Comentario de Salmos 105:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
¡Dad gracias a Jehovah! ¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los pueblos sus hazañas.
Año 1042 (Título) Aparece también en 1Cr 16:1-43, donde la primera parte de este salmo, hasta el verso 16, se haya casi sin variación, compuesto por David cuando trasladó el arca al monte de Sion, y que probablemente él mismo lo hizo más largo con el glorioso recuento de los tratos misericordiosos de Dios con Abraham y su posteridad hasta su establecimiento en la tierra prometida.
Alabad a Jehová. Sal 136:1-3; 1Cr 16:7-22; 1Cr 25:3; 1Cr 29:13, 1Cr 29:20.
invocad su nombre. Isa 12:4; Joe 2:32; Hch 9:14; Rom 10:13; 1Co 1:2.
dad a conocer sus obras. Sal 89:1; Sal 96:3; Sal 145:4-6, Sal 145:11, Sal 145:12; Núm 23:23; Isa 12:4; Isa 51:10; Dan 3:29; Dan 4:1-3; Dan 6:26, Dan 6:27.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Una exhortación a alabar a Dios, y a indagar sus obras, Sal 105:1-6.
La historia de Dios, Sal 105:7-15.
acerca de José, Sal 105:16-22;
acerca de Jacob en Egipto, Sal 105:23-25;
acerca de Moisés librando a los israelitas, Sal 105:26-36;
acerca de los israelitas sacados de Egipto, alimentados en el desierto, y establecidos en Canaán, Sal 105:37-45.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
un salmo de alabanza (cf. con Sal 113:1-9) que centra su atención en las experiencias positivas de Israel en su historia primitiva. Contraste con el salmo Sal 116:1-19, que repasa el mismo período de la historia, pero con el énfasis en la falta de fe del pueblo. Este poema alaba la fidelidad de Dios a su pacto con Abraham en la vida de su gente. El pueblo tenía que recordar ser fiel a Dios que nunca había olvidado ser fiel a Él. La estructura del poema es:
(1) un llamado a alabar a Dios (vv. Sal 105:1-6);
(2) el pacto de Dios con Abraham (vv. Sal 105:7-12);
(3) las experiencias anteriores del pueblo de Dios (vv. Sal 105:13-15);
(4) la experiencia de José (vv. Sal 105:16-22);
(5) la experiencia de Israel en Egipto (vv. Sal 105:23-25);
(6) la gran liberación de Egipto (vv. Sal 105:26-36);
(7) las grandes provisiones (vv. Sal 105:37-41);
(8) la promesa de Dios a Abraham (vv. Sal 105:42-45).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
El salmista trae a la memoria lo que Dios hizo por su pueblo en cumplimiento del pacto con Abraham (Gén 12:1-3; Gén 13:14-17; Gén 15:13-21; Gén 17:7, Gén 17:8; Gén 26:3, Gén 26:4; Gén 28:13-15).
Acordaos es la idea clave del salmo: el salmista quería que el pueblo de Dios recordara su bondad.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
ALABAD A JEHOVÁ. Este salmo llama a Israel a adorar, alabar, obedecer y buscar al Señor (vv. Sal 105:1-4) porque Él ha guiado milagrosamente su historia personal y colectiva a fin de crear y preservar a la nación de Israel como un pueblo santo que guarda sus justas leyes (vv. Sal 105:5-45). El salmista se propone inspirar en el pueblo gratitud por el cuidado del Señor en la vida de ellos, alegría en su posesión de la tierra santa, y fidelidad a Él y a su palabra. Asimismo, los creyentes deben reflexionar y recordar la historia de Dios con ellos; el hacerlo debe causar gratitud y una mayor lealtad al que se entregó por ellos (Rom 8:32; Gál 2:20).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Salmo 105 (Vg 104): Fidelidad de Dios a la Alianza.
E n este salmo se trata de cantar la fidelidad de Dios al pacto contraído con Abraham relativo a la posesión de la tierra de Canaán por su descendencia l. El poeta señala las diversas vicisitudes del pueblo hebreo desde los tiempos patriarcales hasta la instalación en la tierra prometida, pasando por la dura esclavitud de Egipto y su maravillosa liberación bajo la égida de Moisés. Pero la posesión de la tierra de Ganaán no constituye más que las primicias de otro dominio más amplio sobre los pueblos por parte de la progenie de Abraham. Esta historia privilegiada exige por parte de los israelitas una fidelidad extrema a los preceptos de su Dios. El salmista no relata los castigos que a través de los siglos sufrió la comunidad hebrea, como aparece en otras composiciones del Salterio, sino que se limita a destacar la benevolencia y protección divina hacia el pueblo elegido. Así, pues, este salmo es fundamentalmente de acción de gracias y de instrucción para los israelitas. El salmo siguiente, en cambio, es de penitencia. Es como el reverso de éste, pues en él se describen las rebeldías contra Yahvé del pueblo a través de la historia, las infidelidades a su vocación excepcional. En el salmo 105 prevalece un acento didáctico-admonitorio, juntamente con un tono eucarístico.
Los 15 primeros versos aparecen en 1Cr 16:8-22, donde se habla de la organización del culto por David bajo la dirección de Asaf. Como salmo 96, también éste parece una inserción en dicho capítulo relativo al traslado del arca a Jerusalén. Generalmente se sostiene entre los comentaristas la fecha de composición postexílica para el salmo 106. Podemos dividirlo en cuatro secciones: a) invitación a los descendientes de Abraham a alabar a Yahvé por su fidelidad a la alianza (1-12); b) protección sobre los patriarcas, particularmente sobre Jacob en Egipto al encumbrar a José (13-24); c) castigo de los egipcios por oprimir a los israelitas: las plagas (25-36); d) protección de los israelitas en el desierto e instalación en Canaán (37-45).
Invitación a alabar a Yahvé por su fidelidad (1-11).
1 Alabad a Yahvé, invocad su nombre, dad a conocer entre los pueblos sus proezas. 2 Cantadle y entonadle salmos, referid todas sus maravillas, 3 Gloriaos en su santo nombre, alégrese el corazón de los que buscan a Yahvé. 4 Buscad a Yahvé y su poder, buscad siempre su rostro. 5 Recordad las maravillas que ha obrado, sus prodigios y las sentencias de su boca. 6 Vosotros, descendencia de Abraham, su siervo; hijos de Jacob, su elegido. 7 El es Yahvé, nuestro Dios, y sus juicios (prevalecen) en toda la tierra. 8 Se acordó siempre de su alianza y de la promesa decretada por mil generaciones; 9 el pacto hecho con Abraham, y su juramento a Isaac; 10 y confirmó a Jacob como ley firme, y a Israel como alianza eterna 11diciendo: “Yo te daré la tierra de Canaán como lote de vuestra heredad.”
Los LXX colocan el aleluya del salmo anterior al principio de éste, exactamente como en el salmo 106. De este modo, ambos salmos empezarían y terminarían por la palabra aleluya, que significa “alabad a Yahvé.” El v.1 está tomado de Isa 12:4 y refleja el estado eufórico del poeta, que quiere recordar los portentos de Yahvé en favor de su pueblo. Insistentemente invita a sus compatriotas a alegrarse en el Señor y a vivir vinculados a El, pues forman la porción selecta entre todos los pueblos. Las sentencias de su boca son los decretos punitivos que ha decidido contra los enemigos de Israel a través de la historia. Esta conducta no es sino la confirmación de la alianza que había hecho con el gran antepasado Abraham, en la que iba implicada una promesa de protección y bendición a través de las generaciones (v.8). Pero, además, en el pacto con Abraham le prometió dar a sus descendientes la tierra de Canaán 2. Esta promesa fue confirmada a Isaac 3 y a Jacob al ir y volver de Padán Aram 4.
Protección a los patriarcas (12-24).
12 Aunque eran pocos en número, casi como nada, y extranjeros en ella, 13 pasaron de una a otra nación y de un reino a otro pueblo. 14 No dejó que nadie los oprimiera, y castigó por ellos a reyes: 15 “No toquéis a mis ungidos, no hagáis mal a mis profetas.” 16 Llamó al hambre sobre aquella tierra, hizo que faltara todo mantenimiento 5 17 y mandó delante de ellos a un varón, a José, vendido como esclavo. 18 Fueron puestos en el cepo sus pies, y fue encadenado con hierros; 19 hasta que se realizó su presagio y le acreditó la palabra de Yahvé. 20 Mandó el rey que lo soltasen; el dominador de pueblos le dejó en libertad; 21 y le hizo señor de su casa y soberano de todas sus posesiones, 22para instruir a su agrado a los príncipes y enseñar sabiduría a los ancianos. 23Y vino Israel a Egipto, habitó Jacob en la tierra de Cam; 24 y multiplicó grandemente su pueblo e hizo que fuesen más fuertes que sus opresoras.
El salmista recalca cómo el pequeño clan de los abrahámidas se fue multiplicando en una vida trashumante de nación en nación, siempre en calidad de extranjeros y despreciados de las poblaciones sedentarias por donde atravesaban. Con todo, no permitió Dios que los oprimieran, castigando incluso a los reyes que se atrevieron a usurpar la esposa de Abraham 6. Ellos eran sus ungidos – consagrados a El con un pacto solemne – y sus profetas, pues eran sus íntimos, a los que comunicaba sus secretos. Abraham es llamado por ello profeta por el mismo Dios en el sueño de Abimelec7.
Después el salmista recuerda la historia de José en Egipto y las circunstancias que movieron a los hijos de Jacob para establecerse en la tierra de los faraones. La narración sigue, en todo, el relato bíblico conocido: José providencialmente vendido, encarcelado y encumbrado en Egipto para ser después protector de su familia 8.
Las plagas de Egipto (25-36).
25 Cambió su corazón para que odiaran a su pueblo y para vejar dolosamente a sus siervos. 26 Mandó a Moisés, su siervo, y a Aarón, su elegido. 27 E hizo por medio de ellos sus prodigios y sus portentos en la tierra de Cam. 28 Mandó a las tinieblas, y se hizo oscuro; pero se rebelaban contra sus órdenes; 29 convirtió en sangre sus aguas, y mató sus peces. 30 Hormigueó de ranas su tierra, hasta en las cámaras de sus reyes. 31 Mandó, y vinieron los tábanos y los mosquitos a todas sus regiones. 32 Les dio granizo en vez de lluvia, y llamas de fuego sobre su tierra. 33 Y abatió sus viñas y sus higuerales, destrozando los árboles de su territorio. 34 Mandó, y vino la langosta y el pulgón en gran número, 35 que royeron toda la hierba de su país y devoraron los frutos del campo. 36 E hirió a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de su vigor viril.
Conforme a la mentalidad semita, atribuye el salmista directamente a Dios la persecución de los hebreos, pues cambió su corazón para que odiaran a su pueblo. Los hagiógrafos prescinden de lo que nosotros llamamos causas segundas, y, sin distinguir entre voluntad permisiva y positiva, atribuyen todo a Dios, pues sin su beneplácito nada tiene lugar en este mundo. Después narra el salmista la historia de las intervenciones milagrosas de Moisés y de Aarón en favor de su pueblo y lo relativo a las plagas de Egipto según el relato del éxodo 9. La plaga de las tinieblas ocupa en el relato del éxodo el noveno lugar, mientras que aquí se pone la primera. No se mencionan la quinta (enfermedad sobre los animales) y la sexta (pústulas eruptivas sobre animales y hombres). También se invierte el orden de la tercera y la cuarta. El poeta, pues, con cierta libertad, va describiendo los portentos, sin sujetarse literalmente a la narración del éxodo, pero insistiendo en su carácter punitivo sobre los enemigos del pueblo elegido.
Protección de los israelitas en el desierto e instalación en Canaán (37-45).
37 Y sacólos con plata y oro, y no había entre sus tribus ningún rezagado. 38 Alegróse Egipto de su partida, porque se había apoderado de ellos su terror. 39 Les tendió como cubierta una nube, y un fuego para alumbrarlos en la noche. 40 A su petición hizo venir las codornices, y los sació de pan del cielo. 41 Hendió la roca y brotaron las aguas, que corrieron como un río por el desierto. 42 Porque se acordó de su santa promesa y de Abraham, su siervo. 43 Así sacó a su pueblo en alegría y a sus elegidos llenos de gozo. 44 Y les asignó las tierras de las gentes, y se posesionaron de las haciendas de los pueblos, 45 para que guardaran sus preceptos y observaran sus leyes. Aleluya.
Sigue la narración de los portentos del éxodo, también conforme al relato bíblico conocido: la salida de los israelitas cargados con riquezas de los egipcios 10. Ya en marcha por la inhóspita estepa, Yahvé los siguió protegiendo, acompañándolos en forma de nube de día, y de fuego por la noche n. Los milagros se sucedieron constantemente: las codornices 12, el maná 13, el agua de la piedra 14; y todo ello lo hizo Yahvé para cumplir la promesa que había hecho a Abraham 15. Por fin, los asentó en la tierra de Ganaán que les tenía destinada 16. Pero todo esto estaba condicionado al cumplimiento de sus preceptos. Sólo en el supuesto de que fueran fieles a sus leyes les enviaría bendiciones y los protegería 17.
1 Cf. Gen 15.ts. – 2 Cf. Gen I7:2s; 15:18; 12:7; 13:145. – 3 Cf. Gen 26:3. – 4 Cf. Gen 28:135; Gen 35:95. – 5 Lit. el TM: “Rompió todo sostén de pan” – 6 Amonestó al faraón (Gen 12:10s) y a Abimelec (Gén 20:15; Gen 26:15). – 7 Cf. Gen 20:7. – 8 Cf. Gen 44:1-45:7. – 9 Cf. Ex 0.7-11. – 10 Cf. Exo 12:35-36. – 11 Cf. Exo 13:21-22; Exo 14:19-20. – 12 Cf. Ex ió:1s; Sal 78:183. – 13 Cf. Exo 16:143; Sal 78:24-25; Neh 9:15. – 14 Cf. Exo 17:1; Núm 2O,8s. – 15 Cf. Ex 2:24- – 16 Cf. Deu 6:10-11. – 17 Cf. Deu 4:1-40; Deu 26:17-18; Sal 78:7.
Fuente: Biblia Comentada
Diez imperativos llaman Israel a un tiempo de recuerdo, celebración y difusión de la obra de Dios en favor de Israel como resultado del pacto de Dios con Abraham.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Así como el Sal 103:1-22 y el Sal 104:1-35 eran un conjunto, también lo es el Sal 105:1-45 y el Sal 106:1-48, que contemplan la historia de Israel desde la perspectiva de Dios y luego desde la de Israel. Este salmo posiblemente se originó por orden de David a Asaf en la ocasión del traslado del arca del pacto a Jerusalén (2Sa 6:12-19; 1Cr 16:1-7). Sal 105:1-15 es una reiteración de 1Cr 16:8-22.
I. El regocijo en las obras de Dios por Israel (Sal 105:1-3)
II. El recuerdo de las obras de Dios por Israel (Sal 105:4-6)
III. La narración de la obra de Dios por Israel (Sal 105:7-45)
A. Abraham a José (Sal 105:7-25)
B. Moisés a Josué (Sal 105:26-45)
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Salmo 105 (104): Himno que celebra las intervenciones de Dios a favor de su pueblo. A modo de reflexión histórica, el salmista recuerda en él las promesas patriarcales (Sal 105:7-15), la historia de José (Sal 105:16-22), la opresión y liberación de Egipto (Sal 105:23-38), la marcha por el desierto (Sal 105:39-41) y la entrada en la tierra prometida (Sal 105:42-44) haciendo de todo ello un canto a la fidelidad y protección constantes de Dios. Este salmo se relaciona por su contenido con los Sal 78:1-72; Sal 106:1-48 y Sal 136:1-26.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Sal 9:11; Isa 12:4.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— sus hazañas: Los vv. Sal 105:1-15 se encuentran recogidos en 1Cr 16:8-22 formando parte de la oración de David.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Salmo 105. “no Solo con Nuestros Labios Sino con Nuestras Vidas”
La Biblia no contiene “poesía narrativa” en el sentido común de la palabra, contando una historia en un estilo poético. Los Sal. como el 78, 105, 106, 136 no parecen en realidad interesarse en la narración como tal y son más bien una serie de recordatorios alusivos a eventos conocidos, diseñados para mostrar un significado en particular. El Sal. 105 cubre la historia del trato del Señor con su pueblo en tres etapas: primera, el período patriarcal (Gén. 12-50), aludiendo a la institución del pacto (7-11), el período como nómadas en Canaán (12-15) y la historia de José en Egipto (16-22); segunda, el tiempo del éxodo (Exo. 1-12): Israel entrando en Egipto (23-25), Moisés y las plagas (26-36), Israel saliendo de Egipto (37, 38); tercera, la peregrinación por el desierto (39-43, Exo. 13-19) y la entrada en Canaán (44, Jos.). El resumen cubre muchos años pero presenta un cuadro: un Dios fiel que hace promesas y las cumple, misterioso en sus caminos pero siempre atento a su pueblo, siempre planeando por adelantado lo que es para su bien, siempre supliendo sus necesidades.
7-11 El Señor prometiendo. Como sucede con frecuencia, lo que el Señor hace por su pueblo aparece en el contexto de su poder universal. Si va a cumplir su promesa a Abraham (Gén. 15:18-21) debe ser también el Señor sobre los amorreos. Pero es aun más, porque toda la tierra está bajo sus órdenes. 8 Anticipa el poder de la historia que cubre el Salmo. Mira hacia el pasado (lit. “él ha recordado”) a través de los siglos y afirma, como lo hiciera Josué con respecto al mismo periodo, “no falló ninguna palabra de todas las buenas promesas del Señor … todo se cumplió” (Jos. 21:45; 23:14). Pacto, un compromiso libremente asumido por Dios, no un regateo ni un quid pro quo, una intención soberana, declarada de que él es Dios, a Abraham y sus descendientes, y que ellos son su pueblo. De allí que el pacto se define como la palabra que mandó … su juramento (8, 9). Se trata de su promesa y él la cumplirá. 9 Hizo, lit. “cortó”, la palabra técnica para la inauguración oficial del pacto (Gén. 15:18). Con Abraham, por lo tanto con nosotros, los descendientes de Abraham (Rom. 4:11, 12, 16, 23-25; Gál. 3:6-9; 4:28-31), cuya historia es nuestra historia, cuyo llamado es nuestro llamado y de cuyas promesas somos herederos. 10 Estatuto, un compromiso inmutable. 11 El pacto se expresó en múltiples promesas (Gén. 17:1-7) y de esas se escoge una, la promesa de la tierra, como un caso que prueba la fidelidad del Señor. Con esta nota triunfante de su cumplimiento termina el examen del Salmo (44).
12-15 El Señor protegiendo. Estos versículos abarcan el mismo período que Heb. 11:8-10, 13. La tierra era de ellos pero vivían en ella como forasteros, “extraños” (12). Su existencia nómada, sin organización, los llevó del dominio de un rey a otro (13) y la única tierra que poseían era la de la tumba (Gén. 23). ¡Cuán misteriosas son las providencias de Dios con su pueblo! ¡Prometerles tierra y dejarlos sin ella! Pero nunca desprotegidos; ni aun cuando sus propias necedades parecen haber acabado con su buena voluntad (Gén. 12:10-20; 20:1-18; 26:1-11), ni cuando enfrentaban los poderes masivos del mundo (Gén. 14). 15 Ungidos, apartados para Dios en su posición y función. Profetas (cf. Gén. 20:7) donde Abraham es el primero en la Biblia a quien se le llama profeta.
16-22 El Señor anticipando. El Señor no sólo domina toda la tierra (7) sino que ordena ejecutivamente los eventos de ella (16). Nuevamente nos encontramos frente a un misterio, porque no podemos seguirle el rastro a los caminos y modalidades de la divina providencia. Pero donde no podemos comprender por qué él trajo esta o aquella experiencia, o por qué las necesidades de la vida nos han sido quitadas, podemos estar seguros de que sigue en su trono (trajo … cortó) y que ha hecho provisión para nuestro futuro (había enviado delante de ellos a un hombre, 17). Pero aunque vemos que José fue una “providencia anticipada”, el elemento de misterio permanece; el misterio público del v. 16 vuelve a suceder a nivel individual: Si José fue el hombre de Dios en el lugar de Dios para el tiempo de Dios (Gén. 45:5-8; 50:20), ¿por qué tuvo que sufrir tanto (18)? “A vosotros no os toca saber” dijo el Señor Jesús sobre otra cuestión (Hech. 1:7) pero su respuesta debe bastar para esto también. Todo lo que se nos permite saber es que el Señor está obrando según su sabiduría eterna para cumplir su palabra (19) y para tener un gobernante en Egipto que recibiera y alimentara a su pueblo necesitado.
23-38 El Señor redimiendo. Nótese cómo esta larga sección se encuentra dentro del paréntesis de Israel entrando (23) y saliendo de (38) Egipto. No fue por ningún pecado de ellos que entraron a Egipto, sino bajo un mandato divino y una promesa divina (Gén. 46:3, 4); ni fue por ningún pecado de ellos que fueron objeto de hostilidad de parte de los egipcios. ¡Fue en verdad (25) por un acto de Dios! Una vez más nos encontramos frente al misterio de la divina providencia. Sus pensamientos no son los nuestros, nuestros caminos no son los de él (Isa. 55:8). ¡Pero qué maravillosos son sus caminos (Rom. 11:33-36)! Les hizo pasar por peligros y sufrimientos (25) y luego reveló el esplendor de su poder redentor. Preparó a un hombre (26), un poder suficiente contra todo el poder del enemigo (27-36) y una liberación gloriosa (37, 38).
ótese la estructura de los vv. 28-36. El relato empieza con la novena plaga y el resultado de toda esa actividad. Luego vuelve a mencionar los pasos que llevaron a ese resultado (29-35); la primera (29; Exo. 7:14 ss.), segunda (30; Exo. 8:1 ss.), cuarta y tercera (31; Exo. 8:20 ss., 16 ss.), séptima (32, 33; Exo. 9:13 ss.) y octava (34, 35; Exo 10:1 ss.) plagas, llegando así nuevamente al clímax, esta vez en la terrible décima plaga (36, Exo. 11, 12). 37 (Exo. 11:2, 3) 38 (Exo. 12:30-33).
39-42 El Señor proveyendo. Esta sección lleva a su conclusión tanto al repaso histórico como al Salmo mismo. La revelación del Señor se completa al verlo atendiendo las necesidades cotidianas de los peregrinos. Provee (39) dirección (Exo. 13:21, 22) y seguridad (Exo. 14:19) y contesta oraciones (aun sus quejas) al abastecerles de comida (40; Exo. 16:12 ss.) y agua (41; Exo. 17:1-7). Pero todo esto lo hizo porque había dado su palabra a Abraham (42, cf. 8, “se acordó” … palabra; 9); ¡un Dios fiel que cumple sus promesas!
¿Cómo respondemos a un Dios así y su gran demostración de cómo cumple sus promesas, protege, anticipa las necesidades, libera y provee? En la gozosa respuesta de gratitud y canto (1, 2), gloriándonos verbalmente en lo que el Señor ha revelado de sí (nombre), cultivando dedicadamente su presencia (3, 4 buscad … buscad, no como buscando algo perdido sino viniendo una y otra vez, asiduamente, donde sabemos que lo podemos encontrar), recordando bien sus grandes obras (5) y compartiendo en todo el mundo la noticia de sus acciones (1): un programa para la lengua en alabanza y testimonio, para el corazón en “buscar” al Señor y para la mente en cuidadosa recordación.
Pero hay más. Los vv. 43, 44 forman una conclusión que hace pareja con el comienzo lleno de alabanza del Salmo. Los que habían vivido por experiencia lo que el Señor había hecho por ellos se regocijaban y estaban alegres. Dios había sido bueno con ellos, coronando el registro de sus promesas cumplidas con el regalo de la tierra (44), tal cual se lo había prometido a Abraham hacía más de 400 años (Gén. 15:7-16). Sin esto, la alabanza es sólo un ruido religioso (Amós 5:23, 24).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
105.1ss Los primeros quince versículos de este salmo también se encuentran en 1Ch 16:8-22 donde se cantan como parte de la celebración de David al llevar el arca del pacto a Jerusalén. Otros tres salmos también son himnos que hablan de la historia de Israel: 78, 106 y 136.105.4, 5 Si parece que Dios está muy lejos, persista en su búsqueda. Dios recompensa a quienes lo buscan con sinceridad (Heb 11:6). Jesús prometió: «Buscad, y hallaréis» (Mat 7:7). David sugirió un método valioso para encontrar a Dios: familiarizarse con la forma en que El ha ayudado a su pueblo en el pasado. La Biblia narra la historia del pueblo de Dios. Al buscar en sus páginas descubriremos a un Dios amoroso que espera que lo encontremos.105.6-11 La nación de Israel, el pueblo que Dios usó para revelar sus leyes a la humanidad, descendía de Abraham. Dios escogió a Abraham y le prometió que sus descendientes vivirían en la tierra de Canaán (ahora llamada Israel) y que serían tan numerosos que no se podrían contar (Gen 17:6-8). El hijo de Abraham fue Isaac, el hijo de este Jacob. Estos tres hombres se consideran los patriarcas o fundadores de Israel. Dios los bendijo debido a su fe (véase Heb 11:8-21).105.23-25 ¿Fue Dios el que provocó que los egipcios odiaran a los israelitas? Dios no es el autor del mal, pero los escritores de la Biblia no siempre distinguen entre la acción final de Dios y los pasos intermedios. Por lo tanto, al bendecir Dios a los israelitas, los egipcios llegaron a odiarlos (Exo 1:8-22). Debido a que Dios bendijo a los israelitas, se dice que El también causó el odio de los egipcios hacia ellos. Dios usó su animosidad como medio para sacar a los israelitas de Egipto.105.45 El propósito de Dios en salvar a los israelitas era «para que guardasen sus estatutos y cumpliesen sus leyes». Demasiado a menudo usamos nuestras vidas y libertad para agradarnos a nosotros mismos, pero deberíamos honrar a Dios. Ese es el propósito de El para nuestras vidas y lo que motivó que nos diera su Palabra.LA HISTORIA EN EL LIBRO DE LOS SALMOSPara los primeros oyentes, los salmos históricos eran vívidos recordatorios de los hechos pasados de Dios por el bien de Israel. Estos cánticos históricos se escribieron con el propósito de que se trasmitieran lecciones importantes a las generaciones futuras. Alaban las muchas promesas que Dios hizo y cumplió con fidelidad, además hacían un recuento de la infidelidad del pueblo.No podemos leer esta historia antigua sin reflexionar en la forma tan constante en la que el pueblo de Dios fracasó en aprender del pasado. Muchas veces le dieron las espaldas a los ejemplos recientes de la fidelidad y del perdón de Dios, solo para sumergirse de nuevo en el pecado. Dios puede usar estos salmos para recordarnos cuán a menudo hacemos exactamente lo mismo: teniendo todas las razones para vivir para Dios, decidimos todo lo contrario: vivir para todo menos para Dios. Si pusiéramos más atención a «la historia de Dios», no cometeríamos tantos errores en nuestras propias historias.Los salmos históricos incluyen: 68; 78; 95; 105; 106; 111; 114; 135; 136; 149.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 3688 1Cr 16:8; Sal 136:1; Isa 12:4; Joe 2:32; Rom 10:13
b 3689 Sal 89:1; Sal 96:3; Sal 145:12
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Salmo 105 Este Salmo es un himno alabando a Dios por su fidelidad en cumplir su promesa de dar la tierra a los patriarcas. El Salmo casi se divide en mitades, con eje en el vers. 23. Los primeros 22 vers. también se dividen en dos partes iguales: 1) Una introducción (vers. 1-11); 2) el cambio de Canaán a Egipto (vers. 12-22). Cada una de estas secciones se pueden dividir en un llamamiento a la adoración (vers. 1-6), un anuncio del tema (vers. 7-11), una descripción de la peregrinación por Canaán (vers. 12-15) y la historia de José (vers. 16-22). El vers. 23 cambia el Salmo de la peregrinación a Egipto a la estancia allí. El segundo grupo de 22 vers. continúa con la historia en Egipto y vuelve a Canaán, llegando al punto culminante en vers. 44. Las dos partes de 22 vers. están vinculadas por « envió» (vers. 17, 20 y 26, 28), por la inclusión de la promesa de Dios a Abraham (vers. 8-11 y 42-45), y formando pares da, tierra de Canaán/tierras de las naciones, con heredad/poseyeron (vers. 11 y 44). El último llamamiento a la alabanza lleva al auditorio a la llamada inicial (vers. 1-6). Los vers. 1-15 también se encuentran en asociación con la instalación del arca en Jerusalén por David (1 Cr 16:8-22), aunque el cronista no relaciona el Salmo directamente a David. Es más probable que el cronista ofreciera este material de la adoración por su conveniencia a su día cuando Israel no tenía posesión de la tierra. El verbo « vendido» usado en relación con José (vers. 17) tal vez evocara la idea de que el Señor entregó al pueblo al enemigo (cp. Dt 32:30; Is 50:1; 52:3).
Fuente: La Biblia de las Américas
Este salmo de la historia de Israel comienza con un llamado a la alabanza y recuerda las obras maravillosas de Dios (vv. Sal 105:1-7); luego resume el pacto abrahámico (vv. Sal 105:8-15), la vida de José y el cautiverio en Egipto (vv. Sal 105:16-24), la vida de Moisés y la liberación de Egipto (vv. Sal 105:25-38), el cuidado que Dios tuvo de ellos en el desierto (vv. Sal 105:39-41), y la entrada en Canaán (vv. Sal 105:42-45). Parte de este salmo se cita en conexión con el acto de celebración del traslado del arca a Jerusalén efectuado por David (1Cr 16:8-22).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
SALMO 105 (104)[1] 1 Cro 16.[15] Ungidos y profetas son títulos dados a los patriarcas, asimilándolos a los futuros sacerdotes y reyes. 1 Cro 16, 22.[21] Gen 41, 14-40.[23] En Egipto, Misraim, hijo de Cam, propagó su linaje.