Comentario de Salmos 19:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
(Al músico principal. Salmo de David) Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
(Título).
Salmo. No se sabe cuando esta bella oda fue compuesta; sin embargo algunos piensan que fue escrita por David en el desierto cuando era perseguido por Saul.
Los cielos cuentan la gloria de Dios. Sal 8:3; Sal 33:6; Sal 115:16; Sal 148:3, Sal 148:4; Isa 40:22-26; Jer 10:11, Jer 10:12; Rom 1:19, Rom 1:20.
el firmamento. [Rakía,].
de [rakâ,] extender, la expansión, no sólo contiene cuerpos celestes, sino el aire, la luz, la lluvia, el rocío, etc., todo lo que muestra el infinito poder y sabiduría del Creador Todopoderoso. Sal 150:1, Sal 150:2; Gén 1:6-8, Gén 1:14, Gén 1:15; Dan 12:3.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La creación muestra la gloria de Dios, Sal 19:1-6.
La excelencia de la ley divina, Sal 19:7-11.
David ora por gracia, Sal 19:12-14.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
es un salmo de sabiduría, celebra la Palabra de Dios en el contexto de la creación. Así, es tanto un salmo de creación como un salmo de la Tora. Los salmos de creación y los salmos de la Tora son considerados subgrupos de los salmos de sabiduría. El poema empieza con los cielos, centro de la Palabra, y culmina en el corazón del siervo de Dios. El poema tiene tres movimientos:
(1) una celebración de la grandeza de la creación de Dios (vv. Sal 19:1-6);
(2) una celebración de la pureza de la Palabra de Dios (vv. Sal 19:7-11);
(3) una contemplación de la vida de la persona de Dios (vv. Sal 19:12-14).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Toda la creación, incluyendo a los cielos, revela la gloria y majestad de Dios (Rom 1:18-20). Firmamento es otra palabra para cielo (Gén 1:6). La vasta extensión que vemos es testimonio de la destreza de Dios (Sal 8:3). Desde la posición estratégica de la tierra, no existe cuerpo celeste tan maravilloso como el sol. En el antiguo Medio Oriente a menudo se creía que el sol era un dios. En este poema, el sol es tan sólo un sorprendente símbolo del Creador.
Como esposo, se lo muestra celebrando a su Creador.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
LOS CIELOS CUENTAN LA GLORIA DE DIOS. El punto de vista judeocristiano es que el mundo físico manifiesta la gloria y el poder creador de Dios (cf. Sal 148:3-5; cf. Rom 1:18-20). La perspectiva de muchos incrédulos, por el contrario, es que la creación misma es una entidad divina (véanse Deu 4:19; 2Re 23:5), con una fuerza que controla el destino humano (véanse Isa 47:13; Dan 4:7); otros creen que sucedió por casualidad. El verdadero creyente rechaza esas perspectivas, acepta la revelación bíblica sobre el universo y por eso se inclina a alabar al Hacedor (véanse Sal 89:5-8 y el ARTÍCULO LA CREACIÓN, P. 6 [Gén 1:1]).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Salmo 19 (Vg 18): La Gloria de Dios, Manifestada en el Cosmos.
E n este salmo encontramos, en realidad, dos composiciones poéticas totalmente diversas, que sin duda tuvieron distinto origen. El contenido, la forma poética y el ritmo son diversos en ambassecciones. Los v.2-7 constituyen un himno al Creador, cuya grandeza se manifiesta en los misterios del cosmos. Todo es armonía y sucesión sincronizada en la marcha de la creación, porque todo obedece a una inteligencia superior. Esta parte del salmo se caracteriza por el lirismo más subido y arrebatador. La segunda sección tiene el aire de un poema didáctico, que se divide en dos partes: a) excelencias de la ley divina, que es fuente de felicidad para el que la observa (8-11); b) parte deprecativa: súplica de perdón por las infracciones, petición para no caer en la apostasía y, finalmente, súplica de que su oración sea escuchada.
El compilador de ambos poemas parece que ha querido poner en paralelo la armonía y belleza del cosmos, obra del Creador, y la de las prescripciones de la Ley, que se deben al mismo Dios, que formó el universo 1. En la primera parte se emplea el nombre divino de El, mientras que en la segunda se usa el específico de Yahvé. El primero dice relación con el universo creado, mientras que el segundo dice relación con la elección de Israel, al que fue destinada la Ley. Así, pues, la segunda parte parece una adición de un autor de la escuela “sapiencial” que quiso establecer un paralelo entre la maravillosa obra de la creación del mundo y su “segunda creación,” la Ley mosaica, expresión de su voluntad y, a la vez, módulo y troquel del alma religiosa israelita. La Ley es un reflejo de la sabiduría y santidad divinas y el espejo en que debe mirarse el alma israelita para reconocer su defectibilidad y dependencia de Dios.
Según el título, el salmo tiene por autor al propio David, como los anteriores. Ya hemos adelantado que el estilo y perspectiva poética y doctrinal de las dos secciones reflejan autor diverso. La primera parte, más lírica, puede reflejar el temperamento poético del Rey Profeta; pero la segunda delata a un autor “sapiencial” enamorado de la Toráh después de los tiempos de Esdras. Los críticos descubren, incluso en la primera parte, arameísmos tardíos de la época postexílica 2.
El himno de los cielos a la gloria de Dios (1-5).
1 Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 3 El día transmite el mensaje al día, y la noche a la noche pasa la noticia. 4 No son discursos ni palabras cuya voz deje de oírse. 5 Su pregón sale por toda la tierra, y sus palabras llegan hasta los confines del orbe.
Los cielos límpidos de Oriente son de una belleza incomparable; por eso, mejor que en ninguna otra parte, se destacan las miríadas de luminarias que proclaman la grandeza, la omnipotencia y la sabiduría de Dios, que las gobierna. El salmista se extasía ante esta maravilla única de la creación, y declara que los cielos entonan un himno mudo y silencioso al Creador, pero no por ello menos elocuente. La gloria de Dios se refleja en esta obra grandiosa. Se manifestó en la presencia luminosa que dirigió al pueblo israelita por el desierto. Es la revelación de sí mismo. En la literatura rabínica, esta presencia o morada de Dios se llamó shekinah 3. El salmista considera aquí la gloria de Dios como la manifestación radiante de su poder y sabiduría en la creación. La creación en el fondo es una revelación de Dios. El firmamento, o bóveda maciza celeste, según la concepción de los antiguos hebreos, era la muestra palmaria de la magnificencia divina, al aparecer tachonada de estrellas y astros luminosos 4.
Y este clamor mudo de la creación no se interrumpe. El día y la noche, lejos de anularse mutuamente en la proclamación de la gloria de Dios, se completan, ya que se suceden como dos centinelas de turno que se transmiten el mensaje o consigna: la gloria de Dios. A la luz del día se manifiestan los portentos del reino natural y animal: los valles de verde esmeralda, las cumbres nevadas de las montañas, las ocres mesetas de cereales, las rocas calcáreas, los mares; todo es un despliegue deslumbrante de las posibilidades de Dios en la creación. Así, pues, el día y la noche son como dos coros que alternativamente proclaman la grandeza de Dios5. Estas afirmaciones del salmista tienen particular relieve en unos tiempos en que los pueblos gentiles – egipcios, mesopotámicos, fenicios – adoraban los astros como seres divinos. En su perspectiva son obras de Dios que tienen una finalidad en orden al ser humano 6. El lenguaje mudo de los cielos y del firmamento no es perceptible por los sentidos, pero no por eso es menos elocuente. San Pablo dirá que el Dios invisible puede ser rastreado a través de sus obras visibles 7. Toda la tierra pregona la grandeza y gloria de Dios (v.5).
La trayectoria del sol (5b-7).
5b Puso en ellos una tienda para el sol, 6 el cual, semejante al esposo que sale de su tálamo, se lanza alegre, como valiente, a recorrer su camino. 7 Sale de un extremo de los cielos, y su curso llega hasta sus confines, y nada se oculta a su calor.
Llevado de su inspiración poética, concibe al sol como un príncipe que habita suntuosamente en su palacio o tienda y que sale de mañana de refresco de su tálamo, como el esposo, a emprender su diaria tarea. El sol tiene ante sí un gran cometido: recorrer la inmensidad que se extiende desde los confines de los cielos a los más recónditos extremos de la tierra, de forma que nada quede oculto a su acción benéfica de dar calor y vida a los seres. He aquí cómo se expresa un himno asirio: “¡Oh Shamash! (dios solar), cuando tú sales de la gran montaña…, cuando tú sales del fundamento del cielo, donde se reúnen el cielo y la tierra…”8. El salmista juega con dos símiles: el del radiante esposo que sale, lleno de alegría y optimismo, ataviado con sus mejores prendas; rebosante de belleza y juventud, el esposo es símbolo de la felicidad y del optimismo. Pero, como el camino que ha de recorrer es inmenso, entonces el salmista lo presenta como un héroe vigoroso y animoso que se lanza a su carrera como un joven atleta. Como el guerrero valiente, afronta con vigor y resolución la lucha con sus enemigos, que en el caso del sol son las tinieblas, que tiene que disipar, y el frío, que trae la muerte a la naturaleza. Luz y calor son los dos grandes beneficios del astro rey, que sale radiante de su magnífico palacio para diariamente luchar con los enemigos de la vida en la naturaleza. En otro himno asirio-babilónico encontramos una concepción parecida: “(Shamash) se muestra cada día en el horizonte con un vigor y una juventud nuevas. Dios de la luz, tiene que luchar contra las tinieblas de la noche. Dios del calor, debe vencer el frío del invierno. También es el valiente entre los valientes, el qurudu, es decir, el guerrero y el héroe” 9. El poeta israelita pudo utilizar estos símiles, e incluso conocer algún himno al sol, adaptándolo a su concepción monoteísta.
Panegírico de la Ley.
El tono del salmo cambia totalmente; desaparece el arrebato lírico grandioso y le sucede un gotear cansino de epítetos aplicados a la Ley, conforme a la tradición de las escuelas “sapienciales” que florecieron después del exilio. Este carácter esencialmente didáctico, totalmente diverso del lírico anterior, revela una nueva mano redaccional. No sabemos por qué este nuevo salmo fue yuxtapuesto al anterior. Quizá se deba al deseo de poner en paralelo la magnificencia de la Ley, que en la estimación rabínica era la “nueva creación” de Dios al servicio de su pueblo. El nombre de El (Señor de la creación, del orbe) es sustituido por Yahvé, el nombre que en la tradición israelita refleja la vinculación al pueblo de las promesas .
La Ley es sin mácula, verídica y recta (8-10).
8 La Ley de Yahvé es perfecta: restaura el alma; el testimonio de Yahvé es fiel: hace sabio al simple. 9 Los preceptos de Yahvé son rectos: alegran el corazón; los mandatos de Yahvé son limpios: esclarecen los ojos. 10 El temor de Yahvé es puro: permanece por siempre; los juicios de Yahvé son verdad: del todo justos.
Los pensamientos se desarrollan por paralelismos conceptuales, de forma que el pensamiento se va completando en cada estico. La Ley ha de tomarse aquí en sentido amplio, no sólo en su parte preceptiva, sino aun exhortativa, con sus promesas y amenazas. La felicidad del hombre está en conformarse con la voluntad de Dios y ésta se manifiesta en la Toráh, que es perfecta, de forma que el que camine según sus preceptos no se desvía del camino recto y da satisfacción plena al hombre: restaura el alma, confortando al hombre y dándole vigor, como el agua al sediento 10. Se la llama testimonio de Yahvé, en cuanto que refleja la voluntad divina ll; es fiel, porque nunca deja decepcionado al que se amolda a ella. Con sus prescripciones hace sabio al simple. Todo hombre puede dirigirse por el camino de la virtud o del vicio: el que escoge la primera senda es el sabio, mientras que el que sigue los senderos que se apartan de Yahvé es el simple o necio 12. El principio de la sabiduría está en el temor de Dios 13, y éste se refleja en el cumplimiento de la Ley, expresión de la voluntad divina.
La Ley se concreta en los preceptos, y, éstos son rectos, porque se amoldan al querer divino; con ellos se alegra el corazón, pues se siente la satisfacción moral de vivir en consonancia con el Dios omnipotente y dispensador de toda gracia. Esta alegría del corazón se refleja en la luminosidad radiante del rostro: esclarecen los ojos. “La Ley es luz” 14, y da luz y vida 15. Esa luminosidad procede de que sus preceptos son limpios y transparentes, y, como tales, no empañan la tranquilidad de conciencia. El temor de Yahvé – reconocimiento de la Ley divina – es puro, libre de toda contaminación; permanece para siempre, pues responde a las exigencias del Dios inmutable. Los juicios o decisiones de Yahvé son justos y verdaderos porque responden a los postulados de justicia que implica la divinidad, y, como tales, no engañan.
Valor de los juicios divinos (11-12).
11 Son más estimables que el oro acrisolado, más dulces que la miel, que el jugo de los panales. 12 También tu siervo es iluminado por ellos, y en guardarlos halla gran provecho.
Los juicios de Dios – en cuanto sirven para dirigir al hombre en la vida – son de más valor que el mejor oro. La comparación es un tópico en la literatura sapiencial16. Por el fruto que producen resultan más sabrosos y dulces que la miel, que sale directamente de los mismos panales sin haber sufrido adulteración 17. El salmista sabe reconocer su valor, y procura sacar provecho al dejarse iluminar por ellos.
Súplica de perdón por las faltas involuntarias (13-15).
13 ¿Quién será capaz de conocer los deslices? Limpíame de los que se me ocultan. 14 Retrae también a tu siervo de los movimientos de soberbia l8, no se adueñen de mí; entonces seré irreprochable y purificado del gran pecado. 15 Séante gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón. ¡Yahvé, mi Roca y mi Redentor!
Penetrado de la perfección de la Ley divina, se siente culpable de muchos deslices o infracciones. Particularmente le preocupan las inadvertencias ocultas. Tiene miedo de no corresponder al gran tesoro que para él es la Ley de Yahvé. Las faltas que se hacen por error 19 se contraponen a las realizadas deliberadamente “con mano alzada”20. El salmista quiere expiar todas las posibles transgresiones para no empañar la amistad que con Yahvé tiene por el cumplimiento fiel de la Ley, que es la revelación de Dios. La Ley mosaica había determinado concretas expiaciones para librarse de la secuela de las faltas cometidas por error o inadvertencia21. El salmista desea también verse libre de los movimientos de soberbia o presunción (v.14). Tiene conciencia de su debilidad, y teme rebelarse contra los caminos de Dios 22. Con la ayuda divina espera verse libre del gran pecado, es decir, de la apostasía o la rebelión espiritual contra su Dios 23.
Con estos sentimientos de humildad y compunción, el salmista espera que sus palabras sean gratas a Dios, y lo mismo sus consideraciones o meditación del corazón. Yahvé es el único apoyo para su alma, ansiosa de vivir en comunidad con El a través de la Ley. Yahvé es su Roca, en la que se siente segura, y es su Redentor, el vengador oficial de las ofensas 24.
1 Cf. Amo 4:13; Amo 5:7.8. – 2 Véase A. Podechard, o.c., I 94. – 3 Cf. Exo 16:7; Exo 16:10; Exo 33:22; Rom 9:4. – 4 Cf. Gén 1:6s; Job 37:18. – 5 Véase Cicerón, De natura deorum II 37.95. – 6 Cf. Gen 1:14-15. – 7 Cf. Rom 1:19. – 8 P. Dhorme, Choíx des textes religieux assyro-babyloniennes 61:12Cr 19:1.9 nota. – 9 Cf. P. Dhorme, o.c., XXI; 2Cr 211:1.43; 2Cr 285:1.23; 2Cr 299:1.9. – 10 Cf. Lam 1:11.19. n Cf. Exo 25:16.21. – 12 Cf. Sal 119:130; 2Ti 3:15. – 13 Ecl 1:16. – 14 Pro 6:23. – 15 Cf. Sal 119:105.130; Efe 1:18. – 16 Cf. Sal 119:72.127; Pro 3:14; Pro 8:10; Job 28:15-19. – 17 Cf. Pro 16:24. – 18 Los LXX: “de (dioses) extranjeros”; el TM lit. “de los orgullosos”; cf. Jer 3:13. – 19 Cf. Lev 4:2. – 20 Cf. Num 15:30; Num 15:22-31. – 21 Cf. Lev 4:15.13; Num 15:22. – 22 Cf. Sal 119:121. – 23 Cf. Isa 1:2. – 24 Cf. Job 19:25; Larn 3:58.
Fuente: Biblia Comentada
cielos … firmamento. Ambos son elementos cruciales de la creación en Gén 1:1-31 (cp. vv. Sal 19:1; Sal 19:8). cuentan … anuncia. Ambos verbos resaltan la continuidad de estas respectivas revelaciones. la obra de sus manos. Un antropomorfismo que ilustra el gran poder de Dios (cp. la «obra de sus dedos» en Sal 8:3).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
El testimonio del universo aparece consecuente y claro, pero la pecaminosa humanidad lo resiste de forma persistente. Por esta razón, la revelación general no puede convertir a los pecadores, pero los hace enormemente responsables (cp. Rom 1:18 ss). La salvación viene en último término solo mediante la revelación especial, es decir, según la Palabra de Dios es aplicada eficazmente por el Espíritu de Dios.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Salmo 19 (18): Salmo mixto que incluye un himno al Dios creador (Sal 19:1-6), una reflexión sapiencial sobre la ley (Sal 19:7-10) y una súplica final (Sal 19:11-13).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Sal 50:6; Sal 89:5; Sal 97:6; Rom 1:20.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Salmo 19: Tres Voces en Contrapunto
1-6 La voz de la creación: paradoja. A través del espacio (1), el tiempo (2) y el planeta (4) el orden creado “manifiesta” ([1] cuentan) cuán glorioso es el Dios cuya obra de sus manos son ellos (1b). 4 Toda la tierra significa “dominio adjudicado”, “control”. Este dominio es llevado a cabo (Gén. 1:16) por el sol (5, 6), que se levanta en renovada realización cada día, cruzando el firmamento en enorme potencia, entrando en todas partes. Paradójicamente, comunica su mensaje (2) pero no es un lenguaje (3). El orden creado cuenta y a la vez no cuenta: Comunica a nuestra intuición que existe un Dios glorioso que creó tales maravillas, pero su mensaje es limitado -no puede contar acerca de él- y confuso, porque la belleza de los montes cuentan una verdad y la tormenta y el volcán otra.
7-10 La voz de la palabra: perfección. El Señor no nos ha abandonado a las incertidumbres de la religión natural; ha hablado su palabra que aquí lleva seis títulos: ley (7), “instrucción”; testimonio/ “estatutos”, lo que el Señor declara ser verdad es válido; preceptos (8), aplicable a los pequeños detalles de la vida; mandamientos, cuya intención es que los obedezcamos; temor (9); merecedor de reverencia; juicios, decisiones de su autoridad.
nueve cualidades: perfecta en todas sus partes y, en su totalidad, fiel (7), digno de confianza; rectos (8), derechos, de rectitud moral; puro, libre de contaminación; limpio (9) (ver 12:6), de una pureza aceptable a Dios; permanece, no cambia; verdad … justos, “auténticos … correctos”, correspondiendo a las normas objetivas de la verdad; deseables (10), “deseables con razón”, llena de valor intrínseco; más dulces, llena de auténtica satisfacción.
cuatro resultados: restaura (7), (35:17; cf. Rut 4:15; Lam. 1:16), restaurando la vida verdadera ya sea que un peligro la amenace o se ha empequeñecido por el dolor; ingenuo tiene un significado negativo: “simple, crédulo” (Prov. 7:7; 14:15; 22:3), que carece de principios morales que le guíen, y el significado positivo de “enseñable” (116:6; 119:30; Prov. 1:4), alegran (8), educando a las emociones (corazón); los ojos son los órganos de los deseos, lo que uno espera de la vida. La palabra de Dios infunde objetivos auténticos, valores dignos.
11-14 La voz del pecador: orando. Aquí tenemos a alguien que ha llegado a estar bajo la influencia de la palabra divina. Es amonestado, “iluminado” y enriquecido (grande galardón) a través de la obediencia (11); convencido de pecado y presto para pedir perdón (12), le son dadas nuevas aspiraciones y anhelo de ser íntegro (13), “perfecto”, en cada parte e integralmente como un todo: Como la palabra misma (7) y en particular (14) aceptable a Dios en lo que dice. Si es conocido por la palabra que habla (7-10), ¿no hemos de serlo igualmente nosotros? La creación guarda silencio pero nosotros no debemos hacerlo. ¿Cómo se sostendrá tal vida de obediencia? Sólo por medio de restaurar al Señor mismo en su Roca de poder y de veracidad, y en su bondad como Redentor, el pariente más cercano que se hace cargo de todas nuestras necesidades (Rut 3:13).
Notas. 3 Puntualiza que el orden creado no puede vocalizar (lenguaje), verbalizar (palabras) ni comunicar (ni se escucha). La noción de un Creador se transmite pero no es la revelación verbal que necesitamos. 11 Debiera empezar con “Ciertamente”, o sea que introduce una aplicación de un caso específico. 12, 13 El pecado es una falla (errores), una falta que hasta entonces no había reconocido, una arrogancia (en lugar de arrogantes) deliberada que desprecia la palabra de Dios. Rebelión es una transgresión intencional contra un superior. 14 Boca … corazón, hacia afuera, hacia adentro.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
19.1ss En este salmo, la meditación de David lo llevó paso a paso desde la creación, a través de la Palabra de Dios, a través de sus propios pecados, hasta la salvación. Cuando Dios se revela por medio de la naturaleza (19.1-6), aprendemos sobre su gloria y nuestra condición finita. Cuando Dios se revela por medio de las Escrituras (19.7-11), aprendemos acerca de su santidad y de nuestra pecaminosidad. Cuando Dios se revela por medio de las experiencias diarias (19.12-14), aprendemos acerca de su perdón misericordioso y de nuestra salvación.19.1-6 Estamos rodeados de fantásticas demostraciones de la capacidad creativa de Dios. Los cielos son una dramática evidencia de su existencia, poder, amor y cuidado. Decir que el universo surgió por casualidad es absurdo. Su diseño y sentido del orden son prueba de que un Creador intervino en forma personal. Cuando vea la obra de Dios en la naturaleza y en los cielos, agradézcale a Dios tan maravillosa belleza y la verdad que nos revela acerca del Creador.19.3, 4 El apóstol Pablo se refirió a este salmo cuando explicó que todos saben acerca de Dios debido a que la naturaleza proclama su existencia y poder (Rom 1:19-20). Esto no cancela la necesidad de las misiones. El mensaje de salvación de Dios, que se encuentra en su Palabra, la Biblia, debe seguir difundiéndose hasta los confines de la tierra. La naturaleza señala la existencia de Dios, pero la Biblia nos habla de la salvación. El pueblo de Dios debe explicarle a otros cómo llegar a tener una relación con Dios. A pesar de que la gente en todas partes debería creer en un Creador al sólo mirar la evidencia de la naturaleza que la rodea, Dios necesita que nosotros expliquemos su amor, misericordia y gracia. ¿Qué está haciendo usted para llevar el mensaje de Dios al mundo?19.7-11 Cuando pensamos en la ley, muchas veces la asociamos con lo que nos impide divertirnos. Pero aquí vemos lo opuesto: leyes que convierten el alma, nos hacen sabios y alegran el corazón y alumbran los ojos, nos amonestan y nos galardonan. Esto es porque las leyes de Dios son guías y luces en nuestro camino, y no cadenas en nuestras manos y pies. Nos señalan el peligro y nos advierten, luego nos señalan el triunfo y nos guían.19.12, 13 Muchos cristianos se ven plagados de sentimientos de culpa. Les preocupa la posibilidad de haber pecado inconscientemente, o haber hecho algo bueno pero con intenciones egoístas, o no haber hecho el mejor esfuerzo en alguna tarea, o haber olvidado hacer algo. La culpabilidad puede jugar un papel importante al llevarnos a Cristo y al hacer que nos comportemos apropiadamente, pero no debe debilitarnos ni atemorizarnos. El perdón de Dios es total y completo, aun cuando se trate de pecados inconscientes.19.14 ¿Cambiaría de manera de vivir si supiera que cada palabra y pensamiento suyo Dios lo examina primero? David pidió que Dios aprobara sus palabras y sus pensamientos como si fueran ofrendas presentadas en el altar. Al comenzar cada mañana propóngase que el amor de Dios le guíe en todo lo que dice y piensa.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) “Dios.” Heb.: ’El.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 510 Sal 8:3; Sal 69:34; Sal 115:15; Sal 148:3; Isa 40:22; Rom 1:20; 1Co 15:40
b 511 Gén 1:6; Sal 150:1; Rev 4:11
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Salmo 19 Es un himno de alabanza al Dios que revela su gloria en la creación (vers. 1-6) así como en la ley (vers. 7-14). En la primera estrofa los cielos alaban a Dios. En la segunda estrofa el salmista alaba al Señor. La primera estrofa comienza tratando de los cielos en general (vers. 1-4a) y concluyendo con el sol en particular (vers 4b-6). La segunda sección trata primero de la gloria de la ley para todos (vers. 7-10) y después sobre su significado para el salmista (vers. 11-13). En la primera sección de la primera estrofa, los cielos personificados, por medio de sus sonidos inaudibles (vers. 3) dan a conocer la gloria de Dios universalmente (vers. 4). La descripción del sol se une verbalmente a la de los cielos por las palabras: « confines» , « extremos» (vers. 4, 6). En la primera sección de la segunda estrofa, el poeta describe la ley y sus efectos específicos (vers. 7-9), concluyendo que sus características son mejores que el oro y la miel (vers. 10). En el vers. 11 el salmista describe la capacidad de la ley para iluminar los pecados ocultos y la necesidad de perdón (vers. 12), así como su necesidad de apartarse de los « pecados de la soberbia» (vers. 13). Las dos estrofas están unidas por las palabras « esconda» , « ocultos» (vers. 6 y 12) y por palabras para la ley que aluden al sol (es decir, « alumbra» vers. 8; « limpio» vers. 9; « amonestado» vers. 11). Los dos nombres que se usan en este Salmo para Dios le presentan como creador y redentor. Dios se refiere a su majestad trascendente en la creación y S eñor (vers. 7-14) su nombre personal que se refiere a su compromiso de pacto con Israel.
Fuente: La Biblia de las Américas
Día y noche el universo transmite su silenciosa pero elocuente sinfonía para la gloria del Creador.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
describen detalladamente… → Sal 97:6;§164; la obra… → Jua 6:29.
O, cuentan
O, el firmamento
Tit. g Sal 97:6.
19.1 g §164.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Fuente: La Biblia de las Américas
Fuente: La Biblia Textual III Edición