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Comentario de Levítico 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Levítico 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Jehovah habló a Moisés diciendo:

Moisés consagra a Aarón y a sus hijos, Lev 8:1-13.

Su sacrificio de expiación, Lev 8:14-17.

El holocausto, Lev 8:18-21.

El carnero de las consagraciones, Lev 8:22-30.

El lugar y el tiempo de las consagraciones, Lev 8:31-36.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Lev 9:1-24; Lev 10:1-20

La primera de dos secciones narrativas en Levítico. Describe la inauguración del sacerdocio en Israel. La ordenación de Aarón y sus hijos (cap. Lev 8:1-36) fue seguida por la primera ofrenda de sacrificios (cap. Lev 9:1-24). El capítulo Lev 10:1-20 tiene que ver con las muertes de Nadab y Abiú y sus consecuencias.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Aarón presidió la idolatría de Israel con el becerro de oro. Ahora Dios le da una nueva oportunidad permitiéndole ser ordenado como sumo sacerdote de Dios. Su ministerio afectaría a todos los israelitas por la expiación de sus pecados y los pondría en comunión con Dios.

las vestiduras: Las vestiduras sacerdotales usadas por Aarón, y prescritas por Dios a Moisés en Éxo 28:1-39aceite de la unción: hecho de mirra, canela, cálamo aromático, casia y aceite de oliva (Éxo 30:23-25).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

8. Consagración de Aarón y sus Hijos.
L os c.8-9 son considerados como parte del texto, y parecen continuación de Ex 40. Las funciones sacerdotales hasta entonces eran ejercidas por los jefes de familias, sin que hubiese una clase social determinada dedicada a ellas. Moisés, al organizar la teocracia, dejó bien sentado el principio de la exclusiva de los descendientes de Aarón respecto de los actos de culto, particularmente los sacrificios. Sin embargo, la antigua costumbre subsistió, y después de la muerte del legislador, una vez dispersadas las tribus en Canaán, surgió de nuevo el sacerdocio patriarcal. Así, encontramos personajes públicos que ejercieron funciones sacerdotales, como Gedeón, Jefté, Saúl, David y Salomón1, si bien esporádicamente y como excepción. Estos casos excepcionales no prueban que no existiera en Israel el sacerdocio legítimo organizado por Moisés, sino que son casos considerados por los hagiógrafos como anormales y aun ilícitos.

Consagración de Aarón y de Sus Hijos (1-13).
1Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2“Toma a Aarón y con él a sus hijos, las vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el cestillo de panes ácimos, 3y convoca toda la asamblea a la entrada del tabernáculo de la reunión.” 4Hizo Moisés lo que le mandaba Yahvé, y, reunida la asamblea a la entrada del tabernáculo de la reunión, 5les dijo Moisés: “He aquí lo que Yahvé ha mandado hacer.” 6Después hizo que se acercaran Aarón y sus hijos, y los lavó con agua. 7Vistió a Aarón la túnica, se la ciñó, le vistió la sobreveste y el “efod” y le ciñó con el cinturón del “efod,” atándoselo; 8le puso el pectoral con el “urim” y el “tummin,” 9cubrió su cabeza con la tiara, poniendo en la parte anterior de ella la diadema de oro, la diadema de santidad, como le había mandado Yahvé; 10y, tomando luego el óleo de la unción, ungió el tabernáculo y cuanto en él había, y lo consagró. 11Asperjó siete veces el altar y lo ungió con todos sus utensilios, como también la pila y su base, y los consagró. 12Derramó el óleo de unción sobre la cabeza de Aarón, y le ungió, consagrándole. 13Hizo luego que se acercaran los hijos de Aarón, y les vistió sus túnicas, los ciñó y les puso sus tiaras, como se lo había mandado Yahvé.

Como antes indicábamos, el oficio del sacerdocio estaba vinculado ordinariamente al jefe de familia, de la tribu, de la ciudad o de la nación. Tal era la ley común en la antigüedad, y en esto no era Israel una excepción, pues en la Biblia vemos que los patriarcas desempeñaban el oficio del sacerdocio como jefes de tribu. Moisés lo hacía como jefe del pueblo; Samuel, Saúl y David ofrecían a Dios sacrificios, y el mismo Salomón ejerció en la consagración del templo el oficio principal al pronunciar la oración consecratoria2. Pero la existencia de un sacerdocio profesional no era desconocida en la antigüedad, fuera que esto estuviera vinculado a una familia o se hiciera el reclutamiento por la dedicación especial de los individuos al culto de una divinidad. Ya hemos visto atrás cómo la tribu de Leví estaba dedicada especialmente de algún modo al culto de Yahvé3. Si esta dedicación tuvo su origen en el episodio del becerro, o este episodio no fue más que un signo revelador de una dedicación más antigua y una confirmación de ella, no nos atrevemos a afirmarlo. En este último caso habremos de decir que Aarón pertenecía a esta agrupación de los devotos de Yahvé, según se colige de Exo 4:14. Como quiera que sea, él con su familia es escogido ahora para ejercer el sacerdocio de Yahvé en Israel. El ritual empleado es el que dejamos indicado al comentar Exo 29:1-37. Moisés, que es el consagrante, comienza por lavar a los ordenandos; luego viste a cada uno los ornamentos de su dignidad: a Aarón, los del sumo sacerdocio, y a sus hijos los de simples sacerdotes. En el curso de la vestición del padre y de los hijos consagra Moisés el tabernáculo y sus enseres; luego derrama el óleo de la unción sobre la cabeza de Aarón (v.12). El baño purificatorio previo simboliza la pureza de costumbres exigida para el ejercicio del culto al servicio inmediato de Dios. Ya en la época patriarcal se exigía este lavatorio y cambio de vestidos para los laicos que habrían de participar en el culto4. Sólo Aarón recibe la unción del óleo sobre su cabeza; por eso al sumo sacerdote se le llamará “sacerdote de la unción” (Hakkohen hammesiaj). Sin embargo, hay otros textos en los que se insinúa que también los simples sacerdotes recibían la unción5. Esto indica que hay varias tradiciones y diversos estratos redaccionales en los rituales de la época del desierto.

Ofrenda de los Sacrificios (14-30).
14Hizo traer el novillo para el sacrificio del pecado, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre el novillo para el sacrificio por el pecado. 15Moisés lo degolló y, tomando su sangre, untó con su dedo los cuernos del altar todo en torno, y lo purificó, derramando la sangre al pie del altar, y lo consagró para hacer sobre él el sacrificio expiatorio. 16Tornó todo el sebo que recubre las entrañas, la redecilla del hígado y los dos ríñones con su sebo, y lo quemó todo en el altar. 17El novillo, su piel, sus carnes y sus excrementos se quemaron fuera del campamento, como se lo había mandado Yahvé a Moisés. 18Hizo que acercaran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos le pusieron sus manos sobre la cabeza. 19Moisés lo degolló, y derramó su sangre en torno del altar. 20Lo descuartizó, y Moisés quemó la cabeza y los trozos y el sebo. 21Se lavaron en agua las entrañas y las patas, y Moisés quemó todo el carnero en el altar; era holocausto de suave olor, un sacrificio por el fuego, como se lo había mandado Yahvé a Moisés. 22Hizo que acercasen el otro carnero, el del sacrificio de inauguración, y Aarón y sus hijos le pusieron la mano sobre la cabeza. 23Moisés lo degolló, tomó su sangre y untó con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho. 24Hizo acercar a los hijos de Aarón, y les untó con la sangre el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho, derramando luego la sangre en torno del altar. 25Tomó, después el sebo, la cola, todo el sebo que cubre las entrañas, la redecilla del hígado, los dos ríñones con su sebo y el pemil derecho. 26Tomó del cestillo de los ácimos, puesto ante Yahvé, un pan ácimo, una torta ácima amasada con aceite y un frisuelo, y los puso sobre el sebo y sobre el pernil derecho; 27y después de haber puesto todo esto en las manos de Aarón y sus hijos, lo balancearon éstos como ofrenda a Yahvé. 28Moisés lo tomó de sus manos y lo quemó en el altar encima del holocausto, pues era el sacrificio de inauguración de suave olor, combustión a Yahvé. 29Moisés tomó luego el pecho del carnero de inauguración y lo balanceó ante Yahvé; ésta fue la porción de Moisés, como se lo había mandado Yahvé. 30Tomó Moisés el óleo de unción y sangre de la que había en el altar, asperjó a Aarón y sus vestiduras y a los hijos de Aarón y a sus vestiduras, consagrando a Aarón y sus vestiduras y a los hijos de Aarón y sus vestiduras.

Moisés aparece aquí – como mediador de la nueva alianza – ofreciendo los sacrificios de consagración de los sacerdotes. Se ofrecen tres sacrificios: un novillo por el pecado de los consagrandos, un carnero en holocausto y otro carnero como sacrificio pacífico de inauguración o consagración, específico del acto consecratorio de los sacerdotes. El sacrificio expiatorio era por los pecados en general de los ordenandos, como hombres pecadores que debían purificarse y entrar en relaciones normales con Dios, pues tenían que comunicar con las cosas más santas del culto. El mismo altar debía ser purificado con la unción de la sangre de la víctima. Como es de ley en los sacrificios por el pecado, se quemaron las. partes grasas sobre el altar, y el resto – carne y piel – fue quemado fuera del campamento, pues los sacerdotes no debían aprovecharse de nada de la víctima que era en expiación de sus propios pecados. Sólo cuando los sacrificios eran por los pecados de otros oferentes podían quedarse con parte de la víctima. Después se sacrificó un carnero en holocausto, en señal de entrega total a Dios (v.18), y por fin se sacrificó un carnero de inauguración en acción de gracias, como sacrificio pacifico. La particularidad de este sacrificio estuvo en la unción de la oreja derecha, del pulgar de la mano derecha y del pie derecho de Aarón y sus hijos con la sangre de esta víctima (v.23-24). La unción de la oreja parece aludir a la docilidad y obediencia particular que con toda presteza han de procurar en el ejercicio del culto a Yahvé; la del pulgar de la mano derecha parece relacionarse con las buenas obras, y la del pie simbolizaría la prontitud en seguir el camino de la justicia y de la santidad. Estas distintas partes del cuerpo representan la totalidad de la persona consagrada. En los sacrificios pacíficos, los sacerdotes se quedaban con parte de la víctima y de las ofrendas. Aquí se quemó el pemil derecho sobre el altar, y el pecho quedó reservado a Moisés, que efectuó la consagración (v.29). Las ofrendas fueron quemadas también sobre el altar. Después Moisés asperjó con la sangre de la víctima y el óleo de la unción a Aarón y a sus hijos, consagrando sus vestiduras (v.30).

Ritos Complementarios (31-36).
31Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: “Coced la carne a la entrada del tabernáculo de la reunión; es allí donde habéis de comerla con el pan que hay en el cestillo de la inauguración, como yo lo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán. 32Lo que reste de la carne y del pan lo quemaréis. 33Durante siete días no saldréis de la entrada del tabernáculo de la reunión, hasta que se cumplan los días de vuestra inauguración, pues vuestra inauguración durará siete días, 34como se ha hecho hoy para expiaros. Os quedaréis los siete días, día y noche, 35a la entrada del tabernáculo de la reunión, y guardaréis lo que ha mandado Yahvé, para no morir, porque esto es lo que El me ha mandado.” 36Aarón y sus hijos hicieron lo que Yahvé les mandó por Moisés.

Los sacerdotes debían continuar durante siete días las ceremonias de la consagración. Debían estar a la entrada del tabernáculo, alimentándose con parte de las víctimas sacrificadas. En Exo 29:35-37 se dice que durante siete días debe repetirse el sacrificio por el pecado como expiación, sin decir nada de las otras dos víctimas. Pero aquí se insinúa que se repiten las mismas ceremonias del primer día. La prescripción de estar siete días a la entrada del tabernáculo tiene por finalidad inculcar la alta dignidad a que han sido elevados como guardianes de la casa de Yahvé. Se amenaza con la muerte al que infrinja el ritual descrito, para destacar la importancia de su oficio sagrado. En el c.10 se narra un caso concreto de transgresión del ritual, con el castigo consiguiente, para hacer ver que la amenaza de muerte no es una palabra baldía.
Con esta consagración, los sacerdotes son revestidos de una especial santidad, participación y revelación a la vez de la santidad de Yahvé. Su oficio exclusivo será en adelante velar por el culto de Dios, instruir a los fieles en su Ley y en el modo de honrarle como El quiere. Esta será la heredad de Aarón y de sus hijos, y ella constituye la ventaja del sacerdocio profesional sobre el tradicional, vinculado a otro oficio más absorbente.
Dice el Eclesiástico que “esta consagración fue un pacto eterno para Aarón y para su descendencia por los días del cielo, para servir al Señor en el ejercicio del sacerdocio y para bendecir en nombre del Señor a su pueblo. Entre todos los vivientes le escogió el Señor para presentarle las ofrendas, los perfumes y el buen olor para memoria, y hacer la expiación de su pueblo. Y le dio sus preceptos y poder para decidir sobre la ley y el derecho, para enseñar sus mandamientos a Jacob e instruir en su Ley a Israel.”6 El profeta Malaquías, reprendiendo a los sacerdotes que en sus días se mostraban muy negligentes en el servicio divino, les trae a la memoria el pacto del Señor con Leví, su padre, es decir, la tribu de Leví. Este pacto fue para “vida y paz, que Dios le dio; fue también de temor, pues ante el nombre del Señor se llenaba de temor. Tuvo en su boca doctrina de verdad y no hubo iniquidad en sus labios; anduvo con El en integridad y rectitud y apartó del mal a muchos, pues los labios del sacerdote han de guardar sabiduría, y de su boca ha de salir la doctrina, porque es enviado de Yahvé de los ejércitos.”7 Sobre esta perpetuidad del pacto con Leví son de notar las palabras de Jeremías ponderando la firmeza del pacto divino con David y Leví8. Las palabras del profeta sobre la perpetuidad del sacerdocio levítico no tienen más realidad que las anteriores sobre la dinastía de David. En Jesucristo, el Hijo de David, Rey a la vez que Sacerdote, tendrá la promesa del profeta una realización más alta de lo que pudieran imaginar los oyentes del profeta. Para expresar la altura de esa dignidad, el autor de la Epístola a los Hebreos dirá que Jesucristo es Sacerdote, no a la manera de Leví, sino de Melquisedec, que fue a la vez rey y sacerdote, Todas éstas son expresiones humanas, que no alcanzan a declarar las realidades divinas, que se encierran en Jesucristo, verdadero mediador entre el cielo y la tierra.

1 Cf. 1Sa 13:9-12; 1Sa 15:15; 2Sa 6:13; 2Sa 24:25; 1Re 3:3-15; 1Re 8:5. – 2 1Re 8:22s. – 3 Cf. Exo 32:26s. – 4 Cf. Gen 35:2. – 5 Cf. Exo 30:30; Exo 40:14-15; Lev 10:7; Exo 29:21; Lev 8:30. – 6 Eco 45:19-26. – 7 Mal 2:4-7. – 8 Jer 33:148.

Fuente: Biblia Comentada

En esta sección se trata de los orígenes del sacerdocio aarónico. Antes de la época de Aarón, los patriarcas (Gén 4:3-4) y los padres (Job 1:5) habían ofrecido sacrificios a Dios, pero con Aarón se inició el servicio sacerdotal plenamente reglamentado.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Aarón y sus hijos fueron consagrados antes de que ministrasen al Señor. La consagración de Aarón y de sus hijos había sido ordenada hacía mucho tiempo (vea las notas sobre Éxo 29:1-37), pero se describe aquí con todos los detalles ceremoniales por cuanto se llevó a cabo después de acabar el tabernáculo y de detallar la promulgación de los diversos sacrificios.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Lev 9:1-24; Lev 10:1-20

Esta sección narrativa describe la ordenación de los sacerdotes y la inauguración del culto, retomando en cierto modo el relato de Éxo 40:34-38.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Este pasaje sobre la consagración u ordenación de los sacerdotes aaronitas es prácticamente una réplica de Éxo 29:1-37; (ver también Éxo 40:12-15).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-35; Éxo 39:1-32; Éxo 40:12-15.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

La preparación. Todos los materiales, ya prescritos, fueron reunidos, juntamente con toda la congregación, la cual quizá signifique los ancianos que serían testigos de los eventos en el atrio del tabernáculo, en representación de toda la comunidad (cf. 9:1; aunque sin duda había tantos espectadores como pudieran encontrar un lugar apropiado para observar el evento). La frase como Jehovah le mandó (vv. 4, 5) hace eco a través de los caps. 8 y 9, enfatizando la obediencia precisa a la palabra de Dios que Moisés y Aarón habían exhibido, agudizando más la conmoción de 10:1.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

8.1ss ¿Por qué Aarón y sus hijos necesitaron ser purificados y separados? Aun cuando todos los hombres de la tribu de Leví estaban dedicados al servicio de Dios, sólo los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes. Sólo ellos tenían el honor y la responsabilidad de realizar los sacrificios. Estos sacerdotes tenían que purificarse y dedicarse a sí mismos antes de que pudieran ayudar al pueblo a hacer lo mismo.La ceremonia de ordenación aparece descrita en Levítico 8 y 9. Aarón y sus hijos eran lavados con agua (8.6), vestidos con vestiduras especiales (8.7-9) y ungidos con aceite (8.12). Ponían sus manos sobre un becerro mientras lo mataban (8.14), y sobre dos carneros mientras lo mataban (8.18, 19, 22). Esto mostraba que la santidad sólo podía provenir de Dios, no de su rol de sacerdotes. Igualmente, el que tengamos una posición religiosa no nos hace limpios espiritualmente. La limpieza espiritual sólo proviene de Dios. No importa cuán alta sea su posición ni por cuánto tiempo la ha tenido, debemos depender de Dios para una vitalidad espiritual.8.2, 3 ¿Por qué se necesitaban sacerdotes en Israel? En Exo 19:6, se instruyó a los israelitas para que fueran un reino de sacerdotes; idealmente, todos serían santos y relacionados con Dios. Pero desde que cayó Adán, el pecado ha separado al hombre de Dios, y el pueblo ha necesitado mediadores que le ayuden a encontrar el perdón. Al principio, los patriarcas -jefes de familia como Abraham y Job- eran sacerdotes de la casa o del clan y hacían sacrificios por la familia. Cuando los israelitas dejaron Egipto, se eligió a los descendientes de Aarón para servir como sacerdotes de la nación. Los sacerdotes eran los intermediarios entre Dios y el hombre. Eran los líderes espirituales a tiempo completo y los supervisores de las ofrendas. El sistema de sacerdocio fue una concesión por la incapacidad del pueblo, a causa del pecado, para enfrentarse y relacionarse con Dios individual y colectivamente. En Cristo, fue transformado este sistema imperfecto. Jesucristo mismo es nuestro Sumo Sacerdote. Ahora todos los creyentes pueden acercarse a Dios a través de El.8.8 ¿Qué eran el Urim y el Tumim? Se sabe poco de ellos, pero probablemente eran una clase de piedras preciosas u objetos planos que Dios utilizaba para dirigir a su pueblo. El sumo sacerdote los guardaba en unos bolsillos atados a su pectoral. Algunos eruditos creen que el Urim pudo haber sido el no como respuesta y el Tumim el sí. Después de un tiempo de oración pidiendo la guía de Dios, el sacerdote sacudiría una de las piedras de la bolsa y Dios haría que cayera la piedra adecuada. Otro punto de vista es que el Urim y el Tumim eran pequeños objetos planos, y que cada uno tenía un lado para el sí y otro para el no. El sacerdote arrojaba los dos, si ambos caían en el lado del sí, la respuesta de Dios era positiva. Dos lados con el no era la negativa. Un sí y un no significaban que no había respuesta. Dios tuvo un propósito especial para utilizar este método para guía: estaba enseñando a una nación los principios para seguirlo. Sin embargo, nuestra situación no es la misma, así que no debemos inventar sistemas como este para que Dios nos guíe.8.12 ¿Cuál fue la importancia de la unción de Aarón como sumo sacerdote? El sumo sacerdote tenía deberes especiales que ningún otro sacerdote tenía. Sólo él podía entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo en el día anual de la Expiación para hacer expiación por los pecados de la nación. Por lo tanto, estaba a cargo de todos los demás sacerdotes. El sumo sacerdote era un tipo de Jesucristo, que es nuestro Sumo Sacerdote (Heb 7:26-28).8.36 Aarón y sus hijos hicieron «todas las cosas que mandó Jehová». Considerando las numerosas listas detalladas de Levítico, esa fue una gran hazaña. Sabían lo que Dios quería, cómo lo quería y con qué actitud se debía llevar a cabo. También nosotros debemos obedecer a Dios de esta manera. Dios quiere que seamos un pueblo profundamente santo, no una burda aproximación a la forma en que sus seguidores deberían ser.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

En Ex 29, el S eñor da a Moisés instrucciones específicas para la consagración de Aarón y sus hijos (Ex 29:1– 3, 7). En este capítulo esas instrucciones son llevadas a cabo.

Fuente: La Biblia de las Américas

ss Moisés debía de ejecutar entonces las instrucciones dadas en Éxo 28:1-43; Éxo 29:1-46 para la consagración de los sacerdotes. Este detallado ritual se efectuaba en presencia de todo el pueblo (cp. v. Lev 8:3).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

[.] Al describir detalladamente la consagración de Aarón por su hermano Moisés, el Levítico nos enseña el modo de proceder para la consagración del Sumo Sacerdote. Vestidos, ornamentos, purificaciones, expresan el carácter sagrado del hombre, (Heb 5,1). Estos ritos no cayeron del cielo, sino que reflejan la mentalidad religiosa de un tiempo. Se hace una distinción fundamental entre dos clases de personas y de cosas las que pertenecen a Dios, o sea, sagradas, y las que no le pertenecen, o sea, profanas. Unas son puras; otras, impuras; unas son ; otras , que solamente significa que no pueden servir para el culto. Dios hizo progresar su pueblo a partir de su cultura primitiva. Con el tiempo, descubrieron que el pecado no era una mancha exterior o algún defecto, sino una culpa del hombre. Los profetas primero y, luego Jesús enseñarán que solamente lo que sale del hombre puede ser pecado. Los sacerdotes son consagrados por una unción de aceite. Asimismo se consagrará a los reyes. Sacerdotes o reyes serán así los ungidos de Dios, lo que se dice Mesías en idioma hebreo, y en griego, Cristo. El Sumo Sacerdote es llamado Cristo de Dios; es imagen de Jesús, sacerdote de la Nueva Alianza, cosa que explicará la Carta a los Hebreos (5-8).

[o] AARON Este relato de la consecración de Aaron es sólo una manera de decir cómo deberá ser la consagración del Sumo Sacerdote. Comparar con Ex 31. El presente ritual que se atribuye a Moisés debe de ser en realidad muy posterior. Durante los tiempos de los reyes sólo el rey era consagrado con una unción de aceite, conforme a un rito tomado de los egipcios: esa era la manera de instituir a los grandes servidores del régimen con aceite proporcionado por el faraón. A partir de ese momento el rey era el ungido (en hebreo: el mesías) de Dios. Solamente después de la vuelta del Exilio y la restauración de la comunidad judía, los sumos sacerdotes, dueño del poder como lo habían sido los reyes, heredaron esta forma de investidura: Dan 9,25; 2Mac 1,10.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[9] Con el nombre santo del Señor esculpido en ella.[12] Eclo 45, 18.[23] Lo que denotaba su consagración al servicio del Señor.[30] Ex 30, 23; 40, 9.[31] Lev 24, 9; Ex 29, 32.

Fuente: Notas Torres Amat