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Comentario de Levítico 25:23 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Levítico 25:23 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“La tierra no se venderá a perpetuidad, pues la tierra es mía; porque vosotros sois para mí como forasteros y advenedizos.

La tierra. Lev 25:10; 1Re 21:3; Eze 48:14.

porque la tierra mía es. Deu 32:43; 2Cr 7:20; Sal 24:1; Sal 85:1; Isa 8:8; Ose 9:3; Joe 2:18; Joe 3:2.

pues vosotros forasteros sois. Gén 47:9; 1Cr 29:15; Sal 39:12; Sal 119:19; Heb 11:9-13; 1Pe 2:11.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El principio directriz de todas estas leyes era que la tierra no pertenecía a Israel; le pertenecía a Dios.

vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo: Dios enfatiza que los israelitas iban a vivir en una tierra que no les pertenecía. De igual manera, el creyente cristiano vive en esta tierra como extranjero y peregrino, y busca una ciudad «cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb 11:10).

La tierra de cada familia era su fuente de alimentación y de ingresos. En la mayoría de los casos si una familia se empobrecía, significaba que se convertían en siervos o dependientes de alguien. La mayoría de las personas trabajaban arduamente para evitar tal cosa, pero la enfermedad, la mala cosecha u otras desgracias podían obligar a un hombre a endeudarse al punto que su única opción fuera vender (arrendar) su tierra. En ese caso entraban en escena tres opciones.

(1) un pariente … rescatador podía redimir (comprar) la tierra del hombre en dificultad (v. Lev 25:25). De lo obtenido podía pagarle a sus acreedores. La tierra permanecía en la familia, la familia pobre seguía viviendo en la tierra, y con el tiempo se le devolvía el dinero al redentor. El rescatador era el familiar varón más cercano; si no podía cumplir su obligación, pasaba al siguiente en la línea de la familia, hasta que alguien pudiera hacerlo. Este es el escenario de Rut 4:1-22, cuando Booz actuó como redentor y compró el campo de Noemí.

(2) Alguien podría no tener un pariente rescatador, pero con el tiempo ahorrar suficiente para volver a comprar su campo. El precio de compra se prorrateaba según los años que faltaban para el Jubileo, y se devolvía la cantidad correspondiente al comprador (vv. Lev 25:26, Lev 25:27).

(3) La persona podía esperar hasta el año de Jubileo para volver a la tierra de su heredad (v. Lev 25:28). Pero aun en esa situación extrema, estaba la esperanza que la familia iba a poder regresar a su heredad sin deudas para comenzar de nuevo. Las leyes de la redención y del año de Jubileo son vívidos símbolos de lo que Jesucristo hizo en la cruz por cada persona. Lo que nuestros primeros padres perdieron en el Huerto, no lo podíamos recuperar por ningún medio. Jesucristo, nuestro Hermano mayor, lo redimió por nosotros. Fuimos desalojados de nuestra heredad, pero en el año de Jubileo se nos permitirá el retorno. Esto es parte de la tensión entre el ya y el todavía no del Reino de Dios. El reino ya entró en la tierra, pero todavía no se ve su complta realización. Nosotros esperamos eso, como la antigua familia israelita esperaba el año de Jubileo.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

LA TIERRA. Dios les dijo a los israelitas que ellos no eran los verdaderos propietarios de la tierra, porque ella le pertenecía a Él; ellos eran simplemente los administradores de ella. De igual manera, las posesiones materiales de los creyentes del NT pertenecen al Señor. Se les ha nombrado mayordomos que deben administrar con justicia todas sus posesiones para Dios, para sí mismos y para los demás (cf. Mat 25:14-27; Lev 16:10-12; 1Co 4:1-7).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

la tierra mía es. Dios posee la tierra y todo lo que hay en ella (cp. Sal 24:1). En realidad, el pueblo de Israel era solo arrendatario de la tierra por la gracia del Señor. Por ello, la propiedad de la tierra era cosa temporal, no permanente.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Se dan diversos preceptos acerca de la propiedad de la tierra.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— en mi propiedad: El auténtico propietario de la tierra es el Señor. Los israelitas son simples usufructuarios.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Sal 39:12; 1Cr 29:15.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

REFERENCIAS CRUZADAS

y 1134 1Re 21:3; Eze 48:14

z 1135 2Cr 7:20; Sal 24:1; Sal 85:1; Joe 2:18

a 1136 1Cr 29:15; Sal 39:12; 1Pe 2:11

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

la tierra es mía. De acuerdo con el A.T., la tierra pertenece a Dios, quien la repartió entre las familias de los israelitas. La venta de la propiedad, usualmente ocasionada por apuros económicos, sería revocada en el año del jubileo.

Fuente: La Biblia de las Américas

[=] *Sal 39:13

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana