Biblia

Comentario de Salmos 18:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Salmos 18:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

(Al músico principal. De David, siervo de Jehovah, quien dirigió a Jehovah las palabras de este cántico, el día que Jehovah le libró de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. El dijo:) Te amo, oh Jehovah, fuerza mía.

Año 1018 a.C. (Título).

siervo de Jehová. Sal 36:1; Sal 116:16; 2Sa 22:1-51; Hch 13:36; Heb 3:5.

el día que le libró. Sal 34:19; Éxo 15:1-21; Jue 5:1-31; 1Sa 2:1-10; Isa 12:1-6.

te amo, oh Jehová. Sal 116:1-6; Sal 144:1, Sal 144:2; 1Jn 4:19.

fortaleza mía. Sal 18:32; Sal 28:7, Sal 28:8; Sal 118:14; Isa 12:2; Flp 4:13; Col 1:11.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

David alaba a Dios por sus diversas y maravillosas bendiciones, Sal 18:1-50.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

es atribuido a David. El texto de este salmo se encuentra con algunas variaciones en (2Sa 22:1-51). La nota de introducción indica que este salmo era el himno de David en celebración de la gracia de Dios. Este puede ser un salmo de confianza (Sal 23:1-6), pero es único. El extenso poema tiene varios movimientos:

(1) una expresión de fe y una descripción de liberación (vv. Sal 18:1-6);

(2) una descripción poética de la batalla de Dios por la liberación de David (vv. Sal 18:7-19);

(3) una relación de las bendiciones de Dios a los justos (vv. Sal 18:20-27);

(4) un ofrecimiento de alabanza en la persona del Señor (vv. Sal 18:37-45);

(6) alabanza de conclusión por la obra liberadora de Dios (vv. Sal 18:46-50).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Te amo, oh Jehová: El poeta declara su amor a Dios dos veces en los Salmos (Sal 116:1). Aquí se usa una palabra poco común para amor, refiriéndose a la compasión tan profunda como un amor de madre.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

TE AMO, OH JEHOVÁ. Este salmo también aparece en 2Sa 22:1-51 con algunos cambios. Es probable que se escribiera al principio del reinado de David (cf. 2Sa 8:14), antes que él cometiera su terrible pecado y sufriera en gran manera bajo un castigo vitalicio de Dios (véase 2Sa 12:1-14). También el salmo profetiza un tiempo en que, por medio del Mesías, todas las naciones alabarán el nombre de Dios (Sal 18:49; véase Rom 15:9).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Salmo 18 (Vg 17): Canto Triunfal de Liberación.
E ste himno de acción de gracias, puesto en boca de David, tiene el aire de una antología salmódica. Podemos dividirlo en tres partes principales, en las que no faltan incrustaciones más o menos artificiales de pensamientos que se repiten a través de todo el Salterio: a) Después de una breve introducción, el salmista describe la situación apurada en que se hallaba por efecto del ataque de sus enemigos. Una intervención milagrosa de Dios – descrita con los tonos estereotipados de las teofanías bíblicas, en medio de conturbaciones cósmicas – le salva del peligro, entregando en sus manos a sus enemigos (2-31). b) Yahvé le protege, porque siempre ha sido fiel a sus preceptos (21-31). c) Descripción del triunfo sobre los enemigos con la ayuda de Dios, al que da gracias (32-51).
Según el título, el salmo fue compuesto por el propio David cuando se vio libre de todos los enemigos, sobre todo de Saúl, que sañudamente le persiguió por el desierto de Judá l. Esta misma pieza poética la encontramos en 2Sa 22:2, donde se pone también en boca del Profeta Rey como himno de acción de gracias a Yahvé por los beneficios que le dispensó en su azarosa vida. Como rompe la ilación de 2Sa 21:15-22 y 23:85, comúnmente creen los autores que es una incrustación artificial y postiza para cerrar la vida del glorioso rey con un himno, como se cerró la de Moisés con el himno de Dt 32. Así, pues, parece que el salmo 18 ha sido adaptado al texto de 2Sa 22:2, después de haber tenido existencia literaria por separado.
Los críticos modernos distinguen diversos elementos y estratos literarios en la composición del salmo, que ciertamente tiene el aire de himno antológico, compuesto en general a base de tópicos literarios del Salterio. Pero esto no quita la gran belleza de conjunto y la gran elevación espiritual de la composición. Sobre todo, la descripción de la teofanía (8-16) tiene un aire dramático de epopeya, en la que abundan los crudos antropomorfismos conforme a la mejor tradición bíblica; se nota el eco de la teofanía del Sinaí, con sus explosiones huracanadas y la evocación de convulsiones atmosféricas, corno aparecen en el salmo 29. Desde el punto de vista rítmico se pueden distinguir ocho estrofas. No pocos autores creen que el salmo actual resulta de la yuxtaposión de dos composiciones poéticas diversas: la primera, del 2 al 28, y la segunda, lo restante.
Por razones de estilo y por las dependencias ideológicas que parece tiene el salmo respecto de la tradición deuteronómica, se supone que este ha sido compuesto después del siglo VIII. Un poeta de corte pondría en boca del rey un himno triunfal de acción de gracias similar al cántico de Moisés de Dt 32 2.

Exordio deprecativo (1-4).
l Para el maestro del coro. Del siervo de Yahvé, David, que dirigió a Yahvé las palabras de este cántico cuando le hubo librado Yahvé de las manos de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. 2 Dijo, pues: Yo te amo, Yahvé, fortaleza mía. 3 Yahvé es mi roca, mi ciudadela, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza salvadora 3, mi asilo. 4 Alabándole, invoco a Yahvé, y de mis enemigos seré salvo.

En el título se llama a David siervo de Yahvé, denominación que en el A.T. se da a los personajes especialmente vinculados a Dios, como Abraham, Moisés, Josué, Job 4.
El salmista expresa su confianza total en Dios, que es su refugio y fortaleza en las adversidades. Los símiles están tomados de la estrategia militar. Si el compositor es el propio David, como se afirma en el título, se entienden bien estos símiles en un poeta-guerrero que pasó gran parte de su vida luchando a la intemperie, aprovechando las irregularidades del terreno contra las incursiones de sus enemigos, más organizados, como eran las huestes de Saúl5; roca, cindadela, escudo… son nombres que encuentran su explicación en el trasfondo geográfico de la atormentada geografía del desierto de Judá 6. Estos símiles son corrientes en la literatura sal-módica 7. Yahvé es su fuerza salvadora o “cuerno de salvación,” expresión que encontramos en Sal 28:7.8. El cuerno es símbolo de poder 8. Las primitivas divinidades mesopotámicas llevan una tiara formada a base de “cuernos” enroscados hacia arriba, tomados del uroc o toro salvaje primitivo, símbolo cié la fortaleza física incontrolada.
Consciente del poder omnímodo de Yahvé, el salmista le alaba e invoca, pues sabe que en él está la salvación contra sus enemigos 9. Esta confianza está basada en la experiencia, como lo demuestra la descripción siguiente.

Yahvé, protector del justo en los momentos de peligro (5-7).
5 Ya me rodeaban las olas de la muerte l0 y me aterrorizaban los torrentes de “belial”; 6 me aprisionaban las ataduras del seol 11, me habían sorprendido las redes de la muerte. 7 Y en mi angustia invoqué a Yahvé y lancé hacia mi Dios el ynto. El oyó mi voz desde su palacio, y mi clamor llegó a sus oídos.

El salmista, con todo dramatismo, acumulando imágenes tradicionales en la literatura poética bíblica, describe el peligro de muerte en que se halló en otras circunstancias, del que le salvó siempre la mano omnipotente de Yahvé. Los peligros son poéticamente descritos como olas y torrentes que amenazan con inundarle y arrastrarle a la muerte. Son los torrentes de belial, o de la destrucción. En el lenguaje bíblico, belial significa principio de destrucción y de maldad moral. Por eso, la Vg, siguiendo a los LXX, traduce “iniquitatis”12. En el contexto aparece en paralelismo sinónimo con la muerte; por tanto, se ha de tomar en el primer sentido: las oías de la muerte y los torrentes desbordados de belial amenazan con anegar la vida del salmista. La misma idea se continúa con las metáforas siguientes: las ataduras del seol y las redes de la muerte conspiran contra su vida. Aquí el seol y la muerte son comparados a cazadores que tienden sus redes y lazos o ligaduras para hacer caer la presa, que es la vida del salmista 13. Según la concepción mesopotámica, la región subterránea del “arallu” (sinónima del seol hebreo), morada de los muertos, tenía sus emisarios, que eran las pestes y enfermedades, para coger en redes a los vivos, poblando así dicha región sometida a Nergal14. Aquí parece que el salmista juega con una concepción similiar, si bien desprovista de implicaciones politeístas.
El salmista, angustiado ante el mortal peligro, invocó a Yahvé, quien le oyó desde su palacio, es decir, desde su casa en los cielos 15. En los salmos encontramos constantemente este contrabalanceo del peligro y la salvación obrada por Yahvé.

La teofanía de Yahvé (8-10).
8 Conmovióse y tembló la tierra, vacilaron los fundamentos de los montes, se estremecieron ante Yahvé airado. 9Subía cíe sus narices humo, y de su boca fuego abrasador, carbones por El encendidos. 10 Abajó los cielos y descendió, negra nube tenía bajo sus pies.

Es común en el A.T. describir las teofanías de Yahvé al modo de la famosa del Sinaí, en que Yahvé se manifestó en medio de fuego, relámpagos, humo y truenos 16, a las que se asocian convulsiones cósmicas, como terremotos y conmociones atmosféricas 17. Aquí el salmista, pues, trabaja con todos estos elementos poéticos tradicionales y presenta a Yahvé manifestándose para salvarle, de un modo airado y majestuoso, como en los momentos críticos de la nación israelita. Naturalmente, en toda esta descripción hay que ver una gran parte de hipérbole y despliegue de las cualidades poéticas del autor, que quiere impresionar a sus lectores acumulando símiles y frases estereotipadas de la literatura poética hebrea. Así, habla de un terremoto en el que se conmovieron hasta los fundamentos de los montes, símbolo de la máxima estabilidad 18. Según la concepción hebrea, la bóveda celeste descansaba sobre las cimas de los montes, que a su vez se asentaban sobre pilares inconmovibles sobre el mismo abismo 19. Toda la conmoción de la tierra se debe a la manifestación airada de Yahvé, que viene a hacer justicia a su siervo ultrajado 20. Para expresar la ira divina, presenta a Yahvé antropomórficamente, respirando aceleradamente y echando humo por sus narices y fuego por su boca (V.9). Este símil está calcado de la respiración entrecortada y humeante de los animales furiosos. Job nos presenta al cocodrilo resoplando, haciendo “hervir el abismo como olla y espumar como vasija de ungüentos, dejando en pos de sí blanco su camino, cual si fuese una cana cabellera” 21. La ira de Dios se manifestaba tradicionalmente bajo el símil del fuego, que lo consume todo 22. Aquí el salmista hace salir de su boca carbones encendidos, los rayos y relámpagos, que llevan la consternación por doquier, son los mensajeros de su venganza 23. Yahvé, rodeado de huracanadas y negras nubes, que sirven como de pavimento a sus pies 24, desciende majestuosamente para juzgar a los hombres: Abajó los cielos.,, negra nube tenia bajo sus pies (v.10). La oscuridad de la nube oculta su radiante majestad para no deslumbrar a los seres humanos 25.

Yahvé en medio de la tempestad (11-16).
11 Subió sobre los querubes y voló; voló sobre las alas de los vientos. 12 Hizo de las tinieblas un velo, formando en torno * a sí su tienda: calígine acuosa, densas nubes. 13 Ante el resplandor de su faz, las nubes se deshicieron: granizo y centellas de fuego. 14 Tronó Yahvé desde los cielos, el Altísimo hizo sonar su voz 26. 15 Lanzóles sus saetas y los desbarató, fulminó rayos y los consternó. 16 Y aparecieron arroyos de aguas 27, y quedaron al descubierto los fundamentos del orbe ante la ira increpadora de Yahvé, ante el soplo del huracán de su furor.

El salmista, conforme a la tradición literaria poética, presenta a Yahvé volando sobre los querubes o seres celestiales, que aquí aparecen en paralelismo con las alas de los vientos 2δ. Los querubes cubrían con sus alas el arca de la alianza, símbolo de la presencia de Yahvé en el tabernáculo del desierto29. En Gen 3:24, los querubes son los guardianes del paraíso; en las visiones proféticas son como los asistentes de Dios 30. En Eze 1:1s, los querubes tienen una cuádruple forma: de hombre, de león, de toro y de águila, abarcando el reino animal y el humano. Estos querubes están calcados de las kariku, o genios tutelares que guardaban los palacios babilónicos. En el salmo, como en Eze 1:1, los querubes son como el trono movible de Dios, que se traslada sobre las alas de los vientos 31. Los símiles son puramente poéticos y reflejan bien la extrema movilidad de Dios en su providencia. Yahvé avanza cubierto de tinieblas como de un velo protector que le sirve de tienda 32. Las comparaciones son bellísimas y plásticas para realzar el misterio de la presencia divina: la calígine acuosa y las densas nubes velan su majestad radiante (v.12) hasta el momento de su manifestación airada, que se traduce en granizo y centellas de fuego. Es la descripción de una tormenta, que poco a poco se va preparando, cargándose de negras nubes, para deshacerse en relámpagos, rayos y truenos. Ningún fenómeno atmosférico se prestaba mejor para simbolizar la manifestación airada y majestuosa del Dios de justicia. El granizo fue una de las plagas de Egipto 33 y contribuyó a la derrota de los cananeos en tiempos de Josué 34. En el salmo va acompañado de rayos y truenos, que son la voz del Altísimo (v.14) 35. A Yahvé se le llama aquí Altísimo para resaltar su majestad; pero este nombre divino es raro en el Salterio 36.
Por efecto de la tormenta vino la inundación con arroyos de aguas y se descubrieron los fundamentos del orbe (v.16), hipérbole que refleja bien la conmoción causada por la manifestación airada de Yahvé. Al removerse las aguas, aparecieron las bases de las montañas, que son los fundamentos del orbe, pues le dan estabilidad. El huracán desencadenado ha cambiado todo, poniendo al descubierto los cimientos de las montañas, que se tambalean por efecto del furor divino 37.

La liberación (17-20).
17 Y extendió desde lo alto su mano, y me cogió, me sacó de la muchedumbre de las aguas. 18 Me arrancó de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecían y eran más fuertes que yo. 19 Querían asaltarme en día para mí fatal, pero fue Yahvé mi fortaleza 20 y me sacó a lugar holgado, salvándome, porque se agradó en mí.

Descrita la manifestación airada de Yahvé en medio de una conmovedora tempestad, el salmista deja el tono heroico y dramático de la teofanía, para hablar de su prodigiosa liberación de las insidias de sus enemigos. Se presenta como anegado por muchedumbre de aguas; tal es el cúmulo de adversidades que han caído sobre él 38. Pero Yahvé extendió desde el cielo su mano y le levantó de lo profundo de sus angustias. A pesar de que Yahvé habita en lo alto, en los cielos, sin embargo, vela por la suerte de sus fieles perseguidos y temporalmente sumergidos en la adversidad. La intervención divina le liberó de los enemigos que ferozmente le asaltaban, saliendo él de la estrechez angustiosa a lugar holgado, es decir, a la libertad y seguridad. Y todo ello porque encontró en él su complacencia (v.20).

La liberación es el premio a la virtud del justo (21.-24)
21 Me ha remunerado Yahvé según mi justicia, conforme a la pureza de mis manos me ha pagado. 22 Porque yo he guardado los caminos de Yahvé, y no me había impíamente apartado de mi Dios, 23 pues tenía ante mí todos sus juicios y no apartaba de mí sus estatutos, 24 sino que con El fui íntegro y me guardé de la iniquidad.

Después de afirmar que Yahvé le ha salvado, el salmista declara por qué ha mostrado tanta benevolencia con él. En realidad, Dios no abandona a los que viven según su ley, y el salmista no tiene conciencia de haberse separado de sus estatutos. Las afirmaciones del salmista reflejan sentencias de estilo sapiencial. La justicia o rectitud del justo consiste en guardar los caminos de Yahvé, sus juicios y estatutos, lo que implicaba apartarse de la iniquidad para vivir íntegro en el temor de Dios.

Yahvé corresponde a la conducta de sus fieles (25.-28)
25 Y me retribuyó Yahvé conforme a mi justicia y según la limpieza de mis manos a sus ojos. 26 Con el piadoso muéstrase piadoso, íntegro con el íntegro, 27 sincero con el sincero, y sagaz con el perverso astuto. 28 Pues tú salvas al humilde y humillas los ojos altaneros.

Existe una justa reciprocidad entre las acciones del ser humano y las de Dios para con él. El salmista cree que la salvación que le otorgó obedece a su conducta de justicia o rectitud, pues siente sus manos limpias ante Dios. Aunque no especifica, en esta frase se incluye su conducta recta con el prójimo y con Dios. Yahvé será piadoso y benevolente con el piadoso, sincero con el sincero, pero sagaz con el de caminos tortuosos, frustrando sus planes inicuos y castigando su maldad 39. Dios está siempre dispuesto a prestar auxilio al humilde, que reconoce su dependencia de Dios y se ajusta a sus caminos, mientras qur humilla al soberbio, de los altaneros. El orgullo es una de las siete cosas abominables para Dios, según declara el “sabio”40. Los profetas hablan en el mismo sentido 41.

Yahvé es la fortaleza del salmista (29-35).
29 Pues tú haces lucir mi lámpara, joh Yahvé! tú, mi Dios, que iluminas mis tinieblas. 30 Gracias a ti puedo embestir a un tropel (de enemigos); y con mi Dios traspaso la muralla. 31 Irreprochable es el camino de Dios, acrisolada es la palabra de Yahvé. 32 Porque ¿qué Dios hay fuera de Yahvé? ¿Qué roca fuera de nuestro Dios? 33 Es el Dios que me ciñó de vigor e hizo irreprochable mi camino; 34 que me igualó mis pies a los del ciervo y me ha reafirmado sobre las alturas; 35 que adiestró mis manos para la batalla y mis brazos para entesar el arco de bronce.

Yahvé era para el salmista como una lampara luminosa que le señalaba el camino de la esperanza en las tinieblas de la opresión y de la angustia en que se hallaba. La metáfora parece estar tomada de la costumbre de tener siempre una lámpara encendida en la tienda del beduino. Aquí la lámpara es símbolo de luz y de bienestar. La presencia de Yahvé en su alma es la fuente de todos sus íntimos bienes espirituales42. El salmista se siente seguro con la compañía de Yahvé, y con El se atreve a hacer frente a un tropel o escuadrón de enemigos que están dispuestos a asaltarle. Si el autor del salmo es David, se explican bien estos símiles guerreros; él ha logrado escalar y traspasar los muros de la fortaleza de Sión43: con mi Dios traspaso la muralla (v.30). Esta fortaleza superada por el salmista puede ser una metáfora para expresar en términos bélicos el cúmulo de dificultades y adversidades que tiene que vencer frente a sus enemigos, que le hostigan incesantemente por doquier 44. La fuerza del justo está en Dios, que no puede faltar a sus promesas de ayuda, pues su conducta o camino es irreprochable, y sus palabras, fieles, acrisoladas, de forma que no hay en ellas ninguna doblez45.
La seguridad del salmista radica en que Yahvé es el Dios único (v.32) y, como tal, es la única roca segura46; como tal, le ha dado vigor para vencer todos los obstáculos en su marcha en la vida, para que no se tercíese, siendo así su camino irreprochable 47. Su buena conducta se debe, pues, principalmente a Yahvé, que le ha dirigido e iluminado como una lámpara en su vida, dándole fuerza y vigor para hacer frente a sus enemigos. En la lucha le ha dado la agilidad del ciervo, y le ha colocado en situación de privilegio para la lucha al afirmarlo sobre las α/turas48. El salmista juega con las metáforas de la guerra para declarar la lucha espiritual que ha tenido que mantener por ser fiel a sus principios de fidelidad a Yahvé. En una guerra, la ocupación de los altozanos que dominan el campo de batalla son ya una garantía de victoria49. El salmista sigue con el símil de la guerra, y declara que es Yahvé quien le ha aleccionado en el camino de la virtud, en la lucha por mantener su integridad moral y espiritual: adiestro mis manos para la batalla. Si es David el autor del salmo, estas palabras tienen un sentido histórico real, ya que toda su vida fue un despliegue guerrero, primero para llegar a ser rey y después para defenderse de los enemigos exteriores e interiores. No pocos autores modernos creen que el salmista canta las victorias guerreras de un rey posterior al propio David. El estilo de la última parte del salmo es heroico, obra quizá de un poeta áulico que exaltaría las proezas de su rey.

Victoria sobre los enemigos (36-40).
36 Tú me entregaste tu salvador escudo, tu diestra me fortaleció y tu solicitud me engrandeció. 37 Me hacías correr a largos pasos, sin que se cansaran mis rodillas. 38 Perseguía a mis enemigos, y los alcanzaba, y no volvía sin haberlos desbaratado. 39 Los machacaba sin que pudieran resurgir; caían bajo mis pies. 40 Me ceñiste de fortaleza para la guerra, sometiste a los que se alzaban contra mí.

En los momentos de la lucha, Yahvé ha sido su defensor y le ha dado fuerzas para acelerar sus pasos en persecución de los enemigos. Los términos con que se describe la victoria sobre los enemigos son duros y en consonancia con la rudeza de costumbres de los tiempos del A.T. El salmista se halla todavía lejos de la sensibilidad moral exigida por la revelación evangélica.

Sometimiento total de los enemigos (41-46).
41 Obligaste a mis enemigos a darme la espalda, a los que me odian los exterminaste 50. 42 Vociferaban, pero nadie los libraba; (clamaban) a Yahvé, pero no los oía, 43 y los dispersaba cual polvo cara al viento, y cual lodo de las plazas los hollaba. 44 Me libraste de las sediciones del pueblo y me pusiste a la cabeza de las gentes; pueblos que tío conocí 45, me servían. 45 Al oír hablar me obedecían. Los extraños me lisonjeaban. 46 Los extranjeros palidecían y salían temblorosos de sus fuertes.

La descripción cíe la victoria sobre los enemigos y su sometimiento general tiene su mejor explicación en David victorioso sobre todos sus enemigos, reinando pacíficamente sobre su pueblo después de haber vencido sediciones internas51 y haber sometido a los enemigos exteriores: filisteos, amonitas y moabitas52. Por eso puede decir que fue constituido en cabeza de las gentes (v.44) 53. No pocos extranjeros, al conocer las victorias de David, ofrecían su alianza 54. Sus enemigos vencidos palidecían (v.46), entregándose incondicionalmente a la generosidad del vencedor: salían temblorosos de sus fuertes55.

Acción de gracias (47-51).
47 ¡Viva Yahvé y bendita sea mi Roca, sea ensalzado Dios, mi Salvador! 48 E1 Dios que me otorga la venganza y me somete los pueblos. 49 E1 que me libra de mis enemigos, el que me hace superar a los que se alzan contra mí, el que me libra del hombre violento. 50 Por eso te alabaré, ¡oh Yahvé! entre las gentes, y cantaré salmos en tu honor. 51 El que da grandes victorias a su rey, el que hace misericordia a su ungido, a David, y a su descendencia por siempre.

La exposición de las victorias se cierra con un himno de acción de gracias al que se las otorgó de modo tan munificente. Yahvé es, en realidad, su Roca y fortaleza, y confiando en El ha logrado la plena victoria sobre sus enemigos. David logró vengarse de sus enemigos 56 y ser reconocido como rey. Esta venganza es atribuida a Dios, que le dio la victoria. La perspectiva es en consonancia con la sensibilidad espiritual ruda del A.T. Con todo, se nota la confianza total en Yahvé y la gratitud hacia El. En su mentalidad netamente religiosa, el salmista atribuye las victorias exclusivamente a Yahvé. Por eso le alabará entre las gentes (v.50). La sumisión de los pueblos extranjeros sirve para que éstos conozcan las proezas del único y verdadero Dios. Las victorias de Yahvé proclaman su poder. San Pablo trae estas palabras para probar que la admisión de los gentiles al mensaje de salvación estaba anunciada en el A.T.57 El rey de Israel es su ungido (meshijó). Esta expresión se aplicaba a los sacerdotes y reyes que habían recibido la unción de Yahvé 58. En el salmo 2 se aplica al Ungido por excelencia o Mesías, que iba a ser el lugarteniente de Yahvé y la culminación de la dinastía davídica.

1 Cf. Sam 24:1s. – 2 Véase E. Podeci-Iard, o.c., 90. – 3 Lit. “cuerno de mi salvación.” El “cuerno” es símbolo del poder y de la divinidad en la literatura antigua oriental. – 4 Cf. Gen 26:24; Deu 9:27; Num 12:7; 2Sa 7:8; Ez 34:23; 37:24; Zac 3:8. – 5 Cf. Sam 22:4; 23:14.19.29; 24.22; 1Cr 11:15. – 6 Cf. Sam 24:2. – 7 Cf. Sal 19:14; Sal 28:1; Sal 94:22; Sal 33:17; Sal 28:7. – 8 Cf. Deu 33:17; Lev 1:69; Sal 28:7.8. – 9 Cf. Sal 56:9; Sal 48:1; Sal 96:4; Sal 13:3; 145:3- – 10 Así según la recensión de 2 Saín 22, El TM del salmo dice ‘lazos de muerte·.” – 11 Los LXX y Vg: “dolores mortis,” confundiendo hébel (dolor) con jebe/ (cuerda). – 12 Cf. Sam 1:16; 2:12; 2Sa 16:7; 1Re 21:10. – 13 Cf. Sal 32:6; Sal 66:12; Sal 69:25; véase RB (1907) 64. – 14 Cf. E. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniennes p,321; Ep. Gilga-mesh t.i2 col.II 29. – 15 Cf. Sal 11:4. – 16 Cf. Exo 19:16-18; Exo 24:15-18; Sal 68:8-9; Sal 77:17-20; Sal 77:114; Jue 5:4-5; 1Re 19:11-12; Isa 24:18-20; Isa 29:6; Isa 29:3, Isa 29:27-30; 63:19-64:3; 66:15-16; Joe 2:10-11; Joe 4:16; Nah 1:3-7; Hab 3:6; Sal 50:3; Sal 97:2-5; Eco 16:16. – 17 Cf. Sal 68:7.8-Sal 68:16-18. – 18 Cf. Isa 24:18; Hab 3:6. – 19 Cf. Job 26:11. – 20 Cf. Rev 6:16.17. – 21 Job 41:19-21. – 22 Cf. 15:7-Deu 32:22; Sal 107:3; Mal. 11 – 23 Ct. Sal 140:10. – 24 Nah 1:3; Gen 11:7; Gen 15:31; Isa 64:1. – 25 Cf, Ex ig.ió; Sal 20:21; 1Re 8:12; Sal 197:25, – 26 El TM añade “granizo y carbones de fuego,” que no aparece en 2 Sam 22 ni en los LXX; lo que indica que es glosa. – 27 Lit. en heb. “lechos de aguas*, pero en 2 Sam 22 “lechos del mar,” seguido por muchos autores. Entonces la idea sería que, al conmoverse los cimientos del orbe, se secó el mar, pareciendo desnudo su lecho, como se dice del mar Rojo en Exo 15:8. Cf. Sal 106:9; Nah 1:4. – 28 Cf. Sal 82:2; Sal 82:99, 1Sa 4:4; 2Sa 6:2. – 29 Cf. Exo 25:17-22; Exo 26:1; 1Re 6:235; 1Re 7:29.36. – 30 Cf. Eze 10:1s; 1Sa 6:1s; Ap 4:1s. – 31 Cf. Deu 28:49; Jer 48:40; Jer 49:22. – 32 Cf. Exo 19:9; Deu 4:1 ; Job 22:135; Sal 97:2. – 33 Cf. Exo 9:23s. – 34 Cf. Jos 10 ,11. – 35 Cf . Job 37:2-5; Sal 29:35. – 36 Cf . Núrn 24:16; Deu 32:8; Sam 2:10. – 37 Cf . Job 38:4-6; Sal 75:4; Sal 104:5; Sal 46:3-4; éxo 20:4. – 38 Cf, Sal 32Cr 1:6; 2Cr 66:12; 69:2Cr 2:3. – 39 Cf. Lev 26:23.24; Job 5:12.13; Isa 29:95; Pro 3:34; Rom 1:28; Rev 22:11. – 40 Cf. Pro 6:17. – 41 Cf. Isa 2:11.12.17- – 42 Cf. Job 18:6; Pro 13:9. – 43 Cf. 2Sa 5:6-8. – 44 Cf. Job 19:81 “ha amurallado mi camino y no puedo pasar; sobre mis senderos ha derramado tinieblas”; Lam 3:7 : “ha puesto un muro en torno a mí y no puedo pasar.” – 45 Cf. Deu 32:4; Sal 19:7; Sal 119:40. · – 46 Cf. Deu 33:31; Sam 2:3; 7:22, – 47 Cf. Sal 93:1. – 48 Cf. Deu 32:13; 2Sa 1:23. – 49 Cf. Hab 3:19. – 50 Así según los LXX y Vg. El TM: “los exterminé.” – 51 Cf. 2 Sam 8:95. – 52 Cf. 2 Sam 10:1s. – 53 Cf. 2Sa 8:6; éxo 10:19. – 54 Cf. 2Sa 8:9s. – 55 Cf. Sam 14:11; Miq 7:17. – 56 Cf. Sam 24:12; 25:39. – 57 Cf. Rom 15:9; Deu 32:43; Sal 117:1; Isa 11:10. – 58 Cf. Sam 12:3; 17:51; 1Re 1:39; Lev 8:1s; Is 45.

Fuente: Biblia Comentada

amo. Esta no es la palabra normal para amar que a menudo conlleva un significado de pacto (p. ej. Deu 7:8; Sal 119:97), sino que es una rara forma verbal procedente de un grupo semántico que expresa una tierna intimidad. La elección de palabras que hace David tiene la intención de expresar una devoción muy intensa, como Pedro en Jua 21:15-17.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

:Título Este largo salmo tiene un largo título. Aunque el título parece referirse a solo una ocasión específica (p. ej. «el día que»), afirma que la liberación obrada por Dios lo fue «de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl». Por ello, es preferible comprender el lenguaje de esta introducción como recapitulando el testimonio retrospectivo de toda la vida de David.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

El Sal 18:1-50 es evidentemente un salmo individual de acción de gracias, que también comporta rasgos regios. En su poesía y temas se parece a otros antiguos testimonios de las grandes liberaciones históricas de Dios (p. ej. Éxo 15:1-27; Jue 5:1-31). Entre las alabanzas inicial (vv. Sal 18:1-3) y final (vv. Sal 18:46-50) de David a Dios, su vida con el Señor se describe en tres etapas.

I. Preludio: Sus alabanzas iniciales (Sal 18:1-3)

II. Las etapas de su vida (Sal 18:4-45)

A. En el pozo del peligro (Sal 18:4-19)

1. Su desesperación (Sal 18:4-5)

2. Su defensor (Sal 18:6-15)

3. Su liberación (Sal 18:16-19)

B. En una carrera de integridad ética (Sal 18:20-28)

1. Los principios de la dirección divina (Sal 18:20-26)

2. Los privilegios de la dirección divina (Sal 18:27-28)

C. En la turbulenta atmósfera del liderazgo (Sal 18:29-45)

1. El liderazgo militar (Sal 18:29-42)

2. El liderazgo teocrático (Sal 18:43-45)

III. Epílogo: Sus alabanzas finales (Sal 18:46-50)

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Salmo 18 (17): Salmo real de acción de gracias ante la respuesta dada por Dios a la súplica del salmista. La intervención divina se describe mediante una impresionante teofanía (Sal 18:7-19) en la que se manifiesta el poder de Dios que ama y protege al que se porta rectamente y le concede la victoria. Otra versión con pocas variantes de este canto se encuentra en 2Sa 22:1-51.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Salmo 18. Dios en Las Sombras: Dios en Control

Leyendo primero el título y luego el Salmo decimos: ¡No fue así como sucedieron las cosas! ¿Cuándo, en la historia de David, vino arrolladoramente el Señor para socorrerlo, cabalgando sobre un querubín (10)? Envió tormentas (12) para librar (Jos. 10:11) pero no en el relato de David; el viento del Señor (15) abrió paso por el mar Rojo (Exo. 14:21; 15:10), pero no se registra tal incidente en el caso de David. El fue librado por otros medios: un ataque sorpresivo de los filisteos (1 Sam. 23:26 s.), lo desierto del terreno (1 Sam. 24:1-3), la conciencia impresionable de Saúl (1 Sam. 24; 26) y por su huida (1 Sam. 27:1).

Pero este aparente contraste entre los términos del Salmo y los de la historia es de hecho lo que quiere expresar. Cuando David reflexionaba sobre el pasado, después de haber sido librado (Título) sabía que sólo podía haberlo hecho el Señor del Sinaí (7, 8; cf. Exo 19:18), de los juicios sobre Egipto (9-12; cf. Exo. 9:13 ss.; 10:21 ss.) y del mar Rojo (15), respectivamente el Señor actuando en santidad, juicio y liberación. Este es el significado de estas vívidas imágenes: Detrás de todas sus circunstancias está el obrar sobrenatural de Dios. David se refugió en la cueva de Adulam (1 Sam. 22:1) y entre las rocas de las cabras salvajes (1 Sam. 24:2), pero en su retrospección vio que había sido siempre el Señor su roca y su refugio (2, 46), escondiendo su gloria, seguramente, detrás del oscuro velo de las circunstancias, pero reinando desde su trono a favor de su siervo.
embargo, esto no es todo. Existía una conexión entre su necesidad desesperante y el poder liberador del Señor: 3 Invocaré … librado; 6 lit. “Seguí invocando … seguí clamando … mi clamor pidiendo ayuda siguió llegando a él.” 16 Envió desde lo alto … la oración fue lo que cambió todo. ¿Habrá reflexionado alguna vez David en que este Señor todopoderoso con la misma facilidad lo hubiera protegido si se hubiera quedado en el ojo de la tormenta del palacio de Saúl (1 Sam. 19:9, 10), evitando así todos esos áridos años en el desierto?
propósito de los vv. 1-19 es que podamos captar la visión del poder soberano esperando “empezar a andar” por la oración. En los vv. 20-45 David se propone expresar claramente las lecciones de esta experiencia pasada, porque la Biblia nos enseña por medio del pasado para que podamos vivir teniendo un anticipo del futuro. Estos versículos se dividen en cuatro secciones, distinguiéndose por diferencias en su terminología: “El Señor y yo” (20-24, 30-34) y “tú y yo” (25-29, 35-45). En general, los primeros dicen cómo obra el Señor y los últimos cómo dichas obras se aplican a David. Declara el principio de que el Señor recompensa la rectitud (20-24), y David descubrió que en una situación donde podía con justicia afirmar su justicia, el Señor convirtió su oscuridad en luz (25-29). No debemos, entonces, simplemente dar por sentado que el Señor nos bendecirá, sino activamente proponernos andar por la senda de justicia para así poder heredar su bendición (Hech. 5:32). En los vv. 30-34 vemos que el Señor cuyo camino es perfecto (30) se propone hacer perfecto mi camino (32). David comparte cómo esto se cumplió en él al darle poder y victoria en medio de sus luchas (35-45). Pero en todas las cosas el Señor está obrando para que seamos como él (cf. Rom. 8:28; Heb. 12:7-11). El Salmo termina (46-50) como empezó (1-3) con una declaración de alabanza a la Roca y al Salvador divino.
Salmo es prácticamente igual a 2 Sam. 22. El Salmo incluye, en el título, las significativas palabras siervo del Señor, sugiriendo que es posterior que la forma en 1 Sam. y que las palabras fueron agregadas, editorialmente, en devoción a David (o en su memoria).

1, 2 (A1) Resumen: Devoción personal al Dios que salva. 1 Amo, amor apasionado (cf. 1 Rey. 3:26, “sus entrañas se conmovieron”), usado con frecuencia para referirse al amor de Dios por su pueblo (p. ej. 103:13, “compadece”), sólo que aquí se trata del amor humano a Dios. 2 Roca, “acantilado, risco”, peña … baluarte, “máxima seguridad” (9:9), todos sugieren igualmente ser colocado en alto, fuera del alcance de los enemigos. Poder, fuerza ofensiva, contrastando con escudo, fuerza defensiva. Kidner: “En esta abundancia de metáforas y David recuerda vivamente sus escapadas y victorias … analiza sus significados.” Me refugiaré. No tiene sentido tener un baluarte si no corremos a él para encontrar seguridad.

3-19 (B1) Los caminos secretos de Dios. En cada circunstancia (ver la Introducción) el poder de Dios estaba obrando a favor de David, aunque la gloria divina estaba escondida. Aun cuando la vida parece de lo más monótona, está con nosotros la presencia sobrenatural de Dios. 3-6 La eficacia infalible de la oración. Invocaré … seré librado (3). El tiempo presente de indicativo expresa un principio que no cambia. 4, 5 La crisis mortal; 6 La eficacia particular de la oración al enfrentar la crisis reside en que va dirigida al Dios del pacto (Señor), conocido íntimamente (Mi Dios), que se hace accesible (templo) y me escucha personalmente (oídos). 7-15 La oración llama a nuestro lado al maravilloso Dios, quien responde con ira (7, 8), en persona (9-12) y en poder (13-15). Vea la Introducción para el uso de los ejemplos de la plaga en Egipto, del Sinaí y del mar Rojo. 16-19 Todo esto porque una persona era preciada e importante para él; note como me/mí ocurre dos veces en cada versículo.

20-45 (B2) Los caminos revelados de Dios. 20-29 Las palabras clave (20, 24) conforme a mi justicia … conforme a mi justicia son el marco dentro del cual aparece la primera estrofa de la sección. Esto luego es generalizado (el misericordioso … misericordioso … el íntegro, 25) y particularizado (mi lámpara … mis tinieblas, 28) en la segunda estrofa. En otras palabras, somos enseñados a reconocer la rectitud moral de nuestro Dios y a colocarnos deliberadamente en el camino de bendición por hacer lo que a él le complace. Esto no es salvación por obras, porque David ya es del Señor, sino la bendición por medio de la obediencia, que todavía es la posición de los redimidos. 20 Me ha pagado conforme, “me ha pagado completamente con (completamente suplió mi necesidad), o me trajo una recompensa total”. 21-23 La recompensa no ha sido dada sin una consagración consecuente y determinada a la santidad, positivamente (he guardado … delante de mí … íntegro) y negativamente (no me he apartado … no me he apartado … me guardé de). Mi maldad, algún pecado que era una tentación especial para David. 25 Integro, “perfecto”. 27 Humilde, con frecuencia, como aquí, el pueblo de Dios es víctima de la arrogancia opresiva. 28, 29 El Señor garantiza su continuidad personal (lámpara), la transformación de las circunstancias (tinieblas … ilumina), poder sobre el pueblo (ejércitos) y sobre cosas (murallas). 30-45 Presentan otra verdad sobre los caminos revelados del Señor. Aquel que actuó con justicia (20-29) también actúa con propósito: Perfecto en sus caminos (30). Su meta es hacer perfecto mi camino (32).
Salmo ahora alterna entre lo que el Señor hace (30, 31, 35, 39, 43) y lo que David hace según recibiera el poder del Señor (32-34, 36-38, 40-42). En otras palabras, para poder entrar en la perfección que es el propósito del Señor, es necesario vivir con sensibilidad referente a la obra de él a nuestro favor (cf. Fil. 2:12, 13). Esto explica la referencia a la palabra del Señor, probada (pura) con la cual comienza esta sección (30). Así como el Señor revela su voluntad, así también somos llamados a obedecer. 37-45 Abarcan más que el episodio de Saúl, porque en aquella situación David no persiguió, no contestó a una agresión, etc. Es más probable que los tiempos perfectos en todo este pasaje sean “perfectos de certidumbre”, mirando hacia adelante desde su incipiente reinado después de haber sido liberado de Saúl, hasta su camino victorioso y su culminación.

46-50 (A2) Resumen: Devoción personal al Dios salvador. Las grandes afirmaciones del seguro reinado victorioso no se cumplieron ni en él ni en su línea, no serán totalmente cumplidas hasta que “el Hijo más grande del gran David” regrese en su triunfo universal (Fil. 2:9-11).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

18.1ss Este salmo es casi un duplicado de 2 Samuel 22. Pudo haber sido escrito a finales de la vida de David, cuando hubo paz. Se alaba a Dios por sus obras gloriosas y sus bendiciones a través de los años.18.2, 3 La protección de Dios hacia su pueblo es ilimitada y puede tomar diversas formas. David caracterizó el cuidado de Dios con cinco símbolos militares. Dios es: (1) Fortaleza o lugar seguro donde el enemigo no nos puede seguir. (2) Roca que no podrá ser movida por nadie que quiera dañarnos. (3) Escudo que se interpone entre nosotros y el peligro. (4) Fuerza -cuerno en algunas versiones- de salvación, símbolo de poder y fuerza(5) Alto refugio, por encima de mis enemigos. Si necesita protección, busque a Dios.18.10 Los querubines son ángeles poderosos. Una de sus funciones es servir como guardianes. Cuidaban las entradas de donde estaba el Arbol de la Vida (Gen 3:24) y las del Lugar Santísimo (Exo 26:31-33). Unas imágenes de querubines eran parte del arca del pacto (Exo 25:18-22). Los seres vivientes que cargaban el trono de Dios en Ezequiel 1 quizás eran querubines.18.16 ¿Amenazan sus problemas con ahogarlo como «muchas aguas»? David, indefenso y débil, sabía que únicamente Dios lo había rescatado de sus enemigos durante los momentos cuando había estado indefenso. Cuando desee que Dios lo salve rápidamente de sus problemas, recuerde que Dios lo puede liberar de los problemas o apoyarlo mientras los atraviesa (18.18). De cualquier manera, no hay protección como la de Dios. Cuando se sienta abrumado por los problemas, pida a Dios que lo ayude, que lo sostenga firme y que lo proteja. Bajo su cuidado, usted nunca estará indefenso.18.30 Muchos dicen que creer en Dios es una muleta para los débiles que no pueden lograr las cosas por sí mismos. Por supuesto que Dios es un escudo que nos protege cuando estamos demasiado débiles para enfrentarnos solos a ciertas pruebas. El nos fortalece, nos protege y nos guía para poder enviarnos de nuevo a luchar por El en un mundo malvado. Luego continúa obrando en nosotros porque la persona más fuerte sobre la tierra es infinitamente más débil que Dios y necesita su ayuda. David no era un cobarde, sino un poderoso guerrero que aun con todo su ejército y armamento sabía que en última instancia sólo Dios podía protegerlo y salvarlo.18.32-34 Dios promete darnos fortaleza para los retos que surjan, pero no promete eliminar nuestros problemas. Si Dios nos prometiera que no habrá caminos difíciles, ni montañas que escalar, ni batallas, no creceríamos. No obstante, no nos deja solos con esos problemas que nos amenazan. Al contrario, se para a nuestro lado, nos enseña y nos fortalece para enfrentarlos.18.40-42 David fue un hombre misericordioso. Perdonó la vida de Saúl (1Sa 24:1-8), Nabal (1Sa 25:21-35), y de Simei (2Sa 16:5-12) y mostró mucha bondad a Mefiboset (2 Samuel 9). Pero aquí David, al pedir a Dios que destruyera a sus enemigos, simplemente le estaba pidiendo que diera a los malvados el castigo que se merecían.18.43-45 El gran poder de David se había vuelto legendario. Dios le dio la victoria en todas las batallas. El segundo libro de Samuel registra las victorias sobre los jebuseos (5.6-10), filisteos (5.17-25; 8.1, 2), sobre Hadad-ezer de Soba (8.3, 4), sobre los sirios (8.5, 6; 10), sobre los edomitas (8.13, 14) y sobre los amonitas (12.26-31). Además, el rey de Tiro envió suministros y obreros para que ayudaran a David a construir su palacio (5.11). Pero David jamás se atribuyó esas victorias.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) Enc. O: “especialmente”.

(2) O: “Te ensalzaré”, por una corrección de M.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 405 2Sa 22:1

b 406 Sal 18:32; Sal 118:14; Isa 12:2

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Salmo 18 Este Salmo, el cuarto más extenso (también aparece en 2Samuel 22), es un canto de victoria celebrando la bendición de Dios al rey al librarlo de una situación muy peligrosa en la batalla. Otras canciones de victoria en los Salmos son: 20, 21, 24, 46, 47, 66, 68, 76, 93, 96, 97, 98, 114, 118, 124, 125, 136 (cp. Ex 15:1-18; Nm 21:27-30; Jue 5; Hab 3). Este Salmo tiene diez estrofas: 1) un himno de alabanza como introducción (vers. 1-3); 2) la situación desesperada del rey y su ruego al Señor (vers. 4-6); 3) la intervención directa de Dios (vers. 7-15); 4) la liberación realizada por Dios (vers. 16-19); 5) la justicia del rey que es la base moral de la liberación (vers. 20-24); 6) la conducta fiel del Señor (vers. 25-29); 7) el rey divinamente preparado para la batalla (vers. 30-36); 8) el rey fortalecido por Dios para la batalla (vers. 37-42); 9) conquista de las naciones por el rey (vers. 43-45); y 10) conclusión con alabanza al Señor (vers. 46-48), continuando con postludio litúrgico (vers. 49, 50).

18 Título: Siervo del S eñor . Esta frase describe bien el ideal de la nación del liderato divino (Ex 14:31; Jos 24:29; 2 R 9:36; Is 42:1; Dan 6:20).

Fuente: La Biblia de las Américas

En este himno de victoria, David relata lo que el Señor significa para él (vv. Sal 18:1-3), hace un recuento de la liberación de Dios (vv. Sal 18:4-19), narra la base de esa liberación (vv. Sal 18:20-30), da detalles adicionales respecto a la victoria (vv. Sal 18:31-48), y afianza su decisión de seguir alabando a Dios (vv. Sal 18:49-50). Este Salmo ocupa el cuarto lugar en cuanto a extensión en el Salterio y también aparece en 2Sa 22:1-51; fue escrito después de la muerte de Saúl, cuando ya David tenía asegurado el trono. De modo que conmemora una victoria específica.

siervo de Jehová (en la sobreescritura). Véase nota en Sal 36:1-12.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

§232.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

entrañablemente… David no usa aquí el verbo ahav= amar, sino rajam, que denota un amor profundo y entrañable.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

* Sal. 18:Subtítulo-50: {i 2Sa 22:1-51}

** Lit., palma

Fuente: La Biblia de las Américas

David no usa aquí el verbo ahav = amar, sino rajam, que denota un amor profundo y entrañable.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

SALMO 18 (17)[1] 2 Sam 22.

Fuente: Notas Torres Amat