Comentario de Números 2:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo:
El orden de las tribus en sus tiendas, Núm 2:1-34.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El capítulo comienza como lo hace la mayoría de los capítulos de Números, con el anuncio de que Dios se ha revelado a Moisés.
junto a su bandera: Este capítulo exhibe un extraordinario orden y diseño; habla del gozo de conocer el lugar que a uno le corresponde en relación con el Dios viviente y santo. La tradición judía posterior sugiere que cada tribu poseía su propio estandarte, el cual correspondía con los colores de las doce piedras del pectoral del sumo sacerdote (Éxo 28:15-21). Por otra parte, cada triada de tribus tenía su propia enseña. Los diseños o motivos de estas enseñas son desconocidos para nosotros. La tradición judía posterior sugiere que el estandarte de la triada liderada por Judá tenía la figura de un león, la de Rubén la figura de un hombre, la de Efraín la figura de un buey y la de Dan la figura de un águila (véanse las cuatro criaturas vivientes descritas en Eze 1:10; cf. con Apo 4:7). No es fácil sustentar históricamente estas tradiciones. Por otra parte, del mismo modo en que nosotros percibimos la belleza y el orden de Dios en la creación (Gén 1:1-31; Pro 8:22-31; Sal 104:1-35) y su obra en el advenimiento de los cielos nuevos y la tierra nueva (Apo 21:22), Núm 2:1-34 presenta la noción de la belleza y el orden de la obra de Dios en la formación de marcha de su pueblo Israel, un concepto parecido al de la belleza de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo (Efe 2:19-22). Dios mismo ubicó a cada tribu en un lugar específico alrededor de su tabernáculo. La identidad de alguien se deducía no a partir de su pertenencia a cierta tribu, sino también a partir de su ubicación en relación con el tabernáculo. Este es un retrato del AT. de Dios morando entre su pueblo. La belleza y orden de este capítulo señala en último término hacia la belleza de estar en la presencia del Rey resucitado.
alrededor (Heb. minneged, «a cierta distancia»): Nadie osaba acercarse demasiado al tabernáculo, la santidad de Dios debía ser resguardada (Isa 6:1-5). En contraste, se puede llegar muy cerca de Jesús. N porque Jesús sea menos santo, sino porque Él se acercó muchísimo a nosotros a fin de salvarnos.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
2. Orden del Campamento.
U n ejército en orden es siempre un bello espectáculo. Los soldados distribuidos con sus enseñas y jefes en un campamento dan impresión de disciplina y de poder. Es lo que aquí el autor sagrado nos quiere demostrar al presentar a los israelitas disciplinados y distribuidos militarmente con sus mandos y enseñas, como convenía al ejército del “Dios de los ejércitos.” El centro del campamento israelita lo ocupa el tabernáculo de Yahvé, que es la tienda del General en Jefe y en torno a él acampan los 8.580 levitas, de los treinta a los cincuenta años, encargados del servicio y transporte del tabernáculo, constituyendo como la guardia pretoriana de Yahvé. Luego vienen las otras fuerzas ordenadas: al oriente, Judá, Isacar y Zabulón (186.400 hombres); al mediodía, Rubén, Simeón y Gad (151.450 hombres), bajo sus propias enseñas; al occidente, Efraím, Manasés y Benjamín (108.100 hombres); finalmente, al norte acamparán Dan, Aser y Neftalí (157.600).
Esta distribución artificial obedece a la idea religiosa de presentar a Yahvé como centro de su pueblo. Los levitas son la zona aislante para evitar todo contacto profano. Se ha querido ver en este esquema la proyección en el pasado de un ideal religioso de época postexílica. Sin embargo, tenemos el esquema de la distribución del campamento de Ramsés II (el faraón del éxodo: s.XIII a.C.) en su guerra contra los hititas, y es similar: en el centro del rectángulo está la tienda del generalísimo, y quizá el santuario religioso del ejército1. Así, la descripción del campamento israelita está calcada en la distribución militar de los campamentos egipcios. Los campamentos asirios eran redondos o elípticos2.
1Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2“Que acampen los hijos de Israel cada uno junto a su enseña, bajo las banderas de sus linajes, frente al tabernáculo de reunión y en torno a él. 3Delante, al oriente, acampará Judá con su enseña y escuadras. De los hijos de Judá es jefe Naasón, hijo de Ami-nadab; 4su cuerpo de ejército, según el censo, es de setenta y cuatro mil seiscientos hombres. 5A sus lados acampará la tribu de Isacar; el jefe de los hijos de Isacar es Natanael, hijo de Suar, 6y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y cuatro mil cuatrocientos hombres. 7Después la tribu de Zabulón; el jefe de los de Zabulón es Eliab, hijo de Jelón, 8y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y siete mil cuatrocientos hombres. 9El total para el campo de Judá es, según el censo, de ciento ochenta y seis mil cuatrocientos nombres por sus escuadras. Serán los primeros que se pongan en marcha. 10Al mediodía, la enseña del campamento de Rubén, con sus escuadras. El jefe de los hijos de Rubén es Elisur, hijo de Sedeur, 11y su cuerpo de ejército, según el censo, es de cuarenta y seis mil quinientos hombres. 12A sus lados acampará la tribu de Simeón; el jefe de los hijos de Simeón es Salamiel, hijo de Zurisagún, 13y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y nueve mil trescientos hombres.14Después la tribu de Gad; el jefe de los hijos de Gad es Aliasab, hijo de Deuel, 15y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta hombres. 16El total del campo de Rubén es, según el censo, de ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta hombres. Se pondrán en marcha los segundos. 17Después avanzará el tabernáculo de la reunión, yendo el campo de los levitas en medio de los otros. Seguirán en la marcha el orden de su campamento, cada uno según su puesto y su enseña. 18Al occidente, la enseña de Efraím; el jefe de los hijos de Efraím es Elisama, hijo de Amiud, 19y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta mil quinientos hombres. 20A sus lados acampará la tribu de Manasés; el jefe de la tribu de Manasés es Gamaliel, hijo de Pedasur, 21y su cuerpo de ejército es, según el censo, de treinta y dos mil doscientos hombres. 22La tribu de Benjamín; el jefe de los hijos de Benjamín es Abidán, hijo de Gedeón, 23y su cuerpo de ejército es, según el censo, de treinta y cinco mil cuatrocientos hombres. 24El total del campo de Efraím es, según el censo, de ciento ocho mil cien hombres; se pondrán en marcha los terceros. 25Al norte, la enseña del campo es Dan, con sus tropas. El jefe de los hijos de Dan es Ajiezer, hijo de Amisadai, 26y su cuerpo de ejército es, según el censo, de sesenta y dos mil setecientos hombres. 27A sus lados acampará la tribu de Aser; el jefe de los hijos de Aser es Feguiel, hijo de Ocrán, 28y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta y un mil quinientos hombres. 29La tribu de Neftalí; el jefe de los hijos de Neftalí es Ajira, hijo de Enán, 30y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y tres mil cuatrocientos hombres. 31El total del campamento de Dan es, según el censo, de ciento cincuenta y siete mil seiscientos hombres. Se pondrán en marcha los últimos, según sus enseñas. 32Estos fueron los hijos de Israel inscritos en el censo, según sus linajes. El total de todos los hombres inscritos, repartidos en varios campos, según sus cuerpos de ejército, fue de seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres. 33Los levitas no fueron comprendidos en el censo con los hijos de Israel, según la orden que Yahvé había dado a Moisés. 34Los hijos de Israel hicieron todo lo que a Moisés había mandado Yahvé. Así acamparon, según sus enseñas, y así se ponían en marcha cada uno según sus familias y su linaje.
El autor sagrado no dice nada de los problemas planteados por este despliegue ideal del pueblo israelita como gran ejército. Al levantar el campamento deben guardar el orden descrito, ocupando el centro de la larga columna los levitas con el tabernáculo bajo la dirección de los sacerdotes. De la impedimenta de este ejército, de los elementos de su aprovisionamiento, nada dice el hagiógrafo, como tampoco de la restante masa del pueblo con sus haciendas. Pero ¿cuánto espacio necesitarían para acampar en este orden? Y puestos en marcha en columna de diez en fondo, ¿cuántos kilómetros tendría la columna que formasen y cuánto tiempo necesitarían para ponerse todos en marcha? Un pequeño cálculo nos da las dificultades para entender las cifras bíblicas como suenan. Contando los levitas, forman las fuerzas de varones de Israel 612.000. De diez en fondo forman 61.200 filas de diez hombres; a la distancia de un metro entre ellos nos da 61 kilómetros, sin contar los mayores espacios vacíos que requería el tabernáculo. Todo esto calculado muy por lo bajo, y suponiendo que caminan todos unidos, sin intervalo alguno entre las diversas unidades y sin tomar en cuenta el resto del pueblo, que es el cuádruple por lo menos de los varones. Podemos darnos una idea de la proporción teniendo en cuenta que el censo de los levitas de un mes para arriba alcanza la suma de 22.000, de los cuales sólo son llamados 8.580 (de los treinta a los cincuenta años). Quedan descartados 11.620, a los cuales hay que añadir los recién nacidos, las mujeres y los inútiles. Comenzando, pues, a marchar las primeras filas de la vanguardia, los últimos no podrían ponerse en movimiento hasta que los primeros hubieran recorrido 61 kilómetros (en el supuesto de que vayan de diez en fondo), para lo que se requerían dos días. Por todas estas dificultades, debemos concluir que nos hallamos ante un género literario especial, en el que el hagiógrafo, más que comunicarnos datos históricos, se propone realzar la gloria de Yahvé, el “Dios de los ejércitos.”3
La situación de la tribu de Judá, al oriente, es privilegiada, ya que está delante de la fachada del tabernáculo, paralela a los sacerdotes que guardan la entrada. Junto a Judá, Isacar y Zabulón, hijos de Lía. En el occidente está Efraím con Manasés y Benjamín, descendientes de Raquel. Efraím está nombrado antes de su hermano mayor Manasés en razón de la bendición de Jacob4. El norte estaba reservado a Dan, Aser y Neftalí, descendientes de las esclavas. Dan es el primogénito y preside a los otros. Esta distribución es esquemática y artificial. Ezequiel se inspirará en ella para reconstruir idealmente la futura distribución de la Tierra Santa; los distintos grupos están distantes del santuario según su categoría: sacerdotes, levitas y tribus4.
1 Véase H. Gressmann, Altor. Texte und Bilder zum A. Test. II (1909) n.50. – 2 Véase DBV II 96-101; A. Clamer, Nombres (Sainte Bible, 1946) 244. – 3 Este género hiperbólico es muy común en las antiguas historias bíblicas. Ya lo hemos visto al estudiar la longevidad de los patriarcas antediluvianos (véase com. a Gén 5), en la salida de los israelitas de Egipto, y es muy común en el libro de los Paralipómenos. En 1Re 8:62 se dice que Salomón inmoló el día de la dedicación del templo 22.000 bueyes y 120.000 ovejas – 4 Gen 48:13-20.
Fuente: Biblia Comentada
El campamento se organiza en grupos de tres tribus; cada grupo se ubica en uno de los puntos cardinales alrededor de la Tienda del encuentro, a diferencia de Éxo 33:7-11 donde la Tienda se ubica en las afueras del mismo.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Núm 10:11-28.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Organización del campamento. El orden del campamento de Israel era de interés para el Dios Todopoderoso. Los apóstoles nunca perdieron de vista el hecho que Dios es un Dios de orden, no de confusión (1 Cor. 14:33). El plan del campamento presenta tres lecciones: Primera, el tabernáculo de reunión estaba en el centro, significando la presencia de Dios con su pueblo. Dios estaba cum pliendo su palabra a los patriarcas de ser el Dios de sus hijos. Todo ojo debe estar sobre él. Este es un tema continuo de la Biblia (p. ej. Sal. 46:5, 7, 10, 11) y su meta última (Apoc. 21:3, 22, 23; 22:1-5). Por medio de la encarnación, el Señor Jesús también estuvo en medio de su pueblo. Juan usa la figura del campamento cuando dice que Jesús “habitó” (de “tabernáculo”) entre nosotros (Juan 1:14). El Señor prometió a sus discípulos: “Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20).
Segunda, como una lección acerca de la santidad de Dios, las tribus fueron mantenidas a cierta distancia del tabernáculo. No se nos dice cuán lejos, pero el espacio en medio debe haber sido lo suficientemente grande para toda la tribu de Leví. Más tarde, cuando cruzaron el Jordán, Israel iba detrás del arca a una distancia de cerca de 1.000 m. (Jos. 3:4).
Tercera, el lado oriental del tabernáculo era el lugar de honor; Moisés y Aarón acampaban en ese lado, frente a la entrada (3:38). Judá, en lugar de Rubén, el hijo primogénito de Jacob, estaba coloca do al oriente. Esto significa que Judá dirigió la marcha desde Sinaí hasta Canaán. Al marchar, el tabernáculo era llevado después de las primeras seis tribus, justo en medio (v. 17), pero el arca del pacto iba adelante de ellas (10:33-36). Después de describir el arreglo del campamento, el texto concluye con un resumen: Israel fue contado, una multitud de 603.550, sin contar a los levitas; y todo esto fue hecho por mandato del Señor.
Notas. Las 12 tribus. En las Escrituras hay varias listas de las tribus (p. ej. Gén. 29-30; 49; Deut. 33; Jos. 13-21; Apoc. 7:5-8). Estas listas suscitan unas preguntas muy interesantes. Por ejemplo, el orden cambia y a veces se deja afuera alguna tribu (Dan es omitida en Apoc. 7:5-8, un punto que hizo notar Ireneo en el siglo II d. de J.C.). Encontra mos otra lista en Josefo, los Rollos del Mar Muerto y otros textos antiguos, tales como el Testamento de los Doce Patriarcas. La visión de Ezequiel en cuanto a la restauración incluye una lista de las tribus (Eze. 48), y la nueva Jerusalén tendrá 12 puertas, una para cada tribu (Eze. 48:30-35; Apoc. 21:10-21). El rollo de Qumrán llamado las Reglas de la Guerra provee instrucciones para “desencadenar el ataque de los hijos de luz en contra de la compañía de los hijos de las tinieblas”. Esto muestra la influencia de la organización del campamento. La preparación para la guerra se asemeja en varias maneras a la preparación en Sinaí.
El lugar de Judá. En el censo Rubén está primero (1:20), pero Jacob había dicho que Rubén perdería su lugar de preeminencia y que Judá tendría la alabanza de sus hermanos, y que el Mesías saldría de la tribu de Judá (Gén. 49:4, 8-12). Durante el curso de la historia, Judá fue elevado. El campamento de Judá estaba al oriente del tabernáculo. Judá trajo sus ofrendas el primer día cuando el tabernáculo fue dedicado (7:12). Judá fue el primero en ir a la batalla en contra de los cananeos (Jue. 1:1). Judá fue el primero en recibir su herencia (Jos. 15:1), mientras que la herencia de Rubén fue al otro lado del río Jordán. El rey David era de la tribu de Judá, y Jerusalén estaba en el territorio de Judá. Las diez tribus fueron llevadas al cautiverio en 721 a. de J.C., pero Judá fue librada (ver material sobre 4:34-39). Nuestro Señor vino de la tribu de Judá, “el León de la tribu de Judá, la Raíz de David” (Apoc. 5:5).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
2.2 La nación de Israel estaba organizada en tribus por varias razones: (1) Era un medio eficaz de administrar y gobernar un grupo tan grande. (2) Hacía más fácil la división de la tierra prometida. (3) Era parte de su cultura y herencia (la gente no era conocida por su apellido, sino por su familia, clan y tribu). (4) Se podía llevar más fácilmente un registro de las genealogías cuando las tribus estaban juntas. Las genealogías eran la única forma de demostrar que uno era un miembro legítimo del pueblo escogido de Dios. (5) Los viajes eran más eficientes. Todas las personas conocían el estandarte de su tribu (una especie de bandera) y de esta manera permanecían juntos y evitaban perderse.2.34 ¡Este debió haber sido uno de los campamentos más grandes que el mundo haya visto! Debió haber abarcado casi 31 km para levantar las tiendas de los 600,000 guerreros, sin considerar a las mujeres y a los niños. Moisés seguramente tuvo dificultades para manejar un grupo tan grande. En las primeras etapas del viaje y en el monte Sinaí, el pueblo fue básicamente obediente tanto a Dios como a Moisés. Pero cuando el pueblo abandonó el monte Sinaí, repentinamente comenzó a quejarse, refunfuñar y a desobedecer. Pronto surgieron los problemas y Moisés ya no pudo manejar de manera eficaz a los israelitas. Los libros de Exodo, Levítico y Números presentan un tremendo contraste entre lo mucho que podemos lograr cuando obedecemos a Dios y cuán poco podemos realizar cuando no lo hacemos.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
[34] El pueblo de Israel estaba distribuido en cuatro divisiones de tres tribus cada una. Cada tribu tenía su divisa o estandarte peculiar, cada tres tribus tenían su distintivo o pendón que llevaba la tribu delantera. Entre el campamento israelita y el Tabernáculo quedaba un espacio de dos mil codos ocupado por la tribu de Leví.