Comentario de Ezequiel 26:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Aconteció en el primer día del mes primero del año 11 que vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:
Eze 1:2; Eze 8:1; Eze 20:1; Jer 39:2.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Tiro, por sus insultos contra Jerusalén, es amenazada con destrucción, Eze 26:1-6.
El poder de Nabucodonosor contra ella, Eze 26:7-14.
La lamentación y asombro del mar ante su caída, Eze 26:15-21.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La fecha recuerda el anuncio profético contra Tiro, el monarca tirio, y Sidón, en algún espacio de marzo o abril de 587-586 a.C. (undécimo año). Esto fue durante o justo después de la caída de Jerusalén (v. Eze 26:2).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
PON TU ROSTRO HACIA. Estos capítulos incluyen profecías contra siete naciones que eran hostiles a Dios, sus mandamientos y su pueblo. Ezequiel revela en estos ocho capítulos que todas las naciones son en definitiva responsables ante Dios y que los poderes terrenales no destruirán nunca su plan de salvación. Aunque a veces las fuerzas perversas del mundo parecen victoriosas, viene el día en que Dios juzgará toda maldad, las naciones impías perecerán y su pueblo fiel recibirá plena salvación.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
26. Oráculo contra Tiro.
Los capítulos 26 y 27 están dedicados a anunciar la triste suerte de Tiro, la gran metrópoli comercial fenicia1. Asentada en una isla roqueña (de ahí su nombre semítico de Sur: “roca”) frente a otra ciudad gemela continental, filial suya, era considerada como inexpugnable. Comercialmente tenía por rival a Sidón, a pocos kilómetros al norte. Después de la época de dominio egipcio (reflejada en las cartas de Tell-Amarna), Tiro recuperó su gran poder comercial frente a Sidón, y fue el gran proveedor de los pueblos del Mediterráneo. Sus marinos llegaron hasta Occidente, en España, y hasta el mar Rojo. Son los propagadores del alfabeto, asimilado por los griegos. La industria metalúrgica, la de tejidos y la de púrpura les habían dado un poder comercial inmenso. Tiro era realmente el emporio comercial del Antiguo Oriente. Los israelitas habían tenido grandes relaciones con ellos. De Tiro fueron los arquitectos y constructores principales del templo de Salomón 2. Jezabel, la esposa de Acab, era hija del rey de Tiro 3. En tiempos de Ezequiel, Tiro era uno de los promotores de la rebelión contra Nabucodonosor. En 594 envió una embajada con este fin a Jerusalén, a la que respondió adecuadamente Jeremías4, y sabemos que Nabucodonosor atacó a Tiro después de haber tomado Jerusalén5. Pero el rey de Babilonia no pudo vencerla a causa de su aislamiento en el mar6. Sólo Alejandro Magno, después de unirla a tierra por un dique artificial, logró tomarla y destruirla en 332 a.C.
Los oráculos de Ezequiel contra Tiro son varios. Este capítulo suele dividirse en tres partes: a) asedio y destrucción de Tiro (1-14); b) impresión de la catástrofe en las islas (15-17); c) submersión de la ciudad (18-21).
Asedio y destrucción de Tiro (1-14).
1 El año undécimo, el día primero del mes, me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, por haber dicho Tiro de Jerusalén: ¡Bien! Ha sido rota la puerta de los pueblos, vendrán a mí, yo me llenaré, y ella está desierta! 3 Por eso así dice el Señor, Yahvé: Heme aquí contra ti, ¡oh Tiro! Yo haré subir contra ti pueblos numerosos, como hace subir el mar sus olas” 4y destruirán las murallas de Tiro y abatirán sus torres. Y barreré de ella hasta el polvo y haré de ella una desnuda roca, 5 Será en medio del mar tendedero de redes, porque yo he hablado, oráculo de Yahvé; será pre sa de las gentes, 6 y sus hijas, las que están en el campo, serán pasadas a cuchillo, y sabrán que yo soy Yahvé. 7 Porque así habla el Señor, Yahvé: He aquí que yo enviaré desde el septentrión, contra Tiro, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con carros, caballos y jinetes, y gran muchedumbre de pueblo. 8 Pasará al filo de la espada a tus hijas del campo, pondrá contra ti cerco, levantará baluartes y alzará, escudos. 9 Pondrá contra ti arietes, derrumbará tus murallas, y con sus ingenios echará por el suelo tus torres. 10 La polvareda que levantarán sus caballos te cubrirá, y al estrépito de sus caballeros, sus carros y sus ruedas retemblarán tus muros cuando entre él por tus puertas como se entra en ciudad conquistada. 11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles, y pasará a tu pueblo al filo de la espada, y caerán a tierra tus estelas colosales. 12 Darán al saqueo todas tus riquezas, al pillaje todas tus mercancías. Demolerán tus murallas y derribarán tus magníficos palacios; hasta las piedras, las maderas y el escombro lo arrojarán al mar. 13 Haré cesar el estrépito de tus cantares, no se oirá más el sonido de las cítaras. 14 Te tornaré en desnuda roca, apta para tender en ella las redes, y no serás jamás reconstruida, porque yo, Yahvé, he hablado, oráculo del Señor, Yahvé.
En la datación falta el mes, que seguramente se ha perdido en la transcripción del texto. El año undécimo (tomando como punto de partida la subida al trono de Sedéelas en 597) coincide con el 586, año en que tuvo lugar la caída de Jerusalén, en el mes de junio-julio. El profeta echa en cara a Tiro el haberse alegrado por la destrucción de Jerusalén, que era considerada como un obstáculo a su comercio. Quizá esperaba, con la desaparición del reino de Judá, tener camino más libre para sus negocios con otras naciones, como Egipto y Arabia; en este sentido se puede hablar de Jerusalén como puerta de los pueblos (v.2). Las caravanas del desierto que subían por TransJordania llegarían más fácilmente a los mercados de Tiro sin tener que pasar por Damasco. Así, la devastación de Judá será fuente de riquezas para la comercial Tiro: yo me llenaré, y ella esta desierta.
Pero también al gran emporio comercial fenicio le llega su hora. Yahvé, el Dios del país vencido, Judá, no permite que sus enemigos se rían impunemente de su pueblo: Heme aquí contra ti (v.3). El estilo es directo, y, como es corriente en los oráculos proféticos, se atribuye directamente a Dios cosas que realizaron sus instrumentos, los cuales aquí son los pueblos numerosos, es decir, el ejército abigarrado de Nabucodonosor con sus múltiples mercénanos, que caerá sobre, el fortín de Tiro como las. olas del mar.contra sus acantilados (v.3). La devastación será total, y la ciudad – isla de Tiro – será barrida como por un turbión del mar, de modo que quede convertida en un desnudo escollo sin vida, un tendedero de redes (v.6), donde los pescadores podrán tranquilamente remendarlas y extenderlas. La frase es profundamente irónica para una ciudad donde afluían todas las riquezas de los pueblos mediterráneos. Y no sólo le alcanzará la desgracia a la isla inexpugnable de Tiro, sino a sus hijas, Tiro continental y las ciudades dependientes comercialmente de aquélla.
El instrumento de la justicia divina será el rey de Babilonia, rey de reyes (v.7), que viene del septentrión7, la ruta normal de las invasiones asirías, babilónicas y persas, y aun de Alejandro Magno. Los babilonios, para llegar a Fenicia, utilizaban la ruta caravanera que bordeaba el Eufrates, y se volvían hacia el occidente por Palmira o, más al norte, por Alepo, según la actual ruta del ferrocarril. Las tropas de Nabucodonosor atacarán primero a las hijas del campo (v.8), es decir, a las ciudades dependientes de la insular Tiro, que estaban asentadas en el continente; después organizará el asedio con baluartes, arietes. (v.8). El profeta describe el cerco de Tiro de modo convencional, según los modos generales de la guerra; sus frases no deben tomarse al pie de la letra cuando se trata de su cumplimiento. Tiro era una isla y no podía ser atacada con baluartes, sino por mar, como lo hizo Alejandro después de construir un dique de 600 metros de largo.
El ejército invasor caerá como una tromba, hollando todo lo que encuentre por delante y echando a tierra las estelas colosales (v.11) de la ciudad, probable alusión a las dos columnas, de oro y de vidrio de esmeralda, que estaban a la entrada principal del templo de Melkart 8. De los magníficos palacios y de sus riquezas no quedará nada, convirtiéndose en desnuda roca apta para tender en ella las redes (v.14). El asedio de Tiro por Nabucodonosor duró trece meses, pero el rey de Babilonia no logró entrar, por no tener barcos para el ataque. Sólo Alejandro Magno logró entrar en la isla después de construir el famoso dique. Por eso muchos autores creen que aquí el profeta hablaría de la invasión del gran macedonio. Pero no debemos perder de vista el modo artificial con que los profetas hablan del futuro, conforme a módulos literarios prefabricados. Sin duda que el asedio del rey babilonio fue una gran prueba para la orgullosa ciudad, y en este sentido la profecía de Ezequiel se cumplió sustancialmente 9.
Consternación ante la destrucción de Tiro (15-18).
15 Así ha hablado el Señor, Yahvé, de Tiro: Al fragor de tu caída, al gritar de tus heridos, a las matanzas que en ti harán, temblarán las islas. 16 Todos los príncipes del mar bajarán de sus tronos, se despojarán de sus mantos y de sus recamadas vestiduras, se vestirán de espantos y se sentarán en tierra” Tem Blarán a cada momento y estarán consternados ante ti. 17 Cantarán una elegía y te dirán: ¿Cómo has perecido tú, habitada por los del mar 10, la ciudad tan celebrada, tan poderosa en el mar, ella y sus moradores, los que infundían el terror a todo el continente?11 18 Ahora estremeceránse las islas el día de tu caída, se espantarán de tu fin las islas del mar.
Tiro era la gran metrópoli marítima del Mediterráneo. El profeta presenta a la ciudad comercial como un imponente edificio que se viene abajo entre el estupor de sus antiguos admiradores. Las islas son las ciudades costeras del Mediterráneo, que en gran parte eran tributarias comercialmente de la ciudad fenicia. Muchas de ellas eran “colonias” fundadas por Tiro, y, como tales, sentían lo que pasaba en la metrópoli. De ahí las grandes manifestaciones de duelo de los príncipes del mar (v.16) o jefes de las ciudades tributarias del Mediterráneo: se despojarán de sus mantos., se vestirán de espanto (v.16), sobrecogidos, ante la posibilidad de que les llegue lo mismo que a la metrópoli, o, en todo caso, por sentirse desamparados en sus negocios por la que era la clave del comercio. Sentados en tierra 12, cantarán una elegía a la ciudad venerada y admirada: el gran emporio comercial se ha convertido en una ruina. La que era habitada por los del mar (v.17), gentes hechas al peligro y a la aventura, ha perecido como una de tantas ciudades conquistadas. La que era celebrada con sus moradores, llevados en trirremes, infundía terror a las ciudades costeras, ha caído sin gloria. Las islas del mar (ciudades costeras en general del Mediterráneo) sentirán un profundo estremecimiento al ver el fin desastroso de la gran metrópoli comercial fenicia.
Aniquilamiento de Tiro (19-21).
10 Pues así dice el Señor, Yahvé: Cuando yo te torne en ciudad desierta, como las ciudades deshabitadas; cuando haga yo subir el abismo contra ti y te cubra la inmensidad de las aguas, 20 te haré bajar con los que cayeron en la fosa, con los pueblos de otros tiempos, y te pondré en las profundidades de la tierra, en las eternas soledades, junto a los que bajaron a la fosa, y no serás habitada jamás, y daré tu gloria a la tierra de los vivientes. 21 Te reduciré a la nada 13, no serás ya más. Te buscarán, y nunca más te hallarán, dice el Señor, Yahvé.
El profeta presenta la desaparición de Tiro como una inmersión en el abismo del mar. La gran metrópoli, que había hecho sus riquezas y dominio en el mar, sería al fin tragada por éste (v.19); allí, en las profundidades del océano, se encontrará con la gran fosa o seol, morada de los muertos. La ciudad es personificada en un ser humano que después de la muerte se reúne con los que cayeron en la fosa, los que le precedieron en la muerte. Son las eternas soledades de la región de los muertos 14. Y la gloria de Tiro la heredarán otros vivientes (v.20). Tiro desaparecerá para siempre, reducida a la nada como nación (v.21). La frase es naturalmente hiperbólica. Desde luego nunca volvió a ser la gran metrópoli del Mediterráneo. En el 1291 d. C. fue destruida casi totalmente por los sarracenos. Hoy día es un modesto puerto de pesca marítimo, sin competencia con Beirut y Haifa. Podemos decir, pues, que la profecía de Ezequiel se cumplió sustancialmente, aunque Nabucodonosor no la hubiera destruido a pesar del asedio de trece meses 15. Destruyó la Tiro continental, pero la insular subsistió, si bien perdiendo la hegemonía comercial para siempre.
1 Tiro en hebreo es Sor; asirlo: Surru; egipcio: Dar. Según Herodoto, el templo de Melkart en la Tiro insular fue fundado en 2750 (II 44). – 2 1 Re 5; 9:25. – 3 1 Re 16. – 4 Jer 27:2-11. – 5 Eze 26:3. – 6 Cf. Flavio Josefo, Ant, Jud. 10:11:1; Abel, Géog, II 4885; I 250-258, – 7. El título rey de reyes aparece en las inscripciones.asirías (shar sharran1) aplicado a Tc-glatfalasaí I (1115-1102), y según Dan 2:3.37, era un título áulico-en la corte del rey de Ba-bilonia. Los persas lo generalizaron. – 8 Cf. Herodoto, II 44. – 9 En el libro de Isaías se describe la toma de Babilonia por Ciro también de un modo ideal: los invasores pasarán a cuchillo a todos los habitantes. Sin embargo, sabemos que los soldados de Persia fueron muy indulgentes con los vencidos. En Isa 10:285 se anuncia el itinerario del invasor asirio por el norte de Jerusalén, cuando sabemos que las tropas de Sena- – 10 La frase del TM parece incompleta. El texto griego lee “has desaparecido.” Así traduce la Bible de Jérusalem. – 11 El TM dice “habitantes de ella.” Con una ligera transposición de las consonantes se puede leer “tierra seca”: el continente. – 12 Una de las manifestaciones de duelo era “sentarse en el suelo” (Isa 3:26; Isa 47:1) y despojarse del manto. – 13 Lit. el hebreo “te convertiré en objeto terrorífico.” La Bible de Jérusalem: “te convertirá en objeto de terror.” – 14 Cf. Sal 63:11; Lam 3:55; Deu 32:22; Job 11:8; Isa 14:9-11. – 15 Así lo atestigua Flavio Josefo, C. Αρ. Ι 21.
Fuente: Biblia Comentada
el undécimo año. En 586 a.C., el undécimo año del cautiverio de Joaquín, en el décimo día del quinto mes, Jerusalén fue capturada.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Eze 26:1-21 : Oráculo contra Tiro: Oráculo muy distinto de los cuatro anteriores: tiene datación, es mucho más extenso y concreto, y contiene una elegía (vv. Eze 26:17-18).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Isa 23:1-18+; Zac 9:2-4.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— undécimo: Algunos manuscritos griegos dicen duodécimo y tiene probabilidades de ser la lectura más correcta.
— del mes: En el texto hebreo falta la numeración del mes. La versión griega habla del primer mes, es decir, abril.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La satisfacción propia denunciada
En este oráculo se reprende a Tiro por ver la caída de Jerusalén como un evento que meramente facilitará su propia prosperidad. Los babilonios, bajo Nabucodonosor, habrían de sitiarla y destruirla. Gozarse en la caída de otros es una emoción que los cristianos, y otros, necesitan abordar, ya que es muy penetrante pero no reconocida fácilmente.
1-21 La palabra de Dios a Ezequiel es, en otras palabras: “Tiro ha dicho que la ruina de Jerusalén asegurará su propia prosperidad” (1, 2). Por tanto el debe proclamar: “Muchas naciones te saquearán, y a tus aldeas, Tiro. Entonces sabrán que yo soy Jehovah (3-6). Nabucodonosor asolará tu tierra firme y pondrá sitio contra ti. Nunca serás reedificada (7-14). Las tribus de las costas se consternarán por tu caída y lamentarán tu derrumbe (15-18). Serás arrastrada a la fosa. No regresarás (19-21).”
Notas. 1 Del año 11, es decir, 587/7 a. de J.C. 2 Tiro vio la caída de Jerusalén como meramente una oportunidad comercial. Debido a su ubicación geográfica, la tierra de Palestina era el centro de numerosas rutas comerciales que ligaban a Africa con Eurasia. 3-5 Muchas de las imágenes relacionadas con Tiro se refieren a su situación marítima. 6 Sus hijas que están en el campo: Tiro había extendido su control a zonas mucho más allá de las islas y el puerto en tierra firme. 7-14 Nabucodonosor se menciona ahora por nombre por primera vez en Eze. Se informa que su sitio de Tiro duró trece años. Esta campaña aparentemente probó ser difícil aun para los babilonios (ver 29:18). La ciudad estado consintió y reconoció el control de Babilonia. 15 Las costas: otras ciudades estados mediterráneas que probablemente fueron socias comerciales de Tiro. 19 El cuadro aquí es de la isla hundiéndose bajo las olas. 20 Te haré descender … a la fosa. La fosa y la tierra debajo se refiere a la tumba o al Seol, es decir, el dominio de la muerte.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
26.1ss Este mensaje vino a Ezequiel en 586 a.C. Los capítulos 26 y 27 son una profecía en contra de Tiro, la capital de Fenicia, al norte de Israel. Parte de la ciudad estaba en la línea costera y parte en una bella isla. Tiro se regocijó cuando cayó Jerusalén, ya que siempre compitió con Judá por el comercio muy lucrativo que pasaba por sus tierras desde Egipto al sur y de Mesopotamia al norte. Tiro dominaba las rutas de comercio marítimas mientras que Judá dominaba las terrestres. Ahora que Judá estaba derrotada, Tiro pensó que tenía todo el comercio para él. Pero esta satisfacción no duró mucho. En 586 a.C., Nabucodonosor atacó la ciudad de Tiro. Necesitó quince años para capturar la ciudad (586-571) debido a que su parte posterior se localizaba en el mar y podían llegar por esa vía suministros frescos todos los días.26.14 Después de un sitio de quince años, Nabucodonosor no pudo conquistar la parte de Tiro ubicada en la isla; así ciertos aspectos descritos en 26.12, 14 excedían al daño real hecho a Tiro por Nabucodonosor y predijo lo que sucedería más tarde a los habitantes de la isla durante las conquistas de Alejandro Magno. Alejandro tiró el escombro de la ciudad principal al mar hasta que hizo un puente hasta la isla. Luego marchó sobre el puente y destruyó la isla (332 a.C.). En la actualidad, la ciudad de la isla sigue siendo un montón de escombro, testimonio del juicio de Dios.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
el undécimo año. Al no mencionarse el mes, sería entre el 587– 586 a.C.
Fuente: La Biblia de las Américas
undécimo… → §170 (Número 11).
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[7] Jer 27, 6.[13] Is 13, 16; Jer 7, 34.