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Comentario de Salmos 107:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Salmos 107:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!

Año 536 a.C. (Título) El autor de este salmo es desconocido; pero fue escrito evidentemente para conmemorar el retorno de los judíos del cautiverio babilónico; y puede ser percibido fácilmente que debe haber sido cantado en partes alternas.

Alabad a Jehová. Sal 106:1; Sal 118:1; Sal 136:1-26; 1Cr 16:34, 1Cr 16:41; 2Cr 5:13; 2Cr 7:3, 2Cr 7:6; 2Cr 20:21.

porque él es bueno. Sal 119:68; Mat 19:17.

para siempre es su misericordia. Sal 103:17; Luc 1:50.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El salmista exhorta a los redimidos, a alabar a Dios, a observar su multiforme providencia, Sal 107:1-3,

a los viajeros, Sal 107:4-9;

a los cautivos, Sal 107:10-16;

a los enfermos, Sal 107:17-22;

a los marineros, Sal 107:23-32;

y a las diversas formas de vida, Sal 107:33-43.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

es un salmo de sabiduría que comparte la forma y mucho de los salmos Sal 105:1-45 y Sal 106:1-48. Sin embargo, el hecho de que este salmo comience el Libro V de los Salmos indica que no fue escrito como un salmo relacionado con los otros dos anteriores. El salmo Sal 107:1-43 examina las obras de Dios en las experiencias de su pueblo usando ilustraciones que no se encuentran en la narración del Pentateuco. El salmo comienza y termina con llamados a confiar en el «amor leal» de Dios. La estructura del salmo es:

(1) una celebración del perdurable amor leal de Dios (vv. Sal 107:1-3);

(2) afirmación de que Dios conoce las necesidades de aquellos que vagaron por el desierto (vv. Sal 107:4-9);

(3) garantía de que Dios libera a quienes están cautivos o en prisión (vv. Sal 107:10-16);

(4) una declaración de que Dios salva a los necios que lo invocan (vv. Sal 107:17-22);

(5) la salvación divina a aquellos atrapados en tormentas (vv. Sal 107:23-32);

(6) la provisión de Dios para quienes están en tierras áridas (vv. Sal 107:33-38);

(7) una afirmación de que Dios multiplica a las personas que tienen poco (vv. Sal 107:39-42);

(8) un llamado a volver a descubrir el amor leal de Dios (v. Sal 107:43).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Alabad a Jehová: El comienzo de este salmo lo une a los dos poemas anteriores (Sal 105:1Sal 106:1). El punto clave de este salmo es que para siempre es su misericordia. Dios siempre está deseoso de restablecer a los que lo invocan.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

ALABAD A JEHOVÁ. Este salmo exhorta a los redimidos a alabar al Señor por la liberación de situaciones desesperadas y peligrosas. El salmista emplea cuatro ejemplos para explicar que Dios responde a las dificultades extremas de sus hijos cuando oran: hambre y sed (vv. Sal 107:4-9), esclavitud (vv. Sal 107:10-16), enfermedad al borde de la muerte (vv. Sal 107:17-22), y el peligro de la tempestad (vv. Sal 107:23-32). Este salmo es pertinente hoy para todos los creyentes que afligidos claman al Señor. Aumenta su fe y los anima durante esos momentos en que ellos necesitan que Dios intervenga específicamente en su vida.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Salmo 107 (Vg 106): Benignidad de la Providencia Divina.
E ste salmo se compone de dos cánticos diversos: a) Himno eucarístico en el que se canta la providencia de Dios sobre los hombres que se hallan en circunstancias adversas: extraviados en el desierto (4-9), cautivos (10-16), enfermos (17-22) y navegantes (23-32). Todo ello va precedido de una invitación a alabar a Yahvé (1-3). b) Es un himno de alabanza al poder y providencia divinas (33-43) En esta segunda parte desaparecen los estribillos y se describe la vida en Palestina con reflexiones sobre las diversas vicisitudes. Yahvé transforma un país rico en estéril en castigo de los impíos, y, al contrario, cambia la esterilidad en feracidad en beneficio de los menesterosos (33-38). Defiende a los oprimidos y castiga a los opresores (39-42). Todo ello es una prueba de la providencia bondadosa de Dios (v.43).
El estilo de la segunda es de tipo sapiencial. Esto indica que nos hallamos ante dos fragmentos de origen diverso que han sido reunidos por el compilador por razones convencionales litúrgicas: “se concibe que se haya querido añadir posteriormente a un cántico de circunstancias un suplemento con una doctrina de valor permanente y universal.” 1
Aunque no es posible concretar la fecha de composición de ambos fragmentos, las alusiones en el v.3 a la dispersión de los judíos y las dependencias de la segunda sección respecto de la segunda parte de Isaías y del libro de Job nos hacen pensar que han sido redactados después del exilio. Por su contenido, este salmo parece formar trilogía con los dos anteriores: “El salmo 105 celebra la bondad de Dios al elegir a Israel y liberarlo de Egipto; el salmo 106 es una confesión de la obstinada rebelión de Israel contra Dios; el salmo 107 es una invitación a dar gracias por su restauración después del exilio. Se refieren, pues, a los tres períodos sucesivos de la historia nacional.” 2

Preludio: invitación a alabar a Yahvé (1-3).
1 ¡Alabad a Yahvé, porque es bueno, porque es eterna su piedad! 2 Digan así los rescatados de Yahvé, los que El redimió de manos del opresor 3 y los que reunió de entre las tierras: del oriente y del occidente, del aquilón y del austro 3.

El salmo empieza, como el 106, con la regular doxología estereotipada. Aquí se pone en boca de los rescatados o liberados de la cautividad, de los redimidos de Yahvé, los cuales deben reconocer la maravillosa liberación del estado de postración en que se hallaban en el exilio. Conforme a las antiguas profecías4, han sido reunidos de los cuatro puntos cardinales; y esto debe dar pie para una solemne acción de gracias. A continuación el poeta describe la liberación de los israelitas cautivos que se hallaban en una situación penosa bajo cuatro alegorías diferentes: la del viajero perdido en el desierto, la del cautivo retenido en la prisión oscura, la del enfermo que está próximo a la muerte y la del náufrago que está a merced de las olas. Estas cuatro situaciones reflejan bien el estado de ansiedad de los exilados judíos fuera de su hogar patrio.

Providencia sobre los extraviados en el desierto (4-9).
4 Andaban errantes por el desierto solitario, sin hallar camino para ciudad habitada. 5 Hambrientos y sedientos, desfallecían en ellos sus almas. 6 Y clamaron a Yahvé en su angustia, y los libró de sus apreturas. 7 Y los llevó por camino derecho, para que llegaran a la ciudad habitada. 8 ¡Alaben a Dios por su piedad, por las maravillas hechas en favor de los hijos de los hombres! 9 Porque sació al famélico, y al hambriento le llenó de sus bienes.

El primer ejemplo de la protección divina es la salvación de los caminantes que en el desierto han perdido su ruta y no dan con el camino que lleva a las ciudades habitadas 5. Hambrientos y sedientos, invocan a Dios, y, por fin, logran llegar al sitio deseado habitado por los seres humanos . Es un motivo de especial agradecimiento al Todopoderoso, que ha satisfecho las necesidades de los hambrientos6.

Solicitud divina por los cautivos (10-16).
10 Estaban sentados en tinieblas y sombras de muerte, cautivos en la miseria y en los hierros, 11 porque se habían rebelado contra los mandamientos de Dios, despreciando los consejos del Altísimo. 12 Su corazón estaba abatido por el infortunio, y sucumbían sin tener quien los socorriese; 13 y clamaron a Yahvé en su angustia, y los salvó de sus apreturas. 14 Y los sacó de las tinieblas y de las sombras de muerte, rompiendo sus cadenas. 15 Rindan homenaje a Yahvé por su piedad y por los maravillosos favores que hizo a los hijos de los hombres: 16 por haber roto puertas de bronce y haber desmenuzado barras de hierro.

El segundo caso desesperado es el del prisionero encerrado en sombrías mazmorras7 sin esperanza de liberación, sumido en la mayor miseria de toda índole, física y moral 8. En realidad, para el salmista esto estaba bien merecido por haber abandonado los preceptos divinos. Sin duda que piensa en las infidelidades de sus compatriotas, merecedores, con sus transgresiones, de la cautividad 9. Pero Dios no desampara al que le pide auxilio arrepentido de sus pecados. Así, en el caso presente oyó la súplica de los encarcelados y los salva de su penosa situación. Por ello deben dar las más encendidas gracias a Yahvé, que tiene tal providencia sobre los seres humanos. A su omnipotencia ceden las puertas de bronce y los cerrojos de hierro.

Liberación del enfermo desesperado (17-22).
17 Dolientes por su conducta pecaminosa y enfermos por sus maldades 10, 18 toda comida les producía náuseas, estando ya a las puertas de la muerte. 19 Y clamaron a Yahvé en su angustia, y los libró de sus apreturas. 20 Mandó su palabra, y los sanó y los sacó de la perdición 11. 21 Den gracias a Dios por su piedad y por los maravillosos favores que hace a los hijos de los hombres. 22 Y ofrézcanle sacrificios de alabanza y, llenos de júbilo, publiquen sus obras.

Otra situación comprometida es la del enfermo grave, próximo a la muerte. Conforme a la antigua mentalidad hebrea, el salmista atribuye la enfermedad a los pecados del enfermo 12, y en este caso presenta al enfermo en una situación desesperada, próximo a la muerte. La intervención divina le salva de ella: mandó su palabra; el poeta personifica la orden divina como si fuera un ángel enviado por Yahvé3. En la literatura rabínica posterior, esta personificación se urgirá más con las nociones de Memra y Dibbura, que se interpone entre Dios y los hombres para salvar la trascendencia divina.

La salvación de los náufragos (23-32).
23 Los que surcan el mar en las naves para hacer su negocio en la inmensidad de las aguas, 24 también éstos vieron las obras de Yahvé y sus maravillas en el piélago. 25 El mandó surgir un viento huracanado, y levantó las olas. 26 Subían hasta los cielos y bajaban hasta los abismos. El alma de ellos se derretía por el mal. 27 Rodaban y vacilaban como ebrios, y toda su pericia se desvanecía. 28 Y clamaron a Yahvé en su angustia, y los libró de sus apreturas. 29 Tornó el huracán en céfiro, y las olas se calmaron. 30 Alegráronse porque se habían encalmado, y los guió al deseado puerto. 31 Den gracias a Dios por su piedad y por los maravillosos favores que hace a los hijos de los hombres. 32 Y ensálcenle en la asamblea del pueblo y glorifíquenlo en el consejo de los ancianos.

Un cuarto ejemplo de la bondad de Dios es la intervención en la salvación de los náufragos. La vida del mar es azarosa y siempre en peligro. El salmista menciona a los que se van a lejanas tierras por razones comerciales. Los fenicios eran los grandes mercaderes y marineros de la antigüedad. En sus largos viajes eran testigos de las maravillosas intervenciones de Dios en favor de los hijos de los seres humanos, pues cuando por orden suya se encrespan las olas, azotadas por el huracán, y cuando la pericia de los marineros no puede hacer riada, está la intervención divina respondiendo a sus angustiadas oraciones. Al punto el huracán se trueca en céfiro, que hinche las velas y lleva la nave al puerto ansiado 14. Es el comentario al refrán marinero: “El que no sepa orar, que se ponga a navegar.”
El v.32 señala el final del salmo en su primera redacción: todos deben reconocer públicamente las maravillas y favores que Yahvé hace en favor de los seres humanos.

Epílogo: la justicia divina (33-43).
33 El torna en desierto los ríos; las fuentes de aguas, en tierra árida; 34hace de la tierra fértil un salobral por la maldad de sus habitantes” 35Torna el páramo en laguna, y la tierra seca en manantiales de aguas. 36Hace habitar allí a los hambrientos y funda allí ciudad de morada; 37 siembran campos y plantan viñas, que dan frutos abundantes. 38 Los bendice y se multiplican sobremanera, y sus ganados no disminuyen. 39 Y si vienen a ser pocos y oprimidos por el golpe del infortunio y de las fatigas, 40El, que puede arrojar el oprobio sobre los príncipes y los hace errar por el desierto sin camino15, 41levanta al pobre de la miseria y multiplica como rebaños sus familias. 42Lo ven los rectos y se regocijan, y todos los malvados tienen que cerrar la boca16. 43¿Quién es sabio y guarde estas cosas y comprenda los favores de Yahvé?

En esta sección, el estilo es totalmente diferente, y aun el tema, pues aunque en ambos se trate de la providencia divina sobre los necesitados, en esta segunda parte las consideraciones son más generales, de tipo sapiencial. Desaparecen los estribillos que se repetían en cada estrofa anterior, y se relata la solicitud de Yahvé, no sobre las diversas clases de hombres necesitados, sino, en general, sobre los países y pueblos.
La omnipotencia divina se muestra en la conversión de lo árido en fértil, y lo feraz en salobre y mísero, como ocurrió en el caso de la desaparición de Sodoma y Gomorra 17. Según la conducta de los habitantes de cada país, Dios los bendice o maldice. Es el cumplimiento de las amenazas de Lev 26:20 contra los que le son infieles a su Ley. Con la misma facilidad con que reduce a la miseria a los malvados, levanta a los desvalidos para hacerlos prosperar en sus haciendas (v.37). Abate a los poderosos y príncipes, haciéndoles perder todo lo que tienen y obligándoles a andar errantes 18; pero ensalza al pobre.
Todo esto alegra a los rectos de corazón, pues ven confirmadas sus esperanzas sobre la justicia retributiva divina, castigando a los soberbios y protegiendo a los humildes. Ante la manifestación de la Providencia divina, los malvados tienen que callar 19, pues han sido confundidos en sus puntos de vista al margen de la ley divina. El salmista termina diciendo que la verdadera sabiduría consiste en discernir los caminos secretos de la Providencia y en saber apreciar sus gracias y favores 20.

1 J. Calés, o.c., IIp.3i6. – 2 A. F. Kirkpatrick, o.c., p.658. – 3 Austro. El TM: “el mar,” que es occidente. Leyendo úmiyyamtn en lugar de ümiyyám, tenemos “a la derecha,” que, según la orientación de los antiguos, es el sur. No obstante, en Isa 49:12 se lee: “del norte y del mar.” – 4 Cf. Jer 32:37; Eze 20:34. – 5 Cf. Job 6:18-20. – 6 El lenguaje es similar a Jer 31:25; Isa 29:8; Isa 58:10; Lev 1:53. – 7 Sombras de muerte equivale a oscuridad mortal; simbolizan la miseria (cf. Isa 9:2; Isa 42:7; Isa 49:9; Miq 7:8). – 8 Cf. Job 36:8; Sal 105:18. – 9 Cf. Sal 106:7.33.43; Pro 1:30; Isa 4:24; 2Cr 36:16. – 10 El texto masorético es oscuro. La Bib. de Jer.: “Delirando por los caminos del pecado, miserables a causa de sus faltas.” – 11 Lit. en el TM: “de sus pérdidas.” Con una ligera corrección se lee: “de la fosa arrancó la vida.” Así la Bib. de Jer. – 12 Cf. Job 33:1-26; Sal 38:6. – 13 Cf. Isa 55:11; Isa 9:8; Sal 33:7- – 14 Virgilio en la Eneida (III 564) describe de modo similar la tempestad: “Tollimur in caelum cúrvalo gurgito, et ídem Subducta ad Manís irnos desedimus unda.” Y Ovidio describe la inutilidad de los marineros cuando llegan a estos casos extremos: “Me miserum, quanti montes volvuntur aquaruml lam iam tacturus sidera summa putes. Quantae diducto subsidunt aequore valles! Iam iam tacturas Tártara nigra putes. Rector in incerto est, nec quid gugiatve petatve Invenit. Ambiguis ars stupet ipsa malis” – (citado por Kirkpatrick, o.c., 643). – 15 Desierto: en el hebreo tohü (indistinto.confuso, caótico). – 16 Lit. “toda iniquidad cierra su boca”. – 17 Cf. Deu 29:23; Jer 17:6, – 18 Cf. Job 12:21.24. – 19 Cf. Sal 115:2; Job 22:19; Job 5:16. – 20 Cf. Ose 14:9.

Fuente: Biblia Comentada

Todos los que han sido liberados (redimidos) de manos del enemigo de Israel se concentran en la bondad y eterna misericordia de Dios. Habían sido liberados a través de los siglos de Egipto al sur (cp. Éxo 12:1-51; Éxo 13:1-22; Éxo 14:1-31), de Siria y Asiria al norte (cp. 2Re 19:29-37), de los filisteos al oeste (cp. 2Sa 8:1; 2Re 18:8), y de Babilonia al este (cp. Esd 1:1-11). cp. la oración del salmista en Sal 106:47 con el v. Sal 107:3.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

La línea inicial del Sal 105:1-45; Sal 106:1-48; Sal 107:1-43, “Alabad a Jehová”, vincula esta trilogía de cánticos que alaban a Dios por su bondad y misericordia hacia Israel. Probablemente este salmo tiene un origen postexílico (cp. Sal 107:3). El salmo desarrolla dos temas principales: 1) alabar a Dios por su continua liberación (Sal 107:4-32), y 2) recordar la respuesta de Dios a la obediencia / desobediencia del hombre (Sal 107:33-42).

I. Llamamiento a la alabanza (Sal 107:1-3)

II. La causa de regocijo: La liberación (Sal 107:4-32)

III. Las consecuencias de la obediencia y de la desobediencia (Sal 107:33-42)

IV. El comentario sobre la sabiduría y el entendimiento (Sal 107:43)

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Salmo 107 (106): Himno de acción de gracias estructurado en torno a un doble estribillo (vv. Sal 107:6; Sal 107:13; Sal 107:19; Sal 107:28 y vv. Sal 107:8; Sal 107:15; Sal 107:21; Sal 107:31). En él se describen cuatro intervenciones de Dios que salva a quienes andan perdidos en el desierto (Sal 107:4-9), libera a los cautivos (Sal 107:10-16), cura a los enfermos (Sal 107:17-22) y rescata del naufragio a los navegantes (Sal 107:23-32). Incluye un epílogo hímnico de tono sapiencial (Sal 107:33-43) sobre la bondad del Señor quien con su poder castiga a los malvados y protege y bendice a los justos. Como el salmo 106, con el que comparte algunos motivos temáticos, parece reflejar un trasfondo postexílico.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— es eterno su amor: Fórmula litúrgica de invitación a la alabanza.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Sal 106:1; Sal 106:10; Esd 3:11; Jer 33:11.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Salmo 107. Todos Pueden Orar

Uno de los encantos permanentes de este Salmo es la repetición: de descripciones de situaciones peligrosas (4, 5, 10, 17, 18, 23-26); de refugio en la oración (6, 13, 19, 28); de respuestas divinas (6, 7, 13, 14, 19, 20, 28, 29); de llamados a dar gracias (8, 15, 21, 31). ¿Quién es esta gente? Por lo común este Salmo se relaciona con el regreso del exilio en Babilonia, pero esto no concuerda con el concepto universal del pueblo escogido que presenta el Salmo (3). Otros encuentran un repaso más amplio de la historia de Israel: desde el desierto a Canaán (4-9), desde Egipto a Babilonia y de regreso a la tierra prometida (10-16), desde la “muerte” (17-22) y la “tempestad” (23-32) del exilio a la vida y la paz. Pero, repitamos, el punto de vista del Salmo es deliberadamente mundial y podemos con razón preguntar: ¿Y qué de recoger a gentes de occidente? Por cierto que en heb., el v. 3 en realidad no dice y del sur sino “y del mar” (supuestamente queriendo significar “y de más allá de los mares”).

El salmista está meditando sobre una de las grandes festividades relacionadas con el “peregrinaje” de la iglesia preexílica (Exo. 23:14-19). Ve a la gente juntarse desde lugares dispersos y recuerda que las promesas a Abraham (Gén. 12:1-3; 18:18; 22:18; 28:14; Sal. 47:9), ahora enfocadas en la casa de David (Sal. 72:8-11), prometían una reunión desde todo el mundo. Aunque para él -como para nosotros (Apoc. 7:9-17)- el cumplimiento todavía es cosa del futuro, cada individuo y cada generación del pueblo de Dios puede disfrutar la realidad de pertenecer al pueblo unido, adorando el amor que redime (1, 2) y rescata (8, 15, 21, 31) y habrá de ser siempre el motivo de nuestros pensamientos (43).

1-3 Amor redentor. A través del Salmo, la misericordia a la cual se refiere es la determinación comprometida, inmutable, amante del Señor que nunca renuncia a los que ha escogido para sí. Esta misericordia se expresa en la redención (2): la obra del “pariente más cercano” que tomó como suyas las necesidades de sus parientes en peligro, llevando él mismo sus cargas y salvándolos de sus peligros.

4-32 Las cuatro figuras. La primera figura de liberación del peligro encontrándose en tierra (4-9) se equilibra con la cuarta, peligro en el mar (23-32). El contraste indica liberación en y de todo problema de la vida terrenal. La segunda (10-16) y tercera (17-22) figuras enfocan problemas espirituales: rebeldes contra Dios (11, 17) trayendo sobre sí esclavitud (10) y destrucción propia (17), o sea que el hecho que el pecado nos convierte en enemigos de Dios, nos quita la libertad que promete y corrompe nuestras naturalezas. Las cuatro figuras, consideradas juntas, ofrecen la seguridad de que el amor redentor, inmutable, puede solucionar toda circunstancia y toda condición, y que es en respuesta a la oración que el Señor misericordioso así lo hace (6, 13, 19, 28). El pueblo terrenal del Señor está siempre bajo su cuidado redentor, siempre golpeado por las circunstancias, externas e internas, necesitando constantemente de la oración.

4-9 Perdidos en un mundo grande: El amor que nos lleva de regreso al hogar. Los redimidos muchas veces no saben “para qué lado agarrar” (4) y anhelan la seguridad establecida de una auténtica ciudad. Como Abraham, pasan por la inseguridad de vivir en tiendas, anhelando la “ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Heb. 11:9, 10). Nosotros también con frecuencia llegamos al punto que “no aguantamos más” (5), pero podemos orar (6). Sobre la tierra encontramos con frecuencia, en retrospectiva, que lo que creíamos era un sendero lleno de curvas se convertía en el camino derecho de la dirección divina (7) y por cierto que así será, en el cielo, si es que se nos permite una mirada hacia atrás. Lo que parecía, al estar viviéndolo, un verdadero camino lleno de curvas, o un laberinto, será entonces visto en realidad como un sendero directo, sin desvíos desde la conversión a la gloria. Esta es la obra “sobrenatural” (maravillas, 8) de Dios quien (aun ahora, cuanto más entonces, Apoc. 7:16, 17) satisface.

10-16 Atrapados en un mundo pequeño: El amor que nos libera. En el jardín (Gén. 3) el propósito de la serpiente fue que la palabra de Dios pareciera anormalmente restrictiva, negando sin razón la libertad humana. Demasiado tarde aprendieron el hombre y su mujer que era únicamente por medio de comprometerse a obedecer la palabra de Dios que disfrutarían de libertad (cf. Sal. 119:45). La rebelión contra la palabra produce esclavitud. Esto explica nuestra condición (10, 11). Con el v. 12, cf. Gén. 3:16-19. Nunca sabremos cuántas veces la misericordia divina nos protege de los resultados de nuestras propias decisiones equivocadas, pero, a veces, con igual misericordia, se baja la barrera y experimentamos la amarga esclavitud que nos hemos causado a nosotros mismos. Aun entonces podemos orar (13) y encontrar que -en cierta medida ahora mas su realidad total entonces (Fil. 3:20, 21)- la gracia responde a la oración pidiendo liberación (14-16).

17-22 Dañados en un mundo pecaminoso: el amor que nos limpia. Dentro de nuestra propia naturaleza, el pecado es nuestra constante “meta propia”, lit. haciéndonos bajar (17) hasta “las propias puertas de la muerte” (18): el doble desastre de autodestrucción ahora y perdernos eternamente en el futuro. En el v. 11, rebeldes refleja la terquedad del rebelde; en el v. 17, obstinación. Pero aun así podemos orar (19). Por medio de la oración viene el gran antídoto al veneno del pecado, la palabra sanadora (20). Así como el origen de nuestro dilema espiritual es el rechazo de la palabra (11), así el retorno a la salud espiritual (20) se logra por medio del retorno de la palabra a nuestras vidas.

23-32 Abatidos en un mundo hostil: El amor que nos trae paz. La vida marinera es una figura perfecta de nuestra experiencia en esta vida: seguir con nuestros quehaceres (23) cuando “de la nada”, llega la tormenta que altera todos nuestros cálculos, destruye las comodidades que valoramos, nos deja impotentes en las garras de fuerzas totalmente devastadoras (25-27). Cada tormenta es un llamado a confiar, porque no es un suceso fortuito ni una trampa satánica: es su tempestad (25) y a su tiempo la misma mano que causó la tormenta la aquietará (29). Cada tormenta es un llamado a la oración (28a) que prevalecerá aun contra las fuerzas opositoras más poderosas. La puerta de la oración probará ser la entrada a la paz (29, 30). En los vv. 21, 22 la respuesta de gratitud va dirigida a Dios, al ofrecer un sacrificio que expresa nuestra gratitud y reafirma nuestra dedicación. En los vv. 31, 32, la gratitud lleva a una membresía participativa de la comunidad que adora.

33-43 Amor providencial: Que cuida. En estos versículos dos figuras contrastantes (33 y 34, 35 y 36) se han de interpretar en orden inverso como dos experiencias contrastantes de la vida (37 y 38, 39 y 40). El Salmo termina notando que aquí tenemos una verdad que ven los rectos (42) y un pensamiento sobre el cual el sabio se puede concentrar (43). Las figuras son respectivamente de lo fértil que se convierte en infértil (33, 34) y lo infértil cambiado para sostener la vida y proveer seguridad (35, 36). Sucede con mucha frecuencia que hay una prosperidad envidiable cuando todo tiene éxito (37, 38), pero hay también momentos de receso cuando a una calamidad le sigue otra (39) y los líderes no ofrecen ninguna solución (40); pero luego nuevamente se recobra la prosperidad y los necesitados reciben seguridad (41). ¿Qué es, en todo esto, lo que ven los rectos (los que andan bien con Dios y se han comprometido al bien en la vida)? Primero, que toda circunstancia es dirigida por el Señor que no es un espectador que mira desde las gradas sino un director ejecutivo. En segundo lugar, sus providencias son morales. Si la tierra que da frutos se convierte en un desierto, es un juicio por el pecado (34); por lo tanto el recto debe decidirse por la santidad. Tercero, cuando llega la prosperidad no es una recompensa por la buena conducta sino un puro acto de interés divino por el necesitado (41). Por esta razón, la verdadera sabiduría (43) siempre contemplará los grandes hechos misericordiosos, lit. “las misericordias” del Señor: el amor inmutable, que nunca falla y con tantas facetas que dentro de él (en respuesta a la oración) se encuentra la solución a toda necesidad.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

107.1ss Este salmo habla de cuatro tipos diferentes de individuos en angustia y cómo Dios los rescata: errantes (107.4-9), prisioneros (107.10-16), insensatos (107.17-20) y los sacudidos por la tempestad (107.23-30). No importa cuán extrema sea nuestra calamidad, Dios puede irrumpir en ella para ayudarnos. El es amoroso y bueno con los acongojados.107.1, 2 «Díganlo los redimidos de Jehová». Dios ha hecho mucho por nosotros y tenemos mucho que agradecerle (véase Salmo 103). Quiere que proclamemos a todo el mundo lo que El ha hecho. Estos versículos no son tanto un mandato para testificar, sino una declaración de que los que vivan verdaderamente en la presencia de Dios no retendrán para sí su experiencia gloriosa (véanse además Act 1:8; 2Ch 5:18-20). ¿Qué ha hecho Dios por usted? ¿Hay alguien que se lo pueda contar?107.5-9 Perdidos, hambrientos, sedientos, exhaustos, esos errantes que tipifican a los israelitas del exilio. Pero también simbolizan a cualquiera que no ha encontrado la satisfacción que proviene de conocer a Dios. Cualquiera al reconocer que está perdido, puede recibir el ofrecimiento de Jesús y satisfacer sus necesidades. Jesús es el camino (Joh 14:6), el pan de Dios que descendió del cielo (Joh 6:33, Joh 6:35), el agua viva (Joh 4:10-14) y el que nos da descanso (Mat 11:28-30). ¿Ha recibido usted todo esto?107.32 Quienes no han sufrido de verdad quizás no aprecien a Dios tanto como los que han madurado debido a los tiempos difíciles. Los que han visto obrar a Dios en momentos de angustia tienen una visión mucho más profunda de su amorosa bondad. Si usted ha experimentado grandes pruebas, cuenta con un gran potencial para ofrecerle grandes alabanzas.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) O: “amor leal”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 3870 1Cr 16:34; Sal 118:1; Luc 18:19

b 3871 Sal 103:17

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Salmo 107 Este es un canto de acción de gracias por la misericordia del Señor de parte de la comunidad después que había sido redimida del destierro. El himno se organiza en los elementos típicos de un cántico de acción de gracias (cp. Sal 30, 32, 34,102): un llamamiento introductorio a la alabanza (vers. 1-3); una parte principal que recuerda el tiempo de necesidad, el clamor por ayuda y la salvación del Señor, que evoca de nuevo el llamamiento a la alabanza (vers. 4-32); y un epílogo que instruye al sabio (33-43). La parte principal del Salmo consta de cuatro secciones (vers. 4-9, 10-16, 17-22, 23-32) marcadas por grupos distintos que recuerdan sus angustias específicas (vers. 4, 5, 10-12, 17, 18, 23-27). También está marcada por los refranes dobles que el Señor los libró cuando aclamaron a El en su angustia (vers. 6, 13, 19, 28), y un llamamiento a cada grupo a que den gracias al Señor por su misericordia (vers. 8, 15, 21, 22, 31). Los peregrinos redimidos de los cuatro rincones del mundo se reúnen para cantar este cántico (vers. 3). Sus experiencias únicas los reunieron en la ciudad de Dios (vers. 4, 7) y están entretejidos en el contenido de alabanza unida. Las experiencias están representadas por varias metáforas por la liberación de la muerte: peregrinos hambrientos vagando por un desierto desolado (vers. 4-9), prisioneros en cadenas, trabajos forzados y en tinieblas (vers. 10-16), pacientes de enfermedades mortales (vers. 17-22) y marineros en peligro en un mar tempestuoso (vers. 23-32). Pero Dios condujo a los que vagaban por el desierto a la abundancia de la ciudad de Dios (vers. 7-9), libró a los prisioneros en cadenas rompiendo las puertas fuertes de las ciudades donde estaban encarcelados (vers. 14-16), dio un anuncio sacerdotal de curación a los enfermos (vers. 20), y calmó el mar tempestuoso (vers. 29). Instrucción similar a este epílogo (vers. 33-43) está añadida a otros cánticos de acción de gracias (cp. Sal 34). La instrucción sapiencial probablemente se organice en tres grupos de tres vers. con un par concluyente (vers. 42-43). Palabras claves como desierto (vers. 4, 33), sedientos (vers. 5, 9, 33), hambrientos y ciudad habitada (vers. 4, 7, 36), y se alegran (vers. 30, 42), vinculan el epílogo con la sección principal. Sobre todo, la palabra misericordia en el primer vers., en las cuatro secciones y como un plural comprensivo en el último vers., unifica el Salmo.

Fuente: La Biblia de las Américas

Nótese la frecuente mención de la misericordia de Dios (amor fiel y pactado; véase nota en Ose 2:19) en vv. Sal 107:8; Sal 107:15; Sal 107:21; Sal 107:31; Sal 107:43.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Este salmo tiene la estructura de un himno. Comienza con un llamado a la alabanza (vv. Sal 107:1-3) y concluye con una descripción de la providencia de Dios (vv. Sal 107:34-43). El salmista presenta cuatro cuadros de la liberación de la nación de la cautividad (vv. Sal 107:4-32): viajeros angustiados que son conducidos a una ciudad (vv. Sal 107:4-9), prisioneros en una cárcel son liberados (vv. Sal 107:10-16), hombres enfermos son sanados (vv. Sal 107:17-22), y navegantes que llegan seguros a su destino (vv. Sal 107:23-32) Cada uno de esos cuadros contiene un problema (vv. Sal 107:4-5; Sal 107:10-12; Sal 107:17-18; Sal 107:23-27), una oración (vv. Sal 107:6 a, Sal 107:13 a, Sal 107:19 a, Sal 107:28 a), la provisión de Dios (vv. Sal 107:6 b- Sal 107:7, Sal 107:13 b- Sal 107:14, Sal 107:19 b- Sal 107:20, Sal 107:28 b- Sal 107:30), y una alabanza (vv. Sal 107:8-9; Sal 107:15-16; Sal 107:21-22; Sal 107:31-32).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie