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Comentario de Números 7:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Números 7:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Aconteció que cuando Moisés acabó de erigir el tabernáculo, lo ungió y lo consagró junto con todos sus utensilios, y asimismo ungió y consagró el altar con todos sus utensilios.

cuando Moisés hubo acabado. Éxo 40:17-19.

y lo hubo ungido. Éxo 30:23-30; Lev 8:10, Lev 8:11; Lev 9:1-24.

y santificado el altar. Gén 2:3; Éxo 13:2; 1Re 8:64; Mat 23:19.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

La ofrenda de los príncipes en la dedicación del tabernáculo, Núm 7:1-9.

Sus varias ofrendas en la dedicación del altar, Núm 7:10-88.

Dios habla a Moisés desde el propiciatorio, Núm 7:89.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

cuando Moisés hubo acabado: Esta expresión ubica los eventos de este capítulo justo antes de que se realizara el censo de los capítulos Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49. El tabernáculo se terminó el primer día del primer mes del segundo año (Éxo 40:2). El censo comenzó el primer día del segundo mes de aquel año (Núm 1:1). Moisés ungió y santificó el tabernáculo, su mobiliario, el altar y sus utensilios.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

7. Las Ofrendas de los Principes.
E sta enumeración de ofrendas refleja en el autor sagrado el interés en destacar la liberalidad de los israelitas en el desierto en tiempos difíciles. Sin duda que también aquí los datos se exageran sistemáticamente para ponderar ante los contemporáneos del redactor la abundancia de provisiones y riquezas del santuario, como en otras ocasiones se pondera la magnificencia del tabernáculo según el módulo idealizado del templo de Jerusalén1. No pocos autores consideran este capítulo desplazado de su lugar normal, es decir, que parece secuela normal de Ex 40, en que se habla de la erección del tabernáculo, o de Lev c.8-10, donde se habla de la consagración e instalación de los sacerdotes.

Ofrendas de Carros y Bueyes para el Servicio (1-9).
1El día en que acabó Moisés de erigir el tabernáculo y de ungirlo y consagrarlo con todos sus utensilios, ungiéndolos y consagrándolos, 2los príncipes de Israel, jefes de sus linajes, presentaron sus ofrendas; eran los príncipes que habían presidido el censo. 3Llevaron sus ofrendas ante Yahvé: seis carros cubiertos y doce bueyes, un carro por cada dos y un buey por cada uno de los príncipes, y los presentaron ante el tabernáculo. 4Yahvé habló a Moisés, diciendo: 5Recibe de ellos eso, y que se destine al servicio del tabernáculo de la reunión; se los darás a los hijos de Leví, a cada uno según las necesidades de su servicio.” 6Moisés, tomando los carros y los bueyes, se los entregó a los levitas; 7dio dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersón, según sus funciones; 8cuatro carros y ocho bueyes a los hijos de Merarí, conforme a su servicio, bajo la vigilancia de Itamar, hijo de Aarón, sacerdote; 9pero no dio ninguno a los hijos de Caat, porque el servicio suyo de las cosas santas habían de hacerlo llevándolas sobre sus hombros.

Según Exo 40:17, Moisés consagró el tabernáculo el día primero del mes primero del año segundo. Quizá el relato ha sido retardado para no interrumpir la legislación levítica2, o se deba a otra fuente complementaria. Estos príncipes son los mismos jefes que dirigieron la organización del censo3. Primeramente ofrecieron seis carros y doce bueyes para el servicio del tabernáculo y su transporte. El hagiógrafo procura resaltar la liberalidad de éstos en orden al santuario para no desdecir de la esplendidez del pueblo, que ofreció los materiales necesarios para la construcción del tabernáculo4. Moisés repartió los carros y bueyes según las necesidades del servicio: dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersón, y el resto a los hijos de Merarí, que tenían que transportar cosas más pesadas5. A los hijos de Caat no se les dio, porque debían transportar los utensilios sagrados sobre sus hombros.

Ofrendas de los Príncipes (10-89).
10Los príncipes hicieron su ofrenda para la dedicación del altar cuando fue ungido, presentando su ofrenda sobre el altar, 11Yahvé dijo a Moisés: “Que presenten los príncipes su ofrenda uno a uno, para la dedicación del altar.” 12Aquel día, el primero presentó su ofrenda, Nasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá, 13ofreciendo un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para las ofrendas; 14una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 15un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 16un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 17y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Nasón, hijo de Aminadab. 18El segundo día hizo ofrenda Natanael, hijo de Suar, príncipe de Isacar. 19Ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 20una taza de oro, de diez siclos, llena de perfumes; 21un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 22un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 23y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar. 24El tercer día, el príncipe de los hijos de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón, 25ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 26una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 27un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 28un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 29y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón. 30El cuarto día, el príncipe de los hijos de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur, 31ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 32una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 33un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 34un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 35y para el sacrificio pacífico dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur. 36 El quinto día, el príncipe de los hijos de Simeón, Salamiel, hijo de Surisadai, 37 ofreció: un plato de plata de ciento setenta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 38una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 39un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 40un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 41y para el sacrificio, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Salamiel, hijo de Surisadai. 42El sexto día, el príncipe de los hijos de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel, 43ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 44una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 45un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 46un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 47y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel. 48El séptimo día, el príncipe de los hijos de Efraím, Elisama, hijo de Amiud, 49ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 50una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 51un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 52un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 53y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud. 54El octavo día, el príncipe de los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur, 55ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 56una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 57un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 58un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 59y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Gamaliel. 60El noveno día, el príncipe de los hijos de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón, 61ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 62una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 63un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 64un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 65y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeón. 66El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amisadán, 67ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 68una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 69un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 70un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio, 71 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajiezer, hijo de Amisadán. 72El undécimo día, el príncipe de los hijos de Aser, Feguiel, hijo de Ocrán, 73ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 74una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 75un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 76un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 77 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Feguiel, hijo de Ocrán. 78El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Neftalí, Ajira, hijo de Enán, 79ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 80una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 81un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 82un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 83y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajira, hijo de Enán. 84Estos fueron los dones de los príncipes de Israel para la dedicación del altar el día en que se ungió: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce tazas de oro; 85cada plato, de ciento treinta siclos de peso; cada jarro, de setenta siclos; total de la plata de estos utensilios, dos mil cuatrocientos siclos, al peso del siclo del santuario;86doce tazas de oro llenas de perfume, de diez siclos cada una, al siclo del santuario; total del oro de las tazas, ciento veinte siclos. 87Total de los animales para el sacrificio: doce novillos, doce carneros y doce corderos primales, con sus ofrendas, y doce machos cabríos para el sacrificio expiatorio. 88Total de los animales para el sacrificio pacífico: veinticuatro bueyes, sesenta carneros, sesenta machos cabríos y sesenta corderos primales. Estos son los dones ofrecidos para la dedicación del altar cuando se ungió. 89Cuando Moisés entraba en el tabernáculo de la reunión para hablar con Yahvé, oía la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio puesto sobre el arca del testimonio, entre los dos querubines; así le hablaba Yahvé.

La ofrenda de todos es una misma, y la suma total de los objetos donados son: 12 platos de plata, cada uno pesaba unos 1.800 gramos (el siclo varía de 12 a 15 gr.); 12 jarras de plata, llenas de flor de harina, cuyo peso era de unos 1.000 gramos; 12 tazas de oro de unos 150 gramos, llenas de perfumes; y sobre esto, para ofrecer en holocausto, 12 novillos, 12 carneros, 12 corderos primales y 12 machos cabríos para los sacrificios expiatorios. Para el sacrificio pacífico (en el que participaban muchos comensales), 24 bueyes, 6o machos cabríos y 6o corderos primales. Así queda demostrada la liberalidad de los jefes de Israel para el santuario, un ejemplo a imitar en la posteridad.
El v.89 no tiene conexión con lo que precede y sigue. En diversas formas nos habla el texto sagrado de la intimidad de Dios con su profeta Moisés. En Exo 33:11 se dice que “Yahvé hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre a su amigo.” Es ésta una expresión muy realista. Lo que se nos dice aquí es el cumplimiento de lo que Dios había prometido a Moisés en Exo 25:22 : que le hablaría desde el propiciatorio, en medio de los querubines, pues el arca de la alianza era el símbolo de la presencia sensible de Yahvé en su pueblo. Así se presenta Yahvé dando órdenes al profeta desde el propiciatorio o tapadera del arca de la alianza.

1 Cf. Exo 36:8ss. – 2 Cf. Lev c.8-10. – 3 Num 1:5-16. – 4 Ex 36. – 5 Num 4:21-33

Fuente: Biblia Comentada

hubo acabado de levantar el tabernáculo. Según Éxo 40:17, el tabernáculo fue erigido once meses después del éxodo de Egipto.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Estos cuatro capítulos muestran cómo el Señor hablaba con Moisés (Núm 7:89) y conducía a Israel (Núm 9:22; Núm 10:11-12) desde el tabernáculo. Según Israel estaba apropiadamente orientado hacia el Señor y obedecía su Palabra, Dios le daba la victoria sobre sus enemigos (Núm 10:35).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Así como el pueblo de Israel había sido generoso en dar para la construcción del tabernáculo (vea Éxo 35:4-29), también mostraron la misma generosidad en su dedicación.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Una vez que el campamento ha quedado organizado (Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-20) y se han dado las normas oportunas para preservar la pureza y la santidad del pueblo (Núm 5:1-31; Núm 6:1-27) el autor pasa a los últimos detalles para el funcionamiento del culto.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Éxo 40:1-33.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Consagración del tabernáculo. El lenguaje que se usa aquí es muy preciso: Moisés consagró el tabernáculo (es decir, lo santificó) y “dedicó” el altar (vv. 1, 10, 11). La palabra dedicación ocurre sólo en unos pocos lugares en las Escrituras. De manera similar, Salomón consagró el atrio intermedio y dedicó el altar (2 Crón. 7:7, 9) pero la ocasión vino a ser conocida como la “dedicación” del templo (2 Crón. 7:5). En los apócrifos, 2 Macabeos 2:19 dice: “Jasón de Cirene escribió la historia de Judas Macabeo y sus hermanos, de la purificación del gran templo, de la consagración del altar.” Este evento se conmemora durante la fiesta de Hanukkah, el 25 del mes Quisleo (diciembre), una fiesta que se menciona en Juan 10:22. La consagración del tabernáculo fue el primero de dichos eventos. Los líderes de Israel trajeron presentes, ofrendas por el pecado y ofrendas de paz. No se nombran estos líderes, pero el texto dice que fueron los que supervisaron el censo (v. 2). El censo realmente se llevó a cabo un mes después de que el tabernáculo fuera erigido (1:1), pero el autor ya lo había relatado. El mismo tipo de anticipación se encuentra en los vv. 6-8: Los levitas recibieron carretas y bueyes, pero aún no habían sido ordenados (vv. 3, 4; 8:5-26). Los presentes y las ofrendas se trajeron en dos etapas. Primera, las carretas y los bueyes para el tabernáculo (vv. 3-9); segunda, los presentes de los platos de plata, tazones, cucharones de oro y ofrendas para el altar (vv. 10-88). Los cohatitas no recibieron ni carros ni bueyes porque éstos sólo podían usarse para el tabernáculo, no para las cosas sagradas, las cuales ellos tenían a su cargo (v. 9). Cuando David trajo el arca a Jerusalén, fue colocada en una carreta nueva (2 Sam. 6:3, 4). Sin embargo, después de la muerte de Uza ya no se menciona ninguna carreta, sólo a “los que llevaban el arca de Dios” (2 Sam. 6:13; 15:24). La muerte de Uza hizo que el pueblo descubriera exactamente lo que la ley requería (1 Crón. 15:11-15). El registro de las ofrendas de las tribus (vv. 10-88) muestra cuán repetitiva puede ser la Biblia (quizá sea un recordatorio que la Biblia no fue escrita para entretenimiento, sino para nuestra instrucción).

De paso podemos notar que otra vez se menciona a Judá en primer lugar (ver material sobre 2:1-34). Al mencionar la ofrenda de cada tribu en su día, se observa que sus ofrendas eran voluntarias e iguales. El apóstol Pablo, haciendo una colecta para ayudar a los santos en Jerusalén, requiere la misma clase de igualdad a las iglesias macedonias: “Pero no digo esto para que haya para otros alivio, y para vosotros estrechez; sino para que haya igualdad” (2 Cor. 8:13, 14a).

Los totales de las ofrendas para la dedicación se dan en los vv. 84-88. En esos 12 días se derramaron ríos de sangre. Sin el derramamiento de la sangre de los sacrificios no podía haber purificación (Heb. 9:22). Durante esos 12 días también se ofrecían otros sacrificios (p. ej. cuando Aarón fue ordenado; Lev. 8-9). Y antes de que terminaran los 12 días ya estaban escogiendo el cordero de la Pascua para sacrificarlo en el día 14.

El resultado de la dedicación se presenta de tres maneras en tres relatos paralelos (7:89; Exo. 40:34, 35; Lev. 8-9), reflejando cada relato el interés central del libro donde se encuentra. Exo. 40:34, 35 describe la nube cubriendo el tabernáculo y la gloria del Señor llenándolo continuamente, reflejando así su tema de la gloriosa presencia de Dios con su pueblo. Lev. 9:23, 24 relata cómo Moisés y Aarón bendijeron al pueblo y cómo descendió fuego y consumió los sacrificios, reflejando su tema del sacerdocio aceptable a Dios. Aquí (v. 89) el Señor habla a Moisés, reflejando el tema de Núm. en cuanto a la palabra de Dios. Sin embargo, Núm. no ignora los otros aspectos. De hecho, el sacerdocio levítico se menciona enseguida (8:5-26), y después la nube (9:15-23).

El enfoque de estos primeros diez capítulos es sobre la palabra de Dios, y el texto implica el gran privilegio de tenerla. Dios ha favorecido a Moisés de una manera única hablando con él cara a cara (12:6-8). Por supuesto, el texto heb. ni siquiera menciona a Dios directamente en el v. 89, pero dice que Moisés entró en el tabernáculo para hablar “con él” (la RVA pone con Dios a manera de explicación). El hecho de que la voz de Dios viniera desde encima del propiciatorio (tradicionalmente conocido como “la silla de misericordia”) que estaba sobre el arca del testimonio, muestra que su palabra viene como un privilegio del pacto y manifiesta su gran misericordia. Además, Dios habla de entre los querubines, los cuales en el principio guardaban el camino hacia el paraíso de Dios y del árbol de la vida (Gén. 3:24). La palabra de Dios es vida; y esta conexión entre la palabra de verdad y la vida eterna nunca se pierde, pero se manifiesta más claramente en las enseñanzas de Cristo en los Evangelios (p. ej. Juan 1:4; 6:63).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

7.1ss Después de que se hubiese levantado, ungido y consagrado el tabernáculo, los líderes de las doce tribus trajeron obsequios y ofrendas para su uso y mantenimiento. Todo el pueblo participó: era el tabernáculo de todos.7.89 ¡Imagínese escuchar la voz de Dios mismo! Moisés debió haberse estremecido al oírlo. Nosotros tenemos las palabras de Dios registradas para nosotros en la Biblia, y no debemos mostrar menos reverencia y respeto por ellas. Antes que se escribiera la Biblia, en ocasiones Dios habló directamente a su pueblo para instruirlo en el estilo adecuado de vida. La Biblia registra estas conversaciones para darnos pautas del carácter de Dios. Qué trágico cuando tomamos estas palabras en forma liviana. Al igual que Moisés, tenemos el privilegio de hablar directamente con El, pero Dios nos contesta de una manera diferente: por medio de su Palabra escrita y a través de la guía de su Santo Espíritu. Para recibir esta guía, necesitamos querer conocer a Dios como lo hizo Moisés.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) O: “utensilios”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 363 Éxo 40:17

b 364 Éxo 30:26; Lev 8:10

c 365 Éxo 40:10

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Los sucesos de Nm 7– 9 ocurren inmediatamente después de haberse terminado el tabernáculo el primer día del segundo año (7:1; 9:1; cp. Ex 40:2, 17) y antes de que se empezara el censo un mes después (1:1, 2). Cronológicamente siguen inmediatamente después de Ex 40:16– 33.

Fuente: La Biblia de las Américas

[=] *Ex 40:17

[o] Este capítulo, mucho más aún que los anteriores, puede asombrarnos con la repetición interminable de las mismas cifras y de las mismas ofrendas. Pero no se trata de recortarlo, así como no se corta una gran procesión o las ciento cincuenta ave marías del rosario. La rutina de la vida con la interminable continuación de las mismas tareas que acaban haciéndose de manera automática forma parte de la acsesis que prepara para los dones de Dios. Durante miles de años las mujeres en especial han gastado sus fuerzas y perdido su belleza y salud en el lavado, la preparación del fuego y los remiendos: a lo mejor delante de Dios eso no era tan embrutecedor como aburrirse frente a la televisión, pasando de un canal a otro, en una desesperada búsqueda de satisfacer esa «avidez de los ojos» de que habla Juan (1 Jn 2,15). Todos los grandes espirituales han aceptado seguir ese camino de la fidelidad en la monotonía -que para muchos es él de un trabajo poco gratificante- en donde se acaba por habituarse o fatigarse tanto que se pierde la propiedad de sí mismo, y a lo mejor entonces sonará la hora de Dios.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana