Comentario de Ezequiel 24:3 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“Presenta a la casa rebelde una alegoría, y diles que así ha dicho el Señor Jehovah: ‘Pon la olla; ponla y echa agua en ella.
y habla por parábola. Eze 17:2; Eze 19:2-14; Eze 20:49; Sal 78:2; Miq 2:4; Mar 12:12; Luc 8:10.
a la casa rebelde. Eze 2:3, Eze 2:6, Eze 2:8; Eze 3:9; Eze 12:2, Eze 12:25; Eze 17:12; Isa 1:2; Isa 30:1, Isa 30:9; Isa 63:10; Hch 7:51.
Pon una olla. Eze 24:6; Eze 11:3; Jer 50:13, Jer 50:14.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El tema de esta parábola es explicada en el v. Eze 24:2. La audiencia era nuevamente la casa rebelde (Eze 2:3-8; Eze 3:5-7; Eze 11:3-12; Eze 12:2, Eze 12:22-28). Oveja era símbolo del pueblo escogido por Dios (compare cap. Eze 34:1-31).
Los huesos eran usados algunas veces como combustible para hacer fuego.
|
EN CONTEXTO
|
La ciudad como fusor de razas
|
|
Muchas ciudades son llamadas «fusores de razas» debido a su gran número de inmigrantes y tendencias de grupos étnicos para asimilar a una larga cultura durante el tiempo. Jerusalén era, y ha sido siempre, una fusión de culturas. Pero alrededor del año 588 a.C. la ciudad llegó a ser una fusión de razas pero de un modo distinto.
Los babilonios empezaron a la sazón un asedio que duraría alrededor de dos años, con un breve descanso y que terminaría en la caída de la ciudad. A cientos de kilómetros de distancia, en Babilonia, Jehová le dijo a Ezequiel que pronunciara una parábola acerca de una olla para cocinar (Eze 24:3-5). Jerusalén era mostrada como una olla llena de agua, carnes escogidas y salsa, con «huesos como combustible» (troncos) a fuego vivo por debajo de esta. Algunos creen que la parábola de Ezequiel se basó e una canción popular comúnmente cantada por mujeres al preparar sus comidas. Jehová puede haber cambiado una famosa cancioncilla a una poderosa lección espiritual.
La ilustración provee de una receta para cocinar un exquisito estofado. Pero la parábola presenta un problema en la preparación. El herrumbre (o impureza) en la olla estaba echando a perder el estofado para que nadie deseara comerlo (Eze 24:6). Por analogía, los pecados del pueblo de Dios en Jerusalén los había hecho odiosos y desagradables. El remedio de Jehová era subir el fuego (Eze 24:9) hasta tal grado que el agua se evaporaría finalmente, la carne se consumiría, la olla se quemaría, y la herrumbre se consumiría (Eze 24:10-11). De este modo Dios limpiaría la ciudad de sus impurezas. Eso fue esencialmente lo que los babilonios hicieron en el asedio.
Al pensar acerca de las ciudades de hoy, la imagen de una olla hirviendo es todavía apropiada. Si una ciudad es relativamente robusta, puede soportar una cierta cantidad de «calor» y aun beneficiarse de ella. Hasta cierto punto, calor y presión son necesarios para cocinar completamente los diversos ingredientes y combinarse, y así ser un alimento delicioso y nutritivo. Por otro lado, cuando la ciudad ignora sus problemas y permite un decaimiento espiritual y moral para ir sin restricción, un crecimiento en calor puede ser explosivo. En el peor caso, puede llevar a una fusión accidental
Esto fue lo que le sucedió a Jerusalén cuando Babilonia la conquistó. ¿Qué pasos están tomando tú y tu comunidad para evitar un resultado negativo similar?
|
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
PON UNA OLLA. Dios le da a Ezequiel una parábola para hablarle a su pueblo rebelde. Jerusalén sería como una olla de cocina y sus habitantes como pedazos de carne y de huesos escogidos. La carne y los huesos serían consumidos por los babilonios. Después que estuviera vacía, la olla sería purificada aún más por el fuego del juicio hasta que se le caldeara el fondo, se fundiera su suciedad y se consumiera su herrumbre (v. Eze 24:11).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
habla por parábola. La selección de piezas selectas de carne de oveja ilustra al rebaño de Dios que hierve en Jerusalén, representada como una olla sometida al calor del asedio. Cp. Eze 11:3. Los huesos de animales se utilizaban con frecuencia como combustible.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— pon ya la olla: La imagen de la olla nos es conocida por Eze 11:1-12. Aquí la orden está dirigida a Nabucodonosor, el general invasor. Quien dirige las operaciones bélicas es el propio Señor.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Eze 11:3-12.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
REFERENCIAS CRUZADAS
b 1336 Eze 17:12; Luc 8:10
c 1337 Jer 1:13; Eze 11:3
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
una parábola. La parábola de la olla hirviente es la última, que tratan de las transgresiones y del castigo de Jerusalén (cp. 17:2– 21; 20:46– 49; 21:1– 32; 22:17– 22; 23:1– 31).
Pon la olla. Los vers. 3– 5 son un canto rítmico de la cocina (cp. el canto del trabajo en Nm 21:17, 18; el canto de la espada en 21:9, 10). La olla representa a Jerusalén; el fuego debajo de ella es el sitio.
Fuente: La Biblia de las Américas
Heb., YHWH, generalmente traducido {I SEÑOR,} y así en el resto del cap.