Comentario de Números 31:25 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés diciendo:
El balance del capítulo da detalles de la división del botín. Las cantidades son enormes, lo que indica una gran victoria. La repartición entre los que fueron a la guerra y los que no, establece un modelo para batallas futuras. La porción que estaba destinada a Jehová también llegó a ser un modelo.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
El botín se dividió por igual entre los que fueron y lucharon y los que se quedaron.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Reparto del botín de la victoria. El autor muestra más interés en el botín que en la batalla porque éste era parte de la herencia en la Transjordania. El plan de dividirse el botín (ovejas, ganado vacuno, asnos y las jóvenes vírgenes) rendía respeto al sacerdocio y recompensaba la faena de la batalla de los soldados. Los soldados recibían la mitad, de la cual pagaban tributo, uno por cada 500 para el sumo sacerdote. La congregación recibió la mitad, de la cual dieron una quinta parte a los levitas. Así, por ejemplo, la familia de Eleazar recibió 675 ovejas, cada soldado del ejército (de 12.000 hombres) cerca de 28 ovejas, los levitas (23.000) aprox. una oveja entre cuatro y la congregación (589.730 excluyendo el ejército de 12.000) cerca de una oveja entre dos. No se da un total del botín de plata y oro. Cada soldado tomó su parte (v. 53). Dado que ningún soldado murió en la batalla, ellos ofrecieron el oro al Señor (vv. 49, 50). Esto también era para hacer expiación por sí mismos. Habían tomado la vida de hombres, y el derramamiento de sangre los había hecho impuros (vv. 19-24). Las cantidades han sido cuestionadas por varios eruditos. Ellos dudan que 12.000 hombres pudieran derrotar a todo el pueblo madianita que debe haber incluido muchos guerreros, juzgando por el hecho que fueron tomadas 32.000 jóvenes vírgenes. Algunos sugieren que el número es artificial. Sin embargo, puede ser un error ignorar el hecho que a través de la historia el pueblo de Dios ganó notables victorias (p. ej.: Jue. 7; 1 Sam. 30). Esto sucede por una sola razón, porque el Señor peleaba por ellos, tal como lo había prometido (Deut. 28:7; 32:30).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
El botín era dividido en partes iguales entre los que pelearon y los que quedaron en sus casas (cp. 1Sa 30:24-25).