Comentario de Levítico 4:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés diciendo:
La ofrenda por pecado de ignorancia, Lev 4:1-2;
por el sacerdote, Lev 4:3-12;
por la congregación, Lev 4:13-21;
por el jefe, Lev 4:22-26;
por cualquier persona, Lev 4:27-35.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Lev 5:1-13
Estas son las ofrendas para purificación en el caso de pecados por yerro o no intencionales. Aquí se tiene presente no sólo la purificación del pecador sino también la pureza del tabernáculo por la contaminación del pecado del pueblo. La ofrenda por el pecado o por la purificación se prescribía según la posición de la persona (o personas) que cometía la ofensa. El pecado del sumo sacerdote, o de toda la congregación, contaminaba en forma más profunda, y exigía un remedio más severo. Un príncipe del pueblo, del mismo modo, incurría en una contaminación más grave que el ciudadano ordinario, de modo que el remedio era más radical. El mismo principio rige en la actualidad; mientras más prominente e influyente es el pecador, más dañino en extensión es el pecado.
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EN FOCO
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«Sangre»
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• (Heb. dam) (Lev 3:2; Lev 4:5; Éxo 12:13; Isa 1:11) # en Strong H1818: Esta palabra se relaciona con la palabra hebrea ˓adom, que significa «rojo» (Gén 25:30) y se refiere a la sangre de animales (Éxo 23:18) o de seres humanos (Gén 4:10). En las Escrituras, la sangre puede ser sinónimo de muerte (Jue 9:24) o aun de homicidio (Jer 19:4). La palabra sangre también puede representar la culpa de una persona como la frase «su sangre será sobre él»; esto es, es responsable de su propia culpa (Lev 20:9). El AT. iguala vida con sangre (Gén 9:4; Deu 12:23), que ilustra vívidamente la santidad de la vida humana (Gén 9:6). Según el NT. «sin derramamiento de sangre no se hace remisión» de pecado (Heb 9:22). De esta manera el énfasis en la sangre en los sacrificios del AT. señalaba a la sangre que Cristo iba a derramar en nuestro favor (Rom 5:9; 1Co 11:25, 1Co 11:26).
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Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
pecare por yerro: Pecado que se produce sin que el pecador se de cuenta de que ofendió la santidad de Dios y contaminó su morada terrenal, así como la ropa se puede ensuciar sin que el que la usa se dé cuenta. Para usarla otra vez, la vestidura y el tabernáculo requerían purificación.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
4. Sacrificios Expiatorios.
L os sacrificios expiatorios no son mencionados en la historia primitiva de Israel. Son los que se ofrecen en expiación de los pecados. El hombre que se siente ligado por la voluntad del Señor, se siente también muchas veces en desgracia con El por las infracciones de la Ley divina, y así busca, por medio del sacrificio, aplacar a Dios y volver a recuperar su gracia. La Ley distingue dos sacrificios de esta índole: por el pecado y por el delito. En ambos predomina la idea de reparación, mientras en los anteriores (holocaustos, pacíficos y oblaciones) predominaba la idea de reconocimiento de la soberanía de Dios. Homenaje de entrega y de acción de gracias.
Los seguidores de Wellhausen sostienen que esta legislación relativa a los sacrificios por el pecado y por el delito es posterior al destierro o arranca de la escuela sacerdotal de Ezequiel1. Pero en 2Re 12:16 se hace alusión a la existencia de estos sacrificios expiatorios, y las ordenaciones de Ezequiel suponen ya una legislación sobre el particular2. Por otra parte, esta noción de sacrificio expiatorio no es desconocida de las antiguas poblaciones de Canaán3. En los textos de Ras Samra aparece el sacrificio pro delicto (asam), y parece que hay otro equivalente al pro peccato4. En el texto púnico de la tarifa de Marsella aparece también un sacrificio semejante5. Lo mismo parece deducirse de los exvotos míneos y sábeos6. Entre los babilonios existían estos sacrificios de tipo expiatorio7. De todo esto se deduce que la legislación levítica sobre los sacrificios expiatorios (pro delicio et pro peccato) no es algo postizo de época reciente, sino que enraiza con costumbres semíticas muy arcaicas, y bien pueden llegar a los tiempos mosaicos.
Sacrificio por el Pecado del Sumo Sacerdote (1-12).
1Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Si pecare alguno por ignorancia, haciendo algo contra cualquiera de los mandatos prohibitivos de Yahvé e hiciera alguna de estas cosas: 3si es el sacerdote ungido el que peca, haciendo así culpable al pueblo, ofrecerá a Yahvé por su pecado un novillo sin defecto en sacrificio expiatorio. 4Llevará el novillo a la entrada del tabernáculo de la reunión ante Yahvé, y, después de poner la mano sobre la cabeza, lo degollará ante Yahvé. 5El sacerdote ungido tomará la sangre del novillo y la llevará al tabernáculo de la reunión, 6y, mojando un dedo en la sangre, hará siete aspersiones ante Yahvé hacia el velo del santuario; 7untará de ella los cuernos del altar de los perfumes y derramará todo el resto de la sangre del novillo en torno del altar de los holocaustos, que está a la entrada del tabernáculo de la reunión. 8Tomará luego el sebo del novillo sacrificado por el pecado, el sebo que cubre las entrañas y cuanto hay sobre ellas, 9los dos ríñones con el sebo que los cubre, y el que hay entre ellos y los lomos, y la redecilla del hígado sobre los ríñones, 10como se coge en el novillo del sacrificio pacífico, y lo quemará en el altar de los holocaustos. 11La piel del novillo, sus carnes, la cabeza, las patas, las entrañas y los excrementos, 12lo llevará todo fuera del campamento a un lugar puro, donde se tiran las cenizas, y lo quemará sobre la leña. Se quemará en el lugar donde se tiran las cenizas.
El sacrificio por el pecado (en heb, jaita) era en expiación de los pecados cometidos “por ignorancia hacia algo contra los mandatos prohibitivos de Yahvé” (v.2). Es un pecado, pues, involuntario por error, haciendo alguna de las cosas prohibidas por Yahvé. Es en contraposición del pecado cometido “con mano alzada,”8 que una oposición abierta y escandalosa contra la autoridad de Dios, es decir, los pecados con malicia expresa, los cuales son castigados con la muerte. Aquí se trata de expiar los pecados de fragilidad, no sólo las faltas culturales, o faltas de pura inadvertencia9. En hebreo, jaita, etimológicamente, significa faltar, no dar en el blanco, ser defectuoso; pero prácticamente designa todo acto que no se amolda a las reglas del bien y de los mandatos de Yahvé. El ceremonial distingue en los sacrificios por el pecado: si el pecador es el sumo sacerdote, si es la asamblea del pueblo, o un príncipe del pueblo, o una persona privada. Naturalmente, la categoría del sacrificio varía según la categoría de la persona oferente. En el primer caso, es el del “sacerdote que ha recibido la unción,” es decir, el sumo sacerdote, como traducen los LXX άρχιερεύς10. Por ser el representante religioso de la comunidad israelita, su pecado es particularmente grave, y por ello necesita una expiación especial, ya que en su persona la culpabilidad afecta a todo el pueblo. Como expiación de su pecado debe ofrecer un novillo, recogiendo su sangre, con la que untará los ángulos del altar de los perfumes y derramará el resto en torno del altar de los holocaustos. El sebo de la víctima lo quemará “en el lugar donde se tiran las cenizas.” Como en los sacrificios anteriores, la inmolación era precedida de la imposición de las manos sobre la víctima. El significado del rito parece que está relacionado con la transmisión del pecado a la víctima y la sustitución de ésta a aquél ante Yahvé. Ante el “velo del santuario” debía hacer siete aspersiones de sangre. Sólo el día solemne de la expiación podía el sumo sacerdote entrar detrás del velo en el “santo de los santos.”11 Después se ungían con la sangre los cuernos del altar de los perfumes (v.7), y el resto de la sangre se derramaba al pie del altar de los holocaustos. Las partes grasas se quemaban sobre el altar como en los sacrificios pacíficos (v.10), y el resto, piel, carnes, patas, etc., se quemaba fuera del campamento (v.12). Era la destrucción total de la víctima, de forma que el oferente no se apropia nada de ella. Aquí lo que no es entregado a Dios en el altar es consumido por el fuego fuera del campamento. Como el oferente tenía conciencia de pecador, no podía tener el banquete sagrado con las partes salvadas de la combustión del altar, como en los sacrificios pacíficos. En este sacrificio, el oferente, lejos de estar movido de sentimientos de alegría, debe sentirse penitente y triste, y, además, no debe sacar provecho de una víctima ofrecida por sus pecados. Por otra parte, como las partes de la víctima no quemadas sobre el altar eran algo sagrado, no debían ser profanadas, y por ello se quemaban fuera en un lugar prescrito12. El autor de la Epístola a los Hebreos ve en esta circunstancia de la cremación de la víctima fuera del campamento un tipo del sacrificio del Cristo muerto fuera de Jerusalén como víctima expiatoria por nuestros pecados13.
Sacrificio por la Asamblea del Pueblo (13-21).
13Si fuera la asamblea toda del pueblo la que por ignorancia pecare, sin darse cuenta, haciendo algo que los mandatos de Yahvé prohíben, incurriendo así en culpa, 14al darse cuenta la asamblea del pecado cometido, ofrecerá en sacrificio expiatorio un novillo, que se llevará a la entrada del tabernáculo de la reunión.15Los ancianos de la asamblea pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo y le degollarán ante Yahvé; 16el sacerdote ungido llevará la sangre del novillo ante Yahvé en el tabernáculo de la reunión, 17y, mojando su dedo en la sangre, aspergerá siete veces ante Yahvé en el tabernáculo de la reunión, 18y la derramará al pie del altar de los holocaustos, que está a la entrada del tabernáculo de la reunión. 19Luego tomará todo el sebo del novillo y lo quemará en el altar, 20haciendo con este novillo como con el novillo anterior. Así los expiará el sacerdote y les será perdonado. 21Llevará el novillo fuera del campamento y lo quemará como el anterior. Este es el sacrificio por el pecado de la asamblea de los hijos de Israel.
El ritual es similar al anterior. Aquí el pueblo es considerado corporativamente como solidario en el pecado, al descuidar el cumplimiento de los preceptos de Yahvé. Por ello debe ofrecer un sacrificio de expiación. No se especifica cómo la asamblea del pueblo llegaba a tener conciencia de su pecado, quizá por la proclamación de alguna persona representativa, como el sacerdote. La víctima a ofrecer es la misma que la del sumo sacerdote. Los ancianos harán la imposición de las manos sobre la víctima antes de la inmolación como representantes netos del pueblo. El sumo sacerdote aspergerá con la sangre siete veces como en el caso anterior (v.17). Después se quemará el sebo y partes grasas sobre el altar y el resto será quemado fuera del campamento14.
Sacrificio por el Pecado de un Jefe (22-26).
22Si el que pecó es un jefe del pueblo, haciendo por ignorancia algo de lo que los mandamientos de Yahvé, su Dios, prohiben, incurriendo así en culpa, 23al darse cuenta del pecado cometido, llevará como ofrenda un macho cabrío sin defecto; 24pondrá su mano sobre la cabeza y lo degollará en el lugar donde se degüellan los holocaustos a Yahvé; es sacrificio por el pecado. 25El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y untará de ella los cuernos del altar de los holocaustos, y la derramará al pie del altar. 26Después quemará todo el sebo en el altar, como se quema en los sacrificios pacíficos. Así le expiará el sacerdote de su pecado, y le será perdonado.
Ahora la víctima es modesta, en conformidad con la categoría del nuevo pecador, que es un jefe político o militar, un personaje de alguna influencia en la vida social. La víctima es el macho cabrío, y el ritual, semejante al anterior, si bien la unción con la sangre es sobre los cuernos del altar de los holocaustos y no de los perfumes, como en los casos anteriores. Y el que hace las unciones no es el sumo sacerdote (“sacerdote ungido,” v.16), sino un sacerdote cualquiera (v.26). Se quemarán las partes grasas sobre el altar, pero no se especifica el destino de las otras partes de la víctima, que en los anteriores sacrificios debían ser quemadas fuera del campamento. Por Lev 6:29-30 sabemos que esa carne debían comerla los sacerdotes en un lugar sagrado.
Sacrificio por el Pecado de un Israelita (27-35).
27Si el que por ignorancia pecó es uno del pueblo, haciendo algo que Yahvé ha prohibido hacer, e incurriendo así en culpa, 28al caer en la cuenta de su pecado, llevará en ofrenda una cabra sin defecto, hembra, por el pecado cometido; 29pondrá su mano sobre la cabeza de la víctima por el pecado y la degollará en el lugar donde se ofrecen los holocaustos. 30El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, untará en ella los cuernos del altar de los holocaustos y la derramará al pie del altar. 31Después, tornando el sebo, como en el sacrificio pacífico, lo quemará en el altar en suave olor a Yahvé. Así le expiará el sacerdote, y le será perdonado. 32Si lo que ofrece en sacrificio por el pecado es un cordero, llevará una cordera sin defecto, 33pondrá su mano sobre la cabeza de la víctima por el pecado y la degollará en sacrificio de expiación en el lugar donde se ofrecen los holocaustos. 34El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y untará de ella los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará la sangre al pie del altar. 35Después, tornando el sebo, como en el sacrificio pacífico, lo quemará en el altar sobre las combustiones de Yahvé. Así le expiará el sacerdote por el pecado cometido, y le será perdonado.
Si se trata de un particular, la víctima es también de inferior categoría, ya que es una hembra, cabra u oveja. En Num 15:27 se dice que la víctima debe ser de un año. El ritual es semejante al anterior: imposición de manos por el oferente pecador, unción con su sangre de los cuernos del altar de los holocaustos y cremación del sebo en el altar “sobre las combustiones de Yahvé” (v.35). La frase es extraña, y algunos autores ven aquí una alusión a un sacrificio recientemente ofrecido, como el holocausto cotidiano o perpetuo.
1 Sobre esta cuestión véase Médébielle, o.c., p.62. – 2 Cf. Eze 43:21; Eze 44:29. – 3 Cf. 1 Sam c.5-6. – 4 Cf. RB (1931) P-53 n.27. – 5 Cf. M. J. Lagrange, Etudes sur les religions sémitiques p.395-404. – 6 Cf. RB (1912) p.50-85. – 7 Cf. P. Dhorme, La religión assyro-babvlonienne p.290; Lagrange, o.c., p.234) art· Babylone et la Bible: DBS I 844-845. – 8 Cf. Num 15:30-31. – 9 Cf. Médébielle, O.C., p.85s. – 10 Al sumo sacerdote se le llama “sacerdote de la unción” en Lev 4:16; Lev 6:15; Lev 21:10; Lev 21:12, y “sumo sacerdote” (hakkóhen Haggaddol) en Lev 7:35; Lev 10:7; Núm 3:3, etc. – 11 A propósito de estas siete aspersiones de sangre, algunos autores recuerdan lo que dice Herodoto, III 8, sobre el rito de la alianza en Arabia, en la que se marcaban siete piedras con sangre. – 12 Cf. Lev 6:20-22. – 13 Heb 13:10-13. – 14 La palabra hebrea (kipper) que hemos traducido por perdonar (v.20) es de etimología discutida, pero parece que primitivamente designa cubrir, borrar. Cf. Médébielle, o.c., p.55; A. Clamer, o.c., p.50s.
Fuente: Biblia Comentada
Las ofrendas por el pecado (Lev 4:1 –Lev 5:13) y por la culpa (Lev 5:14 –Lev 6:7) diferían de las tres anteriores en que las anteriores eran voluntarias y éstas eran obligatorias. La ofrenda por el pecado difería de la ofrenda por la culpa en que la primera involucraba una iniquidad en la que no era posible hacer restitución, mientras que en la segunda era posible.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Vea Lev 6:24-30 para las instrucciones para el sacerdote. La ofrenda por el pecado hacía expiación por los pecados cometidos en ignorancia y donde la restitución era imposible. Este era un sacrificio prescrito como obligatorio, como lo era el sacrificio por la culpa (Lev 5:14 –Lev 6:7). Se hace referencia a los pecados de comisión (Lev 4:1-35) y de omisión (Lev 5:1-13) cometidos sin intención. Lev 4:1-35 trata acerca de aquellas personas que hubieren cometido el pecado: 1) el sumo sacerdote (vv. Lev 4:3-12), 2) la congregación (vv. Lev 4:13-21), 3) un gobernante (vv. Lev 4:22-26) y 4) una persona común del pueblo (vv. Lev 4:27-35). Lev 5:1-13 desarrolla los sacrificios según el animal sacrificado: 1) cordera / cabra (vv. Lev 5:1-6); 2) ave (vv. Lev 5:7-10) y 3) flor de harina (vv. Lev 5:11-13).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Lev 5:1-19
Estos capítulos presentan las leyes referidas a los sacrificios expiatorios, cuyo propósito es asegurar el perdón divino. Se trata básicamente de dos tipos de sacrificios: la ofrenda de purificación y la ofrenda de reparación.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La ofrenda de purificación sirve para remover las impurezas causadas por el contacto involuntario con objetos sagrados. (Para el caso de actos deliberados de este tipo, ver Núm 15:27-31). La expresión hebrea utilizada en este pasaje ha sido tradicionalmente traducida por “sacrificio expiatorio”, “sacrificio por el pecado”, “ofrenda por el pecado”. Sin embargo, de acuerdo a otros usos de la palabra hebrea en diferentes contextos (ver Eze 43:20-23), es preferible traducir ofrenda de purificación, ya que su función incluye la purificación de cualquier impureza ritual, tanto de personas como del santuario.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Lev 6:24-30; Lev 16:1-34; Núm 15:22-28.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
El propósito de la ofrenda por el pecado. Cuando alguna persona peque por inadvertencia (1) introduce dos palabras importantes que gobiernan el resto del capítulo. Primera, aquí la palabra para “pecado” (hata) significa “errar el blanco, fracasar o despistarse”. El sacrificio particular descrito en este capítulo tiene un nombre que se deriva de una forma intensiva de este verbo, y tiene el sen tido de “quitar el pecado, limpiar del pecado”. (Se le denomina hatta<t.) Casi siempre se traduce como “ofrenda por el pecado”. Pero su propósito no era tanto tratar con el pecado mismo (aunque tenía una dimensión expiatoria, como todos los sacrificios de sangre) sino el de limpiar los efectos del pecado; es decir, la contaminación o corrupción que causa el pecado. Aunque el holocausto era el principal sacrificio para expiación al aplacar la ira de Dios, esta ofrenda era primariamente para purificación del lugar santo y el altar, para que Dios pudiera continuar viviendo en medio de su pueblo. Dios no puede vivir en lo inmundo, de mo do que este sacrificio limpiaba el lugar de su habitación. Por lo tanto, algunos eruditos lo traducen como “ofrenda de purificación”.
La segunda, inadvertencia (bisegaga) viene de una raíz que significa “extraviarse”, como las ovejas. Así se usa en todo este capítulo para hablar de los pecados que no son el resultado de un acto voluntario de rebelión abierta contra Dios, sino de las debilidades y fracasos de nuestra vida diaria. Puede significar inadvertidamente, accidentalmente o sin intención. La ley hebrea distinguía cuidadosamente entre acciones accidentales y deli beradas. Se usa mucho la expresión “pecar con soberbia” para describir las acciones que eran premeditadas y actos voluntarios de maldad. Legalmente, estos tenían que tratarse severamente (el mejor ejemplo de dicha distinción está expresada en la ley del homicidio en Núm. 35), y en el sistema de sacrificios no había ningún sacrificio para este tipo de pecado (Núm. 15:27-31).
La ofrenda por el pecado también se usaba para limpiar a una persona que ritualmente estaba inmunda, pero en ningún sentido pecadora; por ejemplo, una mujer después de un parto (12:6-8), al guien con una enfermedad de la piel (14:19), o con algún tipo de flujo (15:15). Generalmente hablando, era la ofrenda que tenía efectos purificadores en contraste, aunque relacionada, con el perdón (15:31).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
4.1ss ¿Ha hecho alguna vez algo malo sin darse cuenta sino hasta después? Aun cuando su pecado no haya sido intencional, sigue siendo pecado. Uno de los propósitos de la Ley de Dios era hacer conscientes a los israelitas de sus pecados que no eran intencionales para que no los repitieran y para que pudieran ser perdonados por ellos. Levítico 4 y 5 menciona algunos de estos pecados no intencionales y la forma en la que los israelitas podían ser perdonados por ellos. Mientras lee más de las leyes de Dios, recuerde que fueron dadas para enseñar y guiar al pueblo. Permita que le ayuden a ser más consciente del pecado en su vida.4.3 La ofrenda por el pecado era para quienes (1) cometieran un pecado sin darse cuenta de ello o (2) cometieran un pecado por negligencia o debilidad y no por una clara rebeldía contra Dios. Se sacrificaban diferentes animales según las diferentes clases de pecado. En la Biblia, la muerte de Jesucristo fue la ofrenda final por el pecado (Heb 9:25-28 nos dice por qué).
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
[=] *Num 15:22
[.] Vienen, a continuación, los sacrificios por el pecado. No se trata del pecado verdadero, el pecado interior (Mt 5,22) que sale del hombre (Mt 7,20), sino de las faltas contra las leyes del culto. Incluso leemos en los versículos 22 y 27 si uno peca por inadvertencia. Se trata en realidad de descuidos, de los que encontramos ejemplos en 5,1-13. En cambio, en 5,20-26 se habla de otras faltas que exigen un sacrificio de reparación y que son verdaderos pecados. Pablo nos dice que el fin de la ley es dejar el pecado en evidencia (Rom 4,15; 7,7). Es cierto que los textos antiguos no distinguen casi el verdadero pecado indiferencia a Dios o rebelión contra el orden que estableció, errores o ignorancias. Se necesitará tiempo para que se haga la luz, pero esta preocupación por limpiarse de todo pecado nos recuerda que la fuerza del mal está actuando en nosotros, aun cuando no estemos conscientes de ello. Un día, al descubrir lo que es el amor de Dios y cómo nos aguarda, reconoceremos que somos profundamente pecadores.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[2] Se trata de la ignorancia culpable por negligencia.[24] El altar significaba a Dios, y la sangre de la ofrenda se ofrecía al parecer en lugar de la sangre o vida del pecador.