Comentario de Jueces 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces los hombres de Efraín dijeron a Gedeón: —¿Qué es esto que has hecho con nosotros, de no llamarnos cuando ibas a combatir contra Madián? Discutieron fuertemente con él.
los hombres de Efraín. Jue 12:1-6; 2Sa 19:41; Job 5:2; Ecl 4:4; Stg 4:5, Stg 4:6.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Gedeón apacigua a los de Efraín, Jue 8:1-3.
Sucot y Peniel rehusan ayudar a Gedeón, Jue 8:4-9.
Zeba Y Zalmuna son aprehendidos, Jue 8:10-12.
Sucot y Peniel son destruídos, Jue 8:13-16.
Gedeón venga a sus hermanos, Jue 8:17-21.
Se rehusa a gobernar, Jue 8:22-23.
Su efod es causa de idolatría, Jue 8:24-27.
Madián es sometido, Jue 8:28.
los hijos de Gedeón y su muerte, Jue 8:29-32.
La idolatría e ingratitud de los israelitas, Jue 8:33-35.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los hombres de Efraín se quejaban a Gedeón de que fueron llamados tarde (v. Jue 8:1). La aduladora respuesta de Gedeón tuvo un efecto calmante en esos hombres.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Campaña de Gedeón en Transjordania (8:5-28).
Gedeón al otro lado del Jordán (8:4-12).
4Llegó Gedeón al Jordán, lo pasó con los trescientos hombres que llevaba, cansados de la persecución, 5 y dijo a las gentes de Sucot: “Dad, os ruego, unos panes a la gente que me sigue, que están cansados y van en persecución de Zebaj y Salmana, reyes de Madián.” 6 Respondiéronle los jefes de Sucot: “¿Acaso tienes ya en tus manos el puño de Zebaj y Salmana, para que demos pan a tu tropa?” 7 Y Gedeón les dijo: “Cuando Yahvé haya puesto en mis manos a Zebaj y Salmana, yo desgarraré vuestras carnes con espinas y cardos del desierto.” 8Desde allí subió a Fanuel, e hizo a las gentes de Fanuel la misma petición, recibiendo la misma respuesta de los hijos de Sucot. 9Y dijo también a las gentes de Fanuel: “Cuando vuelva vencedor, arrasaré esta fortaleza.” 10Zebaj y Salmana estaban en Carcor con su ejército, unos quince mil hombres, los que habían quedado de todo el ejército de los Bene Quedem, pues habían perecido ciento veinte mil hombres de armas. 11Gedeón subió por el camino de los que moran en tiendas, al oriente de Nobaj y de Jogbea, y atacó el campamento, que se creía a seguro. 12 Zebaj y Salmana huyeron. El los persiguió y se apoderó de los dos reyes de Madián, Zebaj y Salmana, y derrotó a todo su ejército.
En esta campaña aparece Gedeón como vengador de sangre. Toda la acción se desarrolla en TransJordania y se combate a dos jefes madianitas, distintos de los que aparecen en la primera (7:16; 8:1-4). Los trescientos hombres escogidos en las fuentes de Harod ‘ encuentran fatigados y hambrientos (LXX, códices A, L). Las gentes de Sucot (Gen 33:17; Jos 13:27) se negaron a entregarles anes, seguramente por temor a una represalia por parte de los ladianitas en caso de perder Gedeón la partida. Es exagerado el número de los muertos (135.000), cifra que utiliza el autor para poner de relieve la magnitud de la derrota de los madianitas y la victoria aplastante de Yahvé.
Castigo de Sucot y Fanuel (Jos 8:13-17).
13 Volvióse Gedeón, hijo de Joás, de la batalla por la subida de Jares; 14y habiendo cogido a un joven de los de Sucot, le interrogó, y éste le dio por escrito los nombres de los jefes y ancianos de Sucot, setenta y siete hombres. 15Entonces vino Gedeón a las gentes de Sucot y dijo: “Ved aquí a Zebaj y Salmana, con los que me zaheristeis diciendo: ¿Acaso tienes ya en tu poder el puño de Zebaj y Salmana, para que demos de comer a tus tropas fatigadas?” 16Cogió, pues, a los ancianos de la ciudad, y con espinas y cardos del desierto castigó a los de Sucot.17Arrasó la fortaleza de Fanuel y mató a los hombres de la ciudad.
Al regresar victorioso Gedeón, vengó la ofensa que le habían infligido los habitantes de Sucot y Fanuel. Un joven le entregó por escrito la lista con los nombres de los setenta y siete jefes y ancianos de Sucot. Este número tiene un sentido superlativo (Gen 4:24; Mat 8:22). Esta mención de la escritura da una prueba de la extensión del arte de escribir en aquellos remotos tiempos en Israel. Como se desprende de las recientes excavaciones en Palestina y Siria, estaba ya entonces en uso la escritura alfabética.
Venganza de sangre (Mat 8:18-21).
18Dijo a Zebaj y Salmana: “¿Cómo eran los hombres que matasteis en el Tabor?” Ellos respondieron: “Eran como tú. Cada uno de ellos parecía un hijo de rey.”19El les dijo: “Eran hermanos míos, hijos de mi madre. Vive Yahvé, que no os mataría si no les hubierais dado muerte.” 20Y dijo a Jeter, su primogénito: “Anda, mátalos.” El joven no desenvainó la espada por tener miedo, pues era todavía muy niño; 21y Zebaj y Salmana dijeron: “Levántate y mátanos tú, porque eres un valiente.” Levantóse Gedeón y los mató, y tomo las lunetas que llevaban al cuello sus camellos.
Estando Gedeón en Ofra, interrogó a los dos jefes prisioneros: «Cómo eran los hombres que matasteis en el Tabor?” Se desconoce la historia de esta batalla junto al Tabor. Ellos mataron allí a dos hermanos de Gedeón, no solamente por parte de su padre, sino también por parte de su madre; de lo cual se infiere que Joás, su padre, era polígamo. Esta circunstancia obligaba todavía más a Gedeeón a vengar, según la costumbre oriental, el delito de sangre (Exo 21:12; Num 35:16-18; 2Sa 3:27; 2Sa 14:7; 2Sa 21:1-14). Manda Gedeón a su hijo Jeter a que mate a los asesinos de sus tíos, para asociarle así a la venganza de familia. Jeter, todavía joven, no se atrevió, y los jefes, con arrogancia, invitan a Gedeón a que los mate él, porque su golpe hubiera sido decisivo, y por considerar ellos un honor el morir en manos de tan alto príncipe.
Gedeón proclamado rey (2Sa 8:22-31).
22Las gentes de Israel dijeron a Gedeón: “Reina sobre nosotros tú, tu hijo y los hijos de tu hijo, pues nos has libertado de las manos de Madián.” 23Respondióles Gedeón: “No reinaré yo sobre vosotros ni reinará tampoco mi hijo. Yahvé será vuestro rey”; 24y añadió: “Voy a pediros una cosa. Dadme cada uno de su botín los arillos de nariz que habéis tomado.” Los enemigos, como ismaelitas, llevaban arillos de oro en la nariz. 25Ellos respondieron: “Con mucho gusto te los daremos”; y, extendiendo un manto, fueron echando en él cada uno los arillos del botín. 26Y fue el peso de los arillos de oro que había pedido Gedeón de tres mil setecientos siclos de oro, sin contar las lunetas y los pendientes, ni los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián, ni los collares que al cuello llevaban sus camellos. 27Con este oro hizo Gedeón un efod, que puso en su ciudad, en Ofra. Todo Israel iba a prostituirse ante este efod, que fue un lazo para Gedeón y para su casa. 28Madián quedó humillado ante los hijos de Israel y no volvió a levantar la cabeza, quedando la tierra en paz durante cuarenta años, los días de Gedeón. 29Jerobaal, hijo de Joás, se volvió a su casa; 30y tuvo Gedeón setenta hijos, todos nacidos de él, pues fueron muchas sus mujeres. 31Una concubina que tenía en Siquem le parió también un hijo, al que puso por nombre Abimelec.
Las tribus que habían tomado parte en la empresa piden a Gedeón que domine (mashal), reine (Gen 37:8; Jos 12:5) sobre ellas y que a su muerte asuman el poder su hijo y los hijos de éste, lo cual equivale a declararle rey con derecho de sucesión. Este es el primer ensayo para el establecimiento de la monarquía en Israel. A diferencia de los tiempos pasados, el pueblo confiere directamente la autoridad suprema. Gedeón rehusa el título, pero acepta la realidad del poder, que ejerció él y su hijo (c.9). Aunque renuncie al título, empieza a ejercer ciertos derechos inherentes a la realeza: organización de un santuario con efod (v.24-27) y el harén (v.28-31).
Del botín de guerra habían recogido los israelitas gran cantidad de objetos preciosos. Gedeón pide que cada uno le entregue un arillo de oro, prenda que solían usar las mujeres y aun los hombres, y que llevaban prendida en la pared central de la nariz o en una de las laterales. La cantidad recogida arrojó un peso de mil setecientos siclos de oro, que equivalía a veintiocho kilogramos de oro. El autor justifica esta abundancia de oro diciendo que los vencidos eran ismaelitas, cuyo término es tomado en sentido profesional, no étnico, para designar a los comerciantes caravaneros (Gen 37:25-28) que traficaban con objetos preciosos. Los ismaelitas, en un principio distintos de Madián (Gen 25:1-6), terminaron fundiéndose con ellos (Gen 28:9; 37:25-28; Eze 27:22). Era costumbre en Israel reservar del botín para Yahvé (Num 31:28-30; 1Sa 21:9; 2Sa 8:11-12; 1 Re 1-10).
Con el oro que habia juntado construyo Gedeon un Etod, con el cual toma origen el Santuario de Ofra. El efod puede designar el vestido que se lleva a la presencia de Yahvé, y que pueden vestir aun los laicos ( 1Sa 2:18; 1Sa 22:18; 2Sa 6:14); el vestido de ceremonia del sumo Sacerdote (Exo 28:4-6; Exo 39:2-7); un símbolo divino que servía para consultar a Yahvé Jue 17:5; Jue 18:14-17; 1Sa 2:28; 1Sa 14:3; 1Sa 21:10); una como estatua, con apliques de oro, que se menciona con los terafim Que 18:17-18; 1Sa 21:9; Ose 3:4; Isa 30:22). Esta última acepción conviene, según algunos, al efod de Gedeón (Lagrange, Vincent, Dhorme).
Un harén numeroso es, entre orientales, indicio de potencia y soberanía. Además de sus mujeres, tenía una esposa de segundo orden en Siquem, en donde gozaba de cierta preponderancia (Isa 9:1-8). Aunque ella habitara con su familia, los hijos pertenecían al clan del padre. No se deduce del texto si era cananea o israelita. Desde la época de los patriarcas se practicaba la poligamia en Israel. Como los patriarcas, tiene una concubina, de la que puede tener hijos (Gen 22:24; Gen 25:6; Gen 35:22).
Muerte de Gedeón (Gen 8:32-35).
32 Murió Gedeón, hijo de Joás, en buena ancianidad, y fue sepultado en la sepultura de Joás, su padre, en Ofra de Abiezer. 33 Muerto Gedeón, los hijos de Israel se prostituyeron de nuevo ante los baales y tomaron por su dios a Baal-Berit, 34 y no se acordaron más de Yahvé, su Dios, que los había librado de los enemigos que los rodeaban. 35 No se mostraron agradecidos a la casa de Jerobaal (Gedeón), según el mucho bien que éste había hecho por Israel.
Como prueba de benevolencia divina y por su fidelidad, murió Gedeón en edad avanzada (Gen 15:15; Gen 25:8). A su muerte, los israelitas volvieron a prevaricar, entregándose al culto de los baales, con introducción de un nuevo dios, El-Berit o Baal-Berit (Gen 9:46), “Señor del pacto” o “de la alianza.” ¿De dónde le venía este nombre? ¿Era acaso el dios del pacto hecho entre Israel y Siquem? (Gen 34). Entonces sería cierto que los israelitas contaminaron con idolatrías cananeas las antiguas tradiciones patriarcales, uniéndolas a un mismo recuerdo. Este nombre puede derivar de la misión del dios, que consistiría en sancionar los pactos entre particulares y entre familias.
Fuente: Biblia Comentada
Jue 12:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Los efrateos retan a Gedeón. Efraín y Manasés eran las dos tribus líderes del sector central de Israel (ver sobre 1:22-36) y probablemente fue por esta razón que los efrateos se sintieron menospreciados por el hecho de que Gedeón (que era de Manasés) no los incluyó en su llamado inicial (6:34, 35). Pero Gedeón todavía no había terminado la guerra con los madianitas, al menos a satisfacción suya (4, 5) y no le convenía un resquebrajamiento de todas las fuerzas en sus propias filas en esta etapa crucial. Ciertamente los efrateos habían actuado muy bien y tenían todo el derecho de sentirse orgullosos. Cuando Gedeón les señaló esto se aplacó su enojo con él. Es un ejemplo clásico de la suave respuesta que quita la ira (Prov. 15:1). Contrastar la reacción de Jefté con el mismo grupo en 12:1-6.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
8.1-3 Los líderes de la tribu de Efraín se sintieron despreciados porque Gedeón no les había pedido que se unieran a la batalla, sino que los había dejado en el lugar para que «limpiaran» a los madianitas que escaparan («el rebusco») así es que lo confrontaron con ira. Gedeón aseguró a los líderes de Efraín que sus logros habían sido más grandes que los de su propio clan (Abiezer). Su diplomática explicación señaló que esta fuerza de retaguardia había logrado capturar a los generales de los enemigos, aislando a los líderes de sus soldados. No todos los trabajos necesarios están en los puestos de liderazgo altamente visibles. Mucho del trabajo necesario de cualquiera empresa exitosa es considerado por muchos como trabajo sucio. Pero dicho trabajo es vital para que una gran tarea quede hecha. Los ingenieros y los millonarios pueden diseñar y financiar un elegante edificio, pero son los albañiles los que ejecutan el trabajo. El orgullo hace que busquemos reconocimiento. ¿Está usted contento con ser el albañil de Dios, o se siente resentido por el trabajo que Dios le ha dado?8.5, 9 Los líderes de Sucot y Peniel se negaron a ayudar a Gedeón, probablemente por temor a la venganza de Madián si él fallaba (el ejército de Gedeón era de 300 hombres persiguiendo a 15,000). Debieron haberse dado cuenta que la victoria era segura porque Dios estaba con Gedeón. Pero estaban tan preocupados por salvarse a sí mismos que nunca pensaron en el poder que Dios tiene para salvar.Debido al temor o a la preocupación por nosotros mismos, quizá no podamos reconocer la presencia de Dios en otras personas y por lo tanto nos perdemos la victoria de Dios. Luego, tenemos que enfrentarnos a las amargas consecuencias por no habernos unido a las fuerzas de aquellos que Dios eligió para realizar su obra. Ya que la obra de Dios prevalecerá con o sin usted, únase rápidamente a los que están involucrados en una tarea divina, prestando ayuda con su tiempo, dinero, talentos y oración.8.11 Los madianitas estaban escapando hacia el desierto, donde vivían los nómadas moradores de tiendas. No esperaban que Gedeón los siguiera hasta tan lejos.8.15-17 Gedeón cumplió la advertencia que había hecho en 8.7. Es muy difícil determinar si este acto de venganza estaba justificado o si debía haber dejado a Dios el castigo. Gedeón era el líder que Dios había designado, pero los jefes de Sucot y Peniel se negaron a ayudarlo por temor al enemigo. Demostraron no tener ni fe ni respeto hacia Dios y hacia el hombre que El había elegido para salvarlos. Debemos ayudar a los demás porque es lo correcto, sea que por ello obtengamos o no algún beneficio personal.8.20, 21 Era humillante para un rey ser matado por un niño porque se vería la desigualdad entre ambos («como es el varón, tal es su valentía»). Los dos hombres querían evitar tal desgracia, así como la muerte lenta y dolorosa que un espadachín inexperto podría infligir. ABIMELECLa gente que desea poder siempre sobrepasa en número a aquellos que son capaces de usar el poder sabiamente una vez que lo tienen. Quizá se deba a que el poder tiene una forma de apoderarse y controlar a la persona que lo usa. Esto sucede especialmente en los casos en los que se hereda el poder que no se merece. La vida de Abimelec nos muestra lo que sucede cuando la ambición de poder corrompe el juicio.La posición de Abimelec en la familia de Gedeón como hijo de una concubina debió de haber originado una gran tensión entre él y los muchos otros hijos de Gedeón. Uno contra setenta: Con tales probabilidades una persona puede ser aplastada o se hace cruel. Es obvio cual dirección escogió Abimelec. La posición de Gedeón como guerrero y juez había colocado a Abimelec en un ambiente de poder; la muerte de Gedeón le dio la oportunidad a este hijo de probar el poder. Una vez que comenzó el proceso, los resultados desastrosos fueron inevitables. Una persona sedienta de poder no se satisface cuando lo obtiene, sólo se vuelve más sedienta. Esta sed consumió la vida de Abimelec. A la larga, no pudo tolerar ninguna amenaza a su poder.Por este tiempo, la posesión había cambiado: Abimelec ya no tenía el poder, el poder lo tenía a él. Una lección que podemos aprender de su vida es que nuestras metas controlan nuestras acciones. La cantidad de control es proporcional a la importancia de la meta. La meta más importante de Abimelec era tener poder. Su ambición de poder lo llevó no sólo a aniquilar a sus hermanos, sino a ciudades enteras que se negaron a someterse a él. Nada más que la muerte podía detener su impulso sangriento de conquista. ¡Qué irónico resulta que haya sido herido fatalmente por una mujer! El contraste que existe entre Abimelec y los grandes personajes de las Escrituras es mayúsculo. Abimelec quería controlar a la nación; en cambio ellos estaban dispuestos a ser controlados por Dios.Puntos fuertes y logros :– El primero que se auto declaró rey de Israel– Calificado estratega táctico y organizadorDebilidades y errores :– Ambicioso de poder y cruel– Extremadamente confiado– Aprovechó la posición de su padre sin imitar su carácter– Hizo matar a sesenta y nueve de sus setenta medio hermanosDatos generales :– Dónde: Siquem, Aruma, Tebes– Ocupaciones: Rey (autoproclamado), juez, perturbador político– Familiares: Padre: Gedeón. Su único hermano sobreviviente: JotamVersículos clave :»Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos, y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal» (Jdg 9:56-57).Su historia se relata en Jueces 8.31-9.57. También se menciona en 2Sa 11:21. 8.23 El pueblo quería hacer rey a Gedeón, pero él señaló que Dios gobernaría sobre ellos. A pesar de sus contradicciones, Gedeón nunca perdió de vista la importancia, tanto para la nación como para el individuo, de poner a Dios en primer lugar. ¿Es Dios el primero en su vida? Si lo es, debe afectar cada dimensión de su quehacer, no sólo su participación en la iglesia.8.26, 27 Los que eran muy adinerados ponían ornamentos en sus camellos como una manera de exhibir sus riquezas. Las mujeres, asimismo, usaban cantidades exorbitantes de joyas, a menudo hasta quince pares de aretes. También se usaban las joyas para la buena suerte. Después que Gedeón llegó al poder, pareciera que se dejó llevar por la acumulación de riqueza. A la larga, esto condujo a los israelitas a la idolatría.8.27 Un efod era una prenda de vestir hecha de lino que llevaban los sacerdotes sobre su pecho. Era considerado santo (Exo 28:5-35; Exo 39:2-24; Lev 8:7-8). Gedeón probablemente tenía buenos motivos para hacer un efod (un recuerdo visible que conmemoraba la victoria). Desafortunadamente, el pueblo comenzó a adorar el efod como si fuera un ídolo. Es triste que muchas decisiones que provienen de buenos motivos tienen resultados negativos. Quizá nadie se detiene a preguntar «¿Qué puede salir mal?» o «¿Hay alguna posibilidad de una consecuencia negativa?» En sus planes y decisiones, tómese un tiempo para anticipar cómo una buena idea puede convertirse en un problema potencial.8.31 Esta relación de Gedeón con una concubina dio como resultado un hijo que destrozó la familia de Gedeón y provocó una tragedia a la nación. La historia de Gedeón ilustra el hecho de que los héroes en batalla no siempre son héroes en la vida diaria. Gedeón dirigió a la nación pero no pudo dirigir a su familia. Sin importar quién sea usted, el relajamiento moral le causará problemas. Que haya ganado una batalla contra la tentación no significa que automáticamente vaya a superar la siguiente. Debemos ser constantemente cuidadosos con las tentaciones. Algunas veces, luego de una victoria, Satanás ataca más fuerte.8.33 Baal-berit significa «Baal (señor) del pacto». La adoración de este ídolo quizás haya combinado elementos tanto de la religión israelitas como de la cananea.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 453 Jue 7:2; Pro 8:13; Pro 16:18
b 454 Jue 12:1; 2Sa 19:41; 2Cr 25:10
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Entonces los hombres de Efraín le dijeron. La narración continúa ininterrumpida desde el cap. 7.
Fuente: La Biblia de las Américas
Los hombres de Efraín se quejaron de que no habían participado en la derrota inicial de los madianitas. La respuesta suave de Gedeón, recordándoles que ellos habían capturado a dos príncipes madianitas (Jue 7:24-25), los calmó.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[1] Estas quejas fueron al volver Gedeón de perseguir a los madianitas.[2] Es un proverbio para denotar que la menor empresa de los efraimitas sobrepuja cuanto jamás pueda hacer la familia de Abiezer y la tribu de Manasés.[6] Como si fuera un vencedor a quien debamos temer.[18] Escondidos entre sus rocas y cuevas. Jue 6, 2.[21] Los árabes e israelitas veneraban la luna, costumbre que de ellos ha pasado a los musulmanes. Estas lunitas que ponían en el antepecho de sus camellos manifestaban esa veneración.[27] Algunos intérpretes sostienen que este efod hecho como trofeo de sus victorias fue la ruina de Gedeón y su casa.