Biblia

Comentario de Ezequiel 18:2 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 18:2 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“¿Por qué usáis vosotros este refrán acerca de la tierra de Israel: ‘Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos sufren la dentera’?

Qué pensáis vosotros. Eze 17:12; Isa 3:15; Rom 9:20.

sobre la tierra de Israel. Eze 6:2, Eze 6:3; Eze 7:2; Eze 25:3; Eze 36:1-6; Eze 37:11, Eze 37:19, Eze 37:25.

Los padres comieron las uvas agrias. Jer 15:4; Jer 31:29, Jer 31:30; Lam 5:7; Mat 23:36.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

ESTE REFRÁN. Es probable que este refrán se basara en Éxo 20:5 y Deu 5:9, los cuales enseñan que los hijos son afectados por los pecados de sus padres. Sin embargo, Ezequiel pone en claro que estos pasajes no tenían el propósito de enseñar que a los hijos se les deba castigar por los pecados de sus padres. Todos son responsables de sus propios pecados y su renuencia a confiar en Cristo como Salvador y llevar una vida recta (véase v. Eze 18:4). El apóstol Pablo vuelve a exponer el principio con estas palabras: «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom 6:23).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

comieron las uvas agrias. Las personas de Judá no querían reconocer su culpabilidad que las hacía dignas de juicio. Aunque eran malvadas e idólatras, culpaban a sus antepasados por su situación actual (cp. 2Re 21:15). Se justificaban con un dicho popular del momento (cp. Jer 31:29) que significa, en efecto: «ellos pecaron» (comieron uvas amargas), «pero nosotros heredamos la amargura» (sensación fastidiosa en los dientes).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Eze 18:20; Deu 24:16; 2Re 14:6; Jer 31:29.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

NOTAS

(1) Lit.: “quedan desafilados (embotados)”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 826 Jer 15:4; Jer 31:29; Lam 5:7

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

comen las uvas agrias…tienen la dentera. Originalmente, este proverbio era una advertencia a los padres para que tuvieran en cuenta que su pecado traería malas consecuencias a la siguiente generación (cp. Ex 20:5). Esta actitud también causó cierto fatalismo ya que los hijos creían que ellos no eran culpables de la conducta de los padres (cp. Jer 31:29; Lm 5:7).

Fuente: La Biblia de las Américas

Un refrán circulaba por aquellos tiempos en Jerusalén (Jer 31:29) y en Babilonia de que los hijos sufrían por los pecados de sus padres. Si bien hay efectos acumulativos del pecado (cp. Éxo 20:5-6; Mat 23:35-36), el Señor declara aquí que cada persona es responsable de su propio pecado (v. Eze 18:4).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Lit., se embotan

Fuente: La Biblia de las Américas