Comentario de Job 22:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:
Elifaz confronta a Job, Job 22:1-4.
Lo acusa de diversos pecados, Job 22:5-20.
Bajo la promesa de recibir misericordia, lo exhorta al arrepentimiento, Job 22:21-30.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La implicación de la pregunta retórica de Elifaz —que un ser humano no puede exigir a Dios ninguna obligación que Él deba compensar— es un principio teológico válido que corrobora el mismo Señor en Job 41:11. Sin embargo, la aplicación de ese principio en las circunstancias de Job (vv. Job 22:3-5) no es válida porque se basaba en la falsa presunción que el hombre recto siempre recibe bendición y el impío siempre experimenta el juicio de Dios en la tierra.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Tercer Ciclo de Discusiones (c 22-31).
L a reacción de Elifaz es violenta, y su discurso abre un tercer ciclo de discusiones, que comprende los c.22-31. En esta nueva serie desaparece Sofar como interlocutor; y, por otra parte, las respuestas de Job a partir del 24:18 se acercan más a las tesis de sus amigos y chocan con los puntos de vista antes expresados en sus discursos violentos que hemos visto. Por eso, algunos creen que es el tercer discurso de Sofar, que se atribuye indebidamente a Job 1. La respuesta de Bildad del c.25 es una simple doxología extremadamente breve, en la que se dice que el ser humano no puede ser puro ante Dios 2. Como a continuación habla Job, cortando irónica y apasionadamente las palabras de Bildad, se supone que 26:5-14 corresponde también a Bildad, constituyendo con 25:1-6 su discurso completo. Todo esto sugiere que el texto actual ha sido trastrocado por los copistas.
22. Replica de Elifaz.
L a respuesta de Elifaz – incisiva y desafiadora – no responde a las argumentaciones de Job expuestas en el c.21. La idea central es que las desgracias proceden de transgresiones morales anteriores. En”realidad, el beneficiado con la virtud es el propio sujeto, ya que a Dios no le reporta utilidad alguna la buena conducta de los hombres. En el caso de Job, no cabe duda que éste ha pecado, y enumera acremente sus supuestos pecados: exacción sobre los pobres, negativa a dar de comer al hambriento, inconsideración a la viuda y al huérfano. Por todo ello debe reconocer sus faltas y buscar la reconciliación con Dios. Con ello obtendrá la paz y una prosperidad mayor que la anterior perdida. Por otra parte, la suerte de los impíos es trágica, ya que al fin reciben el merecido en esta vida.
Dios da a cada uno según sus méritos (1-5).
1 Repuso Elifaz de Teman, y dijo: 2 ¿Acaso puede ser útil a Dios el hombre? Más bien, a sí mismo aprovecha la sensatez. 3 ¿Tiene algún interés el Omnipotente en que tú seas justo? ¿Gana algo en que sean íntegros tus caminos? 4 ¿Será por tu piedad por lo que El te corrige y entra en juicio contigo? 5¿No es más bien por tu gran malicia y por tus faltas sin número?
Elifaz, representante de la sabiduría de Teman, destaca ahora una nueva idea: la virtud sólo es útil para quien la practica, según aquello de Pro 9:12 : “Si eres sabio, para ti lo serás; si eres petulante, tú lo pagarás.” En realidad, el Omnipotente está demasiado arriba para depender de las acciones buenas o malas de los hombres; no saca provecho alguno de ellas, y, por tanto, es una pretensión infantil pensar que tiene interés particular en la virtud del justo.
Por otra parte, cuando corrige a alguno y le lleva a juicio, es porque éste no ha sido fiel a los mandatos divinos, alejándose de la virtud de la piedad o temor que le debe (v.4). Si ahora Job sufre, es sin duda porque una gran malicia ha presidido todos sus actos y porque son muchas las faltas que contra Dios ha cometido (v.5). Dios es justo, y, por tanto, si castiga a uno, es porque lo merece. Esta es la tesis tradicional irrebatible, que debe Job ahora considerar para entrar en sí y reconocer su pasado pecaminoso.
Dios castiga a Job por sus graves faltas (6-11).
6 Pues exigías sin razón prenda a tus hermanos, despojabas de sus ropas a los harapientos 3, 7 no dabas de beber al sediento, y al hambriento le negabas el pan. 8 Y de quien tiene mano fuerte, suya es la tierra; y el favorito se instala en ella. 9 Despedías a las viudas con las manos vacías y quebrantabas los brazos de los huérfanos 4. 10 Por eso te rodean los lazos y te sorprende de improviso el terror; 11 y la luz se ha oscurecido y no ves 5, y te inundan aguas desbordadas.
Para facilitar el examen de conciencia de Job, Elifaz enumera las posibles faltas de Job según las exigencias de un código altamente social que forma la base de la predicación profética y deuteronomística, pero que ya se encuentran en la primitiva legislación mosaica 6. Según la Ley, debía devolverse por la tarde los vestidos tomados en prenda, para que el menesteroso tuviera con qué cubrirse por la noche 7. Aquí se echa en cara a Job el haberse aprovechado más de la cuenta de su situación de poder, atrepellando los derechos de los miserables: les quitaba los vestidos necesarios a los harapientos, se negaba a dar agua al sediento y el pan al hambriento, con lo que olvidaba las más elementales obras de misericordia (v.8).
El v.8 quizá esté mejor después del v.9: ha abusado de su poder, protegiendo indebidamente a los favoritos para que se instalaran en la tierra. Y al contrario, no se preocupaba de las necesidades de las viudas y huérfanos, que son los predilectos de Dios 8.
Todas estas transgresiones son la causa de que ahora se vea rodeado de lazos que le ahogan por doquier: todas las calamidades se han dado cita para caer cruelmente sobre Job (v.10). La luz de su vida se ha oscurecido, y ahora se halla a merced de calamidades y desgracias que le inundan como aguas desbordadas (v.11).
La triste suerte de los malvados (12-20).
12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? Mira la cúspide de las estrellas, ¡qué altas están! 13 Y tú dijiste: “¿Qué sabe Dios? ¿Puede juzgar a través de las nubes? 14 Las nubes le cubren como velo, y no ve; se pasea por la bóveda de los cielos.” 15 ¿Quieres guardar el antiguo sendero por donde caminaron los hombres inicuos, 16 que fueron arrebatados antes de tiempo, y un río inundó sus cimientos? 17Los que decían a Dios: “Apártate de nosotros. ¿Qué puede hacernos el Omnipotente?” 18 Y El llenaba su casa de riquezas, pero el consejo de los impíos estaba lejos de El. 19 Viéronlo los justos y se alegraron, y los inocentes se rieron de ellos. 20 “¿No ha sido aniquilada su fortuna, y sus residuos devorados por el fuego?”
Elifaz refleja la mentalidad y consideraciones de los impíos, entre los que coloca al propio desventurado Job. En el caso de éste, como en otros, se manifiesta triunfante la justicia punitiva de Dios. Los malvados no se acuerdan de Dios, al que suponen habitando en lo más alto de los cielos, sobre la cúspide de las mismas estrellas, que están altísimas; en consecuencia, creen que no se preocupa de lo que pasó en el mundo, y menos de la vida de los hombres. ¿Cómo podría contemplar las cosas de la tierra, si tiene interpuesto un velo de nubes, que le ocultan todo? La vida del Omnipotente está lejos de todo lo que pueda inquietarle, de lo que pasa aquí abajo, y tranquilamente se pasea como Rey del universo sobre la bóveda de los cielos (v.14). Con estas consideraciones, los impíos creen ponerse a salvo de la justicia divina, y así viven fuera de la ley de Dios, aprovechándose indebidamente para prosperar en sus negocios.
Irónicamente interroga Elifaz a Job sobre su conducta, suponiendo que éste no quiere correr la suerte de los hombres inicuos o gigantes, que, olvidando a Dios, siguieron su sendero antiguo, o conducta depravada atávica – la de la descendencia de Caín -, pero fueron arrebatados súbitamente por un diluvio que les inundó hasta los cimientos (v.16) 9. En su insolencia, creían que no podía castigarlos el Omnipotente. No sabían que Dios les estaba colmando de bienes, llenando su casa de riquezas, y así en sus consejos procuraban a apartar se de los caminos del Señor. Pero, a la hora del castigo, los justos se alegran de la manifestación de la justicia divina, que termina por aniquilarles la fortuna, devorando sus residuos por el fuego. El pensamiento de Elifaz se refiere a todas las manifestaciones punitivas de Dios en la historia contra los malvados, desde la exterminación de los gigantes prediluvianos hasta la tragedia de la casa de Job, que desapareció bajo el efecto de un rayo 10.
Invitación a Job para que se reconcilie con Dios (21-30).
21 Reconcilíate, pues, con El y haz la paz, y de ello te vendrá bien. 22Recibe la ley de su boca, pon sus preceptos en tu corazón. 23Si, humillándote, te vuelves al Omnipotente n y alejas de tu tienda la iniquidad, 24tendrás el oro como polvo, y como chinarros del torrente el Ofir12; 25será el Omnipotente tu tesoro, y plata a montones para ti. 26Pues hallarás en el Omnipotente tus delicias, alzarás tu rostro hacia Dios. 27Le invocarás y te escuchará, y tú cumplirás tus votos. 28 Decidirás una cosa y te saldrá bien, y sobre tus caminos brillará la luz. 29Pues El humilla la altivez (de los soberbios) 13, pero salva al que baja los ojos. 30Será libertado el inocente, y tú serás libertado por la pureza, de tus manos 14.
Supuesta la culpabilidad de Job, no le queda más que reconocer sus pecados, buscando así la reconciliación con Dios. La paz será la obra de esta reconciliación; el fruto de esto será su bienestar inmediato. Es la tesis tradicional de la virtud utilitaria. Las condiciones para la reconciliación son cuatro: recibir con docilidad los preceptos de la ley divina, guardarla puntualmente con la entrega interna del corazón, humillarse y no volver a cometer iniquidad (v.23). Esta amistad con Dios será de más valor que todas las riquezas terrenas: el oro purísimo de Ofir será de tan poco valor como el despreciable polvo 15. Reconciliado con Dios, podrá suplicarle confiado, pues de seguro que recibirá respuesta; podrá así alzar su rostro a Dios 16. Todas las cosas que proyecte le saldrán bien, y toda su vida será iluminada por una luz radiante, que le dará seguridad y aplomo (v.28).
Pero Dios exige antes compunción y espíritu de humildad, pues detesta el orgullo y la altivez (v.29). Supuesto esto, a Job le queda abierto el camino de la rehabilitación, pero antes debe reconocer sus faltas y mantener la pureza de sus manos (v.29). El discurso de Elifaz ha sido duro, pues supone la culpabilidad de Job, pero dentro de la tesis tradicional es perfectamente lógico.
1 En este supuesto, el discurso de Sofar comprendería 24:18-24; 27:13-23. – 2 Cf. discurso de Bildad en 15:14-16. – 3 Lit. el TM “desnudos.” – 4 Traducción según LXX, sir., Targ. – 5 Versión calcada en los LXX. – 6 Cf. Exo 22:25-26; Isa 58:7; Eze 18:8. – 7 Cf. Exo 22:25-26. – 8 Cf. Exo 22:22. – 9 Cf. Gen 6:1-4. – 10 Cf. Job i.iós. – 11 Así siguiendo a los LXX. – 12 Corrección plausible teniendo en cuenta las vers. de Teod., sir., Vg y Targum, y aceptada por Dhorme y la Bib. de Jér. – 13 Texto corregido. El TM: “Pues humillan, dices: altanería.” – 14 Bib. de Jér.: “Que tus manos sean puras, y tú serás salvado.” – 15 Ofir es localizado en la India y se le consideraba como el lugar donde estaba el mejor oro (cf. Isa 13:12; Sal 45:10; Gen 10:29). Las flotas de Salomón y de Hiram de Tiro salían del golfo de Elat hacia Ofir (cf. Rev 9:26; Rev 10:1ss). – 16 Cf. Isa 58:13-14.
Fuente: Biblia Comentada
Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
En el tercer ciclo de discursos participan Job y sus amigos, con la abstención de Zofar.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
En su último discurso, Elifaz fue agrio con Job, al acentuarse su frustración.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
22.1ss Este es el tercero y último discurso de Elifaz a Job. Cuando habló a Job por primera vez (capítulos 4, 5), aplaudió las buenas obras de Job y sugirió gentilmente que quizás Job necesitaba arrepentirse de algún pecado. Si bien en esta ocasión no dijo nada nuevo, fue más específico. No pudo librarse de la idea de que el sufrimiento era un castigo de Dios por malas acciones, por lo tanto sugirió algunos posibles pecados que Job pudo haber cometido. Elifaz no trataba de destruir a Job; al final de su discurso prometió que Job recibiría paz y restauración si admitía su pecado y se arrepentía.22.12-14 Elifaz declaró que el punto de vista de Job acerca de Dios era demasiado pequeño, y lo criticó por pensar que Dios estaba demasiado lejos de la tierra para interesarse en él. Y dijo que si Job sabía del interés intenso y personal de Dios en él, no se atrevería a tomar sus pecados tan a la ligera. Elifaz tenía razón en esto: algunas personas toman el pecado a la ligera porque piensan que Dios está demasiado lejos como para no darse cuenta de lo que hacemos. No obstante, su observación no se aplicaba a Job.22.21-30 En varias oportunidades, los amigos de Job mostraron un conocimiento parcial de la verdad y del carácter de Dios, pero tuvieron problemas en aplicar con precisión esta verdad a la vida. Tal fue el caso de Elifaz, quien dio un hermoso resumen del arrepentimiento. Tenía razón al decir que debemos pedir a Dios perdón cuando pecamos, pero sus palabras no se aplicaban a Job que ya había buscado el perdón de Dios (7.20, 21; 9.20; 13.23) y había vivido en un contacto íntimo con El a lo largo de su vida.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
En el tercer ciclo de debates (hasta el Job 26:14 inclusive) Elifaz y Bildad procuran con mayor ahínco demostrar que Job es un gran pecador (Job 22:5).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[17] Job 21, 14.