Comentario de Isaías 54:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“¡Alégrate, oh estéril que nunca has dado a luz! Prorrumpe en cánticos y grita de júbilo, tú que nunca tuviste dolores de parto. Porque más son los hijos de la desolada que los de la desposada,” ha dicho Jehovah.
Reocíjate, oh estéril. Isa 62:4; Cnt 8:8; Gál 4:27.
levanta canción. Isa 42:10, Isa 42:11; Isa 44:23; Isa 49:13; Isa 55:12, Isa 55:13; Sal 67:3-5; Sal 98:3-9; Sof 3:14; Zac 9:9; Apo 7:9, Apo 7:10.
porque más son los hijos. 1Sa 2:5; Sal 113:9; Heb 11:11, Heb 11:12.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El profeta, para el consuelo de los gentiles, predice la amplitud de su pueblo, Isa 54:1-3;
su seguridad, Isa 54:4-5;
su liberación de la aflicción, Isa 54:6-10;
su buena edificación, Isa 54:11-14;
y su preservación segura, Isa 54:15-17.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
En esta profecía que habla sobre la salvación (Isa 49:15-23), Dios le promete a Sion que no la desamparará; y que además, le dará mucha descendencia. En los vv. Isa 54:1-3, Sion es una mujer estéril que da a luz a muchos hijos. En los vv. Isa 54:4-10, Sion es una esposa abandonada que recibe el pacto de paz para siempre.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
canción: Ordenes parecidas de cantar se ven en Isa 12:6; Isa 44:23; Isa 49:13. Sion (Isa 1:8; Isa 40:1, Isa 40:9) no ha dado a luz porque Ciro hizo que los desterrados regresaran sin que ellos ejercieran ninguna clase de presión. El engrandecimiento que comenzó durante la restauración luego del cautiverio (Isa 51:1-3) aún persiste, por lo que el Nuevo Testamento aplica este versículo a «Jerusalén la celestial» (Heb 12:22), «la madre de todos nosotros», la iglesia (Gál 4:26, Gál 4:27). La salvación depende de la gracia soberana.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
CONSOLAOS. Se escribieron estos capítulos durante los últimos años de la vida de Isaías. Dios reveló estas profecías a fin de brindar esperanza y consuelo a su pueblo durante su cautividad en Babilonia ciento cincuenta años después de la época de Isaías (véase Isa 39:5-8). Están llenas de revelaciones proféticas acerca del Mesías venidero y su reino futuro en la tierra. Algunos acontecimientos profetizados se cumplieron en el cautiverio babilónico y en la restauración de Judá, muchos se relacionan más específicamente con la manifestación de Jesucristo en la tierra, y otros todavía esperan su cumplimiento. En general, los caps. Isa 40:1-31; Isa 41:1-29; Isa 42:1-25; Isa 43:1-28; Isa 44:1-28; Isa 45:1-25; Isa 46:1-13; Isa 47:1-15; Isa 48:1-22 hacen hincapié en la liberación, los caps. Isa 49:1-26; Isa 50:1-11; Isa 51:1-23; Isa 52:1-15; Isa 53:1-12; Isa 54:1-17; Isa 55:1-13; Isa 56:1-12; Isa 57:1-21 en la redención, y los caps. Isa 58:1-14; Isa 59:1-21; Isa 60:1-22; Isa 61:1-11; Isa 62:1-12; Isa 63:1-19; Isa 64:1-12; Isa 65:1-25; Isa 66:1-24 en la gloria.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
OÍDME. Estos capítulos contienen muchas profecías acerca del «Siervo de Jehová», que en definitiva es Jesucristo. Su ministerio resulta en la expiación por el pecado, la salvación para todas las naciones, la restauración de Israel y el juicio sobre los impíos.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
REGOCÍJATE, OH ESTÉRIL. Dios alienta a los exiliados al prometer nuevas condiciones que resultarían en bendición y regocijo. Aunque Jerusalén era estéril, iba a llegar un día en que los fieles creyentes serían más numerosos que antes del exilio. «Tu descendencia heredará naciones» (v. Isa 54:3) pudiera referirse a los fieles creyentes entre los judíos que difundieron el evangelio de Cristo a muchas naciones durante la época neotestamentaria.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
54. Gloria de la Nueva Sión.
De nuevo se continúan los oráculos de consolación comenzados en el c.49, y que han quedado interrumpidos por los poemas sobre el Sierro de Yahvé! Se describe la gloria de la futura Jerusalén, que antes ha sido como una mujer estéril y ahora va a tener numerosísima prole. Sus confines serán estrechos para encerrar a los nuevos ciudadanos. Dios se encargará de la restauración de Sión, sellando un nuevo pacto y haciéndola olvidar los días tristes pasados, llenos de ignominia. Ha llegado la hora de la reconciliación definitiva y esperada. Los enemigos se avergonzarán al ver la futura gloria de Sión rebosante de ciudadanos.
Jerusalén, fecunda en hijos y confiada en Yahvé (1.-5)
1 Regocíjate, estéril, que no has parido; entona un grito de alegría y exulta, tú que no has estado de parto. Porque los hijos de la abandonada son más numerosos que los hijos de la casada, dice Yahvé. 2 Ensancha el espacio de tu tienda, extiende las lonas de tus moradas, no te cohibas, alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas, 3porque te extenderás a derecha e izquierda, y tu descendencia poseerá las naciones y poblará las ciudades desiertas. 4Nada temas, que no serás confundida; no te avergüences, que no serás afrentada. Porque te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y no volverás a recordar el oprobio de tu viudez. 5Porque tu marido es tu Hacedor; Yahvé de los ejércitos es su nombre, y tu Redentor es el Santo de Israel, que es el Dios del mundo todo.
La situación de Jerusalén va a cambiar radicalmente del estado de duelo al de alegría desbordada; por ello, el profeta invita a Sión a exultar por la nueva situación de triunfo y de bienestar. Hasta ahora Sión ha sido como una mujer estéril, ya que durante su cautividad no ha dado hijos como nación (cf. 49:21). El profeta contrapone la nueva situación de Sión abandonada (v.1) durante el exilio y la de la misma antes de la cautividad, en que vivía como casada, e.d., bajo la protección de Yahvé, su marido. En realidad va a venir una época en que Sión, ahora abandonada, va a tener más hijos que antes del exilio, en que estaba casada. San Pablo aplica estas palabras a la nueva Jerusalén espiritual, la Iglesia, en contraposición a la carnal y terrestre del Israel histórico (Gal 4:27).
La situación va a ser tan espléndida, que los muros históricos de Sión serán incapaces para contener la muchedumbre de hijos que le van a venir; por eso se la invita a ensanchar el espacio de su tienda (v.2), pues se desbordarán sus más halagüeñas esperanzas: no te cohibas, alarga tus cuerdas para que estén en tensión las lonas de la tienda, lo que exige el refuerzo de las estacas de la misma. Jerusalén se ensanchará a derecha y a izquierda (v.3) para dar cabida a sus innumerables hijos, extendiendo, por otra parte, su influencia dominadora sobre las naciones.
Ha pasado ya la época de la ignominia y de la opresión, y se abre una nueva era, basada en una nueva alianza con Yahvé; por eso el profeta invita a Jerusalén a desechar todo temor: nada temas, que no serás confundida (v.4). Los tiempos de opresión y de oprobio ya han pasado definitivamente, y en su nueva situación no se acordará ya de la vergüenza de su juventud (v.4), e.d., de los tiempos en que fue oprimida en Egipto al comenzar a existir como nación y después en sus tiempos de vida precaria histórica en Ganaán, presa de todas las invasiones egipcias y asiro-babilónicas; y tampoco se acordará del oprobio de su viudez (v.4), de la época ignominiosa del destierro, en que se sentía como viuda y abandonada. En Ez 16 se dan detalles de la situación en que se encontraba Israel cuando fue adoptada por Dios como pueblo, después de haber sido ultrajada y violada por los otros pueblos. Esta vergüenza de su juventud desaparecerá totalmente. Y garantía de ello será el que su marido es el Hacedor (v.6). Es la mejor prenda de su liberación. Israel como pueblo es fruto de la obra de Yahvé al escogerlo y modelarlo conforme a su beneplácito. Por otra parte, no sólo es Señor de sus destinos, sino que domina toda la naturaleza y es el Señor de todos los seres, que se mueven a sus órdenes como un ejército disciplinado: Yahvé de los ejércitos es su nombre (v.6). Además, es su Redentor o valedor de sus derechos (cf. 41:14) en todos los momentos críticos de su historia.
Fidelidad de Yahvé para con Sión (6-10).
6 Como mujer abandonada y desolada de espíritu, te ha llamado Yahvé. Y la esposa déla juventud, ¿podrá ser repudiada? dice tu Dios. 7Por un breve momento te abandoné, pero con gran misericordia te recojo. 8En un rapto de cólera oculté de ti un instante mi rostro, pero con amor eterno me apiadé de ti, dice Yahvé, tu Redentor. 9 Me sucede como en los días de Noé2, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían más la tierra. Así juro yo no enojarme contra ti ni amenazarte. 10 Que se retiren los montes, que tiemblen los collados, no se apartará de ti mi amor, ni mi alianza de paz vacilará, dice el que se apiada de ti, Yahvé.
El Dios de Sión contrapone dos situaciones del pueblo elegido. Este ha sido considerado por algún tiempo como mujer abandonada y desolada (v.6); es decir, sin ser repudiada formalmente, ha sido postergada por el marido, por no sentir afecto hacia ella, lo que producía en ella una desolación de espíritu, o pusilanimidad y melancolía. Pero el esposo de nuevo se acuerda de ella, y la llama cariñosamente: te ha llamado Yahvé (v.6). En realidad, Sión debe estar segura del amor de su Dios, pues no es una esposa advenediza, sino que ha participado de las primicias del amor de Yahvé; es la esposa de la juventud (v.6), que nunca puede ser abandonada, ya que evoca en el esposo sus primeros amores más tiernos y puros.
Israel ha sido elegida por Yahvé en el desierto con preferencia a otros pueblos por sólo su voluntad gratuita. Por eso Israel no puede ser repudiada (v.6) definitivamente. El abandono del esposo ha sido momentáneo: por un breve momento (v.7), el tiempo de la cautividad, que es breve en comparación con la duración del amor eterno de Yahvé para con Sión. Yahvé dice que ha sido en un rapto de cólera (v.8), como consecuencia de sus infidelidades, por lo que ha ocultado su rostro, e.d., se ha alejado de ella. Pero a esta impresión pasajera de mal humor se ha sobrepuesto el amor eterno (v.8), que ha hecho se apiadara de ella abandonada. El profeta presenta aquí las alternativas del enojo y amor divinos al modo humano. En la literatura profética se ensalza mucho este carácter amoroso de Dios para con su pueblo pecador, pues lo que diferencia al Dios del hombre es su amor. Y la razón de ese amor eterno es porque Yahvé es el Redentor (v.8), o valedor de los derechos de Israel, su abogado oficial, su go’el, o encargado oficial de protegerle. Signo de que esta reconciliación con Israel es permanente y definitiva es el juramento que hace Yahvé (v.8), aludiendo al otro juramento hecho después del diluvio universal 3 de no anegar más la tierra. La hora del enojo ya ha pasado, y las amenazas lanzadas contra el pueblo escogido se han cumplido con la cautividad. En adelante se establecerá un pacto de amistad inconmovible, más firme que los mismos montes y collados, cuya estabilidad era proverbial: que se retiren los montes (v.9), figura retórica concesiva, equivalente a aunque los montes pierdan su estabilidad tradicional, el nuevo pacto de Yahvé con Sión permanecerá para siempre4: ni mi alianza de paz vacilará (v.10). Fruto de ese pacto será un nuevo orden de cosas definitivo y estable, fundado en Injusticia (v.14).
La nueva Jerusalén, inexpugnable (11-17).
11 ¡Pobrecita, azotada por la tempestad, sin consuelo! He aquí que voy a poner tus piedras de jaspe 5, y tus cimientos de zafiro. 12Te haré almenas de rubí y puertas de carbunclo, y toda tu cerca de piedras preciosas. 13Y todos tus hijos serán adoctrinados por Yahvé, y grande será la paz de tus hijos. 14Serás fundada sobre la justicia, estarás lejos de opresión, pues no habrás de temer, y del terror, pues no se te acercará. 15Si te atacare alguno, no será de parte mía, y quien te ataque caerá ante ti. 16He aquí que yo he hecho al herrero, que sopla el fuego de las brasas y forja armas según su oficio; también he hecho yo al destructor para aniquilar. 17Toda arma forjada contra ti no prosperará, y a toda lengua que contra ti se alce en juicio, condenarás. Tal es la heredad de los servidores de Yahvé y la justicia que de mí les vendrá, oráculo de Yahvé.
Yahvé, movido de la triste situación en que se halla Sión, anuncia un futuro glorioso para ella, describiéndola como una ciudadela cuyas murallas están cimentadas y formadas con toda clase de piedras preciosas. La imaginación oriental del profeta no pudo encontrar mejores símiles para ponderar la futura magnificencia de Sión, fundada sobre la justicia (v.14). A través de todas estas imágenes materiales debemos captar el mensaje profundo de las palabras del profeta. La futura restauración y alianza con Yahvé se basará en unas relaciones cordiales entre ambas partes contratantes, como consecuencia del cumplimiento, por parte de Sión, de los postulados de justicia y de amor para con Yahvé. Las virtudes morales serán la base de la nueva teocracia que surgirá después de la prueba de la cautividad. Esto es un tópico en la literatura profética. El autor del Apocalipsis recogerá estas imágenes de pedrería para describir la futura Jerusalén celestial 6. Hay una continuidad literaria entre ambas descripciones, y una continuidad conceptual en el contenido religioso de ambas. La “nueva Jerusalén” celeste de San Juan será una sublimación de la “nueva Jerusalén” del libro de Isaías.
La paz de la futura teocracia se basará en que todos sus hijos serán adoctrinados por Yahvé (v.13). Los nuevos ciudadanos de Sión tendrán una profunda conciencia de su vinculación a Yahvé, que los ha adoctrinado, y de sus deberes ético-religiosos, y de ahí surgirá la paz ansiada, basada en la rectitud moral o justicia (v. 14), que será el fundamento real de la nueva Sión. Como consecuencia del cumplimiento de sus deberes por parte de sus hijos, Sión se verá libre de toda opresión y terror (v.14), e.d., libre de las intervenciones de la mano justiciera de Dios, que castiga a su pueblo cuando es transgresor de sus mandamientos sagrados.
Si alguno se atreviera a atacarlo, no sería, como antes, de parte de Yahvé: no es de parte mía (v.15). Los asirios y babilonios, que habían llevado en cautividad a Israel, eran en realidad instrumentos de la justicia divina para castigar las infidelidades del pueblo elegido; por eso eran realmente enviados por Yahvé, y precisamente por esto lograban vencer al pueblo de Dios; en adelante no será así, pues quien ataque a Israel será por su propia iniciativa, y, en consecuencia, tendrá que enfrentarse con el poder de Yahvé, que protege a su pueblo: quien te ataque caerá ante ti (v.15).
En realidad, todo está en manos de Yahvé, ya que tanto el herrero que forja las armas (v. 16) como el que las maneja para sembrar la ruina en los ejércitos, el destructor para aniquilar (v.16), están sometidos a su imperio. Sión, pues, no debe temer, ya que El hará fracasar al industrial que fabrica las armas y al guerrero que las maneja.
No sólo Sión quedará indemne en el futuro de los ataques materiales de sus enemigos, sino que ni la afectarán las maquinaciones insidiosas de las acusaciones enemigas. Al fin triunfará judicialmente contra las acusaciones de sus enemigos (toda lengua que contra ti se alce enjuicio, v.17). Los servidores de Yahvé, o ciudadanos de la nueva teocracia, participarán así de una heredad preciosa, ya que ese estado de tranquilidad total será fruto de la justicia o salvación, que provendrá del mismo Yahvé7. Aunque el profeta piensa aquí sólo en los ciudadanos de la nueva Sión, sin mencionar a los otros pueblos, sin embargo, estas palabras no deben desconectarse de las otras promesas universalistas mesiánicas del mismo profeta. Por otra parte, no debemos perder de vista que nos hallamos aún en las perspectivas del Antiguo Testamento; en realidad, el cumplimiento de las palabras del profeta se dio en la nueva teocracia del Nuevo Testamento, en el “Israel de Dios,” la Iglesia, que es la verdadera heredera de las promesas del Antiguo Testamento. Las frases sobre la desaparición de todo temor y angustia en la nueva Sión son idealizaciones poéticas para ensalzar la profunda confianza que tendrán los nuevos ciudadanos en Yahvé, que será su protector.
1 Cf. Isa 50:4-11; 52:13-53:12. – 2 Lit. el TM lee “porque las aguas de Noé,” como en el versículo siguiente. Con el Targum y la Vg. hemos leído como los días; así la Bib. de Jér. – 3 En Gen 8:20-22 no se dice expresamente que Yahvé haya pronunciado un juramento de no anegar la tierra de nuevo, pero se afirma que no lo hará, afirmación que en el contexto tiene la virtud de un juramento. – 4 Cf. Jer 31:3555; Jer 33:2055; Sal 46:25; Eze 34:25; Eze 37:26; Mal 2:5. Sobre el “amor eterno” de Yahvé para con su pueblo, cf., además, Deu 4:37; Deu 7:4; Deu 10:15; Isa 43:4; Ose 1:6; Ose 2:3.25; Jer 31:20; Eze 16:8.60; Isa 02:4; cf. 1Jn 4:10; Rom 11:9. – 5 El texto hebreo lee “antimonio.” Los LXX leen “malaquita.” La palabra hebrea es de sentido dudoso. – 6 Cf. Ap c.21.
Fuente: Biblia Comentada
estéril … no daba a luz … nunca estuvo de parto … desamparada. En su exilio y dispersión, Israel había sido arruinada y avergonzada como una mujer que no había podido tener hijos (Isa 49:21). Sin embargo, el profeta hace un llamado al regocijo con cánticos a causa de la promesa del Señor de fructificación futura para la nación (Isa 49:19-20). El NT suministra una aplicación adicional del principio de este versículo y lo cita como evidencia de que la Jerusalén de arriba, madre de los hijos de la promesa a través de Sara, disfrutará de gran fructificación (Gál 4:27).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Las profecías de los capítulos Isa 1:1-31 al Isa 39:1-8 iban dirigidas a Judá en medio de su situación durante el ministerio de Isaías (739 a.C. hasta ca. 686 a.C.). Las profecías de los capítulos Isa 40:1-31 a Isa 66:1-24 van dirigidas a Judá como si el cautiverio en Babilonia (Isa 39:5-7) ya fuera una realidad presente, aunque ese cautiverio no sucedió hasta 605-586 a.C. Las palabras «No hay paz para los malos, dijo Jehová» (Isa 48:22; Isa 57:21) marcan la división de esta sección en tres partes: capítulos Isa 40:1-31 a Isa 48:1-22, capítulos Isa 49:1-26 a Isa 57:1-21 y capítulos Isa 58:1-14 a Isa 66:1-24.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección define las funciones proféticas y sacerdotales del Mesías y siervo de Jehová, así como los recursos que tiene para cumplir su misión, sus sufrimientos y humillación, y su exaltación final. La palabra «siervo» ocurre unas veinte veces en esta porción, lo cual ratifica a Jesucristo como el Cordero de Dios quien fue sacrificado para redimir a los elegidos de Dios.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
1Sa 2:5; Sal 113:9; Gál 4:27.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— estéril… casada: Contraviniendo los principios de la antropología cultural bíblica, el profeta valora más, en el plano de la imagen (Jerusalén), a la mujer estéril y abandonada que a la casada.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Esposa y madre. Pablo vinculó este pasaje con la historia de Sara y de Agar (cf. Gál. 4:27) y vio aquí la verdadera iglesia, con sus miembros que nacieron de lo alto (ver también sobre 49:14-23). La promesa de una expansión universal (v. 3; cf. 49:19) y la sugerencia de futuras tensiones a que será sometida la vieja estructura (v. 2) fue vívidamente soportada en la era de los apóstoles. En cuanto a la metáfora de la esposa errante, ver 50:1; aquí, sin embargo, con rara simpatía, se hace resaltar el dolor en lugar de la culpa (v. 6) de la desviación, con el corolario de la ternura de la reunión (vv. 7, 8), y se hace notar que su permanencia es tan incondicional e inmerecida (cf. misericordia, v. 10) como la promesa de Gén. 9:11, y (podemos añadir ahora) de Mat. 16:18.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
54.1 En esa época la mujer sin hijos («estéril») era una gran vergüenza, una desgracia. Las familias dependían de los niños para su subsistencia, sobre todo cuando los padres envejecían. Israel (Sion) no dio fruto, al igual que una mujer estéril. Sin embargo, Dios le permitió tener muchos hijos y cambiar su lamento en canto.54.6-8 Dios dijo que abandonó a Israel por poco tiempo, por lo tanto, es como una joven esposa abandonada por su marido. Pero sigue llamando suyo a Israel. El Dios que servimos es santo y no tolera el pecado. Cuando Israel pecó flagrantemente, Dios en su ira decidió castigarlo. El pecado nos separa de Dios y nos trae dolor y sufrimiento. Pero si confesamos nuestro pecado y nos arrepentimos, Dios nos perdona. ¿Alguna vez ha estado separado de un ser querido y luego se goza cuando esa persona vuelve? Ese gozo es similar al que Dios siente cuando usted se arrepiente y regresa a El.54.9-13 Dios hizo una promesa a Noé que siempre guardó (Gen 9:8-17). Asimismo, Dios prometió a Israel que vendría el tiempo cuando dejaría de reprenderlo, lo restauraría a su riqueza anterior y personalmente les enseñaría a sus hijos.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 2773 Gén 3:15; Isa 62:4; Gál 4:27; Rev 12:1
b 2774 Sal 98:4; Isa 44:23; Isa 49:13
c 2775 Isa 66:7
d 2776 Sal 113:9; Rom 11:26; Gál 3:29; Gál 4:26; Rev 7:4
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
estéril. Es decir, Sion. Cuatro veces en este vers. Jerusalén es llamada mujer sin hijos.
Fuente: La Biblia de las Américas
[1] Luc 23, 29; Gal 4, 27.[9] Gen 9, 15; 1 Pe 3, 19.[13] Jn 6, 45; Jer 31, 34.