Comentario de Job 30:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Pero ahora se ríen de mí los que son en edad más jóvenes que yo, aquellos a cuyos padres yo habría desdeñado poner junto con los perros de mi rebaño.
Pero ahora se ríen de mí los más jóvenes. Job 19:13-19; Job 29:8-10; 2Re 2:23; Isa 3:5.
a cuyos padres yo desdeñara. Sal 35:15, Sal 35:16; Sal 69:12; Mar 14:65; Mar 15:17-20; Luc 23:14, Luc 23:18, Luc 23:35, Luc 23:39; Hch 17:5; Tit 1:12.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
la honra de Job se vuelve en gran desprecio, Job 30:1-14.
su prosperidad se torna en desgracia, Job 30:15-31.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La frase pero ahora introduce el lamento de Job (cap. Job 30:1-31) sobre el completo revés de su antigua prosperidad (cap. Job 29:1-25). En lugar de respetarlo (Job 29:8-11; Job 29:21-25), hasta los jóvenes rufianes se reían de él (Job 29:24). Estos jóvenes eran tan ruines que Job desdeñó poner a sus padres, quienes eran presumiblemente mejores que ellos, con sus perros. Sus palabras no sólo destacan lo bajo que eran estos jóvenes, sino también lo humillado que se siente como un desterrado entre desterrados (vv. Job 30:9-11)
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
30. Triste Situación Actual.
L os jóvenes que antes le honraban, ahora se burlan de él. Es objeto de befa de parte de lo más despreciable de la sociedad. Y lo peor es que Dios no se acuerda de él a pesar de que reiteradamente le invoca y le suplica le salve de la trágica situación de su vida. Sabe que va hacia la muerte, a pesar de que tiene conciencia de ser inocente. Se siente solo en un ambiente hostil: sus hermanos son “chacales,” y el vigor físico de su cuerpo se diluye sin esperanza de recuperación.
Los insultos de los indignos (1-10).
1 Y ahora ríense de mí los más mozos que yo, a cuyos padres hubiera desdeñado yo de contar i entre los perros de mi ganado. 2 Aun la fuerza de sus manos, ¿de qué podía “servirme? Su vigor había perecido enteramente. 3 Extenuados por la miseria y por el hambre, roían las raíces de la estepa; el desierto y el yermo eran su nodriza. 4 Recogían bledo entre la maleza, alimentándose de raíces de retama. 5 Expulsados de la sociedad, perseguidos a gritos como a ladrones, 6 habitaban en lo escarpado de los torrentes, en cuevas y entre rocas, 7 rugiendo entre la maleza y reuniéndose entre la enramada. 8 Gente innoble, pueblo sin nombre, arrojados del país. 9 Y ahora a éstos les sirvo de canción y soy objeto de burla! 10 Abominan de mí, me esquivan y no se retraen de escupirme a la cara.
En contraste con su honorable situación anterior, reconocida por todos los estratos sociales, ahora los de más baja estofa, la chusma innominada, los jovenzuelos desvergonzados, se ríen de él, haciendo burla de su triste situación. En todos los lugares, los mendigos y necesitados son objeto de befa de los jovenzuelos desalmados y sin educación. En el caso de Job, la situación se agrava, ya que antes había ocupado un lugar de preeminencia en la vida social. Con frase enérgica, Job declara despectivamente quiénes son los que ahora satirizan su situación: gentes de la última laya, que antes apenas habría considerado dignos de alternar con los perros de sus rebaños (v.1). Por otra parte, dada su baja procedencia social, nunca podían ser útiles a nadie, pues vegetan en la miseria y la impotencia total. Son gentes vagabundas, extenuadas por el hambre, que merodean por las zonas esteparias en busca de algo para alimentarse, pero que, obligados por la necesidad, se dedican al robo, y por ello son perseguidos como ladrones por las gentes que tienen algo. Habitan en cavernas, como expulsados de su país, sin tener patria ni familia determinada. Todo esto hace más dolorosa la situación de Job, ya que es objeto de burla de estas gentes que constituyen la chusma de la sociedad (v.9). Con toda impudencia le escupen a la cara y abominan de él.
Job, perseguido (11-19).
11 El que ha soltado su cuerda me maltrata, y el que de su rostro ha rechazado el freno 2. 12 A mi derecha se alza el populacho, me lanza piedras como proyectiles 3, y preparan contra mí sus caminos perniciosos, 13 Destruyen mis sendas para mi desgracia, cooperan a mi infortunio, sin que nadie me ayude contra ellos. 14 Irrumpen como por ancha brecha, se revuelven debajo de las ruinas. 15 Se han vuelto contra mí terrores; persiguen, como viento, mi dignidad, y como nube pasó mi ventura. 16 Y ahora se derrama sobre mí mi alma y me agarran días de aflicción; 17 de noche mis huesos son taladrados y no descansan mis venas. 18 Con gran fuerza agarra mi vestido, me ciñe como la orla de mi túnica. 19 Me ha arrojado al fango, y he venido a ser como el polvo y la ceniza,
No sólo las burlas, sino que también los ataques directos se suceden por parte de estas gentes, que son como bestias que han logrado soltar la cuerda y rechazar el freno que las sujetaba. Antes se sentían sobrecogidos ante la majestad y poder de Job, pero ahora se ven libres de este sentimiento, que los tenía atados, y desaforadamente se alzan contra el que creían su opresor. Se trazan designios perniciosos y destruyen las sendas de la vida del infortunado. Avanzan como un ejército de forajidos, que irrumpen haciendo ancha brecha en las murallas que rodean la vida de Job, y por medio de las ruinas se revuelven hasta llegar a su objetivo (v.14). El alma del infortunado Job se halla como envuelta en sobresaltos y terrores que por doquier le asaltan. Ni de día ni de noche puede dar quietud a su espíritu angustiado.
En el fondo, el causante de su tragedia es ei propio Dios, que le ha sometido a una prueba intolerable: le ha cercado y le sujeta como el adversario que le agarra su vestido y le aprieta ciñéndose a él como la orla de su túnica (v.18), arrojándole, finalmente, al fango, donde se ha convertido en algo tan despreciable como el polvo y la ceniza (v. 19).
Abandonado de Dios (20-23).
20 ¡Clamo a ti, y tú no me respondes;permanezco en pie, y no me haces caso!4 2* Te has vuelto cruel para mi y con todo el vigor de tu mano me persigues; 22 me alzas en alto y me haces cabalgar sobre el viento, y una tormenta me deshace en agua. 23 Bien sé que me llevas a la muerte, a la casa de reunión de todos los vivientes.
En la angustia, Job se siente solo, ya que Dios – el único que podía prestarle auxilio – no responde a sus súplicas; con ello se muestra cruel, pues desahoga su fuerza desproporcionada contra el que no puede defenderse 5. Y parece que se complace en jugar con su víctima, ya que la zarandea y la lleva como nube empujada por el viento, que, al fin, bajo la tormenta, se convierte en agua (v.22). Job no se forja ilusiones y sabe que el final de tanto sufrimiento será la muerte y el Seol, lugar de cita de todos los vivientes (v.23).
La rectitud de Job no merecía estos sufrimientos (24-31).
24 Sin embargo, yo no alcé la mano contra el pobre cuando en su infortunio gritaba hacia mí 6. 25 ¿No lloraba yo con el afligido? 7 ¿No se llenaba mi alma de tristeza por el pobre? 26 Y cuando esperaba el bien, sobrevino el mal; cuando esperaba la luz, vino la oscuridad. 27 Mis entrañas se agitan * sin descanso, han venido sobre mí días de aflicción. 28 Ando en torrno enlutado, sin consuelo8, y me levanto en la asamblea para gritar. 29 ¡He venido a ser hermano de los chacales y compañero de los avestruces! 30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, y mis huesos queman por la fiebre. 31 Has e trocado en duelo mi cítara, y mi flauta en voz de plañideras.
El desventurado Job no encuentra explicación a sus sufrimientos, ya que ha procurado hacer bien a todos cuando se hallaba en situación próspera: siempre compasivo, estaba al lado de los desventurados (v.25); sin embargo, cuando esperaba el premio a sus actos virtuosos, le sobrevino la desgracia del modo más cruel e intolerable: en vez de la luz – símbolo de los beneficios otorgados por Dios – ha recibido oscuridad, alejamiento de la faz radiante y protectora de su Dios (v.26). Su vida, por tanto, es una continua agitación íntima, Se siente solo como en duelo y no encuentra consuelo ni en la asamblea de sus conciudadanos, que no quieren oír ni interesarse por su problema, suponiendo de antemano que es culpable ante Dios. Se siente aislado como en el desierto, viviendo en medio de los chacales y avestruces, a los que puede saludar como hermanos y compañeros. Sus mismos gemidos desconsolados tienen algo de parecido con los aullidos de las fieras y animales de la estepa (v.2Q).
Consumido por la fiebre, tiene la piel ennegrecida y se siente como un esqueleto viviente. Se considera ya moribundo, y sus gemidos son como un canto fúnebre anticipado: su alegría – cítara – se ha convertido en duelo, y le parece oír ya el cortejo elegiaco de las plañideras que le llevan a la mansión de la muerte (v.5i).
1 Así según una corrección comúnmente admitida. – 2 Así según Dhorme. La Bib. de Jér., siguiendo a la v. siríaca y Targ., traduce: “El ha extendido mi arco y me ha echado a tierra.” – 3 Así la Bi’b. de Jér., supuesta una problemática corrección. Dhorme: “en el lazo han sido arrojados mis pies.” – 4 Así según los LXX. – 5 Cf. Lam 4:3. – 6 Así según Dhorme, corrigiendo ligeramente el TM. – 7 Lit. en heb. “con el de día duro.” Nuestra versión se basa en los LXX y Vg. – 8 Lit. el TM: “ando bruñido sin que tenga sol.” Nuestra versión tiene en cuenta la traducción de los LXX y Vg. En el supuesto de que se mantenga la lección del TM, el sentido parece ser que Job se siente ennegrecido por la ñebre, sin haber sentido los rayos solares.
Fuente: Biblia Comentada
Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
En el tercer ciclo de discursos participan Job y sus amigos, con la abstención de Zofar.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Job hizo su último discurso refutando a Elifaz, Bildad y Zofar.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Job pasa del recuerdo de los días felices del pasado (cap. Job 29:1-25) a lamentarse por sus pérdidas actuales.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
“Pero ahora se burlan de mí.” Cuando Job compara su presente con su vida pasada, el contraste no podría ser más extremo. Su vida pasada consistía en una red de relaciones armoniosas (con Dios, sus semejantes y los necesitados), pero ahora todas esas relaciones han sido destruidas. La gente lo trata con desprecio (1-15, 24-31) y Dios lo ha rechazado (16-23). Pero en cierto modo éstas son una y la misma experiencia; porque es obra de Dios el hecho de que él sufra el desprecio de los humanos.
1-8 Tres veces leemos Pero ahora, o ahora (1, 9, 16); porque el contraste en la vida de Job es extremo. La actitud de Job hacia quienes lo desprecian pa rece ser condescendiente: Son insensatos, gente sin nombre (8), los pobres de la tierra que se alimentan de hojas y raíces. ¿No son éstas las personas que en el pasado Job hubiera cuidado? Sí, y es precisamente por esa razón que él se burla de su desprecio ahora. Aun aquellos a quienes anteriormente trató con generosidad se han vuelto en contra de él y lo consideran inferior a ellos. Es la ingratitud de ellos lo que le hace enojar.
9-15 Job es ahora objeto de burla por parte de los mismos a quienes había ayudado, y lo atacan (12, 14). No es un asalto físico, pero el trato que recibe de ellos lo hace sentir como una ciudad sitiada (14).
16-23 Sumado a la vergüenza que ahora soporta está el propio sufrimiento físico que lo ha atormentado desde el principio. Lo ataca de día y de noche como si fuera un animal salvaje (16, 17). To do esto es obra de Dios (19), sin embargo, todos sus reclamos a él caen en oídos sordos (20); porque Dios también, como los hombres, se ha vuelto cruel contra él (21) y sin duda lo llevará a la muerte (23).
24-31 Aunque está convencido de que nada bueno resultará, Job tiene que clamar pidiendo ayuda (24). Merece esa ayuda, ya que él mismo la ha dado tan generosamente (25), pero cuando esperaba el bien le vino el mal (26). Esta parte de su discurso termina con una repetición de su vergüenza ante los ojos humanos, tema con el cual comenzó. Es rechazado por la asamblea de su pueblo (28) y dejado a merced de animales salvajes (29). Su piel se pone negra por su enfermedad (28, 30) y la música de su vida pasada se ha convertido en llanto (31).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
30.1ss Era humillante sufrir una pérdida de la magnitud que sufrió Job. Pero enfrentarse al abuso por parte de hombres jóvenes añadía insultos a la humillación. Job había perdido familia, posesiones, salud, posición y buen nombre. Ya ni siquiera era respetado por sufrir con valentía. Desafortunadamente, a veces la gente joven se ríe y se aprovecha de los ancianos y de aquellos que están limitados de alguna manera. En vez de eso, deberían darse cuenta que todas nuestras habilidades y atributos físicos duran poco y que a todos Dios los ama por igual.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 767 Job 12:4
b 768 1Pe 5:5
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Pero ahora. En contraste con los días felices (cap. 29), ahora el cambio de suerte de Job le ha traído mucho sufrimiento.
se burlan de mí los que son más jóvenes que yo. En contraste con el gran honor que los ricos y poderosos otorgaban antes a Job (29:8– 10), ahora los jóvenes no le daban el respeto que normalmente se daba a los mayores.
perros. En Israel los perros eran considerados voraces y despreciables (cp. 1 S 17:43; 2 S 3:8 y 16:9). El propósito de Job es que aún los que normalmente no podían participar en los asuntos de la comunidad le trataban con desprecio y desdén.
Fuente: La Biblia de las Américas
[24] Pasaje de intensa conmoción.