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Comentario de Ezequiel 17:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 17:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:

Por medio de la parábola de dos águilas y una vid, Eze 17:1-10,

son representados Babilonia y Egipto, Eze 17:11-21.

Dios promete plantar el cedro, Eze 17:22-24.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

En esta sección se revela que los caminos de los reyes y sus respectivos pueblos están en las manos de Jehová.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Las palabras hebreas traducidas figura y parábola pueden usarse ambas para referirse a una alegoría. La parábola alude principalmente a una comparación entre dos cosas. Una figura se solía usar en luchas políticas de competición mental entre reyes, en los que el perdedor se sometía al que ganaba y era asesinado. Algunos toman la siguiente figura como una prueba planteada por Dios a Sedequías, rey de Judá.

 EN FOCO

«Rebelde»

(Heb. merí) (Eze 2:5-8; Eze 3:9; Eze 12:2; Isa 30:9) # en Strong H4805: Este sustantivo hebreo se deriva de una raíz verbal que significa «resistir la autoridad» o «ser contencioso» (Deu 1:26; Jer 4:17; Neh 9:26). Describe a alguien que se opone a una figura de autoridad con orgullo tenaz (Deu 21:18) y describe comúnmente la desobediencia (1Re 13:21). Ezequiel identificó a Israel como una «casa rebelde» una docena de veces, queriendo decir que eran desobedientes por voluntad propia, y rehusaban escuchar la palabra de Dios (Eze 2:5-8). El profeta se dirigía a un auditorio que se irritaba por la autoridad de Dios (Eze 3:9), Samuel equiparó este tipo de rebelión con la brujería (1Sa 15:23).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

17. Deslealtad y trágica suerte del Rey Sedecías. Promesa Mesianica.
En este capítulo encontramos una clara alusión a la situación política inmediata anterior a la catástrofe del 586. Puede dividirse en tres partes: a) parábola de la gran águila, símbolo de Nabucodonosor (v.1-10); b) explicación de la parábola (v.11-21); c) apéndice: la restauración mesiánica (v.22-24).
Los profetas siempre habían predicado la sumisión al coloso babilónico como mal menor. Toda otra política nacionalista constituía entonces un verdadero suicidio colectivo, como lo demostraron los acontecimientos. Ezequiel se mantiene, pues, en la misma línea que Jeremías, y anuncia el fin trágico del incauto rey Sedecías, que se atrevió a hacer frente a los babilonios apoyado en ilusorias promesas egipcias. En la deportación del 598, el rey Joaquín, o Jeconías, fue llevado a Babilonia. Le sucedió en el trono su tío Matanías o Sedecías, quien después de diez años de sumisión a Nabucodonosor, instigado por el faraón egipcio, se sublevó, dando con ello lugar a la destrucción de Jerusalén por los babilonios en el 587.

Parábola de la gran águila (1-10).
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, propon un enigma y compon una parábola sobre la casa de Israel. 3 Di: Así habla el Señor, Yahvé: La gran águila de grandes alas y de largas plumas, toda cubierta de espléndido plumaje de colores varios, vino al Líbano y tomó el cogollo del cedro, 4 arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes. 5 Escogió luego un sembrado de la tierra y !o puso en campo selecto para la plantación. Lo puso cerca de aguas abundantes, lo plantó como un sauce 1. 6 Echó brotes y se hizo una vid frondosa, pero de poca altura, para que dirigiese hacia el águila sus ramas y le estuvieran sometidas sus raíces. Hízose vid, y echó sarmientos y extendió sus ramas. ? Pero había otra gran águila de grandes alas y espeso plumaje, y la vid dirigió hacia ésta sus raíces y tendió hacia ella sus sarmientos desde el bancal en que la otra la plantó para que estuviera bien regada. 8 Había sido plantada en tierra buena y cerca de abundantes aguas para que echase ramas y llevase frutos y se hiciese una vid vigorosa. 9 Di: Así habla el Señor, Yahvé: ¿Prosperará? El águila primera, ¿no arrancará sus raíces, no las despojará, dejándolas que se seque y sequen todas las hojas que echó? Sin gran esfuerzo, sin necesidad de mucha gente la arrancará de raíz. 10 Había sido plantada, ¿prosperará? ¿No se secará del todo apenas la toque el viento solano? En los bancales donde brotó se secará.

El símil es bellísimo y expresivo en extremo. Se presenta al conquistador babilónico como un águila imponente que planea sobre los bosques del Líbano, que aquí es símbolo del reino de Judá y de Jerusalén. El reino glorioso de la dinastía davídica es comparado poéticamente al esplendor de los cedros del Líbano. El mismo profeta explicará el sentido alegórico de cada rasgo de la parábola 2. El cogollo del cedro (v.3) es el representante de la dinastía davídica, simbolizada en un cedro imponente y majestuoso. Nabucodonosor escogió un retoño de ese cedro de la dinastía davídica, a Sedecías, para que desplegase su actividad regia sometido a Babilonia, dándole todas las facilidades de gobierno. Por eso es comparado a un sauce (v.5) plantado junto a aguas abundantes.
Antes había arrancado al principal de sus renuevos, y le llevó a tierra de mercaderes, y le puso en una ciudad de comerciantes (v.4), es decir, a Babilonia, famosa por su tráfico comercial. La alusión es clara a la deportación del rey Joaquín, o Jeconías, en 598, después del primer sitio de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor. El reinado del sustituto de éste, Sedecías, entronizado por el rey babilonio, fue relativamente próspero, pues participaba de la protección del coloso mesopotámico; por eso echó brotes y se hizo una vid frondosa (v.6), pero en su actividad estaba mediatizado por el poder del protector; de ahí que la vid fuera de poca altura. Esta fue la situación de Judá desde el 597 al 588 a.C. Durante este período, el dominio de Palestina por los babilonios no fue turbado por las incursiones egipcias, pues el faraón Psamético II, después de la derrota sufrida en Carquemis, no se aventuró en expediciones peligrosas fuera de su territorio.
Pero su sucesor, Hofra, quiso de nuevo ser el arbitro de la política de la encrucijada palestinense y movió todos sus resortes diplomáticos para levantar contra Babilonia a los reyezuelos palestinianos vasallos de Babilonia. Entre ellos descollaba el rey Sedecías de Judá. El faraón egipcio es presentado aquí como otra gran águila de grandes alas y espeso plumaje (v.7). Es la contrarréplica de Nabucodonosor. Sedecías se dejó pronto seducir; por eso dirigió hacia esta (águila) sus raices y tendió hacia ella sus sarmientos (v.7). Esperaba obtener mejores condiciones de vida con la amistad egipcia. La viña había de ser bien regada y daría copiosos frutos. Sin embargo, el profeta hace resaltar que la situación de Judá bajo los babilonios no era despreciable, ya que había sido plantada en tierra buena y cerca de abundantes aguas (v.8), y, efectivamente, pudo desarrollar su vida nacional con cierta holgura como para convertirse en vid vigorosa. Por eso, la conducta de Sedecías al acercarse a Egipto puede calificarse de insensata, ya que no hará otra cosa sino provocar al viento solano (v.10), al invasor babilonio, que vendrá por el oriente con sus tropas deseosas de botín y de sangre. Nabucodonosor, el águila primera, arrancará de cuajo esa vid frondosa que era el reino de Judá. Ezequiel anuncia solemnemente el desastre definitivo de Jerusalén a los exilados. La alocada conducta del rey de Jerusalén no hará sino acelerar la hora del castigo divino.

Explicación de la parábola (11-21).
11 Y me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 12 Anda, di a la casa rebelde: ¿No habéis entendido lo que esto significa? Di: El rey de Babilonia vino a Jerusalén, cogió al rey y a sus príncipes y los deportó, llevándoselos consigo a Babilonia. 13 Tornó a uno de la real estirpe e hizo con él un pacto, tomándole juramento. Llevóse a los poderosos de la tierra, 14 para que el reino fuese modesto y 110 se rebelase, y guardase y mantuviese el pacto hecho con él. 15 Pero se rebeló y mandó embajadores a Egipto para que le diese caballos y mucha gente. ¿Prosperará? ¿Escapará el que tales cosas hizo? Rompió el pacto, ¿escapará? 16 Por mi vida, dice el Señor, Yahvé, que en la tierra de quien le habían puesto en el trono, cuyo juramento menospreció y cuya alianza rompió, allí morirá, en Babilonia. 17 Y el faraón no le socorrerá con gran ejército y muchas fuerzas en la lucha cuando se levanten terraplenes y se construyan torres para destrucción de muchas vidas. 18 Menospreció el juramento, rompió el pacto, dio su mano, y luego hizo cosas tales; no escapará. 19 Por tanto, así habla el Señor, Yahvé: Por mi vida que yo echaré sobre su cabeza mi juramento, que él menospreció, y mi pacto, que él rompió, 20 y le tenderé mi red y quedará preso en mi lazo. Le deportaré a Babilonia y allí le juzgaré por la infidelidad cometida contra mí. 21 Todos los fugitivos de sus tropas caerán a la espada, y los que quedan serán dispersados a todos los vientos, y sabréis que yo, Yahvé, he hablado.

Ezequiel explica la parábola por orden expresa divina a la casa rebelde (v.11), es decir, a la comunidad de exilados israelitas que no querían comprender los caminos de Yahvé, el cual había determinado un castigo justiciero sobre Jerusalén y la dinastía davídica. La explicación de la parábola es clara: el rey de Babilonia es Nabucodonosor, quien en 598 tomó al rey (Jeconías) y a sus príncipes y los deportó. a Babilonia (v.12). Era el cogollo del cedro., el principal de sus renuevos., es decir, el principal representante entonces de la dinastía davídica, figurada en un cedro frondoso oriundo del Líbano (aquí Jerusalén). En su lugar, Nabucodonosor tomó a uno de la real estirpe (v.13), es decir, a Matanías, a quien cambió el nombre en Sedecías para indicar su poder sobre él. Este era tío carnal de Jeconías. Era, pues, de real estirpe. Nabucodonosor quiso diplomáticamente captar la voluntad de los judíos, imponiéndoles un rey de su dinastía. Conservaba sobre él un alto dominio, pero Sedecías, dentro de su categoría de rey vasallo, tenía una relativa autonomía.
El nuevo rey de Judá había aceptado su nueva situación, ratificándola conjuramento (v.13) solemne. Con todo, Nabucodonosor tomó sus medidas. Así sabemos que se llevó a las fuerzas vivas de la nación, los poderosos de la tierra (v. 13), de modo que el reino fuera modesto y no se preparase para nuevas rebeliones (v.14). Pero Sedecías se rebeló, buscando ayuda militar en Egipto, la otra gran águila 3. Pero no tendrá éxito en su insurrección, porque rompió el pacto (v.15) solemne que había hecho con el rey de Babilonia. Esto traería como consecuencia una intervención airada del coloso mesopotámico; en efecto, el imprudente rey Sedecías, reo de perjurio, morirá en Babilonia (v.16). De nada le servirán las fuerzas que le envíe el faraón Hofra, pues éste será derrotado 4 y dejará a Jerusalén a su suerte. Todo el movimiento de defensa organizado en torno a Jerusalén (construcción de terraplenes y. torres, v.17) no servirá sino para aumentar las proporciones de la catástrofe al ocasionar la destrucción de muchas vidas (v.17).
La conducta de Sedecías no puede aprobarse en ética elemental, ya que menospreció el juramento, rompió el pacto. (v.18). Es simplemente un perjuro; como tal, debe ser castigado. Yahvé personalmente le castigará por tal crimen, pues se considera vinculado al juramento de Sedecías. Sin duda que éste, como israelita, había puesto por testigo de su veracidad a su Dios, Yahvé. Al romper el juramento, cometía un grave pecado contra Yahvé, pues comprometía su veracidad ante los paganos; por eso aquí se pone en boca de Dios la repulsa de la conducta infiel de Sedecías: Por mi vida que yo echaré sobre su cabeza mi juramento, que él menospreció, y mi pacto, que él rompió (v.19q). El pacto entre Sedéelas y Nabucodonosor era el pacto de Yahvé, pues había sido invocado como garantía de su fidelidad por parte del rey de Judá. Es interesante esta doctrina moral de mantener el juramento con los enemigos, expresada de un modo tan claro en el A.T.
El castigo de la infidelidad de Sedecías se cumplirá cuando sea deportado a Babilonia, donde será cegado. Antes fue llevado a presencia de Nabucodonosor, a su cuartel general de Ribla (Alta Siria), y a presencia de él fueron asesinados sus hijos5. La profecía de Ezequiel se cumplió a la letra, pues lo más selecto de sus tropas cayó ante la espada, y el resto fue dispersado a los cuatro vientos (v.21). Es el sello de la profecía de Yahvé: sabréis que yo, Yahvé, he hablado 6.

Promesa del rey Mesías (22-24).
22 Así dice el Señor, Yahvé: También yo tomaré del cogollo del cedro elevado, y del principal de sus renuevos cortaré un tallo y lo plantaré sobre el monte alto y sublime, 23 en el monte alto de Israel lo plantaré, y echará ramas y dará fruto, y se convertirá en magnífico cedro, y se acogerán a él las aves de toda pluma, que habitarán a la sombra de sus ramas, 24 y conocerán todos los árboles de la selva que yo soy Yahvé, que humillé al árbol sublime y levanté al árbol bajo, sequé el árbol verde e hice reverdecer el árbol seco. Yo, Yahvé, he hablado y yo lo cumpliré.

Como en otras ocasiones, el profeta contrapone un horizonte de esperanza al sombrío de castigo que acaba de presentar a los exilados. La misión de los profetas, como centinelas de los intereses espirituales de su pueblo, es situar en su debida proporción el alcance de los castigos de Dios a su pueblo. En medio de todas las encrucijadas críticas de la historia de Israel se cierne siempre la esperanza mesiánica como norte de la vida nacional. Ezequiel debía hacer ver a los exilados israelitas que sus vanas ilusiones sobre la permanencia de Jerusalén como capital de un reino corrompido religiosamente no tenían fundamento. La hora de la ira justiciera divina llegará inexorablemente, y la dinastía davídica se eclipsará de momento al ser deportados sus representantes a Babilonia. Pero ésta no será una situación definitiva, porque ante todo está la promesa de Dios de inaugurar una era mesiánica presidida por la misma dinastía davídica. El profeta adapta el símil de la parábola antes expresada para dar un nuevo sentido más profundo favorable a las esperanzas mesiánicas. Como Nabucodonosor, la gran águila, tomó del cogollo del cedro, llevando al principal de sus renuevos, Jeconías, a Babilonia (v.2), así también Yahvé en un tiempo futuro tomará del cogollo del cedro, cortando un tallo del principal de sus renuevos (v.22). Ya hemos dicho que cedro en todos estos textos equivale a la dinastía davídica. Ahora bien, con la deportación del principal de sus renuevos (Jeconías) no desaparece ésta, porque Yahvé se encargará de cortar de él un tallo para plantarlo en el monte alto de Israel (v.23), en la colina santa de Sión. Allí se desarrollará frondosamente, hasta convertirse en magnifico cedro, en el que anidarán aves de toda pluma (v.23); es decir, todos los pueblos se reunirán en Jerusalén bajo la sombra protectora del Mesías7. Y todos los arboles de la selva (todas las naciones) reconocerán que todo ha sido obra providencial de Yahvé, pues es el arbitro de la historia, ya que humilla al árbol sublime (Babilonia) y levanta al árbol bajo, o reino de Judá, humillado por el opresor babilónico 8. Yahvé ha obrado un milagro en favor de su pueblo, pues le ha hecho reverdecer cuando todos le consideraban como un árbol seco, y, en cambio, ha secado al árbol verde, el imperio babilónico, que con su exuberancia parecía tener una larga vida. La historia está en manos de Dios; por eso Israel debe confiar ciegamente en El a pesar de la tragedia que se le avecina. Al fin triunfará el pueblo elegido sobre el invasor babilónico 9.

1 Así, siguiendo el paralelo árabe y arameo del vocablo hebreo safsafah. Es la traducción de Dennefeld, Cantera y Spadafora, etc. – 2 Sobre el símil del águila para designar a los grandes conquistadores cf. Deu 28:49; Ose 8:1; Abd 1:1 :8; Jer 48:40; Jer 49:22; Isa 46:11. – 3 Sobre la insurrección del rey Sedecías véase 2Re 24:20. – 4 Cf. Jer 37,Ss; Eze 30:21. – 5 Cf. 2Re 25:6-7; Jer 52:9. – 6 Cf. Eze 6:13; Eze 14:8; Eze 21:22; Eze 34:24.

Fuente: Biblia Comentada

La fecha de este capítulo es ca. 588 a.C. (dos años antes de la destrucción de Jerusalén). La historia del período se encuentra en 2Re 24:1-20; 2Cr 36:1-23; Jer 36:1-32; Jer 37:1-21; Jer 52:1-34.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Aguilas, cedros y una vid: una parábola política

El cap. tiene tres secciones: 3-10 contienen la alegoría de las águilas y la vid; 11-21 contiene la explicación de la alegoría; y 22-24 contiene una promesa alegórica más.

La alegoría se relaciona con los eventos políticos de la época. La primera águila es Nabucodonosor, y la segunda faraón. El cedro en el Líbano representa la familia real en Jerusalén, siendo la nobleza el brote más alto. La semilla de la tierra era un miembro de la familia real, es decir, Sedequías, que fue puesto en Jerusalén para gobernar. El ya no era un cedro, sino una vid de muchas ramas … de baja altura; vale decir que sus poderes eran limitados. No obstante, Sedequías buscó rebelarse contra Nabucodonosor con la ayuda de Egipto. Esta operación terminó en el fracaso.

La parábola ilustra el punto de que la arena política no está fuera de la ley de Dios. Sedequías había jurado un tratado con Nabucodonosor en el nombre de Dios. Nabucodonosor puede haber sido un cruel rey pagano, pero Sedequías tenía una obligación moral de hacer honor a su juramento.

1-8 Ezequiel debe decir esta parábola a Israel, en otras palabras: “Un águila espléndida tomó el brote más alto de un cedro del Líbano y lo plantó en una ciudad notable por su actividad comercial (2-4). Tomó también algo de semilla y la plantó en un lugar fértil. La semilla brotó y creció y se hizo una vid frondosa. Al principio las ramas de la vid crecieron en la dirección del águila (5, 6). Cuando apareció una segunda águila, la vid dirigió más bien a ella sus ramas (7, 8).”

9-21 Como si dijera: “El Señor pregunta: ¿Sobrevivirá la vid? ¿No será arrancada de raíces y se secará? (9, 10). ¿No sabéis lo que significa esto? El rey de Babilonia llevó al rey de Jerusalén y nobles a Babilonia (11, 12). Hizo jurar un tratado con él a uno de la familia real de Jerusalén y deportó a los hombres principales de la tierra, debilitándola así lo suficiente como para estar mantenida bajo su control (13, 14). Sin embargo, el rey se rebeló pidiendo ayuda militar a Egipto. ¿Tendrá éxito? No, él morirá en Babilonia. Egipto no será de ayuda. Será castigado por quebrantar su juramento (15-21).”

22-24 “Yo el Señor plantaré un renuevo de cedro en los montes de Israel. Llegará a ser un cedro espléndido. Los otros sabrán que yo puede hacer esto (22-24).”

Notas. 11-14 Los babilonios habían ejecutado una estrategia clásica para hacer de Israel un estado títere. Deportaron la familia real, pero dejaron como encargado a uno de sus miembros más débiles. Este individuo, es decir Sedequías, fue forzado a firmar un tratado con los babilonios, asegurándose la “lealtad” de Israel. Cualquiera que fuese considerado como significante en conducir al país fue deportado. Esta acción aseguraba que sería difícil organizar (y administrar) resistencia. 16 Morirá en medio de Babilonia: 2 Rey. 25:1-7 relata el sitio de Jerusalén y la eventual captura de Sedequías por Nabucodonosor. Sedequías fue cegado y llevado en cadenas a Babilonia. 22-24 Otro mensaje de esperanza: algún día llegará un nuevo rey y un nuevo reino comenzará.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

17.1ss La primera águila de este capítulo representa al rey Nabucodonosor de Babilonia (véase 17.12), quien designó o «plantó» a Sedequías como rey en Jerusalén. Sedequías se rebeló en contra de este arreglo y trató de aliarse con Egipto, la segunda águila, para luchar en contra de Babilonia. Esto se llevó a cabo mientras Ezequiel, a muchos kilómetros de distancia, en Babilonia, estaba describiendo estos sucesos. Jeremías, un profeta en Judá, también estaba advirtiendo a Sedequías de que no formara esta alianza (Jer 2:36-37). A pesar de que estaban a varios kilómetros de distancia, los profetas dieron el mismo mensaje debido a que ambos hablaron de parte de Dios. Dios sigue dirigiendo a sus voceros escogidos para que hablen su verdad a todo lo largo del mundo.17.10 Este viento solano (del este) era el viento caliente y seco que soplaba del desierto y que podía marchitar una cosecha floreciente en segundos. El viento caliente de los ejércitos de Nabucodonosor estaba a punto de derrotar a Judá.17.22, 23 La profecía de castigo de Ezequiel termina en esperanza. Cuando el pueblo depositó su esperanza en alianzas extranjeras, fue desilusionado. Unicamente Dios podía darle una esperanza verdadera. Dios dijo que plantaría una ramita tierna, el Mesías, cuyo Reino crecería y se convertiría en un refugio para todos los que fueran a El (véase Isa 11:1-5). Esta profecía se cumplió con la venida de Jesucristo.Además, algunas personas de Judá se pusieron bajo el «paraguas» corporativo de las bendiciones de Dios como una excusa para desobecerle. Ellos pensaron que debido a sus antepasados justos (Isa 18:5-9) vivirían. Dios les dijo que eso no sucedería así. Eran los hijos malvados de padres rectos y, por lo tanto, morirían (Isa 18:10-13). Sin embargo, si volvían a Dios, vivirían (Isa 18:14-18).

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

[3] Jer 48, 40; 49, 22.[7] Esta águila es el faraón, rey de Egipto, y no tan poderoso como Nabucodonosor. Comenzó aquella viña a implorar la protección de aquel rey y a ser regada de las fecundas aguas del Nilo.[17] Contra Nabucodonosor.

Fuente: Notas Torres Amat