Comentario de Jueces 11:12 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jefté envió mensajeros al rey de los hijos de Amón, diciendo: “¿Qué hay entre tú y yo, para que vengas a hacerme la guerra en mi tierra?”
envió Jefté mensajeros. Núm 20:14; Núm 21:21; Deu 2:26; Deu 20:10, Deu 20:11; Pro 25:8, Pro 25:9; Mat 18:15, Mat 18:16.
Qué tienes entre tú y yo. 2Re 14:8-12.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Un prolongado relato cubre ahora las negociaciones diplomáticas entre Jefté y los amonitas, que consisten en su mayor parte en un impresionante discurso de Jefté por medio de mensajeros al rey de Amón, para responder a los cargos del rey contra Israel. En este discurso, los dones verbales de Jefté se hacen rápidamente evidentes. Es muy interesante observar que el nombre de Jefté significa «él abre».
Israel tomó mi tierra: Los amonitas clamaban que Israel les quitó la tierra. Jefté respondió con una cuidadosa refutación. Declaró que Jehová el Dios de Israel desposeyó a estos pueblos (v. Jue 11:21, Jue 11:23, Jue 11:24) y que Israel no era un agresor sino un simple receptor de la generosidad del Señor. Los amonitas acarrearon el infortunio sobre ellos mismos al impedir el avance de Israel a la Tierra Prometida. Israel no tomaría la tierra amonita, puesto que Dios les ordenó expresamente que no lo hicieran (Deu 2:19). Luego, Sehón, rey de los amorreos ocupó parte del territorio amonita (Núm 21:26), y entonces Israel ocupó la tierra de Sehón (Núm 21:25). Así, los amonitas sólo se vieron indirectamente afectados por la expansión de Israel. Además, para empezar los amonitas nunca tuvieron verdadero derecho sobre la tierra; de hecho era la tierra de los amorreos (vv. Jue 11:19-22). Los límites de la tierra de los amorreos en el v. Jue 11:22 son precisamente lo que los amonitas reclamaban como suyo en el v. Jue 11:13 (Núm 21:24 también refuta la reclamación de los amonitas). Israel también ocupó la tierra en disputa durante al menos 300 años, el tiempo suficiente como hacer una legítima reclamación de ella (v. Jue 11:26). Jefté terminó su discurso con un llamado a Dios para que juzgara los derechos de los oponentes (v. Jue 11:27).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
2Cr 35:21; (ver Mat 8:29 y par; Jua 2:4).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— el rey de los amonitas: Es la primera vez que se habla de un rey de los amonitas; en lo que sigue parece que se le confunde con el rey de Moab.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Jefté usa diplomacia. El territorio en disputa estaba al sur de Galaad, al norte del río Arnón. Había sido una vez territorio moabita, pero lo habían perdido con los amorreos quienes, a su vez, lo habían perdido con los israelitas en tiempos de Moisés (Núm. 21:21-31). Para el tiempo de Jefté, los amonitas aparentemente habían tomado Moab, al sur del Arnón (v. 24 del presente pasaje). El argumento de Jefté era que Israel no había tomado ninguna tierra de los amonitas y que ellos debían seguir el precedente establecido por los antiguos gobernantes de Moab y reconocer el Arnón como la frontera entre sus respectivos territorios (25).
Este episodio revela algo del potencial de grandeza de Jefté. El muestra que es capaz de trascender la esfera de los galaaditas y asumir responsabilidad por los asuntos de Israel como un todo. Pero no es sorprendente que su diplomacia fracase. Su tono difícilmente es el de un hombre tratando de buscar la paz. Parece más decidido a tomar su tiempo y establecer la justicia de su causa, en la esperanza que el Señor, el supremo Juez (27) decidiera en su favor (y de Israel). Su apelación final para que el Señor decidiera el problema hoy es virtualmente una declaración de guerra y una señal clara de que el clímax de la historia estaba cerca.
Notas. 13 El ArnoŒn y el Jaboc eran dos arroyos o valles sobre el lado oriental del río Jordán. Entre ellos quedaba cercado gran parte de Galaad (cf. v. 18). 16 El mar Rojo (“mar de las cañas”) es probablemente una referencia al golfo de Acaba, como en Núm. 33:10, 11. Cades-barnea era un asentamiento sobre el extremo sur de Canaán (Núm. 13:26). 17 Edom era la tierra ocupada por los descendientes de Esaú, al sur del mar Muerto. Para Moab ver sobre 3:12. 19 Para los amorreos ver sobre 1:34 y 10:8, 11. HesboŒn era antes una ciudad moabita, tomada por Sejón, rey de los amorreos, y convertida en su ciudad real (Núm. 21:26). 20 La localización precisa de Jahaz es desconocida. 24 QuemoŒs era el dios de Moab (1 Rey. 11:7; 2 Rey. 23:13; Jer. 48:7, 13, 46), pero como los amonitas generalmente gobernaban a Moab, Quemós fue considerado también su dios. Era común para los gobernantes “adoptar” el dios o dioses de los territorios que conquistaban en esta forma. 25 Balac hijo de Zipor era el rey de Moab en tiempos de Moisés (Núm. 22-24). 26 Aroer era una ciudad sobre la orilla norte del río Arnón (ver sobre v. 13).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
NOTAS
(1) Lit.: “¿Qué [hay] para mí y para ti?”. Modismo heb.; pregunta de repulsa que indica objeción. Véase Ap. 7B.
REFERENCIAS CRUZADAS
u 672 Gén 19:38; Jue 10:17
v 673 Jos 22:24; 2Sa 16:10
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
mensajeros al rey de los hijos de Amón. Los amorreos en el tiempo de Moisés, después los moabitas y ahora los amonitas, controlaban la meseta del Jordán desde el torrente Arnón hasta el Jaboc.
mi tierra. Los dos jefes llaman el territorio en discusión mi tierra (vers. 13). Al tiempo de la conquista era territorio de los amorreos (Nm 21:21– 25). Sehón, rey de los amorreos había conquistado el territorio de Moab (Nm 21:26).
Fuente: La Biblia de las Américas
Lit., Qué a mí y a ti
Fuente: La Biblia de las Américas
[=] *Dt 2:19 *Dt 2:27