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Comentario de Ezequiel 22:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 22:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:

Un catálogo de pecados en Jerusalén, y la consecuente dispersión de los judíos, Eze 22:1-16.

Dios los quemará como escoria en su horno, Eze 22:17-22.

La corrupción general de profetas, sacerdotes, príncipes, y el pueblo, Eze 22:23-31.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Estos versículos se centran en los pecados de Jerusalén, principalmente el derramamiento de sangre (pecado social) como resultado de la idolatría (pecado espiritual). Un problema en la relación vertical con Dios conduciría inevitablemente a un grado de injusticia e injuria en los asuntos humanos horizontales.

has hecho acercar tu día: La ciudad estaba lista para el juicio. Cuando se expone tal hipocresía y se ejecuta tal castigo ante el mundo, el pueblo de Dios llega a ser un objeto de ridículo duradero.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

22. Los pecados de Jerusalén.
El profeta quiere demostrar con hechos concretos que Jerusalén merece el más severo castigo divino, ya que se está ultrajando a la justicia divina con toda clase de abominaciones y crímenes. La situación no puede sostenerse más, y el castigo no puede tardar en venir. Es una exigencia de la misma justicia divina. La enumeración de los pecados es escalofriante, y hemos de notar que, a diferencia de los capítulos 16, 20 y 23, en los que se insistía en los pecados pasados de Israel, aquí se insiste en los presentes de su generación. Suele dividirse el capítulo en tres partes: a) pecados de Jerusalén (v.-16); b) castigo de los mismos (v. 17-22); c) pecados de las clases dirigentes (v.23-31). Los autores suelen destacar la labor redaccional del editor posterior a Ezequiel en este fragmento.

Los pecados de Jerusalén (1-12).
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Y tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás a la ciudad sanguinaria, echándola en cara todas sus abominaciones? 3 Di, pues: Así habla el Señor, Yahvé: ¡Ay de la ciudad derramadora de sangre en medio de sí! Para que llegue su hora y para su ruina se ha hecho ídolos, contaminándose. 4 Por haberte hecho culpable de la sangre que has derramado y haberte contaminado con los ídolos que hiciste, has apresurado tu día, has llegado al término de tus años. Por eso te haré yo oprobio de las gentes, ludibrio de la tierra toda. 5 Cercanos y lejanos se burlarán de ti, famosa por tus abominaciones, grande por la corrupción. 6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno en la medida de su poder, se ocupan en derramar sangre. 7 En ti desprecian al padre y oprimen al huérfano y a la viuda. 8 Menosprecias mis santuarios y profanas mis sábados. 9 Hay en ti calumniadores para derramar sangre, quienes comen por los montes, quienes en medio de ti hacen torpezas. 10 En ti se descubre la desnudez del padre y se hace violencia a la mujer durante el menstruo. 11 Todos adulteran con la mujer de su prójimo, contaminan incestuosamente a la nuera y fuerzan a la hermana, a la hija de su padre. 12 Hay en ti quien recibe dones para derramar sangre; exiges usura e intereses, despojas con violencia al prójimo, y a mí me olvidas, dice el Señor, Yahvé.

El profeta enumera fríamente las aberraciones de Jerusalén, a la que se da el epíteto de ciudad sanguinaria (v.2) por los muchos crímenes de sangre que se cometían durante aquellos momentos de pasiones políticas entre las facciones egiptófila y babilonófila. En 11:6 se dice con toda crudeza: “habéis multiplicado los muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de cadáveres.” Es el mejor comentario, pues, al título de sanguinaria que aquí se le da. La maldad se ha colmado, y por eso ha llegado la hora de su casti go (v.3). Juntamente con estos crímenes de sangre está el tradicional de idolatría, pues Jerusalén se ha contaminado con los ídolos (v.4) 1. No faltan tampoco las injusticias sociales de desprecio al huérfano y a la viuda (v.7), tantas veces denunciados por los profetas anteriores al exilio 2. Al lado de estas aberraciones contra el amor al prójimo están los desprecios contra los santuarios y sábados de Yahvé 3. Los mismos padres son objeto de desprecio, en contra de los sentimientos naturales de respeto y filial amor 4.
La calumnia está a la orden del día5, incitando al asesinato. También los banquetes en los altos lugares (quienes comen por los montes, v.8), en cuanto asociados a actos de culto idolátrico, eran una abominación a los ojos de un fiel israelita. Y como conclusión o terminación de todas estas transgresiones están las desviaciones en las relaciones sexuales: incestos, adulterios, etc. 6 Junto a los excesos lujuriosos están los pecados de avaricia: soborno 7 y usura 8.

Castigo de Jerusalén por sus pecados (13-22).
13 He aquí que yo he batido mis palmas por tu avaricia y por la sangre que hay en medio de ti. 14 ¿Resistirá tu corazón, tendrán fuerzas tus manos en los días en que me ocuparé de ti? Yo, Yahvé, he hablado, y lo haré. 15 Yo te esparciré entre las gentes y te aventaré por las tierras, y haré desaparecer tu inmundicia de en medio de ti, 16 y serás a tus ojos ignominia entre las gentes, y sabrás que yo soy Yahvé. 17 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha tornado en escoria; todos son en el crisol cobre, estaño, hierro, plomo, plata, escorias. 19 Por tanto, así habla el Señor, Yahvé: Por cuanto vosotros os habéis vuelto escorias, yo os reuniré en medio de Jerusalén. 20 Como quien reúne en la hornaza plata, bronce, hierro, plomo y estaño, y sopla al fuego para fundirlos, así os reuniré yo en mi furor y en mi ira, y os echaré en la hornaza para fundiros. 21 Yo os reuniré y soplaré contra vosotros el fuego de mi furor, y seréis fundidos en medio de Jerusalén. 22 Como se funde la plata en el crisol, así seréis vosotros fundidos en medio de él, y sabréis que yo soy Yahvé, que derramo mi furor sobre vosotros.

Después de la descripción de los pecados de Judá, el profeta, como de costumbre, pasa al anuncio del castigo por ellos merecido. Los exilados se quejaban de que Yahvé había sido demasiado duro con ellos. Ezequiel ahora ha demostrado que todo ha sido merecido por las continuas prevaricaciones de la comunidad israelita, que abusó de la gracia divina, yéndose tras de las abominaciones de las gentes. Yahvé, ante tanta sangre derramada, tanta idolatría e injusticias sociales, hace un gesto de indignación y de desprecio: he batido mis palmas por tu avaricia (v.13) 9. El castigo que se avecina es tan grave, que Jerusalén no podrá resistirlo (v.14). La forma interrogativa es irónica: ¿Serán tan fuertes para resistir su ira como para cometer los pecados? ¿Podrá resistir a la máxima prueba como nación, cual es la dispersión total?: Te esparciré entre las gentes. (v.15). Esta será la mejor manera de purificarla, de hacer desaparecer su inmundicia de ella. En efecto, sabemos que el pueblo israelita se curó totalmente en el exilio de su pecado tradicional, la idolatría. Después de la repatriación, la comunidad israelita vuelve a caer en pecados múltiples, pero no en la inmundicia de la idolatría. El exilio será la gran humillación del pueblo escogido: serás a tus ojos ignominia entre las gentes (v.16).
En los versículos que siguen, el profeta representa el juicio sobre Israel bajo la figura de un horno de fundición, en el que se mezclan sus metales para separarlos y probar su valor. Israel, por su corrupción, se ha convertido en escorias, que hay que fundir en el crisol10. Aquí el fuego del horno no es tanto para purificar cuanto para castigar derritiendo las escorias. Israel, por sus malas acciones, se ha convertido en una mezcla de metales, que sólo ha de destinarse al fuego. No hay metales íntegros y puros, sino restos, escorias de metal, útiles sólo para alimentar al fuego: así os reuniré yo en mi furor. para fundiros (v.20). Israel como pueblo será fundido y derretido, como se disuelve el metal en el crisol; no se dice que es para separar los metales, sino simplemente para fundirlos y hacerlos desaparecer de su estado actual; la idea principal en el fragmento es la del castigo como tal, enviado por Dios a los habitantes de Judá.

Los pecados de las clases directoras (23-31).
23 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 24 Hijo de hombre, diles: Eres una tierra no bañada desde lo alto, no rociada por la lluvia en el día de la cólera. 25 Dentro de ella se conjuran los príncipes; como ruge el león y despedaza la presa, así devoran ellos las almas, se apoderan de los tesoros y riquezas y multiplican en medio de ella las viudas. 26 Sus sacerdotes han violado mi Ley y han profanado mis cosas santas; no hacen diferencia entre lo santo y lo profano, ni enseñan a distinguir entre lo puro y lo inmundo; cierran los ojos a las violaciones de mis sábados, y yo soy profanado en medio de ellos; 27 sus príncipes son como lobos, que despedazan la presa, derramando sangre, destruyendo las almas, para dar pábulo a su avaricia. 28 Sus profetas revocan con barro, contemplando visiones vanas y prediciendo mentiras, y dicen: “Así habla el Señor, Yahvé,” sin que Yahvé haya hablado. 29 Y el pueblo de la tierra oprime, roba, hace violencia al desvalido y al menesteroso, y al extranjero le veja contra derecho. 30 También de entre ellos busqué yo quien levantase muro y se pusiese en la brecha frente a mí en favor de la tierra, para que yo no la devastase, y no la hallé. 31 Por tanto, derramaré sobre ellos mi ira y los consumiré con el fuego de mi furor, y les echaré sobre la cabeza sus obras, dice el Señor, Yahvé.

El profeta vuelve a enumerar los pecados, pero ahora hace hincapié en las transgresiones de las clases dirigentes, los sacerdotes, los príncipes y los sacerdotes. Judá, por sus pecados, tiene el aspecto de una tierra no bañada desde lo alto (v.24), estéril por no haber recibido lluvia alguna del cielo. La frase día de la cólera alude al día del castigo de Yahvé. En ese día, la lluvia beneficiosa serán algunas personas benéficas que, como se dice en el ν.3ο, se pondrán en la brecha para neutralizar el castigo divino con sus obras. El profeta juega con la imagen y lo significado por ella. Los príncipes, que por su posición debían promover el bien común y dirigir al pueblo por las sendas del bien, no se preocupan sino de devorar las almas (personas) y tesoros del prójimo; y no se paran ni ante la muerte de éstos, multiplicando en medio de ella las viudas (v.25). La frase es de gran efecto, pues se destaca la malicia de los opresores al traficar con la suerte de personas que han de quedar en la mayor desolación. Los segundos grandes responsables del estado caótico actual son los sacerdotes, oficialmente encargados por Dios de promover las observancias de la Ley y de los preceptos cultuales n. Entre sus deberes estaba el instruir al pueblo sobre la distinción entre lo santo y lo profano., entre lo puro y lo inmundo (v.26) desde el punto de vista ritual12. Sobre todo no se preocupan de la observancia del sábado, que en la mentalidad de Ezequiel tiene una especialísima importancia para la formación religiosa del pueblo 13.
Por fin, el profeta, después de repetir que los príncipes o altos funcionarios son como lobos rapaces, que hacen presa en las almas o personas de los necesitados (v.27), fustiga a la tercera clase de dirigentes de Judá, los profetas. Estos habían sido escogidos por Yahvé para mantener el fuego religioso en toda su pureza, desarrollando el contenido espiritualista y ético de la Ley frente al formalismo ritualista de los sacerdotes. Pero al lado de los verdaderos profetas surgieron espíritus aprovechados, que utilizaron este nombre para medrar en sus intereses, anunciando cosas que halagaban las pasiones populares, en contra de los verdaderos intereses de Yahvé. Contra éstos tuvieron los verdaderos profetas que mantener gran lucha desde los tiempos de Elias. Según Ezequiel, los falsos profetas revocan con barro, contemplando visiones vanas. (v.28), es decir, aprueban la conducta del pueblo, dando por buenas acciones que debían recriminar, procurando sostener sus opiniones, como el albañil que embadurna con barro un muro que se resquebraja 14.
Mientras tanto, la corrupción social iba en aumento, y el pueblo de la tierra oprime, roba, hace violencia al desvalido. (v.29). La expresión pueblo de la tierra designa muchas veces en la Biblia al pueblo bajo, en contraposición a las clases socialmente elevadas; pero quizá aquí designe a los terratenientes, que abusaban de sus bienes en tiempos de extrema necesidad. La situación, pues, no puede ser más caótica, y la depravación es tan general, que Yahvé ha buscado al menos uno que pudiera hacer frente a la corriente general, para hacerse responsable ante Dios y trabajar por mejorar el estado social: busqué yo quien levantase un muro y se pusiese en la brecha frente a mí en favor de la tierra, para que yo no la devastase. (v.30). Dios busca un justo en la ciudad que pueda contrarrestar con su conducta la depravación general y preservar a la ciudad del castigo. Pero la constatación es dolorosa: y no lo hallé. De nuevo nos encontramos aquí con las frases hiperbólicas, que no han de tomarse al pie de la letra. De hecho sabemos que en ese tiempo estaban Jeremías y Baruc luchando por los intereses de Dios y por levantar el muro del orden social, basado en el cumplimiento del deber 15. La frase exagerada de Ezequiel tiene por objeto destacar el grado de depravación a que había llegado la sociedad de Jerusalén: todos, en las altas capas sociales y en el pueblo sencillo, prevarican, olvidando los preceptos de Yahvé. Por tanto, está justificado el derramamiento de la ira de Yahvé sobre los responsables de esa situación general de pecado (v.31).

1 Sobre los pecados de homicidio en Jerusalén cf. Eze 11:9; Eze 16:38; y sobre la idolatría cf. Eze 5:6s; Eze 6:3-7; Eze 11:13; Eze 7:9; Eze 8:16; Eze 20:305. – 2 Cf. Exo 22:21; Deu 24:17; Lev 19:335; Eze 7:10; Eze 9:9; Eze 16:38. – 3 Cf. Eze 20:12-13; Eze 44:24. – 4 En contra del precepto del Decálogo: Exo 20:12; Deu 5:16. – 5 Cf. Jer 9:3. Prohibida en Exo 23:1; Lev 19:16. – 6 El incesto con la madrastra o las concubinas del padre está prohibido en Lev 18:7; Lev 20:11; 2Sa 16:22. El adulterio está prohibido en Lev 18:20. También estaba prohibido tener relaciones sexuales con la “mujer durante el menstruo” (cf. Lev 18:19; Lev 20:18). – 7 Prohibido por la Ley: Exo 23:8; Deu 16:19; cf. Isa 1:23; Miq 3:11. – 8 En contra de lo prescrito en Exo 22:24; Deu 25:363; Eze 7:125. – 9 La expresión batir palmas puede tener sentido de alegría o de indignación, según el contexto. Cf. Eze 6:11; Eze 21:19.22. – 10 Cf. el mismo símil, aunque con diferente sentido, en Isa 1:22.25; Jer 6:27-30; Mal 3:2-3. – 11 Cf. Ose 4:6; Ag2,n. – 12 Cf. Lev ιο ,ιο ; Age 2:4? – 13 Cf. Eze 44:24. – 14 La frase aquí es paralela a la más explícita de Eze 13:10 : “Por tanto, por haber engañado a mi pueblo, diciendo: “Paz,” no habiendo paz, y porque, mientras mi pueblo alzaba una pared, ellos la jarreaban con barro.” – 15 Cf. Eze 9:4; Jer 45. En Jer 5:1 se dice: “Recorred las calles de Jerusalén, ved e informaos, buscad por sus plazas, a ver si halláis un varón, uno solo, que obre según justicia, que guarde fidelidad, y le perdonaré.” Esto recuerda el coloquio de Dios con Abraham en Gen 18:22.32, a propósito de la suerte de Sodoma; unos pocos justos serían suficientes para que perdonase a la ciudad.

Fuente: Biblia Comentada

Los pecados de Jerusalén

Este oráculo enfoca los pecados de Jerusalén, señalando que su iniquidad ha apresurado su fin. La lista de faltas se extiende de lo moral a lo sagrado: derramamiento de sangre (3, 9), idolatría (3, 4), mal uso del poder (6), maltrato de varios grupos socia les (7), profanación de sábados (8), paganismo (9), mala conducta sexual e incesto (10, 11), soborno y extorsión (12), y simplemente olvidándose de Dios (12). El castigo merecido comprendería la dispersión del pueblo entre las naciones.

1-16 Ezequiel debe confrontar a Jerusalén con todos sus crímenes detestables (2), y proclamarle, en otras palabras: “Tú eres una ciudad que se ha hecho culpable a través del derramamiento de sangre y contaminada a través de la idolatría. Has apresurado tu fin al hacerlo. Serás objeto de burla entre las naciones (3-5). Hay dentro de ti muchas fibras de corrupción, pero yo pondré fin a esto (6-13). Serás dispersada entre las naciones. Entonces sabrás que yo soy Jehovah (14-16).”

Notas. 2 Abominaciones (DHH “Cosas detestables que ha hecho”). La expresión ocurre frecuentemente en Ezequiel, a menudo para denotar acciones que hacen a uno ritualmente inmundo (ver v. 10). 9 Comen sobre los montes, es decir, comen carne que había sido sacrificada a los ídolos en los “lugares altos” (cf. 18:6; 6:3). 10 Impura: como sacerdote, Ezequiel estaba claramente preocupado acerca de la pureza y contaminación ceremonial. Muchos de los pecados nombrados en estos versículos fueron específicamente mencionados en la ley (cf. Lev. 18:20). 16 Profanado: el castigo mismo a Israel se llama profanación.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

22.1ss El capítulo 22 explica por qué vendría el castigo (22.2-16), cómo llegaría (22.17-22) y quiénes serían juzgados (22.23-31).22.6-13 Los líderes eran especialmente responsables por el aspecto moral de la nación ya que habían sido elegidos por Dios para guiar al pueblo. Lo mismo sucede hoy en día (véase Jam 3:1). Desafortunadamente, muchos de los pecados mencionados aquí los han cometido recientemente líderes cristianos. Estamos viviendo en un tiempo de ataques de Satanás sin precedente. Es vital que apoyemos a nuestros líderes en oración, y ellos deben velar de manera responsable para guardar su integridad moral y espiritual.22.17-22 Los metales preciosos se refinan con calor intenso para remover las impurezas. Cuando se calientan, las escorias (impurezas) suben a la parte superior del metal fundido y son retiradas. El propósito de la invasión de Jerusalén era refinar al pueblo, pero el proceso de refinamiento mostró que el pueblo, como escoria sin valor, no tenía nada bueno en sí mismo.22.26 Se suponía que los sacerdotes debían mantener pura la adoración a Dios y debían enseñar al pueblo la vida recta. Sin embargo, Dios se había vuelto algo común para ellos, ignoraban el día de reposo y se negaban a enseñar al pueblo. Ya no cumplían más con los deberes que Dios les había dado (Lev 10:10-11; Eze 44:23). Cuando llevar a cabo la obra de Dios ya no es más importante que cualquier otra tarea secular, dejamos de darle a Dios la reverencia que merece. En lugar de bajar a Dios a nuestro nivel, deberíamos subir al suyo.22.30 El vallado del que se habla aquí no está hecho de piedras, sino de gente fiel que une sus esfuerzos para resistir el mal. Este «vallado» estaba en mal estado debido a que no había nadie que pudiera guiar al pueblo de regreso a Dios. Los intentos endebles para repararlo, por medio de rituales religiosos o mensajes basados en la opinión y no en la voluntad de Dios, eran tan insignificantes como la cal, que solo cubre de manera superficial los problemas. ¡Lo que el pueblo realmente necesitaba era una reconstrucción espiritual total! Cuando damos la apariencia de amar a Dios sin vivir conforme a sus caminos, estamos cubriendo los pecados que a la larga podrán dañar nuestras vidas y no podrán ser reparadas. No utilice la religión como la cal, arregle su vida al vivir los principios de la Palabra de Dios. Luego podrá unirse a otros que están en la «brecha» y hará para Dios una diferencia en el mundo.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

[18] Este pueblo tan ilustre por su origen y por mi predilección, ha perdido todo su brillo, por causa de su idolatría y malas costumbres.[28] Ez 13, 10.[30] Con sus oraciones.

Fuente: Notas Torres Amat