Comentario de Números 1:47 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Pero los levitas no fueron contados con ellos según los clanes de sus padres,
Núm 1:3, Núm 1:50; Núm 2:33; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 8:1-26; Núm 26:57-62; 1Cr 6:1-81; 1Cr 21:6.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
a los levitas no se les incluyó entre las tribus «laicas». La tribu de Leví era sagrada, pertenecía a Dios. (El capítulo Núm 3:1-51 consigna las familias, cantidades y deberes de los levitas). A fin de mantener a las doce tribus separadas, aun cuando a los levitas no se les contabilizaba como tribu, la tribu de José recibió dos partes, una por cada hijo de José, Efraín y Manasés (Núm 1:10, Núm 1:32-35). De esta forma la tribu de José recibió una porción doble (Gén 49:22-26).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
La tribu de Leví recibe un trato distinto al resto de las tribus. A diferencia de ellas, no recibirá una porción de la tierra a repartir y se dedicará enteramente al servicio de la Morada del testimonio (ver Deu 10:8-9; Jos 13:14).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Núm 2:33; Núm 3:15-16; Núm 18:20-24.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La tribu de Leví. Leví fue uno de los 12 hijos de Jacob (Gén. 29:34) y era conocido por su violencia (Gén. 34:25-31; 49:5-7). La fiereza de los levitas por una causa justa permitió que fueran apartados como sacerdotes. Después del pecado del becerro de oro, estuvieron listos para matar con la espada a cerca de 3.000 de su propia raza (Exo. 32:25-29). Ahora se confirma su separación para el sacerdocio. No se les debía contar en el censo ni servirían en el ejército. Al contrario, ellos estaban a cargo del tabernáculo. Esta era una gran tarea y no dejaba lugar para tareas adicionales. El apóstol Pablo aplica el mismo principio al ministerio cristiano (2 Tim. 2:1-7). Lo levitas no debían acampar con las otras tribus sino alrededor del tabernáculo de reunión (v. 53), también conocido como el tabernáculo del testimonio (refiriéndose a las tablas del testimonio, Exo. 34:29).
Aunque Israel fue llamado a ser un reino de sacerdotes, no todos podían acercarse al tabernáculo. Sólo la tribu de Leví fue escogida para este servicio. Cualquier otra persona (descrita en el heb. como “el extraño” a la tribu de Leví) que se atreviera a acercarse sería condenada a muerte (v. 51). Dios nunca permitiría que su santidad fuera olvidada. Su pueblo debía temerle todo el tiempo con reverencia y respeto. La exagerada familiaridad con Dios era demasiada insensatez y pecado. De aquí que el monte Sinaí no debía tocarse (Exo. 19:11-13, 21-24), y Moisés tuvo que quitarse las sandalias ante la zarza ardiendo (Exo. 3:5, 6). Debe sorprendernos en gran manera el hecho de que la belleza del santuario estaba vedada a los ojos de casi todo Israel. Aun entre los sacerdotes, sólo el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo, y sólo una vez al año (Lev. 16:2). El NT usa esto para mostrar que el sumo sacerdocio de Cristo es muy superior que el de Aarón; Cristo abrió el camino hacia el cielo mismo. Por supuesto, esto no quita el deber de temer al Señor; al contrario, lo enfatiza más (Heb. 10:19-22; 12:18-29). Sin embargo, la separación de Leví no redujo el número de las tribus. Los dos hijos de José, Efraín y Manasés, formaron dos tribus para completar e
Plan del campamento
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
j 63 Gén 29:34; Gén 46:11; Núm 3:12; 1Cr 6:1
k 64 Núm 2:33; Núm 26:64
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
levitas. Los levitas (v. coment. en 3:17– 39) no debían ser incluidos entre los hombres que podían ir a la guerra (vers. 49), pero fueron contados más tarde en un censo de los que servían en el tabernáculo (3:14– 39). Estaban encargados de transportar, armar y desarmar el santuario portátil (vers. 50– 52).
Fuente: La Biblia de las Américas
La tribu de Leví, exenta de servicio militar, tuvo un censo aparte y no recibió una porción de tierra.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., entre