Comentario de Job 30:20 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Clamo a ti, y tú no me respondes; me presento, y tú no me atiendes.
clamo a ti, y no me oyes. Job 19:7; Job 27:9; Sal 22:2; Sal 80:4, Sal 80:5; Lam 3:8, Lam 3:44; Mat 15:23.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Irónicamente, Job culpa a la fuerte mano de Dios, la que Satanás no pudo mover, por las calamidades que en realidad ha ocasionado Satanás (Job 1:11, Job 1:12, Job 1:18, Job 1:19).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
CLAMO A TI, Y NO ME OYES. Todos los hijos de Dios tienen esa experiencia en algún momento de su andar con Dios, ocasión en que ellos claman a Dios para que los ayude y Él no parece responderles. Incluso el Señor Jesús experimentó eso (Mat 27:46).
(1) Mediante esa experiencia se prueba la fe. En tales circunstancias los creyentes deben no obstante perseverar en la fe (véanse Mat 15:21-28; Luc 18:1-7; 1Pe 1:7).
(2) Ellos saben por las relaciones de Dios con Job y con los fieles creyentes a lo largo de la
historia que en realidad ningún fiel seguidor del Señor está jamás abandonado por Él (Heb 13:5), y que ninguna oración sincera quedará sin ser oída (cf. Heb 10:32-39).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Esto le hacía sufrir más que todo, lo que parecía ser un cruel silencio de parte de Dios (v. Job 30:21).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— Te pido auxilio…: En este imaginario juicio, Job acusa al Señor de desoír sus quejas (v. 20), de abuso de poder (v. Job 30:21) y de urdir excusas para darle muerte (vv. Job 30:22-23), a pesar de su rectitud (vv. Job 30:24-25).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
REFERENCIAS CRUZADAS
p 783 Job 19:7; Sal 22:2; Lam 3:8