Comentario de Números 32:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían muchísimo ganado. Y al ver la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, el lugar les pareció apropiado para el ganado.
Los hijos de Rubén. Núm 2:10-15; Núm 26:5-7, Núm 26:15-18; Gén 29:32; Gén 30:10, Gén 30:11.
tierra de Jazer. Núm 32:3, Núm 32:35; Núm 21:32; Jos 13:25; 2Sa 24:5; Isa 16:8, Isa 16:9.
les pareció … lugar de ganado. Núm 32:26; Gén 13:2, Gén 13:5, Gén 13:10, Gén 13:11; Gén 47:4; Jer 50:19; Miq 7:14; 1Jn 2:16.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los rubenitas y gaditas demandan su herencia al oriente del Jordán, Núm 32:1-5.
Moisés los reprende, Núm 32:6-15.
Ellos le ofrecen condiciones con las cuales Moisés está conforme, Núm 32:16-32.
Moisés les asigna la tierra, Núm 32:33-38.
Ellos la conquistan, Núm 32:39-42.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Las tribus de Rubén y Gad quisieron la tierra al este del Jordán que Israel tomó de Sehón y Og (cap. Núm 21:1-35). Los rebaños y las manadas de Rubén y Gad eran grandes, y la gente de estas tribus creía que el área conquistada al este del Jordán sería buena para ella. Por lo tanto, estas tribus fueron a Moisés para pedir esa tierra como su herencia tribal.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
32. Distribución de Transjordania Entre Rubén y Gad.
E n todos los lugares de la Sagrada Escritura en que se nos dan los límites de la tierra prometida por Dios a los patriarcas, el límite oriental lo forman el Jordán y el mar Muerto, es decir, la tierra de Canaán. Sin embargo, los israelitas conquistaron los reinos de los amorreos en TransJordania, y como era tierra de pastos abundantes, los quisieron asentarse en ella. Las tribus de Rubén y de Gad, por tener más rebaños, solicitan este territorio, y Moisés, después de imponer condiciones, lo concede.
Demanda de Rubén y de Gad (1-5).
1Eran muy numerosos los rebaños de los hijos de Rubén y los de los hijos de Gad; extraordinariamente numerosos; y viendo que la tierra de Yaazer y la de Galaad sería una tierra muy a propósito para apacentarlos, 2vinieron a Moisés y a Eleazar, y a los príncipes de la asamblea, y les dijeron: 3“Atarot, Dibón, Yaazer, Nemrá, Hesebón, Eleale, Sabán, Nebo y Beón, 4esa tierra que Yahvé ha herido ante la congregación de Israel, es tierra muy a propósito para los ganados, y vuestros siervos los tienen. 5 Si, pues, dijeron, tus siervos han hallado gracia a tus ojos, dése a tus siervos en heredad esta tierra, y no nos hagas pasar el Jordán.”
Varias veces se dice que los israelitas tenían numerosos rebaños en el desierto1, que en realidad es estepa donde hay algo de vegetación, y hay especies ovinas apropiadas a estas regiones. Ahora los rebaños habían aumentado con el botín sobre los amorreos y madianitas. Los rubenitas estaban decepcionados por haber sido postergados entre las otras tribus, a pesar de descender del primogénito de Jacob, y no sienten entusiasmo por acompañar a las otras tribus en Canaán2. Para quedarse en TransJordania alegan razones prácticas: sus muchos ganados y la abundancia de pastos en la región3, y enumeran las principales localidades de la región, que les resultan particularmente atractivas4. Como esa tierra está ya conquistada, porque Yahvé la ha herido, o la ha sometido (v.4) a Israel, creen que es buen negocio quedarse en ella.
Negativa de Moisés (6-15).
6Moisés respondió a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: “¿Van a ir a la guerra vuestros hermanos y vais a quedaros vosotros aquí? 7¿Por qué queréis desanimar a los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les da Yahvé? 8Así hicieron ya vuestros padres, cuando yo les mandé desde Cadesbarne a explorar la tierra. 9Subieron hasta el valle de Escol, vieron la tierra y acobardaron a los hijos de Israel para que no se atreviesen a ir a la tierra que les dará Yahvé; 10y la cólera de Yahvé se encendió aquel día, y juró, diciendo: 11Esos que han subido de Egipto, de veinte años para arriba, rio verán la tierra que con juramento prometí a Abraham, Isaac y Jacob, porque no han seguido fielmente mis caminos, 12fuera de Caleb, hijo de Jefoné el quenecita, y Josué, hijo de Nun, que fielmente han seguido los caminos de Yahvé. 13 Encendióse contra Israel la cólera de Yahvé, y le ha hecho ir y venir por el desierto durante cuarenta años, hasta extinguirse toda la generación que había obrado mal ante Yahvé. 14Y ahora vosotros sucedéis a vuestros padres, prole de pecadores, para encender más todavía la cólera de Yahvé contra Israel. 15 Porque, si os volvéis de El, hará que permanezca (Israel) en el desierto, y seréis la ruina de todo el pueblo.”
Moisés advirtió en la demanda de Rubén y de Gad el deseo de no colaborar en la conquista de Canaán, y así se lo echa en cara. Se da cuenta que, si algunas tribus se quedan en TransJordania, el resto se desanimará. Y, por otra parte, su intención primera era que todas las tribus ocuparan sólo el territorio de Canaán, prometido a los patriarcas, y con esta intención mandó explorar el territorio por el sur, con el deseo de penetrar5. Además estaba en. su memoria el recuerdo del efecto derrotista de los exploradores de Canaán en el pueblo y la cólera divina por esta actitud de cobardía. Por ello, Israel fue condenado a andar cuarenta años vagando por el desierto, hasta que muriese toda la primera generación, excepto Josué y Galeb (v.12), este último quineceo o quineo6, lo que no dejaba de ser una lección para los descendientes del primogénito de Jacob. Y Moisés considera a estos de ahora dignos de la raza de pecadores (v.14) que murió en el desierto, y Dios podía castigar al actual Israel a la misma pena (v.15).
Moisés, Condicionadamente, Permite a Rubén y a Gad Establecerse en Transjordania (16-32).
16Ellos, acercándose a Moisés, le dijeron: “Nosotros edificaremos aquí apriscos para nuestros ganados y ciudades para nuestros niños; 17pero, armados, iremos sin demora delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos introducido en el lugar que ellos han de ocupar; nuestros hijos quedarán en ciudades fortificadas a causa de los habitantes de esta tierra; 18pero nosotros no volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel hayan tomado cada uno posesión de su heredad, 19pues no queremos tener heredad para nosotros al otro lado del Jordán, ni más allá, porque tendríamos ya nuestra heredad de este lado del Jordán, al oriente.” 20 Moisés les dijo: “Si eso hacéis, hi, armados para combatir ante Yahvé, 21todos vuestros hombres de guerra pasan el Jordán ante Yahvé, hasta que hayan arrojado ante sí a sus enemigos, 22y no os volvéis a vuestras casas hasta que la tierra quede sometida a Yahvé, entonces inculpables seréis ante Yahvé y ante Israel, y esta tierra será vuestra posesión ante Yahvé. 23Pero si no hacéis lo que prometéis ante Yahvé, estad ciertos de que vuestro pecado os alcanzará 24Edificad, pues, ciudades para vuestros hijos y apriscos para vuestros ganados, y cumplid la palabra que ha salido de vuestra boca.” 25Los hijos de Gad y los hijos de Rubén dijeron a Moisés: “Tus siervos harán cuanto mi señor les mande; 27nuestros hijos y nuestras mujeres, nuestros rebaños y nuestros ganados, quedarán en las ciudades de Galaad; 27y tus siervos, todos nuestros hombres, armados para el combate, iremos a la guerra ante Yahvé, como mi señor lo ha dicho.” 28Entonces dio Moisés órdenes acerca de ellos a Eleazar, sacerdote; a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de familias de las tribus de Israel, 29 diciendo: “Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán con todos sus hombres armados, para combatir ante Yahvé, una vez conquistada la tierra, les daréis por heredad la tierra conquistada de Galaad; 30 pero, si no pasan con vosotros armados, se establecerán en medio de vosotros en la tierra de Canaán.” 31 Los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron: “Haremos lo que Yahvé ha dicho a sus siervos. 32 Pasaremos armados ante Yahvé a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad quedará del lado de allá del Jordán.”
Los solicitantes de Rubén y Gad7 se defienden contra la insinuación de traición y proclaman que acompañarán a sus hermanos a la conquista de Canaán, y aun irán delante de ellos, y sólo se instalarán en Canaán cuando hayan logrado sus compatriotas ocupar su lote en la tierra prometida. Pero, para no dejar a sus hijos y mujeres sin defensa, piden permiso para construir ciudades fortificadas y apriscos para sus rebaños. Moisés accede a su petición con la condición de que cumplan lo prometido, y así lo declara ante Eleazar, Josué y los jefes de las tribus de Israel (v.28). En ese supuesto, pueden ya empezar la construcción de sus ciudades y apriscos.
Distribución de Transjordania entre Rubén, Gad y Manasés (33-42).
33 Moisés dio a los hijos de Gad, a los de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Seón (Sijón), rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basan; la tierra con sus ciudades y el territorio en torno de las ciudades. 34Los hijos de Gad edificaron Dibón, Atarot, Aroer, 35Ata-rot-Sofán, Yaazer, Yegboa, 36Bet-Nimra y Bet-Harán, ciudades fuertes, e hicieron apriscos para sus ganados. 37Los hijos de Rubén edificaron Hesebón, Eleale, Quiriat-Yearim, 38Nebo y Bal-Meón, cuyos nombres fueron mudados, y Sebama, y dieron nuevos nombres a las ciudades que edificaban. 39 Los hijos de Makir, hijo de Manasés, marcharon contra Galaad, y, conquistándola, arrojaron a los amorreos que allí estaban. 40 Moisés dio Galaad a Makir, hijo de Manasés, que se estableció allí. 41 Jair, hijo de Manasés, marchó también y se apoderó de sus burgos, que llamó Jawot-Jair. 42 También marchó Nojab y se apoderó de Canat y de las ciudades de ella pendientes, llamándola, de su nombre, Nojab.
El v.33 parece adición redaccional posterior, pues en el v.29 Moisés encarga a Josué y jefes de Israel que entreguen Galaad a las tribus de Rubén y de Gad después que hayan cumplido su compromiso de acompañar con las armas a las otras tribus en la conquista de Canaán. Además, sin haber hecho mención alguna, aparece aquí media tribu de Manasés usufructuando parte de Trans-jordania. Parece, pues, que esta indicación refleja la época posterior del tiempo de los jueces, en que Manasés conquistó parte de Transjordania8.
Las ciudades citadas están comprendidas entre el Yaboq, al norte, y el Amón, al sur, y el Jordán y mar Muerto por el occidente9. Los límites de las tribus no son fijos. Estas localidades fueron reconstruidas por los hebreos, pues ya existían antes de ellos10.
Los v.39-42, relativos a la media tribu de Manasés, y aquí Manasés se abre camino por el norte de TransJordania, buscando territorio para poder vivir11. Primeramente, Efraím y Manasés se establecieron en Canaán12; pero, por necesidades vitales, parte de Manasés buscó nuevo territorio al otro lado del Jordán. Combatió contra los amorreos (v.39), que se habían extendido por Transjordania13. El v.40 es una glosa, e interrumpe la ilación lógica del contexto. Es obra de un redactor que quiere concordar el establecimiento de Manasés y justificarlo, presentándolo como obra del propio Moisés.
1 Cf. Exo 12:38; Exo 17:3; Exo 19:13; Exo 34:3; Num 14:33. – 2 Cf. Deu 33:6. – 3 Es famosa Galaad por sus pastos y rebaños (Can 4:1; Can 6:5; Miq 7:14; 1Cr 5:9) Véase Abel, Géog. I 276. – 4 Atarot, nombrada en la estela de Mesa, la actual Attarus, al este del mar Muerto, cerca de Dibón (la actual Dibán, a 20 kilómetros del mar Muerto). Yaazer: la actual Sar, al sur de Aman. Nemrá: el tell Nimrim, junto al w. Nimrim, a 12 kilómetros al este del Jordán. Hesebón: la actual Hesbán, a 20 kilómetros al nordeste del mar Muerto. Eleale: la actual el-Al, cerca de Hesbán. Sabán: quizá la actual Sumía. Nebo: el actual En-Neba. Beón o Mean: la actual Ma’in, a ocho kilómetros al sudoeste de Madaba (Abel, Géog. I 380). – 5 Cf. Num 20:21-23; Deu 2:27-30. – 6 Ya hemos visto cómo Caleb unas veces aparece como perteneciente a la tribu de Judá (Num 13:7; Num 13:34) y como quineceo, descendiente de un idumeo (Num 32:12; Gen 36:11; Jos 14:6; Jue 1:13). De hecho, los calebitas, descendientes de idumeos, se fusionaron con los de la tribu de Judá (Jue 13:7). – 7 Excepto en los v.1-2, en el resto de este capítulo se pone Gad antes de Rubén, sin duda porque refleja un documento escrito en una época en que Gad tenía la preeminencia histórica. – 8 La lista de Jos 13:15-28 es diferente. – 9 Aroer parece ser la actual Ara’ir, al sur de Dibán. 10 Cf. DBII27I. – 11 Cf. Jue 10:3-5· – 12 Cf. Jos 17:14-18. – 13 Cf. Abel, Géog. I 239·
Fuente: Biblia Comentada
Estos capítulos comienzan y terminan hablando acerca de ir a la guerra (Núm 26:2; Núm 32:20; Núm 32:29; Núm 32:32) y de la consiguiente herencia de Canaán (Núm 26:52-56; Núm 32:32). Israel estaba preparándose para la conquista de la Tierra Prometida.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La última sección principal de Números registra la obediencia renovada de Israel. Dios siguió hablando (Núm 26:1-2; Núm 26:52; Núm 27:6; Núm 27:12; Núm 27:18; Núm 28:1; Núm 31:1; Núm 31:25; Núm 33:50; Núm 34:1; Núm 34:16; Núm 35:1; Núm 35:9), y la segunda generación de Israel obedeció. La mayoría de los mandamientos en esta sección tenían que ver con la vida de Israel después de su entrada en la tierra.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Las tribus de Rubén y Gad expresaron su deseo de vivir en la tierra ya conquistada porque poseían mucho ganado y la tierra era buena para pastos. Moisés les dio secciones de aquella tierra a ambas y a media tribu de Manasés, bajo la condición de que participarían plenamente en la conquista de Canaán.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Deu 3:12-18 (ver Núm 13:8-31).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Establecimiento en la Transjordania. Los territorios de Jazer y Galaad están al oriente del Jordán. Eran tierras altas (arriba de 600 m.), gozaban de buena lluvia y eran ideales para los rebaños y el ganado (v. 4). Sin embargo, estaban afuera de la tierra prometida a Abraham. Por lo tanto, es sorprendente que estas tribus desearan establecerse ahí. Moisés realmente estaba pasmado, recordando la rebelión en Cades-barnea aproximadamente 40 años atrás (vv. 11, 12; ver 14:21-35). El tenía temor de que estas tribus desanimaran a toda la nación de entrar a Canaán. Moisés conocía bastante bien la naturaleza humana. Es una tendencia natural poner nuestra mirada en la gente a nuestro alrededor en vez de mantener nuestros ojos puestos en Dios y en su palabra (ver, p. ej. Juan 21:20, 21). Cuando esto sucede, las normas de la obediencia tienden a rebajarse entre el pueblo de Dios.
En esta ocasión, los hijos de Rubén y los de Gad se comprometieron a cruzar el Jordán, inclusive adelante de las otras tribus, a fin de cumplir con su responsabilidad de asegurar que Israel tomara posesión de la tierra prometida. Moisés los obligó a que cumplieran con esto, dejando instrucciones a Josué y a Eleazar de no darles la herencia si no cumplían con su palabra (vv. 28-30). Cualquier falla sería pecado: y sabed que vuestro pecado os alcanzará (v. 23). Estas palabras se han convertido en un proverbio. Después de acordar que los de las tribus de Rubén y Gad podían establecerse en la Transjordania, media tribu de Manasés se unió a ellos (v. 33), ya que también habían estado involucrados en la conquista de esas tierras (vv. 39-42). El relato concluye con una breve nota en relación con el trabajo de construcción que llevaron a cabo.
Si aceptamos que los eventos de los caps. 20-36, desde la muerte de María, abarcaron los 40 años, entonces el asunto del establecimiento en la Transjordania debe haberse presentado en algún tiempo alrededor de diciembre (es decir, el noveno mes). Esto debe haber sido después de las primeras lluvias, y la riqueza de las pasturas debe haber sido muy atractiva (vv. 1, 4). Antes del fin del año, el primer día del décimo primer mes (Deut. 1:3), Moisés convocó a todo Israel para que otra vez escucharan la ley, antes que él ascendiera al monte Nebo y muriera ahí. Esto deja un intervalo de más o menos un mes, en el cual estas tribus organizaron su asentamiento. Esto no hubiera sido suficiente para llevar a cabo un buen trabajo de construcción. Por lo tanto, los últimos pocos versículos (vv. 34-42) pueden referirse al trabajo que llevaron a cabo un tiempo más tarde (después de Josué 13:1-33; 22). Por supuesto, los nombres de las ciudades fueron cambiados, lo cual probablemente se hizo después del establecimiento. El hecho de que esto se registre aquí parece ser para implicar que el relato finalmente se escribió después de que las tribus se habían establecido en sus tierras. Esta no es la única indicación de que el Pentateuco se completó un tiempo después de los eventos en la vida de Moisés (ver la Introducción).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
32.1ss Tres tribus (Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manasés) querían vivir al este del río Jordán (área al oriente del Jordán) en la tierra que ya habían conquistado. Moisés asumió de inmediato que tenían motivos egoístas y trataban de evitar ayudar a los demás a pelear por la tierra que estaba del otro lado del río. Pero Moisés sacó una conclusión equivocada. Al tratar con la gente, debemos indagar en todos los detalles antes de arribar a una conclusión. No debemos suponer automáticamente que sus motivos son equivocados, aun si sus planes suenan sospechosos.32.16 Un redil sencillo constaba de cuatro paredes de piedra construidas toscamente, lo suficientemente altas para mantener alejados a los animales salvajes. Algunas veces la parte superior de la pared tenía espinas para desalentar a los depredadores o a los ladrones. La única entrada del redil servía para que el pastor guardara su rebaño con facilidad. A menudo varios pastores utilizaban el mismo redil y se turnaban para montar guardia en la entrada. El mezclar los animales no representaba ningún problema ya que cada rebaño respondía prontamente a la voz de su propio pastor. Las tres tribus que decidieron quedarse del lado este del Jordán querían construir rediles para proteger a sus rebaños y ciudades para proteger a sus familias antes de que los hombres cruzaran el río para ayudar al resto de las tribus a conquistar la tierra prometida.32.16-19 La tierra que quedaba del lado este del Jordán había sido conquistada. Este arduo trabajo había sido realizado por todas las tribus juntas. Pero las tribus de Rubén y Gad y la mitad de la tribu de Manasés no se detuvieron después de que la tierra fue despejada. Prometieron continuar trabajando con los demás hasta que fuera conquistada la tierra de todos. Después que los demás lo han ayudado, ¿encuentra usted pretextos para no ayudarlos? Termine completamente el trabajo, aun cuando esas partes no lo beneficien a usted directamente.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1685 Núm 26:7; Jos 13:15
b 1686 Núm 26:18; Jos 13:24
c 1687 Núm 21:32; Jos 13:25; Isa 16:8
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Las tribus de Rubén y Gad pidieron como heredad parte del lado oriental del valle del Jordán y de la meseta, una región no incluida en las fronteras mencionadas en el cap. 34. A estos pastores les agradaron los pastos de la región. El hecho de que pidieran terreno fuera de las fronteras de la tierra prometida pudiera haber servido para desanimar al resto de Israel en la conquista de la tierra (vers. 6– 15). Cuando los jefes de las tribus ofrecieron el plan de ayudar a sus hermanos en la conquista de Canaán, Moisés aceptó el plan e instruyó a Eleazar y a Josué a que hicieran la repartición apropiada.
Fuente: La Biblia de las Américas
Las tribus de Rubén y Gad pidieron permiso a Moisés para establecerse en Jazer y Galaad (al E del Jordán), una región buena para el ganado.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., he aquí, el lugar, un lugar
Fuente: La Biblia de las Américas
[=] *Dt 3:12 *Jos 1:12 *Jos 21:24
[.] No todos los israelitas partieron juntos de Cadés, oasis del desierto donde estuvieron . La imagen tradicional del pueblo israelita partiendo como un solo hombre para conquistar la tierra de Canaán es más poética que histórica. Estos hombres eran de carácter independiente y cada grupo andaba libremente tras sus rebaños fuera de los momentos más difíciles en que se reunían, como sucedió con Moisés. Varios partieron de Cadés antes o después de Moisés el grupo más importante fue el que penetró en Galaad, al otro lado del Jordán, donde se instalaron pacíficamente en medio de otros pueblos. El párrafo 32,20-22 recalca la solidaridad entre los israelitas.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[9] Num 13, 24.[20] Jos 1, 14.[25] Jos 4, 12.[29] Jos 13, 8; 22, 4.[33] Jos 22, 4.