Biblia

Comentario de Números 3:11 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Números 3:11 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Jehovah habló a Moisés diciendo:

yo he tomado alude a la manera directa de Dios de involucrarse en la redención. Cuando Dios redimió y salvó a su pueblo, lo hizo por sí mismo (Éxo 12:29; Éxo 13:3, Éxo 13:17, Éxo 13:21; Éxo 14:19, Éxo 14:30, Éxo 14:31). Del mismo modo, cuando Dios elige a los levitas como una tribu especial para el ministerio ante su presencia, lo hace como un asunto personal, no como algo que pueda delegar en un ser creado. Así también elegiría más tarde a Jesús para que fuera el sumo sacerdote perfecto de aquellos que creyeran en Él (Sal 110:4; Heb 6:20; Heb 7:1-28; Heb 8:1-6).

porque mío es todo primogénito: Cuando Dios pasó por alto los hogares de las familias hebreas que obedecieron a su mandato en la Pascua (Éxo 12:29-51), declaró que los niños hebreos primogénitos, y también los primogénitos de los animales, serían suyos (Éxo 13:1, Éxo 13:2). Los niños primogénitos debían ahora ser redimidos. Y hubo un canje, Dios tomó toda la tribu de Leví como su posesión especial en lugar del niño primogénito de cada familia (Núm 3:40-51).

Yo Jehová subraya la autoridad del que habla y la importancia de sus palabras.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Los levitas en lugar de los primogénitos. Aunque los levitas fueron dados a Aarón y a sus hijos, ellos pertenecían a Dios. Estaba establecido que los primogénitos (y los primeros frutos) pertenecían al Señor (v. 13). En la noche de la Pascua, Dios había reclamado a los primogénitos como suyos (Exo. 13:1-16). Ahora se escoge a los levitas en vez de los primogénitos. Esta sustitución pudo haber ayudado en la transición de los sacrificios familiares a la adoración nacional. En el tiempo de los patriarcas, el jefe de la casa (hombres como Noé y Jacob) actuaba como el sacerdote familiar (Gén. 8:20; Job 1:5), y quizá con el tiempo era sucedido por el hijo primogénito. Ahora que Israel era una nación, aunque algunas celebraciones de fe continuaban dentro del hogar (p. ej.. la Pascua), debía haber un santuario unificado y organizado (cf. Deut. 12:5-14).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno