Biblia

Comentario de Ezequiel 18:14 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 18:14 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“Pero he aquí que si éste engendra un hijo que ve todos los pecados que su padre cometió y teme, y no hace cosas como éstas

Pero si éste engendrare hijo. Eze 18:10; Pro 17:21; Pro 23:24.

el cual viere todos los pecados. Eze 20:18; 2Cr 29:3-11; 2Cr 34:21; Jer 9:14; Jer 44:17; Mat 23:32; 1Pe 1:18.

y viéndolos no hiciere según ellos. Eze 18:28; Sal 119:59, Sal 119:60; Isa 44:19; Jer 8:6; Ose 7:2; Hag 1:5, Hag 1:7; Hag 2:18; Luc 15:17-19.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El nieto del hombre justo de los vv. Eze 18:5-9 (la tercera generación) elige a propósito vivir por las leyes de Dios, imitando a su justo abuelo y no a su pecaminoso padre. El nieto, como el abuelo de cierto vivirán como resultado de su justicia; pero el padre muere debido a su propia desobediencia y depravación (vv. Eze 18:9, Eze 18:13, Eze 18:18).

 EN PROFUNDIDAD

Responsabilidad

A veces las advertencias se entrelazan con las excusas. El pueblo de los días de Ezequiel, que sufría por las consecuencias de una historia de rebelión contra Dios, encontró más fácil acusar a sus ancestros por el pecado que asumir la responsabilidad por sus propias ofensas. Podemos entender su situación. Sus circunstancias inmediatas tenían pocas esperanzas. Habían llegado las noticias sobre la caída y destrucción de Jerusalén. Los planes para el regreso a la tierra prometida fueron estropeados por las descripciones de la devastación. La ruina del juicio de Dios parecía muy grande para ser restaurada. Era más fácil hundirse en el pesimismo. El proverbio más amargo sobre las uvas agrias y la dentera (Eze 18:2) llegó a ser un lema de resentimiento para el pueblo. En vez de examinar su propia conducta ante Dios, excusaban su pecado acusando a sus padres.

La ley de causa y efecto se hace evidente, pero las conexiones exactas suelen evitarnos. El pecado siempre trae consecuencias. El segundo mandamiento (Éxo 20:4-6; Deu 5:8-10) señala al pecado de idolatría (un pecado del cual fluyen muchos otros) que provoca efectos que pueden durar por generaciones. Pero Ezequiel tenía que recordar al pueblo que experimentar privaciones como consecuencia de los pecados de los ancestros no era lo mismo que el juicio por los pecados personales. El sufrimiento causado por los pecados de otros no es excusa para el comportamiento pecaminoso deliberado.

Dios dejó claro a los israelitas y también a nosotros que: Podemos sufrir por los delitos de otros, pero seremos juzgados por los nuestros. «Yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel» (Eze 18:30). ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? «Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones» (Eze 18:30). Esto conduciría a «un corazón nuevo y un espíritu nuevo» (Eze 18:31). Quizás la evidencia más clara de nuestra naturaleza humana caída puede oírse en nuestra prontitud para acusar a otros cuando tenemos que examinarnos y recordar que somos responsables ante Dios. Su mensaje para nosotros es persistente: «convertíos, pues, y viviréis» (Eze 18:32).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

morirá por su maldad. Esta parte describe a un padre inicuo y un hijo justo para confirmar la misma enseñanza. El hijo justo «de cierto vivirá» (v. Eze 18:17).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

NOTAS

(1) “Ve”, MT; LXXVg: “teme”.

REFERENCIAS CRUZADAS

l 864 Jer 8:6

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo