Comentario de Levítico 11:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo:
Cuales animales se pueden, Lev 11:1-3;
y cuales no se pueden comer, Lev 11:4-8.
Cuales animales son inmundos de los que viven en el agua, Lev 11:9-12.
de las aves, Lev 11:13-28.
de los animales que se mueven sobre la tierra, Lev 11:29-47.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Animales que se pueden comer (limpios); animales que no se deben comer (inmundos). Se dan diversas explicaciones para esta distinción, pero la mayoría no logra explicarla a satisfacción. Una explicación popular es la higiene. Se prohíben los animales inmundos porque son portadores de enfermedades (el cerdo, la triquinosis; conejos y liebres, por la tularemia), o debido a que los carroñeros tienen más probabilidades de transmitir enfermedades a los humanos. Es verdad, pero estos son descubrimientos modernos de la medicina. Si la higiene y la salud eran la razón para prohibirlos como alimento, habría sido muy fácil para Dios revelar que el cerdo necesitaba cocerse completamente, lo que impediría que el hombre adquiriese la triquinosis. Es muy importante tener en cuenta que algunos animales inmundos no necesariamente transmiten enfermedades y algunos animales limpios, sí. La protección de la salud era un resultado importante de declarar inmundos algunos animales, pero no puede haber sido la principal razón para hacerlo. Otra explicación es que otros animales los usaban los vecinos paganos de Israel para sus sacrificios. Pero esto hubiera requerido que la oveja y el becerro (muy prominentes en la religión egipcia y cananea) fuesen declarados inmundos, pero no lo fueron.
Algunos dicen que limpio e inmundo eran distinciones arbitrarias que Dios usó para probar la fidelidad y obediencia de Israel. Pero Israel tuvo abundantes oportunidades de demostrar fe y obediencia, como lo hacen los creyentes modernos. Algunos ven a los animales limpios como representación de las personas justas por la fe y los inmundos representan las personas malas y sin fe. Un enfoque tan alegórico no tiene controles; queda limitado sólo por la imaginación personal, y por esa razón no debe tomarse en serio.
Una mejor explicación es que los animales limpios eran limpios porque sus características los asociaban con la vida y el orden en la cultura del antiguo Israel. Los animales inmundos se asociaban, en la cultura de Israel, con la muerte y el desorden debido a sus hábitos y a su hábitat. La pureza ritual (limpieza), la santidad, la vida y el orden eran conceptos asociados; la impureza ritual (inmundicia), las costumbres comunes o profanas, la muerte y el desorden también eran conceptos. Este enfoque da unidad a toda la sección sobre la distinción entre lo limpio y lo inmundo (caps. Lev 11:1-47; Lev 12:1-8; Lev 13:1-59; Lev 14:1-57; Lev 15:1-33).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Jehová habló: Ahora que Aarón era sumo sacerdote, era responsable de enseñar y administrar la Ley de Dios. De modo que Dios habló a Moisés y Aarón juntos cuando entregó estas nuevas instrucciones (Lev 10:10, Lev 10:11).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
11. Animales Puros e Impuros.
L os c.11-15 comprenden una serie de leyes sobre las impurezas legales. Son un paréntesis, ya que 16:1 es continuación Deu 10:20. El hagiógrafo ha colocado aquí estas leyes para hacer ver al pueblo el discernimiento que ha de haber entre las cosas y animales puros y los impuros, no sea que se exponga por su ignorancia a un castigo similar al de los dos hijos de Aarón. En 10:10 se dice que los sacerdotes deben discernir “lo santo y lo profano, lo puro y lo impuro,” y ahora se determina oficialmente cuál es lo puro y cuál lo contaminado. La ley de pureza se divide en cuatro partes: a) sobre los animales puros e impuros (c.11); b) sobre la mujer recién panda (c.12); c) sobre la lepra (0.13-14); d) sobre las impurezas del hombre y de la mujer (c.15).
Los Cuadrúpedos (1-8).
1Yahvé habló a Moisés y Aarón, diciendo: 2“Hablad a los hijos de Israel y decidles: He aquí los animales que comeréis entre las bestias de la tierra: 3todo animal de pezuña hendida y casco partido y que rumie, lo comeréis; 4pero no comeréis los que sólo rumian o sólo tienen partida la pezuña. El camello, que rumia, pero que no tiene la pezuña partida, será inmundo para vosotros; 5el conejo, que rumia y no tiene la pezuña partida, es inmundo; 6la liebre, que es rumiante y no tiene la pezuña hendida, es inmunda; 7el cerdo, que tiene la pezuña hendida y no rumia, es inmundo para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres; están inmundos para vosotros.”
Puro es equivalente a limpio, y Yahvé, santo, es la fuente de santidad para cuanto a El se refiera. La santidad incluye la idea de pureza y la de trascendencia. Todo lo que de algún modo se relaciona con Dios es santo. Santa es la morada de Dios en el cielo y su santuario en la tierra; santos son los enseres de su casa, y los ministros que le sirven, y el pueblo por El elegido. De aquí la norma general del código: “Sed santos, porque yo soy santo. Yo, que moro en medio de vosotros, os santifico.”1 En razón de esta santidad, no sólo los sacerdotes y los demás ministros del santuario, sino también el pueblo debía someterse a numerosas observancias, con que guardaba en sí la santidad que había recibido de Dios, y que le servía para vivir separado de los otros pueblos y evitar el peligro de contaminación.
Contraria a la santidad es la impureza, que se halla sobre todo en los espíritus inmundos, y de ellos venía, según una superstición muy extendida, la impureza de muchas cosas, A cuatro capítulos se pueden reducir las cosas impuras según la mentalidad hebraica: las comidas, los cadáveres, los leprosos y todo lo concerniente a la generación humana. ..Cuál es la razón de distinción de alimentos en puros e impuros? Es difícil señalarla, ya que depende de la estimación de los contemporáneos de Moisés. No es la naturaleza misma de las cosas, que Dios, al criarlas, declaró buenas2. San Pablo afirma que “todo es limpio para los limpios,”3 y Jesucristo dijo que “no mancha al hombre lo que entra en él (los alimentos), sino lo que sale del corazón.”4 Quiere esto decir que semejante distinción de alimentos no viene del cielo, sino que nace de la tierra. La religión le imprimió luego su sello sagrado, como se lo imprimía a todas las cosas en la antigua organización teocrática de la vida.
No cabe duda que hay ciertos animales que nos causan repugnancia, y por esto nos abstenemos de comerlos; pero éstos no son los mismos en la estimación de todos. Hay quienes miran el perro como plato exquisito, mientras que otros no lo comerían sino en extrema necesidad. Igual se puede decir del cerdo, del gato, etc. No todas las carnes son igualmente digeribles, y esto puede ser otro principio de distinción. Un tercer principio para los hebreos sería, según algunos Padres, la protestación contra las supersticiones paganas. Los hebreos tendrían así por impuros los animales que para los gentiles eran sagrados. En todo caso, en esta discriminación de alimentos hay mucho de atavismo y de mentalidad popular. El legislador hebraico se amoldó a ésta al establecer la distinción entre animales puros e impuros. La lista del Levítico es larga, y no es posible identificar todos los animales señalados.
El capítulo abarca los puntos siguientes: normas sobre los cuadrúpedos (1-8), distinción de los animales acuáticos (9-12), reglas sobre la distinción de aves (13-19), distinción de insectos (20-23), impureza originada por el contacto con algún cadáver (24-40), reptiles inmundos (41-45). La división corresponde a la del relato de la creación de Gén 1.
Respecto de los cuadrúpedos se requieren dos condiciones para ser considerados puros y, por tanto, comestibles: tener el casco partido (y la pezuña hendida) y ser rumiante. Si falta una de estas dos condiciones, es inmundo. Así, pues, los comestibles son el buey, la cabra, el cordero, etc.5 Se excluyen, pues, el caballo, el perro, el asno, etc., que, aunque no podían ser comidos, podían ser utilizados para servicio del hombre. Hemos de observar que el rumiar no ha de ser juzgado científicamente, sino según la estimación popular. Así, la liebre y el conejo son considerados como rumiantes, porque mueven la boca como los rumiantes, pero no lo son en realidad, sino simples roedores. El camello es considerado inmundo, pues aunque sea rumiante y tenga la pezuña hendida, sin embargo, por debajo están como unidas las dos partes de ella. El conejo de que aquí se habla parece ser el daman, que es descrito como “pequeño paquidermo de la fauna etiópica (Hyrax syricus), que no es rumiante ni roedor, de la talla de un conejo, que habita entre las rocas”6. Es considerado inmundo porque no tiene la pezuña hendida, aunque aparentemente sea rumiante. Por la misma razón es excluida la liebre, que, aunque aparentemente rumiante, no tiene la pezuña hendida, aunque las uñas aparezcan separadas al exterior. El cerdo es excluido porque no es rumiante (v.7). Tácito dice que los judíos se abstenían del cerdo porque éste propaga la lepra7. Entre los griegos y babilonios era considerado como animal sagrado y, como tal, preferido para los sacrificios. Entre las poblaciones cananeas de Palestina parece que tenía este mismo carácter, pues se han descubierto muchos esqueletos de puercos en las excavaciones neolíticas del santuario de Gezer8. Algunos autores insinúan que el cerdo es considerado impuro por razones supersticiosas, pues, como anda hozando, se le ha relacionado con los espíritus malignos subterráneos. No sólo estaba prohibido comer sus carnes, sino aun tocar sus cadáveres.
Animales Acuáticos (9-12).
9He aquí los animales que entre los acuáticos comeréis: Todo cuanto tiene aletas y escamas, tanto en el mar como en los ríos, lo comeréis; 10pero abominaréis de cuanto no tiene aletas y escamas en el mar y en los ríos, de entre los animales que se mueven en el agua y de entre todos los vivientes que en ella hay,11Serán para vosotros abominación; no comeréis sus carnes y tendréis como abominación sus cadáveres. 12Todo cuanto en las aguas no tiene aletas ni escamas, lo tendréis por abominación.
Se prohiben los animales acuáticos que no tienen aletas ni escamas por su semejanza con las serpientes, como las anguilas. También aquí habrá que recurrir a ideas supersticiosas de estimación popular para establecer esta distinción entre los animales acuáticos. Los peces eran venerados por las poblaciones marinas filisteas y púnicas9.
La enumeración es prolija, y muchos de los nombres hebreos, difíciles de identificar al detalle10. No se da razón de la prohibición de comer estas aves. De hecho, pues, sólo se permiten los animales domésticos y algunos más en relación con el hombre, como las palomas.
Los Insectos (20-23).
20Todo volátil que anda sobre cuatro patas lo tendréis por abominación; 21 pero, entre los insectos alados que marchan sobre cuatro patas, comeréis aquellos que tienen más largas las de atrás para saltar sobre la tierra. 22 He aquí de entre éstos los que comeréis: toda especie de langosta: el “solam,” el “jargol,” el “jagab” según las especies. 23 Todo otro volátil de cuatro patas lo tendréis por inmundo, y comiéndolos os haréis inmundos.
De entre los insectos sólo se permite comer los pertenecientes a la familia de la langosta, cuya determinación específica no es fácil traducir. Era corriente entre los orientales ya desde la antigüedad comer las langostas11.
Impureza por Contacto con Cadáveres (24-40).
24Quien tocare uno de sus cadáveres se contaminará, y será inmundo hasta la tarde; 25y si tocare algo de esto muer-to, lavará sus vestiduras, y será inmundo hasta la puesta del sol. 26Todo animal que tenga pezuña, pero no partida ni rumie, será para vosotros inmundo, y quien tocare su cadáver será inmundo. 27 Los que andan sobre la planta de los pies serán para vosotros inmundos, y quien tocare su cadáver será inmundo hasta la tarde, 28y quien transportare su cadáver lavará sus vestiduras y será inmundo hasta la tarde. 29También estos animales serán para vosotros inmundos de entre los que andan por la tierra: la comadreja, el ratón y la tortuga en todas sus especies; 30el musgaño, el camaleón, la salamandra, el lagarto y el topo. 31Estos son los para vosotros inmundos entre los reptiles; quien tocare su cadáver será inmundo hasta la tarde. 32Todo objeto sobre el que cayere uno de estos cadáveres será manchado; y los utensilios de madera, vestidos, pieles, sacos, todo objeto de uso, será puesto en agua y será inmundo hasta la tarde; 33toda vasija de barro donde algo de esto caiga quedará manchada y la romperéis; 34todo alimento preparado con agua quedará manchado, y lo mismo toda bebida, cualquiera que sea el vaso que la contenga; 35todo aquello sobre lo cual caiga algo de estos cadáveres quedará manchado, y por contaminado lo tendréis. 36Las fuentes y las cisternas donde hay cantidad de agua quedarán puras, mas quien tocare el cadáver será impuro. 37Si alguno de estos cuerpos muertos cayere sobre una simiente que ha de sembrarse, la simiente quedará pura; 38pero, si se le hubiere echado agua encima y cae alguno de estos cuerpos muertos, la tendréis por manchada. 39Si muere uno de los animales cuya carne podéis comer, quien tocare el cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. 40El que de estos cadáveres comiere, lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la tarde; y el que los llevare, lavará sus vestidos y será inmundo hasta la tarde.
La impureza contraída por el contacto de los cadáveres era un obstáculo para que los sacerdotes ejercieran sus funciones 12, y a los israelitas en general les impedía, so pena de excomunión de la comunidad, comer carnes de víctimas ofrecidas a Dios13. El contaminado tenía que purificarse ritualmente. La exégesis rabínica creó a propósito de esto todo un código complicado de purificaciones14.
Los Reptiles (41-45).
41Será para vosotros abominación todo reptil que repta sobre la tierra. 42No comeréis ningún animal que repta sobre la tierra, sea de los que se arrastran sobre su vientre, sea de los que marchan sobre cuatro o sobre muchas patas; los tendréis por abominación. 43No os hagáis abominables por los reptiles que reptan ni os hagáis impuros por ellos; seréis manchados por ellos. 44Porque yo soy Yahvé, vuestro Dios, vosotros os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo, y no os mancharéis con ninguno de los reptiles que reptan sobre la tierra. 45Pues yo soy Yahvé, que os ha sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Santos seréis vosotros, porque santo soy yo.
Este verso sigue al v.23, pues trata de animales que no se han de comer. Aquí bajo el nombre de reptiles están no sólo los que se arrastran sobre su vientre, sino también los que tienen patas, como los lagartos y los gusanos. Entre los semitas había culto a ciertos animales reptiles15. Y había muchas supersticiones sobre estos animales que se esconden en la tierra en relación con los espíritus malignos subterráneos.
Después el hagiógrafo da la razón teológica de todas estas prohibiciones: Yo soy Yahvé…, os santificaréis y no os mancharéis… (v.44). El hecho de pertenecer a Dios como pueblo elegido colocaba a los israelitas en una situación de privilegio que tenía sus exigencias, ya que debían conformarse en su conducta a la santidad de Dios, que era incompatible con toda impureza material y espiritual. Cualquiera que fuera el origen popular que considerara ciertos animales como impuros, el autor sagrado insiste en el hecho de que lo son, y, por tanto, el israelita debe abstenerse de comerlos y de aun tener contacto con sus cadáveres.
Conclusión (46-47).
46Esta es la ley referente a los cuadrúpedos, las aves, todos los seres vivientes que se mueven en las aguas y todos los que reptan sobre la tierra, 47para que distingáis entre lo puro y lo impuro, entre lo que puede y no puede comerse.”
El autor sagrado recapitula todo lo precedente insistiendo en la prohibición para recalcar su importancia en la vida social de Israel. Esas leyes de discriminación entre animales puros e impuros sirvieron para aislar a Israel y para salvarle de la absorción en determinados momentos críticos históricos.
1 Lev 18:45; Lev 19:2; Lev 20:26; Lev 21:6. – 2 Cf. Gén c.1. – 3 Tit 1:15; cf. Hec 10:15. – 4 Mat 15:11. – 5 cf. Deu 14:5. – 6 Cf. Abel. Géog. I 221. – 7 Tácito, Anajes V 4. – 8 H. Vincent, Canaan p. 188.202. – 9 Cf. DBV V 494. – 10 Véase al detalle en Abel, Géog. I 2243. – 11 Cf. A. Jaussen, Coutumes des árabes p.250; Mat 3:4; Mar 1:6. – 12 Cf. Lev 22:2-8. – 13 Cf. Lev 7:20. – 14 Cf. Mat 15:2; Mat 23:24-25. – 15 Cf. Eze 5:10.
Fuente: Biblia Comentada
En esta sección se cubren los preceptos acerca de la impureza. Dios empleó las circunstancias tangibles de la vida que designó como limpias e inmundas para inculcar insistentemente en Israel la diferencia entre lo que era santo y lo que era profano. «Limpio» significa aceptable para Dios; «inmundo» significa inaceptable para Dios. Lev 11:1-47; Lev 12:1-8; Lev 13:1-59; Lev 14:1-57; Lev 15:1-33 detalla el código de pureza; Lev 16:1-34 se retrotrae a los sacrificios del día de Expiación.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección contiene legislación adicional acerca del consumo de animales. La ofrenda de Abel apunta a una dieta de carne de animales posterior a la caída y anterior al diluvio (Gén 4:4). Después del diluvio universal Dios dio permiso expreso al hombre para que consumiera carne (Gén 9:1-4), pero aquí detalló las estipulaciones como parte de la legislación del pacto. No se especifican todas las razones para las prohibiciones. Los puntos principales eran: 1) que Israel debía obedecer la norma absoluta de Dios, fuese cual fuese la razón subyacente, o la falta que tuvieran de comprensión de la misma; y 2) que esta dieta singular especificada para Israel haría difícil comer con personas idolátricas vecinas. Sus leyes dietéticas servían de barrera frente a una fácil socialización con personas idólatras. Los beneficios dietéticos e higiénicos eran un factor real, pero solo secundarios a los propósitos divinos de obediencia y separación.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Lev 12:1-8 al Lev 16:1-34
Esta es una sección dedicada a proporcionar criterios para distinguir entre lo puro y lo impuro. No se trata aquí, evidentemente, de pureza o impureza en el sentido de cualidades ético-morales. Se trata de pureza o impureza ritual, es decir, de aquello que habilita a una persona, animal o cosa para rendir a Dios el culto que le corresponde; o por el contrario, aquello que lo incapacita para tal menester.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Lev 20:25; Deu 14:3-20; (ver Gén 7:2; Gén 7:8; Mat 15:26-28; Hch 10:12-15; Hch 11:5-9).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— a Moisés y a Aarón: Hasta aquí el Señor se había dirigido prácticamente sólo a Moisés. Aquí, y en alguna otra ocasión sucesiva, Aarón se incorpora como sumo sacerdote al papel mediador de Moisés.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Asuntos relacionados con la comida. El reino animal se subdivide en las tres esferas principales de la historia de la creación: tierra (vv. 2-8), agua (vv. 9-12) y aire (vv. 13-23). En cada caso se dan principios generales en cuanto a lo que podía comerse y lo que debía ser tratado como inmundo o “detestable” (aquí la palabra es un término técnico en relación con la dieta, no un juicio sobre el animal mismo). De los animales de la tierra, sólo aquellos que tenían pezuñas partidas y masticaban la comida completamente (ya fueran rumiantes o que parecían serlo) podían comerse. Estos serían principalmente animales domesticados. Los animales que no llenaban uno u otro de estos requisitos, o ambos, no debían comerse. De las criaturas acuáticas sólo se permitía comer las que tenían aletas y escamas. Ciertas aves, la mayoría de las cuales eran animales de rapiña o carroña (es decir, que comen animales muertos), no debían comerse; tampoco los enjambres de insectos, excepto aquellos que obviamente tenían patas para saltar.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
11.8 Dios había prohibido estrictamente comer la carne de ciertos animales «inmundos»; para asegurarse de ello, incluso prohibió tocarlos. Quería que el pueblo estuviera completamente apartado de aquellas cosas que El había prohibido. Muy a menudo coqueteamos con la tentación, pensando que al menos estamos guardando técnicamente el mandamiento de no cometer pecado. Pero Dios quiere que nos alejemos completamente de todo pecado y de todas las tentaciones.NADAB / ABIUAlgunos hermanos, como Caín y Abel o Jacob y Esaú meten al otro en problemas. Nadab y Abiú se metieron ambos en problemas.Aun cuando se sabe muy poco de sus primeros años, la Biblia provee abundante información acerca del ambiente en el que crecieron. Nacidos en Egipto, fueron testigos oculares de los actos poderosos de Dios en el éxodo. Vieron muchas veces en acción a su padre Aarón, a su tío Moisés, y a su tía María. Tenían conocimiento de primera mano de la santidad de Dios como pocos hombres lo habían tenido, y por lo menos por un poco de tiempo, siguieron a Dios de todo corazón (Lev 8:36). Pero en un momento crucial decidieron tratar con indiferencia las instrucciones claras de Dios. Las consecuencias de su pecado fueron tremendas, instantáneas y sorprendentes para todos.Corremos el peligro de cometer el mismo error que estos hermanos cuando tomamos a la ligera la justicia y la santidad de Dios. Debemos acercarnos a Dios a la vez que entendemos que hay un temor apropiado hacia El. No olvide que la oportunidad de conocer a Dios personalmente está basada en una invitación inmerecida a un pueblo permanentemente indigno, no un regalo que se da por sentado. ¿Incluyen sus pensamientos acerca de Dios un reconocimiento humilde de su gran santidad?Puntos fuertes y logros :– Hijos mayores de Aarón– Candidatos principales para llegar a ser sumos sacerdotes después de su padre– Involucrados en la consagración original del tabernáculo– Reconocidos por hacer «todas las cosas que mandó Jehová» (Lev 8:36)Debilidades y errores :– Tomaron a la ligera las órdenes directas de DiosLección de su vida :– El pecado tiene consecuencias mortalesDatos generales :– Dónde: La península de Sinaí– Ocupación: Sacerdotes en entrenamiento– Familiares: Padre: Aarón. Tío y tía: Moisés y María. Hermanos: Eleazar e ItamarVersículos clave :»Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que El nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová» (Lev 10:1-2).La historia de Nadab y Abiú se encuentra en Levítico 8-10. También se les menciona en Exo 24:1, Exo 24:9; Exo 28:1; Num 3:2-4; Num 26:60-61. 11.25 Para adorar, la gente necesitaba estar preparada. Había algunos actos de desobediencia, algunos actos naturales (tales como el parto, la menstruación, o el sexo), o algunos accidentes (tales como tocar un cuerpo muerto o enfermo) que harían a una persona ceremonialmente impura y por lo tanto impedida de participar en la adoración. Esto no implicaba que hayan pecado o fueran rechazadas por Dios, pero aseguraba que toda adoración fuera hecha decentemente y con orden. Este capítulo describe muchas de las situaciones intencionales o accidentales que podrían descalificar a una persona de la adoración hasta que fuera «purificada» o rehabilitada. Una persona tenía que estar preparada para la adoración. De igual manera, no podemos vivir como se nos antoje durante la semana y luego correr el domingo hacia la presencia de Dios. Debemos prepararnos a través del arrepentimiento y la pureza.11.44, 45 Este capítulo va más allá de comer correctamente. Estos versículos ofrecen una clave para comprender todas las leyes y regulaciones de Levítico. Dios quería que su pueblo fuera santo, (apartado, diferente, único) así como El es santo. El sabía que tenían solo dos opciones: apartarse y ser santo, o comprometerse con sus vecinos paganos y llegar a ser corruptos. Por eso es que los sacó de la idolatría de Egipto y los apartó como una nación única, dedicada a adorarle sólo a El y vivir vidas morales. Este también es el motivo por el cual diseñó leyes y restricciones para ayudarles a mantenerse separados, tanto social como espiritualmente, de la maldad de las naciones paganas que habrían de encontrar en Canaán. Los cristianos también son llamados a ser santos (1Pe 1:15). Como los israelitas, debemos mantenernos espiritualmente separados de la maldad del mundo, aun cuando, a diferencia de ellos nos codeemos con incrédulos cada día. No es una tarea fácil ser santo en un mundo impío, pero Dios no nos pide que lo intentemos en nuestras propias fuerzas. Mediante la muerte de su Hijo, «para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de El» (Col 1:22).11.47 Las designaciones limpio e inmundo se usaron para definir la clase de animales que los israelitas podían o no comer. Había varias razones para establecer esta dieta: (1) Asegurar la salud de la nación. Los alimentos prohibidos eran por lo general animales que merodeaban en la basura y se alimentaban de animales muertos; por lo tanto podían transmitir enfermedades. (2) Para distinguir visiblemente a Israel de otras naciones. El puerco, por ejemplo, era un sacrificio común de las religiones paganas. (3) Para evitar asociaciones censurables. Los animales que andan a ras de suelo, por ejemplo, hacían pensar en las serpientes, que a menudo simbolizaban el pecado.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
En esta sección (hasta el Cáp. Lev 15:1-33, inclusive), la palabra «inmundo» aparece más de cien veces. Aun cuando el énfasis es ceremonial, no ético, la inmundicia, o la desobediencia a estas regulaciones, era pecado. Estas leyes contribuían a:
(1) reflejar la santidad de Dios,
(2) mantener a Israel separado de las prácticas idólatras de las naciones circunvecinas y
(3) mantener la salud física.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
diciendo… TM añade a ellos. Se sigue LXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[=] *Dt 14:3 *Mc 7:19 *He 10:9
[.] El israelita tiene por misión celebrar el culto del Dios único. Sin embargo, para presentarse en el Templo a tomar parte en alguna asamblea religiosa, debe cumplir varios requisitos que lo hacen , como lo notamos respecto al capítulo 8. Estar puro o impuro no significaba que uno era culpable o no estas palabras solamente expresan que estaba listo o no para acercarse al altar. Estas leyes ayudaban a Israel a descubrir el camino de la santidad verdadera: -_Son declarados impuros algunos animales que los paganos honraban. Hay que apartarse de ellos. -_Varias leyes y (o sea, prohibiciones de origen sagrado) referentes a la sexualidad ayudan a respetar el carácter sagrado de la vida. Espontáneamente, en cualquier pueblo primitivo, varias reglas rigen el sexo y rodean el nacimiento. Igualmente entre los judíos. Ver 12,1-8 y capítulo 15. -_Algunas leyes corresponden a normas de higiene, aunque se indiquen otros motivos. Por ejemplo, la prohibición de la carne de cerdo (11,7), que acarrea enfermedades donde falta limpieza. Lo mismo en lo referente a la lepra (c._13), enfermedad creída muy contagiosa. Toda vida religiosa o cristiana es imposible sin una educación humana y sin una estabilidad de la familia. No basta con el amor para construir una familia si está ausente la fuerza de carácter, o si se han casado sin haber aprendido a soportarse y a mantener sus compromisos de allí la importancia de la educación recibida en la familia. La Ley, con sus miles de preceptos muchos de los cuales sólo apuntan a un poco más de dignidad y de humanidad, prepara un pueblo para servir a Dios en verdad, aunque sus instrucciones y sus ritos exteriores (Rom 2,28) se queden en el nivel de la carne (Fil 3,3). Muchas leyes, cuya razón se nos escapa, servían, más que todo, para hacer al pueblo de Dios diferente de los otros pueblos en sus comidas, en sus fiestas y en sus costumbres. El israelita, establecido muchas veces en medio de otros pueblos, no podía mezclarse con sus vecinos paganos la Ley, al disponer todos los detalles de su vida, le prohibía adoptar poco a poco los usos de los demás y, con esto, llegar a pensar como ellos. Aunque la actitud interior es la que debe hacer al creyente diferente de los demás, la disciplina exterior le ayuda a uno a que tome conciencia de su propio espíritu. Asimismo ahora, varios grupos imponen a sus integrantes normas, abstenciones y oraciones para ayudarles a que preserven su identidad cristiana, aun a sabiendas de que éstas no son obligatorias para todos los cristianos. Estas leyes empezaron a ser observadas muy estrictamente a partir del tiempo de Esdras, y dirigieron a la comunidad judía de los últimos siglos antes de Cristo. Notamos en Neh 13 el peligro que entrañaba para ellos el mantenerse separados de los demás hombres. En el tiempo de Jesús los judíos se aferraban demasiado a estas prescripciones que, en un comienzo, solamente exigían ciertas disposiciones externas para participar en actos religiosos. Y Jesús denunció esta confusión de la pureza legal con la pureza de la conciencia Mc 7,15. 6. La Biblia no es un libro de enseñanza científica.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[5] Los Setenta intérpretes explican esta hendidura de manera que la pezuña quede dividida en dos partes iguales, como la del buey, el ciervo, la cabra y la oveja. A diferencia de los que la tienen dividida en uñas o dedos, como el perro, el gato y otros. Los animales que no rumian simbolizan los hombres que olvidan las palabras de la sabiduría o no las meditan. La significación de los nombres de los animales de este y otros capítulos tiene muchas interpretaciones.[10] Porque están sumergidos en el barro, símbolo de los hombres que no levantan su corazón al cielo.[20] Como las moscas, abejas y otros.[22] Las langostas son comestibles en muchos pueblos meridionales y orientales.[27] Como el oso, el mono y la rana.[30] Especie mixta de ratón y comadreja.[44] 1 Pe 1, 16; Mat 5, 48.