Biblia

Comentario de Salmos 106:47 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Salmos 106:47 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

¡Sálvanos, oh Jehovah, Dios nuestro! Reúnenos de entre las naciones, para que confesemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.

Sálvanos. Sal 14:7; Sal 126:1; 1Cr 16:35.

y recógenos. Jer 32:37-41; Eze 36:24-28; Eze 37:21-28; Eze 39:25-29.

para que alabemos tu santo nombre. Sal 107:1-3; 2Co 2:14; Apo 7:10-12.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

La palabra de ruego Sálvanos está apoyada por las palabras Jehová Dios nuestro. Aunque el pueblo había sido infiel, Jehová aún era su Dios. Si se volvían a Él, tendrían un hogar en su misericordia y una promesa de triunfo definitivo.

 EN CONTEXTO

Culto a los antepasados

La deificación de los antepasados era común en todo el mundo antiguo. Los textos mitológicos de Ugarit (1400-1200 a.C. hacen referencia a los «gobernantes» en el mundo de los espíritus que anteriormente habían sido monarcas en el ámbito humano. Estos difuntos eran tratados como deidades menores que tenían fiestas religiosas celebradas en su honor. Incluso en la antigua Palestina, las excavaciones de tumbas han desenterrado cámaras construidas bajo tierra para comunicarse con el muerto y entregarle alimento.

La adoración de los antepasados no era común en la Biblia. Sin embargo, se menciona una práctica cananea mediante la que los difuntos importantes o famosos se convertían en deidades del otro mundo. El salmista informa que los israelitas «comieron los sacrificios de los muertos» (Sal 106:28). Esta práctica está asociada con el incidente de «Baal-peor», indicando que los israelitas se encontraron con esta costumbre mientras se acercaban a la Tierra Prometida.

La Ley de Moisés no aceptaba tratar a ningún humano como dios, fuera vivo o muerto (Éxo 20:2; Deu 26:14). Los israelitas que tomaban parte en las creencias religiosas de la región al comer los sacrificios de los muertos, eran vistos como infieles que rechazaban al único Dios verdadero y «provocaban su ira» (Sal 106:29). Era deseable honrar la memoria de los ancestros, pero este honor no debería convertirse en adoración.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

El salmista ruega, en favor de la nación y a la luz del pacto abrahámico, que la nación sea recogida en Israel. Recuerda lo que olvidaron los hombres en tiempos de Moisés, es decir, a Dios su salvador (cp. Sal 106:21). Aunque las tribus de Judá y de Benjamín regresaron a Israel en tiempos de Esdras y Nehemías, este texto anticipa el recogimiento de Israel cuando el Señor Jesucristo volverá para reinar sobre el prometido reino davídico (2Sa 7:1-29) milenario (Apo 20:1-15) sobre la tierra (cp. Eze 37:11-28; Ose 14:4-8; Joe 3:18-21; Amó 9:7-15; Miq 7:14-20; Sof 3:8-20; Zac 12:1-14; Zac 13:1-9; Zac 14:1-21).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Deu 30:3.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

REFERENCIAS CRUZADAS

m 3863 1Cr 16:35; Sal 79:9

n 3864 Jer 32:37; Eze 36:24

ñ 3865 Sal 103:1; Sal 105:3

o 3866 Isa 43:21

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Lit., jactarnos

Fuente: La Biblia de las Américas