Biblia

Comentario de Job 33:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Job 33:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

No obstante, oh Job, escucha, por favor, mis razones; atiende a todas mis palabras.

oye ahora mis razones. Job 13:6; Job 34:2; Sal 49:1-3; Mar 4:9.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Eliú se ofrece en lugar de Dios para hacer razonar con Job, Job 33:1-7.

Justifica que Dios, por su grandeza, no le rinda cuentas al hombre de sus acciones, Job 33:8-13.

Dios llama al hombre al arrepentimiento a través de visiones, aflicciones, y por medio de su ministerio, Job 33:14-30.

Incita a Job a prestarle atención, Job 33:31-33.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

La traducción abriré mi boca (literalmente «como o según tu boca») se apoya en una palabra hebrea similar que se encuentra en Éxo 4:16. Sin embargo, el hebreo podría sugerir que Eliú era igual que Job porque le hablaba a Dios del mismo modo en que lo hizo Job. Un punto de vista posterior apoya que él también fue formado (Heb. qaras, literalmente «pellizcado [de]») del barro. Se da un paralelo interesante en el canto babilonio «Épicos de Gilgamés» en el cual la diosa Aruru saca un puñado de barro para formar al hombre Enkidú.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

33. Reproches a Job.
E n estilo directo, Elihú invita a Job – nombrándole expresamente, cosa que no había hecho ninguno de los tres interlocutores – a reconsiderar su situación y a no jactarse de su supuesta inocencia. En realidad, como hombre no puede entender los caminos de Dios. Conseguida la benevolencia divina, podrá de nuevo rejuvenecer y prosperar en la vida. El hablar de Elihú se caracteriza por su franqueza, no exenta de rudeza expresiva.

Exordio insinuante (1-7).
1 Oye, pues, ¡oh Job! mis palabras y apresta el oído a todos mis discursos: 2 He aquí que yo abro la boca, mi lengua articula palabras en mi paladar. 3 Mi recto corazón dicta palabras sabias, y mis labios hablarán claramente. 4 El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Todopoderoso me da vida. 5 Respóndeme, si puedes. ¡Disponte ante mí y mantente firme! 6También yo soy lo que tú ante Dios; también yo fui formado del barro. 7Mira, nada tienes que temer de mí! ni mi mano pesará sobre ti 2.

De nuevo reitera su sinceridad y buena voluntad en las afirmaciones que va a asentar para convencer al desventurado Job. El estilo es redundante y recargado, desproporcionado con las revelaciones que va a hacer. Pero parece que el hagiógrafo quiere así destacar la petulancia de las nuevas generaciones, que pretenden enmendar las convicciones de la tradición. Con todo, Elihú quiere destacar su rectitud de intención al hablar y la franqueza con que va a abordar el problema (v.3).
El v.4 parece que está desplazado, y encaja mejor después del v.6, donde se habla de la formación del cuerpo, que es completada por la infusión del soplo de Dios, conforme a la descripción de Gen 2:7.
Job había pedido la intervención definitiva de Dios como juez para resolver su querella; ahora, en cambio, Elihú le invita a hablar con él de igual a igual (v.5), ya que ambos son mortales, pues están hechos del barro, y, en consecuencia, nada debe temer de él (v.9): ambos proceden de Dios y son mantenidos por su espíritu en la vida. Job había mostrado su terror al verse ante la majestad del Omnipotente 3; pero ahora debe hablar y exponer sus puntos de vista con toda naturalidad ante el que no es más que él.

Los designios secretos de Dios (8-18).
8 Ciertamente has dicho a mis oídos, y escuché el sonido de las palabras: 9 “Puro soy, sin pecado; limpio estoy; no hay culpa en mí. 10 Mas El inventa pretextos contra mí y me toma por enemigo suyo. 11 Pone mis pies en el cepo y espía todas mis sendas.” 12 Mira, en esto no tienes razón. Yo te respondo que Dios es más grande que el hombre. 13 ¿A qué querellarte con El porque no responde a todas tus palabras? 14 Pues habla una vez, y dos no lo repite. 15 En sueños, en visión nocturna, cuando desciende sobre los hombres el sopor, mientras duermen en el lecho, 16 entonces abre el oído de los hombres y les aterra con apariciones 4 17 para retraerles del mal y apartar al hombre del orgullo; 18 para librar su alma del sepulcro, y su vida de atravesar el canal.

Job se había quejado de que Dios le afligía contra toda justicia. Elihú recoge sus protestas de inocencia expresadas en 13:24 y 27, y abiertamente le dice que en ello no tiene razón, pues Dios, que es mucho mas grande que el ser humano no tiene obligación de responder a las querellas que éste le plantea (v.12). El mismo Job había declarado que Dios responde una vez por cada mil que se le interrogue 5.
Es inútil querer entablar una disputa con El, ya que no tiene obligación de responder, pues por su trascendencia se halla en una zona superior al hombre. Por otra parte, Dios habla sin apelación posible y no repite una cosa dos veces (v.14).
Uno de los modos de comunicarse Dios con los hombres es en sueños, como lo había declarado ya Elifaz 6. Por ellos los instruye y aterra para que se aparten del mal, que los llevaría al sepulcro y al canal que de aquél conduce a la región de los muertos (v.18). “Vemos aquí una alusión al canal vertical, análogo a los pozos de las almas, que permite al espíritu del difunto llegar hasta el seol bajo nuestra tierra. Pasar por el canal equivaldría a descender a los infiernos después de haber pasado por la fosa, es decir, por la tumba. La imagen sería tomada del aspecto de las tumbas fenicias, a las que se desciende por pozos verticales.”7

La enfermedad es un medio de volver a Dios (19-26).
19 Le corrige con dolores en su lecho y con el continuo temblor de sus huesos; 20su vida tiene asco del pan, y su alma del manjar más exquisito, 21 y se consume su carne hasta desaparecer, y se trasparentan los huesos, que no se veían. 22Está su alma próxima al sepulcro, su vida junto a los muertos. 23Pero si para él hay un ángel, un intérprete de entre mil, que haga ver al hombre su deber, 24tenga piedad de él y le diga: “Líbralo de descender a la fosa; yo hallé el rescate (de su vida).” 25 Reverdecerá su carne más que en su juventud8, volverá a los días de su adolescencia. 26 Suplicará a Dios, y éste se complacerá en él, y verá su rostro con júbilo, y volverá al hombre su justicia.

Una nueva idea teológica se introduce en el diálogo: la enfermedad es un correctivo enviado por Dios para detenerle en la pendiente del mal y hacerle reflexionar para volver al buen camino. Consumido en el lecho, sintiendo disgusto hasta del alimento, el enfermo, ante la perspectiva de la próxima muerte, tiene ocasión de reflexionar sobre su vida pasada, sus transgresiones, y volverse a Dios, proponiendo ser más fiel a sus preceptos. Como antes Satán había intervenido para enviar los infortunios sobre Job, así también ahora aparece un ángel bienhechor que intercede ante Dios por el enfermo. Es un intérprete entre mil como los profetas 9, relacionando a los hombres con Dios, quien revelará al hombre su deber – reconocimiento de su culpabilidad pasada y propósito de enmienda, juntamente con la súplica al Dios que puede sanarlo – e intercediendo expresamente ante Dios por él: Líbralo de descender a la fosa… Su enfermedad fue como un rescate o compensación por sus culpas que merece la salvación del peligro mortal (v.24).
Como consecuencia de su intervención intercesora, el enfermo recuperará la salud, rejuveneciendo su carne como en los mejores días de la adolescencia (v.25). De nuevo recuperará la benevolencia divina y, en consecuencia, sentirá los efectos de la protección del Omnipotente – vera su rostro con júbilo -, y el ser humano recuperará su justicia, al ser rehabilitado en la sociedad con el reconocimiento de su inocencia (v.26).

El perdón de Dios (27-33).
27 El entonces repetirá y dirá a los hombres: “Había pecado y torcido el derecho, pero El no me ha tratado conforme a mi falta10. 28Ha liberado mi alma de pasar por el canal, y mi vida ve la luz.” 29Mira, todo esto lo hace Dios dos y tres veces con el hombre 30para retraer su alma de la tumba, para alumbrarle con la luz de los vivientes. 31 Atiende, Job; escúchame; calla mientras hablo yo. 32O, si tienes que replicar, respóndeme; habla, que yo deseo que te justifiques. 33Si no, haz por escucharme; calla, y te enseñaré sabiduría.

El enfermo entonces será el primero en reconocer su pasado pecaminoso y en dar gracias al Todopoderoso por no haberle dado la muerte, que merecía por sus transgresiones: le ha liberado de pasar por el canal que lleva del sepulcro a la región de los muertos (v.27c). Como consecuencia ha recuperado la salud, viendo de nuevo la luz. La enfermedad, pues, puede ser el camino de volver a la amistad divina y, en consecuencia, para recuperar su protección, disfrutando de la luz de los vivientes (v.30).
Elihú pide encarecidamente a Job que le preste atención, pues sus palabras le inducirán a reflexionar y emprender el camino del retorno a Dios, que supone reconocimiento del pasado pecaminoso y esperanza de rehabilitación total (v.32). En realidad está deseando que Job se justifique plenamente ante Dios y ante la sociedad.

1 Lít. el TM: “mi terror no te espantará.” – 2 Así siguiendo a los LXX. Corrección seguida por Dhorme y Bib. de Jér. – 3 Cf. Job 9:34; Job 13:21. – 4 Así según una corrección basada en los LXX, Aquila y Símaco. – 5 Job 9:2-3. – 6 Job 4:12s; Joe 3:1. – 7 P. Dhorme, p.c., p-453. – 8 Dhorme: “su carne volverá fresca por la juventud.” Así también Driver-Gray. Bib. de Jér.: “su carne recobra un frescor juvenil.” – 9 A los profetas se les llama intérpretes de Dios en Isa 43:27. – 10 Así siguiendo a los LXX.

Fuente: Biblia Comentada

Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Un nuevo participante que había estado allí con los otros tres (vv. Job 32:3-5) entró en el debate sobre la condición de Job, el joven Eliú, que adoptó un nuevo enfoque en la cuestión del sufrimiento de Job. Encolerizado con los otros tres, tenía algunos nuevos pensamientos, aunque estuvo muy duro con Job. Eliú estaba airado, lleno de su propia importancia y expresivo, pero su enfoque era un alivio después de oír las repeticiones de los otros, aunque no verdaderamente útil para Job. ¿Por qué fue necesario registrar y leer estos cuatro enérgicos discursos de este hombre? Porque tuvieron lugar como parte de la historia, mientras Job seguía esperando que Dios se le revelara (caps. Job 38:1-41; Job 39:1-30; Job 40:1-24; Job 41:1-34).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

El primero de los retos de Eliú a Job comenzó con afirmaciones llenas de suficiencia (vv. Job 33:1-7), seguidas de referencias a las preguntas y quejas de Job (vv. Job 33:8-11). Luego vinieron las respuestas de Eliú (vv. Job 33:12-33).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

“Por qué Dios da sufrimiento.”1-7 La pesada introducción que hace Elihú de sí mismo continúa. No pretende tener ninguna sabiduría especial aparte de la que puede ser adquirida por cual quiera persona viviente, aquellos que cuentan con el aliento del Todopoderoso (4; cf. 32:8). Invita a Job a contestarle (5). No será difícil, ya que él, Elihú, no usará ninguna de las tácticas autoritarias de Dios; también él es un mero ser humano, formado de un trozo de barro (6). No es que sea condescendiente con Job cuando dice mi terror no te ha de espantar (7) pero está ofreciendo un contraste en tre su propia debilidad con el poder de Dios por el cual Job está sufriendo.

8-13 Job ha estado diciendo que Dios le ha negado justicia; se ha negado a aceptar su inocencia y se ha comportado como un enemigo (10, 11) y no como un juez imparcial. Elihú tiene la intención de mostrar que Job no tiene razón (12), no por argumentar -como lo hicieron los amigos- que Job sea pecador, sino mostrando que Dios envía sufrimiento con otros propósitos, principalmente para prevenir que los seres humanos cometan pecados en el futuro. De esta manera, Elihú cree que puede mantener tanto la justicia de Dios como la inocencia de Job (cf. 12, 32).

14-18 Elihú ilustra su interpretación del sufrimiento usando el ejemplo de las pesadillas. Son una manera como Dios habla a la gente, aunque no siempre lo reconozcan (14). Dios utiliza sueños pa ra aterrorizar a la gente con advertencias sobre futuros errores y arrogancia (17); son una forma de sufrimiento usada por Dios para prevenir un sufrimiento mayor y la muerte (18).

19-28 El sufrimiento físico (21, 22) también es usado por Dios con el mismo propósito: De “reprender” o prevenir a la persona contra el pecado (19). Se necesita sólo una palabra a favor del que sufre por parte de los muchos ángeles intercesores (23, 24) y la persona será sana y dará las gracias públicamente por la restauración de su salud (cf. Sal. 22:22-25). Esa persona hace entonces una confesión de pecado (27), aunque sea sólo un pecado que planeaba, no un pecado que realmente había cometido.

29-33 Elihú invita a Job a responder (32), en caso contrario tendrá que seguir escuchando (31, 33). Su propósito, vuelve a repetir, no es acusar a Job de ser un pecador sino de justificarlo (32b) por medio de explicar su sufrimiento como una disciplina de Dios.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

33.13 Estar informado trae un sentido de seguridad. Es natural querer saber lo que está sucediendo en nuestra vida. Job quería saberlo, quería saber por qué estaba sufriendo. En capítulos anteriores, sentimos su frustración. Eliú declaró que tenía la respuesta para la gran pregunta de Job, «¿por qué Dios no me dice qué es lo que pasa?» Eliú dijo a Job que Dios estaba tratando de responderle, pero que él no estaba escuchando. Eliú juzgó mal a Dios en este punto. Si Dios fuera a responder a todas nuestras preguntas, no seríamos probados adecuadamente. ¿Qué hubiera sucedido si Dios hubiera dicho: «Job, Satanás te va a probar y te va a afligir, pero al final serás sanado y se te regresará todo»? La prueba más grande de Job no era el dolor, sino el no saber por qué sufría. Nuestras pruebas más grandes pueden ser que debamos confiar en la bondad de Dios aun cuando no comprendamos por qué nuestra vida va en cierta dirección. Debemos aprender a confiar en Dios y su bondad, y no en la bondad de la vida.33.14-24 El punto de Eliú era que Dios había hablado una y otra vez. Habló en sueños y visiones (33.15-18), por medio del sufrimiento (33.19-22), y por ángeles mediadores (33.23, 24). Job ya sabía eso. Eliú acusó a Job de no escuchar a Dios, lo que no era cierto.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) “Mis palabras.” Heb.: mil·lái.

(2) Lit.: “mis palabras”. Heb.: deva·rái.

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo