Biblia

Comentario de Ezequiel 37:15 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 37:15 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:

La visión terminó y Ezequiel recibió una lección gráfica que el pueblo observó (vv. Eze 37:18; Eze 37:20). Este acto de juntar dos palos ofrecía una segunda ilustración de que Dios no solo reunirá a los israelitas en su tierra, sino que por primera vez desde 931 a.C. (el fin del reinado de Salomón, 1Re 11:26-40), restaurará la unidad entre Israel y Judá (vv. Eze 37:19; Eze 37:21-22) en el reino mesiánico (cp. Isa 11:12-13; Jer 3:18; Ose 1:11).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

La reunión de Israel

El pueblo de Israel se había separado en dos reinos, Israel y Judá, desde el fin del reinado de Salomón casi tres siglos antes. No sólo ellos serían restaurados, como se prometió en el oráculo anterior, sino que además llegarían nuevamente a ser una nación.

Tendrían un gobernante, que se describe aquí como mi siervo David. (Ver comentario sobre 34:1-31 donde el término se utiliza también.) Al llamar al nuevo gobernante David, la profecía implica que tendría todos los dignos atributos del rey David y todos sus privilegios de linaje, derecho al trono y posición ante Dios a la luz de sus promesas. El futuro de Israel se presenta como una versión idealista de su pasado. Aun las más profundas heridas de la historia pueden ser sanadas mediante el poder de Dios.

15-23 Se le instruye a Ezequiel: “Toma dos varas. Escribe sobre una: Para Judá y sus compañeros. Escribe sobre la otra: Para José (vara de Efraín) y para toda la casa de Israel, sus compañeros. Junta ambas varas en tu mano para que sean una (16, 17). Cuando alguien te pregunte, explica el significado de este acto, que es: Yo, Jehovah, juntaré las varas de Israel y de Judá para que sean una (18, 19). Muéstrales las varas (20) y proclama: Tomaré a Israel de entre las naciones de regreso a su propia tierra. Ellos tendrán un rey y nunca más estarán divididos en dos reinos. No se contaminarán más; yo los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios (21-23).”

24-28 “Mi siervo David será rey sobre ellos para siempre. Guardarán mis estatutos. Ellos y sus descendientes habitarán en su tierra ancestral para siempre (24, 25). Haré un pacto eterno con ellos. Su número se multiplicará (26). Mi santuario será colocado entre ellos para siempre. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Las naciones sabrán entonces que yo, Jehovah, santifico a Israel, porque mi santuario estará para siempre con ellos (27, 28).”

Notas. 16 Vara de Efraín: el nombre Efraín era menos ambiguo que “Israel”. Efraín era claramente del reino del norte, en tanto que Israel podía haberse aplicado al pueblo de ambos reinos. 26 Mi santuario: la promesa concerniente al santuario es ampliada en los caps. 40-48.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno