Comentario de Salmos 106:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
¡Aleluya! ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!
(Título) Al igual que parte del salmo anterior se encuentra en 1Cr 16:1-43, los primeros dos versos de este salmose también se encuentran allí; y es muy probable que fuera compuesto en la misma ocasión. El salmo anterior celebra la misericordia del Dios a Israel, y éste confiesa y deplora las rebeliones de Israel contra Jehová.
Alabad a Jehová. Sal 100:4, Sal 100:5; Sal 107:1; Sal 118:1; Sal 136:1; 1Cr 16:34; Esd 3:11; Jer 33:11; 1Ts 5:18.
porque él es bueno. Sal 103:17; Sal 119:68; Mat 19:17; Rom 5:20, Rom 5:21.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El salmista exhorta a alabar a Dios, Sal 106:1-3.
Ora por el perdón de los pecados, así como Dios perdonó a sus padres, Sal 106:4-6.
La historia del pueblo, Sal 106:7-46.
concluye con oración y alabanza, Sal 106:47, Sal 106:48.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
es un salmo de sabiduría que repite bastante de la historia que se abarca en el Sal 105:1-45. Estos dos poemas están relacionados, aunque sus perspectivas son diferentes. El salmo Sal 106:1-48 enfatiza la rebelión del pueblo a pesar de la incansable bondad de Dios. Si en el salmo Sal 105:1-45 se trata de recordar, en el Sal 106:1-48 se trata de olvidar, específicamente el que el pueblo de Dios olvidara su misericordia. Este es un salmo de alabanza (como el salmo Sal 105:1-45) que pide la alabanza a Dios a pesar de la corta memoria de su pueblo. La estructura del salmo es:
(1) un llamado a alabar a Dios (v. Sal 106:1);
(2) un informe sobre la condición de la presente generación (vv. Sal 106:2-15);
(3) una recitación de las obras de Dios a favor de las generaciones anteriores (vv. Sal 106:16-43);
(4) un llamamiento de conclusión (vv. Sal 106:44-47);
(5) palabras de alabanza para concluir el Libro IV de los Salmos (v. Sal 106:48).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Alabad a Jehová: Las palabras del versículo Sal 106:1 y el lenguaje general de alabanzas en el v. Sal 106:2 conecta este poema con el Sal 105:1-45 como un conjunto (Sal 105:1, Sal 105:2). Posiblemente ambos salmos los escribió el mismo poeta y fueron diseñados para ir juntos ya que este salmo parte del tema de recordar.
Acuérdate de mí parece ser una oración personal basada en la recitación de la historia de Israel en Sal 105:1-45.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
PORQUE PARA SIEMPRE ES SU MISERICORDIA. Este salmo describe la reiterada rebeldía y apostasía de Israel con respecto a la palabra y a los caminos de Dios. El salmista confiesa sus pecados e infidelidad, y pide que Dios visite una vez más a su pueblo arrepentido con plena salvación y bendiciones. El pueblo de Dios individual y colectivamente debe confesar sus faltas delante del Señor. Pueden tener lugar el avivamiento y la reforma verdaderos cuando los creyentes reconocen su fracaso espiritual y se arrepienten (véase el ARTÍCULO EL MENSAJE DE CRISTO A LAS SIETE IGLESIAS, P. 1858. [Apo 1:19-20]).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Salmo 106 (Vg 105): Confesión de las Rebeldías de Israel.
E ste salmo es el reverso del anterior y tiene los visos de proceder de la misma pluma: en el anterior se cantaban los favores de Yahvé para con Israel a través de su historia; aquí se narran las rebeldías reiteradas y las infidelidades del pueblo elegido hacia su Dios: a la fidelidad de Yahvé a sus promesas hechas a los patriarcas correspondió el pueblo con ingratitudes y rebeldías, que le acarrearon los pertinentes castigos divinos a través de los siglos. Pueblo de dura cerviz, no supo plegarse a las exigencias religiosas y morales de su Dios, celoso y adusto, y reiteradamente se inclinó hacia los cultos paganos, que encontraba más condescendientes con su sensualidad. Sin embargo, Dios está siempre pronto a perdonar, supuesto el arrepentimiento y el cambio de conducta. La intercesión de Moisés fue de gran valor para la reconciliación de Yahvé con su pueblo en la dura etapa del desierto.
En el texto hebreo, este salmo comienza y termina por el aleluya; es, pues, el primero de los salmos “aleluyáticos.” 1 Literariamente se caracteriza por el tono de “confesión,” mientras que el anterior tenía un aire de himno de alabanza. La confusión está incluida entre dos secciones líricas, el preludio (1-5) y la conclusión (47-48), que comprende una plegaria y una doxología para cerrar el cuarto libro del Salterio.
Algunos de los versos del salmo aparecen en 1Cr 96:1-62, y, por otra parte, algunos versos alucien a hechos del destierro y aun posteriores 3. Por ello, comúnmente se sostiene entre los exegetas su origen postexílico.
Preludio: invitación a alabar a Yahvé (1-5).
1 ¡Aleluya! Alabad a Yahvé porque es bueno, porque es eterna su piedad. 2 ¿Quién podrá contar las gestas de Yahvé y pregonar todos sus loores? 3 Bienaventurados los que observan el derecho, los que obran justicia en todo tiempo. 4 Acuérdate de mí, ¡oh Yahvé! en tu benevolencia hacia tu pueblo; visítame con tu auxilio 5 para que vea la dicha de tus elegidos, y me alegre en el gozo de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
Con una forma litúrgica estereotipada, comienza el salmista su composición cantando la piedad de Yahvé para con su pueblo, como va a demostrar en el transcurso del salmo. En el anterior se destacaba su “fidelidad” a las promesas; aquí, su misericordia y espíritu de indulgencia ante los desvarios de su pueblo4. Y, al considerar las gestas de Yahvé en la historia de Israel, se siente impotente para relatarlas dignamente. Sólo los que se acomodan a sus leyes, observando el derecho y la justicia, son dignos de participar de sus beneficios.
El salmista se siente vinculado a los destinos de su pueblo, y por eso intercala una súplica personal, pidiendo el divino auxilio para ser digno de la benevolencia divina y testigo de la dicha de sus elegidos, rescatados de la cautividad (v.48), como miembros de una nación restaurada en sus plenos derechos históricos.
Las prevaricaciones de Israel en el desierto (6-33).
6 Hemos pecado como nuestros padres; hemos sido malos y perversos. 7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas, no recordaron tus muchos favores y se rebelaron contra el Altísimo en el mar Rojo 5. 8 Pero los salvó por mor de su nombre, para hacer muestra de su poder. 9 Increpó al mar Rojo, y quedó seco, y los hizo andar por los abismos como por el desierto; 10 los salvó de las manos del que los aborrecía, y los redimió del poder del enemigo. 11 Y las aguas sumergieron a sus opresores, no escapando ni uno solo. 12 Entonces dieron fe a sus palabras y cantaron sus alabanzas. 13 Pero bien pronto se olvidaron de sus obras, no confiaron en sus designios. 14 Dejáronse llevar de su concupiscencia en el desierto y tentaron a Dios en la soledad. 15 Y les dio lo que pedían, pero mandó la consunción a sus almas6. 16Envidiaron a Moisés en el campamento y a Aarón, el santo de Yahvé. 17 Y se abrió la tierra y se tragó a Datan, y cubrió a los secuaces de Abirón. 18 Y el fuego devoró a su banda; las llamas consumieron a los impíos. 19Se hicieron un becerro en Horeb y adoraron a un simulacro fundido, 20y trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 21 Se olvidaron de Dios, su Salvador, que tan grandes cosas había hecho en Egipto, 22 maravillas en la tierra de Cam, cosas terribles junto al mar Rojo. 23 Y ya hubiera decretado exterminarlos si Moisés, su elegido, rio se hubiese puesto en la brecha ante El para desviar su indignación del exterminio. 24 Despreciaron una tierra deleitosa, no tuvieron confianza en sus palabras. 25 Y murmuraron en sus tiendas y no escucharon la voz de Yahvé. 26 Por eso alzó su mano contra ellos, para postra ríos en el desierto 27 y dispersar a su descendencia entre las gentes 7 y diseminarlos por la tierra. 28 Y se adhirieron a Baal-fegor y comieron los sacrificios de los muertos. 29 Y le provocaron a ira con sus obras; y se difundió entre ellos una mortandad. 30 Levantóse Finés e hizo justicia, y la plaga cesó. 31 Y le fue contado esto a justicia, de generación en generación para siempre. 32 Le irritaron también a propósito de las aguas de Meribá, y le sobrevino mal a Moisés por culpa de ellos, 33 porque exacerbaron su espíritu y habló temerariamente con sus labios.
Con palabras de la oración de Salomón el día de la dedicación del templo, expresa el poeta el profundo arrepentimiento que le embarga, y habla en nombre de la nación8. A continuación enumera las rebeldías de Israel en los primeros años de su existencia como nación. Olvidados de los portentos obrados en Egipto, los israelitas empezaron a murmurar contra su Dios por haberlos llevado a un lugar sin salida, con peligro de ser muertos por los soldados del faraón 9; al punto se desplegó la omnipotencia divina, y el mar Rojo se abrió en dos mitades, pudiendo pasar el pueblo a pie enjuto 10 y quedando sumergido el ejército perseguidor 11. Entonces reconocieron el poder de Yahvé, y le alabaron 12; pero pronto se olvidaron, sin pensar en los designios divinos sobre ellos en el desierto – darles una conciencia religiosa nueva vinculada a Yahvé como Dios único -, y pronto empezaron a murmurar por falta de agua 13 y de comida 14; y tentaron a su Dios dudando de su poder taumatúrgico 15; les sació, pero esto significó para ellos la muerte, pues por su glotonería excesiva Dios les envió una plaga 16.
Los levitas Datan y Abirón tuvieron celos de los privilegios de Moisés y de Aarón, y se sublevaron contra él; pero Dios abrió la tierra, que se los tragó con sus secuaces 17. Al sumo sacerdote Aarón se le llama santo de Yahvé por estar especialmente consagrado a su servicio. Los insurrectos se alzaron contra las prerrogativas de éste, alegando que toda la comunidad israelita era santa, por ser elegida de Dios entre todos los pueblos.
Otro pecado gravísimo – el mayor de todos – fue la adoración del becerro de oro junto al monte Horeb. Es el nombre que en el Deuteronomio se da al Sinaí 18. Con toda ironía el salmista dice que los israelitas cambiaron a Yahvé – su gloria 19 – por un buey que come hierba 20. En Jer 2:11 se dice: “Mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que nada vale.” A pesar de los portentos de que habían sido testigos, se olvidaron pronto de Yahvé, que les resultaba una divinidad muy poco condescendiente con sus debilidades. Gracias a la intercesión de Moisés se libraron de la exterminación total. La expresión se puso en la brecha ante él juega con el símil del que se pone a apuntalar un muro en el que se ha abierto una brecha por la que entran los enemigos asediadores de la ciudad. Aquí el atacante con ánimos de exterminio es Yahvé. Moisés le salió al paso para conjurar el peligro que se cernía sobre su pueblo 21.
Una nueva falta de los israelitas fue la desconfianza y cobardía de los espías enviados por Josué, los cuales despreciaron una tierra deleitosa, la de Canaán 22. Según la expresión de los propios exploradores, que traían sus mejores frutos – ”racimos de uvas que traían dos en un palo, granadas e higos” -, la tierra de los cananeos “manaba leche y miel” 23; pero, acobardados ante la corpulencia de sus habitantes, aconsejaron no atacar el territorio. La reacción del pueblo fue la de protestar contra Dios por haberlos puesto en aquella coyuntura: murmuraron en sus tiendas (v.55). Es la conducta habitual de la generación del desierto 24. Por ello Dios alzó su mano en señal de juramento contra ellos 25, y los condenó a morir en el desierto: “Por mi vida, dice Yahvé, que lo que a mis oídos habéis susurrado, eso haré con vosotros: en este desierto yacerán vuestros cuerpos. De todos vosotros…, ninguno entrará en la tierra que con juramento os prometí por habitación… Vuestros hijos errarán por el desierto cuarenta años, llevando sobre sí vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos se consuman en el desierto.” 26
El v.27 está tomado de Eze 20:23, y alude a las amenazas de Lev 26:33 y Deu 28:64, donde se anuncia la dispersión de los israelitas entre las gentes, caso de que sean infieles a su Dios.
La serie de transgresiones se continuó: en Baal-fegor tomaron parte en el culto de los moabitas 27. La expresión comieron los sacrificios de los muertos puede significar que participaron en banquetes en honor de los muertos o, simplemente, en los cultos de las divinidades moabitas, que son consideradas por el hagiógrafo como muertos, sin vida, en contraposición a Yahvé, que es el Dios viviente por excelencia 28. Dios envió en castigo una peste, y Fines traspasó a la espada a los culpables 29. Este acto le fue computado en justicia, y Dios, por ello, le confirmó en el sumo sacerdocio por siempre 30. El incidente de Meribá tuvo lugar antes del hecho últimamente narrado, y se le pone al final como remate de todas las infidelidades, pues en su desconfianza envolvieron hasta al propio Moisés, que parece dudó de la omnipotencia y misericordia divina 31. Meriba significa “contienda,” y se puso este nombre al lugar donde Moisés realizó el milagro del agua sacada de la roca, porque allí “contendieron” o se quejaron los israelitas contra Yahvé 32. Moisés fue castigado a no entrar en Canaán por la desconfianza mostrada en aquella ocasión 33. Las palabras del caudillo hebreo en aquella ocasión fueron: “¡Oíd, rebeldes! ¿Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca?” Yahvé respondió con el milagro, pero al mismo tiempo, por haber dudado Moisés, le dijo a éste: “Porque no habéis creído en mí, santificándome a los ojos de los hijos de Israel, no introduciréis vosotros a este pueblo en la tierra que yo les he dado.”34 Por eso dice el salmista: habló temerariamente con sus labios (v.33).
Transgresiones en Canaán (34-46).
34 No exterminaron a los pueblos, como se lo había mandado Yahvé; 35 antes se mezclaron con las gentes y adoptaron sus costumbres. 36 Y sirvieron a sus ídolos, que fueron para ellos un lazo. 37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios; 38 derramaron sangre inocente: la sangre de sus hijos y de sus hijas, sacrificándolos a los ídolos de Canaán, y quedó la tierra contaminada por su sangre. 39 Se contaminaron por sus obras y se prostituyeron con sus acciones. 40 Y se encendió la ira de Yahvé contra su pueblo, y abominó de su heredad. 41 Y los entregó en manos de las gentes, quedando sometidos a los que los odiaban. 42 Y fueron vejados por sus enemigos y doblegados bajo su mano. 43 Muchas veces los libraba, pero ellos le exasperaban con sus veleidades, y eran humillados por sus iniquidades. 44 Mas él vio sus tribulaciones y oyó sus lamentos. 45 Y se acordó de su alianza con ellos, y por su mucha bondad se apiadó de ellos. 46 Y les hizo objeto de sus misericordias en presencia de cuantos los tenían en cautiverio.
El espíritu de desobediencia siguió en los israelitas después que se instalaron en la tierra prometida. En primer lugar, no exterminaron a los cananeos, como les había ordenado 35. La comunicación con ellos era peligrosa, pues por tener los hebreos una cultura inferior corrían el riesgo de ser absorbidos por la población cananea. En efeqto, los israelitas al punto se dejaron seducir por sus cultos sensuales, estableciendo relaciones matrimoniales 36. Los cultos idolátricos fueron para ellos un lazo, en cuanto que los alejaba del culto a Yahvé. Sus desvarios llegaron hasta imitar a los cananeos en los sacrificios humanos a Moloc 37, ofreciendo sus propios hijos, lo que constituía la mayor abominación para la sensibilidad religiosa del yahvismo 38. Por eso la tierra de Canaán quedó contaminada con estas aberraciones en honor de los demonios, o espíritus malignos que movían a los adoradores cananeos.
Los israelitas, al adoptar los cultos cananeos, renegaron de Dios, y en este sentido se prostituyeron, faltando a la fidelidad debida a su Dios. Las relaciones históricas entre Yahvé y su pueblo son frecuentemente representadas con el símil del matrimonio40, y así la infidelidad es considerada como un adulterio41. Por ello, Dios abandonó a lo que consideraba su heredad42, y dejó que cayeran en manos de las gentes (v.41). El salmista parece aludir aquí a los calamitosos tiempos de los jueces, en que los hebreos fueron atacados por los madianitas y filisteos43. Temporalmente humillados y vejados, fueron reiteradamente salvados por las intervenciones milagrosas de Yahvé44. Nunca los abandonó totalmente, porque se acordó de la alianza que con su pueblo había hecho, primero con Abraham, el gran antecesor 45, y después en el Sinaí, con Moisés 46. Esta fue la razón de que los salvara del cautiverio (v.46). El salmista parece aludir a los días tristes del exilio babilónico.
Súplica final y doxología (47-48).
47 ¡Sálvame, Yahvé, Dios nuestro, y reúnenos de entre las gentes, para celebrar tu santo nombre y gloriarnos en tus alabanzas! 48 Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, de eternidades en eternidades, y diga todo el pueblo: ¡Amén! ¡Aleluya!
Terminada su confesión nacional, que inició en el v.6, el salmista pide el auxilio divino para que el pueblo elegido sea de nuevo reunido en la tierra santa, donde en el templo de Jerusalén podrán todos celebrar dignamente su nombre. Supone, pues, esta súplica final que Israel está disperso entre las naciones. Esto nos lleva a los tiempos de la cautividad babilónica o a los posteriores de la diáspora.
El v.48 es una adición del compilador para cerrar el libro cuarto del Salterio, como lo había hecho con los otros tres anteriores. Por otra parte, la adición del aleluya final indica que formaba parte de la adaptación litúrgica del salmo, lo que se comprende bien con la cláusula coral: diga todo el pueblo: ¡Amén!
1 Son los salmos 106; 111-112; 113-118; 135; 136; 146-150. – 2 Cf. los v. i.47.48. – 3 Véanselos v.4-5.27.41.42.44-47. – 4 Cf. Sal 107:1; Sal 118:1; Sal 136:1; Esd 3:10-11; 1Ma 4:24. – 5 Altísimo: corrección verosímil, leyendo Elyon en vez de alyam (mar). – 6 Así según el TM. Los LXX: “saciedad.” Cf. Núrn 11:20. – 7 Dispersar: corrección, leyendo lehdphís en lugar de lehappü del TM (“hacer caer”). – 8 Cf. 1Re 8:47. – 9 Cf. Exo 14:1-12. – 10 Cf. Exo 14:22 – 11 Cf. Exo 14:28. – 12 Cf. Exo 14:31. – 13 Cf. Exo 15:243; Exo 16:2s; Exo 17:23. – 14 Cf. Num 11:6. – 15 Cf. Núm i6:1s; Sal 78:19. – 16 Cf. Num 11:6. – 17 Cf. Núm i6:1s; Dt n,6. – 18 Excepto en Deu 33:2. En Exo 3:2 se le llama “monte de Dios,” donde Yahvé se reveló (Dt 4,ios). – 19 Cf. Deu 4:6-8; Deu 10:21. – 20 Cf. éxo 20:4. Yahvé es la “gloria” de Israel (Deu 4:6-8). – 21 Cf. Eze 22:30; Jer 18:20. – 22 Cf. Num 14:31; tierra deleitosa (cf. Jer 3:19; Zac 7:14). – 23 14:28. – 24 Cf. Deu 1:27. – 25 Cf. Exo 6:8; Deu 32:40; Eze 20:23. – 26 Num 14:28-32. – 27 Num 25:23. – 28 Cf. Sal irs,4s; Jer 10:11; Sab 15:10; Sab 15:17; 1Co 12:2. – 30 Cf. Num 25:12-13 – 31 Cf. Núm 20:24. – 29 Cf. Num 25:7. – 32 Cf. Núm 20:13. – 33 Cf. Deu 1:37; Deu 3:26. – 34 Cf. Núm 20:10.12. – 35 Cf. Exo 23:32-33; Exo 34:12s; Deu 7:2s; Jue 1:21.27.295; 2:1s. – 36 Cf. Esd 9:2; Jue 3:5-6. – 37 Cf. Deu 12:31; Deu 18:9-10. – 38 Cf. Ez 16:20-21:31. – 40 Cf. Ose.1-3. – 41 Cf. Exo 34:15; Deu 31:16. – 42 Cf. 1Re 8:51; Jer 12 – 43 Cf. Jue 2:16-17. – 44 Cf. Jue c.4-5 – 45 Cf. Gen 12:3; 15:1s. – 46 Cf. Ex 24.
Libro Quinto.
Fuente: Biblia Comentada
bueno … misericordia. Estos atributos de Dios son especialmente dignos de alabanza para el salmista, a la luz de la dinámica histórica de pecado de Israel (cp. Sal 106:6-46).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Salmo 106 (105): Salmo de lamentación colectiva que desarrolla una plegaria penitencial en torno a la confesión de los pecados cometidos por Israel a lo largo de su historia. Sus infidelidades y rebeldías, desde la liberación de Egipto hasta la instalación en Canaán, provocan la ira de Dios que, una y otra vez, se compadece de su pueblo y le perdona. Por su forma de memorial histórico se asemeja al Sal 105:1-45 pero, a diferencia de este, más que las intervenciones de Dios, son los pecados del pueblo los que se destacan. Sal 106:48 es la doxología que cierra el cuarto libro del salterio (ver Sal 41:1-13).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Sal 107:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— eterno su amor: Invitación hímnica (Sal 106:1-2) que, junto a una bienaventuranza (Sal 106:3) y una súplica individual (Sal 106:4-5), compone una heterogénea introducción difícil de armonizar con el resto del salmo.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Salmo 106. “un Canto Que Es Musica Dedicada a Ti”
Principalmente, el Sal. 106 repasa la historia de Israel desde el éxodo (6-12; Exo. 14) al desierto (13-18; Núm. 11:4-34; 16), al Sinaí (19-23; Exo. 32:1-6, 9-14), adelante hasta el límite de Canaán (24-27; Núm. 14), los episodios de Baal de Peor y Meriba (28-33; Núm. 25:1-15; 20:2-13) y la entrada eventual a la tierra prometida (34-38; Jue. 1:21, 27-36; 3:3, 5; etc.).
Es una triste historia de pecado (6), indiferencia y olvido (7, 21), respuesta breve (12, 13), sibaritismo (14), insatisfacción con las providencias de Dios (16), idolatría (19), desobediencia (24, 25), falla en heredar (26), deslealtad (28), provocación (32), contemporización (34, 35) y corrupción religiosa (37-39). Pero (con mayor énfasis) es la historia de salvación divina con poder (8-11), Dios listo para mostrar misericordia (23, 30), alternando repetidamente su justo juicio con misericordias inmerecidas (40-43), escuchando compasivamente los clamores pidiendo ayuda (44), y fidelidad al pacto y a su misericordia (45). Esta es la lección de nuestra historia: nuestra infidelidad, su fidelidad.
1-5 Alabanza y oración. El Salmo comienza con una nota de alabanza y oración y termina con notas de oración (47) y alabanza (48), generando la alabanza de su pueblo (aunque saben que ningún mortal puede ponerse a la altura de las circunstancias). Nos asegura que la oración vale la pena, porque el individuo no es olvidado en los propósitos de Dios para su pueblo, y el pueblo no es olvidado aunque sea dispersado por todo el mundo. Resulta interesante que el comienzo y el final del Salmo también hacen oír una nota de bendición (3, 48 lit. “Bendito sea el Señor”), aunque usando distintas palabras heb. El camino de la obediencia es el camino de bendición (3), pero si eso fuera todo, ¿con nuestros antecedentes de incesante desviación, dónde quedaríamos? Pero hay un Dios digno de ser bendecido (ver el comentario de 103:1): el Dios siempre fiel, compasivo, misericordioso, perdonador, que escucha la oración, libera y salva. A esto todo el pueblo -nosotros que hemos escuchado el catálogo de nuestros fracasos en los vv. 6-39- con alegría decimos: Bendito sea el Señor … ¡Amén! (48).
6-12 El olvido del hombre. La salvación de Dios. “Hemos pecado como nuestros padres” (6). No se trata sólo de que seamos como ellos en pecar sino unidos con ellos en un continuo pecar. Ellos y nosotros juntos hemos hecho “pervertidamente iniquidad” -una falla en nuestras naturalezas (perversión) y en nuestras vidas (iniquidad): ciegos a las maravillas que realiza el Señor, olvidadizos de sus hechos de misericordia (7, lit. “la abundancia de sus hechos de amor inmutable”) y llenos de rebelión infiel (Exo. 14:10-12)- en cuanto a su mente: sin percepción; en cuanto a su memoria: recordando poco; en cuanto a su fe: precario. Pero el Señor sigue (8-11) actuando por amor de su nombre, o sea, porque es su naturaleza hacerlo, encargándose de nuestros adversarios circunstanciales y humanos, obrando una salvación completa (Exo. 14:13, 14, 30, 31) y generando una reacción fugaz de alabanza (cf. 13).
13-18 Descontento sibarítico, egoísta. No recordaban al Dios del pasado ni consultaban al Dios del futuro (13) y en consecuencia cayeron presa de sus propias emociones impías: primero, cansándose de lo que Dios proveía para su sustento (14; Núm. 11:4-6 cf. Juan 6:35 ss.); segundo, resintiendo la autoridad que había puesto sobre la comunidad (16; Núm. 16:3). En cada caso renunciaron al favor de Dios con el consecuente juicio. Llega un momento cuando la oración se convierte en una terca insistencia en nuestro propio camino y, como una obra de justo juicio, Dios nos da lo que insistíamos que debemos tener (15). De la misma manera llega un punto donde él insiste que, contrariamente a lo que nos pueda parecer, debemos obtener lo que él quiere. Moisés y Aarón fueron su mejor voluntad para su pueblo y en este punto se mantuvo firme (16). 13 Es la manera correcta de vivir con Dios a la luz de sus actos de salvación (cf. 8-12) y de encarar el futuro a la luz de su consejo.
19-23 Religión falsa: Moisés como mediador. 19, 20 (Rom. 1:21-25). Toda religión hecha por el hombre involucra pensar en términos de modelos terrenales, confiando en una salvación fabricada por uno mismo, reemplazando al Dios eterno con lo que necesita apoyo para seguir funcionando y, cuando lo hacemos a un lado, la causa básica siempre es el olvido del poder salvador del único Dios verdadero. Pero aun bajo dichas circunstancias, el Señor acepta los oficios intercesores de un mediador (Heb. 7:25).
24-27 La palabra y la voz. Este es el eje del Salmo.
A1 (vv. 1-5) Alabanza y oración
B1 (vv. 6-12) El olvido del hombre: la salvación de Dios
C1 (vv. 13-18) Descontento con las providencias de Dios
D1 (vv. 19-23) Religión falsa: Moisés
E (vv. 24-27) La palabra y la voz
D2 (vv. 28-33) Religión falsa: Fineas
C2 (vv. 34-38) Descontento con el Señor
B2 (vv. 39-46) Rebelión del hombre: Dios recuerda
A2 (vv. 47, 48) Oración y alabanza
Lo breve de la sección central la hace más dramática, es una verdad que no necesita ser elaborada: el pecado central del pueblo de Dios es rechazar su palabra, no creyeron en su palabra (24), no escucharon la voz de Dios (25). Se trata del privilegio de poseer la palabra de Dios y la razón por la cual es nuestro pecado cardinal ignorarla: la palabra de Dios es la voz viva de Dios.
28-33 Religión falsa: Fineas como mediador. Como Moisés en el v. 23, Fineas se interpuso y desvió la ira. Moisés, con su oración de autosacrificio (Exo. 32:31, 32) se acercó más al Mediador perfecto que inconscientemente estaban vislumbrando. La gracia le permitió desviar la ira, pero lo logró al convertirse en una maldición en nuestro lugar (2 Cor. 5:21). Pero si Moisés vislumbró al Señor Jesús en su oración, Fineas lo hizo en la posición divina de justicia que le fuera acordada como mediador, anticipando a Aquel a quien Isaías llama “mi siervo justo” (53:11; Heb. 7:26).
segundo incidente (32, 33) incluido en esta estrofa, completa el primero: se adhirieron al Baal … indignaron al Señor. No obstante, haber estado antes en esta misma situación (Exo. 17), la falta de agua (Núm. 20:3 ss.) provocó un arranque de ira contra Moisés, les pesó haber salido de la esclavitud egipcia, un deseo de muerte en lugar de la vida que Dios había ordenado para ellos. ¡Con razón fue demasiado para Moisés! El viejo Moisés de Exo. 2:11, 12 todavía merodeaba dentro del hombre conocido por su humildad (Núm. 12:3): Moisés pagó caro su arrebato de desobediencia (Núm. 20:12). La desobediencia a la palabra del Señor es el pecado cardinal (ver 24-27). 27 Cf. Lev. 26:33; Deut. 28:64.
34-38 Descontento con el Señor. Una vez más, todo lo malo surgía del pecado básico que es la desobediencia (34). En cuanto al mandato de que destruyeran: Primero (como muestra Gén. 15:16), la destrucción mandada era un justo juicio de Dios después de 400 años de tenerlos a prueba. No era arbitrario ni impulsivo, sino una decisión judicial solemne del Dios santo. Segundo, en esa etapa de la historia del pueblo de Dios, era la única manera de asegurar una separación adecuada del mundo. Negándose a ser un pueblo separado, llegaron a ser un pueblo desacreditado (35-39); siempre resulta así. 35 Jue. 3:5, 6. 36 Jue. 2:12 ss. 37 2 Rey. 16:3. 38 Ya que la creación es en sí algo santo, puede ser profanada; es por cierto una fuerza moral operando contra los profanadores (Gén. 3:18; Lev. 18:25).
39-46 Rebelión humana, Dios recuerda. Estos versículos reflejan la tensión dentro de la naturaleza de Dios que el libro de Jue. explica detalladamente. En su justo furor, reacciona a la traición de su pueblo haciendo que sus enemigos los dominen. Pero lo que lo mueve no es el regreso de ellos al camino de justicia, sino la miseria de ellos y su propia fidelidad a la promesa que les hiciera.
47, 48 Oración y alabanza. Reúnenos de entre las naciones puede indicar que este Salmo fue escrito durante la cautividad babilónica, pero la inclusión de estos versículos en las celebraciones cuando David trajo el arca a Jerusalén (1 Crón. 15, 16) lo desdice. En el Salmo, las naciones son un lugar de dispersión, una trampa y una fuerza dominante. No hubo etapa, desde que entraran por primera vez a Canaán, cuando éste no fuera el caso en menor o mayor grado. Es mejor considerar al Salmo sencillamente como un canto de la iglesia en el mundo, sujeta a sus tentaciones, vencida por sus poderes, perdiendo su identidad por contemporizar, pero anhelando y orando por un día mejor y alabando a Dios quien, en medio de las fluctuaciones de su pueblo, es el mismo desde la eternidad hasta la eternidad.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
106.1ss Mientras el Salmo 105 es un resumen de la fidelidad de Dios, el 106 es un resumen de la pecaminosidad del hombre a lo largo de la historia. El Salmo 105 abarca los sucesos hasta el éxodo de Egipto (Exodo 5-14) y el Salmo 106 abarca los hechos desde el éxodo hasta lo que parece ser el cautiverio babilónico (2 Reyes 25).106.2 Si alguna vez nos detenemos para hacer una lista de los milagros que hay en la Biblia, nos sorprenderemos. Incluyen cada aspecto de la vida. Mientras más pensamos en lo que Dios ha hecho, más apreciamos los milagros que ha realizado en nuestras vidas: nacimiento, desarrollo de la personalidad, amigos amorosos y familia, dirección específica, sanidad, salvación… la lista es interminable. Si cree que nunca ha visto un milagro, mire más de cerca y verá el poder de Dios y su intervención amorosa en su favor. ¡Dios sigue realizando grandes prodigios!106.13-15 En el desierto, los israelitas estaban tan interesados en obtener la comida y el agua que ellos querían, que se cegaron con respecto a los deseos de Dios. Les preocupaba más la gratificación física inmediata que la satisfacción espiritual duradera. No querían lo mejor y se negaron a confiar en el cuidado y en la provisión de Dios (Num 11:18-33).Si se queja lo suficiente, quizás Dios le dé lo que pide, aunque no sea lo mejor para usted. Si no obtiene lo que quiere, a lo mejor Dios sabe que no es lo mejor para sus intereses. Confíe en su cuidado y provisión.106.22 La tierra de Cam es Egipto.106.23 «De no haberse interpuesto Moisés» significa que Moisés oficiaba como intercesor del pueblo. Esto se refiere al tiempo cuando Dios quería destruir al pueblo por adorar el becerro de oro (Exo 32:7-14).106.34-39 Israel se apartó constantemente de Dios. Después de los grandes milagros que presenciaron, ¿cómo pudieron apartarse de Dios y adorar los ídolos de la tierra? Nosotros también hemos visto grandes milagros, pero a veces nos sentimos atraídos por los dioses del mundo: poder, conveniencia, fama, sexo y placer. Así como Israel se olvidó de Dios, también nosotros somos dados a olvidarlo y a corrompernos por un mundo de maldad. Recuerde todo lo que Dios ha hecho por usted para que así los placeres del mundo no lo separen de El.106.40-42 Dios permitió que llegaran los problemas a los israelitas para ayudarlos. Nuestros problemas pueden ser útiles porque: (1) nos humillan, (2) nos apartan de las tentaciones del mundo y nos dirigen de nuevo a Dios, (3) vitalizan nuestras oraciones, (4) permiten que experimentemos más la fidelidad de Dios, (5) nos hacen más dependientes de Dios, (6) nos alientan a someternos al propósito de Dios para nuestra vida, y (7) nos hace más compasivos hacia los que tienen problemas.106.44-46 Esta es una hermosa descripción del gran amor de Dios por su pueblo que solo merecía juicio. Afortunadamente, la fidelidad de Dios hacia nosotros no la limita nuestra fidelidad hacia El. Dios tuvo misericordia de nosotros cuando nos envió a su Hijo a morir por nuestro pecado. Si hizo esto cuando aún éramos pecadores, ¿cuánto más misericordioso será ahora que somos sus hijos?
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) Véase Sal 104:35, n.
(2) O: “amor leal”.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 3770 Sal 117:1
b 3771 1Cr 16:34; Esd 3:11; Sal 107:1; Luc 18:19; 1Ts 5:18
c 3772 Sal 103:17
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Salmo 106 Este Salmo es tanto un himno de alabanza por la misericordia de Dios en el pasado como una petición de que guarde la comunidad posexílica de la esclavitud entre las naciones (vers. 47). Consta de tres partes: 1) Vers. 1-5, una introducción que consiste de un llamamiento a la alabanza por las bendiciones pactadas de Dios (vers. 1-3) y una petición (vers. 4, 5); 2) vers. 6-46, la parte principal que consiste en el recuento de la repetida rebelión de Israel en un contexto de confesión y culmina con la reflexión de que la misericordia de Dios es mayor que su pecado y su castigo (vers. 44-46); y 3) vers. 47, 48, una petición para que sean reunidos de entre las naciones con voz de alabanza. La parte principal del Salmo (6-46) consta de tres secciones. La primera recuenta la rebelión de Israel en el mar Rojo y la gracia redentora (vers. 6-12). La sección central, 22 renglones, trata de la rebelión repetida de Israel en el desierto (vers. 13-33). La sección concluyente refleja tanto en la rebelión de Israel desde la época de los jueces hasta el cautiverio como en la misericordia de Dios (vers. 34-36). Mientras que uno de los « Salmos históricos» sea probablemente preexílico (Sal 78), es común colocar Sal 105, 106, 135 y 136 en la época posexílica, entre el comienzo del regreso del destierro a la tierra y el tiempo en que fueron escritos los libros de Crónicas. Los Salmos históricos escogen su material de la secuencia de acontecimientos ilustrados en el Pentateuco: los patriarcas, las plagas, el éxodo, el rescate en el mar Rojo, las peregrinaciones en el desierto y la posesión de la tierra prometida; pero los consideran desde perspectivas distintas. Mientras Sal 105 celebra las proezas del Señor al cumplir con sus promesas de dar la tierra a Israel, Sal 106 (cp. Neh 9:5-37) crea el ambiente espiritual (alabanza, confesión y justicia) para una petición eficaz a que El los reúne de entre las naciones. La petición en vers. 47 es el punto culminante del Salmo; sobre todo, la oración incluye la alabanza. Las expresiones « Aleluya» (vers. 1a, 48b) y « dad gracias» y « alabanzas» (vers. 1-2, 47) ponen marco al Salmo entero. La alabanza (vers. 1-3) precede la petición (vers. 4, 5) al principio y sigue la petición al final (vers. 47, 48). El Salmo tiene la posición teológica de Jer 33:10, que relaciona el espíritu de la alabanza con la esperanza de regresar a la tierra. El Salmo se enfoca en la rebelión de Israel para realzar la misericordia de Dios, y da la base para una petición llena de confianza por la restauración a la tierra. Finalmente, la confesión por la nueva comunidad de los pecados de los padres como sus propios pecados (nótese « nosotros» en vers. 6), expresa el deseo de guardar la justicia y el derecho ordenados en el pacto (cp. vers. 3). La triste recitación de los actos rebeldes de los padres en vers. 7-43 es la ampliación de la confesión del pecado en vers. 6. Aunque al fin Dios restauró la comunidad, no encubrió los pecados sino que los castigó.
Fuente: La Biblia de las Américas
Después de un llamado inicial a la alabanza (vv. Sal 106:1-3) y de una breve oración (vv. Sal 106:4-5), el salmista deplora y confiesa los pecados de Israel: su incredulidad y murmuración junto al mar Rojo (vv. Sal 106:6-12), su murmuración al pedir carne para comer (vv. Sal 106:13-15), su envidia hacia la autoridad de Moisés y Aarón (vv. Sal 106:16-18), su adoración del becerro (vv. Sal 106:19-23), su incredulidad del informe de los espías (vv. Sal 106:24-27), su participación en la adoración moabita (vv. Sal 106:28-31), su murmuración en Meriba (vv. Sal 106:32-33), y su desobediencia continua después de la entrada en Canaán (vv. Sal 106:34-36). El Salmo concluye con una petición y una doxología (vv. Sal 106:47-48).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
O, ¡Alabad al {I SEÑOR!;} heb., Alelu-YAH