblo de Abraham, el pueblo de las promesas, el pueblo elegido, el pueblo primogénito entre todos los pueblos de la tierra, el que formaba el “sacerdocio real, la nación santa.”1 Pero este sacerdocio debía ser ejercido en nombre del pueblo, y para descargo de éste, por la familia de Aarón. Tal oficio santo requería una especial consagración, mediante la cual el sacerdote adquiría una santidad y una capacidad convenientes para ejercer las funciones sagradas de manera que resultasen gratas a Dios. En este lugar Yahvé determina a Moisés la consagración de los sacerdotes y concreta el ceremonial, cuyo cumplimiento queda para más adelante2. He aquí el esquema general de la ceremonia: después de haber preparado las víctimas y ofrendas necesarias para la consagración, el consagrante empieza por lavar con agua limpia a los consagrados. Con esto se les quitan las impurezas legales. Luego viste a cada uno sus propios ornamentos y derrama sobre la cabeza el óleo de la unción.
Esto los hace ungidos del Señor. Hecho esto, se ofrece un novillo por el pecado, para expiar los pecados de los consagrados. Luego, un carnero en holocausto y otro en sacrificio pacífico, con las ofrendas correspondientes. De éste comerán los consagrados en el santuario durante aquel día, consumiendo por el fuego lo que sobrare, pues no puede quedar nada para el día siguiente. Durante siete días se repetirán los mismos ritos en el santuario, del que no saldrán los consagrados. Así quedan los sacerdotes consagrados y adscritos al servicio del santuario de Yahvé.
Preparación de las Ofrendas (1-3).
1“He aquí lo que has de hacer para consagrar los sacerdotes a mi servicio: tomarás de entre el ganado un novillo y dos carneros, todos sin tacha; 2panes ácimos, tortas ácimas amasadas en aceite y frisuelos ácimos untados con aceite, todo hecho de flor de harina de trigo; 3y lo pondrás en un cestillo, y lo presentarás así al tiempo de la presentación del novillo y de los dos carneros.”
Las ofrendas a base de harina amasada con aceite deben acompañar al sacrificio de un novillo y dos carneros. La ofrenda o minjah se contrapone siempre en la legislación mosaica al sacrificio cruento3. Todos los sacrificios debían ir acompañados de estas ofrendas. El pan fermentado es excluido por considerarlo contaminado, en estado de corrupción o de descomposición.
Ablución, Investidura y Unción de Aarón (4-9).
4“Haz a Aarón y a sus hijos avanzar a la entrada del tabernáculo de la reunión y lávalos con agua. 5Después, tomando las vestiduras, viste a Aarón la túnica, la sobretúnica, el efod y el pectoral y cíñele el efod con el cinturón. 6Pon sobre su cabeza la tiara, y en la tiara la lámina de la santidad. 7Toma el óleo de unciones, derrámalo sobre la cabeza y úngele. 8Haz que se acerquen sus hijos, y les revistes las túnicas, 9los ciñes con los cinturones y les pones las tiaras. A ellos corresponderá el sacerdocio por ley perpetua. Tú instituirás a Aarón y a sus hijos.”
Lo primero que deben hacer es lavarse, pues esta pureza ritual debe simbolizar la pureza moral del alma consagrada al servicio directo de Yahvé4. Después a Aarón se le viste de todos sus ornamentos con la tiara y la lámina de la santidad (v.6), símbolo de su dignidad sacerdotal suprema5. Después viene la unción, por la que quedaba consagrado a Yahvé de modo particular. La consagración a la divinidad por la unción o derramamiento de aceite era usual en Asiria y aun en Egipto. No se sabe exactamente el sentido primario del óleo derramado en relación con la consagración a la divinidad. Jacob ungió con óleo la piedra de Betel donde había reposado mientras se le apareció Yahvé en sueños6. Y todo ello como recuerdo de la teofanía. Los reyes eran ungidos por los profetas o por el sumo sacerdote7. Según otros textos considerados como tardíos, también se ungía a los sacerdotes en general8.
Las palabras del v.6 Aarón y sus hijos faltan en los LXX y son consideradas por algunos como adición posterior.
El Sacrificio por el Pecado (10-14).
10“Trae luego el novillo ante el tabernáculo de la reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo. 11Degüella el novillo ante Yahvé, a la entrada del tabernáculo de la reunión; 12toma la sangre del novillo, y con tu dedo unta de ella los cuernos del altar y la derramas al pie del altar, 13Toma todo el sebo que cubre las entrañas, la redecilla del hígado y los dos ríñones con el sebo que los envuelve, y lo quemas todo en el altar. 14La carne del novillo, la piel y los excrementos los quemarás fuera del campamento. Este es el sacrificio por el pecado.”
Aarón y sus hijos deben estar libres de pecado antes de entrar en funciones. Para ello deben imponer las manos sobre la víctima o novillo ante el tabernáculo de la reunión o santuario. El gesto significa que los pecados de Aarón y de sus hijos se transmiten a la víctima, la cual es inmolada en sustitución de ellos. Las partes grasas deben ser quemadas después de haber ungido con su sangre el altar de los holocaustos y derramado el resto junto al altar. El resto de la víctima debe ser quemado fuera del campamento (v.14), de forma que no sea utilizado por los israelitas, ya que es cosa sagrada9.
El Holocausto (15-18).
15“Tomarás luego uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza de aquél. 16Degüella el carnero y riega con su sangre el altar todo en derredor. 17Descuartiza el carnero, y, lavando las entrañas y las patas, las pones sobre los otros trozos y la cabeza, 18y lo quemarás todo sobre el altar. Es el holocausto a Yahvé de suave olor, el sacrificio a Yahvé por el fuego.”
Era el sacrificio por excelencia, pues se quemaba toda la víctima; por ello era el más grato a Dios: de suave olor (v.18). La expresión es antropomórfica y encarece bien la excelencia de este sacrificio. La sangre se derramaba sobre el altar. Era el vehículo de la vida, y pertenecía por ello a Dios. Nadie podía tomarla. Para facilitar la cremación de la víctima, ésta era antes totalmente desangrada y después descuartizada y quemada totalmente.
El Sacrificio de Inauguración (19-26).
19“Toma luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos le pondrán sus manos sobre la cabeza. 20Degüella el carnero y, tomando su sangre, unta de él el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y regarás de sangre el altar todo en derredor. 21Toma de la sangre que habrá sobre el altar, y el óleo de la unción, y asperge y unge a Aarón y sus vestiduras, y así será consagrado él y sus vestiduras, sus hijos y sus vestiduras. 22Toma el sebo del carnero, la cola, el sebo que cubre las entrañas, la redecilla del hígado, los dos ríñones con el sebo que los envuelve y la pata derecha, pues este carnero es carnero de inauguración. 23También el cestillo de ácimos puesto ante Yahvé; toma un pan, una torta y un frisuelo, 24y pon todo esto en las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos, y haz que las agiten como ofrenda agitada ante Yahvé. 25 Luego los tomarás de sus manos y los quemarás en el altar, encima del holocausto, en suave olor ante Yahvé, para ofrecérselo. 26Tomarás el medio pecho del carnero de inauguración, que sería de Aarón, y lo agitarás como ofrenda agitada ante Yahvé; ésta será su parte.”
Este sacrificio es similar en muchas cosas al sacrificio pacífico10, aunque aquí tiene un sentido peculiar. Así, se unge con la sangre de la víctima la oreja, el pulgar de la mano derecha y del pie derecho, para significar la docilidad y presteza con que los sacerdotes debían dedicarse al culto de Yahvé11. Algunos autores sugieren que primitivamente este rito se relacionaba con la idea de preservar al sacerdote de la influencia de espíritus malignos12. Se mencionan los miembros derechos del cuerpo (oreja, mano, pie), porque se consideraban, por su utilidad, como la representación de todo el cuerpo.
El v.21, en el que se habla de la aspersión con la sangre sobre Aarón y sus hijos, es considerado por algunos autores como adición posterior. El texto de los LXX varía en la distribución de los versículos13.
Las partes grasas de la víctima eran quemadas en el altar como porción selecta de las mismas. Además se añadía la oblación de pan y de aceite. Antes de quemar las partes grasas, Aarón y sus hijos deben tomarlas en sus manos y agitarlas o balancearlas ante Yahvé (v.24). Es el rito llamado de la tenufah (“nuf”: agitarse, moverse de un lado a otro), que se practicaba en los sacrificios pacíficos y de consagración. El sacerdote, con las ofrendas en la mano, avanzaba hacia el altar y retrocedía, para significar que ofrecía sus dones y que, a su vez, los recibía del Señor14. Moisés debe recibir de Aarón el pecho del carnero, haciendo el balanceo ritual ante Yahvé, quedándose después con él (v.26).
La Ofrenda de Elevación (27-28).
21“Santificarás el otro medio de agitación y el brazuelo de elevación que han sido agitados y elevados del carnero de inauguración, lo que cede en favor de Aarón y de sus hijos, y ésa será la parte de Aarón y de sus hijos. 28Esa será la parte de Aarón y de sus hijos por ley perpetua, que guardarán los hijos de Israel, pues es ofrenda de elevación, y, en los sacrificios eucarísticos de los hijos de Israel, la ofrenda de elevación es de Yahvé.”
En estos v.27-28, considerados por algunos autores como fuera de lugar, se refiere a lo que pertenece a los sacerdotes en los sacrificios pacíficos15, y parecen interrumpir el ceremonial de la consagración. Antes se hablaba del balanceo o agitación del pecho en las manos de Aarón y de sus hijos; ahora se habla, además, de la elevación del pernil. Es el rito de la terumah (“elevación”), consistente en levantar y abajar reiteradamente la ofrenda ante el altar con el mismo sentido simbólico de entrega de la víctima a Yahvé, lo que trae como consecuencia las bendiciones de Yahvé al oferente.
Las Vestiduras Sagradas (29-30).
29“Las vestiduras sagradas que usará Aarón serán después de él las de sus hijos; con ellas serán ungidos y con ellas se les llenarán las manos. 30Siete días las llevará el que de sus hijos sea sacerdote en lugar suyo y entre en el tabernáculo de la reunión para ministrar en el santuario.”
También estos dos versículos parecen interrumpir el ritual de la consagración. Los sucesores de Aarón, como sumos sacerdotes, deben recibir las vestiduras de él.
Banquete de los consagrados (31-37).
31“Tomarás la carne del carnero de inauguración y la harás cocer en lugar santo. 32Aarón y sus hijos comerán a la entrada del tabernáculo de la reunión la carne del carnero y los ácimos del cestillo. 33Comerán lo que ha servido para su expiación, para llenarles las manos y consagrarles. No comerá de ello ningún extraño, porque son cosas santas. 34Si algo queda de las carnes de la consagración o de los panes para el día siguiente, lo quemarán y no se comerá, porque es cosa santa. 35Cumplirás, respecto de Aarón y de sus hijos, todo cuanto te he mandado. 36Durante siete días los consagrarás, y cada día ofrecerás el novillo en sacrificio por el pecado sobre el altar, para expiación, y le ungirás y le santificarás. 37Durante siete días expiarás el altar y lo santificarás, y el altar será santísimo, y cuanto a él toque será santo.”
El v.31 parece lógica continuación del v.26. En los sacrificios pacíficos, los oferentes debían tener un banquete sagrado, consumiendo parte de la víctima. Aquí Aarón y sus hijos consagrados deberán consumir la parte del carnero de inauguración (v.31), y con él los panes ácimos que se juntaban en dicho ritual16.
En el v.33 se habla de comer lo que ha servido para la expiación, que es el novillo, ofrecido en sacrificio por el pecado (v.14); pero en este v.33 parece que la expiación es atribuida también al carnero de inauguración, lo que es raro. Así, se supone que este v.33 ha sido retocado, no muy acertadamente, por un escriba posterior.
Tampoco los v.30-37, relativos a la consagración y a la expiación del altar, forman parte del ceremonial de consagración de los sacerdotes. De hecho, en el c.8 del Levítico, donde se da cumplimiento a estas ordenaciones del c.29 del éxodo, no se habla de la consagración y expiación del altar durante siete días.
El altar debía ser purificado, pues era obra de hombres, y para dedicarlo al culto de Dios era preciso someterlo a un rito de purificación y consagración17. Después de este rito de consagración del altar, éste se convierte en cosa de Dios e intocable, de tal forma que, si alguna persona lo toca aunque sea por accidente, debe morir18, y las cosas que lo toquen pertenecerán al santuario. “Estas consecuencias resultan de la creencia que el contacto con lo que es santo, sagrado, es contagioso.”19 “Si la impureza se transmite por contagio, sea por la experiencia natural en ciertas enfermedades, sea por la creencia en los espíritus, cuya esfera de acción se extiende hasta allí…, el contagio en lo sagrado debe seguir el mismo camino, porque, como consecuencia del contacto, lo divino extiende de algún modo su dominio, y así, el objeto consagrado a Dios no puede ser considerado como profano y de libre uso. En una religión muy espiritual no se cree en el contagio propiamente dicho, pero se toman medidas que fluyen de la idea misma de santidad para mantener los límites entre lo sagrado y lo profano, y, en definitiva, para inspirar respeto de lo sagrado.”20
El Holocausto Perpetuo (38-46).
38“He aquí lo que sobre el altar ofrecerás: dos corderos primales cada día perpetuamente, 39uno por la mañana, el otro entre dos luces; 40con el primero ofrecerás un décimo de flor de harina amasado con un cuarto de “hin” de aceite de oliva machacada y una libación de un cuarto de “hin” de vino. 41El segundo cordero lo ofrecerás entre dos luces, con una ofrenda y una libación iguales a las de la mañana, en olor de suavidad; 42es sacrificio por el fuego a Yahvé, holocausto perpetuo en vuestras generaciones, a la entrada del tabernáculo de la reunión, ante Yahvé, allí donde me haré presente para hablarte. 43Allí me haré yo presente a los hijos de Israel y será consagrado por mi gloria. 44Yo consagraré el tabernáculo de la reunión y el altar, y consagraré a Aarón y a sus hijos para que sean sacerdotes a mi servicio. 45Habitaré en medio de los hijos de Israel y seré su Dios. 46Conocerán que yo, Yahvé, soy su Dios, que los he sacado de la tierra de Egipto para habitar entre ellos; yo, Yahvé, su Dios.”
El holocausto perpetuo era el tributo que dos veces al día debía ofrecer Israel en el altar a su Dios. No se omitía ni en los días más solemnes, en que se ofrecían al Señor otros sacrificios21. El mismo precepto se repite detalladamente en Num 28:3-8. En los libros de los Reyes y de los Paralipómenos se hace mención con frecuencia de estos sacrificios22. Después del cautiverio este sacrificio se reanudó, creyendo que la salud de Israel estaba ligada a la ofrenda del doble sacrificio perpetuo23. En el libro de Daniel se habla con emoción de la supresión del sacrificio perpetuo como la mayor calamidad para su pueblo24. Por eso el primer cuidado de Judas Macabeo al reanudar el culto en el santuario profanado fue restaurar este sacrificio perpetuo25. Esto prueba la importancia que se dio en la historia de Israel a este sacrificio.
El sacrificio se ofrecía por la mañana y por la tarde, y, como indica el nombre de holocausto (όλον καίω), se quemaba toda la víctima en honor de Yahvé. Era el sacrificio más perfecto, porque suponía la entrega total y desinteresada de la víctima a Dios. Al holocausto seguía la ofrenda u oblación de productos que servían para el alimento del hombre, como la harina, el aceite, el vino. Las cantidades reglamentarias eran: un décimo de efah (.) de harina y un cuarto de hin (.) de aceite y de vino (v.40). Debía ofrecerse entre dos luces, al atardecer, el vespertino (v.39), mientras que el matutino al clarear el alba.
El capítulo se termina recordando que Yahvé se manifestará en el tabernáculo de la reunión (v.42), o santuario, punto de concentración religiosa de los israelitas. En Exo 25:8 se dice: “Me harán un santuario, y yo habitaré en medio de ellos.” Se hará presente de un modo sensible, bien en forma de nube o de fuego; pero, sobre todo, manifestando su protección, para que reconozcan que Yahvé es el que los ha sacado victoriosamente de Egipto (v.46).
1 Exo 19:5 – 2 Cf. Lev c.8. – 3 Cf. Lev 2:4; Lev 7:11; DBS II p.36-38; 67-68. – 4 Cf. Gen 35:2; Exo 19:10; Exo 19:14; Exo 30:17-21; Exo 40:30-32. – 5 El baru, o adivino asirio, debía ser ungido con aceite; cf. F. Martin, Textes assyriens et babyloniens p.297. – 6 Gen 28:16-18. – 7 Cf. 1Sa 10:1; 1Sa 10:6; 1Sa 16:13; Isa 61:1. – 8 Cf. Exo 28:41; Exo 30:30; Exo 40:15; Lev 7:36. – 9 Cf. sobre el sacrificio por el pecado Lev 4 y el comentario. – 10 Cf. Lev 3 y coment. – 11 Cf. Lev 8:22-31; Filón, Vita Mosis II 150. – 12 P. Heinisch, o.c., p.220. – 13 Así A. Clamer, o.c., p.244. – 14 Cf. Lev 7:30. – 15 Cf. Lev 7:30; Lev 7:32. – 16 Cf. Lev 3:1-17; Lev 7:11; Lev 8:31-32. – 17 Cf. Eze 43:18-27; 2Sa 6:6-10; Num 4:15-20. – 18 Cf. Num 4:15; 2Sa 6:6-7. – 19 A. Clamer, o.c., p.246. – 20 M. J. Lagrange, études sur les religions sémitiques p. 152-153. – 21 Cf. Num 28:10; Num 28:15; Num 28:31; Num 29:6. – 22 Cf. 1Re 18:29; 2Re 2:20; 2Re 16:15; 1Cr 16:40; 2Cr 2:4; 2Cr 31:3. – 23 Cf. Esd 3:3. – 24 Dan 8:11; Dan 9:27; Dan 11:31. – 25 1Ma 1:47.
Fuente: Biblia Comentada
Esta sección esboza las actividades de Israel durante su estancia de aproximadamente once meses en el Sinaí (cp. Éxo 19:1 con Núm 10:11).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
El principal énfasis en los últimos capítulos recae sobre el diseño y la construcción del lugar central de culto para la nación. Como preparación para la ocupación de su tierra, habían recibido un sistema legal para gobernar su vida individual y nacional, para impedir la explotación de los pobres y de los extranjeros, y como salvaguardia frente al politeísmo y la idolatría. La necesidad de estas salvaguardias quedó confirmada por el incidente idolátrico del becerro de oro (Éxo 32:1-35). Las detalladas instrucciones divinas para el tabernáculo permiten desechar toda suposición acerca de si era comparable en absoluto o si se derivaba para nada de los pequeños santuarios portátiles pertenecientes a diversas deidades tribales. El origen del tabernáculo estaba en Dios y fue dado a Moisés mediante una revelación especial (cp. Éxo 25:9; Éxo 25:40; Éxo 26:30; Heb 8:5).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
III. Alianza en el Sinaí (Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33; Éxo 24:1-18; Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18; Éxo 32:1-35; Éxo 33:1-23; Éxo 34:1-35; Éxo 35:1-35; Éxo 36:1-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-31; Éxo 39:1-43; Éxo 40:1-38)
Análisis de discurso
El monte Sinaí es un lugar privilegiado en el itinerario de Israel por el desierto. Allí arribará el pueblo luego de siete etapas y allí recibirá las leyes que regirán su vida como tal. Si observamos la extensión que tiene esta estancia en el desarrollo de la totalidad del Pentateuco ―59 capítulos sobre un total de 187―, comprobaremos hasta qué punto domina esta alianza en el Sinaí el conjunto de textos de la Torá. Sin embargo, esa extensión mayúscula se justifica por el hecho de que en ese lugar Dios revela de manera explícita qué tipo de relación le propone a su pueblo: cuáles han de ser sus responsabilidades religiosas y sociales, y los términos de la alianza que anuncia realizar. Cuando finalice la estancia en el Sinaí y los israelitas lleguen a las estepas de Moab, ya contarán con un cúmulo de leyes e instrucciones que regularán la vida entera del pueblo y de sus líderes.
Se ha observado que en esta sección la forma de los textos está emparentada con los pactos de soberanía y vasallaje comunes en el mundo antiguo, especialmente entre los hititas y los asirios. Estos pactos se realizaban entre un rey poderoso y otro más débil, quien recibía protección militar a cambio de impuestos y lealtad política. La versión del pacto del Sinaí comparte algunos elementos de estos pactos, pero matiza otros, lo cual le da al pacto con Israel una fuerza que supera la de las relaciones políticas. En efecto, a partir de este pacto, toda ofensa a la vida será una ofensa dirigida a Dios mismo, y la responsabilidad por la administración de la justicia y por el ejercicio de la solidaridad no será una obligación ante el rey de turno, sino ante la divinidad misma, la cual pedirá cuentas si dicha obligación no se ejerce según lo pactado.
La estadía en el Sinaí se prolonga hasta Núm 10:11, texto que en el que se narra la partida del pueblo en busca de la tierra prometida. Esto indica que la narración sobrepasa los límites del libro del Éxodo, lo cual pone en evidencia la unidad literaria mayor a la que dicho libro pertenece. Sin embargo, el Pentateuco posee cortes literarios que marcan y justifican su división en cinco libros. Para el caso que nos ocupa, la culminación de la construcción de la Tienda del encuentro y la toma de posesión de la misma por Dios indica una bisagra en la narración. A partir de ese momento, Dios hablará desde la tienda, lo cual hace que se lo ubique y, en cierta medida, se lo identifique con ese lugar.
Es necesario observar la estructura literaria de los capítulos Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33; Éxo 24:1-18; Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18; Éxo 32:1-35; Éxo 33:1-23; Éxo 34:1-35; Éxo 35:1-35; Éxo 36:1-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-31; Éxo 39:1-43; Éxo 40:1-38, que consiste en dos bloques de textos con una dinámica interna diferente cada uno:
| I. Introducción | a | Éxo 19:1-25 |
| Alianza | b | Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33 |
| Ratificación de la Alianza | a’ | Éxo 24:1-18 |
| II. Prescripciones para la tienda | a | Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18 |
| Idolatría | b | Éxo 32:1-35; Éxo 33:1-23; Éxo 34:1-35 |
| Construcción de la Tienda | a’ | Éxo 35:1-35; Éxo 36:1-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-31; Éxo 39:1-43; Éxo 40:1-38 |
El primer grupo (caps. Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33; Éxo 24:1-18) contiene una extensa colección de leyes que abarcan todos los aspectos de la vida, presentadas de manera progresiva. Hay una narración introductora (cap. Éxo 19:1-25), y al final, una ratificación. La alianza misma, que incluye el Decálogo y el llamado “Código de la alianza”, ocupa los capítulos Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33. El segundo grupo (caps. Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18; Éxo 32:1-35; Éxo 33:1-23; Éxo 34:1-35; Éxo 35:1-35; Éxo 36:1-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-31; Éxo 39:1-43; Éxo 40:1-38) también es un quiasmo (a, b, a’) que consiste en presentar las instrucciones para la construcción de la morada de Dios, narrar la idolatría y su rechazo por parte de Moisés, para finalizar con la narración de la construcción de la Tienda y su aceptación final por Dios mismo, quien asume la misma como su lugar de residencia. La parte a’ reproduce casi literalmente su contraparte a, ambas relativas a los detalles del santuario, lo cual muestra el celo por cumplir con lo que Dios ha indicado.
A. La alianza (Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-21)
1. De Refidim al Sinaí (Éxo 19:1-2)
TÍTULO: Ambas versiones base proponen para esta sección títulos que abarcan todo el capítulo Éxo 19:1-25. El título de TLA es más claro, pues señala la llegada al Sinaí, evitando la especulación acerca de si ya estaban allí o de si el Sinaí era una roca que acompañaba a Israel en su peregrinar (ver Éxo 17:6).
Análisis textual y morfosintáctico
Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción
D. Prescripciones para construir el santuario y prescripciones sobre los sacerdotes (Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18)
Análisis de discurso
Esta unidad (Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46; Éxo 30:1-38; Éxo 31:1-18) presenta las instrucciones para construir el santuario y confeccionar sus muebles y utensilios, y las vestimentas sacerdotales. Incluye también la descripción del rito de consagración de los sacerdotes y la mención de las habilidades de los artesanos designados para la construcción. Toda esta sección tiene su paralelo en los capítulos Éxo 35:1-35; Éxo 36:1-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-31; Éxo 39:1-43; Éxo 40:1-38, donde se describe la construcción efectiva del santuario. La comparación de ambos pasajes es de provecho, pues revela elementos concordantes y otros que no lo son. Se ha señalado que el orden de la construcción no coincide con el de la instrucción, pero mucho más significativo es que la instrucción sea previa a la idolatría del becerro de oro, y que la construcción del santuario se haga inmediatamente después de dicho episodio. Los elementos teológicos así implicados y la intención del texto de resaltar ciertas características de esta situación no deben estar ausentes en la mente del traductor. Iremos señalando dichos elementos y características en cada subunidad.
La estructura de estos capítulos no es lineal. En la misma se pueden distinguir las siguientes secciones mayores:
Diseño del santuario y de las vestimentas Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43
Rito de consagración de los sacerdotes Éxo 29:1-46
Diseño del altar y elementos rituales Éxo 30:1-38
Epílogo (artesanos, descanso sabático) Éxo 31:1-18
A su vez, hay una estructura que se funda en la fórmula: “Habló Jehová a Moisés y le dijo”. La misma se utiliza para abrir nuevas unidades y debe traducirse siempre del mismo modo. Ya la habíamos visto en Éxo 6:10, Éxo 6:29; Éxo 13:1; Éxo 14:1 y Éxo 16:1. La volvemos a encontrar en Éxo 25:1 y luego en Éxo 30:11. A partir de allí, aparece cuatro veces más (Éxo 30:17, Éxo 30:22; Éxo 31:1 y Éxo 40:1) y en cada caso abre una nueva unidad. Intercalada con esta fórmula encontramos otra: “Y dijo Jehová a Moisés”, en Éxo 30:34 y Éxo 31:12, la cual supone una redacción distinta. El traductor debe cuidar de traducir ambas fórmulas de manera coherente.
Una simple mirada nos revela que los capítulos Éxo 25:1-40; Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 28:1-43 son el cuerpo mayor de la unidad. A partir del contenido, no es difícil discernir que los capítulos siguientes fueron incorporados como suplemento al cuerpo principal e incluyen elementos que quedaron olvidados o que fueron agregados al diseño del santuario con posterioridad. La descripción del altar y sus utensilios presente en el capítulo Éxo 30:1-38 debería haber estado en la primera sección, junto a los otros elementos del santuario. El capítulo Éxo 29:1-46 presenta un detallado rito de consagración de los sacerdotes, aunque en el momento de ponerlo en práctica se lo narra muy brevemente y sin exponer sus detalles (Éxo 40:13-15). El epílogo recuerda que todo el trabajo no debe alterar la necesaria observancia del descanso sabático.
Todo el texto pertenece a la fuente llamada “sacerdotal”. Es sabido que se trata de la fuente más reciente, que en este caso retoma información muy antigua y la vuelve a escribir, teniendo en cuenta la situación del Israel establecido en Canaán durante el período posexílico. Sin embargo, la constatación de estas características literarias y su complicado proceso de redacción no debe influir en la traducción misma, dado que según una teoría de traducción, la tarea del traductor es trasladar un texto de una lengua a otra y no reorganizarlo de acuerdo a un orden más acorde a su proceso de redacción o ―en ciertos casos― según una secuencia más lógica y comprensible.
1. Materiales para la construcción (Éxo 25:1-9)
Esta primera unidad se inicia con la descripción de los materiales con los que se construirá el santuario, los cuales se agrupan en siete categorías y deben ser donados por los mismos israelitas: metales, tinturas, telas, madera, aceite, especias y piedras. Es difícil identificar de manera precisa a qué se refieren las palabras utilizadas para designar muchas de las cosas registradas en esta lista, por lo cual la traducción suele ser, en ciertos casos, tentativa. Para definir algunas palabras nos guiaremos por la tradición, que interpreta un giro lingüístico de cierto modo. En otras ocasiones, no queda otra opción que fundarse en testimonios a veces medievales, que si bien no son tan antiguos respecto al texto bíblico, tienen la autoridad limitada, pero real, de haber sido formulados más cerca de los hechos y de la cultura del texto.
Respecto a los nombres de los materiales, es importante optar por una denominación y luego tenerla presente cada vez que en lo sucesivo aparezca la misma palabra hebrea, para que la traducción sea coherente. En general, la repetición de términos ocurre cuando se describe los distintos objetos o cuando se narra su construcción.
TÍTULO: En esta sección, las dos versiones base ofrecen títulos que enfatizan el carácter de ofrenda que tienen los materiales para la construcción del santuario. En nuestro caso, hemos preferido resaltar el tema de la unidad, y por eso sugerimos como título “Materiales para la construcción”
Análisis textual y morfosintáctico
Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción
17. Consagración de Aarón y sus hijos (Éxo 29:1-9)
Análisis de discurso
La consagración de los sacerdotes es descrita en Éxo 29:1-37. En este pasaje se detalla la ceremonia y la manera en que Moisés debe consagrar a su hermano Aarón y sus cuatro hijos, para iniciar la línea sucesoria de sacerdotes. Es una ceremonia que dura siete días y que incluye sacrificios de animales, ofrendas en cereales, lavado de los cuerpos y unción con aceite. Lev 8:1-36; Lev 9:1-24 describe con detalles esta ceremonia, tal como posteriormente se aplicó a todos los sacerdotes.
TÍTULO: Tanto RV95 como TLA ofrecen títulos claros y descriptivos. Recomendamos optar por uno de ellos.
Análisis textual y morfosintáctico
Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción
Un becerro de la vacada: La expresión se refiere a tomar un becerro de entre el ganado. La mayoría de las versiones omite la expresión de la vacada por considerarla irrelevante, pero la misma está en el texto hebreo. El traductor puede optar por eliminar esta expresión o retenerla.
Sin defecto: La expresión hebrea significa “completo”, es decir, sin ninguna parte lastimada o ausente. De ese modo, se evita que se ofrende el animal que no tenía valor o que estaba destinado a morir pronto por causas naturales. Esta condición se aplica a los tres animales mencionados.
Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción
Lev 8:1-36.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La consagración de los sacerdotes. Las instrucciones respecto a la consagración de Aarón y sus hijos forman una secuela natural del pasaje anterior. Para que los sacerdotes ministren en la presencia santa de Dios también deben ser santos. Como el libro de Exo. revela en diferentes ocasiones, sólo Dios tiene una naturaleza innata, por tanto deben tomarse varias medidas si un ser humano ha de llegar a ser santo. El presente relato revela las etapas mencionadas en 28:41 que conducen a la consagración de los sacerdotes: vestir, ungir, “llenar sus manos” y consagrar.
Después de reunir los elementos necesarios (1-3), Moisés debía vestir a Aarón y a sus hijos con sus vestimentas sacerdotales (5-9). Luego debía ofrecer tres diferentes sacrificios, que incluían un novillo y dos carneros. El primero (10-14 mejor entendido como ofrenda de purificación) implicaba un novillo, y seguía muy de cerca las instrucciones dadas con posterioridad en Lev. 4:3-12 en relación con un pecado no intencional de un sacerdote ungido. Sin embargo, en esta instancia probablemente la sangre se ponía en los cuernos del gran altar de bronce en el atrio y no en el incensario de oro del altar en el tabernáculo (12; cf. Lev. 4:7). La sangre purificaba el altar que había sido profanado por el contacto con individuos que eran considerados inmundos.
El siguiente sacrificio (un holocausto, vv. 15-18) seguía exactamente las instrucciones dadas más tarde en Lev. 1:10-13 para la ofrenda del carnero. El holocausto expiaba los pecados de Aarón y de sus hijos. La destrucción total del animal era un vívido recordatorio de que el hombre pecador no podía acercarse al Dios santo. El animal moría como substituto de aquellos que fueron identificados con éste al poner sus manos sobre su cabeza. El tercer sacrificio (19-34) se asemejaba íntimamente al compañerismo o a la ofrenda de paz, hecha como una expresión de agradecimientos (cf. Lev. 3:6-11; 7:12-15).
Sin embargo, a pesar de las similitudes con las ofrendas regulares, el ritual descrito aquí tiene aspectos distintivos, apropiados para la exclusividad de la ocasión. Primero, Aarón, sus hijos y sus vestimentas debían ser consagradas por sangre de sacrificio (19-21); todo lo que la sangre tocaba llegaba a ser santo. “El sacerdote debía tener oídos consagrados para escuchar siempre la voz santa de Dios; manos consagradas en todo tiempo para hacer obras santas; y pies consagrados para caminar siempre en caminos santos” (A. Dillmann, Exodus und Leviticus, 2nd edn [Hirzel, 1880], p. 465). Segundo, los vv. 22-35 se centran en la remuneración que Aarón y sus hijos recibirían como sacerdotes. La RVA se refiere a éste como el carnero de la investidura (22; cf. 29:26, 27, 31, 34). Lit. esto es “el carnero de [la] llenura”. Esta “llenura” se refiere a la porción que los sacerdotes recibían en sus manos después de ofrecer diferentes sacrificios (cf. Lev. 6:14-18, 25-29; 7:1-38). Este ritual que Moisés debía ejecutar consagraba el muslo derecho y el pecho del animal de sacrificio para el consumo sacerdotal. Una distinción se trazaba entre el pecho que era de la ofrenda mecida, y el muslo que era de la ofrenda alzada (27). En este caso, el pecho se daba a Moisés como su recompensa por ofrecer el sacrificio (26) y el muslo era quemado en el altar, junto con algunos panes (25). En futuras ocasiones, después de consagrarse los sacerdotes, el pecho del sacrificio de la comunión debía ser presentado a todos los sacerdotes, y el muslo dado al sacerdote que oficiaba (Lev. 7:28-36). Aparte del pecho, muslo y varias porciones grasosas, el resto del carnero era cocinado y comido, junto con el pan sobrante, a la entrada del tabernáculo. Sólo a los sacerdotes se les permitía comer esta comida sagrada.
El ritual bosquejado en los vv. 1-34 era esencial para la consagración de los sacerdotes. Muchos comentaristas creen, sobre la base del v. 35, que este ritual debía ser repetido cada día por siete días. Alternativamente, los sacrificios bosquejados en los vv. 36-41 pueden haber sido ofrecidos durante los siguientes seis días, con Aarón y sus hijos bajo estricta instrucción de permanecer en el atrio del tabernáculo (cf. Lev. 8:33-35). En cualquier caso, el proceso de consagración o santificación requería tiempo.
Luego se le instruyó a Moisés sobre la consagración del altar (36, 37). El sacrificio del novillo como un sacrificio por el pecado se asemeja al sacrificio mencionado en los vv. 10-14. La muerte del animal purificaba el altar al hacer expiación; el ungimiento del altar con sangre lo hacía santo (36). Este debía ser repetido por siete días. Finalmente, recibieron instrucciones con respecto al sacrificio diario de dos corderos como holocausto; un animal debía ser sacrificado en la mañana, el otro al atardecer. Estos debían ser ofrendas regulares, diariamente ofrecidas después que los sacerdotes y el altar hubieran sido completamente consagrados. Los vv. 42, 43 destacan el propósito de estas instrucciones: El establecimiento del rito de sacrificio era un requisito necesario antes de que Dios se reuniera con los israelitas. Como Dios afirmó: También me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria (43). Como el v. 46 lo deja claro, el propósito final de la liberación de los israelitas de Egipto era que Dios pudiera habitar en medio de los hijos de Israel. El cumplimiento de las instrucciones con respecto a la consagración de Aarón y sus hijos se registra en Lev. 8:1-36.
Notas. 4 Pureza y limpieza estaban íntimamente asociadas con ser santo (cf. 19:10, 14). 14 La ofrenda por el pecado se entiende mejor como una ofrenda de purificación (véase Lev. 4:1-5:13; 6:24-30).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
29.1ss ¿Por qué Dios estableció un sacerdocio? Originalmente Dios tenía la intención de que su pueblo escogido fuera una «nación de sacerdotes» que tratara directamente con El, tanto como nación, como en forma individual. Sin embargo, el pecado del pueblo evitó que eso sucediera, ya que una persona pecaminosa no era digna de acercarse a un Dios perfecto. Entonces Dios señaló sacerdotes de la tribu de Leví e ideó un sistema de sacrificios para ayudar a la gente a acercarse a El. Les prometió perdonar los pecados del pueblo si ofrecían ciertos sacrificios administrados por los sacerdotes en favor de ellos. A través de estos sacerdotes y de su obra, Dios deseaba preparar a todo el pueblo para la llegada de Jesucristo, el que una vez más ofrecería una relación directa con Dios para cualquiera que viniera a El. Pero hasta que Cristo llegara, los sacerdotes eran los representantes del pueblo ante Dios. Mediante este sistema del Antiguo Testamento, podemos comprender mejor el significado de lo que Cristo hizo por nosotros (véase Heb 10:1-14).29.10-41 ¿Por qué se relacionaban tales detalles rituales con estos sacrificios? En parte, era para un control de calidad. Una forma de adoración centralizada y regulada evitaba los problemas que pudieran surgir de individuos que crearan su propio estilo de adoración. Además, diferenciaba a los hebreos de los cananeos paganos que encontrarían en la tierra prometida. Al seguir de cerca las instrucciones de Dios, los hebreos no podrían unirse a los cananeos en sus prácticas religiosas inmorales. Finalmente, esto mostró a Israel que Dios tomaba en serio su relación con ellos.29.37 Nótese el énfasis abrumador que se da a la santidad de Dios. Los sacerdotes, el vestuario, el tabernáculo y el sacrificio debían ser limpios y consagrados, preparados para encontrarse con Dios. En contraposición, hoy en día tendemos a restar importancia a Dios, nos apuramos a entrar a la adoración y lo tratamos de una manera que raya en la falta de respeto. Pero nuestra adoración va dirigida al Creador y Sustentador del universo. Recuerde esa profunda verdad al orar o adorar, y preséntese delante de El con reverencia y arrepentimiento.29.45, 46 La acción de Dios al sacar a los israelitas de Egipto mostró su gran deseo de estar con ellos y protegerlos. A lo largo de la Biblia, nos muestra que no es un propietario ausente. Quiere vivir entre nosotros, aun en nuestros corazones. No excluya a Dios de su vida. Permítale ser su Dios al obedecer su palabra y comunicarse con El en oración. Permítale ser su propietario residente.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) Lit.: “un solo toro, hijo del hato”.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1237 Lev 8:2; Lev 9:2; 2Cr 13:9
b 1238 Deu 15:21; Deu 17:1
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
consagrarlos. Es decir, separarlos para el servicio de Dios.
novillo…carneros. El novillo era ofrenda por el pecado (vers. 14), el primer carnero era todo quemado (vers. 18), y el segundo carnero y el pan sin levadura (vers. 2) eran la ofrenda de consagración (vers. 19– 34; cp. Lv 8:22, 33). La ofrenda de consagración era una clase especial de ofrenda de paz (vers. 28), acompañada de una ofrenda de cereal (cp. coment. en Lv 2:1).
Fuente: La Biblia de las Américas
Estos versículos describen la consagración de los sacerdotes, que incluía lavarlos con agua (v. Éxo 29:4), ungirlos (v. Éxo 29:7), vestirlos (vv. Éxo 29:8-9) y ofrecer sacrificios (vv. Éxo 29:10-28). Las orejas de los sacerdotes (símbolo de la obediencia a Dios, cp. Éxo 21:6), el dedo pulgar de las manos derechas y de los pies derechos (símbolo de la obra de Dios) eran especialmente dedicados a Dios (Éxo 29:20). La ceremonia duraba siete días (v. Éxo 29:35).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Esto… TM añade cosa. Se sigue LXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[=] *Heb 7:26
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[13] Lev 3, 3.[32] Lev 8, 31; 24, 9; Mat 12, 4.[37] La santidad que debe tener quien toque el altar.[38] Num 28, 3.[40] El hin equivale aproximadamente a 3.66 litros.