Comentario de Números 27:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces se acercaron las hijas de Zelofejad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de los clanes de Manasés hijo de José. Los nombres de ellas eran Majla, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
las hijas de Zelofehad. Núm 26:33; Núm 36:1-12; Jos 17:3-6; 1Cr 7:15; Gál 3:28.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Las hijas de Zelofehad demandan una herencia, Núm 27:1-5.
La ley de las herencias, Núm 27:6-11.
Moisés, habiendo dicho de su muerte, pide un sucesor, Núm 27:12-17.
Josué es nombrado para sucederlo, Núm 27:18-23.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Cinco hermanas, las hijas de Zelofehad, se acercaron a Moisés y Eleazar para pedir su herencia en la tierra. Su padre había muerto en el desierto como toda la generación de su edad y como no tuvo hijos, no había posesión para él. Basándose en el recuerdo de su padre, las hijas pidieron a Moisés heredad entre los hermanos de nuestro padre. Al hacer esto, ellas pasaron por encima de las costumbres de ese tiempo. En el antiguo Israel, las mujeres no heredaban terrenos. A pesar de eso, Moisés llevó el asunto a Jehová. Esta situación nos aclara más cómo se aplicaba la Ley en Israel. Las decisiones se tomaban basadas en las necesidades y peticiones. Si costaba tomar una decisión, los líderes buscaban la dirección divina.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
27. Disposiciones Suplementarias.
Ley de las Herencias (1-11).
1Acercáronse las hijas de Salfad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, hijo de José, que se llamaban Majlá, Noa, Yoglá, Milka y Tirsá; 2y presentándose a Moisés ante Eleazar, sacerdote, y ante todos los príncipes de la asamblea, a la entrada del tabernáculo de la reunión, dijeron: 3“Nuestro padre ha muerto en el desierto, y no era de la tropa délos que se confabularon contra Yahvé, de la tropa de Coré; pero ha muerto por su pecado y no ha dejado hijos. 4¿Por qué va a ser el nombre de nuestro padre borrado de en medio de su familia por no haber dejado hijos? Danos una heredad entre los hermanos de nuestro padre.” 5Moisés llevó la cosa ante Yahvé, 6y Yahvé dijo a Moisés: 7“Las hijas de Salfad tienen razón. Dales en heredad una propiedad entre los hermanos de su padre, y que pase a ellas la heredad de su padre. 8Habla a los hijos de Israel y diles: Si uno muere sin dejar hijos, haréis pasar su heredad a la hija; 9y si no hay tampoco hija, pasará a sus hermanos la heredad. 10Si no hay hermanos, daréis la heredad a los hermanos de su padre;11y si no hay hermanos de su padre, pasaréis la heredad al más próximo pariente de la familia; de éste será.” Esta será para los hijos de Israel regla de derecho, como se lo ha ordenado Yahvé a Moisés.
En el capítulo precedente se ordena que la tierra se divida entre los incluidos en el censo, que son los varones, y cada uno según su familia. Esta medida, que sin duda tiende a prevenir un conflicto social, deja sin solución el caso, que no sería único, del que falleciese sin dejar posteridad masculina. Este caso viene a resolverlo, la presente ordenación. En los pueblos orientales antiguos y aún hoy día, las hijas no gozan de la consideración jurídica que los hijos ni pueden ser herederas de sus hermanos. Esta ley regía también en Israel, donde las hijas quedaban incorporadas a la familia del marido. Había una excepción cuando el padre carecía de descendencia masculina. Era el caso de Salfad, y por eso sus hijas piden a Moisés la porción de la tierra que le corresponde a su padre, que vendría a ser de sus hijas. Así no perecería la memoria de Salfad de en medio de su pueblo. Con este motivo se anunció la ley sobre la transmisión de las herencias cuando faltan los hijos. A falta de herederos varones, heredarán las hijas; a falta de éstas, los hermanos del padre, y si aun éstos faltaren, los parientes más próximos. En el capítulo último de los Números se vuelve sobre el mismo asunto y se dan algunos complementos a esta disposición. Esta ley ya se hallaba grabada en una estatua de Gudea, patesi de Lagas, en Sumeria, a mediados del tercer milenio antes de Cristo: “En la casa sin hijos varones será la hija la heredera.” Esta disposición se vino a perpetuar en Caldea y en Nuzu (Alta Mesopotamia)1.
Elección de Josué como Sucesor de Moisés (12-23).
12Dijo Yahvé a Moisés: “Sube a ese monte de Abarirn para ver la tierra que voy a dar a los hijos de Israel; 13la verás, pero también tú te reunirás con tu pueblo, como Aarón, tu hermano, se ha reunido, 14por haber sido rebeldes a mi mandato en el desierto de Sin, al rebelarse la muchedumbre, en vez de santificar ante ellos mi nombre, con ocasión de las aguas de Meribá, en Cades, en el desierto de Sin.” 15Moisés habló a Yahvé, diciendo: 16“Que Yahvé, el Dios de los espíritus de toda carne, constituya sobre la asamblea un hombre 17que los conduzca y acaudille, para que la comunidad de Yahvé no sea como rebaño de ovejas sin pastor.” 18Yahvé dijo a Moisés: “Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien reside el espíritu, y pon tu mano sobre él. 19Ponle ante Eleazar, sacerdote, y ante toda la asamblea, y le instalarás ante sus ojos. 20Transmítele una parte de tu autoridad, para que la asamblea de los hijos de Israel le obedezcan. 21Que se presente al sacerdote Eleazar, que consultará por él el juicio del “urim” ante Yahvé; y, según este juicio, saldrán y entrarán los hijos de Israel y toda la asamblea con él.” 22Hizo Moisés lo que le ordenó Yahvé; y tomando a Josué, le llevó ante Eleazar y ante toda la asamblea, 23y, poniendo sobre él sus manos, le instituyó como se lo había dicho Yahvé a Moisés.
Los dos hermanos Moisés y Aarón habían sido condenados a no pisar la tierra prometida por un pecado que no alcanzamos a definir claramente2. Aarón había quedado sepultado en el desierto. Ahora se le anuncia a Moisés la proximidad de su fin. Pero Yahvé le concede el consuelo de contemplar la tierra de las promesas desde la cima del monte Nebo. Como Aarón había muerto sobre el monte Hor, con la solemnidad digna de su supremo pontificado, así ahora Moisés morirá sobre el monte Nebo a la vista de la tierra prometida3. El monte Abarirn es la cordillera al nordeste del mar Muerto, a la que pertenece el monte Nebo, donde, según Deu 32:49, muere Moisés4. La tradición coloca sobre el Ras-Siaga la escena de la contemplación de la tierra prometida por el caudillo hebreo. Desde allí se divisa, con su trágico panorama, el desierto de Judá, la llanura ubérrima de Jericó y la cordillera de montañas que desciende desde Samaría hacia el sur. Según Deu 2:23-28, Moisés suplicó a Yahvé que le dejara entrar en Canaán. Se puede comprender las ansias y la pena del caudillo al no poder ver coronados sus esfuerzos por liberar a su pueblo.
Ante el anuncio de que va a morir, Moisés no se preocupa sino de asegurar un sucesor a su pueblo para que culmine su obra de libertador. Quiere como sucesor a un líder o dirigente que los guíe, para que no sea Israel como un rebaño sin pastor. Conocía las veleidades de su pueblo y sabía lo necesario que era un jefe enérgico y de iniciativa, sobre todo ahora que tenían que hacer frente a los temibles cananeos para instalarse en su tierra. Llama a Yahvé Dios de los espíritus de toda carne (v.16), autor de la vida, que vivifica los cuerpos y conoce los espíritus y corazones, y, como tal, pide intervenga en la elección de su sucesor. Dios señala a Josué, que ya nos es conocido como auxiliar del caudillo hebreo. Como tal había mostrado cualidades excepcionales de arrojo y decisión5. Sobre él reside el espíritu (v.18), es decir, la acción carismática de Yahvé, que, según Isa 11:2, es espíritu de sabiduría, de inteligencia, de consejo y fortaleza, las cualidades ideales para un líder. Y le ordena imponer las manos sobre él, signo de transmisión de poderes6. Para que Israel le reconozca como caudillo, debe presentarlo ante la asamblea del pueblo y del sumo sacerdote (v.19). Moisés gozaba de plenos poderes excepcionales, que dimanaban de su elección especial y de su intimidad como profeta con Dios, el cual le hablaba “cara a cara, como un amigo a otro amigo.”7 Esto no sería heredado por Josué, pues era carisma personal; por eso éste, al no ser profeta, debe consultar las decisiones al sumo sacerdote, el cual conocerá la voluntad divina echando a suertes por el urim y el tummim8. Van a terminar la era de las comunicaciones directas con Dios; sin embargo, en algunas circunstancias Yahvé dará instrucciones directamente a Josué en la conquista de Canaán9.
1 Cf. RB (1935)34-41. – 2 Véase com. a Núm 20.12. – 3 Deu 34:5. – 4 A veces son sinónimos Abarim y Nebo (Núm 32:12; Deu 32:49). – 5 Derrotó a los amalecitas (Exo 17:9); acompañó a Moisés en la subida al Sinaí (Exo 24:13; Exo 32:17); fue uno de los arrojados exploradores de Canaán e hizo frente a los que se mostraban pusilánimes al regreso (Num 13:10; Num 13:16; Num 14:6; Num 14:30; Num 14:38). – 6 Cf. Lev 1:4; Lev 16:21; Num 8:10; Hec 6:6; Hec 13:3; 1Ti 4:14; 2Ti 1:6. – 7 Num 12:6-8. – 8. Véase Dhorme, Les livres de Samuel 124. Cf. DB V 2359-2365; Exo 28:30 y com. – 9 Cf. Jos 8:1; Jos 20:1.
Fuente: Biblia Comentada
La última sección principal de Números registra la obediencia renovada de Israel. Dios siguió hablando (Núm 26:1-2; Núm 26:52; Núm 27:6; Núm 27:12; Núm 27:18; Núm 28:1; Núm 31:1; Núm 31:25; Núm 33:50; Núm 34:1; Núm 34:16; Núm 35:1; Núm 35:9), y la segunda generación de Israel obedeció. La mayoría de los mandamientos en esta sección tenían que ver con la vida de Israel después de su entrada en la tierra.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Estos capítulos comienzan y terminan hablando acerca de ir a la guerra (Núm 26:2; Núm 32:20; Núm 32:29; Núm 32:32) y de la consiguiente herencia de Canaán (Núm 26:52-56; Núm 32:32). Israel estaba preparándose para la conquista de la Tierra Prometida.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Núm 26:28; Núm 26:33; Jos 17:3-5.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Herencia de las hijas de Zelofejad. Era costumbre que la herencia pasara a los hijos (p. ej. Gén. 27; Deut. 21:15-17; Luc. 15:11-32). Las genealogías rara vez mencionan a una mujer (Mat. 1:3-5 es una excepción). Es obvio que las mujeres no tenían una posición independiente sino que estaban bajo la autoridad del padre o del esposo (ver material sobre el capítulo 30). Los apóstoles observaron el principio de la autoridad del hombre dentro de la iglesia (1 Cor. 11:2-16; 14:34-37; 1 Tim. 2:9-15; 1 Ped. 3:1-6). Las hijas de Zelofejad tenían temor de quedarse sin herencia, ya que su padre había muerto y no tenían hermanos. Su acción es bastante significativa. Ellas se pusieron de pie a la entrada del tabernáculo (v. 2). (Este era el lugar de juicio donde los líderes del pueblo se reunían y, lo más importante, el lugar donde estaba el Juez de toda la tierra [ver material sobre 16:16-35].) De esta manera, apelaron a Dios, el defensor de los indefensos, los huérfanos y las viudas (Stg. 1:27). Siempre fue preocupación suya defender el derecho de su pueblo para ocupar la tierra (considere 1 Rey. 21; Isa. 5:8).
La apelación presentada por las hijas de Zelofejad les permitió obtener justicia, e Israel recibió una ley permanente para defender los derechos de quienes se encontraran en una situación similar (vv. 6-11). Este no era un detalle accidental en la vida de Israel. La posición de las hijas de Zelofejad ya se había insinuado en 26:33, y es el asunto con el cual se cierra todo el libro (36:1-13). El significado espiritual de este asunto es inmenso. Canaán era la tierra donde Dios establecería compañerismo con su pueblo. Si alguien era excluido, quedaría fuera del compañerismo con Dios. Canaán no era simplemente un lugar dónde vivir; tampoco era un mero símbolo de la nueva tierra o de la nueva Jerusalén. Históricamente constituía el reino de Dios y el único lugar en la tierra donde Dios era conocido (Deut. 4:7). Por medio de la instrucción que se impartiría aquí, los hombres y las mujeres entrarían al reino de Dios. Por lo tanto, no era un asunto sin importancia.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
27.3 «En su propio pecado murió» significa que murió de manera natural. Su muerte se produjo a consecuencia del castigo contra toda la nación por haber creído a los espías sin fe.27.3, 4 Hasta este punto, la Ley hebrea otorgaba exclusivamente a los hijos varones el derecho de heredar. Las hijas de Zelofehad, al no tener hermanos, acudieron a Moisés a reclamar las posesiones de su padre. Dios dijo a Moisés que si un hombre moría sin dejar hijos varones, su herencia pasaría a sus hijas (27.8). Pero las hijas la podrían conservar mientras permanecieran casadas con varones de su propia tribu. Probablemente este era el motivo por el cual las líneas territoriales permanecían intactas (36.5-12).27.15-17 Moisés pidió a Dios que señalara a un líder que fuera capaz de dirigir los asuntos internos y externos, uno que además de guiarlos en la batalla, pudiera estar al tanto de sus necesidades. Dios respondió designando a Josué. Muchas personas desean ser líderes. Algunas tienen gran capacidad para alcanzar su meta, mientras que otras se interesan profundamente en la gente que tienen a su cargo. Un buen líder tiene que estar orientado tanto a sus metas como a su gente.27.15-21 Moisés no deseaba dejar su obra sin estar seguro de que un nuevo líder estaba listo para reemplazarlo. Primeramente le pidió a Dios que lo ayudase a encontrar un reemplazante. Luego, cuando Josué fue seleccionado, Moisés le asignó diversas tareas para facilitar la transición a su nueva posición. Moisés también dijo claramente al pueblo que Josué tenía la autoridad y la capacidad para conducir a la nación. Su despliegue de confianza en Josué fue bueno para Josué y para el pueblo. A fin de minimizar las brechas en la conducción, cualquiera que esté en una posición de liderazgo debiera entrenar a otros a fin de que puedan hacerse cargo de los deberes en el caso de que se viera en la necesidad de partir repentinamente o cuando llegue el momento. Mientras tenga la posibilidad de hacerlo, siga el modelo de Moisés: ore, seleccione, desarrolle y asigne responsabilidades.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1442 Núm 26:33; 1Cr 7:15
b 1443 Núm 26:28
c 1444 Jos 17:3
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
La pregunta de las hijas de Zelofehad fue anticipada en 26:33. La repartición de la tierra depende de la conquista y repoblación de la tierra de Canaán. El hecho de que las hijas de Zelofehad vinieron con su pregunta y petición en este momento indica su fe en la promesa de Dios de dar la tierra a todos los israelitas.
Fuente: La Biblia de las Américas
Maquir… TM añade hijo de Manasés. Se sigue LXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[1] Num 26, 32-33; 36, 1; Jos 17, 3-4.[3] De la murmuración en Cadesbarne.[3] Num 26, 1.[12] Deut 32, 49.[14] Num 20, 1-12; Deut 32, 51.[18] Deut 3, 21.[21] Según la palabra o respuesta que Eleazar recibirá del Señor.