Biblia

Comentario de Isaías 51:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Isaías 51:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehovah. Mirad la roca de donde fuisteis cortados, y la cantera de donde fuisteis extraídos.

Oídme. Isa 51:4, Isa 51:7; Isa 46:3, Isa 46:4; Isa 48:12; Isa 55:2, Isa 55:3.

los que seguís la justicia. Isa 51:7; Sal 94:15; Pro 15:9; Pro 21:21; Mat 5:6; Mat 6:33; Rom 9:30-32; Rom 14:19; Flp 3:13; 1Ti 6:11; 2Ti 2:22; Heb 12:14.

los que buscáis a Jehová. Isa 45:19; Isa 55:6; Sal 24:6; Sal 105:3, Sal 105:4; Amó 5:6; Sof 2:3.

mirad a la piedra. Gén 17:15-17; Efe 2:11, Efe 2:12.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Una exhortación, al modelo de Abraham, para confiar en el Mesías, Isa 51:1-2,

en razón de sus confiables promesas, Isa 51:3,

de su justa salvación, Isa 51:4-6,

y la mortalidad del hombre, Isa 51:7-8.

Una exhortación a abandonar el temor y confiar en Jehová, Isa 51:9-16.

El profeta lamenta las aflicciones de Jerusalén, Isa 51:17-20,

y promete liberación, Isa 51:21-23.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Se unen tres profecías (vv. Isa 51:1-3Isa 51:4-6Isa 51:7Isa 51:8) con el mismo imperativo, «oídme» (vv. Isa 51:1Isa 51:4Isa 51:7); el mismo hablador, el Señor (excepto en el v. Isa 51:3); el mismo destinatario, los deportados; y un tema en común de consuelo como resultado de la salvación que viene.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Mirad une la metáfora del v. Isa 51:1 con la interpretación del v. Isa 51:2. Las metáforas de la piedra y el hueco son interpretadas en el v. Isa 51:2 como refiriéndose a Abraham y Sara.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

CONSOLAOS. Se escribieron estos capítulos durante los últimos años de la vida de Isaías. Dios reveló estas profecías a fin de brindar esperanza y consuelo a su pueblo durante su cautividad en Babilonia ciento cincuenta años después de la época de Isaías (véase Isa 39:5-8). Están llenas de revelaciones proféticas acerca del Mesías venidero y su reino futuro en la tierra. Algunos acontecimientos profetizados se cumplieron en el cautiverio babilónico y en la restauración de Judá, muchos se relacionan más específicamente con la manifestación de Jesucristo en la tierra, y otros todavía esperan su cumplimiento. En general, los caps. Isa 40:1-31; Isa 41:1-29; Isa 42:1-25; Isa 43:1-28; Isa 44:1-28; Isa 45:1-25; Isa 46:1-13; Isa 47:1-15; Isa 48:1-22 hacen hincapié en la liberación, los caps. Isa 49:1-26; Isa 50:1-11; Isa 51:1-23; Isa 52:1-15; Isa 53:1-12; Isa 54:1-17; Isa 55:1-13; Isa 56:1-12; Isa 57:1-21 en la redención, y los caps. Isa 58:1-14; Isa 59:1-21; Isa 60:1-22; Isa 61:1-11; Isa 62:1-12; Isa 63:1-19; Isa 64:1-12; Isa 65:1-25; Isa 66:1-24 en la gloria.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

OÍDME. Estos capítulos contienen muchas profecías acerca del «Siervo de Jehová», que en definitiva es Jesucristo. Su ministerio resulta en la expiación por el pecado, la salvación para todas las naciones, la restauración de Israel y el juicio sobre los impíos.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

LOS QUE SEGUÍS LA JUSTICIA. Dios anima al fiel remanente que lo busca a Él y busca su justicia (cf. Mat 5:6) a que tenga plena seguridad de que un día Él establecerá su reino en la tierra. Se repite esa promesa en el NT (Apo 11:15; Apo 19:1-21; Apo 20:1-15; Apo 21:1-27; Apo 22:1-21). Aunque ahora el pecado y Satanás tienen gran parte del mundo bajo su dominio (Jua 12:31; Efe 2:1-3), el Señor volverá para destruir la maldad y establecer su reino en la tierra.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

51. Consolación de Sión.
En una serie de pasajes líricos, el profeta consuela a Sión recordándole su dignidad y su próxima liberación.

Yahvé, fiel a la promesa hecha a Abraham (1-3).
1 Oídme vosotros los que seguís la justicia, los que buscáis a Yahvé. Considerad la roca de que habéis sido tallados y la cantera de que habéis sido sacados1. 2 Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz. Porque sólo a él le llamé yo, le bendije y le multipliqué. 3 Porque Yahvé se apiadará de Sión, se compadecerá de todas su ruinas, y tornará su desierto en vergel, y su estepa en paraíso de Yahvé, donde habrá gozo y alegría, alabanza y rumor de cánticos.

El profeta propone a los exilados descorazonados el ejemplo del gran antepasado de Israel para que reconozcan su categoría entre las naciones. La bendición de Dios hizo que de Abraham, ya decrépito, surgiera una gran nación; del mismo modo ahora el pueblo escogido, reducido a la miseria y a la impotencia, puede recobrar su primitiva grandeza y aun superarla con la bendición de Yahvé. El profeta se dirige a los que aún conservan alguna esperanza de salvación: Oídme los que seguís la justicia (v.1); como en otros lugares, la palabra justicia aquí puede ser sinónimo de “victoria,” “salvación.” Los que buscáis a Yahvé, esperando el cumplimiento de sus promesas y la manifestación de su poder para liberar al pueblo elegido. Deben tener en cuenta su origen milagroso y excepcional: la cantera de que habéis sido sacados (v.1); la simple bendición de Yahvé sobre Abraham y Sara ha sido suficiente para crear un nuevo pueblo, en contra de todos los cálculos humanos; del mismo modo ahora Yahvé se apiadará de Sión (v.3), es decir, hará surgir de su estado de postración una nueva generación victoriosa en Tierra Santa, donde la misma naturaleza se transformará, convirtiéndose en un vergel y paraíso de Yahvé2. De nuevo encontramos aquí las descripciones desbordadas de la imaginación oriental 3.

Luz y salud de las naciones (4-6).
4 Atended, pueblos, a mi voz 4; prestadme oído, naciones. Que de mí vendrá la doctrina, y mi derecho para luz de los pueblos. 5Mi justicia se acerca, ya sale mi salvación, y mi brazo hará justicia a los pueblos. A mí me esperarán las islas y en mi brazo confiarán. 6 Alzad vuestros ojos al cielo y mirad abajo hacia la tierra. Porque se disiparán los cielos como humo, y se consumirá como un vestido la tierra, y morirán como las moscas sus habitantes5, pero mi salvación durará por la eternidad, y mi justicia no tendrá fin.

La perspectiva se amplía, y ya no sólo el pueblo escogido participará de la salvación de Yahvé, sino también todos los pueblos y naciones (v.4). Una nueva era va a empezar para todos los pueblos como consecuencia de la difusión de la doctrina y del derecho de Yahvé. En 42:1, el Siervo de Yahvé tiene como misión llevar la ley y derecho de Yahvé a todos los pueblos, e.d., sus preceptos y disposiciones. Ahora la salvación está ya en camino (mi justicia se acerca, v.5), y como preludio de ella será el juicio sobre los pueblos (mi brazo hará justicia a los pueblos). Aquí quizá se refiera al castigo que Dios enviará a los pueblos opresores de Israel, Babilonia y sus colaboradores, Moab, Amón, etc., por medio del conquistador Ciro. De nuevo encontramos un vislumbre universalista como en 42:4: A mí me esperarán las islas (v.5), e.d., los países costeros del Mediterráneo, símbolo de los pueblos gentiles, están anhelantes esperando la luz de los pueblos (v.4). El poder de Yahvé (su brazo) será la base de su confianza.
Y esta salvación no será algo transeúnte, sino permanente, y sobrevivirá a los mismos cielos y tierra. Todo es caduco en comparación con la obra que va a realizar Yahvé en favor de su pueblo.

Caducidad de los tiranos y opresores (7-8).
7 Oídme vosotros los que conocéis justicia; tú, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis las afrentas de los hombres, no os asusten sus ultrajes. 8Porque como a una vestidura los comerá el gusano, como a lana los roerá la polilla. Pero mi justicia durará por la eternidad, y mi salvación de generación en generación.

El profeta aplica en concreto el pensamiento expuesto anteriormente a los que oprimen y afrentan al pueblo elegido, en cuyo corazón está la ley (v.7). Yahvé había entregado a Israel sus leyes y preceptos, que regulaban sus derechos para con su pueblo. Ahora, pues, el profeta presenta a Israel como vinculado a este código impuesto por Yahvé: los que conocéis la justicia, e. d., estáis en posesión de la regla de conducta que se debe seguir en las circunstancias concretas de la vida, en contraposición a los gentiles, que no han recibido esta luz (v.4), Y ahora se dice a los que dentro de ese pueblo siguen puntualmente ese conjunto de leyes externas, apropiándolas a su vida, llevando la ley de Yahvé impresa en su corazón (v.7), que no deben dejarse llevar de la pusilanimidad ante las dificultades y afrentas que les acarrea el cumplimiento de la ley de Dios, ya que son pasajeras.

Las antiguas hazañas de Yahvé (9-11).
9 Despierta, despierta, revístete de fortaleza, brazo de Yahvé. Despierta, como los tiempos anteriores, en las generaciones antiguas. ¿No eres tú quien destrozaste a Rahab y atravesaste al dragón? 10 ¿No eres tú quien secaste el mar, las aguas del gran abismo, y tornaste las profundidades del mar en camino para que pasasen los redimidos? 11 Volverán los rescatados de Yahvé y vendrán a Sión con júbilo, y una alegría eterna sobre sus cabezas; se apoderará de ellos el gozo y la alegría, huirán penas y gemidos.

La mención del brazo de Yahvé trae a la memoria del profeta las antiguas gestas del éxodo, y por eso invita líricamente a Yahvé para que renueve las antiguas proezas a favor de su pueblo (v.8). Es una apelación a la omnipotencia divina para que haga gala de su fuerza en beneficio de Israel. El profeta siente impaciencia por ver la manifestación del brazo de Dios. Suponiendo que estas estrofas fueron compuestas poco antes de la liberación babilónica por Ciro, adquieren un realismo sobrecogedor. Las ansias de los exilados estaban puestas en la invasión del nuevo conquistador como única solución a su triste situación histórica. El profeta recuerda a Yahvé las maravillas obradas al salir de Egipto los israelitas: Despierta como los tiempos anteriores,. ¿No eres tú quien destrozaste a Rahab., al dragón? (v.8). Sin necesidad de acudir a concepciones mitológicas, según las cuales Yahvé lucharía, como principio del orden, contra las fuerzas cósmicas del caos en el momento de la creación 6, podemos explicar las palabras del profeta como aplicadas a Egipto, según exigencias del contexto. En la literatura bíblica, muchas veces se llama a Egipto Rahab 7, dragón o tannim 8. Yahvé, pues, ha desplegado todas sus fuerzas, destrozando a Egipto, simbolizado en el monstruo marino llamado Rahab y dragón. En aquellas generaciones antiguas (v.9), en los albores del pueblo elegido como nación, Yahvé obró maravillas, secando el mar (v.10) y cambiando las profundidades del abismo en camino (v.10) para que pasaran a pie enjuto los fugitivos israelitas, los redimidos. El recuerdo de estas gestas era el mejor antídoto para los descorazonados exilados de Babilonia. El v.11 es considerado por muchos autores como glosa tomada Deu 35:10. El anuncio de la repetición de las gestas del éxodo habría sugerido a un redactor posterior expresar la alegría de los rescatados de Yahvé (v.11) en la nueva teocracia de Sión. Todo será júbilo y alegría, sin mezcla alguna de tristeza ni de lágrimas.

Omnipotencia de Yahvé (12-16).
12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para temer a un hombre mortal, a un hijo de hombre, que perece como el heno, 13 olvidándote de Yahvé, tu Hacedor, que desplegó los cielos y fundó la tierra, para estar temiendo continuamente todo el día ante el furor del opresor cuando se dispone a destruirte? Y ¿dónde está la cólera del opresor? 14 Bien pronto será liberado el cautivo 9, y no morirá en la fosa, no le faltará el pan. 15 Yo soy Yahvé, tu Dios, que levanto el mar, haciendo embravecer sus olas, y cuyo nombre es Yahvé de los ejércitos. 16 Yo pondré en tu boca mi palabra y te esconderé a la sombra de mi mano, al desplegar los cielos y fundar la tierra y al decir a Sión: Tú eres mi pueblo.

De nuevo, después de recordar las gestas de Yahvé en el pasado, el profeta quiere levantar los ánimos de los pusilánimes exilados haciéndoles ver la omnipotencia de Yahvé, capaz de superar a los mayores opresores, que no son más que heno (v.12) que perece. El olvidarse de Yahvé en esta ocasión es una injuria a la omnipotencia del que desplegó los cielos (v.13). El sentir temor al opresor, un hijo de hombre, que perece como el heno, es un insulto a Dios, creador omnipotente de todo. La intervención omnipotente de Yahvé hará que pronto sea liberado el cautivo. para que no muera en la fosa o prisión subterránea, o quizá para que no sea destinado a la fosa o sepulcro, como muchas veces se la llama en la literatura bíblica 10.
El v.16 no es claro. El sentido más natural parece ser que Dios considera a Israel como un instrumento en la implantación de la nueva era mesiánica entre los demás pueblos, dándole un particular conocimiento de sus designios (pondré en tu boca mi palabra, v.16) y protegiéndole de un modo especial (n.16), y como garantía de ello apela Yahvé a su omnipotencia en la creación, al desplegar los cielos y fundar la tierra (v.16), y al acto de elección de Israel en la historia: 3; al decir a Sión: Tú eres mi pueblo. El recuerdo de la elección es la mejor garantía de la protección futura de Israel 11.

Liberación de los exilados (17-20).
17 Despierta, despierta, levántate, Jerusalén, tú que has bebido de la mano de Yahvé el cáliz de su ira, tú que has bebido hasta las heces el cáliz que aturde. 18 No hubo nadie que la guiara de todos los hijos que ella parió. Ninguno la sostuvo con su mano de cuantos hijos crió. 19 Vinieron a tu encuentro dos males, ¿quién se duele de ti? Ruina y azote, hambre y espada, ¿quién se compadece de ti? 20Tus hijos yacen desfallecidos en las encrucijadas de los caminos, como antílopes cazados a lazo, ebrios de la ira de Yahvé, de los furores de tu Dios.

Este poema empieza como el Deu 40:2. La liberación está a la vista, y el profeta invita a Jerusalén a salir de su letargo del destierro. El tono es elegiaco y de un patetismo muy vivido. Se presenta a Jerusalén como una dama que está ebria del cáliz de la ira divina, tirada en tierra, sin fuerzas para levantarse. El castigo de Yahvé ha tenido el efecto de un narcótico (el cáliz que aturde, v.17), que ha dejado sin sentidos al que lo bebe. Israel ha apurado hasta las heces el cáliz de la ira divina (v.17). La imagen es corriente en la Biblia y se basa en la costumbre oriental de dar el padre de familias al huésped, como signo de honor, una copa de vino. El exilio ha sido el cáliz del sufrimiento que Yahvé ha propinado a la infiel Israel. Pero todo ha pasado. Con su castigo, la ira divina ha quedado aplacada, y por eso el profeta invita a Jerusalén – capital de la antigua y nueva teocracia – a levantarse de su letargo de años, de su postración: Despierta, levántate, Jerusalén (v. 17). Nadie se ha ofrecido a guiar al pueblo elegido en estos momentos de aturdimiento. Ninguno de sus hijos la ayudó a sostenerse en pie en medio de la catástrofe.
Dos clases de males cayeron sobre Jerusalén: para la ciudad, la devastación (ruina y azote), y para sus habitantes, el hambre y la espada (v.19), y nadie se duele ni compadece de ella, lo que agrava su situación de tragedia. Sus habitantes, desconcertados y desfallecidos, después de vagar de un lado a otro huyendo del enemigo, terminan por caer como antílopes cazados a lazo en las encrucijadas de los caminos. El símil es expresivo y gráfico para describir e! miedo que se apodera de los habitantes aterrados, y que están borrachos de la ira de Yahvé.

Castigo de Babilonia (21-23).
21 Por eso oye, pues, malaventurada, ebria, pero no de vino. 22 Así habla tu Señor, Yahvé, tu Dios, que aboga por su pueblo: He aquí que tomaré de tu mano la copa embriagadora, el cáliz de mi ira, y no lo beberás ya más. 23 Y lo pondré en la mano de los opresores, que te decían: Encórvate para que pasemos por encima, poniendo como suelo tu dorso, como camino para los que pasan.

Puesto que ha pasado la hora de la ira divina y de la manifestación de su justicia, de forma que Israel está ya purificado de sus pecados, Yahvé lo va a rehabilitar. Jerusalén ha apurado el cáliz hasta las heces: Por eso oye…, ebria, pero no de vino (v.21). El título de ebria no es irónico, sino de conmiseración para la malaventurada Jerusalén, reducida a este triste estado por sus pecados. En realidad, Yahvé aboga por su pueblo (v.22), aun castigándolo, pues no busca sino purificarlo de sus máculas y pecados. Una vez expiada la culpa, Yahvé sale en defensa de su pueblo contra sus opresores, que se han excedido en su cometido de instrumentos de la justicia divina. Por eso va a traspasar la copa embriagadora de su ira, de la mano de Israel, a la mano de los opresores (v.23), que antes la pisoteaban diciendo sarcásticamente: Encórvate para que pasemos encima, poniendo como suelo tu dorso, según la costumbre oriental entre los vencedores de pasar con su caballo sobre los vencidos (cf. Jos 10:24; Sal 110:1). Así, pues, la imagen del profeta es sumamente expresiva y está en contraste con la invitación hecha a Jerusalén en el ν.ιη: Levántate, Jerusalén.; palabras con las que se inicia el siguiente capítulo.

1 Lit. “la cavidad y fosa de donde fuisteis extraídos.” – 2 Cf. Gen 2:8; Gen 13:10; Eze 28:13, etc. Es interesante ver cómo aquí en el original hebreo aparecen las dos palabras edén y gan para designar paraíso. – 3 Cf. Jer 30:10; Jer 31:11. – 4 En hebreo literalmente se lee: “atended a mi pueblo mío,” mi nación. El texto original está oscuro. Algunos traducen: “Súbitamente hago aproximarse mi justicia, mi salvación” (Cantera). – 5 El texto hebreo lee: “Morirán así sus habitantes.” Nuestra traducción se basa en la, reconstrucción, que cambia Ken en Kennim (Duhm, Condamin). – 6 Los mitólogos fundan esta teoría en la identificación del Tiamat babilónico con e) tekom del hebreo (Gen 1:2). – 7 Isa 30:7; Sal 87:4. – 8 Isa 27:1.13; Eze 29:3; Eze 32:2; Sal 74:13. – 9 Lit. “encorvado” (por las cadenas). – 10 Cf. Sal 16:10. – 11 Algunos autores creen que se alude a la colaboración de Israel en la creación de los cielos y tierra nuevos en la época mesiánica. Otros prefieren considerar este versículo como un fragmento errático que pertenecía primitivamente al libro del Siervo de Yahvé, que sería aquí el instrumento de la nueva creación moral de la humanidad.

Fuente: Biblia Comentada

El profeta aseguró a la nación que sería liberada con una ratificación del pacto de Dios con Abraham (Gén 12:1-3), quien fue la piedra original en la cantera donde fueron formados como pueblo. En principio Abraham fue un solo hombre, pero Dios multiplicó a sus descendientes como lo había prometido (Gén 13:16; Gén 15:5; Gén 17:5; Gén 22:17).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Las profecías de los capítulos Isa 1:1-31 al Isa 39:1-8 iban dirigidas a Judá en medio de su situación durante el ministerio de Isaías (739 a.C. hasta ca. 686 a.C.). Las profecías de los capítulos Isa 40:1-31 a Isa 66:1-24 van dirigidas a Judá como si el cautiverio en Babilonia (Isa 39:5-7) ya fuera una realidad presente, aunque ese cautiverio no sucedió hasta 605-586 a.C. Las palabras «No hay paz para los malos, dijo Jehová» (Isa 48:22; Isa 57:21) marcan la división de esta sección en tres partes: capítulos Isa 40:1-31 a Isa 48:1-22, capítulos Isa 49:1-26 a Isa 57:1-21 y capítulos Isa 58:1-14 a Isa 66:1-24.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Esta sección define las funciones proféticas y sacerdotales del Mesías y siervo de Jehová, así como los recursos que tiene para cumplir su misión, sus sufrimientos y humillación, y su exaltación final. La palabra «siervo» ocurre unas veinte veces en esta porción, lo cual ratifica a Jesucristo como el Cordero de Dios quien fue sacrificado para redimir a los elegidos de Dios.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— cantera: Imagen del pueblo israelita.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Más sustento para la fe

La fe, que “es por el oír” (Rom. 10:17), es alimentada por los tres mensajes anunciados por oídme (v. 1) oídme (v. 4) oídme (v. 7). Confirman el llamado de 50:10 a una confianza sin vacilaciones, sugiriendo primero mirar hacia atrás, a los humildes comienzos de Israel, para ver lo que Dios puede hacer cuando él no era uno solo (v. 1, 2); luego mira hacia adelante a la prometida consumación, tanto en este mundo (vv. 4, 5) como en el próximo (v. 6); finalmente, mira contra ese trasfondo a las actuales humillaciones (vv. 7, 8). Las palabras del Siervo en 50:9 hacen eco del pensamiento de la mortalidad del hombre, a la luz de la eternidad de Dios. 6 La traducción como moscas en lugar de “de la misma manera” (ver nota de la RVA) se basa en la postulación de un sustantivo colectivo y singular utilizado en Exo. 8:16, 17 (12, 13, heb).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

51.1, 2 El remanente fiel se sintió solo debido a que eran muy pocos. Pero Dios les recordó sus antepasados, la fuente de su herencia espiritual: Abraham y Sara. Abraham era una sola persona, pero a través de él se multiplicaron por su fidelidad. Si los pocos fieles permanecieran fieles, muchos más vendrían a partir de ellos. Si los cristianos, incluso unos pocos fieles, permanecemos como tales, ¡piense en lo que Dios puede hacer a través de nosotros!51.7 Isaías alentó a los que siguen las leyes de Dios. Les dio esperanza cuando encararan afrentas y ultrajes de la gente a causa de su fe. No debemos temer cuando nos insulten por nuestra fe, ya que Dios está con nosotros y la verdad prevalecerá. Si la gente se burla de usted o deja de agradarles porque cree en Dios, recuerde que no están en su contra en forma personal, sino en contra de Dios. El se encargará de ellos. Usted debe concentrarse en amarlo y obedecerlo.51.9, 10 «Rahab» era un término derogatorio usado para Egipto (monstruo femenino de la mitología asociado con el leviatán; véase nota a 27.1; además, Job 9:13; Job 26:12). Dios obró muchos milagros poderosos al fundar Israel, quizás ninguno fue tan asombroso como la separación del Mar Rojo (Exodo 14). Nuestro Dios es el mismo que abrió un camino en las profundidades del mar. Sus métodos pueden cambiar, pero su amor y protección no.51.12-16 El pueblo de Dios temía a Babilonia, pero no a Dios. Tenía razones para temer a Babilonia debido al daño que esta quería hacerle, pero también debió haberse dado cuenta de que el poder de Dios es mucho más grande que el de Babilonia. A esta le interesaba llevarse cautivo al pueblo. A Dios le interesaba liberarlos. El pueblo se equivocó al depositar en otro su temor y su amor. Jerusalén debió temer el poder de Dios y amar su misericordia.51.17-52.10 Jerusalén era la ciudad santa de Dios, la ciudad donde estaba el templo. Pero el pueblo de Judá experimentó desolación en vez de prosperidad, destrucción en vez de libertad. El pueblo sufrió debido a su pecado. Pero Dios prometió restaurar a Jerusalén como una nación santa donde no entrarán los pecadores. «Desnudó su santo brazo» (52.10) significa que Dios reveló su santo poder y justicia. Dios reina. El tiene el control.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 2593 Sal 94:15; Pro 21:21; Sof 2:3; Mat 6:33; 1Ti 6:11

b 2594 Sal 105:3; Rom 10:13

c 2595 Deu 32:4; Deu 32:18; 1Sa 2:2

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Los fieles son exhortados a recordar su pasado (v. Isa 51:1) y el poder de Dios que produjo una gran nación de una sola pareja: un anciano lleno de años y una mujer pasada de la edad de la concepción (Gén 17:17; Gén 18:11). Ese mismo Dios poderoso restauraría a Su pueblo a su tierra después del cautiverio babilónico.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Lit., la excavación del pozo

Fuente: La Biblia de las Américas

[3] Por el inestimable beneficio de la Redención. Ef 1, 3; Ap 21, 10.[5] El Hijo mío.

Fuente: Notas Torres Amat