Comentario de Ezequiel 27:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:
Las riquezas y el comercio de Tiro, Eze 27:1-25.
Su grande e irrecuperable caída, Eze 27:26-36.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
perfecta: Los orgullos ciudadanos de Tiro se veían como el ejemplo más sublime de «naves» mercantes en el antiguo mundo.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
PON TU ROSTRO HACIA. Estos capítulos incluyen profecías contra siete naciones que eran hostiles a Dios, sus mandamientos y su pueblo. Ezequiel revela en estos ocho capítulos que todas las naciones son en definitiva responsables ante Dios y que los poderes terrenales no destruirán nunca su plan de salvación. Aunque a veces las fuerzas perversas del mundo parecen victoriosas, viene el día en que Dios juzgará toda maldad, las naciones impías perecerán y su pueblo fiel recibirá plena salvación.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
ENDECHAS SOBRE TIRO. Tiro tenía una gran flota de barcos mercantes. Este capítulo la describe como una hermosa embarcación grande que lleva mercancía y tesoros a muchas naciones. Sin embargo, Dios en su juicio la haría añicos, y muchos lamentarían su destrucción. Compárese este capítulo con Apo 18:1-24, donde Dios destruye el centro comercial del mundo (véanse Apo 18:2-9, notas).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
27. Elegía Sobre La Ruina De Tiro.
Después de anunciar la destrucción y aniquilamiento de Tiro, el profeta entona una bellísima elegía a la pasada gloria de la gran metrópoli comercial. La ciudad es presentada como una nave majestuosa construida con los mejores materiales. Todas las riquezas de Oriente y de Occidente iban a engrosar la secular opulencia de la ciudad fenicia. Pero esa nave majestuosa quedó un día anegada en las olas del mar.
El capítulo se divide en tres partes: a) descripción de la nave (1-9a); b) Tiro, centro comercial del mundo (9b-25a); c) ruina de la nave (25-36).
Tiro, simbolizada en ana nave (l-9a).
1 Fuerne dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Tú, hijo de hombre, compón a Tiro una elegía. 3 Di a Tiro: ¡Oh tú la que te asientas a la entrada del mar, la que comercias con los pueblos de numerosas islas! Así habla el Señor, Yahvé: Tiro, tú te decías: Yo soy (un navío) de perfecta hermosura1. 4En el corazón de los mares están tus confines; los que te edificaron te hicieron perfectamente hermosa; 5de cipreses de Sanir hicieron tus quillas; de cedros de Líbano tus mástiles; 6 tus remos, de encinas de Basan; tus bancos, incrustado de marfil, traído de las islas de Kittim. 7De lino recamado de Egipto eran tus velas para servir de enseña; de jacinto y púrpura de las islas de Elisa tus toldos. 8 Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros, y los más expertos entre ti, ¡oh Tiro! tus pilotos. 9 Ancianos de Guebal, con sus más hábiles obreros, calafateaban tus junturas.
Tiro, en su posición insular, era como una inmensa nave anclada a la entrada del mar (v.3), y, como tal, con una vocación marinera comercial universal; las numerosas islas o puertos del Mediterráneo son sus clientes comerciales. Es su vocación atávica y su mayor gloria. Las riquezas de todos los pueblos han afluido en masa hacia la metrópoli fenicia. Esta se sentía orgullosa por su opulencia material (soy una nave de perfecta hermosura). Pero esta altivez será la causa de su ruina. Es cierto que se halla en una posición geográfica inigualable: en el corazón de los mares están sus confines (v.4). Tiene factorías comerciales en todos los puntos principales del Mediterráneo. Tiro, como una nave majestuosa, se abre camino hacia el mar en su posición insular. Y a realzar esta posición privilegiada concurrieron los mejores artífices. Nada se ha ahorrado para dotar a la magnífica nave: los cipreses de Sanir 2, los cedros del Líbano, las encinas de Basan 3 y la mejor madera de boj trabajado en marfil se ha puesto a su disposición para su estructura exterior (v.5). El mejor lino de Egipto, los toldos más bellos de color, de púrpura de Elisa4, sirvieron para dar realce y magnificencia a la magnífica construcción. Y en correspondencia a la categoría de la espléndida nave estuvo el personal que la sirvió: los remeros de Sidón y de Arvad5 y los mejores armadores de Guebal 6. Nada se ahorró para que la obra saliera perfecta. Tiro era realmente una reina entre los mares, y por su hermosura y su posición geográfica logró convertirse en centro comercial del universo. El profeta va a enumerar los distintos pueblos y mercancías que afluían a la gran ciudad fenicia. El fragmento es interesantísimo desde el punto de vista histórico y geográfico, ya que encontramos la enumeración de los distintos productos de las diversas regiones del mundo entonces conocido.
Tiro, centro comercial del orbe (9b-25a).
9 Todas las naves del mar, con sus navegantes, estaban dentro de ti para cambiar tus mercancías. 10 De Paras, de Lud y de Put eran los soldados de tu ejército, tus hombres de guerra. Suspendían en medio de ti escudos y yelmos, dándote esplendor. n Hijos de Arvad y de Jelec guarnecían tus murallas, y los Gammadim tus torres; todos en torno, en tus murallas colgaban sus escudos, coronando tu belleza. 12 Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías. 13 Ja van, Túbal y Mesec comerciaban también contigo y cambiaban tus mercaderías por esclavos y objetos de bronce. 14 Los de la casa de Togorma pagaban sus mercancías con caballos de tiro, corceles y mulos. 15 Los hijos de Dedán traficaban contigo; el comercio de numerosas islas estaba en tus manos, y te pagaban con colmillos de marfil y con ébano. 16 Edom 7 cambiaba contigo sus muchos productos, y te pagaba con malaquita, púrpura, recamados, lino, coral y rubíes. 17 Contigo comerciaban Judá y la tierra de Israel, y te daban como precio el trigo de Minnit, perfumes, miel, aceite y bálsamo. 18 Traficaba contigo Damasco, pagándote con sus muchos productos y sus bienes de toda suerte, vino de Jelbón y lana de Sajar. 19 Los de Vedan y Yaván de Uzal te pagaban con hierro elaborado, casia y caña aromática. 20 Dedán traficaba contigo en sillas de cuero para monturas. 21 La Arabia y los príncipes de Cedar eran tus proveedores y comerciaban con corderos, carneros y machos cabríos. 22 Los mercaderes de Sebá y de Regma comerciaban contigo, cambiaban tus mercancías por los más exquisitos aromas, piedras preciosas y oro. 23 Jarán, Canne y Edén, Asiría y Kilmad traficaban contigo. 24 Negociaban contigo en muchas cosas, vestidos preciosos, mantos de jacinto recamado, tapices tejidos en varios colores, fuertes y retorcidas cuerdas. 25 Las naves de Tarsis eran las caravanas que traían tus mercancías.
Esta sección está escrita en prosa y es considerada por algunos autores como adición erudita posterior. El autor sagrado declara en principio que todos los pueblos se daban cita con sus navegantes para llevar y cambiar las mercancías con la reina del comercio de la época. En primer término enumera los pueblos que contribuían con sus mercenarios de guerra a crear el gran imperio fenicio: de Paras, Lud y Put8, regiones del nordeste de áfrica, cuyas gentes habían sido tomadas como soldados mercenarios de los comerciantes de Tiro. También contribuían con gentes de guerra al servicio de Tiro las gentes de Arvad y de Jelec y los Gammadim, de la costa siria 9.
Después de enumerar a los pueblos que suministraban sus guerreros a Tiro, el autor comienza a enumerar las regiones con que traficaba y los productos que recibía a cambio de sus múltiples mercancías. En primer lugar, la lejana Tarsis con sus tradicionales productos’metálicos de plata, hierro y estaño 10. Dentro de la zona del Mediterráneo estaban Javan, Túbal y Mesec 11, que proporcio naban esclavos y bronce. Los pueblos de origen indoario ofrecían sus característicos caballos y corceles 12. En el mar Rojo estaba Deddn 13, que ofrecía el marfil recibido de la India. Edom, al sudeste del mar Muerto, servía de intermediario para recibir los productos típicos de la península arábiga, púrpura, recamados, coral y rubíes, productos todos provenientes de otros comercios del mar Indico. Entre los pueblos con los que comerciaba Tiro no faltaban Juda e Israel, que entregaban sus recursos naturales de aceite, miel y trigo de Minnit, ciudad de Amón, en TransJordania 14, que daba nombre a una clase de trigo que después se cultivaba en Palestina. Damasco ofrecía sus finos de Jelbón y lana de Sajar 15. Las ciudades de Arabia, como Vedan y Yaván de Uzal, ofrecían sus característicos productos aromáticos y aun hierro 16. Deddn, también en esta zona del desierto arábigo, ofrecía sus sillas de montar 17. Las tribus típicamente beduinas de Cedar 18 aportaban la carne de sus rebaños esteparios. Y de nuevo las ciudades de Arabia Sebd y Regma traían sus aromas y piedras preciosas 19. No faltaban las aportaciones de Mesopotamia: Jarán, Carine, Edén, Asiría y Kilmad 20. Con estos nombres se cierra la prolija enumeración de los pueblos que traficaban con Tiro. El autor sagrado ha logrado en ella dar una profunda impresión de la opulencia de la ciudad fenicia, que ha de contrastar con la trágica suerte que le espera.
Ruina de la majestuosa nave de Tiro (25b-36).
25 b Así llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazón de los mares. 26 Pero en las grandes aguas, adonde te conducían tus remeros, el viento solano te precipitará al seno del mar. 27 Tus riquezas, tus mercancías, tu tráfico, tus marineros, pilotos y calafates, los mercaderes de tu tráfico, todos los guerreros que en ti hay, con toda la muchedumbre que te llena, caerán en el corazón del mar el día de tu ruina. 28 Al estrépito de los gritos de tus marineros temblarán las costas. 29 Bajarán de tus naves cuantos manejan el remo, y todos, marineros y pilotos del mar, se quedarán en tierra. 30 Alzarán a ti sus clamores y darán amargos gritos, echarán polvo sobre sus cabezas y se revolcarán en la tierra. 31 Se raerán por ti los cabellos en torno y se vestirán de saco; te llorarán en la amargura de su alma con acerba aflicción; 32 te lamentarán con elegías, y dirán de ti: ¿Quién había que fuera como Tiro, ahora silenciosa en medio del mar? 33 Con las mercancías que tú sacabas de los mares, tú saciabas a numerosos pueblos; con la muchedumbre de tus riquezas y de tu comercio enriquecías a los reyes de la tierra, 34 y yaces ahora sepultada en el mar, en lo profundo de las aguas, y contigo cayeron tu tráfico y toda la gran muchedumbre. 35 Quedáronse atónitos sobre ti i los habitantes de las islas, y los reyes de ellas están temblando de espanto, demudado el rostro. 36 Los mercaderes de los pueblos silban contra ti; has venido a ser objeto de espanto, ya no serás más por los siglos.
A pesar de que Tiro se creía segura en su opulencia comercial, también para ella le llegará la hora del máximo castigo. Sus negocios han sido demasiado lucrativos, abusando de su posición comercial excepcional. Todos los pueblos dependían en cierto modo de sus mercancías, y en este sentido había mantenido una hegemonía tiránica sobre pueblos menos prósperos. Tiro caerá al mar empujado por el viento solano (v.26), el ejército de Nabucodonosor, que viene del oriente en una primera embestida, y después el de Alejandro Magno, quien, después de vencer a Darío en Licia, cayó sobre la costa fenicia, subyugándola totalmente. La caída de Tiro en el corazón del mar, con todos sus mercaderes y marineros, causará el estupor de sus admiradores (v.28). Los marineros de otras naves, consternados y temerosos de que les suceda lo mismo, se bajarán a tierra y entonarán una elegía por la triste suerte de la que era reina de los mares, con las típicas demostraciones de duelo: gritos de desesperación y de dolor, polvo sobre la cabeza 21, revolcones en tierra, rasura de los cabellos 22 e indumentaria de saco. Todos los que recibían beneficios de la gran metrópoli, los habitantes de las islas (v.35), las costas del Mediterráneo, sentirán el escalofrío del miedo, pues no estarán seguros, habiendo caído la que parecía omnipotente.
Pero no faltará quien se alegre por la destrucción de Tiro. Ella se había alegrado de la ruina de Jerusalén 23, pero ahora los mercaderes de los pueblos silbaran (v.3ü) irónicamente contra ella, pues ha desaparecido la gran competidora comercial, la monopolista de las riquezas de la tierra: la magnífica entre todas las ciudades se ha convertido en objeto de espanto para todos los pueblos, porque han visto a donde ha llegado tanta gloria pasada: ya no seras más por los siglos, es el terrible veredicto del que dirige los hilos secretos de la historia, del omnipotente Yahvé de Judá.
1 Por razones métricas parece que debe suponerse perdida la palabra hebrea equivalente a nave, que caería por haplografía. – 2 Sanir es el Antilíbano, o cordillera que desciende paralela al Líbano. Es el Saniru de los textos asirios; el Syrion de los fenicios. Cf. Deu 3:9; véase Abel, Géog. I 347. – 3 Basan, en el norte de TransJordania, a los pies del Hermón, famosa por sus bosques y pastizales (Deu 2:13; Jos 12:2). – 4 Elisa: para unos es el Peloponeso o Sicilia. Otros más bien la identifican con la Alasia de las cartas del Tell-Amarna, y entonces sería Chipre (Gen 10:4). – 5 Arvad es la Arwada de Tell-Amarna, la actual Ruad, entre Trípoli (Líbano) y Lataquia (Siria). En asirio: Armada o Amada (Gen 10:18). – 6 Guebal, la actual Gebeil (la Byblos griega), al norte de Beyrut. – 7 En el TM se dice Aram (Siria), pero como en el v.18 se habla de los productos de Damasco, lo mejor es suponer con algunos manuscritos que en el texto primitivo estaba la pa-palabra Edom, que en hebreo tiene una grafía extremadamente parecida a Aram. – 8 Estos tres pueblos hay que colocarlos juntos, porque así suelen aparecer en varios textos bíblicos (Jer 46:9; Eze 30:5; Eze 30:38, Eze 30:5; Isa 66:19); parecen estar enclavados en el áfrica oriental. Algunas veces aparecen citados junto a Kush (Etiopía). Paras pudieran ser los Perossi de Plinio (Isa 5:1.8; Isa 6:35) y Pharussi de Estrabón (II 131; Plin., 5:1.10). Lud (Gén 10:22) son los Luddu de los textos cuneiformes, los lidios. Put sería el actual Sudán. – 9 Arvad: cf. v.8. Jelec, seguramente Cilicia. Los Gammadim serían los Kamadu de los textos egipcios y los Kumidi de las cartas de Tell-Amarna, es decir, el actual Kamid-al-Loz, junto al Hermón. – 10 Tarsis es la Tartessos de los griegos, en Huelva, famosa por sus minas de plata, plomo, etc. Sus naves eran famosas por su mayor tonelaje. Cf. Polibio (3:24:2); S. De Ausejo, El problema de Tartessos: “Sefarad,” 2 (1942) 171-191; cf. Is 23; Jer 10:9; 1Sa 10:22; Gen 10:4. – 11 Javán son los jonios o griegos: Gén 10:2; Isa 66:19. Túbal es el asirio Tabal, los tibare-nos, al sudeste del mar Negro (Gen 10:3; Eze 32:26; Eze 38:23). Mesec es el asirio Mushku, en Armenia. Junto a Tiflis se conserva el nombre Mzjet. – 12 Togorma (Gen 10:3), también en esta región de Armenia, famosa por sus caballos (herod., I 194; estrabón, 11:14:9). Algunos lo identifican con el asirio Tilgarimmu, en Capadocia. – 13 Dedán, junto al mar Rojo, en Arabia, o al sur de Edom (cf. Abel, o.c., I 293)· – 14 Minnit aparece en Jue 11:33 como ciudad de Amón (Abel, o.c., II 388). – 15 Jelbón, el actual Jelbun (asirio: Jilbunu), al noroeste de Damasco, famoso por su vino. Sajar, no identificada, pero que se supone está en la región de Siria. Se la ha querido identificar con la actual Sadad, al sudeste de Homs. Cf. abel, I 303. – 16 Vedan, una localidad junto al mar Rojo, quizá la llamada en egipcio Wdn. Yaván: nombre dudoso. Los LXX leen “vino.” Uzal se supone que está en esta región, pero no está identificado. – 17 Dedán, al noroeste de Arabia (Gen 25:3). – 18 Cedar, tribu árabe muy citada en la Biblia, en el desierto siró-arábigo (Gen 25:13; Isa 21:16; Jer 2:10; Sal 120:5; Can 1:5). Plinio habla de los Cedrei (Hist. nat. 2:12); en los textos cuneiformes se los llama Qidri. – 19 Sebá, al sur de Arabia, de donde era la famosa reina de Saba (Isa 60:6; Jer 6:20; Gén 10:7), Era famosa por su incienso y especias. Cf. Abel, o.c., I 293. Regma: Gén 10:7. Estrabón cita a los “zammanitas” (Jer 16:4.24), junto al golfo Pérsico. – 20 Jarán, asirio Jarranu, en la Alta Mesopotamia (cf. Gen 11:31; Gen 12:5; Isa 37:12). Es la segunda patria de Abraham. Canne (asirio: Kannu), quizá Kaiwai, junto al Tigris; leyendo Calne (asirio: kullan1) sería la actual Kullanhu o Killani, en Siria. Edén (asirio: Bit-Adinu), en el Medio Eufrates (cf. 2Sa 19:12; Isa 37:12). Kilmad, la actual Kilwadha, junto a Bagdad. – 21 Cf. Miq 1:10; Lam 2:10. – 22 Cf. Lev 19:27. – 23 Cf. Eze 26:2.
Fuente: Biblia Comentada
Un lamento
Este oráculo se da como un lamento. Tiro se compara aquí a una nave mercante maravillosamente construida. Los proveedores de sus maderas y sus mercancías son sus socios comerciales. La extensa lista de países y productos nos da una idea clara de por qué Tiro fue famosa comercialmente. Sus lazos se extendían a través de la mayor parte del Mediterráneo, Africa del Norte, Asia menor y el Medio Oriente. Ella pudo emplear extranjeros en la industria y en la defensa. Sin embargo, este barco de estado iba a ser hundido, es decir, Tiro sería derribada.
Cuando un fabricante principal muy arraigado va a la bancarrota y cierra sus puertas, no sólo sus propios empleados son superfluos, sino a menudo miles más lo son en industrias satélites, abastecedores locales y servicios. La recesión y el colapso econ ómico son algunos de los castigos modernos que un Estado puede sufrir.
1-36 Se instruye a Ezequiel a proclamar a Tiro, en otras palabras: “Te gloriabas en tu hermosura (3, 4). Fuiste construida con los mejores materiales (5-7). Empleaste a muchas naciones para edificarte, hacerte funcionar y defenderte (8-11). Tuviste muchos socios comerciales importantes, cerca y lejos, y tu mercadería fue de la más alta calidad y más amplia variedad (12-25). Pero lo perderás todo en el día de tu naufragio (26, 27). Tus vecinos y socios mercantiles se espantarán (28-36). Dejarás de existir (36).”
Notas. 3 Yo soy de completa hermosura: La gran riqueza de Tiro le había proporcionado mucho adorno, en el cual ella tenía gran orgullo (cf. 28:12). 5, 6 Las maderas utilizadas eran de las mejores. Senir: la palabra amorrea para Hermón (cf. Deut. 3:9). 7 Elisa: probable referencia a Chipre. 8 Sidón y … Arvad: estas dos ciudades quedaban al norte de Tiro. 9 Biblos: un importante puerto marítimo fenicio. El traslado de trabajo a Tiro era otra señal de su poder económico. 10 Las tres naciones mencionadas aquí (persas, lidios y libios) están a gran distancia una de la otra. Están nombradas para mostrar cómo Tiro podía atraer mercenarios de todo el mundo antiguo, fuera Libia en el oeste, Lidia en el norte o Persia en el este. 11 Arvad también proporcionaba reclutas (8). 12 La lista de los socios comerciales de Tiro en orden geográfico aprox., yendo desde Tarsis en el Mediterráneo occidental hasta el desierto arábigo y Mesopotamia. 23 Edén: no el huerto de Edén; las dos formas de Edén se deletrean en forma distinta en heb. El Edén mencionado aquí está en Mesopotamia. 26 El viento de oriente puede referirse no sólo a una tormenta en el mar (cf. Sal. 48:7), sino también a donde estaba la amenaza a Tiro: Babilonia estaba al este de Tiro. 30, 31 Aquí hay una lista de siete señales tradicionales de duelo: gritar amargamente, echar polvo sobre la cabeza, revolcarse en ceniza, raparse la cabeza, ceñirse con cilicio, llorar intensamente y entonar un lamento.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
27.1ss El capítulo 27 es un lamento fúnebre sobre la caída de Tiro. Compara la ciudad con una nave (27.1-9), menciona muchos de sus comerciantes (27.10-25) y luego describe cómo se hundió (27.26-36). Jesús habló de Tiro en Mat 11:22 como una ciudad digna del juicio de Dios.27.3, 4 La belleza de Tiro era la fuente de su soberbia y esta les garantizó su juicio. Presunción injustificada o soberbia por nuestros logros debería ser una señal de peligro (véase Jam 4:13-17). Dios no está en contra de nuestro placer o satisfacción en lo que hacemos, sino en contra de la arrogancia, el creernos mejores de lo que somos y el mirar con menosprecio a los demás. Debemos reconocer a Dios como base y fuente de nuestras vidas.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
Tiro es descrita como un barco galante hecho con hayas del monte Senir (mte. Hermón, v. Eze 27:5), con mástil de cedros del Líbano y remos de encinas de Basán (al NE de Galilea).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[3] Emporio.[5] Deut 3, 9.[9] Ciudad de la Fenicia, llamada también Giblos o Biblos.[26] Nabucodonosor, llamado viento del mediodía, se apoderó de Jerusalén que está al mediodía de Tiro.